Disclaimer: Avatar:La leyenda de Aang no me pertenece así como ninguno de sus personajes. Sólo me pertenece esta versión de la historia.

Este capítulo ha variado mucho desde que empecé a escribirlo, se me ocurrían mil ideas y no sabía cuál quedaría mejor. Espero que la idea final os guste...

El desayuno al día siguiente fue el más frío que habían tenido en mucho tiempo, no por la temperatura sino por la actitud. Sokka, ajeno a todo, seguía contando chistes que sólo Toph y Suki le reían. La bandida ciega por su parte observaba cómo el maestro del aire continuaba con sus intentos de llamar la atención de Katara, quien respondía con un "uhm" o con un "Sí, Aang" y seguía comiendo sin prestar mucho más caso a lo que decía. Zuko no había dicho una sóla palabra en toda la mañana y Suki lo miraba intrigada. ¿Qué estaba pasando aquí? Ayer desapareció de golpe, Katara volvió cabreada y Aang parecía casi más triste que nunca, al menos que ella hubiese visto.

Cuando todos los demás se habían retirado a entrenar o a planear estrategias Toph y Suki aprovecharon su oportunidad.

-¡Katara!¡Nos toca un rato de chicas!¿Por qué no vamos dentro y tomamos un té?

No pudo negarse, tampoco es que tuviera mucho más que hacer en este preciso instante y quizás lo que necesitaba era charlar un rato con sus amigas. Mientras Suki preparaba el agua para el té Toph decidió comenzar la conversación, acomodándose más en el sillón.

-Bueno Suki ¿Cómo te va con el señor bumerán?

-Es… genial. Cuando lo conocí nunca imaginé que acabaría tan enamorada.

Katara la envidiaba. Esa seguridad al decir que estaba enamorada, esa sonrisa en su cara que la hacía parecer la mujer más afortunada del mundo sólo por estar con la persona a la que quiere, aunque esa persona sea un desastre a veces. ¿Por qué no podía ella hablar igual de Aang? Alegrarse cuando la bese en lugar de seguir cabreada después. Al fin y al cabo el Avatar quería estar con ella, todos los demás esperaban que esa pareja llegara a alguna parte, tuvieran muchos pequeños maestros del aire, fueran felices para siempre. Y ella quería a Aang pero… no se veía a sí misma llevando esa vida, convirtiéndose en una vieja cuya única utilidad era cuidar niños. No es que no quisiera tener hijos pero quería hacer algo más en su vida.

-Eh, chica del Avatar, ¿Cómo te va a ti con Aang?-Toph sabía que la estaba provocando y eso era lo que quería. Desde aquella conversación que tuvo con Zuko la mañana que todos los demás se habían ido había querido indagar sobre este tema.

-Toph, ya vale con llamarme así.-La bandida ciega se limitó a encogerse de hombros sin perder su pícara sonrisa mientras Suki dejaba la bandeja con el té sobre la mesa.

-Pero ¿es cierto, no?¿No estáis tú y Aang… ya sabes?-La guerrera Kyoshi era un poco más sútil con sus preguntas.

-¡NO!-Se incorporó un poco del sillón.-¿Por qué todo el mundo se empeña en eso? No sé qué va a pasar dentro de un tiempo cuando la guerra haya terminado, no sé si puedo corresponder a Aang..-Volvió a sentarse, bajando levemente la cabeza. La sonrisa de Toph se hizo más amplia mientras se ponía en pie con los brazos cruzados.

-Ahí quería llegar yo.-Se giró hacia Katara sin realmente mirarla y la señaló con el dedo.-Entonces…¿Mejor si te cambio el apodo por "futura señora del fuego"?

-¡¿Qué?!-Katara podía notar sus mejillas arder cuando fijó sus ojos en los de Toph.-¿A qué viene eso?

-No sé…-Toph dio lentamente una vuelta alrededor de su sillón para volver al punto inicial y continuar.-¿No te has vuelto muy cercana al príncipe enfadado?-La maestra del agua buscó apoyo en Suki pero ésta se limitó a sonreír mientras se rascaba suavemente la cara y asentía.

-Sólo somos amigos.-Confesó derrotada.-Desde que conseguí perdonarlo hemos hablado más y hemos entrenado juntos. Nada que insinúe ese tipo de apodos.

-¿Sí?¿Seguro?-Algo le decía a la maestra de tierra que iba por buen camino.-¿Y lo de dormir en la misma habitación?

-¡Sólo es porque dormir con él me quita las pesadillas!-Entonces cayó en algo.-Eh ¿Cómo sabes tú eso?

-No lo sabía hasta ahora, sólo lo suponía porque os he escuchado algunas noches y hablé con Zuko una mañana. No me lo negó así que… -Se encogió de hombros satisfecha con su deducción mientras Katara escondía su cabeza entre sus rodillas.-Entonces nada ¿No?

-Por ahora.-Añadió Suki quien se lo estaba pasando pipa con el interrogatorio..

-¡Ya está bien!-La maestra del agua, enfadada por la actitud de sus amigas, se levantó de golpe del sillón, haciendo temblar la mesa que sostenía el té.-No hay nada ni habrá nada y esta conversación es estúpida. Se acabó.-Y desapareció por la puerta.

-Yo creo que está bastante claro ¿no te parece, guerrera abanico?-La sonrisa de Toph permaneció mientras terminaba su té.

-Excepto para ella.-Respondió la guerrera encogiéndose de hombros.-Oye, voy a aprovechar para ir a la ciudad ahora que aún es temprano ¿Quieres venir?

-Nah, voy a ver si pies inquietos está dispuesto a entrenar un rato.-Se giró hacia ella y le sonrió malignamente.- Si no lo está haré que lo esté.-Mientras Toph salía por la puerta un príncipe entraba, cargando sus espadas a la espalda.

-Hola chicas.-Tras un breve vistazo a la habitación añadió:-¿No estaba Katara con vosotras?

-Desapareció hace unos minutos, no sé a dónde ha ido, lo siento Zuko.-Respondió la guerrera mientras recogía los restos del té.

-Creo que la he cabreado un poco, quizás no aparezca en un rato.-La risa de Toph quitaba importancia al asunto y, conociendo a Katara y a la maestra de la tierra, estaba claro que podía haberla cabreado con casi cualquier cosa. El príncipe no pudo evitar sonreír imaginando la situación.

-Bueno, supongo que entonces iré sólo a la ciudad.

-¿Ibas a la ciudad? Puedes ir con la señorita maquillaje, aquí presente. Yo voy a buscar a Aang.-Tras el breve comentario la maestra de tierra desapareció por la puerta.

-Es cierto, yo también pensaba acercarme a la ciudad. Si quieres vamos juntos.-Sonrió de oreja a oreja. Era su oportunidad para escuchar la otra parte de la historia. El príncipe comenzó a despeinarse como era costumbre.

-Uhm... sí, claro, por qué no.

Durante el camino a la ciudad Zuko aprovechó para volver a disculparse con Suki por todo su pasado y Suki aprovechó para intentar conocerle un poco más. Le preguntó por Yue y por todo lo sucedido en el polo norte para escuchar otra perspectiva, le preguntó por el espíritu azul y lo que había visto en la obra y le preguntó por su cicatriz. Ante esa última pregunta Zuko se había parado en seco y le había dicho que quizás se lo contaría otro día, con mucho enfásis en el "quizás". Cuando ya habían llegado le complacía decir que lo entendía un poco mejor y que entendía a qué se refería Katara con lo que habían estado hablando antes. Una vez consigues perdonarle es un buen chico, con más problemas de los que se merecía.

-¿Y con Katara qué tal? Al principio odiaba aún más que yo la idea de tenerte en el grupo.

-Parece que ha logrado aceptarme y se lo agradezco. A todos vosotros. Supistéis perdonarme incluso cuando no sabía perdonarme a mí mismo.-El paso se mantenía firme mientras avanzaban hacia la plaza central.

-Creo que ha hecho algo más que aceptarte.

-¿Uhm?-La miró confundido.-Me gusta poder decir que ahora es una buena amiga. Pero es muy difícil confirmar algo así cuando no has tenido ninguno antes.

-Buena amiga ¿Eh?-Lo dijo para sí misma, dejando a Zuko escuchar sólo un murmullo.

-¿Has dicho algo?

-No, no te preocupes.-Se paró y miró alrededor.-Entonces…¿Me habías dicho que es por ahí?

-Sí, esa calle y después a la derecha.-Le señaló hacia donde quería decir.-¿Seguro que no quieres que te acompañe?

-No, no, estaré bien. Volveré aquí cuando haya terminado y te esperaré ¿De acuerdo?

Cuando la guerrera salió del mercado, ya con las cosas que quería compradas, comenzó a andar hacia la plaza. O al menos eso creía. Había acabado llegando a una calle casi completamente desierta. Casi porque escuchaba unos pasos tras ella. Aceleró el paso mientras sacaba disimuladamente su abanico del hueco del pantalón donde lo llevaba. Cuando una mano la agarró del hombro su reflejo fue girar, cortando la carne de la pierna derecha de su oponente. Cuando levantó la mirada vio frente a ella a tres chicos, bastante adinerados por la ropa que llevaban. Suki comenzó a andar hacia atrás, lentamente, sin guardar el abanico, mientras el chico al que había cortado gritaba de dolor.

-Puta zorra.-Levantó la cabeza para mirarla y la guerrera pudo ver que era un chico moreno, muy bien peinado.-Pensábamos ser amables contigo porque te veíamos perdida pero…-Su tono era más burlesco de lo que parecían sus palabras.-se nos han quitado las ganas, ¿verdad chicos?-La única respuesta de los otros dos fue una sonora risa. Se acercaban, así que siguió retrocediendo. Uno de ellos se acercó, demasiado lento para pillar a la guerrera Kyoshi, quien rajó hábilmente la piel de su estómago. Tras esto, el otro chico agarró su muñeca, haciendo que su abanico cayese al suelo.

-¿Qué vas a hacer ahora sin tu juguetito, uhm?-El chico que parecía el jefe del grupito se había colocado frente a ella, cerca, muy cerca. Dejando caer la bolsa que llevaba, la guerrera levantó su mano y le propinó un puñetazo en la mandíbula. Lo siguiente que escuchó fueron risas mientras el chico le agarraba la otra muñeca y los otros inmovilizaban sus piernas al verla intentar pegar una patada.-Sí, te voy a disfrutar zorra... Espero que te guste el sabor de la sangre.-Suki seguía intentando deshacerse de ellos mientras veía al chico acercarse cada vez más. Notó como una navaja cortaba su camiseta, haciéndole un corte en la parte superior del pecho. Se sintió derrotada y las ganas de llorar se hacían cada vez más grandes pero no iba a darles el placer. A pesar de eso siguió removiéndose, intentando evitar que la tocaran más, intentando deshacerse de ellos. En ese momento, cuando estaba a punto de darse por vencida, una bola de fuego impactó justo al lado de su cabeza y la hizo dirigir su mirada hacia el final de la calle.

-¡Soltadla inmediatamente!-Nunca jamás se había alegrado tanto de escuchar la voz de Zuko. Quiso correr a abrazarle pero aún la sujetaban.-He dicho que la soltéis.-La siguiente explosión impactó en el brazo del chico que sujetaba su mano derecha, haciendo que la soltase inmediatamente. A partir de ahí la guerrera propinó un doloroso golpe al chico que tenía frente a ella, dejándolo en el suelo, y corrió al lado de Zuko.

-Vaya chicos, parece que nuestra muñequita ya tenía dueño. Y nada menos que un maestro del fuego.-Levantándose, comenzó a andar hacía una de las calles laterales.-¡Vámonos!-Y los tres corrieron (uno más torpemente que los demás debido a su cojera) hasta que no hubo rastro de ellos. Cuando se encontraron completamente solos Suki abrazó al príncipe, escondiendo la cabeza en su pecho.

-¿Estás bien?-Suki se separó de él, lo suficiente para mirarle a los ojos.

-Gracias a ti.-Los ojos de la guerrera estaban llorosos y había empezado a temblar. Toda la debilidad que se había negado a mostrar a los chicos que intentaban violarla estaba saliendo ahora.-Gracias Zuko. Gracias.

-Siento no haber llegado antes.-Zuko sabía que lo que la guerrera acababa de vivir no era algo agradable, no se lo desearía ni a sus peores enemigos, y aquí estaba ella, una de las mujeres más fuertes y valientes que conocía llorando en sus brazos por culpa de una panda de gilipollas con demasiado tiempo libre. Decidió que de alguna manera vengaría lo ocurrido aquí. Había podido ver su cara y había escuchado sus aires de superioridad y le ponía enfermo. No, esto no iba a quedar así.

Katara estaba terminando de servir los platos en la mesa del comedor. Toph "miraba" el techo mientras movía sus pies de arriba a abajo impacientemente. Sokka llevaba un rato dando vueltas por la habitación quejándose de que su novia no había vuelto y Aang había conseguido hablar un rato con Katara, lo que le había hecho volver a sonreír como hacía siempre. En cambio todo pareció pararse cuando entraron por la puerta del salón el príncipe y la guerrera Kyoshi, quien llevaba puesta la chaquetilla que Zuko solía llevar encima de su ropa. Zuko la había estado sujetando, con el brazo pasado por su espalda, acercándola a él pero en cuanto cruzaron la puerta la soltó. Todos los miraban intrigados y, ante el repentino silencio, Toph no pudo más que preguntar "¿Qué está pasando?¿Me he perdido algo?" mientras se levantaba del sillón.

-Bueno, hemos tenido un pequeño problema.-El príncipe no estaba seguro de que Suki quisiera hablar del tema o siquiera contárselo a nadie. No había dejado de mirar al suelo hasta ahora, que dirigió su mirada a la habitación.

-Zuko acaba de salvarme la vida.-Tras esto, volvió a bajar la cabeza.-Voy un momento a mi habitación, ahora vengo.

En una voz un poco más baja se escuchó a Zuko preguntar.-¿Seguro que estás bien?-Mirándole con una sonrisa llena de agradecimiento y dolor asintió y desapareció por el pasillo.

-¿Qué?¿Qué está pasando aquí?-Sokka se acercó al príncipe con los brazos abiertos en señal de pregunta.

-Creo que es mejor que lo hables con ella y, si ella quiere, te lo contará. Yo no tengo derecho.

Esa noche cuando Katara fue a buscarlo, también con la esperanza de que le diera más detalles de lo ocurrido esa tarde, encontró la habitación vacía. Tampoco había señales de él por los alrededores más cercanos. Lo único en lo que pudo fijarse fue en que las vestimentas que habían usado al ir a buscar a Yhon Ra habían desaparecido del primer cajón de la cómoda donde normalmente estaban guardadas. Volvió a su habitación y se quedó mirando por la ventana, sin querer intentar dormir.

-¡Katara!¡Katara!

La voz de su hermano parecía realmente angustiada mientras aporreaba su puerta. Cuando la abrió entró corriendo, mirando repetidas veces la habitación.

-Tenía la esperanza de que Suki estuviera contigo. No la encuentro por ninguna parte.

-¿Suki tampoco está?

-¿Quién más falta?

-...Zuko.

-Te juro que voy a matarlo, voy a estrangularlo, voy a colgarlo en un poste mientras le lanzo el bumerán una y otra vez…

-Eh, eh, tranquilo. A saber qué te estás imaginando.

-¡No me estoy imaginando nada! Suki venía con su ropa, abrazada a él. Pensaba que era por lo que dijo de que había salvado su vida pero no quiso contarme nada y ahora han vuelto a desaparecer juntos. ¿De verdad piensas que me lo estoy imaginando?

La maestra del agua sintió miles de pequeños puñales clavarse en su pecho. Ella no lo había puesto así, pensaba que Suki sólo estaba agradecida con él pero… Entonces cayó en algo.-Espera, espera. Esta misma tarde estuvimos hablando con Suki de lo mucho que te quería. Es imposible que se haya fugado con Zuko para… eso.

-¿Y si se siente tan agradecida con él que empieza a enamorarse?¡AAAAHG!-Se sentó en la cama, estrujando sus manos contra su cabeza.

-De verdad creo que estás exagerando…

Katara no había podido dormir más de media hora seguida. Cada vez que parecía que lo estaba consiguiendo una pesadilla distinta la despertaba. Primero eran las típicas, después eran pesadillas con Aang, quien le suplicaba que estuviese con él, echándole en cara todas las cosas que el maestro del aire había hecho por ella. Y después eran con Suki y el príncipe, en una situación tremendamente surrealista, parecido a los cuentos de amor que su madre le leía. Estaba harta de esta situación y de que sus ojeras marcaran visiblemente su rostro. Cuando bajó a desayunar Zuko y Suki parecían muy entretenidos preparando juntos el desayuno.-¡Buenos días Katara!-La guerrera parecía de mucho mejor humor de lo que estaba ayer.-Hemos preparado el desayuno.-Le acercó uno de los bol mientras Katara se sentaba, sin quitarles la vista de encima.-¿Y esto?

-Pensé que seguramente no habrías dormido muy bien así que...-Un Sokka tremendamente emocionado que se abalanzó a abrazar a Suki interrumpió las palabras del príncipe.

-¡Suki, mi amor! ¿Dónde has estado?-Correspondiendo su abrazo durante un momento y dándole un beso en la mejilla al separarse, la guerrera se rascó suavemente la cara mientras le sonreía.

-Yo… uhm… bueno… uhm…-Intentando buscar una excusa para no decir que había ido a vengarse del hombre que había intentado violarla dijo lo primero que se pasó por su cabeza.-Fui a… ¿dar un paseo nocturno?

-¿Con Zuko?-Ante el nombramiento de su nombre el príncipe, que hasta ahora había estado fregando las cosas que había usado para preparar la comida, se giró hacia él con un "¿Que yo qué?. Suki, con un suspiro, agarró la mano de su novio.-Está bien Sokka. Zuko me ayudó… Me ayudó a vengarme de ese asqueroso…-Sin darse cuenta había empezado a apretar con cada vez más fuerza la mano que sujetaba.-Ese hombre intentó violarme, rompió mi ropa…-Su voz había empezado a temblar pero no retiró sus ojos de los de su compañero.-Ellos… ellos me sujetaban, me tocaban… Y entonces Zuko…-Este último se acercó a ella y la abrazó.-Ya basta Suki… Creo que Sokka te ha entendido.-Suki había roto a llorar, soltando la mano de Sokka y escondiendo su cabeza en el pecho del príncipe. Sokka se sentía en estado de shock, al igual que Katara. -Yo… Lo siento tanto Suki. Siento haber dudado de ti.-Hubo un silencio que se hizo eterno para los presentes.-¿Por qué no quisiste contármelo ayer?-La guerrera Kyoshi se separó de Zuko, ya bastante más tranquila y lo miró.-No quería recordarlo más de lo necesario, me daba miedo cómo reaccionaras, yo… no quería que pensaras que soy débil.-Esta vez el abrazo que recibió fue el del guerrero de la tribu del agua que, por algún motivo, fue excesivamente dulce para ella. No pudo más que abrazarlo con todas las fuerzas que le quedaban y sonreír.

Katara, que había permanecido inmóvil hasta entonces se acercó también a abrazar a su amiga y, tras el emotivo momento, se separó de la pareja para hablar con Zuko, que los miraba con una tierna sonrisa.

-¿Se te da bien ayudar a vengarse a la gente, eh?

-Si ella no hubiera querido venir conmigo lo habría hecho solo. Ese tipo de personas no merecen nada de lo que tienen.-Dio un golpe en la encimera y se giró para seguir enjuagando los platos.-No me imagino por lo que tuvo que pasar y no iba a perdonarlo tan fácilmente.

-Pero…¿Lo matasteis?

-Sólo le dimos su merecido. Aunque si por mi fuera…-Zuko parecía especialmente dolido por la situación y Katara no podía imaginar por qué. En el fondo seguía sintiendo celos por cómo el príncipe se estaba portando con la guerrera Kyoshi, aunque ni ella misma lo sabía, sólo sabía que le dolía la mirada que Zuko clavaba continuamente en Suki, como comprobando que seguía ahí y que estaba bien.

P.D: Quería hacerlos sufrir un poco con algo de Zuki, pero siempre con la perspectiva de que es un Zutara. Sólo quería algunos celos… que aún no han terminado.