La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.
CAPÍTULO 10
Caroline salió corriendo escaleras arriba y le llevó algo de ropa a Tyler para que se vistiera. Se la tendió a Tyler y éste se vistió rápidamente. Se sentó contra la pared y Caroline le cogió el brazo-. Tyler, levántate. Tienes que irte.
-No –dijo Tyler.
-Entonces, ¿dime que sucedió?
-No puedo… no podía detener mis acciones. No quería. Casi ni recuerdo haberlo hecho. Era como un mal sueño. Después cuando me volví a transformar estaba perdido. No sabía donde estaba ni lo que había ocurrido. Entonces vi toda la sangre.
Caroline temía por lo que le contaría Tyler. Se negaba a creer que hubiera matado a alguien. Y si era verdad, no era su culpa. Cuando un lobo se transforma no puede controlar sus acciones-. Todo irá bien. ¿Qué ocurrió?
-No va a ir bien. Creo que maté a alguien –dijo Tyler.
-¿Cuándo? –dijo Caroline.
-Hace una hora, pero eso no es lo peor –dijo Tyler dejando escapar un sollozo.
-¿Qué es? –dijo Caroline.
-No es la primera vez que ocurre –dijo Tyler.
-¿Por qué no acudiste a mí, a Elena o a Bonnie? –preguntó Caroline.
-No podía. No quería lastimar a nadie mas. Klaus no me quería de vuelta en el pueblo.. empezó hace una semana.
Caroline estaba a punto de ayudarlo a levantarse cuando escuchó un par de tacones. Se dio la vuelta y vio a Rebekah parada.
-¿Y esto?, que bonito. Me pregunto que pensará Klaus de esto –dijo Rebekah.
-No es lo que piensas Rebekah. Sucede algo extraño. Ayer por la noche Klaus se transformó y Tyler también lo hizo. No pudo controlarse y mató a alguien. Klaus podría estar en problemas.
-¿Por qué debería importarme? No es la primera vez que Klaus masacra un pueblo -dijo Rebekah.
Caroline se puso en pie y empujó a Rebekah haciendo que cayera al suelo-. ¿Qué demonios pasa contigo? ¿No tienes moral?
Rebekah saltó y la cogió del cuello. Caroline se golpeó contra la pared-. Si vuelves a hacer eso otra vez te romperé el cuello –gruño Rebekah.
-Suéltala, Rebekah –dijo Elijah.
Rebekah la soltó enfadada. Caroline la cogió y le rompió el cuello en un solo movimiento.
-Caroline –gruñó Elijah.
-Ella me amenazó –dijo Caroline.
Elijah suspiró y recogió a su hermana. La acostó en el sofá y se puso al lado de Tyler-. Deberías irte antes de que vuelva Klaus –dijo Elijah.
-Vamos –dijo Caroline. Estaba aliviada de que Elijah la soltara.
Tyler le tomó la mano. Ella se dirigió hacia la puerta y se detuvo. Un gran lobo entró y Caroline supo quien era-. No, por favor. Solo vino porque necesitaba ayuda.
El gran lobo miró a Tyler y gruñó.
Tyler se quedó al lado de Caroline dándose cuenta de su destino.
El lobo se movió hacia delante y Caroline se colocó delante de Tyler-. Si lo quieres tendrás que pasar por encima de mí.
El lobo gris gruñó y se transformó. En unos segundos Klaus estaba delante de ella. Caroline bajó la mirada dándose cuenta de que estaba desnudo. Se sonrojó y Klaus desapareció. Volvió un minuto después ya vestido-. Tú no me das órdenes Caroline.
-Klaus, por favor no lo mates –dijo Caroline.
-Hago lo que me da la gana –dijo Klaus dando un paso hacia delante.
-Quizás deberías pensar primero en ello, hermano –dijo Elijah.
-No te metas Elijah –dijo Klaus.
Caroline lo empujó y gruñó-. No, no dejaré que lo lastimes.
-Si intentas detenerme te castigaré –dijo Klaus.
-No, ya no importa Caroline. No puedo ver como te lastima –Tyler soltó un sollozo-. Deja que me mate.
-¿Qué? ¿Estás loco? –dijo Caroline.
-Es la mejor idea que has tenido amigo, pero… no puedo darte lo que quieres –dijo Klaus-. Debes haber hecho algo horrible para querer morir. Creo que te dejaré vivir y sufrir con ello.
-Maté a gente. No sé a cuanta –dijo Tyler.
-No fue tu culpa, Tyler –dijo Caroline.
-Si,si que lo fue. Ya no tengo ningún vínculo con Klaus y rompí cada hueso de mi cuerpo y aun así esta maldita maldición me sigue contolando. ¿Por qué?
-Puedo hacer que todo desaparezca Tyler. Solo dilo y volverás a estar vinculado a mí -dijo Klaus.
-Preferiría estar muerto a volver a estar vinculado otra vez a ti –dijo Tyler.
-Pensé que dirías eso.
Caroline podía decir por la mirada de Klaus que iba a hacer algo estúpido. Antes de que pudiera moverse, sonó el telefóno de Caroline-. Diga.
-Caroline, tenemos un pequeño problema aquí –dijo Elena.
-¿Qué sucede, Elena? –dijo Caroline saliendo del cuarto y entrando en la cocina.
-Hayley, está aquí y… está embarazada –dijo Elena.
-¿Qué? –dijo Caroline.
-Sé que no te gusta, pero está hecha un lío. La pobre chica no sabe como se quedó embarazada ni quien es el padre de su hijo. hace unos meses, se despertó en el bosque sin ningún recuerdo. Quiere que Bonnie intente ayudarla a recordar que ocurrió y cree que fue un híbrido quien la atacó.
-¿Qué? –dijo Caroline-. No confío en nada de lo que dice Hayley, pero intentaré pasarme por ahí.
-Ten cuidado y no le cuentes nada de esto a Klaus.
-No lo haré –Caroline colgó y le frunció el ceño a Klaus. Volvió al cuarto de estar-. Alguien tiene que dar unas explicaciones.
-¿Qué sucede? –preguntó Tyler.
-No lo sé. Elena quiere que vayas. Dijo que era urgente.
-No puedo. Podría transformarme –dijo Tyler
-Todo irá bien y volveré antes de que te comportes como un hombre de las cavernas, Klaus –dijo Caroline.
-Creo que iré contigo –dijo Klaus.
-No puedes. Los Salvatore no te dejarán entrar –dijo Caroline.
-Entonces esperaré fuera –dijo Klaus.
Caroline siseó enfadada-. Está bien.
-Me quedaré y vigilaré a Rebekah –dijo Elijah.
-No tardaremos –dijo Klaus.
LOR
-Elena sostuvo al niño en brazos. Era un niño y se había quedado dormido en sus brazos. Era tan pequeño y adorable. Hayley estaba cansada y se quedó dormida así que Elena decidió encargarse del bebé. Elena salió del cuarto de invitados y se encontró con Sefan.
-Oh, hola Stefan –dijo Elena.
Stefan sonrió-. Estás… hermosa.
-Gracias –dijo Elena-. Caroline debería llegar aquí pronto.
Bonnie se acercó caminando hacia ella haciendo que Elena apartara los ojos de la mirada intensa de Stefan..
-Bonnie, me alegra de que hayas podido venir –dijo Elena.
-¿Es el hijo de Hayley?
-Sí.
-Que mono –dijo Bonnie sonriendo al bebé dormido-. Intentaré hablar con Hayley y ver que ocurrió.
Bonnie entró en el cuarto y vio que Hayley se acababa de despertar-. Oh, hola… soy Bonnie.
-Así que tú eres la famosa bruja –dijo Hayley.
-Supongo, aunque no creo que sea famosa.
-Tú acabaste con Klaus aunque fuera por un corto tiempo -dijo Hayley.
-Sí –dijo Bonnie.
-¿Dónde está mi bebé? –dijo Hayley mirando a su alrededor.
Elena entró-. Lo siento Hayley. Estaba llorando y lo acuné para que se durmiera –Elena le tendió el niño a Hayley.
-Gracias Elena –dijo Hayley colocando al bebé en la cama justo a su lado.
-¿Cómo recupero mi memoria? –preguntó Hayley.
-¿Estás segura de que quieres hacer esto? –preguntó Bonnie.
-Estoy segura –dijo Hayley.
Damon se sentó en el sofá. La Sheriff Forbes y la Dra. Fell estaban enfrente.
-¿Cuándo apareció? –le preguntó Damon a la Dra. Fell.
-Vino hace un par de meses a punto de dar a luz. Si no hubiera estado allí nunca la hubiera creído.
-¿Y eso por qué? –preguntó Damon.
-Dio a luz a los cinco meses. Un embarazo normal es de nueve meses. Cuando ella dio a luz vi los ojos del bebé. Sabía que ese niño no era humano –dijo la Dra. Fell.
-¿Y se sabe quién es el padre? –preguntó Stefan.
-Los únicos híbridos que conocemos son Klaus y Tyler. No puede ser nadie más –dijo la Sheriff Forbes.
-Cuando vino hace cinco meses estaba malherida hasta el punto que tuve que darle sangre de vampiro para curarla –dijo la Dra. Fell.
-Dra. Fell, no debe seguir…
-Lo sé Sheriff Forbes, pero solo se la doy si la necesitan. Podría haber muerto si no le daba la sangre –dijo la Dra. Fell.
-¿Sabes qué es lo que la atacó? –preguntó Damon.
-No, no me dejó que le hiciera un examen físico –dijo la Dra. Fell.
-Hablé con ella, pero dijo que no podía recordar nada. Solo recuerda despertarse en el bosque –dijo la Sheriff Forbes.
El timbre de la puerta sonó. Stefan fue hasta ella. Abrió la puerta y su sonrisa se transformó en un ceño fruncido al ver a Klaus detrás de ellos.
-No dejaba que me fuera a menos que me acompañara, Stefan –dijo Caroline.
Elena se acercó-. Caroline me alegra de que hayas podido venir.
-Tú y Caroline podéis entrar –dijo Stefan.
Elena los invitó a entrar, pero no a Klaus.
-Está bien amigo. Puedo quedarme aquí fuera –Klaus sonrió.
-Volveré en un momento, Elena –dijo Stefan saliendo para hablar con Klaus.
-Stefan.
-Estaré bien Elena –Stefan observó como se iban y cerró la puerta.
-Tenemos que hablar –dijo Stefan.
Klaus sonrió y tomó asiento en el banco-. Problemas en el paraíso.
-No, nada de eso es asunto tuyo. Sé que amas a Caroline, pero sabes que si la mantienes encerrada, con el tiempo te odiará. ¿Por qué no puedes ver que lo que haces está mal?
-Aprecio tu preocupación, pero ella es mi alma gemela como Elena es la tuya. Nunca la dejaré marchar, como tú tampoco lo harás con Elena –dijo Klaus.
-Estás equivocado. La dejaré marchar si eso la hace feliz –dijo Stefan.
-Puede ser, pero aprendí la lección hace muchos años con mi hermano Elijah. Os pelearéis hasta que os odiéis. Me llevó años darme cuenta de que la familia era mucho más importante que el amor. No obligué a Caroline a que fuera algo que no era. Ella es mi alma gemela y lo sé. Puedo sentirlo en mi alma y Caroline está ciega porque lo esconde. No lo admite por lo que he hecho, pero no puede esconder el hecho de que estamos hechos el uno para el otro –dijo Klaus.
-Aunque eso sea cierto, no puedes obligarla. Harás que te odie –dijo Stefan.
-Cierto, pero al menos no cometerá otro error –dijo Klaus.
Stefan suspiró sabiendo que era una causa perdida-. ¿Intentaste matar a Hayley?
-¿Por qué haría eso?
-No lo se, ¿dímelo tú? –preguntó Stefan.
-Puedo asegurarte que yo no soy el culpable. Bonnie pronto encontrará la respuesta –dijo Klaus.
-¿Cómo sabías que Bonnie está aquí? –preguntó Stefan.
-Me lo dijo Kol. Ha estado echándole un ojo –dijo Klaus.
-¿Dónde está? –preguntó Stefan poniéndose en pie.
Klaus sonrió-. No tengo ni idea.
LOR
Bonnie alejó las manos cuando Hayley gritó. Bonnie tembló cuando unas imágenes de rostros familiares nublaron su mente. Hayley estaba balanceándose y estaba temblando-. Hayley, Hayley, todo irá bien bien. ¿Qué ves? –preguntó Bonnie, colocando suavemente la mano en su hombro.
-Estaba en mi forma de lobo y estaba persiguiendo a un ciervo por el bosque. Estaba saltando para matarlo cuando otro lobo apareció ante mí. No era Tyler. Intenté verlo bien, pero el lobo gruñó. Era más grande que yo así que me quedé quieta. Cuando terminó se alejó dejándome casi sin comida. Lo perseguí y me encontré en el suelo. El lobo me gruñó enfadado y me mordió en el cuello.
Aparté al lobo y me alejé unos pasos. En unos segundos el lobo estaba delante de mí. Era Klaus. Me dijo que me alejara antes de que acabara conmigo. Poco después encontré a Tyler en su forma humana. Estaba sentado junto a un árbol hecho una bola y temblando. Me acerqué a él y me transformé. Parecía tan asustado de verme. Me dijo que corriera, pero no lo hice y…
Hayley se rodeó a si misma con los brazos-. Me atacó y siguió pidiendo disculpas. No controlaba sus acciones y me… me violó.
Bonnie abrió los ojos-. Hayley, lo… lo siento.
-No se detenía. No sé cuanto tiempo estuve ahí, pero cuando me desperté estaba en el hospital. La Dra. Fell fue la que me ayudó, pero nunca supe que…
-Todo irá bien –dijo Bonnie.
-No,no. Amaba a Tyler y ahora que he descubierto que él… él.
-No controlaba sus acciones. Alguien podría haberle obligado a que lo hiciera –dijo Bonnie.
-¿Quién haría eso? –gritó Hayley.
-No lo sé –dijo Bonnie.
Un toque en la puerta puso a Hayley en alerta.
-Soy yo, Caroline.
Bonnie abrió la puerta para ver a Caroline y a Tyler. Tyler tenía una mirada consternada.
-Por favor dime que no escuchaste de lo que hablábamos Hayley y yo –dijo Bonnie.
Caroline tenía una mirada triste en el rostro. Escuchó todo lo que había dicho Hayley. Pobre Tyler.
Tyler salió corriendo por las escaleras.
-Tyler –Caroline lo persiguió.
Tyler nunca haría algo así. Klaus tendía que haberle hecho algo. Salió corriendo de la casa hacia Klaus. Tyler enfadado lo empujó al suelo y empezó a golpear a Klaus con los puños.
Klaus lo apartó y lo tiró al asfalto-. ¿Qué crees que estás haciendo?
-¡Tú! Tú me hiciste esto. ¿Cómo puedes ser tan cabrón? –gruñó Tyler.
Klaus gruñó-. No tengo ni idea de lo que estás hablando.
-Mentiroso –dijo Tyler.
Caroline lo cogió del brazo-. Tyler, por favor. Te matará si sigues con esto.
-Ya no me importa, Caroline. Arruinó mi vida. sin mencionar la tuya.
-Ya he tenido suficiente –Klaus salió corriendo, lo cogió del cuello y lo estampó contra la pared-. Debería arrancarte el corazón.
-No, no puedes –dijo Caroline-. Hayley lo necesita, y su hijo también, no puedes hacerle esto.
Klaus gruñó y lo soltó-. Aléjate de mi vista.
Caroline ayudó a Tyler a ponerse en pie y a entrar en la casa-. Vamos. Deberías hablar con Hayley.
-No puedo. Nunca me perdonará por algo así –dijo Tyler.
-No fue culpa tuya. Te necesita.
-Pero, se suponía que íbamos a ser tú y yo –dijo Tyler.
Caroline suspiró-. Lo sé, pero a veces las cosas no salen como uno quiere. Vamos, te acompañaré.
-No puedo –dijo Tyler.
Escucharon un gritó y Caroline corrió de vuelta a la casa.
-Mira quien estaba intentando escapar –dijo Klaus sujetando una de las muñecas de Hayley.
-Suéltala –dijo Tyler.
-Tú estabas ahí. ¿Por qué no me ayudaste? –preguntó Hayley-. ¿Sabías lo que ocurrió?
Klaus la soltó-. Si hubiera sabido que Tyler estaba ahí y si hubiera vuelto, hubiera matado a Tyler por estar de vuelta en Mystic Falls.
Hayley se quedó sin palabras. Se dio la vuelta para encontrar a Tyler dando un paso hacia atrás. Hayley estaba consternada, no estaba segura de que hacer. Caroline tomó el brazo de Tyler para detener su huida-. Vosotros dos tenéis que hablar. Sabes que no fue culpa de Tyler.
Hayley se limpio las lágrimas-. Lo sé. Necesito tiempo –Hayley volvió hacia la casa.
Tyer se quedó parado y escuchó los lloros de un bebé-. No puedo hacer esto. tengo que irme –Tyler se fue y Caroline se quedó parada y sorprendida.
Klaus se acercó y tomó su barbilla suavemente-. Vámonos, amor.
-No, no hasta que sepa que hiciste.
-¿Qué crees que hice, amor? –preguntó Klaus.
-¿Sabías esto? –preguntó Caroline.
-¿Importa?
-Sí, mucho. Hayley está desconsolada y Tyler consternado y ahora este pobre bebé está en medio de todo esto. ¿Viste lo que ocurrió? ¿Ves las consecuencias de lo que ha pasado aquí o estás tan ciego por el odio que no ves el daño que has creado?
-Lo veo, pero no me importa –Klaus le tomó de la mano pero Caroline la apartó.
-Estás mintiendo. Te importa, pero no quieres admitirlo.
-Estás equivocada. No me importan ni Tyler ni su hijo. Solo me importas tú y mi familia –dijo Klaus.
-¿Y si fuera tu hijo? ¿Qué hubieras hecho? –preguntó Caroline-. Dime la verdad.
Klaus la miró molestó-. Me ocuparía del niño.
-¿De Hayley no?
-No, no me importaría. Solo te amo a ti y a nadie más –dijo Klaus.
Caroline se quedó parada unos momentos antes de abrir la puerta. Se dio la vuelta para encontrar a su madre-. Mamá.
-Caroline, estás bien –la Sheriff Forbes abrazó a su hija y lanzó dagas con la mirada a Klaus.
-Estoy bien, mamá. Solo estoy sorprendida al descubrir lo de Tyler, pobre Hayley –dijo Caroline.
-Lo sé. La Dra. Fell la ayudará. ¿Dónde está Tyler?
-Se fue. Creo que está demasiado sorprendido y consternado por esto –dijo Caroline.
-Matt está de camino. Estoy segura de que puede ayudarlo –dijo su madre
-Eso espero –dijo Caroline-. Es mejor que me vaya.
-Espero que cuides de Caroline y si descubro que la has lastimado encontraré la forma de matarte –dijo la Sheriff Forbes.
-Madre –le regañó Caroline.
Klaus arqueó una ceja-. Lo tomaré en consideración, Sheriff.
-¿Qué hay de toda la sangre que dijo Tyler que vio hoy en el bosque?
-Encontramos el cuerpo. Era un hombre joven de unos treinta años. Ha estado en la lista de los más buscados durante un tiempo.
-¿Qué hizo? –preguntó Klaus.
-Es uno de los sospechosos en un caso de asesinato –dijo la Sheriff Forbes.
-Bueno, al menos no era un inocente –dijo Klaus.
-Eso no lo sabemos –dijo Caroline.
-Será mejor que me vaya –dijo su madre. La Sheriff Forbes le dio un último abrazo a su hija y se dirigió a su coche.
Caroline miró fijamente a Klaus.
-Prométeme que no matarás a Tyler.
-Desde que tiene ganas de morir. No lo mataré –dijo Klaus-. Además, tengo que ocuparme de una cosa.
-¿A dónde vas? –Caroline lo siguió.
-Pensé en lo que dijiste. Que debería ser más amable de vez en cuando. Admito que arruiné la vida de Elena, pero sé que es lo que le haría feliz.
-¿Y qué es? –Caroline no estaba segura de querer saberlo.
-No puedo decírtelo. Ahora ve a casa y pronto estaré contigo –dijo Klaus usando la compulsión con ella. Caroline se fue dejándolo solo en casa de los Salvatore.
LOR
Bonnie salió de la casa y se acercó hasta el estanque. Tembló y jadeó cuando una sombra pasó junto a ella. se dio la vuelta y se encontró con Kol. Llevaba puesto un traje.
-Kol, ¿qué estás haciendo aquí?
-Escuché lo que pasó con Tyler. Solo quería asegurarme de que estabas bien –dijo Kol.
-Estoy bien. Solo me trajo malos recuerdos. Lo peor de esto es… si no hubiera sido por ti, ese día… me hubiera ocurrido lo mismo –dijo Bonnie.
Kol se puso a su lado y le levantó la barbilla-. Nunca dejaré que te ocurra nada malo. Lo prometo.
-¿Cómo puedes prometerme eso cuando tú eres un vampiro? ¿Cómo sé que no me lastimarás? –preguntó Bonnie.
-Puedo demostrarlo –Kol mordió su muñeca y se la acercó-. Bebe y verás.
-No, ¿por qué bebería de ti? ¿Estás intentando convertirme en vampiro? –preguntó Bonnie dando un paso hacia atrás.
-No. ¿Cómo crees que Klaus y Caroline saben como se sienten? Están vinculados y cada vez que comparten sangre pueden ver los sentimientos del otro.
-Caroline nunca me dijo nada de esto –dijo Bonnie.
-No lo hará porque esconde sus sentimientos –dijo Kol.
Bonnie se apartó-. No puedo.
-Así que tú también vas a negar tus sentimientos. Cuanto más me alejes, más cerca estaré –dijo Kol.
-No puedo. Eres un vampiro. Está mal –dijo Bonnie.
-¿Y entones por qué se siente tan bien? –Kol se acercó a ella y la besó.
Bonnie jadeó y fue empujada contra un árbol. Lentamente le soltó la boca y trazó besos por su cuello. Le cogió una de las piernas para que rodeará su cintura y ella gimió contra él. Esto no podía estar pasando.
-Entonces dime que no me quieres –dijo Kol en su oído. A Bonnie le recorrió un escalofrío mientras él la acercaba.
-Dime que cada vez que me ves entrar en una habitación, no te emocionas.
-¿Bonnie? –Elena se detuvo con los ojos bien abiertos ante la escena que tenía delante-. Aleja las manos de mi amiga.
Kol suspiró molesto y soltó a la bruja-. Deberías meterte en tus asuntos Elena, algún podrías meterte en un problema –dijo Kol.
Elena se cruzó de brazos y se acercó.
Kol besó a Bonnie y se fue.
Bonnie estaba parada y saltó cuando Elena la llamó una vez más.
-Bonnie, ¿estás bien? ¿Te lastimó?
-No, estoy bien. Es solo que ya no estoy segura de lo que pienso ni de lo que siento.
-Bonnie, no te gusta ¿cierto? Es un original.
-Cierto, pero me salvó de ser atacada. No puedo olvidarlo –dijo Bonnie.
-Es más que eso. También te gusta –dijo Elena.
-No lo sé, Elena. realmente no lo sé –dijo Bonnie.
LOR
Elena dio un paseo por el jardín de los Salvatore. Se sentó en la fuente pensando en Stefan y Damon. Sus amigas estaban enamoradas de originales. Aunque no quisieran admitirlo ella podía verlo. Se enamoró de dos vampiros que eran hermanos. ¿Podía complicarse su vida aun más?
Se dio la vuelta y pegó un saltó-. Klaus, ¿qué quieres? –Elena retrocedió un paso.
-No estoy aquí para matar a nadie ni lastimarte. Quiero hablar contigo.
Elena se cruzó de brazos-. ¿Sobre qué?
-Sé que me odias y que no te gusto, pero creo que sé la manera de arreglarlo contigo y los Salvatore –Klaus sonrió.
Elena no estaba segura de querer saberlo-. ¿Qué es?
Klaus sonrió y apareció justo delante de ella, le arranció el collar de verbena y le tomó suavemente de la barbilla-. Escucha atentamente y haz lo que digo.
Un minuto después Damon apareció buscando a Elena cuando vio a Klaus. Corrió hacia ellos y apartó a Klaus de Elena.
-¿Qué crees que estás haciendo? –preguntó Damon.
Klaus sonrió-. No hace falta ponerse así, Damon. Estaba dándole un regalo.
-Sal de aquí, Klaus –dijo Damon-. ¿Estás bien, Elena?
-Estoy bien.
Damon se dio cuenta de su estado-. ¿Dónde está tu collar? ¿Has utilizado la compulsión con ella? –le gruñó Damon a Klaus.
Klaus cogió a Damon y sus ojos se oscurecieron-. No hagas que te mate Salvatore. Estaba planeando ser bueno.
-¿Entonces que quieres? –dijo Damon.
-Nada. Solo quiero que escuches –dijo Klaus con una sonrisa.
Stefan anduvo por los alrededores intentando encontrar a Damon y a Elena. No estaban en ningún lado. Hayley se había ido y estaba con la Dra. Fell. La Sheriff Forbes se había ido. Fue hasta la parte trasera y encontró a Klaus parado, los dos estaban mirándolo. Era como si lo estuvieran esperando.
-Klaus, ¿qué hiciste con Elena y con Damon?
-Nada de lo que deberías preocuparte. Mañana ya me lo agradecerás –dijo Klaus.
-¿Qué se supone que significa eso? –preguntó Stefan.
-Significa que os estoy dando, a ti y a Damon lo que queréis. El deseo de estar con la chica que los dos amáis.
-Ella solo puede elegir a uno de los dos, Klaus. De todas formas, uno de los dos acabará con el corazón roto. ¿Por qué de repente te preocupas? –preguntó Stefan.
-Por Caroline. Lo estoy haciendo por ella, y ahora tienes la oportunidad de ser feliz –dijo Klaus.
-¿De qué estás hablando? –preguntó Stefan.
Klaus dio un paso acercándose y sonrió. Sus ojos se dilataron-. Escucha bien y haz lo que voy a decirte.
Unos minutos después, Stefan se encontró a si mismo en la casa subiendo las escaleras. No estaba seguro de porque estaba subiendo las escaleras. Era como si lo hubieran obligado o algo así. Lo ignoró y siguió subiendo las escaleras hacia la habitación de Elena. no vio a Elena, pero escuchó correr el agua de la ducha.
-¿Damon? ¿Elena? –dijo Stefan.
Damon entró y fulminó a Stefan con la mirada-. ¿Qué estás haciendo aquí?
-Os estaba buscando a Elena y a ti. Está pasando algo raro. Vi a Klaus, pero no recuerdo lo que dijo. Creo que utilizó la compulsión conmigo –dijo Stefan.
-Imposible, hermano. Bebemos verbena –dijo Damon.
-Lo sé, pero… ¿Elena? –la llamó Stefan-. ¿Dónde está?
La puerta del cuarto de baño se abrió y Elena salió solo con un albornoz.
Damon la miró fijamente con una sonrisa.
-Elena, ¿estás bien? –preguntó Stefan.
-Estoy bien. ¿Por qué lo preguntas? –Elena se acercó a ellos y Stefan se dio cuenta de que había algo diferente en ella, pero no podía saber qué era.
-¿Viste antes a Klaus? –preguntó Stefan.
-No, pero tengo algo que quiero deciros a los dos –dijo Elena.
-¿Qué es eso, hermosa? –preguntó Damon.
Elena sonrió y dejó caer el albornoz al suelo dejándola desnuda ante ellos.
Damon la miró y Stefan la observó sorprendido.
-Os quiero a los dos y os quiero ahora.
LOR
Caroline estaba fuera en el balcón. Se dio la vuelta y vio a Klaus de pie vestido con un traje.
-Estás preciosa, Caroline –la besó y Caroline se dio cuenta de que llevaba puesto un vestido de novia.
-¿Por qué estoy así vestida? –preguntó Caroline apartándose.
-Estamos casados. Estamos en nuestra luna de miel. ¿No recuerdas nuestro acuerdo? –dijo Klaus.
-¿Qué? No recuerdo haberte dicho que sí –Caroline entró en el cuarto.
-Es cierto, Caroline. Porque no admites que me amas –dijo Klaus, haciendo que entrara y llevándola hasta la cama.
-¿Qué crees que estás haciendo? –preguntó Caroline.
-Estoy intentando hacerte el amor. Pero lo estás poniendo muy difícil –Klaus la levantó en sus brazos y la acostó en la cama.
-No lo creo –Caroline se alejó un poco de él.
-Sé que me quieres –dijo Klaus desabrochándole el vestido.
Su corazón empezó a latir cada vez más rápido-. No te vas a ir. Relájate, amor –dijo Klaus tranquilamente.
Caroline sintió el calor de su cuerpo sobre el de ella. Cerró los ojos cuando su vestido cayó al suelo. Su sujetador fue lo siguiente que desapareció y Caroline jadeó cuando cayó en la cama. Klaus se sentó a horcajadas y ella se dio cuenta de que no llevaba puesta la camiseta. Él la estaba mirando como si fuera su presa. Se inclinó hacia delante y trazó besos por su cuello.
Caroline arqueó la espalda y supo que era demasiado tarde para detenerlo. Estaba siendo seducida y le encantaba. Él deslizó las manos hasta llegar a sus pechos. La besó y le mordisqueó el cuello. Ella dejó escapar un grito y pasó una mano por su espalda. Klaus le arrancó de un tirón las braguitas. Sus pantalones fueron los siguientes en desaparecer y se quedó desnudo ante ella.
-Te mostraré como te amo completamente –dijo Klaus. Ella le rodeó las piernas con las suyas y gritó cuando se abalanzó sobre ella.
-Dime que me amas –Klaus sonrió mientras embestía cada vez más rápido.
-¡Oh Dios! ¡Oh Dios! ¡Oh Dios! –repitió Caroline mientras la embestía.
-Sí, Caroline. Grita mi nombre –Klaus le clavó los colmillos en su cuello expuesto.
Ella gimoteó debajo de él y se estremeció. Klaus se apartó y mordió su muñeca. Dejó que ella bebiera mientras él la embestía. Con dificultad levantó la cabeza y vio como Caroline gimoteaba debajo de él. Sus piernas dejaron de rodearlo y cayeron en la cama-. Klaus –gritó Caroline cuando se corrió.
Klaus la siguió y cayó sobre ella. Él se inclinó sobre su cuello-. ¿Estás bien, amor?
-Sí… no… yo… nunca me había corrido así antes, pero… demonios, Klaus –Caroline se quedó acostada con lágrimas en los ojos-. Debería haberte detenido.
Klaus le levantó la barbilla para que lo mirara a los ojos-. ¿Si esto no hubiera ocurrida te casarías conmigo? ¿Responde con la verdad? –preguntó Klaus.
-No… no lo sé. Quizás. Si eso significa mi libertad entonces sí –dijo Caroline.
Klaus sonrió y Caroline se encontró a si misma en la cama envuelta en una manta. Klaus estaba sentado en la cama y los dos estaban vestidos-. ¿Qué ha pasado? –miró a su alrededor. Caroline se sentó-. ¿Era un sueño?
-Sí –Klaus le tomó la mano y la besó-. Y tú serás mi reina.
Caroline tragó en seco dándose cuenta de que había caído en su juego. Pero no pudo evitarlo. El sueño parecía tan real. Estaba ciega por el deseo y no vio su verdadera intención-. No puedo creer lo ciega que he estado.
-¿Ciega, por qué, amor?
-Me engañaste. Me hiciste soñar para que no tuviera ninguna opción, que no fuera la de casarme contigo –dijo Caroline.
-Es cierto. Me gustas y siempre consigo lo que quiero. No puedes escapar. No hay escapatoria –dijo Klaus recorriendo con la mano su mejilla.
-Cada vez que te veo, me enamoro más de ti. Te amo, pero no puedo casarme contigo si está basado en mentiras y engaños –dijo Caroline-. Me mostraste sueños. Deseaba que fueran reales. Has elegido un camino diferente. Aunque seamos almas gemelas no puedo estar contigo, y si me amases me dejarías marchar –dijo Caroline.
Los ojos de Klaus estaban empañados con lágrimas. Se negó a creer lo que Caroline le había dicho. Era cierto que la amaba, pero de ninguna manera la dejaría marcharse. No hasta que ella admitiera quedarse con él para toda la eternidad-. Lo siento. No puedo hacerlo.
-Si me amas, deja que me marche –dijo Caroline.
Klaus suspiró-. Lo siento –Klaus le sujetó la barbilla y la miró a los ojos.
Sus ojos se dilataron.
-Por favor no –dijo Caroline.
-Un día espero que me perdones por esto. Quiero que olvides esta conversacion y de que estás realmente enamorada de mí y quieres casarte conmigo –Klaus se alejó y vio como Caroline parpadeó un par de veces.
-¿Qué sucede Klaus? ¿Querías preguntarme algo? –preguntó Caroline.
Klaus sonrió-. Me encantaría que fueras mi esposa para toda la eternidad.
Caroline sonrió-. Sería un gran honor, Kaus –se acercó a él y lo abrazó.
-Te amo –le dijo Klaus en el oído.
-Yo también te amo –dijo Caroline.
Klaus se acostó a su lado y ella se quedó dormida en sus brazos. Él la observaba mientras dormía y se preguntó si lo que había hecho era lo correcto. De todas formas, consiguió lo que quería y ya lidiaría con las consecuencias más tarde.
Siempre lo hacía.
