Experimentando con un pasado perdido
—Parte 1—
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And when you hear me tap on your window
Better get on yer knees and pray
Panic is on the way
Panic is on the way.
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Hablar todo el tiempo no es necesariamente comunicarse.
Al menos, eso era lo que Amy creía.
Los días transcurrían, las semanas se movían, el sol se ocultaba tras la ventana todas las tardes y la pila de preocupaciones y estudios aumentaba de manera exponencial a la par de los segundos. Incluso había días en los que ella y Leonard apenas compartirían sus horas de sueño, un rápido "te amo" y un beso fugaz. El abrazo al dormir siempre estaba presente, sin embargo. Y Amy se alegraba de que así fuera. También estaban días como estos: sábados que pretendían ser de relajación total. Lejos de pizarras y microscopios; sólo Leonard, ella, su sofá y una película.
Habría sido agradable si su novio no hubiera hecho un cambio de planes a último momento.
—¡Pero Amy! —se quejó, poniendo ojos de cachorro—. Los chicos han logrado que Sheldon se una a nosotros en una de las más apasionantes partidas de calabozos y dragones... ¡Del mundo! —Leonard rebotó sobre sus píes excitadamente, mientras buscaba su chaqueta y controlaba la hora en su reloj— Te amo, no me esperes despierta —se despidió, dándole un beso en la mejilla y saliendo como un tornado por la puerta, olvidando cerrarla.
—Sheldon, Sheldon, Sheldon... —murmuró entre dientes, mientras se recostaba en el sofá y dejaba colgar su cabeza hacia el suelo, permitiendo que su cabello acaricie la alfombra.
Últimamente, el nombre de Sheldon Cooper había estado más en los labios de Leonard que el de ella:
"¡Amy! ¿creerás que Sheldon lleva un registro con sus movimientos intestinales?"
Amy rodó flácidamente en el sofá y bostezó abiertamente, preparándose para una tarde solitaria y aburrida.
"¡Sheldon no es capaz de captar ni el más notorio sarcasmo, de veras lo he intentado!"
… quizás debería conseguir un gato.
"¡Cooper no me engaña, realmente presiento que conducir lo aterra!"
Mala idea. Aunque los gatos eran suaves, cálidos, e independientes, ella ansiaba algo de contacto humano. Algo así como un amigo que no sea Raj. De todas formas, lo más posible era que el pobre felino muriera aplastado por el desastre de papeles que era la sala.
Bufó y se frotó los ojos con los puños. Sheldon Cooper era sin duda un ser interesante. Alguien digno de ser sometido a un escaneo cerebral, y con quién podría beber un café algún día y hablar sobre un tema que Leonard encontraría aburrido, como la vexilología. Pero no todo lo que brilla es oro. Las grandes mentes vienen plagadas de defectos, al igual que el resto de los humanos.
Sólo que en el Dr. Cooper estos defectos eran avasallantes. Su condescendencia le resultaba insoportable, su ego la mareaba, y su habitual tono de superioridad incuestionable hacía que su sangre hirviera.
Recordó un desayuno particularmente tenso la semana anterior.
Había entrado a la cafetería colgada del brazo de Leonard, de buen humor y hambrienta. Su alegría fue instantáneamente opacada al percibir la alta figura que se erguía en una mesa arrinconada, junto a Howard y Raj. Amy pasó el resto del desayuno mordisqueando un muffin mientras escuchaba desinteresadamente un debate interminable sobre qué película espacial era la mejor.
Sin embargo, cuando la conversación fue torciéndose hacia la ciencia, el interés de Amy se despertó.
—… por supuesto, yo estoy años por encima de ustedes. Sin embargo, considero que tú, Leonard, cuentas con algo de potencial para dedicarte a la física… aunque decidas desperdiciarlo en algo tan básico como la física experimental. Discúlpame, no podré tomarte enserio mientras continúes estudiando para jugar con láseres de colores —había dicho, para después sorber su té despreocupadamente.
La mandíbula de Amy cayó.
—¡Discúlpame! —había exclamado repentinamente, causando que Raj se atragantara ante la súbita energía de sus palabras—. Leonard es tan capaz como tú, es un hecho que en el futuro tendrá tanto éxito como el que tú te jactas tener… sin embargo, dime, Sheldon Cooper ¿no es cierto que su último gran logro fue hace dos años? Realmente, no hay límite de edad para los estancamientos —siseó—… o la mediocridad —agregó, arrastrando sus palabras con lentitud vengativa.
Amy aún recuerda la extraña contorción que sufrió el rostro de Sheldon al escucharla. La sonrisa gigante de Howard, el suspiro silencioso de Raj, y la mirada atónita de Leonard causada por su enérgica defensa.
—Fowler… un recomendación: no participes en debates hasta aspirar a ser una verdadera científica —disparó Sheldon, intentando ocultar el leve temblor de su voz.
Amy, casi por instinto, espió de reojo a Leonard; encontrándolo con la mirada clavada en su regazo.
—Sólo eres así porque nadie antes te ha realmente desafiado, acostumbras a que las personas tomen todo lo que dices por cierto, porque eres inteligente. Piensas que todas tus palabras son de oro, pero no lo son; en este instante, no sabes de lo que estás hablando y es realmente molesto.
Amy volvió a rodar en el sofá. Intentó disipar los recuerdos de aquél desayuno frustrado. Sheldon Cooper ponía sus nervios de punta.
Su actitud arrogante y su modales estirados sólo servían para recordarle a una muchachita secretamente insegura y abiertamente fría que solía vivir bajo su piel.
Sacudió la cabeza y saltó impulsada por el desorden del apartamento. Limpiar era la solución cuando no quería recordar.
"Evita que tu mente tome ese rumbo, Amy; todo está bien ahora" se repitió mentalmente, mientras organizaba los cómics de Leonard por año de impresión. Daba una vuelta, golpeaba los cojines del sofá, los volvía a colocar en su lugar; miró hacia la alfombra, y sus manos.
Se cayó nuevamente en el sofá y tiró de la bandita en su muñeca. Hace tiempo no experimentaba tal ansiedad ante el desorden.
Hace tiempo que su pasado no se sentía tan fresco… tan humanizado.
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Sus dedos se movían frenéticos sobre las teclas del ordenador, al tiempo que sus labios murmuraban para sí mismo palabras inentendibles y su mente evocaba recuerdos en rápidos destellos.
Cesó la escritura y leyó el primer párrafo.
Sujetos de prueba: A.F. y L.H.
Estatus: Concubinos.
Estado emocional: Excesivo afecto físico, sospecha de coito regular. Lo que vulgarmente se conoce como "amor".
En el día de la fecha, iniciaré una intrincada investigación social, tomando como conejillos de Indias a una joven pareja poseedora de inteligencia algo elevada.
Tengo como objetivo responder la siguiente incógnita que ha aterrorizado a las personas comunes por siglos: ¿Es el primer "amor" fundamental en la vida social de un individuo?
Sonrió y guardó el documento, asegurándose de encriptarlo. Al escuchar el timbre, rodó los ojos. La ciencia, incluso la ciencia social, requería sacrificios: como socializar.
Con algo de suerte, llenaría los espacios en las personalidades de los sujetos.
Trotó hacia la puerta, comenzar una nueva investigación siempre era emocionante.
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Nota de autora:
¡Disculpen la tardanza! (realmente Junio no está siendo mi mejor mes: exámenes y enfermedades son una mala combinación a la hora de escribir).
Sheldon va a jugar un poco al científico malvado…
¿Críticas?
