Eren se sentía algo inquieto. Se quedó mirando fijamente una fotografía de su nuevo amigo, esos ojos penetrantes parecían querer gritarle muchas cosas, pero, al mismo tiempo, parecía no querer decir nada.

Eran no pudo decir dónde o cuándo había visto esa mirada.

Porque él sabía que no era la primera vez que lo hacía.

El destino puede ser cruel muy cruel, ¿cierto?

El principio y su final, está más cerca de lo que creen.