La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.
CAPÍTULO 6
-Quiero irme a casa –dijo Bonnie.
Kol se sentó a su lado intentando tranquilizarla-. Bonnie estás a salvo. No dejaré que te ocurra nada.
-Cómo puedo estar a salvo en una casa llena de originales –dijo Bonnie.
-Es más seguro que estar en tu casa –dijo Kol.
-¿De qué estás hablando?
-El hombre que te atacó era un hombre lobo. Tenía una especie de aparato que bloqueaba tus poderes. No sabemos si hay más fuera. No puedes irte a casa –dijo Kol.
-¿Qué? Por qué alguien querría hacerme daño –dijo Bonnie.
-No lo sé –dijo Kol-. Mi familia y tus amigos están intentando averiguar quién era el hombre.
-¿Lo mataste? –dijo Bonnie apartándose de él.
-Él casi…
-Puedo arreglármelas sola –dijo Bonnie levantándose.
Kol agarró a la bruja atrayéndola hacia él-. Si, lo maté. Mataría a cualquiera que te hiciera daño. Eres mía y de nadie más, querida –dijo Kol acariciando su mejilla.
-No soy de nadie –dijo Bonnie enfadada.
-Pero te equivocas, mi bruja. Eres mía. Quizás no lo sepas aun, pero lo eres –Bonnie le abofeteó en la cara y cogió su brazo… Sus ojos se oscurecieron.
Kol jadeó, su piel estaba empezando a congelarse. Él la atrajo y la besó. Podía sentir el poder de la bruja abandonándolo mientras su lengua se introducía en la boca de ella-. No luches mi hermosa bruja. Cuanto más te quedes, más te darás cuenta de que estamos destinados a estar juntos.
Bonnie gimió mientras las manos de él rodeaban su cuello. Bonnie no estaba segura de porque lo estaba besando, pero lo estaba haciendo. Quería matarlo, pero algo pudo con ella. No podía explicar lo que era. Era como si la oscuridad la tomará… y extrañamente la confortará.
Kol la acostó en la cama. Sus manos en las de ella, las colocó encima de su cabeza. Recorrió las manos por su cuello y vio el pulso de la vena en su cuello-. No te haré daño.
-¿Que estás haciendo? –preguntó Bonnie.
Los ojos de Kol se dilataron-. No temas. No te haré daño.
Bonnie lo miró fijamente. Su mente empezó entrar en pánico, pero no podía hacer nada. No podía creer que Kol hubiera usado la compulsión con ella. Sus ojos se oscurecieron y sus colmillos crecieron.
Bonnie jadeó cuando sus colmillos estuvieron en su cuello. Sorprendentemente no dolía. Era tierno con ella. Jadeó mientras él le acariciaba su pecho izquierdo. Estaba sorprendida de que no hubiera dolor, solo… No, qué demonios estaba pensando. Odiaba a los vampiros.
Apartó los colmillos de su cuello y la miró-. Nadie te volverá a hacer daño nunca más –dijo Kol, viendo como la marca desaparecía de su cuello en forma de pequeña cicatriz. La marca simbolizaba la marca de los originales. Cualquiera que lo viera sabría que ella estaba tomada y no podía ser tocada.
Él se sentó con ella en sus brazos-. ¿Bonnie?
-¿Qué hiciste? –dijo Bonnie siseando-. ¿Por qué siento…
Kol sonrió-. Necesitas descansar.
-No quiero dormir –dijo Bonnie-. ¿Qué hiciste?
Kol estaba a punto de usar la compulsión con ella otra vez cuando la puerta se abrió-. Podrías tocar la próxima vez –dijo Kol molesto.
Elijah se quedó de pie detrás de él mirando a la bruja en los brazos de Kol-. ¿Te encuentras bien, Señorita Bennett?
-Estoy bien –dijo Bonnie.
-Los amigos de Bonnie están aquí. Ellos querrían verla, Kol.
Kol frunció el ceño. En realidad no quería que se fuera. Bonnie se levantó apresuradamente y corrió hacia la puerta.
-Esto debería ser divertido. Toda la pandilla está aquí –dijo Kol siguiendo a Elijah hasta el salón.
Elena y Caroline corrieron hacia Bonnie-. ¿Bonnie, estás bien? –envolvieron los brazos alrededor de Bonnie.
-Estoy bien. Estoy contenta de veros –dijo Bonnie.
Bonnie se sentó al lado de Elena. Caroline estaba en el otro lado.
Damon y Stefan miraron hacia delante y vieron entrar a Rebekah, Damon suspiró molesto.
-¿Por qué están los Salvatore aquí, y los otros? ¿Son prisioneros otra vez? –preguntó Rebekah.
-Ya quisieras Barbie –dijo Damon.
Rebekah lo fulminó con la mirada y lo ignoró. Se dejó caer en la silla y se sentó al lado de Kol-. ¿Así que, alguien va a contarme que estaba pasando?
Klaus sonrió con suficiencia-. Los traje para ayudar a Bonnie, pero parece que la bruja esta mejor de lo que esperaba –dijo Klaus.
Bonnie fulminó a Kol con la mirada. Se preguntó que le había contado Kol a Klaus-. Estoy bien, ¿qué creéis que está mal conmigo?
-Nada –dijo Kol.
-Cuando Bonnie fue casi atacada, el hombre lobo dejó caer un pequeño aparato circular. Es casi como el invento de los Gilbert, pero este detiene todos los poderes sobrenaturales incluyendo el de las brujas. En los únicos en los que no funciona es en mi familia y en mí. Necesitamos encontrar a la manada a la que pertenecía por si hay algún aparato más –dijo Klaus.
-Genial, en lugar de humanos intentando matarnos, ahora son hombres lobo –dijo Damon molesto.
-En lugar de hacer de vuestras vidas un infierno he decidido que tendremos que trabajar juntos –dijo Klaus.
-En serio –dijo Rebekah-. ¿Por qué no podemos matarlos?
Elijah la miró fijamente.- Rebekah.
-No presiones hermanita. Solo porque estás aburrida no significa que tengas que meterte de por medio –dijo Klaus.
-Podemos clavarte una estaca, entonces no estarás aburrida –murmuró Damon.
-¿Perdona? –dijo Rebekah.
Damon, cállate antes de que te arranque el corazón –dijo Klaus.
-¿Podrías ser menos desalmado? –dijo Caroline.
-Da gracias que es la única cosa que conseguirá –Klaus fulminó a Damon con la mirada. No había olvidado lo que le hizo a Caroline-. He llegado a la conclusión de que debo hacer un trato con todos vosotros.
-Esto debería ser bueno –dijo Rebekah.
-Hacer un trato contigo es como estrecharle la mano al diablo –dijo Damon.
-Bueno, es hacer el trato o haré de la vida de todos tus amigos un infierno, incluyendo la tuya –dijo Klaus.
-¿Cuál es el trato? –preguntó Stefan.
-Podemos olvidar esto, quiero irme a casa –dijo Caroline molesta.
-¿Por qué? Pensé que habías descansado suficiente la otra noche, amor –Klaus sonrió.
-No contigo deslizándote en la habitación y vigilándome las 24 horas los 7 días de la semana –gruño Caroline.
Klaus sonrió satisfecho-. Pero es mi habitación también amor.
-¿Te estás acostando con él? –preguntó Damon.
-No –dijo Caroline molesta.
-¿Estás segura? Porque tener una orgia con un híbrido original de mil años debería ser malo para la salud. Nadie sabe quién se despertará descuartizado –Damon sonrió con suficiencia.
Kol se echó a reír y rodó por el suelo.
-¿De verdad has dicho eso, Damon? –dijo Bonnie.
-Qué imagen mental más horrible –dijo Rebekah.
-Al contrario, normalmente las mujeres con las que me acuesto casi no pueden mantenerse de pie cuando acabo con ellas –dijo Klaus.
-Me pregunto porque será –dijo Damon-. Les rompes la pelvis.
-Por favor, si alguien es el mejor en complacer a una mujer, ciertamente no eres tú –dijo Kol.
-¿Por qué? Porque tú te miras al espejo todo el tiempo –dijo Klaus.
-¿De verdad estoy escuchando a mis hermanos hablar sobre quién es mejor en la cama? –dijo Rebekah molesta.
-Callaros, todos –dijo Elijah-. Dejad de actuar como niños y creced.
Todos lo fulminaron con la mirada, pero no dijeron nada.
-Uau, el hombre habla –dijo Kol.
Elijah gruñó.
-Volviendo a lo que iba a decir. Estoy preparado para dejar a la Doppelgänger y a sus amigos en paz si Caroline cierra el trato conmigo –dijo Klaus.
-¿Qué trato? –preguntó Caroline.
-Mi matrimonio con Caroline –dijo Klaus.
Todos abrieron los ojos.
Caroline fue la primera en hablar-. ¿Estás loco?
-Estaba pensando lo mismo –dijo Damon.
-Te dije que eras mía, Caroline. Estamos unidos y no hay manera de salir de esto. Tú y tus amigos tendréis que aprender a aceptarlo –dijo Klaus.
-No puedes tomar lo que quieres. Así no es como funciona y no es como funciona conmigo –gritó Caroline.
-Si cariño, grita mi nombre –Klaus se rio-. Pero no tan airadamente –añadió mostrando una sonrisa.
Caroline cogió la lámpara más próxima y se la lanzó. Klaus la agarró rápidamente.
Kol se rio-. Creo que alguien necesita unos azotes –Kol esquivó otra lámpara que pasó cerca de su cabeza-. Eso no estuvo bien.
-Caroline, si me lanzas otra cosa, te pondré sobre mis rodillas –se burló Klaus colocando la lámpara.
-¿Qué tenemos doce años? –dijo Damon.
-Si actúas como una cría te trataré como una –dijo Klaus.
-Si te comportas estoy seguro de que Nik hará un trato contigo –bromeó Kol.
-Cállate Kol –dijo Caroline.
-No puedes obligar a Caroline a que te ame. No funciona así –dijo Bonnie.
-Ahí es donde te equivocas, amor –Klaus se adelantó y cogió a Bonnie del brazo dejándola en el centro del cuarto-. ¿Por qué no probamos un pequeño experimento?
Caroline lo fulminó con la mirada, mientras sujetaba a Bonnie-. ¿Qué estás haciendo? Suéltala.
-No voy a hacerle daño, amor. Solo estoy probando una teoría –dijo Klaus.
-Suéltame –dijo Bonnie con los ojos en llamas. Elena se puso de pie, lo mismo que Stefan y Damon.
Kol se colocó de pie delante de Bonnie- Me haría muy feliz que me besaras.
Bonnie lo miro-. ¿A quién estás intentando tomarle el pelo? ¿Por qué querría besarte?
-Porque lo hiciste antes en mi habitación. Ahora no seas tímida –dijo Kol.
Bonnie lo lanzó con su poder. Una sensación oscura crecía dentro de ella.
Rebekah empezó a aburrirse-. Podríamos seguir con lo que sea que vayáis a hacer.
-Tengo una idea mejor –dijo Klaus forzándola a que la mirara-. Quiero que mates a Kol –sus ojos se dilataron.
-¿Podemos sentarnos? Quiero mirar –dijo Damon.
Elena y Stefan lo ignoraron.
-¿Qué? –Kol lo miró fijamente-. ¿Es una broma?
-No, solo es una prueba –dijo Klaus.
Bonnie se dio la vuelta encarando a Kol. Se quedó quieta, congelada como una estatua-. Bonnie.
-No puedo… tú compulsión no funciona conmigo –dijo Bonnie. No entendía como, pero no le afectaba lo que Klaus le decía. No podía matar a Kol y nunca podría. Era como si estuviera enamorada de él o algo así.
-Lo se amor –dijo Klaus sonriendo.
-¿Qué se supone que significa? –pregunta Elena.
-Significa que Bonnie es la compañera de mi hermano Kol –Klaus sonrió-. No puede matar a su compañero.
-No lo soy –dijo Bonnie con los brazos cruzados.
-¿Qué? –dijo Elena.
Kol sonrió satisfecho-. No hay ninguna razón para negarlo.
-No soy tu compañera –dijo Bonnie.
-¿Qué es lo que tienes en el cuello? –preguntó Damon.
-¿Qué? –Bonnie trazó su cuello-. Nada.
-Yo también lo veo. ¿Alguien te mordió? –preguntó Elena.
Kol se rio-. No hay razón para preocuparse por eso amor –Kol apartó las manos de Bonnie del cuello.
Bonnie lo apartó-. ¿Qué hiciste?
-¿Qué? Solo te marqué. No es gran cosa –dijo Kol.
-Quien lo iba a decir que estarías unido a una bruja –dijo Rebekah.
-¿Tú, qué? –dijo Bonnie.
-Solo lo hice para protegerte.
Bonnie lo fulminó con la mirada. Entonces lo golpeó en la cara-. Elena vámonos –Bonnie caminó hacia la puerta.
-Bonnie –Kol fue a cogerla del brazo pero Elijah lo detuvo-. Creo que deberías dejarla marchar. Necesita tiempo para pensar.
-¿Por qué haría eso? –Kol sonrió.
Elijah se cruzó de brazos y lo miró fijamente.
-Deja que la bruja Bennett se vaya. Volverá –dijo Klaus.
-Bien, si a ella se le permite irse entonces a Caroline también –dijo Kol.
Bonnie hizo una mueca y abrió la puerta. Elena y Caroline la siguieron.
-¿A dónde crees que vas, amor? –dijo Klaus.
-Fuera, ni siquiera intentes detenerme –dijo Caroline cerrando la puerta.
Stefan y Damon se miraron entre ellos.
-Pensé que yo tenía problemas posesivos –bromeó Damon-. Al menos no soy un cretino como otros.
-¿Disculpa? –Klaus lo fulminó con la mirada.
-Damon, cállate y vámonos –dijo Stefan cogiéndolo del brazo.
-Creo que Damon debería quedarse. Podemos colgarlo y sacarle…
-No habrá tortura Kol –dijo Elijah.
Kol frunció el ceño.
Klaus se burló-. Vete antes de que te lance a la mazmorra.
-Encantado –dijo Stefan empujando a su hermano hasta la puerta.
Rebekah suspiró-. Vosotros los hombres no sois divertidos. Me voy a comprar.
-Llámanos si nos necesitas –dijo Elijah viendo cómo se marchaba.
-¿Qué eres, un padre ahora? –dijo Kol.
-Soy el único aquí que tiene sentido común –dijo Elijah.
-Solo porque eres aburrido y yo divertido no te convierte en papa pitufo –dijo Kol.
Klaus se echó a reír.
-Cállate Niklaus –Elijah frunció el ceño-. ¿Te importaría explicar porque tú estas unido a una bruja y por qué tú de repente quieres casarte con Caroline?
-Porque quiero. Ya sabes cómo me gustan las brujas –Kol sonrió satisfecho.
-Desafortunadamente lo sé –dijo Elijah.
-Caroline es mi compañera. Debo casarme con ella –dijo Klaus.
-¿Y si Bonnie y Caroline se niegan?
-Caroline no puede negarse a mí. Está vinculada a mí y sabes lo que pasa después –dijo Klaus.
Elijah estaba asombrado-. Estás haciendo esto porque crees en lo encontrar a tu alma gemela. Crees en la leyenda.
-Por supuesto. Encontré a otros que estaban vinculados. Sé que es real. Después de años solo, porque no. No tengo nada que perder –dijo Klaus.
-Excepto tu cabeza –bromeó Kol.
Klaus lo fulminó con la mirada. Entonces encaró a Elijah-. ¿Dónde está la Señorita Katherine?
-Dormida en mi habitación.
-¿Por qué no está en la mazmorra? –dijo Klaus.
-Porque no quiero que esté ahí. No tienes de que preocuparte. No recuerda nada de como asesinaste a su familia o los Salvatore. Está fuera de su vida.
-Uau y pensaste que tomamos medidas drásticas para mantener a las mujeres que queríamos –dijo Kol.
-Era por su seguridad –dijo Elijah-. Además, necesita la cura, no tiene mucho tiempo.
-¿Para qué? –preguntó Kol.
-Klaus la mordió –dijo Elijah con desprecio.
-Debe haber sido en uno de tus cambios de humor otra vez –Kol sonrió.
Klaus suspiró. En realidad no quería curarla. Sabía que si no lo hacia, Elijah intentaría conseguir la cura. Probablemente lo apuñalaría por la espalda-. Está bien.
Elijah lo siguió, subiendo las escaleras hasta la habitación.
Katherine estaba en la cama. Estaba temblando y su piel estaba pálida. Elijah fue hasta el otro lado y se sentó. La ayudó a sentarse-. Katherine, despierta.
Katherine abrió los ojos lentamente-. ¿Qué está mal conmigo? Me siento hambrienta.
-No te preocupes, te sentirás mejor en seguida –dijo Elijah.
-Adelante, amor –Klaus mordió su muñeca y la sujetó hacia ella.
Katherine lo miró por un segundo, entonces tomó su mano y bebió.
Cinco minutos después, Klaus se apartó-. Es suficiente –dijo Klaus levantándose y marchándose de la habitación.
Katherine vio cómo se iba-. ¿Hice algo mal?
-No, estás bien –dijo Elijah colocando una bolsa de sangre en la mesita de noche-. Está teniendo problemas con una chica.
-Ya veo –preguntándose porque Klaus está aquí. No lo había visto en años.
-Me siento mucho mejor ahora –Katherine se acomodó contra él y le rodeó el cuello con el brazo-. Echaba de menos esto.
Elijah sonrió-. ¿Qué es, lo que echabas de menos?
-A ti-. Katherine lo atrajo hacia ella y lo besó-. Quédate conmigo.
-Por supuesto.
LOR
Caroline, Bonnie y Elena estaban en la mansión de los Salvatore.
Jeremy estaba sentado en el sofá de enfrente con Damon y Stefan.
-No podemos estar aquí más –dijo Damon.
-Estoy de acuerdo con Damon –dijo Stefan-. Deberíamos irnos de Mystic Falls.
-Y si vosotras queréis alguna vez tener una vida normal deberíais huir y no mirar atrás –dijo Damon señalando a Caroline y a Bonnie.
-No puedo dejar mi hogar –dijo Caroline.
-Si no lo haces, te obliga a que te cases con él –dijo Stefan.
-Lo sé, pero no huyo de nadie. Encontraré la manera de librarme de esto –dijo Carolline.
-¿Cómo? –dijo Elena.
-¿En realidad no estaréis pensando en marcharos? –dijo Bonnie.
-Si te quedas, tu vida será un infierno –dijo Damon.
-Tomaré el riesgo –dijo Caroline.
-No creo que estés pensando claramente, Barbie –dijo Damon.
-Estoy con Caroline en esto, Damon. No puedo dejar mi hogar-dijo Elena.
-No, no porque si tengo que atarte y sacarte del pueblo, lo haré –dijo Damon.
-Damon, tiene que tomar sus propias decisiones –dijo Stefan.
-No, nos quedamos y luchamos –dijo Bonnie-. No dejaré mi hogar.
-No creo que eso sea una opción –dijo una voz desde la puerta principal.
-Tyler –Caroline se levantó y se acercó a él. Tyler la abrazó-. Dios, te eché menos.
Caroline tragó saliva. Por alguna razón se sintió raro abrazar a Tyler-. También te eché de menos.
-¿Estás bien? ¿Te hizo daño? –preguntó Tyler.
-No, estoy bien.
-No podemos quedarnos aquí, Caroline. La única oportunidad para nosotros es huir y no mirar atrás –dijo Tyler.
-Por una vez en su vida, tiene razón –dijo Damon.
Caroline no quería irse. Había nacido aquí y su madre estaba aquí-. Si nos vamos, ¿a dónde iríamos?
-No lo sé, pero no podemos quedarnos aquí –dijo Tyler.
-Bueno, lo primero es lo primero, no pueden venir con nosotros hasta que hayan roto el vínculo con los originales- dijo Damon.
-¿Qué quieres decir? –dijo Tyler.
-Caroline y la bruja están vinculadas a un original. La única forma de que no nos encuentren es romper el vínculo –dijo Damon-. Sería inútil huir cuando pueden encontrarnos.
-Bonnie, ¿crees que podrías hacerlo? –pregunto Caroline.
-La última vez que intenté romper el vínculo, Klaus me unió a su idiota hermano Kol –dijo Bonnie.
-¿Qué estás diciendo? –preguntó Elena.
-No puedo hacerlo –dijo Bonnie.
-¿Por qué no? –dijo Tyler.
-No lo sé. Es como si hubiera utilizado la compulsión o algo así.
-Es por el vínculo. Una vez vinculada a un original no puedes romperlo –dijo Damon.
-Eso es por lo debió vincularte a su hermano, para que no puedas romper el vínculo entre Klaus y Caroline –dijo Stefan.
-Mierda- dijo Tyler-. ¿Por qué siempre está un paso por delante de nosotros?
-No importa. Tengo planeado irme mañana –dijo Damon.
Elena no estaba segura de ello, pero Damon tenía razón. Klaus podría matarlos si no se marchaban-. Está bien, nos vamos mañana.
-Llamaré a una bruja amiga mía para ayudar a romper el vínculo –dijo Damon-. Estoy seguro de que mañana por la mañana ya estará aquí.
Caroline suspiró.
-Vámonos Caroline –Tyler tomó su mano. Caroline lo siguió saliendo por la puerta y adentrándose en la noche.
LOR
Unos momentos más tarde, Caroline estaba en casa de Tyler. Hablando y se sostuvieron el uno al otro. Tyler la besó, pero ella se sintió revuelta por ello. Sabía que era el vínculo. Ella amaba a Tyler. De ninguna forma podría sentir repugnancia por él. Era el vínculo, tenía que serlo.
Caroline se apartó-. Tyler, esta noche no. Solo quiero descansar.
-¿Estás segura de que te encuentras bien? –preguntó Tyler.
-Sí, estoy bien. Solo cansada.
-Deseo que pudiéramos irnos mañana. No hay manera de decir que hará ese bastardo –dijo Tyler.
-No pensemos en el que arruinó nuestra vida. Vamos a hablar de otro cosa –dijo Caroline.
-Aun no entiendo porque estás vinculado a él. No tiene sentido que alguien como él esté vinculado a alguien. Es un malvado sin alma.
-Quizás está solo y quiere a alguien en su vida –dijo Caroline deseando no haberlo ducho.
-Sé que le gustas, pero eso no significa que te ama. No siente nada. Mató a sus híbridos sin remordimiento y después a mi… madre –la voz de Tyler se quebró.
-Tyler, está bien –Caroline envolvió los brazos alrededor de él-. Saldremos de ésta.
-Lo quiero muerto, de verdad, Caroline –dijo Tyler.
-Lo sé –dijo Caroline. Sintiéndose mal por él. Primero murió su padre y ahora su madre-. Encontraré la manera.
-No, lo único que podemos hacer es huir –dijo Tyler.
-Pero, por cuento tiempo Tyler –preguntó Caroline.
-No importa. Katherine huyó durante años y nunca la atrapó –dijo Tyler.
-Lo sé –dijo Caroline.
Tyler se acostó en el sofá y la atrajó a él -. Echaba de menos esto.
Caroline sonrió a Tyler. Apoyó la cabeza en su pecho. Tyler se inclinó y tomó su barbilla-. Cásate conmigo.
-¿Qué?
-Quiero casarme contigo. Sé que Klaus te está obligando a casarte con él, pero no tienes porque. Si te casaras conmigo entonces quizás… olvide ese estúpido plan.
-No lo sé Tyler –dijo Caroline.
-Podríamos hacerlo ahora mismo. Podríamos ir a las Vegas y…
-Tyler no podemos hacer eso –dijo Caroline.
-¿Por qué no? –preguntó Tyler.
-Si nos encuentra, te matará si te casas conmigo.
Tyler se sentó. Caroline se levantó de su regazo-. No puedo arriesgarlo.
-Caroline, pero esta podría ser nuestra oportunidad. Quizás podríamos incluso romper el vínculo –dijo Tyler sonriendo.
-Lo dudo –dijo una voz desde la puerta principal.
Tyler se puso de pie en alerta. Caroline también lo hizo.
-Klaus –siseó Tyler mientras se colocaba delante de Caroline protegiéndola.
-¿Cómo entraste?
Klaus sonrió satisfecho-. En esta casa ya no hay ningún propietario humano. Se te debe haber olvidado.
Tyler gruño-. Fuera.
-No tienes el derecho a decirme que hacer, Tyler –se acercó a Tyler y lo cogió de cuello cuando Caroline tiró de Tyler hacia atrás y se colocó delante de él.
-No. Por favor Klaus deja que nos vayamos –dijo Caroline.
-No puedo hacer eso, amor. Ahora, ven conmigo y no pintaré las paredes con su sangre.
Caroline gruñó-. No te atreverás.
-Ahora, me estas amenazando amor. Tendré que castigarte por eso –dijo Klaus.
-No la toques –Tyler se colocó delante de ella, fulminando a Klaus con la mirada.
-¿Qué vas a hacer al respecto, amigo? –siseó Klaus.
Caroline podía ver como acabaría aquello y no acabaría bien. Se movió entre ellos y los empujó hacia atrás-. Tyler vete.
-¿Qué, no? –dijo Tyler.
Caroline gruñó. Podría haberlo echado de una patada en el trasero. Estaba intentando salvarlo. Se dio la vuelta y placó a Klaus contra el suelo. Con su mano izquierda sujetaba una daga. Quizás no lo mataría, pero lo paralizaría al menos durante un minuto.
-Estás jugando un juego peligroso, amor –dijo Klaus riéndose.
Caroline fue a apuñalarlo. Se quedó en shock cuando no la detuvo-. Adelante, amor –confundida, Caroline empujó la daga en su pecho. Se arrepintió porque se preocupaba por él. Pero no podía dejar que le hiciera daño a Tyler.
Rápidamente se puso de pie y Tyler tomó su mano, su mano fue a su peho-. Oh Dios.
-¿Caroline, que pasa?
-Mi pecho, me siento como si me hubieran apuñalado –gritó Caroline.
-Debe ser el vínculo. Tenemos que irnos –Tyler la cogió y salió corriendo por la puerta.
Tyler llegó hasta su coche y colocó a Caroline en el asiento pasajero. Tyler corrió hasta el asiento conductor cuando Caroline gritó-. Tyler.
Fue lanzado hacia atrás hasta aterrizar en el suelo. Klaus echó un vistazo al coche y sonrió de manera pecaminosa-. ¿Qué debería hacer contigo?
Caroline abrió la puerta de un empujón haciendo que Klaus cayera al suelo. Caroline corrió hacia Tyler ayudándolo a levantarse del suelo-. ¿Estás bien?
-Si –siseó Tyler frustrado.
-Realmente estás poniendo a prueba mi paciencia, amor –Klaus apareció delante de Caroline cogiéndola del brazo y tirando de ella hacia delante.
-No la toques –Tyler fue hacia su cuello ero fue empujado hacia el suelo.
-No te muevas cariño –los ojos de Klaus se dilataron.
Caroline quería gritar. No podía moverse y él se estaba acercando a Tyler.
Klaus cogió a Tyler por el cuello y le obligó a mirarlo.
-Si vas a matarme, hazlo –dijo Tyler.
Klaus se echó a reír-. La idea de matarte es una idea maravillosa, pero si te mato entonces estaría aburrido y no tendría a nadie a quien torturar. Tengo una idea mejor.
Tyler tembló cuando Klaus lo miró. Sus ojos se dilataron-. Vuelve dentro y ve a tu habitación. Caroline y yo iremos enseguida.
Tyler hizo lo que le dijo. No le hizo sentir mejor que lo hubiera soltado porque le dijo que fuera a su habitación. No estaba seguro de lo que planeaba hacer, pero la mirada en los ojos de Klaus era algo que no quería saber.
Klaus se dio la vuelta hacia Caroline-. Puedes moverte ahora, cariño –Klaus tomó su mano.
-¿Qué estás haciendo? –dijo Caroline intentando liberar su brazo.
Klaus se estaba empezó a molestar y sujetó su brazo firmemente-. Vamos a jugar aun juego.
Caroline lo siguió de vuelta a la casa de Tyler y hacia las escaleras. En realidad no quería saber cuál era el juego de Klaus. Estaba empezando a ser siniestro. Todo tipo de pensamientos terroríficos llenaron su mente. ¿Mataría a Tyler y le obligara a mirar? ¿Le haría matar a Tyler? La idea la asustaba.
-No tienes nada de que temer, amor. No voy a matarte a ti ni al cucho –dijo Klaus.
Caroline siguió a Klaus y la metió en la habitación de Tyler. ¿Qué demonios estaba haciendo ahí?-. Si planeas seducirme delante de Tyler no funcionará.
Klaus se rio-. Que mente más sucia tienes. ¿Eso es lo que quieres que haga?
-No –dijo Caroline, pero su subconsciente decía que sí.
-Siéntate en la cama, amor –dijo Klaus.
Caroline obedeció. No es como si tuviera opción desde que había usado la compulsión con ella. Vio como había utilizado la compulsión con Tyler para que se sentara en la silla que estaba de cara a la cama. Oh dios, sabía lo que estaba haciendo Klaus. ¿Cómo iba a luchar contra él cuando ella quería a Kaus, pero no podía? Tenía que mantenerse concentrada y fuerte. Klaus no podía obligarla. Él sintió lo que ella sentía y él dijo que quería casarse con ella antes de tomarla. Ella tenía que hacer algo.
Klaus no tardó en quitarse la chaqueta y dejarla en el suelo. Se sentó al lado de Caroline.
-¿Qué estás haciendo? –a Caroline le recorrió un escalofrío cuando Klaus se sentó a su lado.
-Creo que Tyler necesita una lección para saber lo que es suyo y lo que no –dijo Klaus.
Caroline tragó saliva. No estaba segura de cómo pasó, pero sus labios estaban acariciando los de ella. Entonces él se movió hacia su cuello. Su chaqueta fue arrancada dejándola solo con una camiseta sin mangas.
Caroline intentó apartarse, pero en su lugar gimió. Maldito.
Sus pantalones y su camiseta fueron los siguientes en ser arrancados, dejándola solo con su sujetador y sus bragas-. Maldito, eran nuevos.
Klaus se rio-. Te traeré unos nuevos –entonces tomó un par de esposas y le esposó las mano-. Suéltame.
Klaus la colocó en su regazo. Su ropa interior azul de encaje revestido mostró sus firmes y largas piernas. Él ignoró el deseo de tomarla en ese mismo momento.
-Que demonios –gritó Caorline.
Klaus se echó a reír cuando Tyler le gruñó-. ¿Qué pasa Tyler? ¿Perdiste la voz?
-Deja que me vaya, gilipollas –dijo Caroline molesta porque su trasero estuviera expuesto delante de Klaus y no ayudaba que sus pechos no pararan de salirse de su sujetador-. Levántame.
-No, no hasta que aprendas tu lección.
Caroline saltó cuando Klaus abofeteó su trasero. Maldito-. Para esto.
Klaus se rio-. ¿Crees que debería parar Tyler? Oops, es verdad no puedes hablar.
-Te odio –dijo Caroline. De verdad que iba a pagar por ello-. Para esto.
Klaus se rio-. Diez más.
Caroline siseó enfadada.
Klaus le dio la vuelta y la sentó en su regazo. Los ojos de Klaus se abrieron mientras Caroline los tenia cerrados y su precioso pecho salía de su sujetador expandiéndose ante él. Sonrió-. Apuesto a que tu hermoso trasero está un poco dolorido, ¿verdad, amor?
Caroline abrió los ojos-. Te odio.
-Pero puedo hacer que desaparezca –Klaus sonrió cogiéndola de los brazos y poniéndolos en su cuello. Se sentó en el lado opuesto para que Caroline pudiera ve a Tyler-. ¿Qué estás haciendo?
Klaus sonrió e hizo que se sentara de rodillas. La empujó hacia delante y llenó de besos su hermoso pecho.
Los ojos de Caroline se abrieron. Estaba intentando no gemir, pero lo hizo. Tyler la estaba mirando. Sabía que Klaus lo estaba haciendo para dejarlo claro. Era bueno con su lengua. Le estaba haciendo cosas que ningún otro hombre le había hecho-. Pppara –gimió Caroline. Cogió su camiseta y deseó que pudiera quitarle la ropa.
-¿Estamos impacientes amor? –Klaus ignoró su suplica y besó el otro pecho.
Caroline jadeó sujetando su cabeza. Maldito-. Pppara.
-Si quieres que me detenga, ¿por qué estás sujetándome, amor?
Caroline empezó a apartarse de él cuando la soltó. Se encontró a si misma acostada sobre su espalda. Klaus sobre ella le arrancó las bragas. Caroline le gruño-. Esas también eran nuevas.
Klaus se rio y sacó un pequeño aparato de su bolsillo. Caroline no podía ver bien lo que era porque lo siguiente que supo fue que estaba gritando de placer. Klaus la miraba. Había usado la compulsión con ella-. Grita mi nombre cariño. No pares hasta que te lo diga.
Klaus se apartó de la cama y rio. Se acercó a Tyler que lo miraba enfadado. Su rostro estaba incluso rojo-. ¿Qué pasa algo? Te comió la lengua el gato.
Tyler gruñó y si pudiera desmembraría a Klaus.
-Klaus –gimió Caroline.
-Es una bonita melodía, ¿verdad, Tyler? –provocó Klaus. Se rio otra vez, entonces encarando a Tyler. Sus ojos se dilataron-. Puedes hablar, pero no puedes moverte.
-Te mataré por esto bastardo enfermo –gritó Tyler.
-Ya sé que soy un bastardo Tyler. No hay necesidad de que me lo digas –dijo Klaus.
Tyler suspiró molesto-. Suelta a Caroline. Sé que estás intentando dejarlo claro.
-No sé si quiero –dijo Klaus viéndolo por un lado.
Tyler gruñó molesto-. ¿Qué quieres? ¿No has hecho ya suficiente?
-No, Tyler. Solo estoy empezando –Klaus se apartó de Tyler hasta Caroline quien estaba gimiendo su nombre. Se rio y trazó suevamente su pierna para sacar el vibrador.
Caroline tenía la visa borrosa. Sintió como la sentaban y la liberaban de las esposas. Abrió los ojos-. ¿Cómo te sientes, amor?
-Tú. ¿Por qué hiciste esto? –espetó Caroline cogiendo su camiseta para cubrir su pecho.
-Quería probarle a Tyler que eres mía y de nadie más. Ahora vístete, nos vamos de aquí –dijo Klaus levantándose.
-Creo que primero me duchare –dijo Caroline.
-Para mí hueles bien –dijo Klaus.
Caroline gruñó-. Suelta a Tyler.
Klaus rio-. Aun intentando decirme que hacer, amor. Estoy seguro de que sabes lo que pasa cuando me desobedece –susurró Klaus.
-Gilipollas –dijo Caroline. Enfadada cogió su ropa y se colocó bien el sujetador. Rápidamente se vistió. Vio como Klaus se acercaba a Tyler.
-Klaus no lo mates –dijo Caroline.
Klaus lo miro-. Puedes irte, pero vas a irte del pueblo y nunca volverás. Si te veo te matará a la primera oportunidad.
-¿Para qué Caroline no deje y… -Tyler enmudeció cuando Klaus lo cogió por el cuello.
-Klaus no… suéltalo –dijo Caroline.
Klaus apretó más. Realmente lo quería muerto. Si lo hacía, sabía que Caroline nunca lo perdonaría. Lo soltó y Tyler cayó al suelo.
-Levántate y vete –gruñó Klaus.
Caroline suspiró-. Deja que me despida.
Klaus suspiró molesto.
Tyler se quedó con los brazos cruzados mirando fijamente a Klaus-. No quiero dejarte, Caroline. Te vas a convertir en algo que no eres.
-Nunca la convertiría en mí. Es perfecta tal y como es –siseó Klaus.
Tyler no se creía nada.
-Tienes que marcharte Tyler. No tienes elección –dijo Caroline. No estaba segura de porque estaba hecha un lio, pero lo estaría si no fuera por el maldito vinculo.
Tyler tomó su mano-. No… puedo dejarte aquí. No lo amas Caroline. No puedo dejarte aquí con él.
-Entonces creo que no tengo elección -dijo Klaus adelantándose un paso.
-No –dijo Caroline-. Amo…amo a Klaus. Lo siento.
-¿Qué?
-Me gusta Klaus.
-No, es el vínculo. No puedes…
-Tyler, vete. Si te quedas morirás. No tienes elección –dijo Caroline.
Tyler rehusaba a creérselo, pero decidió acceder. Un día volvería y acabaría con Klaus. Un día tendría su venganza.
-Adiós Tyler –dijo Caroline.
-Adiós –Tyler se fue.
Caroline vio cómo se marchaba, tristemente-. ¿Estás feliz ahora?
Klaus se quedó detrás de ella-. Por supuesto.
Caroline fue a golpearlo cuando Klaus le dio la vuelta y sujetó su mano.
-Eso no estuvo bien.
-Tú tampoco estuviste bien –dijo Caroline.
Klaus se rio-. Creo que eso es por lo que me gustas. Estás tan llena de vida y de diversión.
Caroline estuvo a punto de abofetearlo, pero sus ojos se dilataron-. Ve a dormir Caroline. Estás a salvo.
Caroline intentó luchar contra la compulsión, pero no pudo. Cayó en sus brazos y la oscuridad se apoderó de ella.
