Como lo dije en el capítulo anterior, sigo en el proceso de remasterización de la historia. Espero que les guste y lamento que hayan tenido que ver aquellos dedazos que antes me daba por hacer. Pero ha que ser honestos -conmigo misma sobre todo- en aquel entonces escribía en un teléfono, ¡un teléfono! Y eso que ni el autocorrector tenía 7w7

Whatever, hope you enjoy the chapter!


El Atrapa Estrellas

Capítulo 2 — La tutoría.


¿De verdad era necesario discutir sobre el imponerme un castigo durante tanto tiempo? No estoy segura, de lo que si me encuentro segura es que eso fue lo que hicieron el profesor Camus y mi hermana. Para mi suerte no había sido un extraordinario, y me había apresurado a suspirar de alivio. Sin escuchar antes que debería hacer todas las actividades del semestre y aparte un proyecto hecho a mano sobre las constelaciones, sus metáforas, significados y leyendas detrás de estos.

Me quedé helada después de eso. De hecho, puedo jurar haber escuchado mi propia respiración acompasada al ruido exterior de mi cuerpo.

A la mañana siguiente me percaté de que ya era más de medio día y me levanté de abrupto al pensar que llegaría tarde a la universidad, puesto que casi se me olvidaba, el turno nocturno se terminaba a las dos de la madrugada así que era normal que apenas me despertara a esas horas.

Cuando llegué a la cocina encontré mi desayuno hecho y medianamente frío. Probablemente por el hecho de que ya tuviera tiempo después de haberse hecho. Comencé a erguirlo con algo de pereza y levanté una nota que Hilda había dejado, la cual hasta ahora veía debido a que se encontraba escondida por el plato.

Fler,

Me tomé la molestia de prepararte el desayuno antes de lo usual. Lamento si al levantarte lo encuentras frío pero tenía prisa por salir a hacer unos papeleos en la escuela.

A las dos me dijeron que tendrías tu tutoría con Hyoga, por lo que me aseguré de dejarte su dirección en el refrigerador.

No olvides llevar materiales para realizarla.

Hilda.

Después de leerlo, al tiempo que tomaba una cucharada de mi alimento, observé en automático con dirección al enorme refrigerador. El cual, en efecto tenía un pequeño trozo de papel sujeto por un imán con forma ambigua. Me apresuré a tomarlo con una mano y leí en este.

Hyoga Kido.

1100. Sanctuary Avenue.

—No queda lejos —me dije. Termine mi desayuno con rapidez y me fui caminando ya que quedaba a dos calles, solo cruzaba mi calle (Polaris), la calle de Elíseos y llegaba a Sanctuary Avenue.

Al llegar al 1100 toque el timbre

Llegó inmediatamente. Estaba vestido con unos jeans algo gastados y una camisa de tela delgada lo que dejaba ver la mayoría de su musculatura. En verdad que para ser un chico que no conocía, debía admitir que el sentir la sangre aglomerarse en mis mejillas se encontraba excusada de cualquier culpabilidad.

—Tú eres Hyoga Kido, ¿no? —Dije dudosa de haber dado con la dirección correcta.

—La mayoría de la gente saluda con un hola, pero sí, soy Hyoga. Y tú eres Fler si no me equivoco —asentí con un torpe gesto de la cabeza —pasa.

Atravesé el umbral de la puerta, la sala la localicé rápido, se encontraba a mi izquierda. De forma inmediata me volteé un poco para ver algo que creí haber visto pero, pensé que mis sentidos me engañaban. Creí haber visto a algo moverse entre las sobras pero, ¿No lo he hecho otras veces ya siendo estas erróneas?

Al terminar la vuelta localicé en el brazo izquierdo de Hyoga unas magulladuras de color violeta verdáceo. Pareciendo haber tenido un confronte con alguien no hace mucho tiempo.

—Deneb... —no pude evitar susurrar, al ver su cara de sorpresa respondí —tu naciste bajo la estrella de Deneb, conocida como la más brillante de la constelación de Cygnus.

No lo dije como una pregunta, sino como una afirmación.

—Sí... —respondió algo ido — ¿cómo sabes? — Me preguntó como mera respuesta a lo anterior. Se encontraba anonado, igual que yo. Si no decía palabras exageradas.

—Es sólo que… yo… —comencé tartamudeando un poco. ¿Qué debería decirle? ¿Qué tenía un don extraño que me hacía capaz de leer las estrellas y el destino de las personas a través de estas? Sonaba como prácticas que sólo se habían realizado en las épocas mitológicas por las pitonisas. Por lo que me apresuré a decir lo primero que surcó por mi mente —. El otro día… ¡Digo, anoche! Explicaste sobre la constelación de Cygnus como si la hubieses admirado durante toda tu vida. Haciendo parecer un poco obvio el hecho de que era tu constelación favorita y no por nada lo haría —sentí sudor pasar por debajo de mi nuca.

—Ah, eso —hizo un gesto para que no le diera importancia —. No es nada, de igual manera, viniste para las tutorías ¿no? —Ni siquiera respondí cuando se apresuró a agregar, — Ummm ¿Quieres algo de comer o de beber? Ahora mismo me encontraba preparando un poco de limonada por lo que me gustaría saber si tienes ganas de un poco.

—Eh, no gracias. —paseé mi mirada por la sala, lo cierto es que su presencia me incomodaba, pero no lo suficiente para que no soportara seis semanas trabajando con el ‹‹tranquila Fler son sólo seis semanas›› me recordé para no sucumbir a la ansiedad.

El volvió con unos libros del tamaño de un cuaderno y una limonada en la otra mano

—Me enviaron todas las instrucciones para hacer el proyecto. Primera: no puedes usar internet para investigar, es estricto el uso de fuentes de información que no vengan de libros físicos; considerando que se puede simplemente copiar-pegar la información me lo descartaron como una posibilidad de fuente. Segunda: el proyecto no saldrá de mi casa hasta el día de entrega, no podrás adelantarle nada fuera de los terrenos que pertenecen a mi hogar. Tercero y más importante: solo te ayudaré explicándote algunos datos, por lo que no seré un salvavidas repleto de información. Ten —dijo dándome el libro, apenas tuve tiempo de cogerlo puesto que me encontraba un poco aturdida de la poca confianza que el profesor y mi hermana me tenían —puedes iniciar con este es la constelación de osa menor...

—Se le conoce también como estrella polar, su estrella más brillante es... mayormente conocida como Polaris —le interrumpí. Él se quedó anonado por segunda vez en el día a lo que me encogí de hombros. — ¿Qué? De acuerdo nací bajo la estrella de Yildun, era obvio que buscara información de ella. —Rodé los ojos con menuda ironía.

—Sí. —Replicó con sarcasmo. —Como sea, aún así, tienes que poner los nombres de las otras estrellas de la constelación de osa menor...

—Polaris, Kochab, Pherkad, Yildun o Phekard, Binaria Eclipsante, Alifa al Farkadain y Anwar al Farkadain —Dije inmediatamente, sin darle tiempo de refutarme. Aquello fue la gota que lo dejó con media barbilla en el suelo.

— ¿Eres astrónoma teórica o algo así? —Inquirió después de caber en sí mismo la idea de que al parecer no sacaba bajas calificaciones porque no me gustara la materia. Me encogí de hombros y giré la cabeza para no verle el rostro.

—Se podría decir que sí —Acoté. Siendo sincera conmigo misma, me sabía de memoria los nombres de todas las constelaciones y de sus estrellas -o al menos de la mayoría- pero no las nombraba por el hecho de que no quería recordarlas.

—En ese caso, anótalos en un par de hojas con los nombres de las estrellas y te ayudaré con el nombre de otras constelaciones.

Asentí de forma mansa.

En silencio me puse a escribir la información de cada una mientras veía como se le enredaba el cabello en su collar.