Soñar con algo imposible siempre tiene un nombre, es aquello a lo que denominamos «esperanza».

No es como si Eren no agradeciera la preocupación de sus amigos, pero a veces pensaba que Mikasa sobrepasaba los límites. Hubo una ocasión en la que pasó afuera de su casa todo un fin de semana, claro que es fue hace dos años, pero todavía no lo ha olvidado. Siempre le pareció escalofriante, se sentía acosado. Y en ese momento era Armin el que lo estaba agobiando un poco, desde su charla del otro día no dejaba de preguntar o hacer comentarios que no lograba entender. Cosas como: «Entonces, ¿voy a Moscú?» O «¿Qué gatito me comeré hoy?» Un poco desconcertado, intentó buscar explicaciones por medio de Mikasa, fue entonces cuando supo que esta era una venganza por parte de su amigo, todo por no haberlo escuchado el otro día.

La feria estaba casi completa, solo faltaba la decoración de un par de puestos y estaría completo. Todos estaban esperando por ello. Un día después de la graduación la feria sería abierta. Había quedado con sus amigos para ir a divertirse un rato, olvidarse de todo, disfrutar, pero estaba de seguro. No quería dejar al capitán solo, menos con lo enfermo que ha estado últimamente. Llevarlo con él tampoco era una opción, podrían pisarlo o golpearlo, es muy pequeño. No quería lastimarlo.

—Tal vez no deba venir...—murmuró. Pensar en voz alta podría ser peligroso, en ocasiones, más si tienes a Mikasa a tu lado.

—¿A dónde? ¿A la feria? ¿Por qué no, Eren? ¿Pasó algo? ¿No te sientes bien? ¿Quieres ir a la enfermería después? ¿Debo llamar a tus padres? ¿Tienes hambre? ¿Dormiste bien anoche? ¿Tienes frío? ¿Te duele algo?

—No te preocupes, Mikasa, ¡estoy muy bien!—sonrió, intentando que su amiga se calmara con eso, de alguna manera, funcionó. Mikasa se veía más relajada.

—Entonces, ¿por qué no quieres ir?

—Bueno...

—¿Eren?

Contemplar el Universo equivale a mirar hacia tras en el tiempo.

¿Por qué?

Era una buena pregunta. ¿Por qué no quería ir? ¿Por qué sentía como su pecho se oprimía al pensar en dejar solo a Capitán? ¿Era porque su salud no había sido la mejor últimamente? ¿Solo por eso o había algo más? ¿Qué había? ¿Qué es ese sentimiento que está continuamente en su pecho? ¿Tienen algo que ver con sus sueños? ¿Con ese hombre que no ha visto pero sabe, siente, que ama? No, no era posible. ¿Qué tenía que ver Capitán con él? Debía dejar de pensar esas cosas. Capitán estaría bien, no iba a irse, no iba a dejarlo solo ¿verdad? Porque no iban a abandonarse mutuamente.

Otra vez.

Otra vez...

—¿Otra vez? —Sostuvo su cabeza, todo comenzaba a dar vueltas, el aire empezó a escasear en sus pulmones. Sus lágrimas caían sus parar. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Qué era todo lo que pasaba por su mente en ese momento?

«No quería hacerlo, no quería irse, pero sabía que si no se separaba de él en ese momento sería mucho más difícil después. No quiere que tenga problemas, menos si es su culpa, él tenía el deber de asesinarlo si se volvía una amenaza. El inconveniente es que ambos saben que no podrá, por primera vez, el hombre más fuerte de la humanidad tiene un punto débil. Alguien más lo terminaría matando. Sufrirían por no poder seguir estando juntos.

Aprovechó que estaban en la ciudad, escribió todo lo que sintió, siente y sentirá, en un papel. Dejó que sus sentimientos fluyeran, esa podría ser la última vez que podría expresarlo cuando lo ama, necesita, desea, atesora. Podría ser su última vez en muchas cosas. En verlo, tocarlo, sentirlo, besarlo, abrazarlo.»

Si eliges vivir, también eliges morir.

—No quiero... no quiero dejarlo solo...—Jadeó, sin saber qué hacer. Definitivamente no entiende lo que pasa. ¿Está enamorado de esa persona o de lo que le hace sentir? Hace dos segundos creía estar seguro de la respuesta, pero ya no entiende qué pasa. Qué siente. Qué debe hacer. ¿Por qué es tan difícil ser un adolescente? ¿Un humano? ¿Por qué todo es tan difícil?

—¡Eren! ¡¿Qué ocurre?!—Puede escuchar a Armin gritar. Mikasa está desesperada no sabe qué hacer, ni ella ni los demás. Sasha comenzó a llamar a gritos a un maestro, mientras que Jean corrió a ver a la enfermera. A pesar de que todos querían acercarse e intentar calmar a Eren, Armin se negó, gritó varias veces para que todos se alejaran. Si lo rodeaban podrían terminar alterando más a Eren, sin contar que el aire sería más escaso.

Todos tenemos una memoria fotográfica, pero nos pasamos la vida aprendiendo a olvidar.

«No es como si no le doliera, claro que lo hacía, estaba abandonando a la persona que más ama en esta vida. Luchó tanto por su amor, por estar a su lado, por poder declararse y ahora debe marcharse. ¿Por qué el destino es tan cruel? ¿Todo tiene que acabar así? ¿No hay forma de que ser felices? Tomó su capa y se fue, sin mirar atrás, sin pensar en lo mucho que le dolía y le dolería a él. Quería pensar que era lo mejor para los dos. En verdad lo quería. Llegó a la conclusión que era mejor ser odiado por romper una promesa a que lo lastimara cuando muriera. No es idiota, sabe que lo están buscando, lo quieren muerto y no desea que él sufra por ello. Esto es más fuerte que él, que ellos, que todo. Es lo que quiere el destino, el cruel y frío destino. Odiaba dejarlo, le dolía. ¿Cómo podría no dolerle? Su corazón está siendo desgarrado con cada paso que da. Su alma se destruye poco a poco, quiere volver, pero tiene miedo, miedo de lastimarlo, de ver el dolor en esos hermosos ojos grises que tanto le gustan.»

—¡Eren! ¡Resiste!

¿Resistir? ¿Podía hacerlo? El capitán ya no estaba, no lo tenía a su lado, no sabe dónde está, no sabe qué pasó después. ¿Cómo terminó su vida? ¿Se enamoró de alguien más? ¿Tuvo una vida feliz? ¿Pudo… sonreír como siempre lo hacía para él? Había tantas preguntas en su mente, y ninguna tenía respuesta. Su garganta quema, quiere gritar todo lo que siente, pero no puede, la voz no sale, no quiere hacerlo. Quema, quema y vuelve a quemar. Todo duele. Respirar, hablar, moverse, parpadear, vivir. Todo quema si no está con él.

Capitán…—murmura en voz baja. Puede escuchar los regaños de Armin por hacerlo, apenas puedes respirar, lo peor que podía hacer era intentar hablar. Aunque no puede evitarlo, quiere gritar, necesita sacar eso de su garganta. Quiere ver al capitán. Necesita ver al capitán. Lo desea, con su alma, con su corazón. Todos a su alrededor se convierten en manchas negras, los gritos se vuelven murmullos y el mundo se desvanece cuando sus ojos se cierran. Algo va mal, está seguro de eso, tiene miedo, miedo de despertar y saber que Capitán ya no estará más a su lado.

La historia estaba por terminar

¿o tal vez no?


Lulis1942: Gracias. uwu *Inserte corazones aquí*

Para mi propia sorpresa, he decido acabar un poco antes con el fic. Si me sigo estrujando el cerebro para aumentar un par de capítulos no lo terminaría nunca. xD