El mundo no es una fábrica de conceder deseos.

Regresó con su mocoso un día después de despertar. Por un momento, solo un momento, pensó que todo estaría mejor. Ya no se sentía tan cansado, estaba mucho más vivo que antes. Quería pensar que la tormenta no llegaba, pero sabía que el mundo era frío y cruel, que no el dolor, la tristeza, la agonía, no tardarían en llegar. Sin embargo, cuando miraba su rostro, todos sus pensamientos negativos se desvanecían. Él le daba tanta paz, tanta calma, tanto amor. Por lo menos él sería feliz, ¿verdad? Quería que así fuera. Es lo único que desea.

El amor es eso que te arrolla, sin mirarte a la cara, te hace cometer muchas locuras. Te hace sentir tan feliz, de una manera que no pensaste que podías serlo, y después de te hunde, te ahoga, te destruye.

Ese sentimiento cálido y hermoso inunda su pecho. Lo único que necesita es estar a su lado, pero, por desgracia, sabe que tarde o temprano deberá alejarse de él. Y eso está matándolo. No quiere hacerlo, ¿por qué todo tenía que ser de ese modo? ¿Por qué no pudo ser humano? ¿Por qué no puede decirle lo mucho que lo ama? El mundo puede ser amable y hermoso si estás con la persona adecuada. Está seguro de que su deseo no será concedido, pero de igual forma mira el cielo estrellado y lo pide. En un grito silencioso del que solo la oscuridad y las estrellas fueron testigos.

«Me gustaría estar con él una vez más.

Quiero hacerlo feliz, poder amarlo y abrazarlo como lo hice antes, solo pido eso.»

Las palabras nunca son suficientes cuando amas a alguien, y es por esa razón por la que no puede describir, como le gustaría, lo que siente por su mocoso. La primera vez que empezó a tener esos sentimientos, no sabía lo que era y cuando lo entendió o al menos supo eso que tenía en su pecho era «amor» no tenía claro qué hacer. Es decir, todo pasó demasiado rápido. No podía evitar preguntarse ¿Por qué siento esto? ¿Por qué ahora? ¿Por qué él? ¿Siente lo mismo por mí? ¿Por qué me molesta tanto que esté demasiado amistoso con otras personas? Las pequeñas cosas que un principio no eran tan importantes, comenzaban a valer mucho más que el oro, y en ese tiempo, que la libertad.

Puede que en ese momento Levi no lo supiera, pero está esperando, deseando, su futuro. Uno en donde pueda estar con su pequeño y lindo idiota.

Recordó esas miradas tiernas, coquetas y cariñosas que intercambiaban cuando nadie los veía, los besos suaves y dulces que se daban a escondidas. Recordó tantas cosas que lo hacían sufrir. Sufrió por ya no poder estar a su lado, por no poder hacer lo que tanto amaba en el pasado. Intentando olvidarlo todo, se acurrucó junto a su mocoso y cerró sus ojos. Lo mejor sería dormir. Quizás así olvidara todo por un momento. Amaba recordar el tiempo que pasaron juntos, pero odiaba saber que ya nada sería igual.