Hola querides 3
Hoy traigo un capítulo recién sacado del horno pero con una idea que llevaba desde antes de empezar este fic en mi cabeza.
Espero que os guste mucho ~El príncipe de la Nación del Fuego había estado mucho más ausente estos últimos días. No sólo con ella sino con todos los demás. Acudía todas las mañanas al entrenamiento de Aang y desaparecía poco después, a veces sin haber desayunado siquiera. También había notado la falta de la presencia de Suki alguna que otra vez. Había intentado preguntarle a Toph si sabía algo pero sólo se encogía de hombros y murmuraba alguna de sus tonterías como "¿Otra vez con tus celos?" seguido de alguno de los múltiples motes que se había ganado desde que la conocía. No. Sí. ¿Eran celos, de nuevo?¿Tenía siquiera derecho a estar celosa? No. Definitivamente no eran los mismos celos que hace una semana. Era algo más. Era el sentir que estaba siendo dejada de lado. Desde que Zuko la acompañó en su viaje a tomar venganza por su madre habían dejado de tener secretos. Era fácil para ella hablar con él. No era sobreprotector, le daba consejos en lugar de intentar imponerle cosas, nunca la había forzado a nada, tenía en cuenta su opinión, jamás la infravaloraría por ser mujer y era el único para el que no parecía una madre. Faltaba decir la cantidad de cosas que no podría contarle a nadie ahora mismo. Como lo dulces que eran sus besos cuando intentaban secar sus lágrimas o cómo se volvían ardientes mientras deslizaba su ropa hacia el suelo. Cómo adoraba tocar su cuerpo, pasear sus dedos por su espalda y por su pecho. Cómo se había rendido por completo a él, después de todo por lo que habían pasado. Después de pensar en él como su enemigo durante tanto tiempo. Cómo adoraba cada parte de él que le había parecido aterradora hace no tanto atrás. Cómo lo había aceptado a él dentro de su cuerpo, como el primero y el único…
-¡KATARA!-La voz de Suki la sacó de sus pensamientos como un puñetazo en el estómago. La miró tremendamente confundida, intentando explicarse por qué le había gritado si estaba justamente frente a ella.-¡Es como la quinta vez que te llamo!¿Dónde estás? Porque puedes que tu cuerpo esté aquí pero está claro que tú no.-Colocó sus manos en su cintura, esperando una explicación.
-Lo siento Suki, estaba pensando.-Con un suspiro su amiga se encogió de hombros.
-No tienes remedio… últimamente siempre estás en las nubes.
-Y tú últimamente siempre estás con Zuko.-No esperaba que su voz sonase tan sólida, tan fría, pero sólo se dio cuenta después de decirlo.
-Bueno, tú lo tienes de noche, yo lo tengo de día.
-¿Eh?-La miró con los ojos como platos. Desde luego si esperaba una respuesta no era esa.
-Creo que me has oído perfectamente.
-Pero… ¿Y Sokka?-Evidentemente no estaba pensando en Sokka pero ¿qué más podía decirle? Claramente ella y Zuko no estaban saliendo, a pesar de… "Te quiero, Katara. Estoy enamorado de ti. Mucho. Demasiado." Descartó el pensamiento cuando comenzó a notar el calor subir por sus mejillas. Claramente el chico del que se había enamorado no estaba jugando con varias, eso podía decirlo con seguridad.
Su amiga señaló a donde se encontraba su hermano, con Toph sobre sus rodillas, susurrandose cosas al oído.
-Me dijo que quería un tiempo para aclararse. Pero yo lo veo bastante claro.
-Oh, Suki…-Las lágrimas brotaron de sus ojos al notar la voz temblorosa de su amiga, podía notar que le dolía, dolía más que ser quemada viva así que le dio un gran abrazo.
-Ey, pero eso no es motivo para que actúes bien conmigo. Ahora soy tu rival. Puede que tú y Zuko hayáis llegado lejos, pero yo sé lo que un hombre quiere.
Justo en ese momento el príncipe apareció de entre los árboles para acercarse a la reunión que había en el patio.
-¡Ey, Zuko!-Ambas lo llamaron exactamente a la vez. Zuko se giró hacia ellas dedicándole una sonrisa a Suki. Cuando su mirada se cruzó con la de la maestra del agua simplemente miró hacia el suelo unos segundos y continuó su camino. Katara sintió como si la hubieran apuñalado directamente en el corazón. Sintió sus piernas empezar a temblar. Clavó sus ojos en los de Suki esperando a que ella pudiera darle una explicación a ese cambio de actitud pero lo único que recibió fue una sonrisa mientras su amiga se acercaba a sentarse al lado del hombre que había jurado robarle. ¿Cómo era posible que tras todas las cosas que se habían dicho, tras todas esas confesiones, pase esto? Desde la noche en la que dejó a Aang apenas lo había visto. Siempre que iba a buscarle no estaba en su habitación y tampoco lo encontraba por el resto de la casa ni por los alrededores cercanos. ¿Dónde se metía por las noches?¿Por qué ya nunca estaba para ella? Quizás nunca era una pequeña exageración puesto que sólo habían pasado unos días pero ¿A qué venía ignorarla de esa forma? Será imbécil.
Se escuchó un fuerte golpe cerca de su puerta, como algo cayéndose.
-Mierda.
-¡Suki! Ten cuidado con la madera.
-No esperaba tropezarme con un tablón del suelo de su casa, señor principito. Igual deberías arreglarla.
-Como si ahora mismo tuviese tiempo. Algún día esta casa estará como nueva.
-Ah, pero sí tienes tiempo para esto ¿No?
-Esto es… importante.
-Ya, ya, excusas luego… vamos o empezarán a darse cuenta de que no estamos.
Tan pronto como las pisadas se hicieron tan lejanas como para saber que habían cruzado la esquina un pequeño maestro del aire comenzó a seguirlos tan sigilosamente como podía. Ya llevaban varias noches escapándose y le picaba la curiosidad. No sólo por él sino por sus amigos. Aunque seguramente en cualquier otro momento habría decidido que no era buena idea tampoco tenía mucha opción, la mano de Toph empujándole entre el bosque impidiéndole volver atrás.
Tras lo que pareció ser más de media hora llegaron al sitio donde conducían los trazos de sus amigos.
-¿Te gusta así?-La voz de Zuko parecía nerviosa, como si su vida dependiera de la respuesta.
-Uhm… creo que necesita un poco más aquí y aquí. Pero sabes que cualquier cosa que tú hagas estará bien.
-Quiero que sea perfecto. Nunca he hecho nada bien, por una vez necesito que sea perfecto.
Al ver que no era una situación incómoda sino más bien una conversación entre amigos Aang y Toph decidieron unirse a la conversación.
-¿De qué estáis hablando chicos?
La pareja allí sentada se miró perpleja, intentando encontrar una explicación que no pareciese que acababan de inventar. Bueno, siempre podían contar media verdad.
-Estamos intentando tallar un collar. De madera.
-¡Oh Zuko! No sabía que se te diesen bien esas cosas.-El maestro del aire sonreía de oreja a oreja conociendo un nuevo lado de su no-tan-recien amigo.
-¿Y por qué lo hacéis aquí, tan lejos de casa, y de noche?-Toph sabía cuándo aprovechar la oportunidad para conseguir más información.
-Se está más…¿Tranquilo?-Añadió Suki incapaz de pensar una excusa mejor.
-Ahá… ¿Y no será que estáis intentando que alguien que hay en esa casa no se entere?
Maldita Toph. Siempre tan rápida para este tipo de cosas. No me importaría contárselo a ella pero Aang… Aang es capaz de matarme.
No pudieron evitar tragar saliva exactamente a la vez.
Suki se acercó a ellos con las manos en alto, sujetando el colgante en su mano derecha.
-De acuerdo, de acuerdo, nos habéis pillado. No queremos que Sokka se entere.-Una sombra pasó por encima de los ojos de la Kioshi más rápido de lo que nadie pudo ver.-Mirad. O tocad.-Añadió mirando a Toph mientras se lo ofrecía. El Avatar se tomó un momento en observarlo. Era un colgante muy parecido al de Katara, excepto que en este el color predominante era el rojo. En el centro había tallada una llama, símbolo de la Nación del Fuego, coloreada en rojo y naranja, imitando un fuego tan vivo que parecía que realmente podía quemarle.-Wow, es precioso.
-Espera.-Dijo la bandida ciega cuando terminó de comprobarlo.-Esto es un collar de compromiso del estilo de la tribu del agua.
-¿Eso quiere decir…?-Suki le dedicó una sonrisa esperando que no hiciera más preguntas. Podía ver a Toph sonreír de manera traviesa por el ravillo del ojo.
-Pero ¿Por qué de la Tribu del Agua?
-Bueno, me quedé con muchas ganas de recibir uno de parte de Sokka así que…
-Sólo quería hacerla lo más feliz posible.-Zuko terminó de asimilar lo que estaba pasando y agarró a Suki por la cintura, dándole un suave beso en la frente.
-OOOOOOOOOOH FELICIDADES CHICOS.-Aang prácticamente voló a darle un abrazo a las personas que tenía delante.
-Bueno, aún es pronto, tenemos que derrotar al Padre del Fuego…
-"Señor".-Sintió el codazo de la maestra de tierra en su cintura.
-Lo que quiero decir es: No le digáis nada a nadie. No sé cómo se tomaría Sokka la noticia. Por favor.
-Nuestros labios están sellados, señor chispita. ¿Verdad Aang?
-¡Por supuesto!
Les había costado un rato despedirse de ellos pero por fin estaban solos de nuevo.
-Me debes una buena.
-Katara va a matarme.
-Al menos no es el Avatar al que te enfrentas.
-No sé qué es peor.
Poniéndose en pie, recuperó el collar de su bolsillo y lo miró por última vez.
-Creo que debería ir a hablar con Katara.
-Déjalo para mañana, no quedan más que un par de horas hasta que amanezca. Será mejor que estés presentable si vas a hacer una proposición así.
-Quizás tengas razón… Pero tengo la sensación de que algo va a salir terriblemente mal.
El cielo era azul brillante y el sol estaba bastante alto, colándose por la ventana y molestándole en los ojos. La única explicación que tenía para haber dormido tanto era el hecho de que llevaba días casi sin pegar ojo.
-¡Katara!-La jovial y feliz voz de Aang inundaba el pasillo mientras corría hacia su habitación.-¡Buenos días Katara!-El monje ya había pasado la puerta y Momo se había decidido a jugar con su pelo.
-Buenos días Aang. Me alegra ver que estás de buen humor.-Le dedicó una sonrisa cálida, como quien acaba de ver a su hermano pequeño que por una vez se está portando bien en lugar de hacer trastadas.-¡Oh, tengo que ir a hacer el desayuno!
-No te preocupes, Zuko se está encargando de todo. Quería asegurarme que estabas lista para unirte a nosotros.
-Uhm, claro. Enseguida bajo.
-Oye Katara… una cosa más…¿Fui yo quien te devolvió tu collar, cierto?
-Claro Aang. Y te lo agradezco muchísimo. No sé qué habría hecho sin él.
-Pero esos collares tienen un significado más allá, ¿Cierto? Si yo te lo he dado significa que…
-Aang, por esa lógica estaría prometida con Zuko, que fue quien te lo dio a ti antes. Es algo más especial. El chico tiene que tallarlo a mano pensando en la mujer a la que ama y entregárselo con una confesión de amor. O un papel político.-Mencionó recordando a Yue y a su abuela.
-Entonces, podría intentar hacerte uno…
-Ya hemos hablado de esto. ¿De dónde has sacado todas estas ideas?
-Ahm… Ehm… Verás Suki y Zuko… Y el collar… Y me pareció una buena idea. Al fin y al cabo quiero que estés conmigo toda mi vida.
-Rebobina. Suki y Zuko ¿Qué?
-Zuko le estaba haciendo un collar a Suki. Como el tuyo. Precioso. Realmente los envidio. Quizás debería pedirle que me enseñe.
-¿Y se puede saber cómo lo sabes tú?
-Nos lo dijeron ellos. Aunque pidieron que no se lo dijeramos a Sokka. Por si acaso, ya sabes.
-Ya… ya sé. Espérame abajo Aang.
Cuando pudo sentir que Aang ya estaba bastante lejos desató su ira con los muebles de la habitación.
-¡Lo sabía!¡Maldita sea, lo sabía!¡CADA VEZ QUE CONFÍO EN ÉL PASA ALGO ASÍ!¿De verdad se puede confiar en un gusano así?¡No sé ni por qué confié en él la primera vez!¿Qué me pasa en la cabeza? No vas a volver a jugar conmigo, asqueroso gusano de la nación del fuego. Me da igual cuanto te arrastres, estoy harta de tus palabras bonitas y de esa manera que tienes siempre de hacerme creer que eres la opción que realmente quiero. Estoy harta.-Sabía que no había nadie escuchándola pero necesitaba decirlo. Serviría para recordarselo a sí misma.
P.D: Ahora le va a tocar a Zuko sufrir, sólo un poquito… Qué divertido.
