La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.
CAPÍTULO 12
Caroline estaba acostada en la cama con un sexy camisón. Klaus llevaba puestos unos pantalones negros mientras leía un libro.
Caroline suspiró molesta intentando quitarle el libro-. Klaus, estoy aburrida.
Klaus la miró y se dio cuenta de lo que lleva puesto. Estaba intentando ser paciente, pero esta nueva Caroline estaba haciendo que aumentara su necesidad por ella. Le sonrío y atrapó a Caroline debajo de él-. Has estado provocándome toda el día, pequeña descarada. ¿Qué debería hacer para castigarte?
Caroline se removió contra él-. Creo que se me ocurren un par de ideas.
Klaus sonrió arrancándole el camisón y dejándola sin nada. Se acercó a ella y le besó.
Caroline gimió. La soltó sonriéndole.
-¿Vas a castigarme con sexo híbrido?
Klaus soltó una carcajada-. Lo siento amor, hoy no. Quiero compartir ese momento contigo el día de nuestra boda.
-¿Entonces que deberíamos hacer? –coqueteó Caroline.
-Creo que se me ocurren un par de ideas –Klaus sonrió y se inclinó para besarla.
LOR
Elena se despertó y sintió alivio al ver que los dos se habían marchado de su cuarto. No es que no quisiera ver a Damon ni a Stefan, pero necesitaba tiempo. Aún era peor porque su amiga Caroline iba a casarse con Klaus. Sabía que Klaus le hizo algo. Su amiga nunca se casaría con él. No después de todo lo que le había hecho a ella y a su familia.
Necesitaba encontrar la manera de traer a su amiga de vuelta y alejarla de Klaus. Salió de la cama y se duchó. Una vez terminó, se vistió y fue a la cocina. Encontró a Stefan y a Damon mirándose fijamente el uno al otro en la mesa. Parecían estar a punto de pelearse. Elena decidió intervenir.
-¿Stefan?
Se dio la vuelta y le sonrió-. Hola.
-Me estaba preguntando cuando te despertarías –dijo Damon.
Elena se sentó en la mesa-. Tenemos que hacer algo con Caroline antes de que se case con ese monstruo. Sé que Klaus la obligó.
-Es obvio, pero no tengo ganas de que me arranquen el corazón del pecho –dijo Damon.
-Caroline es nuestra amiga, Damon. ¿O lo has olvidado? –preguntó Elena.
-Lo recuerdo, pero Klaus es un híbrido indestructible. No hay manera de matarlo. ¿Lo has olvidado? –preguntó Damon.
-No, pero si pudiéramos utilizar la estaca de roble blanco –dijo Elena.
-No, ni se te ocurra. La última vez que lo hicimos Rebekah te mató –dijo Damon
-¿Qué hiciste con la estaca, Damon? –preguntó Stefan.
-Me sorprende que Klaus nunca volviera a por ella cuando te apuñalé, Stefan –dijo Elena, lo cual, pensó que era muy extraño.
-Es inútil que la utilicemos nosotros. Solo un humano puede utilizarlo contra un original –dijo Damon-. La escondí para poder utilizarla en una buena ocasión. No voy a decirte donde está.
Elena suspiró-. Bonnie podría hacerlo.
-Me gusta la idea, pero Bonnie está vinculada a Kol. Él lo sabría y solo empeoraría la situación –dijo Damon-. Jeremy podría hacerlo.
-No, no voy a poner a mi hermano en peligro –dijo Elena.
-Es un cazador de vampiros –dijo Damon.
-Hay otra manera –dijo Stefan.
-¿Y qué fantástico plan tienes, hermano? –preguntó Damon.
-Vamos a necesitar la ayuda de Bonnie. No va a ser fácil –dijo Stefan.
LOR
Bonnie se despertó para encontrar a Kol observándola-. Sabes, es extraño ver como alguien te observa mientras duermes- dijo Bonnie.
-Eres hermosa cuando estás dormida –dijo Kol.
Bonnie puso los ojos en blanco y se sintió aliviada al ver que llevaba la ropa puesta-. Voy a ducharme –Bonnie se levantó y se dirigió al cuarto de baño.
-¿Puedo ir contigo? –preguntó Kol
-No, y si me sigues te daré un aneurisma –dijo Bonnie cerrando la puerta.
Kol suspiró y fue hasta el armario para sacar el vestido que Bonnie había visto la semana anterior cuando fue de compras. Lo dejó en la cama y salió del cuarto. Se dirigió hacia las escaleras y se detuvo. La barandilla de las escaleras tenía atadas unas flores, y al final de las escaleras había unos candelabros encendidos.
En mitad de la estancia pudo ver como Rebekah y Caroline discutían sobre algo. Decidió investigar.
-No, así está mejor –dijo Rebekah.
-Esta es mi boda –dijo Caroline.
-Señoritas, ¿cuál es el problema? –les preguntó Kol con una sonrisa.
-No te metas en esto, Kol –dijo Rebekah.
Kol cogió un puñado de brillantina que había en un bol y se lo lanzó a su hermana mientras se reía-. Debería llamarte la Barbie brillante.
Caroline se echó a reír. Rebekah saltó sobre Kol y lo golpeó.
Bonnie bajó las escaleras con el vestido que le había comprado Kol. Al llegar a bajo vio a Kol y a Rebekah pelearse. Vio como Rebekah cogió una estaca del bolsillo trasero de su pantalón. Abrió los ojos y enseguida le provocó un aneurisma a Rebekah, quien soltó la estaca.
-Gracias, cariño. No sabía que te importaba tanto –dijo Kol levantándose.
-Bonnie, estás bien –dijo Caroline.
-Estoy bien –Bonnie soltó a Rebekah haciendo que gruñera.
-Vuelves a hacer eso otra vez y te romperé el cuello, bruja –dijo Rebekah.
-Hey, eso no se le dice a tu cuñada –dijo Kol.
-¿Tú también te vas a casar? –dijo Caroline con una sonrisa.
-No –dijo Bonnie.
Kol frunció el ceño-. Con el tiempo cambiará de opinión.
Bonnie puso los ojos en blanco. Fue hasta la cocina y se encontró a Katherine.
-Aun sigues siendo una bruja por lo que veo. Me sorprende que Kol no te haya convertido aun –dijo Katherine.
-Nunca me convertiré en una cosa que odio –dijo Bonnie.
-Lo dice la chica que está vinculada a un original. Creéme, una vez que te has vinculado con uno de ellos, no hay escapatoria. Quizá quieras aceptar que vas a estar con él para toda la eternidad –dijo Katherine.
-Querrás decir hasta que muera. No viviré para siempre –dijo Bonnie.
-Supongo que olvidaron darte las buenas noticias. Una vez estás vinculada a un original, no morirás hasta que éste muera. Tampoco envejecerás. Supongo que se les olvidó decírtelo.
Bonnie la miró fijamente. No, eso no podía ser cierto-. Estás mintiendo.
-Piensa lo que quieras, señorita Bennett. Al menos soy libre –Katherine se rio.
Bonnie quería borrarle esa sonrisa de la cara. Fue a cogerla de la muñeca cuando Elijah apareció detrás de Katherine y le rodeó la cintura.
-¿Eso es lo que piensas Katherine? ¿Qué eres libre? –dijo Elijah con voz severa.
Katherine suspiró molesta- ¿Por qué no iba a ser libre? –dijo Katherine apoyando la espalda en su pecho.
Bonnie vio como Elijah le daba la vuelta a Katherine encarándola.
-Parece que no recuerdas lo que ocurrió ayer por la noche –dijo Elijah con una sonrisa.
-Lo recuerdo –dijo Katherine.
Elijah sacó un pequeño espejo de su bolso y lo abrió. Le mostró el cuello. Katherine vio que tenía una marca similar a la que Caroline tenía en el cuello-. Estamos vinculados –susurró molesta.
-Sí, Katherine. Dije que eras mía desde el principio. No es como si te hubiera forzado a hacer algo. Tú accediste –dijo Elijah. La besó en la mejilla y se alejó.
Katherine vio como se marchaba. Tenía el rostro enrojecido y solo quería apuñalarlo.
-Parece que tampoco estás feliz con esto. Pensé que lo amabas –dijo Bonnie.
-Hay una diferencia ente el amor y la deshonestidad –con esto Katherine se alejó.
Bonnie la observó, aunque no debería estar sorprendida por Elijah. Era un original y era tan conspirador como los demás, pero era respetuoso y noble. Y eso le gustaba. Era el único que no era despiadado como los demás. Bonnie le daba crédito por ello, aunque debería haberlo previsto. Era un original y una vez que quieren algo lo consiguen sin importar lo que cueste.
El móvil de Bonnie sonó y contestó-. Elena.
-Bonnie, ¿estás bien? Te echo de menos –dijo Elena.
-Estoy bien. Tengo que decirte una cosa. Caroline está planeando su boda ahora mismo. –dijo Bonnie.
-Lo sé, pero tengo un plan. Quedamos en casa de los Salvatore –dijo Elena.
-¿Qué ocurre si Kol me sigue? –dijo Bonnie.
-Intenta perderlo de vista –dijo Elena-. Es importante.
-Está bien –dijo Bonnie colgando. No estaba segura sobre ello, porque los planes de Elena siempre parecían acabar en problemas.
Klaus caminó molesto hasta la puerta. Si Kol no hubiera matado a la última criada no tendría este problema. Abrió la puerta y suspiró-. ¿Qué quieres? ¿Otro deseo de morir?
-Vine para ver cómo está Caroline –dijo Tyler.
-¿Por qué no estás con Hayley?
-Porque quería hablar contigo a solas –dijo Tyler.
Klaus retrocedió un paso permitiendo que entrara. Quería matarlo, pero sabía que Caroline nunca lo perdonaría por ello. Tyler lo encaró-. ¿Qué quieres? Estoy muy ocupado –dijo Klaus.
-No puedes casarte con Caroline –dijo Tyler.
-¿Por qué? ¿Vas a detenerme? –preguntó Klaus.
-No tienes ningún problema en obligar a Caroline –dijo Tyler.
-Nunca la obligué.
-Sé que estás mintiendo Klaus. ¿Por qué estás haciendo esto? ¿Temes que vaya a dejarte si deshaces la compulsión? ¿Es eso? –gritó Tyler.
Klaus lo cogió de la garganta lanzándolo contra la pared-. Te convendría hablarme con respeto a menos que quieras que tu corazón acabe en el otro lado del cuarto –amenazó Klaus.
Tyler se puso en pie justo cuando Caroline bajaba por las escaleras-. ¿Qué está ocurriendo?
-Nada querida. Tyler ya se estaba yendo, ¿cierto? –dijo Klaus.
Tyler frunció el ceño. No se iba a dar por vencido tan fácilmente-. Caroline no puedes casarte con él. Te está obligando a creer que lo amas.
Klaus lo cogió del cuello.
-Klaus, detente –Caroline acabó de bajar las escaleras-. Suéltalo.
Klaus lo soltó-. Vete antes de que te obligué Tyler.
-Caroline, te lo suplico no te cases con él. –dijo Tyler.
-Tyler, lo amo. No lo voy a dejar. Ahora vete, por favor. Estoy segura de que Hayley y tu hijo te echan de menos –dijo Caroline.
-Pero Caroline –protestó Tyler.
-Tyler, por favor –dijo Caroline.
Tyler se dio la vuelta y pasó junto a Klaus. Fue a dar un portazo justo cuando Kol entraba.
-Vaya, aun sigues vivo. Debe haber sido tu día de suerte –bromeó Kol.
Tyler quería responderle, pero probablemente acabarían matándolo. Encontraría una manera de detener la boda.
Kol cerró la puerta y pasó junto a Caroline-. ¿Cómo va la parejita de enamorados? Con todo ese ruido de anoche, me sorprende que estéis despiertos –bromeó Kol.
Klaus frunció el ceño y Caroline se rio-. Solo estuvimos tonteando pero tu hermano tiene un gran talento con la lengua.
Kol puso los ojos en blanco-. De verdad, ese es todo el talento que le enseñaste. Yo tengo mejores habilidades que esa… -de repente alguien lo cogió de las orejas y lo alejó de ellos. A Klaus se le oscurecieron los ojos y no estaba nada contento.
Kol apartó a Elijah-. ¿Por qué fue eso?
-Como ya sabes, el humor de Klaus es limitado. Te estaba salvando de que te clavaron una daga otra vez.
-El problema es que no quiere admitir que soy mejor en…
-Kol, por favor, abstente de hablar de tu vida personal. Estoy seguro de que nuestros invitados no quieren escuchar esas cosas en la boda –dijo Elijah.
-¿Por qué? ¿No estás teniendo una buena vida sexual, hermano? –bromeó Kol.
Elijah suspiró molesto. Se sintió aliviado al ver que Bonnie se acercaba a ellos-. Señorita Bennett. Que bien, que está aquí. Quizá pueda mantener a mi hermano entretenido antes de que los invitados lleguen.
Bonnie vio como Elijah se alejaba. Pasó junto a Kol y se acercó hasta Caroline, pero Kol la interceptó.
-Hola cariño. ¿Me echaste de menos? –preguntó Kol.
-No, y ahora si me disculpas, necesito hablar con Caroline –dijo Bonnie.
-No hay prisa, cariño. Tenemos que ayudar a decorar antes de que lleguen los invitados –dijo Kol.
Bonnie se preguntó si Kol estaba intentando evitar que hablara con Caroline. Parecía extraño que quisiera decorar-. Después –Bonnie tomó la mano de Caroline alejándola de Klaus.
-Bonnie, ¿qué sucede? –preguntó Caroline.
-Tenemos que hablar. A solas-dijo Bonnie mirando a Klaus.
Klaus se acercó a ellas molesto-. Si tienes algo que decir, puedes nos lo puedes decir a los dos.
-No confío en ti –dijo Bonnie.
-Bonnie, pero va a ser mi marido. También puedes contárselo –dijo Caroline.
Bonnie estaba tan frustrada que quería golpear a Klaus-. ¿Esto es lo que quieres de verdad? Ha matado y lastimado a tus amigos y familia. Es un monstruo que te ha obligado a creer que lo amas.
-Esto es suficiente –dijo Klaus.
-¿Qué vas a hacer? ¿Drenarme? –dijo Bonnie.
-No me des ninguna idea –siseó Klaus.
Kol cogió rápidamente a Bonnie del brazo-. Bonnie, creo que lo mejor será que salgamos a tomar un poco el aire.
-Ya es suficiente. Eres mi mejor amiga y en el mejor día de mi vida acusas a Klaus de esto. ¿Cómo te atreves? –preguntó Caroline.
-No lo estoy acusando de nada –dijo Bonnie-. Te lo demostraré.
-¿El qué? –dijo Klaus.
-Ya me has escuchado –dijo Bonnie mirándolo fijamente.
-No te creo, Bonnie. Amo a Klaus –dijo Caroline.
Bonnie cogió a Caroline del brazo y Klaus la cogió por la garganta. Bonnie lo empujó hacia atrás con sus poderes. Kol cayó al suelo mientras lo empujaban. Klaus gruñó.
-Bonnie, estás asustándome –dijo Caroline.
-No voy a hacerte daño. Estoy intentando mostrarte la verdad –dijo Bonnie. Se concentró en sus poderes e intentó mostrarle una visión a Caroline, pero de repente la alejaron y la lanzaron al suelo. Bonnie levantó la mirada para encontrar a Rebekah a su lado.
-Sabía que serías un problema –dijo Rebekah.
Bonnie se levantó y gritó, a la vez que Klaus apareció ante ella con los colmillos desnudos. Levantó las manos e hizo que empezará a arder.
Kol nunca había visto a Klaus correr tan deprisa en su vida. Se echó a reír un poco sabiendo que no lo mataría. Estaba sorprendido de que Bonnie tuviera el valor de hacerlo. Ahora temía lo que Klaus le haría a ella cuando volviera. En la lejanía escuchó un chapuzón. Debió haber saltado a la piscina. Se rio. Deseó tener una cámara.
-Creo que lo mejor sería que se marchara, Señorita Bennett –dijo Elijah-. Me temo que mi hermano tomará represalias.
-Estoy de acuerdo –dijo Caroline pasando junto a Bonnie para ir hasta la puerta trasera.
-Caroline, por favor. Solo estaba intentando ayudarte –dijo Bonnie.
-No necesito tu ayuda –dijo Caroline.
Bonnie suspiró tristemente.
Kol le tomo la mano-. Vamos, debemos irnos.
Se dirigieron hacia la puerta principal y la abrieron. Bonnie gritó al ver a Klaus de pie con la ropa húmeda. Sus ojos estaban oscuros e inyectados en sangre.
-¿Te vas tan pronto? –Klaus sonrió y le hincó los colmillos en el cuello haciendo que gritara.
Kol cayó al suelo mientras el dolor se irradiaba por su cuerpo. Sintió como si le drenaran el cuerpo. Sentía lo que Bonnie estaba sintiendo porque estaban vinculados-. Detente.
-Estás matando a tu hermano, Klaus. Detente –dijo Elijah.
Klaus no le escuchó y siguió absorbiendo la vida de la bruja. Si no estuviera vinculada a Kol le habría partido el cuello. Después de que se desmayara, la dejó caer al suelo. Klaus se quedó de pie con los labios ensangrentados-. Debería hacer esto más a menudo –dijo con una sonrisa.
-¡Oh dios mío!, vas a arruinar la boda, idiota –dijo Rebekah-. Has manchado el suelo de sangre.
Klaus se limpió la sangre con un pañuelo-. Pues límpialo. Lleva a Kol y a la bruja arriba. Asegurarte de que no los molestan –dijo Klaus pasando junto a Elijah. Klaus se dirigió hacia la cocina cuando vio a Caroline de pie con los ojos abiertos mirando a su amiga que estaba tendida en el suelo.
-Oh dios mío, es cierto –dijo Caroline retrocediendo.
Klaus apareció ante ella cogiéndole del brazo-. Shhh, está bien. No voy a lastimarte. Mírame. Nunca te lastimaría. ¿Lo entiendes? –Klaus le acarició suavemente las mejillas mientras sus ojos se dilataban-. No recordarás nada de esto. Solo recordarás que Bonnie se cayó y se torció un tobillo y que no podrá estar presente en nuestra boda.
Caroline asintió aturdida. Klaus sonrió y la soltó.
LOR
-No puedo creer que vaya a asistir a la boda de Caorline. ¿Cómo pude casarse con ese monstruo? –dijo Damon.
-La está obligando. Todos lo sabemos –dijo Stefan arreglándose la corbata-. ¿Todos sabemos el plan, cierto?
Elena estaba de pie con un vestido color ciruela. Miró a los dos hermanos de manera incómoda mientras recordaba su noche juntos. Se sonrojó y apartó la mirada.
-Sí, y espero que este pequeño plan tuyo no nos mate, hermanito –Damon apartó la mirada de su hermano y se dio cuenta de la mirada de Elena. Extendió el brazo con una sonrisa-. ¿Estás lista, preciosa?
Elena asintió y Stefan se paró delante de la puerta tocándola.
Rebekah abrió la puerta, llevaba puesto un vestido verde-. Bueno, bueno… Mira quien ha llegado a tiempo. Pensé que estaríais demasiado asustados como para venir.
Elena frunció el ceño-. Caroline es nuestra amiga. No nos lo perderíamos por nada del mundo.
-Será una noche interesante. Por favor, pasad, pero os advierto. Si intentáis arruinar esta boda, me encargaré personalmente de mataros –dijo Rebekah.
-Justo después de ti, rubita –dijo Damon entrando en la casa.
Stefan frunció el ceño en la dirección de su hermano-. Cierra la boca Damon. Acabamos de llegar.
-No podía desperdiciar la oportunidad de meterme con la rubia. Por cierto, ¿dónde están la novia y la señorita brujita? –preguntó Damon.
-Bonnie ya debería estar aquí con Kol –Elena miró a su alrededor, había mesas colocadas en el gran comedor. Había bastante gente conocida. Estaba sorprendida de ver incluso a Tyler y a Hayley. Incluso la señora Forbes estaba ahí, y también el padre de Bonnie-. Enseguida vuelvo.
Elena dejó a los dos hermanos y se acercó al padre de Bonnie-. ¿Señor Bennett?
-Hola, Elena. ¿Cómo estás?
-Estoy bien. ¿Ha visto a Bonnie? –preguntó Elena.
-No, no la he visto en todo el día. Estoy preocupado.
Elena se sentó a su lado-. ¿Por qué? ¿Cree que le ha sucedido algo?
-Le pregunté a Klaus sobre ello, pero dijo que no sabía nada. Parecía irritado cuando mencioné su nombre. Temo que haya sucedido algo –susurró el señor Bennett.
-Estoy segura de que se encuentra bien. Si la veo se lo diré –Elena se puso en pie y volvió con Stefan y Damon-. Puede que tengamos un problema.
-¿Qué ocurre? –preguntó Damon.
-Bonnie ha desaparecido, puede que esté en problemas –dijo Elena.
-Me figuraba que acabaría viendo el lado malo de Klaus –dijo Damon.
-Tenemos que encontrarla. Iré a buscarla por el piso de arriba mientras mantenéis ocupado a Klaus –dijo Elena mirando a los dos hermanos.
-De ninguna manera. No vas a subir sola, Elena –dijo Damon.
-Puedo cuidarse sola. Soy un vampira, ¿recuerdas? –dijo Elena caminando hacia las escaleras.
A Stefan no le gustaba esto. Por el rabillo del ojo vio a Klaus-. Enseguida vuelvo. Entretén a Rebekah –susurró Stefan.
Damon frunció el ceño mientras Stefan se alejaba. Suspiró y se dirigió hacia Rebekah.
Stefan caminó hasta donde estaba Klaus, quien se quedó mirando a su invitado-. Nunca imaginé que asistiría a tu boda.
-Sé que viniste por Caroline. No tienes por qué negarlo –dijo Klaus.
-Cierto. ¿Por qué lo hiciste? –preguntó Stefan.
-¿Hacer el qué? –preguntó Klaus.
-Sé que obligaste a Caroline. Tiene la misma mirada perdida y distante que tenía cuando mi hermano utilizó la compulsión con ella. Sabes que si recupera la memoria te odiará –dijo Stefan.
Klaus frunció el ceño-. Probablemente, pero mientras tanto, tendré su corazón y su cuerpo. No será capaz de olvidarlo.
Stefan enfureció-. Estás enfermo, ¿lo sabes?
Klaus sonrió-. Puede que lo esté, pero aun así no se compara con la verdad, y la verdad es que Caroline y yo estamos unidos para siempre. Aunque esté muerto y me odié siempre volverá a mí.
-Lo dudo –dijo Stefan.
-¿Qué hay de Elena y de ti? Tenéis un vínculo. En realidad, con mi ayuda ahora lo tenéis los tres –dijo Klaus riéndose.
Stefan fue a cogerle el cuello, pero Klaus le cogió fuertemente la muñeca. Stefan siseó-. Muestra algo de respeto Destripador. Tenemos invitados aquí y estoy seguro de que no quieres que los convierta en la cena –susurró.
Stefan apartó su mano, molesto y preocupado por las amenzaas de Klaus. Levantó la vista para ver si Elena había vuelto, pero no la vio. Damon aún seguía hablando con Rebekah, lo que dejaba solo a Elijah. ¿Dónde estaba?
LOR
Elena caminó por el largo pasillo hacia la habitación de Kol. Rezó para que no hubiera nadie ahí. Para su sorpresa vio a dos hombres vigilando la puerta. Se dieron la vuelta y la miraron. No pensaba que fueran humanos. Probablemente eran híbridos. Maldita, sea. ¿Qué iba a hacer ahora?
Pasó sin preocuparse hacia ellos cuando la puerta de abrió. El corazón se le aceleró temiendo que fuera Klaus, pero en su lugar encontró a Elijah.
Se acercó hasta ella-. Elena, ¿qué estás haciendo aquí?
-¿Dónde está Bonnie? ¿Está con Kol? –preguntó Elena.
-Me temo que no puedo decirte nada, pero Bonnie está bien. Está descansando y no se despertará hasta dentro de un rato –dijo Elijah.
-¿Por qué? ¿Qué ha ocurrido? –preguntó Elena.
-Es mejor que no te lo diga –dijo Elijah.
Elena le tomó suavemente del brazo-. Por favor, necesito saberlo.
Elijah suspiró-. Bonnie intentó ayudar a Caroline, pero a Klaus no le gustó. A Bonnie no le parecieron bien sus amenazas y prendió fuego a mi hermano.
-¿Hizo qué? –preguntó Elena.
-No le salió bien ni a tu amiga ni a mi hermano Kol. Pero se encuentran bien, solo necesitan descansar.
-Elijah, por favor, ¿es que no ves lo que está haciendo tu familia? Klaus necesita que lo paren.
-Eso no ocurrirá –dijo Katherine desde detrás-. Tengo que admitir que tu bruja tiene valor.
Elena se dio la vuelta y frunció el ceño-. No estaba hablando contigo.
-Obviamente –Katherine sonrió parándose al lado de Elijah.
Elijah la miró con una sonrisa. Llevaba puesto un vestido largo de color rojo. El vestido tenía una apertura en la pierna-. Estás hermosa como siempre, Katherine.
-Y tú estás tan bueno como siempre –dijo sonriendo.
Elena puso los ojos en blanco-. Solo quiero ver cómo está –Elena pasó junto a él, pero Elijah le cogió el brazo.
-No puedo dejarte hacer eso –dijo Elijah.
-Elijah, por favor.
-Es por tu propio buen, Elena –Elijah le sujetó el brazo fuertemente llevándola hasta las escaleras. Katherine se echó a reír mientras los seguía.
Elijah colocó a Elena delante de él mientras mantenía si mano cerca de su espalda por si intentaba volver a subir. Odiaba hacer esto, pero si Klaus sabía lo que estaba intentando hacer Elena la lastimaría.
Elena suspiró molesta mientras bajaba las escaleras. Damon se dio cuenta de ello y se acercó-. Veo que te has encontrado con otro original.
-Por tu propio bien, es mejor que mantengas a Elena aquí abajo –dijo Elijah alejándose de ellos con Katherine pisándole los talones.
-Ahora no podemos hacer nada –dijo Damon-. La boda está a punto de empezar.
Elena suspiró tristemente. Siguió a Damon y se sentó junto a él. Stefan apareció y se acercó a ellos-. ¿Ha habido suerte?
-No, Elijah me detuvo –dijo Elena.
-Bueno, esto no es el fin. Vamos a por el plan B –dijo Damon.
-El plan B es un suicidio –susurró Stefan.
-Con la bruja fuera de juego, tenemos que hacer algo –dijo Damon.
Elena se quedó sentada sin gustarle nada de la situación.
Caroline estaba delante del espejo con un hermoso vestido de novia. Estaba preciosa. Era de color blanco y beige. Deseó que sus amigas pudieran apoyarla. Deseó que Bonnie no estuviera enferma y que pudiera asistir a su boda. Al menos su madre estaba ahí. Caroline se dio la vuelta para encontrarse con su madre sonriéndole-. Estás preciosa, Caroline.
-Mamá –Caroline la abrazó-. Te he echado de menos.
-¿Estás seguro de que quieres esto? –dijo su madre.
-Estoy segura –dijo Caroline-. Lo amo.
-¿Estás segura de que es real? Quiero decir que hay mucha gente diciendo que te ha obligado –dijo su madre.
-Tú también no. Lo sabría, si hubiera utilizado la compulsión, pero no lo ha hecho –dijo Caroline.
-¿Cómo lo sabes? Recuerdo que hace unos días lo odiabas, y de repente al día siguiente estás localmente enamorada de él ¿qué te hizo cambiar? –preguntó su madre.
Caroline pensó en ello y le pareció extraño. No podía recordar que le había hecho cambiar de opinión ni nada-. No… no lo sé. No puedo pensar en eso ahora mismo. Voy a casarme.
-Lo entiendo, cariño-. ¿Estás lista? –preguntó su madre.
-Sí –dijo Caroline.
Su madre bajó los escalones y se sentó al frente.
Caroline estaba en la parte superior de las escaleras y miró hacia abajo. Se estremeció cuando Klaus le tomó la mano-. ¿Estás preparada amor?
Caroline sonrió-. Pero, tengo que hacerte una pregunta.
-Claro, amor. ¿Qué ocurre?
-¿Es cierto, que utilizaste la compulsión conmigo? –preguntó Caroline.
-No, ¿por qué pensarías eso? –preguntó Klaus sabiendo bien quien le había metido esa idea en la cabeza.
-Por nada. ¿Estás listo? –preguntó Caroline.
-Por supuesto, mi hermosa prometida- Caroline sonrió y tomó su mano.
Damon se sentó en la segunda fila. Elena y Rebekah eran las damas de honor. Damon se preguntó si alguien más pensaba que era extraño. Los padrinos eran Elijah y Stefan.
Damon vio como Klaus y Caroline bajaban las escaleras tomados de la mano. Toda la escena era inquietante para él y se preguntó cómo acabaría todo esto cuando se librarán de Klaus. Aunque, tenía dudas de que acabara bien para Caroline a menos que rompieran el vínculo que tenía con Klaus. Lo que dudaba de que fuera posible.
Vio como todos se pusieron en pie ante el sacerdote y supo que lo habían obligado, a menos que fuera un vampiro. Puso los ojos en blanco en el momento en que dijeron sus votos. Suspiró desenado que acabará. Quizá si fueran Elena y él los que estuvieran ahí arriba. Eso estaba mejor. Elena y él casados. Tenía dudas de que eso ocurriera, ya que ella estaba enamorada de su hermano. Lo cual era otra de las razones por las que quería matar a Klaus. Esto nunca hubiera ocurrido si se hubiera mantenido alejado de Elena y no la hubiera obligado a que estuvieran juntos. Todo era un lío. No podía esperar a clavarle la daga de roble blanco en el pecho a Klaus. Bueno, desearía poder hacerlo, ya que siendo un vampiro era imposible. Solo rezaba para que el hermano de Elena fuera capaz de hacer el trabajo sin que lo mataran.
-Si alguien tiene alguna razón para oponerse a que estás dos personas se casen, que hable ahora o calle para siempre –dijo el sacerdote.
Damon miró a su alrededor dándose cuenta de que unas cuantas personas estaban demasiado asustadas como para hablar. Sabía que Stefan le dijo que se callara, pero no pudo evitarlo-. Yo tengo una –dijo Damon poniéndose en pie. Podía ver como los ojos de Klaus se clavaban en su persona. Si las miradas matasen, ya estaría muerto. Caroline lo miro sorprendida.
Damon se aclaró la garganta con una sonrisa-. Solo quiero decir que Caroline se merece a alguien mejor –se volvió a sentar recibiendo miradas de sorpresa por parte de todos. Rio suavemente.
Klaus se recordó a si mismo que debía castigar a Damon en cuanto tuviera la oportunidad. El idiota pagaría por arruinar su boda. Miró fijamente al sacerdote y le dijo que continuara.
-Os proclamo marido y mujer- dijo el sacerdote.
-Querrás decir híbrido y vampira –susurró Damon riendo. El Señor Bennett que estaba a su lado, frunció el ceño ante la palabra vampira.
Caroline y Klaus se besaron.
LOR
Rebekah vio a Matt en la última fila y sonrió. Estaba sorprendido de verlo ahí. Cuando la boda terminó y todo el mundo se dispersó se acercó a Matt-. Hola.
-Rebekah, ¿cómo estás? –dijo Matt.
-Bien, me sorprende que estés aquí –dijo Rebekah.
-Vine por Caroline.
Rebekah frunció el ceño sabiendo que las cosas entre ellos no estaban bien, pero aun así le gustaba. Se dio la vuelta para ver al joven Gilbert de pie en la entrada-. ¿Qué está ocurriendo aquí?
-No lo sé –Matt se acercó a él. Jeremy llevaba puesto un esmoquin y parecía aturdido. Sus ojos estaban puestos en Klaus y Caroline, quienes bailaban en el salón.
-Jeremy, no sabía que ibas a venir- dijo Matt.
-Sí, tengo que ocuparme de algo.
-¿Ocuparte de qué? –preguntó Matt.
-De nada –dijo Jeremy pasando junto a él.
Elena localizó a Jeremy en la puerta y lo siguió-. Jeremy, ¿qué estás haciendo aquí?
-Vine a ver como estaban las cosas –dijo Jeremy.
-¿Qué cosas? –dijo Elena preocupada.
-El plan.
-Eso no es hasta esta noche –susurró Elena.
-Lo sé, pero… siento la necesidad de hacerlo ahora. Soy un cazador y… si apuñalo a uno de los originales, el primero debería ser Klaus.
-No, no puedes –Elena cogió a Jeremy del brazo sacándolo de la casa-. No es una buena idea que estés aquí.
-No puedo evitarlo –dijo Jeremy.
-Tengo una idea –dijo Elena.
Klaus salió afuera para encontrar a Stefan frunciendo el ceño en dirección a su hermano Damon. Sonrió y los siguió. No había nadie cerca y eso era perfecto.
Klaus apareció detrás de Damon y metió la mano en el pecho de éste por detrás-. ¿Cómo se siente Damon?
Stefan se giró-. Klaus, detente. No lo hagas. Es mi hermano –dijo Stefan.
-Tu loco hermano casi arruina mi boda. Estaba planeando castigarlo, pero he decidido que su muerte sería mejor –dijo Klaus cerrando la mano alrededor del corazón de Damon.
-Por favor, no lo hagas.
-¿Qué harás Destripador? No tienes nada que dar para salvar a tu precioso hermano –dijo Klaus.
Stefan lo miró y pudo ver como Damon se iba deslizando poco a poco haca el suelo-. Si lo matas mataré a un miembro de tu familia y sabes que lo haré.
-Las amenazas no te van a llevar a ningún sitio. No esta vez, Destripador –dijo Klaus.
Stefan estaba perdiendo la paciencia-. Por favor, volveré a convertirme otra vez en el Destripador. ¿Eso es lo que quieres?
-Stefan, deja de salvarme –dijo Damon con dolor.
Klaus se rio-. En realidad, tengo una idea mejor –Klaus sacó la mano del pecho de Damon.
Damon cayó al suelo de rodillas agonizando. Klaus se arrodilló delante de él-. Dejaré que vivas con una condición Salvatore.
-¿Y cuál sería su majestad? –se mofo Damon.
-Serás mis ojos y mis oídos. Serás leal a mí cuando te llame. Te convertirás en lo solía ser Stefan, un Destripador –los ojos de Klaus se dilataron-. ¿Lo entiendes?
-Sí –dijo Damon molesto. Malditos originales y su manía de utilizar la compulsión.
Klaus se puso en pie justo cuando apareció Elijah-. ¿Qué me he perdido hermano? Supongo que enseñándoles una lección.
-Algo así –dijo Klaus alejándose.
Jeremy arranco la daga de uno de los vampiros que vigilaban la puerta de Kol. El otro que estaba a su lado cayó al suelo. Elena abrió la puerta y entró. Miró a su alrededor y vio a Bonnie y a Kol acostados en la cama juntos. Los dos estaban dormidos o al menos eso esperaba. Elena corrió hacia ellos y le tomó el pulso a Bonnie. Estaba bien, pero Elena se dio cuenta de que tenía sangre seca en el cuello. Alguien la había mordido. Tenía que haber sido Klaus. ¿Qué iba a hacer?
Levantó la mirada justo a tiempo para ver a su hermano como iba a clavar la estaca en el corazón de Kol. Elena detuvo a Jeremy antes de que apuñalará a Kol-. Detente, vas a matar a Bonnie si matas a Kol –dijo Elena.
-Tiene que morir, es un original –dijo Jeremy.
-No –Elena se removió intentando alejarlo. Le dio un golpe haciendo que la estaca saliera volando hacia el suelo.
-Jeremy, te lo estoy suplicando no hagas esto –dijo Elena.
Jeremy recogió la estaca y miró fijamente el cuerpo de Kol inerte en la cama-. Lo siento, Elena.
-¡No! –gritó Elena mientras Jeremy le clavó la estaca.
Elena se sintió aliviada cuando Kol le cogió la muñeca a Jeremy.
-¿Por qué está todo el mundo intentando matarme? –preguntó Kol. Sus ojos se abrieron y empujó al chico Gilbert contra la pared. Se levantó y se colocó justo al lado de Elena-. ¿Qué crees que estás haciendo?
Elena miró a su alrededor buscando un arma, pero no vio ninguna-. Estaba intentando detener a mi hermano. Solo estaba mirando su Bonnie se encontraba bien.
-Está bien –dijo Kol avanzando hacia ella. Elena estuvo a punto de echarse encima de él cuando la puerta se abrió y un par de manos la cogieron del cuello forzando a que se diera la vuelta-. ¿Qué estás haciendo aquí?
-¿Klaus? –dijo Elena.
-Parece que te has metido en un pequeño lío –Klaus miró al chico que estaba detrás de ella.
-Suelta a mi hermana –dijo Jeremy.
-¿Qué vas a hacer si no lo hago? –dijo Klaus sonriendo.
Jeremy levantó la mano y una daga de madera salió disparada de su manga hacia el corazón de Klaus. Soltó a Elena y que salió corriendo.
Klaus siseó enfadado mientras se arrancaba la estaca. Estaba a punto de cogerlos cuando Elena corrió y cogió a Jeremy, ambos saltando por la ventana abierta-. Pagaron por ello.
-No antes de que lo hagas tú –Kol se acercó a él y le dio un puñetazo en la nariz-. Esto es por Bonnie –y después se alejó.
Klaus maldijo entre dientes.
Después de la boda, Katherine se sentó al borde de la cama de Elijah. Llevaba puesto un conjunto de lencería roja. La parte de arriba era de satén roja y la parte de abajo consistía en una falda corta roja y negra con pliegues al final. No estaba segura de donde estaba Elijah, pero sí que lo estaba de qué se estaba encargando de Damon. Estaba segura de que Klaus obtendría su venganza, solo esperaba que no matara a nadie. Aun le importaba, pero no lo amaba. Amaba a Elijah.
Se puso unos tacones de cuatro centímetros y abrió la puerta. Salió al pasillo preguntándose donde estaba. No le importaba si iba semi desnuda. Quería a Elijah. Se acercó a las escaleras y sonrió cuando vio a Bonnie y a Kol subirlas.
Kol la miró aturdido-. Hola, preciosa. Estás buscando a mi hermano para algo de acción por lo que veo.
Bonnie suspiró molesta-. Kol.
-¿Qué? Solo estaba señalando lo obvio –dijo Kol sonriendo.
Katherine sonrió-. No tienes por qué estar celosa, bruja. Kol es mono, pero Elijah es el único para mí. Es una lástima que te hayas perdido la boda. Estoy segura de que Caroline y Klaus están conociendo más a fondo.
Bonnie frunció el ceño-. ¿Dónde están?
-Probablemente en Roma de camino a su luna de miel. No volverán por un tiempo –dijo Katherine.
-Me lo imagino –dijo Bonnie decepcionada por o poder evitar que su amiga se casara con Klaus.
-¿Qué crees que está haciendo, señorita Katherine? –dijo Elijah desde detrás de ella.
Katherine sonrió acercándose a él-. Esperando a mi amante.
Se dio la vuelta y lo besó en los labios. Él se apartó dándose cuenta del deseo que había en sus ojos.
-Tengo que ocuparme de unos asuntos Kol. Te veré mañana –dijo Elijah cogiendo a Katherine en brazos y corriendo hacia su habitación.
Kol se rio-. Deberíamos irnos sabiendo que van a estar haciendo ruido toda la noche.
Bonnie se sonrojó.
-Vamos –Kol le tomó la mano y ella lo siguió hasta su corvette rojo que estaba en la entrada.
-¿Es tuyo?
-Sí, ¿confías en mí? –preguntó Kol.
Bonnie vaciló, pero se dio cuenta de que nunca la lastimaría. Se arriesgó salvándola ayer cuando Klaus intentó matarla. Estaba dispuesto a morir para salvarla. Tomó su mano con una sonrisa. Se metió en el coche y Kol se sentó en el asiento del conductor-. Conozco el lugar perfecto para ti y para mí.
LOR
Elena se sentó en la bañera. Estaba en la casa de los Salvatore intentando mantener su mente ocupada. Damon casi muere por culpa de Klaus. Estaba tan frustrada y cansada de que Klaus controlara a la gente que amaba. Deseaba que desapareciera. Escuchó un ruido a través de la cortina, y justo cuando apartó la cortina apareció Damon, desnudo y mirándola.
-Oh dios… Damon. ¿Qué estás haciendo? –preguntó Elena.
-¿Qué crees que estoy haciendo, hermosa? –Damon se metió en la bañera y se sentó en el otro lado. Los pies de Elena tocaban el muslo de Damon, por lo que intentó apartarlos pero él se los cogió y los colocó en su regazo para masajearlos-. ¿Te gusta esto Elena?
Elena tragó en seco y sintió un revuelo en su estómago al mirar su pecho. ¿Qué pensaría Stefan si entrara en ese momento? ¿Oh dios que estoy haciendo? Elena cruzó los brazos sobre su pecho.
Damon la acercó a él.
-Damon –dijo Elena frunciendo el ceño mientras la sentaba en su regazo y le levantaba la barbilla. Sus ojos se dilataron-. Deja de esconder tus emociones Elena. Déjate ir. Déjalo todo y se libre de hacer lo que quieras.
Elena parpadeo un par de veces. Ya no estaba llena de preocupación.
-¿Elena? –llamó Stefan entrando en la habitación.
Damon sonrió-. Está aquí hermano.
Elena solo sonrió y se acurrucó en su pecho. Damon solo sonrió cuando la puerta del cuarto de baño se abrió.
Stefan entró y abrió los ojos sorprendido-. ¿Qué demonios es esto?
-¿Qué es lo que parece hermano? A veces puedes ser tan tonto. Quiere que nos unamos a ella-. ¿Verdad, Elena?
Elena miró a Stefan con el deseo reflejado en sus ojos-. Sí.
-No, ésta no eres tu… ¿Klaus os ha obligado a los dos otra vez? –preguntó Stefan.
-No tengo ni idea. Pero la verdad es que no me importa –dijo Damon besándole el cuello a Elena.
Stefan no estaba seguro de lo que hace. Quizá debería encerrarlos en habitaciones separadas. Stefan cogió a Elena y la sacó de la bañera, mojándose la ropa. Corrió hasta la habitación y la dejó en la cama-. Elena, escúchame. Ésta no eres tú. Es la compulsión otra vez.
-Necesito que estés callado –dijo Elena sacándole la chaqueta empujó a Stefan contra el suelo-. Dime, ¿no quieres esto?
Stefan sabía que estaba mal. Muy mal, pero ¿por qué le gustaba?
La puerta se abrió y su hermano obligó a Elena a que se acostará mientras Damon se arrodillaba detrás de ella-. ¿No me digas que te estás desmayando hermano?
Stefan vio como Elena le rompía la camiseta y le desabrochaba los pantalones. Stefan se había quedado sin palabras. Pero por ahora solo podia pensar en el húmedo cuerpo de Elena sobre el suyo.
Stefan dudó un momento, pero cuando Elena le acarició la cara y lo besó en los labios se perdió una vez más en la pasión.
