¡Aquí de nuevo! Quiero terminar este fic antes del próximo sábado porque me ausentaré dos semanas y no quiero dejar el fic a medias ya que luego entraré a clases y ahí si tardaré en actualizar hahaha D:

Por cierto, habrá una participación especial en este fic, lo descubrirán en este capi :3

Reviews:

sslove: Me alegra que te haya gustado la idea, hace rato que andaba rondando por mi mente y no quería que estuviera vagando así nomas xD. Mi mundo está al revés, ya vez todo lo que estoy confundiendo y poniendo al revés hahaha D:. Estaba escribiendo en la madrugada y como ya me estaba medio durmiendo se me escapó ese error hahaha xD. Sí, es una edad muy difícil Dx. Ese niño es igual a su padre, no le tiene miedo a nada hahaha xD. Milo pronto será escorpión muerto si sigue coqueteándole a Helena, tampoco no l tiene miedo a la muerte ese pillín D:. Seiya andaba dando la vuelta *cof, cof* Saori *cof cof* hahahaha xD. Gracias por tu Review :3

CAPITULO 2: El antecesor de Cáncer I

-¡Saga!

Una fuerte voz desesperada retumbó en el tercer templo haciendo que su cuidador comenzara a irritarse al identificar quien lo estaba llamando.

-¿Y ahora qué demonios quieres Máscara Mortal de Cáncer?- respondió con su profunda voz intentando mantener la calma.

El santo de la constelación del cangrejo se detuvo a un par de metros de Saga quedando cara a cara con él. Llegó sin la compañía de Helena, le pidió que se quedará en su templo en caso de que llegara a ver a su hijo.

-¿No viste a Alcander intentar pasar de nuevo por aquí? No estaba en su habitación y la ventana estaba abierta pero no creo que haya salido por ahí, como tú sabes, a los lados de los templos hay un profundo barranco.

-No miré a ese mocoso por aquí, ya lo hubiera mandado a otra dimensión si hubiera intentado burlarse de nuevo de mi- se cruzó de brazos- aparte, ese niño es igual que tú, mala hierba nunca muere. Así que no debes preocuparte, te aseguro que no está muerto- terminó de hablar con toda la despreocupación del mundo.

El italiano no sabía si agradecerle por afirmarle que las probabilidades de que Alcander se encontrara con vida fueran altas o darle una patada en el trasero por estar ofendiéndolo a cada rato.

-Iré a preguntarles a Aldebarán y a Mu si no lo vieron de casualidad- fue lo que el oji azul pudo responder lo más tranquilamente que su cosmos le permitió y pasó por un lado del geminiano dispuesto a salir lo mas rápido posible de ahí antes de comenzar una guerra de mil días.

Saga no se inmutó en lo más mínimo y siguió manteniendo aquella pose de orgullo.

Helena no pudo estar más tiempo haciendo nada en el cuarto templo. La impotencia de saber a dónde se había ido su primogénito la consumía y decidió subir el resto de las seis casas a preguntarle a cada uno de los caballeros si de casualidad lo habían visto. Y así lo hizo. Aioria no lo había mirado desde que Alcander bajó corriendo. Con Shaka fue la misma respuesta. Llegó a Libra pero Dohko estaba ausente debido a que se encontraba en una misión en China y no llegaría hasta la noche. La castaña se quedó un rato en el séptimo templo, respiró hondo y se preparaba mentalmente para entrar la octava casa. Comenzó a subir las escaleras que la conducían hasta Escorpio hasta que estuvo en la entrada del templo.

-¡Helena!- Milo casi le gritaba en el oído a la pobre asagardiana que casi sentía que le daría un paro cardiaco por la escandalosa sorpresa del santo- ¿Qué te trae por aquí?- le cuestionaba con una gran sonrisa y una mirada pícara.

-Ahora no Milo- le respondió con frialdad. Helena no solía contestar así, pero desde que conoció al fastidioso escorpión, la florista descubrió que tenía ese lado indiferente que nadie podría creerlo- estoy ocupada- comenzó a caminar para cruzar la octava casa.

-Helena, soy tu amigo- comenzó a caminar junto a ella haciéndose el inocente- puedes contarme lo que sea.

-Estoy buscando a mi hijo- se limitó a decir sin detener su paso.

-Ahh el mini Máscara Mortal- esbozó una incómoda sonrisa- no lo he visto hoy- comenzó a desviar la mirada por todos lados- pero te aseguro que está bien, debe de andar por ahí jugando con el alma de algún muerto o practicando como mandar al alguien al infierno, o quizás aprendió rápido y anda explorando la colina de Yomotzu- decía divertido sin preocupación alguna ganándose una mirada asesina de la castaña poniendo nervioso al de la octava casa- está bien, está bien- movía ambas manos en señal de paz- debe de andar jugando con alguna piedra, cortando las rosas de Afrodita, haciendo enojar al torpe de Saga, poniendo de cabeza a Kiki o picándole los puntos raros de la frente de Mu o…

La pobre de Helena sentía que pasar aquella casa era igual a pasar por el infierno. Con tan solo escuchar a Milo hablar, hablar, hablar y hablar era suficiente para volver loco a alguien.

-Ya me voy Milo- avisó indiferente interrumpiendo la "conversación" del peli azul.

-Tanto tiempo de estar con el cangrejito te está volviendo amargada igual que él- decía en tono de broma pero la oji verde no le prestó atención alguna y siguió caminando hasta la casa de Sagitario.

No tuvo respuestas afirmativas por parte de Aioros. Con Shura y Camus pasó igual. Solamente le quedaba ir a Piscis. Ella estaba casi segura que Afrodita le diría la misma respuesta que el resto de sus compañeros pero no perdería nada con intentarlo además de aprovechar en preguntarle cómo se sentía de sus heridas.

Después de haberse despedido gentilmente de Camus, comenzó a subir las escaleras que daban al último templo. Ya se sentía algo cansada de tanto subir pero todo ese esfuerzo y cansancio no lo tomaba en cuenta tratándose de su hijo.

-¿Helena?- Afrodita miró a la castaña aproximarse a su templo.

-¡Afrodita!- lo saludaba de lejos meneando la mano a los lados.

-¿Qué te trae por aquí?- le preguntaba algo confundido.

-Alcander se escapó de la casa- miraba al pisciano con tristeza- la ventana de su habitación estaba abierta pero por la profundidad del barranco pensamos que no pudo haber escapado por ahí y pensé que quizás hubiera subido por aquí- unas pequeñas lágrimas comenzaron a brotar de sus orbes esmeralda- subí preguntándoles a cada uno de los caballeros pero ni uno lo ha visto y pensé que tu… de casualidad…- un nudo en la garganta le impidió pronunciar otra palabra más y las lágrimas que estaba conteniendo comenzaron a descender.

-Lamento no poder decirte lo contrario a lo que te dijeron el resto de mis camaradas- la tranquilizaba enjugándole aquellas traviesas lágrimas con los pulgares- tu sólo dime en que puedo ayudarte Helena.

La florista no evitó en sonreír. No dudaba en que Afrodita era su mejor amigo, siempre podía contar con él. A veces no podía evitar en recordar cuando su corazón se encontraba un poco confundido entre el santo de Piscis y Máscara Mortal cuando ella era una simple pueblerina de Asgard y el peli celeste la había invitado a salir a aquella feria y luego del suceso en su antigua casa. El santo de la doceava casa aun no perdía ese encanto que se cargaba, su actitud, amabilidad y gentileza era algo que aún conservaba. El cangrejo a veces solía ser un poco tosco, malhumorado y un poco olvidadizo pero siempre estaba ahí para Helena en cualquier momento que estuviera pasando ya sea bueno o malo, siempre la atendía como debía de ser y jamás en su vida que llevaban juntos le faltó al respeto.

-Pero Afrodita, tus heridas- la castaña no puedo evitar en mirar con preocupación los rasguños en el rostro y brazos del joven, a parte de su capa que estaba hecha girones por la pelea de hace un rato.

-Esto no es nada- dijo despreocupado- he tenido peores heridas en batallas de verdad- soltó una risilla y se acercó al oído de la asgardiana- no le vayas a decir eso a tu esposo, ya sabes cómo es de enojón, pondría de cabeza el santuario con tan sólo demostrar lo contrario- le susurró haciendo que Helena contuviera una carcajada.

-Iré al coliseo a ver si no anda por ahí mi hijo- le contestó comenzando a dirigirse a la salida de la casa de Piscis.

-Estaré al pendiente por si sale el pequeño cangrejo.

-Gracias Afrodita.

Helena caminó por un rato poniendo atención a sus alrededores por si el pequeño peli azul de mirada esmeralda andaba por ahí pero ni señales de su cosmos.

Luego de una larga caminata, por fin había llegado a ese lugar en donde algunos caballeros y varios aspirantes luchaban entre ellos. Comenzó a bajar cuidadosamente por las gradas donde divisó aun joven con una armadura de plata que miraba muy atento las batallas de quienes probablemente eran de sus compañeros.

-Einar- llamó Helena colocando su mano derecha sobre la hombrera de la armadura plateada.

-¡Helena!- elevó rápidamente la mirada asombrado para ver de quien se trataba- ¿qué te trae por aquí hermana?

Sí, Einar era el mayor de los cuatro hermanos menores de la florista. Aquel pequeño niño de diez años, de cabello obscuro como la noche y mirada azul como el mismo mar profundo ya era todo un joven de veinte años hecho un caballero. En su cuerpo yacía la evidencia de esos largos y arduos entrenamientos que lo llevaron a portar la armadura de Cuervo que ganó cuando tenía trece años. Su cabello ahora era largo, le llegaba poco más debajo de la cintura.

-Hermanito, tengo un gran problema- le contó con preocupación tomando asiento a lado de su hermano.

-¿Qué fue lo que pasó?- el semblante de Einar se tornó serio y su mirada azul se clavó en la verde de la castaña. Sospechaba que era algo bastante importante como para que su hermana fuera hasta el coliseo a buscarlo.

-Es Alcander, no sabemos en donde pueda estar.

-¿Qué?- el pelinegro se quedó pasmado ante las palabras de Helena- ¿mi sobrino ha desaparecido?

-¿Helena? ¿Einar?- una joven que portaba una armadura igual de plata, su rostro cubierto por una máscara, cabello rojizo y mirada oliva llamaba al par de hermanos mientras se acercaba presurosa hacia ellos.

-¡Helmi!- pronunciaron al unísono.

Helmi era la otra hermana de Helena quien antes tenía nueve años, ahora gozaba de diecinueve años. Su cuerpo era hermoso también gracias a los entrenamientos. Aquellos ojos verdes oliva estaban bajo una máscara de plata que solamente podía quitarse cuando nadie la viera. Su cabello era rojo y de un largo que le llegaba a los muslos, a pesar de ser una amazona, siempre la tenía bien cuidada. Portaba la armadura de plata de la constelación de la Grulla que ganó cuando tenía catorce años.

-¡Helena! ¿Qué haces aquí?- preguntó curiosa la pelirroja.

-Alcander se escapó y no ha aparecido desde la mañana y quise saber si ustedes no lo han visto por aquí.

-Desde el entrenamiento ya no lo he vuelto a ver- contestó con seriedad el oji azul.

-Cuando el resto de nuestros hermanos terminen con su entrenamiento les preguntaré. En unas horas se llevará a cabo el torneo en donde se les otorgarán sus armaduras si logran vencer al oponente- explicó Helmi.

-¡Es verdad!- un recuerdo llegó a la mente de la castaña como si un plasma relámpago de Aioria la hubiese golpeado- con toda esta locura de que su sobrino desapareció, me olvidé por completo del torneo de nuestros hermanos- las mejillas de helena se enrojecieron un poco por la pena de no haber recordado un evento tan importante.

-No te preocupes Hermana- Einar le palmeó con suavidad un par de veces la espalda de la asgardiana- ahorita Alcander es prioridad, te avisaremos si logramos verlo.

Mientras tanto, en un bosque no muy lejos del santuario, cierto niño de diez años de cabellos azulados iba adentrándose mas y más por esos frondosos árboles. Sus zapatos negros se estaban cubriendo de lodo por la lluvia de anoche y algunas ramas de varios arbustos rasguñaban un poco los pantalones azules que portaba.

-Maldición- Alcander estaba comenzando a irritarse por la gran cantidad de insectos que volaban frente a su cara que en vano intentaba ahuyentar agitando las manos y el calor húmedo que habitaba temporalmente en el bosque.

Siguió caminando aproximadamente cuarenta minutos hasta llegar a un claro. En medio se encontraba una enorme roca que no dudó en subirse a ella para librarse del molesto suelo lodoso. Los rayos del sol acariciaban la blanquecina piel del hijo de Máscara Mortal, una suave brisa cálida jugaba entre sus cabellos alborotados haciendo que el niño cerrara sus orbes verdes y sus oídos se deleitaban con el delicioso canto de las diversas especies de aves que se encontraban cerca. Se recostó sobre la gran roca colocando sus brazos detrás de la nuca y respiró hondo.

-Definitivamente es el peor día de mi vida- hablaba para sí mismo sin mucho ánimo- las personas nunca cambian, estoy seguro que mi padre va a volver a ser el mismo que siempre fue… -hizo una pequeña pausa- es basura, al igual que todos.

-¿Has dicho que todos somos basura, niño?- una voz en forma de eco se hizo presente en aquel claro haciendo que Alcander abriera los ojos de golpe- tranquilo, no te haré daño.

El peli azul se levantó velozmente y se puso de pie sobre la roca preparándose para atacar.

-¿Qué parte de que no te haré daño no entiendes?- volvió a hablar aquella voz en forma juguetona.

-¡Muéstrate!- exigió desconfiado.

-Si tú lo dices.

Alcander casi se iba hacia atrás al ver de quien se trataba. Un espíritu comenzó a aparecer al pie de la gran roca. Su silueta comenzó a tomar forma de un hombre con el cuerpo bien trabajado en señal que estuvo expuesto a trabajos pesados y mucho entrenamiento, piel moreno claro, ojos violáceos y cabello corto despeinado de color azul como el mar. Definitivamente era casi la viva imagen de Máscara Mortal, solamente que su rostro era ligeramente más cuadrado y su mirada era muy vivaz. Portaba una armadura de Cáncer pero era un poco diferente a la que portaba Máscara; la del espíritu era un poco más grande de las hombreras, no contaba con aquel par de piedras rojas una situada en el centro del casco y la otra arriba del pecho, y tampoco tenía esos adornos azules que también estaban situados en el pecho.

-¡¿Qui-quién eres?!- tartamudeaba el niño bastante nervioso sentado sobre la roca sujetándose fuerte para no caer. Su piel se había puesto tan pálida casi como una hoja de papel y sus pupilas no podía despegarse de aquel cuerpo traslúcido- No puedes ser mi padre, no creo que él… haya…

-¿Muerto?- completó con descaro- tranquilo niño, no conozco a tu padre pero te aseguro que no está muerto- dijo despreocupadamente y dio un gran salto subiendo al lugar en donde se encontraba el oji verde quedando paralizado por la situación en que se había metido- ¿no te han dicho que es de mala educación mirar así a la gente?- comentó con una sonrisa socarrona tomando asiento junto al menor. Este tenía la necesidad de alejarse varios metros de ahí pero caería en el lodo si lo hacía.

-¡¿Qué quieres de mí?!- exigió atemorizado el futuro heredero de Cáncer.

-Parece que se te olvidó que te dije que no te haría daño- contestó el espíritu perdiendo la paciencia ante la conducta de Alcander- no entiendo porque te asustas conmigo, se supone que tienes la habilidad de ver espíritus, no creo que yo sea el primero a quien miras.

El pequeño seguía anonadado, solamente miraba pequeños restos de almas de vez en cuando desde que tenía uso de razón pero jamás en la vida había presenciado como un espíritu tomaba una forma como si aún estuviera con vida aunque su figura solamente estuviera traslúcida. Lo seguía mirando, era increíble el parentesco con su padre, solo que este sujeto parecía ser más sin vergüenza y no temía a lo que fuera a pasarle con el sólo hecho de abrir la boca, pero lo que más le sorprendía, era la armadura de que estaba portando.

-Ya entiendo- sonrió el espíritu peli azul- para que entremos en confianza te diré mi nombre- Alcander lo miró fijamente- soy Manigoldo, antiguo caballero de Cáncer.

Creo que olvidé mencionarles algunos amigos de Lost Canvas Dx

El capítulo no quedó muy largo, pero habrá como una segunda parte de este capítulo, ya lo descubrirán pronto :3 y como había dicho en el fic anterior, esta historia no será muy larga, o depende de inspiración si empieza a expandirse xD

Lo de la patada en el trasero no pude evitar en ponerla al recordar cuando Loki pateó a Saga en SoG -w- yo también lo hubiera pateado si se hubiera burlado de mi o de mi hijo/a (si tuviera) aunque estaría segura de que me enviaría a otra dimensión D:

¿Alguien de imaginaba a Helena así de indiferente con alguien? Solamente Milo es capaz de sacarle el peor lado hasta de la persona más noble, es que alguien que sólo habla y habla y habla te dan ganas de tiraralo por la ventana XD y más si te quiere conquistar a duras penas. Que alguien saque a es bicho de la historia Dx

¿Pero a quien tenemos aquí? Pero si es Manigoldo *aplaude descontroladamente* el tendrá su aparición especial en esta historia, creo que de LC nomas será el a menos que mi retorcida imaginación se le ocurra otra cosa xD. Esperemos que se lleven bien este cangrejito simpático con el cangrejito indomable hahahah xD

Nos leemos luego :3