A mitad del invierno, ya no pudo más, hacía demasiado frío y casi no había comido o bebido algo. Ni siquiera había podido dormir tranquilo, sabía que si cerraba los ojos durante mucho tiempo, podría no volver a despertar.
Muy a su pesar, no había vuelto a encontrarse con Isabel, tampoco había podido encontrar a alguien más. Lo único que podía hacer era seguir avanzando, en la fría, fría nieve. Como si no hubiera un mañana, como si no estuviera cansado, o hambriento. Muchas personas le habían intentado dar comida apestosa, posiblemente podrida o envenenada. No la aceptaría, nadie se veía confiable, podrá tener mucha hambre pero no es estúpido.
Respiró pausadamente, estaba comenzando a ver a borroso, estaba perdiendo poco a poco su calor corporal. Maldijo mentalmente todo lo que pudo. Estaba cansándose, no solo de forma física, también se estaba empezando a cansar mentalmente. ¿Por qué? ¿Por qué Dios había querido hacer todo más difícil? ¿Es una prueba que tendría que superar si quería tener un final feliz?
Hay cosas que todavía Levi no puede entender.
Hay muchas cosas que no ha vuelto a sentir.
Hay muchas cosas por las cuales debe seguir avanzando.
Él, es una de ellas.
¿Verdad mi pequeño Levi?
Respirar era cada vez más complicado, ¿qué pasaba? ¿Por qué sus patas ya casi no le respondían? ¿Es por el frío? Quizás, quizás. Estaba completamente seguro de que ya casi no tenía calor corporal, ese sería su final. Posiblemente. Quería encontrar al chico que siempre lo llamaba en sus sueños, aquel que lo miraba con amor y ternura, aquel que decía «Te amo» con tanta dulzura que lo hacía sentir que el mundo no era un lugar frío y oscuro. Quería encontrarlo. Deseaba encontrarlo. Necesitaba encontrarlo.
A su mocoso.
Maldijo, otra vez, todo a su alrededor cuando su cuerpo cayó en la fría y blanca nieve. Iba a morir. Podía escuchar algunos pitidos extraños en sus orejas. Estaba arrepentido, por no haber demostrado todo su amor en su vida pasada, por no haber dicho más «Te amo» en lugar de «Lo sé», por no haberlo encontrado. Se arrepentía de muchas cosas, cosas que no hizo cuando estaban juntos.
¿Sería ese su castigo? ¿Por no decir lo que tanto gritaba su corazón?
Oh, pequeño Levi, el destino es demasiado incierto.
Quería, no, deseaba ser humano. Poder abrazarlo, besarlo, decirle lo mucho que lo amó, ama y amará. Está completamente seguro de que él sería la única persona que podría amar en todas sus vidas, su único y verdadero amor. Su alma gemela, como dirían algunos. Contra su voluntad, sus parpados comenzaron a cerrarse lentamente. Estaba empezando a perder la sensibilidad. No quería que ese fuera su final. No podía ser ese su final...
¿verdad que no?
No pudo verlo una vez más.
No quería morir sin haberlo visto otra vez.
No iba a morir sin verlo otra vez.
No deseaba hacerlo.
¿Podrás luchar contra el destino, pequeño Levi?
¿Por cuánto tiempo podrás resistir?
