Ah, disculpen la demora, ahora estoy mejor de la mano (?, así que les traigo mi aportación del día, espero que les guste~, hay una sorpresaaaa 7v7
Disclaimer: Los personajes de Shingeki No Kyojin no me pertenecen, son propiedad de Hajime Isayama. Yo escribo por diversión y sin fines de lucro.
Día 5 de la Semana RivaMika – 07 de julio de 2017
Palabra clave: Pastel
Vida Paralela número V: Pastel
Desde que eran niños sus padres siempre los obligaban a ir al cumpleaños del otro, y ahora que él cumplía doce primaveras no era la excepción. Una pequeña Levia caminaba con el porte elegante que un Ackerman y una niña de doce años podía tener, no quería ir a la fiesta, pero su madre Kuchel la había obligado. ¿Por qué no quería ir a la fiesta de Mikaso? sencillo, el niño estaría como siempre rodeado de las otras niñas y además su hermana Erenia le estaría siguiendo a ella a todos lados.
— Levia, no te pegues tanto a la pared, tu vestido se manchará. — le indicó su joven madre, con una sonrisa. Instintivamente la niña se alejó de la superficie con una mueca de terror, odiaba la suciedad.
Y ahora estaban ahí, en la entrada de la residencia Ackerman, era curioso que compartieran apellido pero no fueran familia, aunque eso no importaba mucho. Después de tocar el timbre y esperar unos segundos el portón se abrió, en el interior se podía ver el gran jardín lleno de mesas y sillas, meseros bien uniformados servían y atendían a los invitados.
A su llegada una feliz Mina, la madre de Mikaso los recibió con una sonrisa, haciendo que sus ojos se entrecerraran, Levia gustaba de aquello pero nunca lo diría, para ella la madre Mikaso era muy bella, su hijo se parecía bastante a la mujer oriental.
— Kuchel, cariño. Me alegra que vinieras — primero saludo a su madre y después se agacho a la estatura de la niña pelinegra. — Oh, Levia, pequeña te ves hermosa.
— Gracias señora Ackerman, usted también se ve bien. — Dijo la niña con formalidad.
— ¿Dónde está el festejado? — preguntó Kuchel
— Oh, está en la piscina, seguro que quiere ver a Levia, ¿por qué no vas? — le preguntó a la niña con una sonrisa.
Ella sólo asintió y se alejo de su madre en dirección a la piscina de la residencia, a lo lejos lo pudo ver y no se equivocó, el muchacho estaba rodeado de muchas niñas. Rodó los ojos y dio media vuelta para irse, pero su plan falló porque Mikaso la reconoció al instante y como pudo se zafo de las chiquillas que lo aprisionaban, se acercó a paso rápido en su dirección y se situó frente a ella impidiendo que siguiera avanzando.
— Levia, ¿no me darás mi abrazo de cumpleaños? — preguntó él con una media sonrisa.
— No. — se cruzo de brazos sin corresponder la sonrisa.
Mikaso arqueó una ceja con diversión y en cuanto iba a hablar apareció una niña — ¡Levia, al fin llegaste! — gritó Erenia
— Sí. — respondió la pelinegra sin mucha emoción, la chiquilla de cabello castaño le exasperaba.
— Erenia, tu cabello esta desordenado — el pelinegro se acercó a su hermana dos años menor para acomodar su cabello.
— Gracias hermano, pero no tenías que acomodarlo — hizo un leve puchero. — Anda Levia, vamos por pastel. — se la llevo de la mano.
Al instante que las dos niñas se alejaron Mikaso volvió a ser atacado por una horda de mocosas, y es que la verdad es que era un niño muy guapo, era alto y su porte era elegante. Todas querían llamar su atención, pero él sólo estaba interesado en una, desde hace unas semanas no podía dejar de pensar en Levia.
A lo lejos las madres de los niños hablaban entre sí, era muy amigas y su sueño era que sus hijos se emparejaran en un futuro, así que disfrutaban verlos interactuar, eran algo como fangirls de sus propios hijos.
Toda la tarde transcurrió de ese modo, cada uno por su lado, de vez en cuando ella volteaba al tumulto para verlo, más de una vez los dos habían sido atrapados mirándose y voltear rápidamente a otro lado, se podía considerar la forma de actuar ante su primer amor. Erenia miraba con confusión a Levia y sus madres cuchicheaban.
— Levia, ven. — alguien la llamaba entre los arbustos y aprovechando que Erenia estaba entretenida la pelinegra se acercó con cautela, reconocía la voz.
— ¿Qué quieres, Mikaso? — se adentró a los arbustos sin que nadie lo notara.
Estaban cerca, tan cerca que podían oír sus respiraciones, y de un momento a otro el poso su mano en los labios de ella, quien asustada retrocedió y se puso en posición defensiva. — Tenías pastel, mira — le enseño su dedo para después chuparlo con una media sonrisa.
Ella entrecerró los ojos de forma acusadora y él se encogió de hombros. — No hagas eso, me pudiste haber dicho. — soltó con un ligero ápice de enojo en la voz.
— Lo sé, pero quería saber si eran suaves como tanto se ven — dijo él serio.
Ella no pudo evitar sentir sus mejillas calientes y que el carmín se apoderara de ellas, desvió la vista a otro lado. — Tks.
— Espera aquí — él salió sin que ella pudieses decir algo, pero aún así lo espero.
Pasaron unos minutos y ella temió que hubiese sido detenido por sus madres, ambos sabían que las pelinegras mayores tramaban algo, siempre los veían y reían en voz baja, daban miedo. Aunque estaban seguros que no era nada malo, pero les causaban escalofríos.
— Listo. — volvió con una pedazo de pastel. Sus ojos brillaban. Ante la mirada interrogante de Levia, él hablo — No he tenido la oportunidad de comer pastel.
— Oh — formó una perfecta "O" con los labios y después arqueó una ceja — Estabas tan "ocupado" que te olvidaste de tu cumpleaños. Se nota que disfrutas la atención — soltó con ironía.
— Veo que me tenías bien vigilado — soltó él con una sonrisa ladina.
— Tks, quisieras.
— Sí, lo quiero — dijo el mirándola fijamente a los ojos.
— No bromees, por favor — pidió mientras respondía a la mirada.
— ¿Quieres? — rompió la tensión ofreciéndole de su pastel. A lo que ella sólo asintió. Tomó la cuchara y comió un poco. — Me gustas.
— ¿Qué? — pregunto Levia con los ojos más abiertos de lo normal.
— Me gustas, Levia.
… Silencio, lentamente empezaron a acercar sus cabezas, con los ojos cerrados y en medio de la dulzura del pastel unieron sus labios en un beso torpe, golpeando en el procesos sus frentes, fue un beso tan rápido que sólo el sabor del chocolate les quedo en los labios. Al separarse no rompieron el contacto visual, ella rápidamente salió del escondite.
— ¿Estás bien, Levia? — preguntó Erenia al verla agitada y con las mejillas rojas. — ¿Dónde estabas?
— Sí… estaba por ahí. — negó con la cabeza y se sentó en una silla con las manos cubriendo su cara.
Años después tocaba la fiesta de Levia, una gran fiesta por ser sus XV años, la fiesta que toda niña desea, la fiesta que da inicio a tu vida de señorita. Eso es lo que Mikaso había leído mientras investigaba en internet que regalo le podía dar. Ella parecía una princesa, su corazón saltó al verla, y esta vez, todo era diferente porque ahora sus sentimientos eran abiertamente correspondidos, así que en la hora del pastel se permitieron compartir la cereza, claro de nuevo en un lugar secreto, no eran personas que gustaran de la atención ajena, menos de la de sus madres que se pusieron como locas al enterarse de su relación.
Y así cada año, cada cumpleaños lo celebraban juntos, no hacía falta más que un pastel para recordar su infancia, su adolescencia y una vida que les esperaba… muchas vidas.
FIN
*Mina, nombre de la madre de Mikaso que le di ggg
*Levia es Levi
*Mikaso es Mikasa
*Erenia es Eren
¿Qué les pareció?, trate de hacerlo un poco diferente, con un gender-bender (ni idea de cómo se escriba), espero que les haya gustado gfhdfhg
Recuerden visitar el grupo de la descripción, durante esta semana han subido muchos trabajos~
Y ya estamos en el día 5 de la Semana RivaMika, así que faltan dos días más para que lean todo lo que estos días nos trajeron
Nos leemos mañana~
Bye: Seo-Tsuki
