No somos más que polvo que se levanta del suelo y se esparce por el mundo.

Porque al parecer el mundo está decidido a provocar su sufrimiento. Maldijo el momento, el maldito momento, en que pensó que el mundo le sonreiría y permitiría estar con su mocoso. No podía demasiado, solo estar a su lado, verlo feliz, ver su sonrisa. Sabía, creía, que no podía pedir más. No era humano. No era humano. ¡Maldita sea! No era un jodido un humano, no podría abrazarlo ni besarlo, lo único que pedía era estar a su lado.

Querido Levi, dime, ¿quieres sentirte vivo antes de morir?

«Observó todo a su alrededor, ni siquiera él sabía qué estaba haciendo, traicionó a la humanidad para estar a su lado. Y si pudiera, lo haría de nuevo. Claro que lo haría. Pelearía con quien tuviera que pelear, por él, por su amor, por poder estar juntos. Lo haría. No se arrepentiría de nada. Estaba seguro de eso… entonces, ¿por qué se está alejando de su lado? No quería que sufriera. Había logrado desaparecer su rastro hasta ese punto, si seguía avanzando, solo, podría despistar a aquellos que quisieran ver muerto a su mocoso. Se mordió los labios. Su alma rota deja caer pedazos con cada paso que da. Quiere regresar, pero no debe hacerlo. Esto es por su bien, para hacer que el siga vivo. Arriesgaría su vida, su corazón, sus promesas, todo, para que él sea feliz. Lo admite, en ese momento no dejaba de pensar en las palabras de las señoras de la ciudad. «Qué lindo niño, ¿crees que quiera casarse con mi hija?», «Un chico como él debe de sentar cabeza y tener una buena familia». No podía darle una familia a su maldito mocoso, sin importar cuánto lo deseara, no podía hacerlo. Tampoco es idiota, le ha escuchado decir muchas veces con los feliz que sería si tuviera una familia propia. No quería obligarlo a vivir sin poder realizar su deseo, por lo que decidió irse y dejarlo vivir feliz. Traicionar al mundo, a la vida, a Dios, sus propios sentimientos, todo, lo haría, por él lo haría. Al final de cuentas… esa era algo que ocasionaba el amor ¿no?»

Elevar las esperanzas es arriesgarse a que caigan desde lugares mucho más altos.

El mundo era en verdad cruel. ¿Por qué tenía que recordar ese tipo de cosas en un momento así? Su cuerpo se sentía cada vez más frío, casi no podía sentirlo y su visión se estaba perdiendo. No había que ser un genio para deducir lo que estaba pasando. Maldijo a todo el mundo.

¿Alguna vez has sentido que tu vida está por acabar?

Lo que más le dolía era no estar junto a él. Sabía que su partida lo haría llorar, lo iba a lastimar, no quería hacerlo. No de nuevo, se odió a sí mismo por volver abandonarlo. En ninguna de las dos ocasiones tuvo oportunidad de despedirse, eso era lo que más dolía, lo que más doloroso era no poder decirle «Hasta pronto». Porque no sería un adiós, no podía ser un adiós. Solo iba a ser un Hasta luego, quería, deseaba, que se encontraran pronto y pudieran terminar lo que empezaron hace miles de años.

La vida de todas las criaturas no es más que una chispa que se desvanece rápidamente en la insondable oscuridad.

«¿Cuánto tiempo ha pasado ya? No lo sabía, tampoco le importaba, si él no estaba a su lado no le importaba nada. Lo ha hecho por su bien, pero se arrepiente de haberlo dejado atrás. Sin embargo, y a pesar de todo lo el dolor que hay en su pecho, es muy tarde para volver. Ya no hay marcha atrás. Morirá por él si es necesario. Lo haría en esta y en todas sus otras vidas. Sería capaz de todo por su mocoso idiota.

—Aquí está el hombre más fuerte de la humanidad.

Fue lo último que llegó a escuchar en esa vida. Se concentró tanto en sus pensamientos que no sintió otra presencia cerca, ese fue el último error que cometió en su vida. Su segundo gran error, el primero fue abandonarlo a él, su mocoso, su maldito y amado mocoso.»

Los roces con el pasado son tan dolorosos.