La memoria es traidora, débil y mentirosa. Sobre todo la visual, ella se desintegra como una tela podrida al ser usada.

Quizás no sea la persona más inteligente del mundo, eso es algo que tiene claro, pero tampoco es estúpido. Sabe que algo extraño pasa con Capitán. Dormía casi todo el día, casi no comía y, por si fuera poco, su calor corporal estaba disminuyendo. Había llamado a Hanji en un par de ocasiones, le había dicho sus síntomas y lo llevó a la veterinaria. Fue inútil. No sabía lo que estaba padeciendo. Si es que padecía algo. Una tarde, mientras lo sostenía entre sus brazos, debajo de las mantas, para darle calor, Capitán despertó de siesta semi eterna. Bostezó y actuó como siempre. Como si nada hubiera pasado. Eren jadeó, frustrado, no está seguro si debería sentirse aliviado o confundido. Volvió a llamar a Hanji para avisarle de todo lo ocurría con su pequeño amigo. Hablaron bastante sobre el tema, ella le aseguraba que todo estaría bien. Que no se preocupara.

En verdad quería creer que todo estaba bien.

Su pecho se oprimía al pensar que el capitán ya no estará a su lado.

¿El mundo podría seguir igual sin él? Tu cabeza lo entiende, pero tú corazón no.

A pesar de que en esos momentos se sentía en paz, Levi está consciente de que algo extraño está pasando. Las alucinaciones auditivas estaban siendo cada vez más frecuentes, eran casi todos los días. Podía escuchar el molesto pitido de la máquina, los sollozos de una mujer y, para su suerte, el suave sonido del tren. Cachún, cachún. Ese era el único sonido que le agradaba, era suave, era la principal razón por la que estuviera durmiendo tanto últimamente. Le parece tan relajante que siempre que lo escucha, termina quedándose dormido. Y ya que ha tocado el tema, su lugar favorito para dormir es el regazo del niño-idiota-mucho-más-útil-en-la-limpieza. Era cómodo y muy cálido. Estando ahí pensaba que todo estaría bien, que nada malo ocurría, pero la vida nunca le ha sonreído tanto, menos de esa manera. Está completamente seguro de una sola cosa.

Pronto vendrá la desgracia.

En ese momento, volvió a implorarle al cielo que estuviera equivocado. Que todo fuera obra de una mente pesimista que ha crecido en un mundo tan frío y hostil que desconfía cuando algo o alguien le brinda una mano. Una ayuda. Una sonrisa. En verdad quería estar equivocado.

Se rumorea, por ahí, que después de una gran tormenta siempre llega la calma.

Queriendo auto convencerse a sí mismo de que todo estaría bien, que pronto acabaría esa extraña sensación en el pecho, que solo estaba siendo demasiado pesimista, buscó con la mirada a su mocoso con la mirada. Ver sus hermosos ojos le hacía tener esperanza. Deseó, con todas sus fuerzas, que pronto llegara la calma. Que la tormenta no dudara demasiado, mucho menos que fuera fuerte. Necesitaba que todo acabara rápido, de ese modo podría estar con su mocoso.

Querido Levi, al parecer quieres, necesitas y deseas diferentes cosas. Te tengo una mala noticia: No todo se podrá hacer realidad. Tienes que ser fuerte, por ti, por él. Por todos. Debes demostrar que su amor es mucho más fuerte que el destino. ¿Crees poder lograrlo? Los milagros no son fáciles de conseguir, espero que lo tengas claro.


¿Cómo están? ¿Qué tal les va pareciendo la historia? ¿Qué piensan que ocurrirá? ¿De casualidad les parece muy cliché? ¡Díganme sus opiniones! Estaré encantado de leerlas. Espero que cuando llegue el final... ninguna quiera matarme.