La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.

CAPITULO13

Elena se despertó, un par de brazos fuertes la envolvían, estaba calentita y satisfecha. Sintió como le daban un suave beso en el cuello, gimió y presionó su espalda contra un pecho duro. Se dio la vuelta para quedar encima de Stefan-. Buenos días, dormilón.

-Buenos días –Stefan sonrió y se inclinó para besar a Elena, quien se alejó al ver como Stefan abría los ojos sorprendido.

-Buenos días, amor –Damon la rodeó con sus brazos desde atrás. Elena gimió cuando hincó los colmillos en su cuello.

-¿Qué demonios? ¿Damon? –dijo Stefan con el ceño fruncido.

Damon la soltó, lamiéndose los labios que estaban rojos-. ¿Cuál es el problema hermano? Pensaba que estábamos compartiendo.

Elena gimió mientras la acariciaba-. Damon.

Stefan frunció el ceño-. Suéltala Damon.

-¿Por qué haría eso hermano? Oh, Klaus manda saludos –dijo Damon sonriendo e hincándole otra vez el diente.

Elena abrió los ojos sorprendida al darse cuenta de que Damon estaba bebiendo toda su sangre haciendo que se desplomará en sus brazos. Vio como los ojos de Stefan se oscurecieron mientras cogía a Damon y lo lanzaba contra el suelo. Escuchó un golpe fuerte y cayó al suelo.

Stefan soltó a Damon cuando cayó, cogió a Elena con cuidado y la acostó en la cama. La tapó y suspiró enfadado en dirección al idiota de su hermano quien estaba desnudo en el suelo. Maldito Klaus. Sabía que había utilizado la compulsión con Damon.

Stefan corrió hacia el armario para ponerse unos pantalones vaqueros y una camiseta. Colocó una toalla sobre Damon y lo sacó de la habitación para llevarlo hasta la mazmorra. Echó el cerrojo a la puerta y esperó.

Escuchó como Damon jadeaba y Stefan lo miró a través de la ventana.

Damon se sentó y se dio cuenta de que no llevaba ropa-. ¿Qué demonios ha pasado?

-¿Qué crees que ha pasado? –dijo Stefan cruzándose de brazos.

Damon se rascó la cabeza y se puso en pie, dándose cuenta de donde estaba. Stefan le lanzó la ropa a la vez que abría la puerta-. ¿Qué ha ocurrido? –preguntó Damon.

-Casi matas a Elena.

-Y tú me rompiste el cuello –dijo Damon enfadado.

-Te han obligado y estoy seguro de que sabes quien ha sido.

-Ese bastardo… Voy a matarlo –dijo Damon siseando.

Stefan puso los ojos en blanco-. No puedes matarlo.

-Sí que puedo –Damon se acercó a la pared que estaba a su derecha y sacó un ladrillo, sacando una estaca.

Stefan abrió los ojos-. ¿De dónde has sacado eso? –preguntó Stefan.

-La tenía guardada por si acaso –dijo Damon.

-Si lo apuñalas, moriremos todos.

-No, si Bonnie hace el hechizo.

-Si lo intentas y lo consigues. Elijah, Kol y Rebekah irán a por ti –dijo Stefan.

Damon se quedó parado. Sabía que Stefan tenía razón, pero no permitiría que Klaus se saliera con la suya y utilizara la compulsión con él. Estaba harto. Ya había tenido suficiente de tanto Klaus y de que le arruinara la vida a Elena-. Dile a Elena que lo siento. Se lo compensaré –Damon le dio una suave sonrisa a Stefan antes de correr hacia él empujándolo hasta que cayó al suelo.

-¡Damon! –gritó Stefan mientras Damon salía corriendo por el pasillo. Stefan empezó a perseguirlo, pero para cuando llegó a la puerta, Damon ya no estaba ¡Maldita sea!

Stefan corrió hacia su cuarto donde Elena estaba sentada observando a su alrededor.

-¿Qué ocurrió?

Stefan le dio una bolsa de sangre. Elena la cogió y se la terminó en unos minutos.

-Klaus, ha vuelto a usar la compulsión con nosotros.

-¿Cómo? –preguntó Elena.

-No lo sé. Damon estuvo a punto de drenarte por culpa de Klaus. Aunque temo por Damon. Va a conseguir que lo maten.

-¿Qué hizo?

Stefan suspiró y empezó a contarle a Elena lo que pasó desde el principio.

LOR

Klaus le dio pequeños besos en el cuello a Caroline, quien se acurrucó acercándose más a él, sintiendo su fuerte pecho contra su espalda-. Buenos días, amor.

-Buenos días –murmuró Caroline cuando Klaus le dio la vuelta atrapándola contra la cama.

-¿Pasaste buena noche, amor? –dijo Klaus rozando sus colmillos en la garganta de Caroline.

-Sí, nunca había dormido tan bien en mi vida –dijo Caroline sonriendo. Nunca pensó que se sentiría así de bien. Estar con Klaus era perfecto.

-¿Así? –Klaus lamió las pequeñas gotas de su cuello.

Caroline gimió cuando Klaus la soltó y le colocó la muñeca en la boca-. Bebe, amor.

Caroline le soltó la muñeca y trazó el tatuaje de su pecho. Se preguntó que significaba-. ¿Qué significa el tatuaje?

-Es algo de mi pasado –Klaus se acercó y presionó su erección contra ella.

Caroline gimió. Klaus presionó su boca contra la de Caroline y sus lenguas entraron en contacto. Klaus le recorrió el cuerpo con las manos y le cogió el trasero.

-Recibí esto de una bruja hace muchos años. Utilizó un hechizo conmigo para que fuera inmortal aunque muriera.

Caroline trazó el tatuaje de su pecho-. ¿Cómo?

-Eso es para otro día. Solo quiero darle placer a mi mujer.

Caroline echó la cabeza hacia atrás en éxtasis mientras la penetraba. Klaus vio cómo su pelo dorado estaba esparcido por toda la almohada, su rostro estaba sonrojado, sus colmillos extendidos y sus ojos nublados por el deseo. Klaus se inclinó y atrapó uno de sus pezones con su boca.

Caroline gimió mientras le rodeaba la cintura con las piernas. Klaus gruñó a la vez que aceleraba sus movimientos y ella empezó a contraerse a su alrededor.

-Déjate llevar, Caroline… estás tan cerca… tan apretada –gruñó Klaus.

Klaus tenía los colmillos extendidos y se lanzó hacia su cuello.

Caroline gimió mientras Klaus le acariciaba el cuello-. Bebe –dijo Klaus.

Caroline presionó los labios contra la piel de Klaus, quien gruñó, cerrando los ojos por el placer mientras Caroline lo acercaba hacia ella y bebía de su muñeca. Klaus extendió los colmillos e hizo lo mismo que ella. Caroline se lamió los labios y Klaus la cogió de los hombros penetrándola haciendo que Caroline echara la cabeza hacia atrás a la vez que gritaba de placer, su cuerpo tembló y convulsionó debajo de Klaus, quien gruñó, mientras seguía moviéndose rápidamente hasta que se corrió con ella por cuarta vez aquella noche. El corazón de Klaus palpitaba fuertemente contra sus costillas.

Caroline gritó, jadeó y gimoteó al llegar al clímax. Klaus la sostuvo como pudo cuando se corrió.

Caroline cayó flácida, sin fuerza. Klaus cayó encima de ella sintiéndose completo y le acarició el cuello con la nariz sintiendo la respiración de Caroline en su cuello.

Suspiró dándose cuenta de que ese momento con Caroline había sido perfecto.

Con cuidado Klaus le apartó un mechón de pelo de la cara. La marca del mordisco en su cuello estaba roja y sintió como la marca que él tenía en su cuello palpitaba. Le acarició la cara a Caroline y se acostó apoyando la cabeza en la almohada.

Klaus se acomodó atrayéndola hacia él rodeándole la cintura y su estómago. Se acercó a ella y le susurró con una sonrisa-. Ahora, eres mía para toda la eternidad, nunca te dejaré marchar.

LOR

Bonnie abrió los ojos y vio el cielo. Era de día y estaba en el bosque, oía como los pájaros cantando. ¿Qué demonios estaba haciendo ahí?

Se dio cuenta de que estaba en un corvette descapotable. Estaba aparcado al lado del lago. No veía a Kol por ninguna parte. Bonnie bostezó y salió del coche. Cerró la puerta y se acercó hacia el lago.

-¿Kol? –dijo mirando a su alrededor otra vez y suspiró molesta.

Empezó a alejarse cuando escuchó algo en el lago. Se acercó y vio a Kol salir del agua y abrió los ojos sorprendida dándose de que estaba desnudo y se tapó los ojos.

-¿Qué estás… dónde está tu ropa? –preguntó con el ceño fruncido.

Kol se acercó a ella sonriendo-. ¿Qué ocurre cariño? ¿Nunca antes habías visto a un hombre desnudo?

Bonnie se dio la vuelta y se cruzó de brazos-. Lo digo en serio. Ponte algo de ropa y dime porque me trajiste aquí.

Kol apareció delante de ella con los pantalones puestos, pero sin la camiseta.

-Estaba tomando un baño, cariño. Te traje aquí para que pudiéramos tener un almuerzo tranquilo –Kol cogió su camiseta y se dirigió hacia la manta que estaba extendida cuidadosamente en el suelo con la comida. Encima había un gran árbol que les proporcionaba sombra evitando que les llegara directamente el sol. Bonnie lo siguió, tenía que admitir que se había superado.

Se quedó de pie hasta que Kol se puso la camiseta y le tomó la mano-. No te vas a ir, especialmente después de todo lo que he hecho –dijo Kol.

Bonnie se sentó molesta-. Está bien.

Kol sacó una botella de vino de la cesta y también cogió dos copas, las llenó y le ofreció una-. Aquí tienes, cariño.

Bonnie cogió la copa, pero con dudas-. No hay sangre ¿verdad?

-No, solo porque sea un vampiro no significa que no pueda beber –Kol pensó en ello-. Quizás debería probarlo. Podría ser un nuevo tipo de bebida. Quizás la llamaré "sangre fresca" –dijo Kol con los ojos brillantes.

Bonnie puso los ojos en blanco-. No harás nada de eso.

-¿Por qué no? Podría ser un buen negocio.

-¿En serio? ¿Y cómo lo venderías? –preguntó Bonnie meciendo la copa.

-Mi eslogan sería "Bebe sangre fresca y tendrás el mejor orgasmo de tu vida.

Bonnie escupió y tosió-. ¿Por qué ibas a… -Bonnie se detuvo. No pudo acabar la frase porque se echó a reír.

-¿Qué? Es cierto –refunfuñó Kol.

-¿El qué es cierto?

-Cuando un humano bebe sangre de vampiro le produce el mismo efecto que cuando un vampiro bebe sangre humana.

-Deja de decir tonterías –dijo Bonnie.

-No estoy bromeando. Te lo demostraré.

-No te atrevas.

-¿Por qué no? –preguntó Kol-. ¿Tienes miedo? Ya sabes que nunca te lastimaría.

Bonnie no dijo nada. Vio como los ojos de Kol se oscurecían y aparecían sus colmillos. No sabía porque, pero era hermoso, incluso cuando mostraba su lado vampiro. Suspiró. Se supone que tiene que odiar a los vampiros no enamorarse de ellos.

Kol se mordió la muñeca y se la ofreció-. Vamos, amor. No es como si nunca antes hubieras probado mi sangre. Te reto.

Bonnie dudó-. Está bien –Bonnie se acercó y al final se encontró sentada en el regazo de Kol. Antes de que pudiera decir algo, Kol le colocó la muñeca en la boca y movió las caderas hacia Bonnie.

Bonnie abrió los ojos sorprendida al saborear la sangre. No es que tuviera mal sabor. Era como si…-. Oh dios mío –Bonnie lo soltó, su corazón se aceleró y el calor apareció entre sus piernas. Nunca antes había sentido nada parecido. Rápidamente se levantó tirando al suelo la copa-. Lo siento.

-Estás hermosa cuando te sonrojas y puedo oler tu excitación –Kol la miró y se lamio los labios mientras se ponía en pie.

-No estoy excitada –refunfuñó Bonnie.

Kol se acercó-. Sí que lo estás.

-No lo estoy.

-Sí que lo estás –dijo Kol.

La espalda de Bonnie chocó contra un árbol. Kol la siguió y la atrapó contra el árbol. Inclinó la cabeza hacia su cuello y la besó en la mejilla. Se sorprendió de que Bonnie no lo golpeara ni lo apartara. Le acarició el muslo y la besó en los labios.

Bonnie se sorprendió y cerró los ojos cuando Kol empezó a darle besos en el cuello. La mano de Kol empezó a subir por su cadera hasta sus pechos, apretándoselos haciendo que Bonnie gimiera.

Bonnie estaba perdida en las sensaciones que le producía hasta que escuchó una molesta voz.

-¡Hostias! ¿Qué estás haciendo con mi bruja?

Kol se dio la vuelta soltándola, y gruñó-. ¿Qué demonios quieres? ¿Y cómo me encontraste?

-No soy tu bruja, Damon –dijo Bonnie con el ceño fruncido, alejándose de Kol.

-¿Importa? Necesito hablar contigo Bonnie. Es sobre Elena –dijo Damon.

-¿Qué? ¿Ocurrió algo? –preguntó Bonnie.

-Se, podría decir que si –dijo Damon-. Elena quiere hablar contigo… a solas.

Kol frunció el ceño. Tenía ganas de volver a golpearlo otra vez con el bate de béisbol.

Bonnie suspiró. Maldito Damon-. Está bien, en unos minutos iré a verla.

Damon se fue y deseó poder clavarle la estaca en el pecho de Kol. Pero tenía que ser cauto. Si Bonnie estaba enamorada de Kol, no quería tenerla en su contra por matar a Kol. Lo mejor sería centrarse en el plan y matar a Klaus. Se metió en su coche y se fue.

Suspiró dándose cuenta de que tenía una idea mejor. Una idea mucho mejor que incluía a Jeremy. Condujo saliendo del bosque y dirigiéndose de vuelta a casa.

LOR

Elijah le rodeó la cintura a Katherine antes de darle la vuelta lentamente.

-¿Katerina? –murmuró en su oído.

Katherine abrió un ojo y lo miró adormilada.

-Estás cansada, ¿verdad? –le susurró.

-Es bastante obvio porqué lo estoy.

Elijah sonrió y le besó en la parte de atrás del cuello.

-Ahora que sabes que me perteneces Katerina… supongo que aprenderás a comportarte –le susurró.

Katerina puso los ojos en blanco-. ¿Por qué haría eso? –le provocó.

Elijah sonrió y la puso boca abajo. Elijah se colocó a horcajas acariciándole la espalda y dándole besos en el cuello.

Katherine gimió mientras Elijah la penetraba desde atrás.

-Elijah –gimió Katherine.

Elijah se inclinó hacia delante hincándole los colmillos en el cuello. Katherine gritó de placer, estaba disfrutando del momento hasta que la puerta se abrió.

-Hola hermano –Kol abrió los ojos y sonrió-. Veo que estás entretenido.

Elijah siseó molesto. Se apartó de Katherine y miró fijamente a su hermano-. Es de mala educación entrar en la habitación de alguien sin llamar a la puerta.

-No teníais que parar por mí. Solo estaba observando –dijo Kol apoyándose en la puerta del cuarto.

-Sal antes de que te eche –dijo Elijah.

-Está bien, está bien. Sé cuándo no soy querido en un sitio –dijo Kol marchándose.

Katherine se puso en pie y se dirigió al cuarto de baño.

Elijah se dio la vuelta y tuvo una buena vista de su espalda y su trasero.

-¿Vienes?

Elijah sonrió y corrió hacia ella, cogiéndola en brazos-. Por supuesto.

LOR

Caroline and Klaus entraron en la mansión. Finalmente habían vuelto de su semana de luna de miel-. No puedo creer que estemos de vuelta en Mystic Falls.

-Yo tampoco –dijo Klaus.

Klaus dejó un par de bolsas en el sofá y cuando levantó la mirada encontró a alguien abrazándolo. Se dio cuenta de que era Rebekah.

-No puedo creer que estés de vuelta. Te eché de menos Nik.

Si hubiera sabido que para que Rebekah dijera eso tenía que marcharse, lo hubiera hecho hace mucho tiempo-. Sí, estoy de vuelta. Me alegro de verte hermanita.

-Desde que te fuiste esto ha estado aburrido. No es lo mismo sin ti provocando el caos –dijo Rebekah.

Klaus sonrió satisfecho-. Me encanta oírte decir eso.

Rebekah se dio cuenta de que había unas bolsas-. Fuiste de compras.

-Sí, fue encantador. Roma es hermosa –dijo Caroline.

Rebekah frunció el ceño-. Me sorprende de que tuvieras tiempo para comprar.

Caroline sonrió satisfecha-. Tuvimos mucho tiempo para comprar, verdad Nik.

-Hubiera preferido otras actividades, amor.

Rebekah hizo un gesto de vomitar. Kol apareció sonriendo-. Por fin los dos enamorados están de vuelta. ¿Ya hay algún mocoso? –preguntó Kol mirando a su alrededor.

-¿Disculpa? –preguntó Klaus.

-Encontré esto en tu habitación –Kol sacó un dibujo y lo sostuvo delante de él.

Klaus intentó quitárselo, pero Rebekah lo cogió-. ¿Quién es?

-Dame eso –gruñó Klaus.

Ahora Caroline sentía curiosidad. Cogió el dibujo que tenía Rebekah y lo observó con asombro. Eran Klaus y ella. Caroline tenía a un niño de tres años en brazos-. Es precioso. ¿Dibujaste esto?

-Sí –dijo Klaus molesto-. Es de un sueño que tuve.

-¿Por qué no me lo dijiste? –preguntó Caroline.

-Porque no quería darte esperanzas por si no era posible. Aun no sé si es posible –dijo Klaus.

-¿Quieres tener hijos? –preguntó Rebekah sorprendida.

-Somos almas gemelas. Así que es posible –dijo Caroline.

-Sí.

-¿El que es posible? –preguntó Elijah apareciendo junto a ellos con Katherine a su lado.

-Nada, hermano –dijo Klaus.

-¿Lo escuchaste, Elijah? Podrías ser tío –dijo Kol-. Especialmente después de esta semana.

-¿Qué? –preguntó Elijah.

Klaus deseaba clavarle una estaca a Kol y pronto.

-Espero que no tengáis trillizos. Eso sería un infierno, sobre todo con tu carácter –dijo Kol señalando a Klaus.

Klaus gruñó. Caroline estaba pensando en todas las posibilidades, aunque no sabía que pensar de ello.

-Kol, cállate. No tengo ganas de limpiar la alfombra –dijo Elijah-. Estoy seguro de que ninguno de nosotros ha desayunado. Así que porque no trasladamos esta conversación a la cocina.

Rebekah sonrió. Klaus sonrió molesto. Caroline lo siguió y se preguntó si en ese momento estaría embarazada.

LOR

Bonnie se sentó en el sofá mientras Elena le contaba todo lo ocurrido. Después de escuchar lo que hizo Klaus, la idea de que Klaus era un monstruo fue mayor-. ¿Cómo hacemos esto? Si desvinculamos a Klaus, Kol no estará contento.

-¿Por qué te preocupas por lo que piense Kol? –preguntó Stefan.

-Porque está vinculada a Kol y está enamorado de él-. ¿No es cierto, brujita? –preguntó Damon.

-No estoy enamorada de él –dijo Bonnie frunciendo el ceño.

-Pues no es lo que parecía cuando os vi en el árbol –dijo Damon sonriendo satisfecho.

Bonnie se sonrojó-. Y… yo debe ser el vínculo. No me gusta.

Elena abrió los ojos-. Tú también, no. Maldito Klaus y su familia. Nos está arruinando la vida a todos, sobre todo a la pobre Caroline. Espero que esté bien.

-He recibido un mensaje de Kol –dijo Bonnie-. Dice que Caroline ha vuelto y quiere que vayamos hasta la mansión.

-Podría ser una trampa –dijo Damon.

-No me importa.

-Pero Klaus estuvo a punto de matarte durante la boda –dijo Elena-. No deberías involúcrate más en esto. Es demasiado peligroso.

-Eres mi amiga. Te ayudaré sin importar lo que suceda –dijo Bonnie-. ¿Cómo esperas detener a Klaus, Damon?

-Con esto –Damon sacó la estaca de roble blanco-. Y con su ayuda.

Apareció Jeremy.

-Jeremy, ¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó Elena.

-Voy a ayudaros a detener a Klaus de una vez por todas –dijo Jeremy.

-No, es demasiado peligroso –dijo Elena.

-Ya no soy un niño, Elena. Puedo hacerlo –dijo Jeremy-. ¿Cuándo vamos a hacerlo?

-Esta noche –dijo Damon.

Bonnie tragó en seco. No estaba segura de sí debería seguir con esto. Kol estaría destrozado, pero sus amigos serían libres. ¿Qué iba a hacer?

LOR

-No es justo. ¿Por qué tienes que ser el afortunado de tener una familia y yo no? –dijo Rebekah.

-Estoy seguro de que mi burga puede hacer que seas fértil, si es lo que quieres- dijo Klaus.

-¿La bruja que está en el sótano? –Rebekah se irguió.

-Si eso es cierto, podría poner a nuestra familia en peligro. Especialmente al niño –dijo Elijah-. Debemos mantener esta información solo para nosotros.

-Estoy de acuerdo, hermano. Ya tenemos suficientes enemigos –dijo Klaus.

-Me pregunto por qué, hermano –dijo Kol con una sonrisa.

-Cállate, Kol –dijo Klaus.

Empezaron a discutirse y Elijah los mando callar y sentarse.

Caroline aún seguía pensando en el dibujo y en la posibilidad de que Klaus y ella pudieron tener un hijo. Se preguntó qué pensarían su madre y sus amigos. Necesitaba aclarar su mente y pensar en otra casa-. Deberíamos hacer algo juntos. Ir a algún lugar divertido –dijo Caroline-. ¿Qué os parece Disneylandia?

-De ninguna manera –dijo Rebekah.

-¿Qué es Disneylandia? –preguntó Kol.

-Querrás decir Vaginalandia –bromeó Klaus.

Kol abrió los ojos sorprendido-. Cuéntame más sobre ese "landia"

-Klaus, antes de hablar de esas cosas, piensa en las adicciones de nuestro hermano –dijo Elijah.

-No es mi culpa, si mal no recuerdo Klaus fue el que me dio a mi primera mujer.

Elijah suspiró molesto y Katherine se rio-. Estas pobres almas no saben nada.

-¿Cómo qué? –dijo Kol interesado.

-Quita esa sonrisa de la cara, Kol –gruñó Elijah.

-No tienes por qué estar celoso, hermano. Yo ya tengo a mi bruja que me complace –dijo Kol.

-Aun te siguen rechazando. ¡Qué vergüenza! –bromeó Klaus.

-Hey, al menos no hago ruidos de mono toda la noche –dijo Kol-. Debo decir, que esa fruta debe estar realmente deliciosa –dijo Kol sonriendo satisfecho.

Caroline se sonrojó.

-Te has pasado –Klaus corrió hacia el otro lado de la mesa y lo cogió por el cuello.

-No hagas que me levante –dijo Elijah mirando fijamente a Klaus.

Katherine se echó a reír.

Klaus siseó molesto y soltó a Kol, quien volvió a su sitio.

El timbre de la puerta sonó y Elijah respiró aliviado al ver que una interrupción había aliviado la tensión del lugar. Elijah abrió la puerta y se sorprendió al ver quien era-. Tyler.

-Elijah, ¿ha vuelto Caroline? –preguntó Tyler.

-Este no es un buen momento –dijo Elijah.

Tyler se quedó parado al escuchar las risas y las voces dentro de la casa.

-Estoy seguro de que te divertiste mucho en tu luna de miel. ¿Pudisteis bautizar todo el mobiliario del lugar? –preguntó Kol sonriendo.

-Eww, Kol –dijo Rebekah.

-¿Qué? Solo pregunto –dijo Kol.

-Si tanto te interesa, sí que pudimos –gruñó Klaus.

Tyler abrió los ojos sorprendindo. Entró en la casa pasando junto a un sorprendido Elijah. Corrió hacia la cocina y señaló a Caroline.

-¿Te acostaste con Klaus? –gritó Tyler.

-¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó Caroline.

-Tiene ganas de morir -dijo Klaus poniéndose en pie.

-Esto es por tu culpa. La has destruido –dijo Tyler.

-Te advertí de que no volvieras aquí –dijo Klaus.

Tyler lo ignoró y encaró a Caroline-. ¿Olvidaste lo que me hizo? ¿Lo que nos hizo? ¿No sabes que ha utilizado la compulsión contigo? Ahora nunca te dejara marchar.

Caroline gritó cuando Klaus apareció detrás de Tyler y le rompió el cuello haciendo que cayera al suelo.

-Eso no era necesario –dijo Elijah.

-Me ha cabreado –dijo Klaus.

Caroline se puso en pie y bajó la mirada hacia Tyler-. Por qué no puede ser feliz por mí.

-Porque es un idiota –dijo Klaus-. Ven, deberíamos salir a tomar el aire.

Caroline siguió a Klaus hasta la parte de atrás de la mansión.

-¿Qué vamos a hacer con él? –dijo Kol.

-Podríamos llevarlo al sótano –dijo Rebekah.

-¿Por qué? Para tus propias necesidades carnales –bromeó Kol.

-Eww, cállate Kol –dijo Rebekah.

-Creo que es una buena idea –dijo Katherine.

Elijah le lanzó una mirada fulminante-. Si vuelves a pensar en algo así te encadenaré en la pared del sótano señorita Katerina.

-Cuando te has vuelto tan pervertido –dijo Kol.

Elijah frunció el ceño-. Cállate Kol, y lleva a Tyler al sótano ahora.

-Está bien, está bien. Sigue así -dijo Kol poniéndose en pie.

Elijah vio cómo se marchaban. Le hizo preguntase sobre Katherine y su futuro juntos. ¿Era tan fuerte como esperaba que lo fuera? Ahora, no estaba tan seguro.

Elijah se dirijo hacia las escalaras para bajar hasta donde estaban las celdas. La abrió y vio como Kol provocaba a la bruja que estaba ala derecha.

-¿De qué estás hablando? –preguntó Kol.

-Ya me escuchaste vampiro. Su muerte se acerca y no puedes hacer nada. Es cuestión de tiempo –dijo Celeste.

-¿De qué estás hablando? –preguntó Elijah.

Celeste solo sonrió y Elijah empezó a preocuparse.

Caroline se sentó en el banco al lado del puente y pensó en lo que había dicho Tyler. Se preguntó si era cierto. ¿Había utilizado la compulsión con ella?

-¿Es cierto? –preguntó Caroline.

-¿El qué es cierto? –preguntó Klaus.

-¿Tú… tú utilizaste la compulsión conmigo?

-No, ¿por qué piensas eso? Yo te amo… nunca te haría algo así –dijo Klaus.

Por primera vez desde la boda, Caroline empezó a tener dudas.

-Mírame –Klaus le tomó suavemente el rostro-. Me preocupo por ti, lo sabes, ¿cierto?.

-Sí –dijo Caroline.

-¿Confías en mí?

-Solo un ciego podría confiar en ti –dijo Damon apareciendo entre las sombras.

Klaus se puso en pie-. ¿Qué estás haciendo aquí?

-Tengo algo para darte –dijo Damon.

Klaus lo miró extrañado mientras se acercaba a él.

-¿Y que sería eso? ¿Otro deseo de muerte?

Damon apareció delante de él y le dio el regalo-. Algo para que me recuerdes.

Ahora Klaus estaba confundido. Algo iba muy mal. ¿Por qué Damon le estaba dando un regalo?-. Ábrelo.

Damon sonrió y abrió el regalo. Klaus miró dentro de la caja y explotó. Damon corrió antes de que pudiera alcanzarlo.

Klaus gritó cuando la verbena le quemó la cara.

Caroline se puso en pie con los ojos abiertos por la sorpresa cuando Damon sacó una estaca de su bolsillo trasera y gritó cuando vio como una estaca de roble blanco atravesó la espalda de Klaus.

-¡Nooo!

Sé que ha pasado mucho desde que dije que subiría un nuevo capítulo de esta historia, pero sinceramente no he tenido tiempo. Esta semana pasada acabé con los exámenes de la uni así que ahora voy a poder actualizar más seguido. En cuanto cuelgue este capítulo me pondré a traducir el siguiente. ¡Hasta la próxima!