¿Qué tal lectores y lectoras? Me disculpo por casi un mes que estuve ausente pero he tenido muchas tareas que no me han dejado ser hahaha ;c.
Reviews:
sslove: No pude evitar en agregarle un poco de comedia al capítulo, de la nada se me vino a la mente y no lo pude evitar xD. Al pobre Seiya lo van a dejar bien golpeado sin ni siquiera golpearlo hahahaha. Ash, de verdad aveces no entiende a esa gente que se empeña en leer algo que no les gusta, ¡ya no hay libertad de expresión! hahahahah xD. Gracias por tu review :3.
Guest: Si esos dos así se llevan, Milo estará más que muerto por meterse con lo que no le pertenece xD. Al pobre pegaso lo van a dejar son alas xD. Al pecesito de seguro pronto se revela la amazona que llamó si atención. Gracias por tu review x3.
Ahora los dejo con el capítulo de hoy. Por cierto, ya estamos a un capítulo del final de esta historia *se pone a llorar*
CAPITULO 5: Gemelos al rescate
-¿Así se llama el espíritu que nos salvó?- cuestionó curioso el cangrejo.
-Sí papá, era un caballero de Cáncer de hace doscientos años. Era mi amigo. Por mi culpa su alma no podrá descansar en paz- decía Alcander entre sollozos- hace unos años Camus me platicó de un libro que las almas que son atacadas se van a otra dimensión y ya no vuelven. Dime que eso no es cierto- miraba al santo con ojos de súplica.
-Perdón hijo- le habló con un dejo de decepción y tristeza- pero no hay forma de poder salvar su espíritu.
-¿Por qué las cosas tienen que ser así?- abrazó a su padre mientras liberaba un mar de lágrimas.
Máscara Mortal colocó una mano en la espalda de su primogénito y con la otra le acariciaba sus alborotados y sucios cabellos intentando consolarlo. Sabía perfectamente lo que era perder un amigo pero nada podía hacer.
-¿Se encuentran bien?- preguntaba el patriarca llegando a la zona de desastre.
-Su ilustrísima- llamó el santo sin emoción alguna, aun abrazando a su hijo que seguía llorando.
-Parece que pusieron orden y todo ya está bien- sonrió el rubio.
-¡NADA ESTÁ BIEN!- exclamaba a gritos el infante que se soltó bruscamente del abrazo para dirigirle una mirada asesina a Shion.
-¡Alcander!- Máscara intentó llamarle la atención pero no tuvo éxito.
-¡ACABO DE PERDER A UN AMIGO QUE TAMBIEN ERA AMIGO DE USTED!
-¿Eh?- el patriarca se sorprendió, no por la actitud el niño, si no por lo último que había dicho.
-Manigoldo de Cáncer- intentó calmarse un poco después de haberse lastimado un poco la garganta con ese último grito- ¿le suena?
-¿El alma de Manigoldo?... ¿Pero cómo…?- el de mirada borgoña estaba bastante desconcertado.
-Esa estúpida quimera lo atacó… y… su alma…- un enorme nudo en la garganta comenzó a formarse- no se en dónde está.
Máscara colocó una mano sobre el hombro del oji verde quien había vuelto a comenzar a llorar. El patriarca no pudo evitar en sentir un vuelco en su corazón al enterarse que uno de sus ex compañeros de armas de hace muchísimos años a final de cuentas hubiera terminado de una manera horrible.
-Por favor señor patriarca- el tono de Alcander ya no era molesto pero estaba lleno de angustia. Utilizaba toda su fuerza de voluntad para dejar de llorar- dígame que hay una forma de regresar a Manigoldo.
-No la hay- fue lo único que pudo decir mientras bajaba la mirada para disimular unas pequeñas lágrimas que se estaban formando en sus orbes.
Los tres estuvieron en silencio por un par de minutos en donde la tristeza y la angustia reinaban. El oji verde sollozaba en silencio sin dejar de ver a Shion mientras que este seguía cabizbajo con una gran angustia y Máscara de la misma forma, cuando en eso, el menor salió corriendo de la nada para internarse en el espeso bosque.
-¡Alcander!- llamaba a su primogénito pero este ya no lo escuchó. Intentó ir tras él pero sus heridas se lo impidieron haciendo que estuviera a punto de caer, pero gracias a la velocidad de Shion, lo sostuvo evitando su caída.
-Sostente- ordenó tranquilamente pasando uno de los brazos del santo sobre su hombros y sosteniéndolo de su costado con una mano.
-Gracias su ilustrísima- decía con voz cansada el peli azul.
El oji verde corría lo más rápido que le permitían sus piernas por el complicado suelo barroso del bosque hasta que llegó de nuevo a la entrada.
-Espero que me ayude- pensó mientras intentaba recuperar un poco de aire para luego continuar corriendo.
El infante llegó hasta la entrada del santuario en donde se detuvo por un momento respirando agitadamente pensando muy bien en la decisión que había tomado. Iba a hacer algo sumamente complicado pero sabía perfectamente que no tenía otra opción.
-¡Alcander! ¿En dónde estabas? Tus padres estaban muy preocupados por ti…- intentó hablar Kiki, el discípulo de Mu, pero el niño pasó corriendo tan rápido que ni le puso atención.
-¿Está todo bien Kiki?- preguntó Mu saliendo de una de las habitaciones en donde se encontraba arreglando algunas armaduras.
-Era el hijo de Máscara, pasó corriendo y ni atención me puso- explicó el pequeño pelirrojo dejando al santo algo pensativo.
El oji verde llegó pronto a la casa de Tauro que para su fortuna, el cuidador estaba ausente en ese momento ahorrándose un extenso interrogatorio de su desaparición. La cruzó velozmente y continuó subiendo las escaleras rumbo al templo de Géminis.
Llegó pronto a la entrada de la casa, entró con cautela buscando minuciosamente a su cuidador.
-¡Saga! ¡¿En dónde estás?!- Llamó con un dejo de desesperación el joven sabiendo perfectamente a lo que se estaba enfrentando- ¡Saga!- volvió a llamar.
-¡¿Qué demonios quieres, mocoso?!- una profunda y molesta voz se escuchó por todo el templo.
-¡¿En dónde te encuentras?!- se atrevió a preguntar de nuevo.
-¿A caso no le tienes miedo a la muerte?- la silueta del cuidador de la tercera casa hizo su aparición saliendo de una de las habitaciones quedando frente al chiquillo.
Ambos se miraban a los ojos como si se estuvieran retando pero ni uno se atrevía a atacarse. Un ambiente tenso se instaló entre ellos dos, el menor sentía su corazón agitado, cerró con fuerza los puños y no paraba de pensar en las palabras correctas para dirigirle al geminiano. ¿Alcander pensando cuidadosamente? Sí, esa situación lo estaba obligando.
-Escucha niño- Saga tomó una pose de batalla- ya fui demasiado tolerante con tus faltas de respeto- encendió su cosmos- ahora…
El del tercer templo fue interrumpido y sus orbes se llenaron de asombro al observar como el pequeño se postró con gran rapidez a sus pies, llorando sin poder articular ni una sola palabra, sin ganas de pelear.
-¿Y ahora?- el mayor se relajó un poco bajando la intensidad de su cosmos sin de observar al niño- ¿qué mosca te picó?- se cruzó de brazos.
No obtuvo respuesta alguna más que los interminables sollozos del peli azul que aún se encontraba en la misma posición. Saga ya estaba completamente harto de tener a un mocoso llorón a sus pies, así que con la mano izquierda lo tomó del cuello de la sucia camiseta rayada suspendiéndolo del suelo quedando frente a él.
-Si no me dices te mandaré a otra dimensión- le advirtió con su tan característica voz profunda sin emoción alguna.
- S-señor Saga…- balbuceó un poco, dejando al santo anonadado al escuchar como el chiquillo se dirigía con respeto a él por primera vez- ayúdeme…
Definitivamente, aquel caballero de Athena estaba más helado que el corazón de Camus. Aun lo sostenía de aquella prenda, lo miró fijamente observando lo sucio que estaba, como su rostro estaba lleno de heridas, la ropa rota y esos ojos esmeralda que no dejaban de producir lágrimas.
En ese momento, Shion y Máscara llegaron al templo de Géminis. Llegaron pronto gracias a las habilidades del ex santo de Aries. Caminaron despacio hasta que se encontraron con aquel par en una situación mucho más tensa que hace unos minutos. Saga ni siquiera les prestó atención. Máscara estaba por utilizar sus energías para arrebatarle su hijo de aquellas destructivas manos pero el Patriarca lo detuvo y le negó con la cabeza y lo observó dándole a entender que solamente esperara.
-¿Qué es lo que quieres?- preguntó indiferente Géminis.
-Regrese a mi amigo de la dimensión en la que se encuentra… por favor…
Alcander sintió como el mayor lo soltó sin delicadeza alguna haciendo que azotara en el suelo liberando un quejido de dolor. El cangrejo quería ir por su hijo pero Shion de nuevo se lo negó. Esa era la batalla del pequeño.
-Me niego- sentenció el gemelo girando rápidamente sobre sus talones dándole la espalda dispuesto a irse de ahí.
-¡Señor Saga! ¡Ayúdeme por favor!- se paró con dificultad.
-Ya dije- comenzó a caminar.
-Mi amigo es un espíritu que fue atacado y ahora estará vagando en quien sabe que dimensión por la eternidad sin encontrar la paz eterna- nuevas lágrimas comenzaron a salir. Máscara Mortal y Shion ya sabían a donde quería llegar.
Saga detuvo su marcha pero permaneció en silencio.
-Ya sé que no he sido buen niño y que le he causado muchos problemas- habló con un tono desanimado, agachando la cabeza-le he faltado al respeto y me he burlado de usted y sé que no merezco ni un tipo de ayuda de su parte- su voz comenzó a cortarse- pero aquel espíritu me enseñó tanto… se volvió mi amigo… no hago esto por mí, lo hago por él… para que pueda descansar… por favor señor Saga…
El cangrejo y el Patriarca miraban atentamente la escena, pero no podían evitar sentir ese sentimiento de tristeza. Alcander estaba hecho pedazos emocionalmente y Saga aún permanecía en silencio dando la espalda.
El niño ya estaba a punto de darse por vencido cuando una voz lo sacó de sus pensamientos.
-Va a ser muy complicado- habló por fin el santo de Géminis aun permaneciendo en su lugar- no se ha sabido de alguien que lo haya logrado, ni yo estoy seguro que pueda hacer algo así. Hay muchas dimensiones, cientos, quizás miles, desconozco eso y encontrar un alma va a ser tan complicado como encontrar una aguja en un pajar- dio media vuelta quedando de nuevo frente a Alcander- pero lo voy a intentar.
-¡¿De verdad?!- el infante no cabía en su felicidad mirando firmemente al santo mientras el par de espectadores observaban de la misma forma, felices.
-Que te quede claro que no lo voy a hacer por ti- aclaró y el pequeño solo asintió- Patriarca, Máscara, será mejor que se pongan detrás de mí- ordenó.
Ambos caminaron cuidadosamente por las heridas del cangrejo situándose a un lado del pequeño oji verde que se encontraba retirado del santo. Máscara le revolvió los cabellos y este le respondió con una sonrisa.
Saga comenzó a concentrar su cosmos elevándolo a un nivel inimaginable, no recordaba haberlo elevado tanto más que la última vez que había peleado en Asgard contra el falso Dios Loki hace poco más de diez años.
-¡Otra dimensión!- exclamó, abriendo un enorme lugar, que era de suponer serían las diferentes dimensiones existentes.
Alcander prestaba mucha atención y ponía todos sus sentidos alerta intentando detectar en donde se encontraba Manigoldo. Saga buscaba cuidadosamente pero tenía que ser rápido, tanto poder lo dejaría demasiado agotado, incluso, su vida podría correr riesgo si se exponía más de lo que su cuerpo le permitiera.
Pasó un rato, quince minutos aproximadamente pero aún no había señal de aquel espíritu. El oji verde se estaba preocupando, Máscara preguntándose porque no aparecía y Shion también se estaba comenzando a preocupar pero por el estado del caballero de Géminis que ya no comenzaba a verse muy bien. Las piernas a veces le comenzaban a temblar ligeramente, ambos brazos que mantenía extendidos se hacía evidente que no podría seguir así por mucho tiempo y su rostro reflejaba más que cansancio, un fuerte dolor que recorría todo su cuerpo por la gran cantidad de poder que estaba utilizando.
Pasaron otro par de minutos y Saga ya estaba en su límite pero no quería rendirse. Siempre había sido un caballero bastante orgulloso y siempre buscaba con todos sus medios lograr lo que se proponía aunque eso lo llevara al borde de la muerte. Su cosmos estaba comenzando a llegar a un punto en que explotaría poniéndole fin a su vida pero en eso, el Patriarca corrió a lado del santo bajando bruscamente uno de sus brazos haciendo que este se desconcentrara y el gigantesco portal desapareciera rápidamente. Saga se desplomó exhaustamente de espaldas siendo atrapado exitosamente por Shion bajándolo lentamente al suelo. El rostro del gemelo estaba cubierto de sudor y sus gestos eran de un dolor insoportable.
-¡Señor Saga!- llamó con fuerza el niño corriendo a lado del santo de Géminis y Máscara detrás de él pero a un paso un poco más lento debido a las heridas.
-Pudiste haber muerto, Saga- Shion le llamó la atención.
-Lo siento…- habló sin fuerzas, dirigiendo su mirada agua marina a los orbes verdes que lo miraban fijamente- no tengo el suficiente poder para hacer algo así.
-Señor Saga…- musitó, dejándose caer de rodillas a lado del geminiano sintiendo como sus esmeraldas comenzaban a inundarse de nuevo- no hay esperanza para Manigoldo…
-Alcander…- lo llamó Máscara con voz suave colocando su mano derecha en la cabeza de su hijo.
-Parece que hay cosas que están fuera de nuestro alcance y que es mejor que se queden como están- terminó de hablar el Patriarca mientras se encontraba sentado en el suelo y colocaba una de sus manos sobre la frente del santo.
Permanecieron en silencio aproximadamente dos minutos cuando una escandalosa voz disolvió el silencio.
-¡Saga!- ese nombre retumbó por todo el templo.
Shion ya sabía quién era así que no se inmutó en lo más mínimo, Máscara Mortal liberó un pesado suspiro, Alcander solo abrió los ojos como platos, y Saga sólo rodó los ojos al saber de quien se trataba.
-¡Hermano! ¡Te traigo un chismesote! Milo le estaba coqueteando a…- dejó de hablar en cuanto miró que Saga no se encontraba solo, y sobre todo, estaba en el suelo.
-¿Qué quieres Kanon?- interrogó el gemelo bastante fastidiado.
-¿Qué demonios pasó aquí?- cuestionó confundido Kanon, rascándose la sien.
Sí, Kanon era el hermano gemelo de Saga, iguales en el físico, en la forma de ser, no tanto.
-Eso no te incumbe- respondió severamente el santo, levantándose con dificultad.
-¿Por qué demonios estabas en el suelo?- volvió a interrogar confundido el otro gemelo, apuntando con el índice a su hermano.
-¿Qué no me escuchaste?- la profunda voz de Saga se tornó severa.
-Ya. No empiecen- ordenó el Patriarca poniéndose de pie.
Alcander observó con atención al hermano gemelo del geminiano y este no pasó por alto en como el menor no despegaba su mirada esmeralda de él.
-¿Qué miras niño?- preguntó incómodo Kanon.
El infante abrió sus orbes y corrió hacia el gemelo hasta estar a medio metro de distancia de él sin entender la acción del niño.
-¿Tú también puedes hacer el ataque "otra dimensión" como el señor Saga?- indagó esperando impaciente que la respuesta fuese afirmativa.
-¡Claro! Hasta es más fuerte que el del raro ese de ahí- presumía y se burlaba de su hermano.
-¡Eso no es cierto!- reclamó molesto el ofendido- ¡Solamente me las copeaste!
-¡Pero las hago mejor que tú!- Kanon se puso en posición de ataque.
-¡Eso está por verse!- Saga imitó a su gemelo.
-¡Ya cálmense ambos!- ordenó severamente el patriarca.
-Si Patriarca…- contestaron al unísono, desanimados y molestos.
-¿Puede ayudar al Señor Saga?- pidió el niño juntando sus manos y haciendo un gesto de súplica.
-¡¿Para qué o qué?!- se exaltó Kanon por la petición de Alcander mientras Saga se daba una fuerte palmada en la frente.
-Por favor… tengo a un muy buen amigo que se encuentra vagando en otra dimensión y el Señor Saga no puede traerlo él solo, si ustedes dos unen sus fuerzas estoy seguro que podrán lograrlo. Mi amigo es un espíritu que fue atacado por una quimera y nunca podrá encontrar la paz si no lo traemos. Ayúdelo por favor.- nuevas lágrimas comenzaban a formarse en su orbes esmeralda.
Kanon miraba aquellos orbes suplicantes y desvió su mirada agua marina a otro lado. Luchaba con todas sus fuerzas en su interior para no doblegarse. Bien era cierto que Kanon era un ser malvado pero por alguna extraña razón sentía una debilidad por ayudar a los niños. Pero lo que aquel pequeño niño de cabellos azules le pedía se le hacía algo imposible para él. Todos observaban al gemelo esperando cuál sería su reacción. Saga solamente estaba cruzado de brazos mirando a otro lado como si supiera que no obtendría alguna ayuda de su hermano. En eso, Kanon liberó un pesado suspiro y rompió el silencio.
-Está bien… pero sólo lo haré porque me gusta como molestas al idiota de mi hermano- dijo con seriedad y Saga solamente rodó los ojos- bien hermano- dirigió su mirada a su igual- tómate esto enserio y no seas débil- ordenó mientras se acercaba.
Alcander dio un brinco de la emoción al imaginarse que había una posibilidad muy amplia de que Manigoldo volviera, Máscara no daba crédito a que Kanon accediera a ayudar y Shion se encontraba en silencio con una sonrisa dibujada en el rostro.
-Espero que no seas un tarado lo arruines- amenazó Saga.
Ambos hermanos estaban enseguida del otro, Saga al parecer ya se encontraba mejor, y entonces los dos hicieron sus poses de ataque.
-¡OTRA DIMENSIÓN!
Espero que les haya gustado este extraño capítulo, de verdad le puse todo mi corazón para hacerlo ;c.
Ya se que nuestro querido, guapo y sensual Kanon era, es y siempre será un hijo de su madre pero quise ponerle ese pequeño detalle de que se le ablanda el corazón con los niños. Ya se que queda raro pero me pareció buena idea. Si no ¿cómo iba a cooperar con el señor Saga xD?
También, les mando muchos ánimos a aquellas personas de la Ciudad de México y sus alrededores que fueron víctimas del sismo. ¡Ánimo! Poco a poco todo volverá a la normalidad. Ya salieron de un problema así una vez ¿por qué no volverlo a repetir? Un fuerte abrazo hasta allá :D.
Nos leemos luego n.n
