Ninguna historia encaja por sí sola, a veces, las historias se tocan en los bordes. También suelen taparse unas a otras, completamente, como piedras debajo de un río.

Dejó caer su cuerpo sobre el pupitre, cansado, en los últimos días no tenía ganas de nada. Nada era lo mismo sin su capitán. Quería creer que todo estaría bien, que todo terminaría bien. Imploraba porque así fuera. Los días sin él son tristes y solitarios. Su casa, su habitación, su cama. Nada. Todo era frío y vacío. Se había acostumbrado a sentir el calor corporal de Capitán, a su lado, cuando se iba a dormir. Sin él estaba inquieto. Suspiró, suspiró y volvió a suspirar. No ha querido hablar con nadie desde que Hanji le dijo que Capitán debía quedarse en la veterinaria. Todos sabían y veían que algo pasaba, pero sin importar cuánto pregunten no obtenían ninguna respuesta. Eren solo se mantenía callado. Observando por la ventana, su celular o haciendo garabatos en su cuaderno. Suspiró, suspiró y volvió a suspirar. Otra vez.

—¿Qué demonios pasa contigo? Llevas tres días así y no quieres decirnos nada. ¿No puede darte cuenta de lo preocupados que estamos?—Jean, quien se había limitado a verlo en silencio, lo encaró. Estaba harto de verlo así. Prefería cuando Eren lo molestaba o se ponían a discutir y pelear entre ellos. A pesar de sus diferencias, seguían siendo amigos.

El cielo puede encontrarse en los rincones más insospechados.

Sin embargo, Eren no se inmutó. Dirigió su mirada, algo perdida, hacia Jean y luego miró a los demás. Todos estaban observando, sus rostros afirmaban lo que escuchó. Hizo un movimiento con la cabeza en modo de disculpa y regresó su vista hacia la ventana. Jean gruñó y salió del salón. No quería quedarse ahí más tiempo, terminaría golpeando a Eren. Armin, por otro lado, convenció a todos de que no se preocuparan, él iba a tratar de descubrir lo que pasaba.

Era extraño, muy extraño. Eren simplemente llegó un día con sus ánimos destrozados. El primer día llegó temprano, se sentó en su puesto y se quedó ahí, mirando la ventana. Durante el receso u horas libres, cuando alguien se le acercaba a ver qué pasaba, se levantaba de su silla y se iba. Ni siquiera las constantes quejas de Armin y Mikasa le hacían abrir la boca. No contestaba los mensajes, mucho menos la llamadas. Era fácil saber que las ignoraba, Eren revisaba cada dos minutos su celular.

El silencio es una manera de huir, pero rara vez construye un refugio.

Armin esperó a que todos se fueran, tenían la hora libre, por lo que muchos habían salido del aula. Tomó algo de aire, esto iba a hacer difícil. Se acercó a él lentamente, necesitaba algo de tiempo para pensar qué decir. Convencer a los demás fue fácil. Sacarle información a Eren iba a ser lo complicado. A él nunca le gustaba molestar a los demás con sus problemas, siempre se los guardaba y, si podía, siempre fingía que todo estaba bien. Estaba seguro de que si él estaba así la situación era muy seria. Necesitaba explicaciones pero no podía exigirlas, no tan abruptamente, todo debía ser hecho con cuidado. Mucho cuidado.

Para poder seguir adelante, debes entender por qué sentiste lo que sentiste o por qué ya no necesitas sentirlo.

—Eren... ¿te encuentras bien?

—Mmh.—Hizo un gesto con la cabeza dando a entender que lo estaba. Pero Eren sabía que Armin no era idiota. Todos podían ver que no se encontraba bien, pero no quería hablar del tema. Tenía miedo de perder a Capitán. De separarse de él. Por eso no hablaba, si no lo decía en voz alta, no se haría realidad. Si nadie le hacía decirlo, si nadie lo decía, no iba a pasar y podrían seguir estando juntos.

—¿Estás seguro?

—Mmh.

—¿Completamente?

—Mnh.

—¿Quieres comer algo?

—Mmhn.

Suspiró. Sabía que no iba a hacer fácil, pero no se daría por vencido. Eren había estado para él siempre que tenía un problema, siempre que necesitó ayuda, siempre que se sentía solo y creyó que no podría continuar. Ahí estaba él, y claro, también Mikasa. Sin ellos él se habría ahogado hace muchos años. No dejaría a Eren solo, no lo dejaría cargar con todo sus males, él sostendría un extremo de su cruz para aligerar la carga. Porque así era su amistad. Desde hace mucho, mucho tiempo. Desde antes de nacer en este época.

Pensar en el pasado es como desenterrar una tumba.

—¿Hiciste la tarea de Lengua y Literatura?—preguntó, cambiando un poco el tema. Quizás si empezaba por cosas más simples, la conversación podría darse en un momento dado.

—Mmh...

—¿Te gustó el libro?

—Mmh.

—¿Qué pensaste sobre él?

—Mhn.

—¿Quieres que te recomiende algún otro libro?

—Mmh.

—¿Te gustaría que fuéramos al cine más tarde?

—Mmhn.

Sus respuestas eran algo vagas, tardaba casi dos minutos en hacer algún ruido que debía ser considerado como una. Armin era paciente, muy paciente, pero también está preocupado. Casi puede ver el aura de tristeza y dolor que su amigo desprende, su estómago se retuerce ligeramente, a veces su empatía era un arma de doble filo. Sentir tanto dolor y desesperación está haciendo que comience a entrar en pánico. Tal vez debería cambiar de táctica.

—¿Crees que me deba raparme?

—Mmhn.

—Estoy pensando en travestirme.

—Mhm.

—¿Y si voy a Moscú para hacerme mujer?

—Mmhn.

—Tal vez me ponga senos.

—Mhm.

—He asesinado a alguien.

—Mhm.

—¿Sabías que como lagartijas?

—Mmhn.

—Hago magia negra.

—Mhn.

—Y desayuno gatitos vivos todas las mañanas.

—Mhn.

—He empezado a consumir drogas.

—Mhm.

—¿Y si te digo que recuerdo todo sobre mi vida pasada, una en donde la humanidad vivía atrapada entre grandes murallas para evitar que los titanes ingresaran a nuestras ciudades y nos mataran? Tú eras la esperanza de la humanidad y el hombre más fuerte era tu amante, sí, tenías un amante hombre. Se amaban, con locura. Eran la definición de amor en persona. Fui testigo de eso, te lo juro. Dime, ahora que te he dicho todo esto ¿cómo te quedas?

—Mhn.

Era oficial, no le estaba prestando la más mínima atención. Si no hubiera sido por su último comentario, se habría molestado. Respiró hondo, sabía que enojarse no arreglaría nada, necesitaba pensar con la cabeza fría. Con mucho cuidado tocó varias veces su hombro, lo suficiente como para llamar la atención de Eren y hacer que volteara a verlo. Por fin había podido sacarlo de su mundo.

—Eren, sé que te pasa algo. También sé que no quieres hablar del tema, pero guardarlo todo para ti no es sano. ¿No confías en mí o en Mikasa? Somos tus amigos, tus mejores amigos. Siempre estaremos para ti, lo entiendes ¿verdad?

Eren asintió, intentó sonreír pero solo salió una extraña mueca. Armin apreció su intento, era mejor que nada. Lo estaba intentando y eso era bastante.

—El capitán no está, no está conmigo.—Su voz salió apagada, a duras penas se entendían sus palabras. Armin se había tenido que acercar un poco más para poder escucharlo bien.

—¿Se fue?—preguntó, bajando un poco la voz. Vio como su amigo negaba levemente con la cabeza—. Entonces, ¿qué pasó?

—Parece que está enfermo...

—¿Parece?

—La señorita Zoe solo me ha dicho eso, no ha querido decirme nada más, pero tengo miedo Armin. No quiero perderlo. No a él.

—No vas a perderlo Eren, el capitán nunca te ha quiso dejar solo—sonrió, acariciando sus cabellos. A veces sentía que Eren era como un hijo o un hermano menor—. Todo estará bien, regresará a tu lado, estarán juntos. Serán felices.

—¿En serio...?

—En serio, nunca ha querido dejarte solo.

Quizás el tiempo que les quede juntos le haga entender al mundo, al destino, que cada uno era lo que el otro más amaba en esta vida.


LoneyLiar: Diría que más de una semana. xD Pero sí, suelo actualizar una o varia veces por día. Ho, ho, ho. Mi meta es hacer que todas mueran. (?) Bueno no. xDu No puedo evitar que mis escritos terminen así tarde o temprano. Solo he hecho una cosa melosa en mi vida y no me gustó cómo quedó. :'v No, no será muy rosa. Aunque me lo sigo pensando bastante, porque sé cuál será el final, estoy planteándome seriamente hacer un par de especiales pero no lo sé. xD No estoy seguro. Me alegra que te guste como escribo, eso me anima. *Inserte corazones gays aquí (?)* Loool. No tendrás que morir. D: Actualicé rápido, lo habría hecho antes pero me dormí. xDu

Lulis1942: ¡Hola Luli! Me alegra mucho que te guste, y lamento no hacerlos más largos. Pero a mi desgracia mi computadora ha muerto y no puedo tomarme mi tiempo para escribir capítulos largos. Lo sé, es triste, pero es verdad. También tengo la mala manía de nunca terminar un fic, por lo que estoy tratando de que terminar este. Los capítulos cortos son una forma de hacerme lograr terminar un fic por una vez en mi vida. c': ¡Me alegra que estés tan ansioso por ello! Pero todavía falta un poco para ello, no te preocupes. Aunque no puedo prometerte que los haré largos, pero sí que actualizo casi a diario. Amáme. (?) *Inserte corazones aquí*

¡Gracias a todos por leer!

Los quiere,

Pandirafa.