El calor del verano es realmente insoportable, las aceras se calentaban y le dolía caminar sobre ellas. Pronto llegaría el otoño y con él días más fríos, no sabía si aquello era mejor o peor. Levi no tenía un techo dónde refugiarse, no tenía nada. Dudaba poder encontrar comida, fría o caliente, en buen estado o podrida, para cuando llegara el invierno. Tenía que darse prisa. Creía, sabía, que no iba a durar mucho tiempo y no quiere dejar este mundo sin poder encontrar esa voz, a esa persona.

¿Cuánto tiempo ha pasado ya? No tiene claro cómo pasa el tiempo, él siente que han pasado años, pero sabe que eso sería imposible. Todos los días se aprende algo nuevo, en especial si estamos hablando de cómo sobrevivir, dónde esconderse y cómo obtener calor en noches frías. Ha aprendido mucho de las calles, más de lo que ya sabía, o tal vez no, cosas de los humanos, muchas cosas que no entiende cómo o dónde las ha aprendido. Hay tanta información en su cabeza que no sabe cómo procesarla adecuadamente.

Todavía queda mucho por vivir, mucho por ver, mucho por sentir.

¿Verdad, pequeño Levi?