La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.

CAPÍTULO 7

Caroline se despertó en mitad de la noche. Estaba acostada intentando recordar lo que había pasado. Se dio la vuelta y abrió los ojos.

Klaus estaba tumbado a su lado. Despierto y mirándola.

Recordó lo que hizo Klaus. Caroline casi se cayó de la cama cuando la atrajo hacia él suavemente y le tocó la cara.

-¿A dónde crees que vas, amor? –le preguntó Klaus.

-¿Dónde estoy? –preguntó enfadada.

-Estamos unidos y esta es mi casa. Este es tu lugar.

-No quiero estar aquí –dijo Caroline.

-¿Por qué? Caroline, ¿qué pasa?

-Tú eres lo que pasa. Tú me obligaste y te odio por lo que has hecho-. ¿Crees que puedo perdonarte por esto? –gritó Caroline.

-Caroline, por favor… solo le estaba dejando claro a Tyler que eres mía y de nadie más –dijo Klaus levantándose de la cama con solo unos calzoncillos negros.

-No soy de nadie –gruñó.

-Te guste o no tú y yo somos almas gemelas –dijo Klaus.

-Nunca me creeré eso. Después de lo que hiciste eres peor que Damon, no me sorprende que nadie…

Klaus se acercó rápidamente a ella y la cogió de la garganta. Estampándola contra la pared-. Acabas de pasarte, amor –gruñó.

-¿La… verdad… duele, no? –Caroline jadeó en busca de aire-. Suéltame -¿Si la quiere muerta porque no la mata?

Klaus vio como las lágrimas caían por sus mejillas. Sentía sus emociones como una iluminación. Sentía lo que ella sentía. Sabia como se sentía. Sabía lo que le había dicho. ¿Cómo podía pensar eso? La soltó sorprendido de haberla lastimarla. Se alejó y huyó de la habitación.

Caroline vio extrañada la rapidez con la que corría. ¿Había herido sus sentimientos? ¿De verdad lo sentía? De todas formas no iba a perdonar a Klaus por esto. Tenía que haber otra manera para acabar con el vínculo o alguna forma de razonar con Klaus. No se iba a casar con Klaus.

Se preguntó si había una forma de detener a Klaus. No podían matarlo, si lo hacían también la matarían a ella. Quizás Celeste sabia de algo para ayudarla. Parecía que la bruja lo odiaba. Estaba más sorprendida de que aun mantuvieran a Celeste encerrada.

Caroline sabía que la única forma de conseguir su libertad era rompiendo el hechizo. Tenía que ir y buscar a Celeste.

Klaus no estaba seguro de lo que le había pasado. Un minuto estaba lleno de rabia y al siguiente quería lastimarla. Era cierto que estaba solo. Tenía a su familia, pero no era suficiente. Quería que alguien lo amara. Alguien que pudiera darle una familia con la que pudiera llenar ese vacío en su corazón.

Klaus dio un trago al vaso de vino. Después lo lanzó al fuego. El vino no calmó su sed. Quería algo más. Quería sangre. Quería descargar su enfado en algo o en alguien.

Klaus se dio la vuelta para ver la puerta abierta. Kol llevaba a dos chicas humanas en cada brazo.

Klaus se lamió los labios y por una vez Kol estaba haciendo algo bien. No quería ir a cazar esa noche-. Kol, ¿qué estás haciendo?

-Tenía hambre –dijo Kol.

Klaus suspiró-. ¿Dónde está la bruja?

-En casa. ¿Dónde está Caroline?

-En su habitación –gruñó.

-Problemas en el paraíso –dijo Kol, llevando a las chicas hasta el sofá.

-Supongo que no es tan malo desde que me has traído comida –Klaus vio a la rubia sentada en el sofá. No era Caroline, pero lo haría.

Kol se dio cuenta de la mirada.

-No te preocupes hermano, seré suave con ésta –Klaus se acercó hacia ella y le tomó la mano-. Levántate amor. Quiero mostrarte algo –dijo Klaus.

La rubia se levantó sonriendo. Klaus le tomó la mano y la acercó a él.

Kol rio mientras su hermano la sentaba en la mesa de la cocina e hincó los dientes en el cuello de la chica.

Klaus quería descargar su frustración en ella, pero solo era humana. Probablemente la rompería.

-Dios –dijo Elijah entrando en el cuarto.

Klaus se levantó y puso a la chica de pie.

-No voy a limpiar esa mesa Klaus. Ya he arreglado la que está en el cuarto de huéspedes porque Kol rompió la puerta –dijo con desdeño Elijah.

Kol se rio-. Lo siento hermano. No pude evitarlo.

Klaus se lamió los labios para quitar el rastro de sangre. Cogió la bufanda y la colocó en el cuello de la chica-. Aquí tienes cariño. Tuviste un desafortunado accidente cayendo por las escaleras. Ve a casa y olvídate de nosotros.

Kol frunció el ceño cuando la chica se fue-. Klaus, esa era la cena.

-Me pregunto qué pensaría la bruja si supiera lo que hiciste –sonrió Klaus.

-Lo mismo digo. Pero claro, Caroline ya está cabreada contigo. Me pregunto qué hiciste para enfadarla –dijo Kol.

Elijah se acercó y se sentó en el sofá-. ¿Quiero saberlo?

-Caroline está enfadada porque la castigué –Klaus se sentó en el sofá, notando la mirada de Elijah-. ¿Qué?

-¿La azotaste? –preguntó Kol.

-Cállate Kol. No quiero hablar de ello –dijo Klaus.

Elijah lo vio alejarse y se preguntó que hizo. Podía decir que fuera lo que fuera Niklaus se arrepentía de ello. Quizás tendría que ir a hablar con Caroline de ello.

LOR

Caroline se escurrió por el pasillo cuando no hubo moros en la costa, abrió la puerta del sótano y bajó las escaleras. Abrió la puerta lentamente y miró a su alrededor. No había nadie. Entró en las celdas y encontró a Celeste en la celda de la izquierda. Se acercó a ella-. Celeste –susurró.

La bruja se sentó en el catre y la miró-. En que puedo ayudarte, Caroline –la bruja se levantó mirándola.

-Necesito tu ayuda.

-¿Con qué? –preguntó Celeste.

-Tengo que encontrar la manera de romper el vínculo, con Klaus. No puedo vivir con él.

-Querida niña, no hay manera de romper el vínculo, especialmente uno con un hibrido. La única forma seria la muerte misma.

-Está bien, eso queda descartado. Tiene que haber alguna forma de tener más poder que él –dijo Caroline en voz alta.

Celeste sonrió-. Oh, pero la hay niña, pero estarías arriesgando el desatar su ira.

-¿Qué es? Haré lo que sea –dijo Caroline.

-Hay una manera en la que puedes ganar control sobre él, desde que estáis vinculados. Tendrás que meterte en su cabeza primero.

-¿Cómo hago eso? –preguntó Caroline.

-Tienes que hacer que se duerma y luego meter un sueño en su cabeza. Entonces hipnotizarlo creyendo que no puede obligar a otros.

-Hipnotizar a un… hibrido. Eso es imposible –dijo Caroline.

-Oh, pero es cierto. Sé que no tienes miedo y que no le temes. Sé que puedes hacerlo.

-Si eso funciona, ¿cómo lo hago para que deje de obligarme? –preguntó Caroline.

-Fácil. Oblígalo a hacer lo que quieras –dijo Celeste.

-¿En serio? –preguntó Caroline.

-Sí, es muy sencillo. Pero primero vas a necesitar saber qué hacer.

Caroline sonrió y escuchó. Si eso funcionaba querría decir que era libre y podría hacer pagar a Klaus por lo que había hecho.

Más tarde, Caroline dejó las mazmorras y subió las escaleras. Se estaba acercando a la puerta cuando ésta se abrió.

Saltó al ver aparecer a Elijah-. Caroline, ¿qué estás haciendo aquí?

Caroline tragó saliva-. Nada.

-Quería hablar contigo –Elijah la llevó hasta el pasillo.

-¿Sobre qué? –preguntó Caroline.

-Escuché que estabas furiosa con mi hermano, Klaus. ¿Ha hecho algo que yo debería saber?

Caroline se sorprendió por su pregunta. Era un vampiro-. ¿Qué te importa?

-Porque Klaus es mi hermano y me importa su felicidad. Sé que puede ser…

-Un gilipollas.

-Ah sí, mi hermano puede ser… es difícil que cambie, pero te ama. Nunca lo había visto así desde que conocimos a Tatia. Sin ti volverá su antiguo yo matando a gente inocente.

-De verdad crees que puede cambiar. Mató a mucha gente. Alejó a Tyler de mí, no sé si lo pueda personar –dijo Caroline.

-Estás vinculada a mi hermano. Además, no sería muy difícil cambiar sus pensamientos –dijo Elijah.

-¿Qué quieres decir? –dijo Caroline.

-Te escuché con Celeste. Se lo que vas a hacer.

Mierda, que iba a hacer ahora.

-Pero no hay razón para preocuparse Caroline. Estaré ahí para ayudare.

-Me estás ayudando. ¿Por qué? –preguntó Caroline

-Porque la familia lo es todo, y quiero que mi hermano cambie –dijo Elijah.

-Como sé que no es ningún truco –dijo Caroline.

-Te doy mi palabra. Nunca rompo una promesa.

Caroline lo miró y supo que nunca rompería una promesa. ¿Debería confiar en él?-. Está bien, confío en ti.

Caroline espero que lo que estuviera haciendo fuera lo correcto.

LOR

Klaus se sentó y se preguntó que debería hacer con Caroline. La necesitaba. No quería lastimarla. La quería en sus brazos para siempre. Sabía que lo odiaba por haberla obligado. ¿Qué iba a hacer?

Su teléfono sonó interrumpiéndolo. Klaus contestó molesto-. ¿Qué?

-Bueno, hola a ti también-. ¿Qué demonios te pasa? –preguntó Damon sarcásticamente.

-¿Por qué me estás llamando? ¿Quieres que te mate? –dijo Klaus.

-Uau, ¿no hay comentarios sarcásticos hoy?

-Damon, si no me dices que quieres te perseguiré y te arrancaré el corazón –dijo Klaus.

-Está bien, está bien. Encontramos información del hombre lobo que atacó a Bonnie. Parece ser que formaba parte de un clan llamado "Moon-soul". Matan a cualquier ser sobrenatural. Se encuentran en…

-Nueva Orleans, Luisiana –dijo Klaus.

-¿Los conoces? –preguntó Damon.

-Sí, son muy violentos y fuertes más que muchos hombres lobo. Viven en Nueva Orleans, mi protegido se encargara de ello –dijo Klaus.

-¿Tú qué? –preguntó Damon.

-Supongo, que me olvidé de mencionar que poseo Nueva Orleans y que cree su comunidad sobrenatural hace años.

-¿De verdad? ¿Eso hace que seas lord Klaus o algo así?

-Básicamente si –dijo Klaus con una sonrisa-. Si alguna vez decides entrar en mi territorio, quizás quieras pensártelo dos veces.

-Lo recordaré la próxima vez que vaya por ahí –comentó Damon.

-Estoy seguro de que lo harás –Klaus colgó el teléfono molesto.

-¿Qué te ha puesto de este humor? –preguntó Rebekah entrando en el cuarto.

Klaus suspiró molesto-. Nada.

Kol se rio-. Está cabreado porque Caroline está enfadada con él, porque la azotó y…

-Si no te callas, te clavaré una daga –dijo Klaus.

-¿No se te ocurre algo más original? –preguntó Kol.

-¿De verdad fue ese su castigo? ¿Por qué los hombres sois tan bárbaros? –dijo Rebekah-. Si tuviera que castigar a alguien. Lo colgaría de unas cadenas y lo desangraría hasta la muerte.

-No muy creativo hermana. ¿No sabes que los hombres somos superiores a las mujeres? –Kol se rio.

-¿Disculpa? –gruñó Rebekah.

-¿Qué? Es cierto. Klaus está de acuerdo conmigo, ¿verdad hermano?

Rebekah fulminó a Klaus con la mirada.

En realidad Klaus no quería formar parte de eso. Pero también quería molestar a Rebekah-. Depende de quién estés hablando.

-¿Qué se supone que significa? –dijo Rebekah

-Es exactamente lo que ha dicho –dijo Kol-. Los hombres son superiores. ¿Necesitas un audífono?

Los ojos de Rebekah se oscurecieron y saltó encima de él noqueándolo en el suelo. Rebekah lo cogió del pelo y lo golpeó en la cara.

Klaus suspiró mientras veía a Rebekah patear a Kol en sus partes bajas. Se rio cuando Kol siseó.

-Vas a pagar por esto, querida hermana –Kol saltó sobre ella y la apuñaló en el pecho.

-Estúpido. Me has apuñalado –Rebekah se sacó la estaca y se lo clavó a él en el cuello.

Kol se sacó la estaca del cuello e intentó apuñalarla otra vez, pero alguien le sujetó la mano. Kol gruñó al que le sujetó la mano. Lo tenían contra el suelo.

-Ya basta. ¿Qué significa esto? –dijo Elijah.

-Me apuñaló –dijo Rebekah.

-Pateó mis partes –dijo Kol.

Elijah suspiró molestó-. Levantaos los dos. Dejad de actuar como niños y creced.

Rebekah le gruñó.

-Ni se te ocurra pensarlo, Rebekah –dijo Elijah.

-Lo que sea –dijo Rebekah, alejándose.

-Ahora estoy aburrido… ¿alguien quiere ir a cazar? –preguntó Kol.

-No –dijo Klaus.

-Como quieras. De todas formas, creo que voy a ir a ver a mi bruja –dijo Kol.

-El padre de Bonnie está en su casa. Es el nuevo alcalde del pueblo, Kol –dijo Elijah.

-Y, ¿qué tiene que ver conmigo? –preguntó Kol.

-No lo mates. No necesitamos más muertes –dijo Elijah.

-¿Por qué haría eso? –Kol sonrió y salió por la puerta.

-A veces pienso que lo mejor era dejarlo con la daga clavada –murmuró Elijah cogiendo el vaso de vino y colocándolo en la mesita del café-. ¿Necesitas otra copa?

Klaus suspiró molesto-. Sí.

Elijah cogió la botella de vino y sirvió un poco en el vaso de Klaus.

Klaus se lo bebió de golpe. Dejó el vaso y bostezó. ¿Qué demonios? Hacía años que no se sentía cansado. ¿Por qué demonios tenía tanto sueño? Fulminó a Elijah con la mirada-. ¿Qué demonios hiciste?

Elijah dio un paso hacia atrás cuando Klaus se acercó a él-. Es por tu bien hermano.

Klaus hizo una mueca y se lanzó hacia Elijah que lo tiró al suelo.

-No voy a hacerte daño Niklaus. Despertarás en una hora.

-Si estás intentando ponerme en un ataúd, te perseguiré… -Klaus no acabó. Su visión se estaba volviendo borrosa y cayó al suelo dormido.

Elijah lo miraba. Las cosas que hacía por su familia.

LOR

Caroline entró lentamente en la habitación de Klaus. Elijah le dijo que esperara ahí. Aun no estaba segura de confiar en él. Era el vampiro más leal que había conocido, pero no significaba que confiara en él. Él y su familia eran los vampiros más fuertes que existían.

Y si le hubiera mentido y Klaus iba a castigarla. Oh dios. No podría soportarlo otra vez. Empezó a caminar de un lado a otro cuando se abrió la puerta. Saltó cuando Elijah entró cargando a su hermano. Lo dejó en la cama y después se giró hacia Caroline.

-Tienes una hora. Te dejaré a solas –dijo Elijah.

Caroline vio cómo se iba sorprendida-. Gracias.

-De nada –Elijah se fue y Caroline estuvo aliviado de que hubiera cumplido con su palabra.

Se sentó en el borde de la cama y miró a Klaus. Estaba durmiendo como un bebé. Se veía tan inocente cuando dormía. Que mala suerte que no fuera así cuando estaba despierto. Se tumbó junto a él y suavemente colocó la mano en su frente como hizo Celeste.

Se inclinó hacia delante durante un segundo. Entonces se dio cuenta de que estaba dentro de un sueño. Miró a su alrededor en el cuarto oscuro y se sorprendió al ver que funcionó. De verdad estaba en su sueño. Lo vio de pie pintando. Caroline dio un paso hacia delante y vio como Klaus pintaba. Colocó una mano en su hombro, pero se sorprendió cuando no se dio la vuelta. Incluso lo llamó. No sabía que pasaría.

Miró a su alrededor una vez más para ver cómo se abría una puerta y un niño de no más de cuatro años aparecía corriendo.

-Papi.

Klaus dejó el pincel en la mesa. Se dio la vuelta y cogió al niño, sujetándolo entre sus brazos-. Creces tan rápido –le dijo Klaus al niño.

Caroline estaba sorprendida con lo que estaba viendo e incluso más sorprendida al ver a Klaus feliz. Nunca lo había visto así antes. No sabía que estaba pasando, pero miró al niño. Tenía el pelo rubio y los ojos azules como Klaus. ¿Era su hijo? ¿Era posible?

Caroline no quería ni pensar en quien sería su madre. Se adelantó y colocó una mano en el hombro de Klaus.

-Estás bajo mi hechizo. Nunca me obligarás a mi o ninguna persona a menos que yo te lo diga. No matarás ni beberás de los humanos. No recordarás nada de esto cuando te despiertes.

Caroline cerró los ojos y después los abrió. Estaba de vuelta en la habitación. Respiró profundamente y esperó que hubiera funcionado. Se sentó viendo dormir a Klaus y fue raro verlo dormir, cuando unos momentos atrás lo odiaba.

LOR

Bonnie se sentó en el sofá de los Salvatore. Stefan y Damon estaban a su izquierda. Mientras que Elena, la Sheriff Forbes y el padre de Bonnie estaban sentados en el otro lado.

-¿Qué vamos a hacer? –preguntó Elena.

-Caroline está atrapada en la mansión con ese Híbrido. No puedo creer que Klaus se haya vinculado a mi hija –dijo la Sheriff enfadada.

-Ese no es el único problema –dijo Damon-. Bonnie también está vinculada.

-¿Qué? –dijo su padre mirándola fijamente-. ¿Estás vinculada a Klaus?

-No, cielos, no –dijo Bonnie-. Estoy vinculada a Kol. El hermano más joven –dijo Bonnie molesta.

-¿Por qué no me lo dijiste? –le preguntó su padre.

-Porque no quiero lastimarte. Todos los que vienen a este pueblo mueren. No puedo perderte –dijo Bonnie.

-No lo harás –le dijo su padre-. ¿Qué es todo esto del grupo de hombres lobo?

Damon carraspeó no muy seguro de si debía mencionar el hecho de que Bonnie fue casi atacada un par de días atrás-. Hay un grupo de hombres lobo que viven en Nueva Orleans. Matan a cualquier criatura sobrenatural. Vampiros, híbridos y brujas.

-¿Qué? ¿Por qué matarían a las brujas? Son humanas –preguntó su padre.

-No lo sé. Klaus conoce al grupo y dijo que se encargaría de ello –dijo Damon.

-¿Qué quieres decir?- preguntó Stefan.

-Aparentemente, Klaus es el que creó la comunidad sobrenatural en Nueva Orleans. Así que es algo así como un rey –dijo Damon.

Bonnie suspiró molesta-. No importa. Tenemos que encontrarlos, antes de que lastimen a alguien más.

-No podemos –dijo Stefan.

-Que quieres decir con que no podemos –dijo Damon.

-Esos lobos son tan mayores como Klaus. Son fuertes y no podemos contra ellos. Cuando el año pasado fuimos allí, Klaus me contó sobre ellos –dijo Stefan.

-No importa. Quiero a mi hija de vuelta y no dejaré que se quede con ese hibrido –dijo la Sheriff.

-Y tenemos que romper ese vínculo para alejarte del hermano de Klaus.

Bonnie asintió. Pero por alguna razón su corazón decía que no. Debía ser el maldito vínculo.

El timbre de la puerta sonó.

-Quien puede ser hasta hora –pregunto Elena.

-Ya voy yo –dijo Damon poniéndose de pie. Fue hasta la puerta y la abrió. Sus ojos se abrieron y cerró la puerta en la cara del original, pero fue empujada fuertemente hacia atrás, noqueando a Damon.

-Vete de aquí –dijo Damon.

Kol entró con una sonrisa-. Bonita casa y muestra algo de respeto. La próxima vez quizás no tengas corazón –dijo Kol mirándolo de cerca.

Damon gruñó y después se levantó-. ¿Qué demonios quieres?

-Vine a ver a mi bruja –Kol pasó por su lado entrando en el salón. Todo el mundo se tensó mientras entraba. Kol sonrió satisfecho y los miró a todos-. No hay razón para entrar en pánico. No estoy aquí para mataros si esa es la razón por la que vuestros corazones laten como trenes.

Bonnie frunció el ceño-. ¿Qué quieres Kol?

Kol se acercó a ella y se sentó a su lado-. Estoy contento de que me preguntes. Vine para verte preciosa.

Bonnie lo fulminó con la mirada y después a su padre que le lanzaba dagas con los ojos a Kol-. Papá, este es Kol. El original con el que estoy atascada –murmuró con los brazos cruzados.

Kol se dio la vuelta hacia el hombre a su derecha-. Hola Sr. Bennett. Es un placer conocerlo. O debería llamarlo suegro.

-¿Disculpa? –dijo el Sr. Bennett.

-Oh, Bonnie no se lo dijo. Estar vinculada a un original es como estar casado. Así que de alguna manera estamos casados –dijo Kol con una sonrisa.

Bonnie cerró los ojos y deseó que el suelo se la tragara.

-Mi hija no tuvo ninguna elección, así que no cuenta –dijo su padre.

-Técnicamente, no tuve elección tampoco. No es que me queje –dijo Kol sonriendo.

-¿Qué quieres decir? –pregunté Bonnie.

-Mi hermano obligó a una bruja a hacer un hechizo. No tenía ni idea de que nos uniría.

-¿De verdad? –dijo Bonnie.

-Sí, ¿eso te hace sentir mejor? –preguntó Kol.

-¿Dónde está mi hija? –dijo la Sheriff Forbes.

-En la mansión, pero no se preocupe está bien. Quizás un poco cabreada –dijo Kol.

-¿Por qué estaría Caroline cabreada? –preguntó Stefan.

Kol sonrió. En realidad no debería contarle eso, pero no pudo detenerse-. Porque.

-¿Por qué, qué? –preguntó Elena.

Kol se rio un poco-. Caroline es la única chica que he visto que puede callar a Klaus. Pero debe haber hecho algo mal porque no hablará con él. Quizás la ha azotado o algo.

-¿Qué? –la madre de Caroline abrió los ojos.

-Nada, de que preocuparse Sheriff Forbes. Estoy seguro de que se vengará -dijo Kol riéndose.

-De verdad, ver a Caroline contra el híbrido, debería ser divertido. Vamos Stefan –bromeó Damon.

-¿Damon, estás loco? Conseguirá que se mate –dijo Lena-. Deberíamos ir hasta allí.

-Y una mierda vas a ir –dijo Damon.

-Soy un vampiro ahora, Damon. No necesito tu ayuda –Elena se puso de pie y salió de cuarto.

Damon suspiró levantándose y fue detrás de ella-. ¡Mujeres!

Bonnie puso los ojos en blanco y suspiró molesta cuando Kol la miro. Metió la mano en su bolsillo y tomó su muñeca.

-¿Qué estás haciendo? –preguntó Bonnie.

Kol colocó un brazalete alrededor de su muñeca-. Te traje esto. ¿No te gusta, cariño?

-No quiero tus regalos-. Puedes irte, Kol. Estás empezando a molestarme –dijo Bonnie con voz ronca.

-Ahora, no te gusta mi regalo –dijo Kol.

Bonnie se giró hacia él fulminando a Kol con la mirada-. Deja de darme regalos y de dejarme notas escalofriantes en mi ventana –dijo Bonnie.

-Pensaba que eras el tipo de mujer que prefería mis regalos en lugar de mis avances –dijo Kol.

-Prefiero a un humano –declaró Bonnie.

-Pero cariño, los vampiros son mucho más divertidos. Nunca morimos ni nos marchitamos –sonrió Kol.

Bonnie suspiró-. Es una lástima.

-Creo que deberíamos ir todos –dijo la Sheriff Forbes.

-Bien, algo de entretenimiento esta noche –dijo Kol poniéndose de pie. Se dio cuenta de que el padre de Bonnie seguía fulminándolo con la mirada-. Te veré allí amor –Kol le besó la mano y se fue.

Bonnie vio cómo se iba-. Sé que vas a decir, papá. No lo digas.

Stefan lo siguió y se preguntó si era vena idea o no. La última vez que estuvieron allí, Klaus los encerró a todos.

LOR

Klaus abrió los ojos lentamente. Miró a su alrededor. Estaba en su habitación. ¿Cómo había llegado hasta ahí? Hizo una mueca mientras recordaba a su hermano Elijah drogarlo. No estaba seguro de que le había puesto en la bebida, pero estaba seguro de que se lo haría pagar. Se sentó y notó que Caroline estaba acostada junto a él. Estaba echa un ovillo en su cama.

La última vez que la vio ella le dijo que lo odiaba. Ahora estaba más que curioso por saber que había hecho Elijah. Klaus colocó a Caroline en su regazo-. Despierta, amor.

-No, dormir –murmuró Caroline con los ojos cerrados.

Klaus se rio. Inclinándose para besarla.

Caroline abrió los ojos cuando sintió los labios de alguien sobre los de ella-. Klaus –lo apartó-. Qué demonios.

-Es bueno ver que estás despierta, amor –dijo Klaus-. Ahora dime como llegué hasta aquí.

-No lo sé. Quizás bebiste demasiado –dijo Caroline.

-No me mientras.

-No te estoy mintiendo. Suéltame –de repente Klaus la soltó y Caroline salió de la habitación-. ¿Caroline?

Klaus se levantó de la cama atónito. Él no la soltó. ¿Cómo se había liberado? Klaus corrió escaleras abajo y corrió hacia el salón-. ¿Caroline?

Miró a su alrededor y vio a Elijah salió del cuarto-. Tú, ¿qué hiciste Elijah?

-Niklaus, al fin despierto por lo que veo –dijo Elijah.

-No estoy de humor para tus comentarios.

-Puse un tranquilizante fuerte en tu bebida. Solo lo hice para ayudar a Caroline.

-¿Me drogaste para ayudar a Caroline con qué? –espetó Klaus enfadado.

-Tu testarudez te destruirá Niklaus –dijo Elijah.

Klaus ya había tenido suficiente de la charla de su hermano. Se lanzó hacia delante, pero alguien lo retuvo. Se dio la vuelta para coger la garganta del intruso cuando vio que solo era Caroline-. ¿Qué crees que estás haciendo?

-Deja de pelear y de actuar como un niño. Si, le dije a Elijah que te drogara. Lo siento, pero es que eres muy terco. Tenía que tomar las cosas por mi mano –dijo Caroline.

-¿Qué quieres decir? –siseó Klaus.

Caroline sonrió y se preguntó si era cierto. Parecía que Klaus no quería lastimarla. Quizás si intentaba hacer una prueba primero. Lo miró directamente a los ojos-. Siéntate.

-¿Disculpa? –Klaus la fulminó con la mirada y antes de saber que pasaba estaba sentado en la mesa de la cocina. Estaba confundido y de repente furioso-. ¿Qué demonios? Me has obligado. ¿Cómo? –Klaus estaba a punto de levantarse, pero Caroline lo hecho para atrás.

-Siéntate, aún no he terminado –dijo Caroline intentando aguantar la risa. Soltó una risa disimulada sin poder evitarlo-. No puedo creer que haya funcionado.

-¿Qué demonios hiciste? –dijo Klaus. Era un hibrido y la criatura más poderosa. Nadie le quitaba el control. Nadie.

-Celeste me dijo que tenía la habilidad de obligarte puesto que soy tu compañera. Fue muy sencillo –dijo Caroline.

-Es imposible. Mataré a esa bruja por esto –dijo Klaus.

Caroline se rio otra vez.

-Caroline no creo que sea buena idea burlarse de mi hermano. Puede que haga algo irracional –dijo Elijah.

-Quieres decir algo como clavarte una daga –le gruñó Klaus a su hermano.

-No te pongas así. Solo lo hice para vengarme de lo que me habías hecho –dijo Caroline.

-Venganza, estoy sorprendido de que te hayas puesto a mi nivel, amor.

-¿Sientes algún remordimiento? –preguntó Caroline. Él suspiró molesto cuando no respondió. Ella se sentó delante de él en la mesa. Elijah estaba a su lado. Si iba sacarle respuestas, esa sería la manera. Miró fijamente sus ojos azules y brillantes.

-Ni se te ocurra, amor –gruño Klaus.

-¿Dime sientes algún remordiendo? –Caroline obligó a Klaus. Podía verlo y sentirlo. Estaba enfadado, pero ahora sabía lo que sentía-. Dime.

-A veces, muchas veces lo apartó y lo encierro. Cuando eres tan mayor como yo, aprendes a adaptarte y a conseguir lo que quieres –dijo Klaus.

-¿Qué hay de mí? ¿Te importo o solo soy otra cosa para llenar tu corazón? Estuve en tu sueño y vi…

-No –le gruñó Klaus.

Caroline se dio cuenta de que no era un recuerdo o una visión. Era el subconsciente de Klaus. Estaba viendo lo que Klaus quería. Él quería una familia que no podía tener.

Elijah miraba y se preguntaba que podría ser tan importante que su hermano no quería que lo dijera-. No tienes por qué seguir haciendo esto, Niklaus. Somos hermanos –dijo Elijah-. Puedes contarme.

-Tengo una reputación que mantener. No dejaré que un…

-Amor… ¿Cómo puedes decir eso cuando eso es lo único que quieres? Te lo niegas a ti mismo –dijo Caroline.

-Cállate –dijo Klaus-. El amor es una debilidad…

-Estás mintiendo. Dime la verdad –Caroline se levantó y estuvo a su lado en unos segundos. Lo miró fijamente.

-Estás poniendo a prueba mis límites, amor. Déjame ir y olvidaré lo que pasó –dijo Klaus.

-¿Si lo hago, que me harás, matarme? –preguntó Caroline.

-No, nunca podría matarte.

-Demuéstralo entonces-dijo Caroline. Sabía que Klaus no la lastimaría, pero tenía que saber que era cierto. ¿Klaus la amaba? ¿De verdad sentía amor?-. Ya no estás obligado y estás libre –dijo Caroline.

Klaus gruñó. No era un hibrido muy feliz, pero no puedo evitar que la furia lo invadiera. Se levantó rápidamente de su asiento y tuvo a Caroline tumbada en la mesa. La tenía atrapada por ambos lados de la mesa. Sus manos estaban sujetas por las de Klaus.

-¿Klaus, qué crees que estás haciendo? –dijo Elijah levantándose y vigilando a su hermano.

-Algo que debería haber hecho hace tiempo –Klaus se inclinó y miró a Caroline.

Caroline no estaba segura de lo que iba a hacer, pero la forma en la que la estaba mirando parecía como si quisiera complacerla. Pero ahora sus ojos estaban oscuros, las venas empezaron a formarse debajo de sus ojos. Entonces lo más inesperado sucedió. Klaus la besó.

Elijah carraspeó-. Creo que es hora de que me vaya –se fue del cuarto.

Caroline se sorprendió de que Klaus la besara. Quería apartarse, pero estaba atrapada y perdida en sus brazos. Klaus liberó su boca y Caroline se sorprendió de lo bien que besaba. Caroline aun seguía tumbada en la mesa con las piernas colgando a cada lado de Klaus. Se preguntó cómo sería si la tomara en la mesa-. Espera… ¿qué estaba pensado?

-Estoy seguro de que sabes la respuesta a esa pregunta, amor. No eres un capricho para mí. Eres mi compañera, una droga de la que no puedo estar alejado. No importa lo que intente no puedo sacarte de mi cabeza. Estamos juntos para siempre y voy a encargarme de que me ames sin importar el tiempo que me lleve –Klaus la cogió de los brazos acercándola.

Su cara estaba tan cerca de la de ella que Caroline se alegraba de que no pudiera respirar.

-No puedes huir del destino, amor. No funcionará –Klaus se inclinó y sopló suavemente en su cuello-. Te amo… aunque tú me odies.

Se apartó y Caroline se sorprendió de que la soltara. No estaba segura de cuánto tiempo estuvieron parados mirándose el uno al otro. Estaba perpleja sin saber que decir.

Klaus sonrió y la tomó suavemente de la barbilla-. Cuando estés lista, tomaré tu oferta de sexo hibrido caliente –entonces la soltó. Para su horror Kol entró en ese momento.

-Hola, cariño –Kol los miraba a los dos-. ¿Me perdí algo?

Klaus gruñó molesto mientras ayudaba a Caroline a levantarse de la mesa.

-¿Qué es eso de sexo hibrido caliente? –bromeó.

Klaus gruñó-. Cállate, Kol. ¿Qué quieres?

-Traje a toda la banda. Hay gente que quiere verte –Kol se fue del.

Caroline suspiró. Tenía la sensación de que solo era el comienzo para intentar ayudar a Klaus.