Hola, vengo con mi aportación del día a la Semana RivaMika, es el penúltimo capítulo de esta locura, ya no se dañaran los ojos con lo que escribo.
Tenía planeada esta temática en mente, y quería hacer muchas cosas, pero la falta de tiempo llevo a esto.
Espero que les guste :')
Disclaimer: Los personajes de Shingeki No Kyojin no me pertenecen, son propiedad del señor Hajime Isayama. Yo escribo por placer y sin fines de lucro.
Día 6 de la Semana RivaMika – 08 de Julio de 2017
Palabra clave: Esmeralda
Vida Paralela número VI: Esmeralda
Inglaterra del siglo VXII, ella una muchacha de campo la cual quedó huérfana de padre, viviendo sólo con su madre y su hermano Eren, quien por ser el varón era el legitimo dueño de su vivienda.
Era una suerte que aún no las dejará en la calle, su hermano era de carácter bondadoso, pero temían que al contraer matrimonio con la señorita Leonheart les apartase de su vida, con sólo 500 libras al año dos mujeres no podrían sobrevivir, además que por la época no podían trabajar, nadie las contrataría.
Estaban reunidos tomando el té cuando el timbre de su residencia sonó un par de veces. Era la señora Catherine, que venía apurada. Su madre no pudo evitar rodar los ojos, esa mujer era conocida por ser la informante de la comunidad, le abrieron sólo por cortesía, recibiéndola en la sala de estar.
— Madame Stiller. — anunció uno de los sirviente y se retiro cerrando la puerta detrás de sí.
Cuando entro la mujer llena de holanes y un abanico los residentes hicieron una reverencia y la invitada se sentó en uno de los sofás.
— Oh, querida. ¿Te has enterado? — hablo la exuberante mujer ante la mirada interrogante de la matriarca Ackerman.
— Realmente esperaba enterarme por usted. — anunció la mujer con propiedad.
Ante esa respuesta la mujer sólo rio con entusiasmo y vergüenza. Pero eso no le impidió volver a hablar. — ¡Ha venido el dueño de medio región, el gran señor Levi Ackerman, pero no ha venido sólo. Le acompañan su amigo el señor Erwin junto a su esposa Hange! — después se llevó una mano a la barbilla. — Aunque… cuentan las malas lenguas que la señora Smith tiene alucinaciones y que está mal de la cabeza — hizo una exclamación de pena bastante dramática.
— Ya veo… — habló su madre con indiferencia.
— Sé que te has quedado sola desde que… bueno desde que el señor Ackerman murió, pero tu hijo, Eren tiene el mismo derecho que él de irlas a presentar al aclamado señor. — vio directamente a Eren quien se removió un poco incomodo del lugar. — La señorita Ackerman es la chica más bella de la región, me sorprende que aún no se haya casado… escuché que el oficial Kirstein la estaba pretendiendo, pero quizá el señor Ackerman se interese en ella.
Y esa fue la gota que derramó el vaso, en la frente de Mikasa una vena salió a relucir. Su hermano tensó la mandíbula y justo cuando iba a hablar su madre tomó la palabra. — Gracias por su visita señora Bennet. Tiene razón, en estos días iremos a ofrecer nuestros saludos al señor Ackerman. — Y de forma apropiada la acompañó hasta la salida de la habitación.
— Sí, sí, quizá su hija pueda conseguir un buen marido. — le susurró eso último a la señora Ackerman quien sólo se limitó a sonreír con falsa amabilidad. — Vendré en unos días para saber cómo les fue. — Eso fue lo último que dijo antes de ser despedida por los sirvientes.
— Madre, iremos a ver a ese señor sólo sí tú quieres — habló Eren una vez que ambos volvieron a reunirse en la sala de estar.
— Iremos, pero no para que tu hermana consiga esposo, ella es libre de elegir con quien casarse. — indicó la señora Ackerman.
Ambos jóvenes asintieron y se retiraron de la sala, cada uno a diferentes lugares, el chico a visitar a su prometida y ella a caminar por el campo, estaba divagando en sus pensamientos sobre la llegada de los susodichos que no se dio cuenta cuando tropezó y cayó en un pequeño estanque, se levantó como si nada hubiese pasado y saco un pañuelo para levantarse. A lo lejos un hombre montado en su caballo vio todo y se acercó.
— Tome, con eso no secará nada. — era un hombre imponente, aunque más bajo que ella. De mirada afilada y porte elegante, su cabello pelinegro resaltaba contra su piel blanquecina.
— Gracias, señor… —le miró interrogante mientras aceptaba el pañuelo, al observar el pedazo de tela pudo observar sus iniciales "L.A" talladas en dorado.
— Levi Ackerman — ella arqueó una ceja, así que él era la persona de quien todos hablaban. Hizo una leve inclinación y el la imitó — ¿Cuál es su nombre?
— Mikasa Ackerman — se presentó con formalidad y salió del lugar en que estaba, su vestido escurría y en ese momento sintió que odiaba la vestimenta de la época.
— Le acompañaré a su hogar, si me lo permite. — él se ofreció y ella asintió. Antes de empezar a caminar él le puso su capa sobre ella. — Puede resfriarse.
El camino fue en silencio, unas cuantas miradas se posaban sobre ellos. Al llegar a su casa él amarró al caballo en una de las columnas ante la invitación de ella a un chocolate caliente, era un día nublado y frío así que vendría bien. Ingresaron por la puerta principal, en la sala de estar se encontraba su madre tejiendo, en cuanto vio al acompañante de su hija se levantó e hizo una reverencia. Durante las presentaciones ella al igual que su hija se sorprendió de su identidad, pidieron dos chocolates y un té negro para el caballero.
— Teníamos planeado hacerle una visita de cortesía en estos días, señor Ackerman — anunció la matriarca con una leve sonrisa amable. — Pero veo que nos hemos conocido antes. Ya conoce a mi hija, Mikasa. Sólo falta mi hijo, Eren.
Y al momento que hablo del muchacho este apareció por el umbral, después de presentarse y hacer las debidas formalidad que un hombre de rango merecía, tomaron sus bebidas en silencio, ni la familia Ackerman ni el señor Levi hablaban mucho, se despidieron, no sin antes recibir una invitación al baile de bienvenida que el dueño de media región ofrecería en su mansión.
Los días pasaron hasta el día del baile, Eren recogió antes a Annie y después se encontraría con su madre y hermana en el baile. Las mujeres de la casa usaron vestidos pomposos, ella uno blanco y su madre uno color azul claro, así vestían las mujeres en bailes, sobre todo las solteras de blanco. Mikasa quién tenía el cabello un poco largo, hasta medio torso lo acomodó en un chongo con florecillas blancas adornando su azabache melena, su madre optó por un recogido sin adornos.
Al llegar al lugar se pudieron dar cuenta de la popularidad que un hombre rico y joven causaba entre la población de una región alejada de Londres, el lugar estaba lleno, era un poco difícil entrar, el interior se encontraba menos lleno al ser un salón enorme, los meseros caminaban entre las personas ofreciendo bebidas y alimentos. En la parte superior, justo en la unión de las escaleras principales se encontraba el anfitrión junto a sus compañeros de viaje, dando la bienvenida. Y como los rumores lo sugerían la señora Smith era excéntrica, no estaba loca, de eso estaba segura Mikasa, pero era diferente a las señoras de sociedad, no era reservada ni trataba de verse superior, más bien era alegre, tanto que sus risas se podían escuchar en los pequeños silencios que hacia la orquesta que amenizaba el lugar, además usaba lentes, lo cual era raro, la mayoría de las mujeres prefería no usarlos para no verse mal y porque consideraban que usarlos todo el tiempo era algo de hombres, por su parte el señor Smith era reservado, a simple vista parecía un hombre imponente y superficial, pero una vez que intercambiaron un par de palabras pudo notar la calidez en su voz y que era amable.
Y sí ponía atención en el señor Ackerman, era joven. Su miraba no reflejaba nada, pero era una persona muy formal, no sonreía ni hacia halagos, a veces bailaba por no ser grosero y la mayor parte de la primera mitad del baile se la paso sólo observando, de vez en cuando miraba con desprecio a la señora Smith, pero eso era comprensible.
— Disculpe señorita Ackerman — ella hizo un reverencia y el la imitó — tengo una duda — ella asintió esperando su pregunta — ¿Se ha dado cuenta que compartimos el mismo apellido?
Es la pregunta la descoloco, aunque era cierto — Sí, pero no creo que tengamos parentesco. Mi apellido es de la familia Ackerman de oriente.
— Ah, sí es cierto. Mi nombre es de la familia Ackerman de Francia. — después medito unos segundos. — ¿quiere bailar?
Quiso reír, pero no lo hizo — Claro — aceptó su brazo y caminaron hasta la pista de baile, era un baile de grupo así que en medio de saltos, vueltas y pequeñas pláticas pudieron conocerse mejor.
Pasaron las semanas y se veían regularmente, Hange invitaba a Mikasa a la mansión Ackerman con el pretexto de sentirse sola, pero en realidad se había dado cuenta que algo estaba surgiendo entre los pelinegros, quienes hablaban y juagaban ajedrez durante sus encuentros, otras veces él la escuchaba tocar el piano o ella le escuchaba leer obras de los grandes escritores de la época. Sí bien era cierto que a simple vista aquello no significaba nada, porque los Ackerman no eran muy expresivos, a veces dudaba que tuviesen sentimientos, pero afortunadamente existía ella, Hange de Smith, quien conocía a la perfección a su amargado amigo, y que al convivir con la pelinegra sentía que la conocía mejor, después de todo las personalidades de esos dos se parecían bastante.
— ¿Cuándo pedirás una audiencia con ella? — se acercó la de lentes con una mirada divertida al dueño de la mansión.
— Tks, no te metas en mis asuntos. — se alejó de la castaña mientras caminaba a su habitación, aunque la idea ya estaba rondando su cabeza.
— Cariño, ya te dije que él lo hará a su tiempo — apareció Erwin por la puerta con una sonrisa. — Además tiene razón, tú también tienes otros asuntos, como darme un heredero.
Hange soltó una carcajada y asintió. — Sólo estaba ayudando a la situación.
Después de una semana de pesadilla con Hange acosándolo para pedir la tan deseada audiencia, Levi por fin se decidió. Se dirigió en la mañana a la casa de los Ackerman de oriente, una pequeña broma entre ellos y tocó. Lo recibieron con formalidad y el pidió la audiencia, a lo cual la madre de Mikasa acepto y se llevo a su hijo a rastras del lugar.
— Señorita Ackerman. — Tomo aire — He empezado a despertar todas las mañanas con usted en mi mente… — carraspeo — la verdad es que estas cosas no son algo que yo suela decir, usted me conoce.
Mikasa asintió, entendía lo que él quería decir, además lo comprendía. — Sí, acepto.
— ¿En serio? — por primera vez en su vida él se permitió sonreír, acción que repetiría cuando se casaran y cuando sus hijos nacieran, pero esta era la primera.
— Sí. — el la abrazó, fue un abrazó largo, como queriéndose transmitir tantos sentimientos. Al contacto entre sus cuerpos algo hizo click, miles de recuerdos pasaron por sus mentes, aún con los ojos cerrados y lo recordaron, recordaron sus pasados, miles de años atrás, miles de años después, todo fue tan vivo. Siempre fueron ellos, sólo ellos, los protagonistas de sus vidas, sus predeterminados por el universo.
Él le entrego un anillo, color esmeralda. Un anillo que por la piedra preciosa representaba más que un compromiso, porque esmeralda es "mantener el amor verdadero, seguir adelante."
Mantener el amor verdadero como una leyenda, como el hilo rojo del destino, como lo que cada uno sentía por el otro, siempre, su destino era encontrarse siempre. Seguir adelante, aún en contra del mismo destino, de la sociedad y hasta de sus sentimientos, seguir adelante para ellos mismos.
FIN
Aaaaaaah, estamos a un día de terminar la Semana RivaMika, y quiero hacer algo especial, así que habrá una sopresaaaa jgkfff les dejare una pista: 11:11
NO OLVIDEN VISITAR EL GRUPO DE LA DESCRIPCIÓN, AHÍ ESTÁN TODOS LOS TRABAJOS DE LA SEMANA Y SON HERMOSOS, lo sé aunque aún no haya leído los trabajos, pero lo haré pronto 6v6
Nos leemos mañana~
By: Seo-Tsuki
