Quizás la vida vuelva a juntarlos, quizás.

¿Alguna vez has sentido que tu tiempo está por acabar?

No estaba seguro de cómo reaccionar, apenas había despertado hace un par de horas. Hanji no estaba por ningún lado y al único que podía divisar, a lo lejos, era a ese trabajador que intentó golpearlo en un par de ocasiones. Puede que no se encuentre en todos sus sentidos, pero estaba seguro que podía dejarle varios arañazos si intentaba atacarlo de nuevo. Gruñó un par de veces, estaba molesto. Los sollozos de la mujer habían cesado, todavía no ha escuchado el cachún del tren, pero los pitidos de la máquina perduraban en su mente. Si hubiera podido hacerlo, habría dicho un par de groserías únicamente por el gusto de poder hacerlo.

¿Quién dice que todo en esta vida no es más que un sueño?

Puede que en el pasado, y sobra decir que también esta vida, no fuera la persona más experimentada en el amor, en las relaciones, pero él en verdad quería amar a ese chico. Su mocoso. Quería observar esos hermosos ojos verdes durante toda su vida. Y sus reencarnaciones. Lo haría, así el mundo quiera evitarlo, haría hasta lo imposible para hacerlo. Si fuera necesario, pelearía contra viento y marea, cielo y tierra, solo para estar a su lado. Deseaba amarlo y estar a su lado hasta el final.

Por desgracia, Dios quiso que su vida fuera demasiado corta.

O tal vez no.

¿Qué si su vida no le daba nada productivo al mundo? Que se joda el mundo, Levi solo quería estar con su mocoso, ese niño era su mundo, su todo. Era egoísta, lo quería solo para él. Prefería, incluso, que él nunca se casara y estuviera a gusto de tener un gato como acompañante durante toda su vida. Aunque sabía que eso no iba pasar. A pesar de todo, era feliz. Porque estaba a su lado. No le importaría morir si no fuera porque no quería alejarse de él ni mucho menos hacerlo llorar. De igual manera, tampoco se iría de este mundo sin, por lo menos, saber su nombre. Sin embargo, una pequeña parte de él tenía miedo. Miedo de perderlo.

El miedo desaparece cuando hay amor verdadero.

Hanji se preguntó varias veces a sí misma si debía o no decir algo sobre su descubrimiento. La Habitación del Destino era un hallazgo importante, el problema era que no estaba segura de a quién decírselo, sabía que los amigos de Eren, Mikasa y Armin, también recordaban la época de los titanes. Pero solo eso. Erwin solo estaba al tanto de su vida en esta época. Suspiró, resignada, aunque quisiera no podría decírselo a nadie. No tenía con quién hablar, al menos no sobre ese mundo. Regresó su atención a Levi, todavía estaba algo perdido pero al menos estaba consciente. Decir que no estaba aliviada, hubiera sido mentira. Claro que lo estaba, sin importar qué su querido, amargado, y pequeño amigo estaba bien. Estaba vivo. Ella no tendría que darle ninguna mala noticia a Eren, y eso era maravilloso.

El pánico puede parecer algo malo, pero lo cierto es que contiene miles de partículas de esperanza.

La vida es solo un juego que Dios tiene para nosotros.

En algún momento, llegó a pensar que esto no era más que una prueba que esos dos tenían que superar, al menos si querían estar junto. Porque quizás, si la pasaban, tendrían el final feliz que les fue arrebatado hace más de dos mil años. Quizás podrían volver a mirarse a los ojos y gritar un «Te amo» silencioso, como en aquellos días, en donde todos fueron testigos de lo mucho que se amaban. Todas las personas que los conocían, que eran cercanos, por lo menos.

Querido Levi, querido Eren, deben ser valientes, mantenerse fuertes y firmes. Porque el mundo no es una fábrica de conceder deseos.


Aquí Pandirafa de nuevo, en esta ocasión me gustaría que me dijeran ¿qué sienten? Solo eso. ¿Qué sienten? Y me refiero, al leer los capítulos (lo digo en plural por si se da el caso de que lo hayas leído todo de una). En mi caso, siempre se me ha complicado entender lo que se supone debo sentir, ya sea el escribir, al leer o en la vida. Por eso siempre suelo hacer esa pregunta a alguien de confianza cuando sé que tocaré un tema que no entiendo del todo. Me gustaría, no, amaría, que mis capítulos o escritos (porque planeo subir más, solo necesito mi ordenador, inspiración y tiempo) les hicieran sentir una infinidad de cosa. No sé si sea la meta de muchos escritores, pero al menos es la mía. Sé que no a todos les gustará lo que escribo, también que posiblemente terminarán ignorandolo, pero a las pocas personas que les ha gustado me gustaría transmitir lo que siente el personaje. No estoy acostumbrada a narrar en primera persona, todavía no me animo a aventurarme en algo así, sin embargo, eso no quita que mis ganas de escribir un millar de historias disminuya. Y creo que este mensaje se ha alargado un poco, ¡mil disculpas! Solo quería hacer una breve explicación, pero nunca sé hacerlo con claridad. El punto está, por favor dime, ¿cómo te sientes en este momento?

Los quiere,

Pandirafa.