Ninguna de las cosas que valen la pena en esta vida son fáciles.
A pesar de haber confirmado sus, para él, extras sospechas. No podía dejar de pensar que el gato que había encontrado su mejor amigo, Eren, no era el capitán. Seguía sin poder creer que fuera verdad. Las esperanzas de Armin estaban siendo destruidas, quería que su mejor amigo fuera feliz en esta vida. Se lo merecía. Es una persona maravillosa. Valiente, fuerte, amable. No pensaría dos veces el ayudar a alguien, en ofrecerte una mano si la necesitas, en darte ánimos cuando estás mal. No merecía que el destino fuera así de cruel con él. No quería verlo sufrir, pero tampoco quería que no se diera cuenta que el capitán estuvo con él, haciéndolo feliz, alegrando sus tardes, molestándolo. Siempre que Eren hablaba de su Capitán, tenía la sonrisa más hermosa que le había visto. Se sentía feliz, y eso lo hacía feliz a él. ¿Habría una forma de que todo terminara bien para ellos dos? Esa noche hizo algo que no había hecho en toda su vida, rezar, implorarle al cielo que los dejara ser felices. Se lo merecían. Realmente se lo merecían.
Hay ocasiones en que las oportunidades sólo se presentan una vez en la vida, debes de tener cuidado con lo que escoges.
Se metió en su cama de mala gana, era tarde y debía dormir. Suspiró. Tenía un mal presentimiento, esperaba que solo fueran extrañas ideas suyas. Cerró los ojos, intentando obligarse a dormir. Su pecho se oprimió. Se imaginó a Eren llorando por una perdida. Pero ¿ por la perdida de qué o quién? No lo sabía, no quería saberlo. No quería pensarlo. No quería invocarlo.
El mundo es demasiado cruel.
Ese había sido el único pensamiento que inundó su mente al ver aquellos ojos grises de nuevo. Porque, en verdad, parecía que el mundo, que el destino quería hacer ver que era frío y cruel. No hacia falta que se encontraran, no hacia falta que se recordaran, entonces ¿por qué tenían que juntarlos y no recordarse? Levi ni siquiera era humano. Ellos ya no podían enamorarse y estar juntos. Ya no. Eren seguiría con su vida mientras le rompía el corazón a un pequeño, valiente y fuerte minino. Uno que está perdidamente enamorado de él.
