El tiempo es un lujo que pocos pueden darse.

«Ese mundo en el que sonría únicamente por su existencia, su voz, su calidez, su forma de ser, todo su amor, era lo que lo hacía seguir adelante. Tener entre sus brazos ese pequeño cuerpo lo hacía realmente feliz. Todos siempre decían que era una persona fría, pero ninguno se tomó la molestia de estar a su lado durante un minuto. Si lo hubiera hecho, se habrían dado cuenta de la verdad. Él era una persona mucho más amable de lo que aparentaba. Siempre limpiaba sus lágrimas cuando despertaba a media noche por culpa de sus pesadillas.

En ese mundo donde, por momentos, ambos se mentían el uno al otro, diciendo que eran felices, que no tenían miedo, que todo estaría bien. Ninguno era idiota, tenían claro que tarde o temprano iban a morir pero preferían hacerlo juntos. Ese maldito mundo no tenía sentido si no estaban juntos. Porque no había nadie que pudiera suplir el lugar del otro, era imposible. Sus corazones tenían dueño, tenían sus nombres incrustados tan profundo que, si te detenías a escucharlos, podías oír como susurraba el nombre del otro.

—¿Alguna vez se ha detenido a pensar que las historias están vivas?

—¿Qué quieres decir?

—Ellas siempre toman forma y vida a lo largo del tiempo.

—A veces te pones a pensar algunas cosas inútiles.

—Oh, no sea cruel. ¿En serio nunca lo ha pensado?

—Las historias serían algo así como criaturas salvajes —suspiró—. Cuando las sueltas, ¿quién sabe los desastres que pueden causar?

—Me gustaría ver el desastre que cause nuestra historia.

Recibió una mirada de sorpresa, sus ojos se cruzaron por unos momentos. Eren estaba tan avergonzado que tenía el rostro completamente rojo, no quería pensar en voz alta, claro que no, pero, de algún modo, siempre terminaba haciéndolo. Sitió como tomaba su mano y entrelazaban sus dedos, su corazón latió con fuerza. Se sentía completo. Sentía tanta paz, tanto amor. Una vez más la oscuridad era testigo de su amor. El cielo, que estaba cubierto de estrellas, era como una tela de terciopelo negro con fragmentos de diamante esparcidos por todos lados. Aunque ellos no los supieran, esos pequeños diamantes también eran testigos del profundo amor que se tenían.

—En serio, mocoso idiota, te prohíbo morir antes que yo. Que mueras sin mí, si vas a irte llévame contigo.

—¡No diga esas cosas!, ¿qué haría la humanidad sin usted?

—¿Qué haría yo sin ti? Una vida no es tiempo suficiente para curarme de otra pérdida, de tu pérdida. Me he despedido de una gran cantidad de personas a lo largo de mi vida. No me dejes tú también.

—Yo... no quiero hacerlo, no podría hacerlo. ¡Yo tampoco quiero perderlo! ¿Por qué solo habla como si usted me perdiera a mí? ¿Qué pasa si yo lo pierdo a usted?—Sollozó, no sabía cuándo sus lágrimas empezaron a caer. El solo hecho de pensar que lo perdería lo destruye, lo mata lentamente, le aterra.

—Eren...

—Sin usted mi vida se ve resumida en dos palabras: muerte e infierno; porque la vida se volvería un infierno si no lo tengo a mi lado. No me deje..., usted tampoco puede irse sin mí. ¡No puedo!

—Niño idiota, no podría hacerlo. Te amo demasiado.—Lo atrajo hacia él, acunándolo en sus brazos. No soportaba verlo llorar, lo odiaba, podía sentir como su corazón se rompía en mil pedazos cuando lo veía derramar lágrimas.

—Y yo lo amo a usted.»

Los extraños sueños estaban siendo cada vez más frecuentes, solo aparecían en su mente, de la nada, a veces se ponía a soñar despierto. Todavía no entiende muy bien lo que sucede, pero eso ha dejado de importarle. No importaba si todo ocurría demasiado rápido, lo único que quería era respuestas. ¿Por qué sentía su corazón tan acelerado cuando lo recordaba? ¿Quién era él? ¿Dónde está? ¿Podrá encontrarlo? ¿Es real, verdad? Eren quería, deseaba, encontrar a la persona que veía en sus sueños, necesitaba verlo, abrazarlo, poder decirle «Creo que estoy enamorado de ti» y, posiblemente, recibir un golpe por decirle algo así a un desconocido. Aunque si el golpe venía de él, no le importaba recibirlo.

Por algún extraño motivo, sentía que estaba acostumbrado a sus golpes.

No es como si se considerara masoquista, no le gustaba ser golpeado, pero si era él podría soportarlo. Nunca se había planteado la idea de enamorarse de un hombre, de verdad que no, por lo menos no hasta que él apareció en su mente. Estaba planteándose seriamente el reunir a sus padres para declarar que, posiblemente, se ha enamorado perdidamente de un hombre que solo aparece en sus sueños. En sus recuerdos. Nada había sido igual desde que él llegó a su vida.

El hombre más fuerte de la humanidad.

Sonrió, feliz, embobado, al pensar en él. Recordaba su voz, sus manos, sus labios. La suavidad con la que le acariciaba el rostro cuando comenzaba a llorar. No podía recordad con exactitud cómo era su rostro, pero no importaba, le bastaba con lo que conocía, con lo que no había olvidado. Su pecho gritaba que lo era, y él le haría caso a su corazón. Ese sentimiento cálido que inundaba su pecho era suficiente. Pronto volvería a estar con Capitán, pronto lo tendría de nuevo entre sus brazos, y la felicidad aumentaría.

Eren pensó, de forma inocente, que todo sería paz y alegría.

Pero la vida le tenía preparado un mar lágrimas.

Al menos por ahora.

El futuro no tiene que ser tan negro como lo han pitando sus peores miedos.


Lulis1942: Como todo lo bueno en esta vida, el fic debe acabar. No lo hará hoy, tampoco mañana, pero lo hará pronto. Oh, no te preocupes. Tendrá un final feliz, mis finales felices. Por lo que espero que no te moleste que no sea tan rosa. :'v Prometo no hacerte llorar mucho en el baño. (?) Diría que no te haría llorar, pero suena tentador. (?) xD Como verás, trato de actualizar varias veces al día, por lo que te recomendaría entrar a revisar varias veces el fic. No le hagas caso a Fanfiction, a veces actualizo dos o tres veces por día y solo sale la primera actualización en las notificaciones. Revisa, revisa, en serio. XD Lego te topas con todo el fic subido de golpe. (?)

Volveré a preguntar esto: ¿Qué han sentido?

¡Muchas gracias a todos por leer!

Los quiere,

Pandirafa.