Sin saber por qué su mocoso estaba llorando, sin por qué se sentía tan culpable, sin saber o entender muchas cosas, se acercó a él. Con cuidado, como si fuera a romperse si lo tocaba. Los papeles se invirtieron por un momento. Uno hermosamente doloroso. Ver esas lágrima caer por sus mejillas, lo destruía poco a poco. No recordaba lo horroroso que era verlo llorar.

«¿Lo vi llorar... en ese tiempo? No lo recuerdo... ¿por qué no lo recuerdo?»

Querido Levi, lo único que puede curar el alma son los sentidos; así como puede curar los sentidos excepto el alma.

¿Por qué será? ¿No entiendes la razón?

Todavía es muy pronto para entiendas muchas cosas, mi pequeño Levi.

Demasiado pronto.

Eren no dejaba de llorar, ni siquiera se había movido. Se quedó en el marco de la puerta, como si quisiera comprobar que lo que estaba viendo era real. Su corazón dolía, claro que lo hacía, el hecho de pensar que ya no estaría con el capitán le afectaba de sobremanera.

¡Capitán! Estaba aquí, lo siento, lo siento tanto. Por un minuto pensé que me había abandonado. De verdad lo lamento, no debí pensar algo así.

«Estúpido. Te he buscado desde que puedo recordarlo, ¿por qué te abandonaría?»

—Lo lamento, debo de parecerle un estúpido ¿verdad? No sé por qué estaba tan desesperado por encontrarlo, lo siento mucho. —Limpió sus lágrimas con las mangas de su uniforme, sus rodillas fallaron y cayó al suelo. Aprovechando aquello, y que Capitán se había acercado a él, abrazó a su pequeño amigo. Tenerlo entre sus brazos le hacía sentir completo.

Levi no supo qué hacer, no podía hablar, no podía abrazarlo. Soltó un pequeño maullido, bastante bajo, ni siquiera sabía si debía hacerlo no, pero no quería quedarse callado. Sentía que su mocoso desaparecería si no decía nada, que solo se alejaría y ya no podría volver a encontrarlo. Tuvo miedo de pensarlo. Levantó un poco una de sus patas y, con mucho cuidado, tocó su rostro.

«Estoy aquí, mocoso estúpido, estoy aquí contigo.»

Se miraron con cariño, dulzura, amor. Las palabras no parecían ser necesarias, al menos no entre ellos, bastaba con saber que estaban juntos. Se sostuvieron la mirada unos minutos, como si las respuestas a las preguntas que la vida les tenía preparadas estuvieran en los ojos del otro.

—Gracias, Capitán, gracias.

Levi quiso, deseó, creer que le agradecía porque, de alguna forma, había escuchado las palabras que salían de su corazón. Si podía escuchar lo que tanto gritaba, sabría lo mucho que lo ama. Comenzó a pedirle, a implorarle, al cielo que fuera así. Ya no era fuerte, en ese momento ya no era el hombre más fuerte de la humanidad, en ese momento, en ese maldito momento, era un pequeño minino.

Uno que había nacido únicamente para encontrarlo.


Hay algo que me gustaría aclarar. A pesar de que estoy narrando todo esto en tercera persona, he intentado que en los párrafos en donde "habla" Levi no aparezca el nombre de Eren y viceversa. El por qué es bastante fácil de entender, ni Levi ni Eren recuerdan el nombre del otro. Levi tiene recuerdos fugases, desordenados, incompletos, y Eren no recuerda nada.

Es esta la razón por la que casi siempre pongo su mocoso cuando habla Levi y Capitán o Su nuevo/pequeño amigo cuando habla Eren (Y por hablar me refiero a lo que estoy narrando). El esto de cosas, y los mensajes, que estaré dejando a lo largo del fic ya los irán descubriendo. Espero que les guste el capítulo y el resto de la historia.

Gracias por leer, si te gustó deja un comentario.

Los quiere, Pandirafa.