¿Por cuánto tiempo podría resistir?

Esa era una muy buena pregunta.

¿De dónde sacó las fuerzas para sobrevivir un poco más?

El cómo o dónde no está del todo claro, pero lo ha hecho y podría sentirse satisfecho con eso.

¿Verdad?

Sintió su cuerpo ser levantado, con cuidado, mucho cuidado. Como si su cuerpo fuera a romperse con solo soplar sobre él, por alguna razón eso le hacía sentir un extraño calor en su pecho. Se encontraba entre unos cálidos brazos, llenos de amor y cariño, un sentimiento de nostalgia se apoderó de él.

¿El mundo ha decidido cooperar un poco con él?

Los gatos no lloran, al menos no como los seres humanos, ellos no lloran por el final de una novela o porque el cuerpo les duela. No, ellos no suelen llorar por ese tipo de cosas. Los gatos no lloraban por ese tipo de cosas, Levi era un gato, Levi no debía de no llorar por esas cosas. Entonces ¿por qué tenía tantas ganas de llorar en ese momento? Si hubiera tenido las fuerzas necesarias, posiblemente, lo hubiera hecho. No está seguro. Él no ha estado seguro de muchas cosas desde que despertó siendo un gato.

¿Quién?

¿Quién era la persona que lo cargaba?

Y lo más importante, ¿por qué?

¿Por qué salvar a un gato moribundo?

Muchas personas lo pateaban, pisaban e insultaban todo el tiempo, se sentía una basura. Nadie creería que alguna vez fue el humano más fuerte de la humanidad, que había peleado y asesinado a muchos titanes, que había sido un monstruo que asesinaba a otros monstruos. Nadie lo haría. Nunca podrían hacerlo, aunque, posiblemente, tampoco lo recordaban, incluso si lo hacían, no lo reconocieron. Era un gato, no un ser humano, era un simple minino. Sería difícil saber quién es, o más bien, quién fue (al menos eso es lo que quería creer).

¿Por qué había tenido que despertar con ese cuerpo? ¿Por qué no había podido ser humano? Quería abrir sus ojos, pero estaba tan cansado que ni siquiera eso podía hacer. Lo más probable es que estuviera muriéndose, moriría sin haberlo visto una sola vez. Estaba molesto, irritado, cansado, decepcionado. Se sentía de muchas maneras.

¿Tanto lo odiaba Dios?

¿Tan poco significaba su vida?

¿Todo su esfuerzo habría sido en vano?

Al parecer sí.

—No te preocupes, pequeño, todo estará bien. —Estaba aturdido, podía reconocer esa voz, aun si él estuviera entre miles de personas podría encontrarlo. Sí, sin duda podría. Era él, su mocoso, estaba ahí, a su lado. Lo había recogido. No podía creerlo, lo había encontrado, sin siquiera saberlo, sin esperarlo, lo había hecho—. Yo también sé lo que es estar solo, ¿sabes? Mis padres trabajan todo el día pero sé que lo hacen para ayudar a los demás, sé que me aman igual o aún más de lo que yo los amo a ellos. —Jadeó, el pequeño bulto que se tenía entre sus brazos se sentía cada vez más frío—¿Tienes... frío? —se sintió idiota por preguntarlo, era bastante obvio que el pequeño minino no le respondería— ¡Debo llevarte a un veterinario! ¡Apenas respiras!


Chan, chan, chan. (?)

¡Se han encontrado!

Ahora la historia podrá ir acorde con el sumary. (?)

¡Muchas gracias a todos los que han leído y/o comentado!

Lo agradezco mucho, en serio.

Los quiere, Pandirafa.