Capítulo 2

Persuasiones Sugestivas


En la sede de los Night Raid, tienen una pequeña reunión en la cual el tema principal es el chico nuevo que ha decidido ingresar al equipo, todos los integrantes están en la sala.

―Prácticamente acabamos de aceptar a Tatsumi…― Dijo nada de acuerdo la joven de coletas y cabellos rosas.

― ¿Y eso qué? ―Inquirió la jefa, Najenda sentada en su silla principal.

―Ah… No por nada…― Refunfuñó Mine, cruzándose de brazos.

―Exacto, no tiene nada de malo, es mejor que tengamos más aliados de nuestro lado, y además está muy interesado en nosotros, según me ha dicho Leone. ― Pasó su vista a la rubia frente a ella.

―Ese chico… es muy pequeño… y flaco… ― Comentó Akame en su típico tono, sonando neutral.

― ¿Ah? ¿Eso te molesta? ― Cuestionó la jefa ― ¿o dices que eso afectará más adelante? ―

―A mí me parece tan tierno. ― Interrumpió Leone muy sonriente.

―No está aprobado por mí. Y eso que solo le eché un vistazo. ― Replicó Mine

―Pues a mí me agrada ― Opinó Bulat.

―Uhm… Entiendo. Akame, llámalo…― Ordenó la Jefa.

―...Voy… ― Contestó la pelinegra, y al cabo de unos pocos minutos, volvió a la sala con el chico.

―Así que tú eres el nuevo… ― Dijo Najenda observándole detenidamente de la cabeza a los pies, mientras el joven sentía las miradas penetrantes tras sus espaldas.

―S-sí, mi nombre es Ariel… Mucho gusto. ― Inclinó levemente la cabeza, haciendo una reverencia de respeto.

―No es necesario tanta formalidad. Sólo que no se me ocurre por qué un chico tan joven como tu venga a nosotros y quiera ser parte de. ― Tomó un respiro, a la vez que se acomodó en su asiento encorvándose y apoyó sus codos en sus rodillas, observando muy intimidantemente al chico ― ¿Dime, has asesinado antes? ―

El joven cuestionado, abrió sus ojos, sorprendido tal vez, y contestó ― ¿Es necesario el haber asesinado a alguien antes? ―

― ¿Estás evadiendo la pregunta? ― Inquirió Najenda con una ceja arqueada.

Ariel soltó un leve suspiro para responder ―…No…― sonó muy serio para antes el haber estado tenso.

― ¿Entonces cómo crees que un mocoso como tu puede estar con nosotros? ― Replicó Mine, interrumpiendo la entrevista.

―Calma, Mine. ―Dijo Leone, tal vez defendiendo al muchacho.

Ariel se dio la media vuelta, viendo a Mine―El que no lo haya hecho, no quiere decir que no pueda hacerlo. ―Respondiendo el joven, pasó su vista al resto. ― Aun no los conozco y ustedes a mí tampoco. Solo quiero que me den una oportunidad, sé que puedo serles útil en algo. ―

― ¿Ibas a matar al consejero de la otra noche? ― Lanzó la interrogante la pelinegra de ojos rojos.

El chico tomó un respiro para responderle ―Si hubiese sido necesario, sí. ―

Najenda interrumpió de golpe, sonando de la misma manera seria y directa posible ―Creo que no comprendes la gravedad del asunto… Ariel, pero si estás decidido a entrar a este mundo, siendo como eres, creo que estás en desventaja. Si quieres quedarte; quédate, pero cada uno de nosotros hemos asesinado a muchos, y sabemos perfectamente que es un precio muy alto; por el cual pagaremos a la hora de nuestra muerte. Si no quieres ensuciarte, te recomiendo que lo pienses. ―

―¿No me estará juzgando solo por mi apariencia, verdad? ― Cuestionó el muchacho intrigantemente, pero a la vez sonando un poco molesto.

―Esa es una… Tatsumi llegó aquí hace poco, pero él ya tenía entrenamiento en combate y espada. Akame también sabe usar la espada y es muy fuerte, Mine es nuestra francotiradora estrella, Bulat tiene una amplia experiencia en el campo de batalla, pertenecía al ejército imperial, Lubbock es muy bueno en el espionaje, Leone, Scheele, Chelsea… A lo que quiero llegar…―

―Y como ya lo exprese, le vuelvo a decir que me dé está oportunidad, no me puedo marchar ahora que finalmente los pude encontrar… He visto muchas cosas, y ya no me quiero quedar de brazos cruzados, haré las cosas bajo mis propios propósitos, pero sé que puedo hacer un impacto mejor si estoy con el equipo correcto. Ustedes no son estúpidos, sólo intentan cambiar lo que la vida les arrebató, dándole una segunda oportunidad a los demás. ―Volteó a ver directamente a los ojos de Najenda, notando el parche en el ojo derecho ― …Incluso si tengo que ayudar en la cocina, lo haré, si es atender a los que salgan heridos también puedo hacerlo. Solo déjenme serles útil… Es todo lo que pido…―

Najenda soltó un suspiro, y sonrió diciendo ― Vaya, sí que eres terco y muy decidido. Está bien, estás dentro… Nos hace falta personal, así que si sale algo estarás de reserva, y bajo observación. ―

Ariel abrió sus ojos de sobremanera por lo que escuchó, sonrió muy contento diciendo ―…Gracias. ―

―Bienvenido seas Ariel, a tu nueva vida de asesino…― Recitó Najenda en voz alta.

La mayoría no protestó, sólo Mine que normalmente así es. Hicieron un círculo uniforme dándole una bienvenida al chico, el cual sonreía muy feliz. Causándole a más de uno un cierto sentimiento de ternura.

― ¡Aaaah que es lindo! ― Gritó Leone, yendo a él abrazándole fuertemente al punto de no dejarle respirar entre su pecho.

― ¡Leone lo vas a asfixiar! ―Comentó Tatsumi poco alarmado, se acercó para quitarle de encima al chico nuevo, que movía los brazos y hacía unos ruidos.

― ¿Ah? A ti también te puedo abrazar ¡Vengase!― Dijo, dándole un respiro al otro chico, mientras abrazaba al castaño.

―Ya quisiera ser él, y estar entre ellos…― Decía en voz alta Lubbock ―Par de suertudos…―

― ¡Eh! Con él no te metas ― Gritó Mine sonrojada.

―Vaya, vaya… qué acabas de decir…― Dijo Leone, lanzándole una mirada a Mine de "ajá, te atrape"

Ariel trató de recuperar el aliento perdido, una vez que se alejó un poco de la pequeña multitud, y por detrás le llegó Bulat, quien le dio una palmada en la espalda diciéndole ― Ya eres parte del equipo. ―

―Oh… Oniisan. ― Se enderezó y asentando con la cabeza, respondió ― Sí, muchas gracias. ― Sonrió al final de la frase.

―…De… De nada Ariel. ― Dijo el mayor, regresándole la sonrisa.


Una semana después:

El joven novato, sólo ha hecho favores a los miembros de la guarida, hasta ahora todo está yendo bien y con calma, ayudando donde se le necesita, y se ha dado a notar que le gusta mucho.

―Gracias, Ariel. Me hiciste un gran favor. ― Decía Lubbock colocándose un delantal en celeste, y se acercó al escritorio donde está el otro novato.

―No tienes de qué agradecer, para eso estoy. ―Dijo el chico, apilando unos libros, para tomarlos en sus manos.

―…Si eso dices… ¡Ariel! ― Lubbock se dirigió rápidamente al chico para ayudarle al ver que se le caerían ― Oye, cuidado. ―

―¡Ah! Perdón… Creí podría con ello. ― Se disculpó el menor.

―¡Je, je! Está bien, déjamelo a mí. ― Respondió Lubbock tomando los libros firmemente en con ambas manos, y subió a unas escaleras que se encontraban a escasos dos metros, para acomodarlos en un estante.

Ariel se colocó de igual forma a su lado, mientras le detenía la escalera, entonces para evitar el silencio incómodo preguntó ― ¿…Y quién era la chica con la que saliste? ―

― ¿Huh? ― Expresó el otro.

―…Sí, la castaña de cabello largo…―

― Aaaah… ―Sonrió Lubbock, y dio un salto hasta el suelo ― ¿Te gusto, eh? ― Le dio unos codazos entre sus costillas ― ¿Verdad que está buena? ―

―Eh, es bonita, sí lo admito. ¿…Y la quieres? ― Preguntó sólo para seguir platicando.

―¿Cómo dices? Sólo la he visto un par de veces, no voy en serio con ella. ―

―Ah… Entonces es solo… eso…― Giró su vista avergonzado por alguna razón.

Lubbock entendió a lo que se refería y expresó ―A "eso" te refieres con sexo ―

―…Sí. ―

―Vaya… eres más profundo. Yo, no voy en serio con nadie, y ellas tampoco. Solo me gusta. ―

―Y eso que molestas mucho a Leone. ― Comentó el chico sin pensar.

―Oye, tiene buenos pechos… ― Hizo con las manos como si los estuviese apretujando ― ¿Qué quieres que haga? ―

―Pero esa no es razón suficiente para querer a una mujer ―

―…Mmh… ― Se puso un poco serio, y Ariel lo percibió.

―Lubbock… Lo siento, creo que hable de más. ―

― No te disculpes, pero simplemente ninguna mujer puede compararse con la que en realidad me ha cautivado. ―

Ariel mostró un rubor en sus mejillas, fue la primera vez que veía a Lubbock sonar serio, y muy sincero, hasta sonrió de manera dulce. ― Oh… Entiendo… Ya quieres a alguien… ¿Y, esa persona lo sabe? ―

― ¡Ah! No me harás contestarte a eso. Es un secreto, y no te lo diré hasta que pase más tiempo. ―Le dio la espalda, y le miro de perfil ― ¿Y tú? ―

― ¿Yo, qué? ― Preguntó ingenuo

― ¿Te gusta alguien o te has enamorado ya? Por lo que he visto te llevas muy bien con Scheele. ―

―Ah… Es una gran chica, y me cae bien, pero… n-no como para enamorarme… ― Negó con sus manos y sonrió nervioso.

―Uhmm…― Entrecerró los ojos Lubbock, viendo fijamente al novato.

Ariel notó que el chico frente a él, le veía con mucha atención tanto que se fue poniendo rojo a cada segundo. ― Suenas muy simple con eso. No será que se te está pegando lo de Bulat…―

―¡¿Eh?! ¿Por qué lo mencionas? ― Evitaba el contacto visual, y lo percibió Lubbock, sonrió de manera astuta y continuó con los interrogatorios, dándose cuenta que pone al chico más nervioso de lo que ya está.

―¡Ejem! Tal parece que sí… ―

―¡¿Qué?! ¿De qué hablas? ― Se sobresaltó un poco, y comenzó a retroceder por inercia, Lubbock le seguía el paso.

―Oh, vamos Ariel… Él es gay, y hasta tú lo pareces… ¿no lo serás o sí? ―

Ariel, finalmente topó con uno de los libreros, tembló un poco al notar que Lubbock le acosó de cierta manera. ―Ah… ah… No… N-no tengo… por qué contestar a eso…―

―Es solo una sencilla pregunta, Ariel…― Estiro su brazo, a un costado del chico, y le intimidó. ―…Oye… ― Se aproximó hasta su oído oculto por su cabellera verdosa, casi aguamarina― Sé me sincero… ¿Te parezco atractivo…? ― Le susurró de manera seductora. Causándole un sobresaltó al otro chico, que apretó sus ojos y exclamó ―¡Basta! ― Y le empujó con sus manos para quitárselo de encima, en cambio Lubbock reía burlonamente ― Solo estoy bromeando… ¿Por qué te pones tan nervioso? Así lo haces parecer verdad. ―

―…Pues no, no lo soy… No me confundas, Lubbock…― Contestó el chico muy avergonzado, y por muy extraño que parezca hasta parecía querer llorar.

―Oye, no te pongas así…― Se acercó al chico y le colocó un brazo entre su hombro y cuello diciéndole para animarle ― ¡Vamos, calma! Te invito algo cuando cerremos, ¿quieres? ―

―… Uhmm… Bien, pero que sea un helado doble, de waffle, cubierto de chocolate. De los que venden cerca del palacio. Esos están buenos y no he comido uno en años. ― Dijo el chico sonando de cierto modo calmado, pero se limpió sus lagrimitas.

―Gah… No te pases… ―

―Me lo debes, o le diré a la Jefa que intentaste seducirme. ¿Qué crees que piense de ello? ―

― ¡Eeeh! ¡Ahora me estás chantajeando! ― Exclamó con sorpresa. ― ¡No te atrevas a decírselo a la Señorita Najenda! ―

― ¿Uhm? Tú te lo buscaste. ― Lo señalo, y luego se dio la vuelta para continuar acomodando libros, entre otras cosas.

―Ya qué…― Contestó Lubbock resignado.


Más tarde:

―Aquí está tu helado…― Decía Lubbock de mala gana, entregándole al chico que parecía su hermano menor a lado de él.

―¡Mmm! Está delicioso, gracias. ―

―De nada, no te chifles. ―

―¿Eh? ¿Por qué? Estoy en todo mi derecho. ―

―¡Bah! Como sea. Date prisa, que ando un poco cansado. ―

― ¿De qué? Si no hicimos mucho…―

―Esos libros no se acomodan solos. ―

―Lo sé… Pensé que te ayudaba…― dijo el chico con desanimo en su suave voz.

Lubbock lo notó y dijo ― Claro que lo haces, no fue mi intención sonar así. ―

―…Entiendo. ―


En la guarida:

―Ah, Hola Ariel, Lubbock…― Saludo Tatsumi ―Susanoo preparó una pequeña merienda, vayan a la cocina por su parte. ―

―¡Oh, qué es! ― Exclamó Lubbock, corriendo en dirección a la cocina.

―… Apenas iba a responder… ― Mencionó el castaño, con la vista puesta hacia el corredor, y volvió a ver al novato. ―Ve antes de que se lo acabe Akame. ―

―Oh, sí es cierto… ― Se dio prisa en llegar, y justo al entrar dijo en voz alta ― ¿Qué hicieron? ― Topó con el cuerpo de Bulat, provocando que el chico se tambaleara un poco.

―Oye, Ariel… Ten cuidado, siempre terminas chocando conmigo. ―

―Ah…― Expresó apenas el chico y el mayor le tomó de la barbilla ― Lo-lo siento… No me fije…― Bajó la mirada café de la oscura del hombre.

―No hay problema. ― Lo soltó y le dio espacio ― Ve, son sándwiches de atún aleta amarilla. ―

―Eh… S-sí… Gracias ― Le rodeó para ir hacia la mesa donde se encuentran la mayoría comiendo, o discutiendo como Mine y Chelsea en una esquina.

Bulat le observó, detrás de él se acercó Tatsumi quien le habló ― ¿Aniki? ―

―Eh… ¡ah! Tatsumi, ¿qué pasó? ―

El castaño miró en la dirección que notó que lo hacía Bulat, sabía de antemano que veía al chico nuevo, y solo soltó un suspiro. ―Insisto en que no lo hostigues. ―

―Yo no he hecho eso. ―Sonrió con despreocupación.

―Sí, claro… Ya me basta con que lo intentes conmigo, pero acaso lo haces con cualquier chico, entiendo que tenga una cara de niño bonito y se vea todo tierno, pero… ―

―Exacto, es eso. ― Interrumpió ― Me preocupo como con cualquiera de aquí, todos son mis compañeros y amigos, y él se ve…― Volteó a verle sentado junto a Scheele platicando ―…se ve… ― Ariel se dio cuenta que le veía y enseguida ocultó su rostro. ―…Ah… Notó que le observe… Gah…― Se llevó una mano a la nuca y camino, Tatsumi le siguió colocándose a su lado ― ¿Ajá? Termina de decirlo, Aniki ― Bulat le miró de reojo y prosiguió ― Entiendes mi punto ¿no? Es solo como un niño indefenso, es solo otro hermano menor del cual me encanta ayudar y cuidar. Eso es todo, no es nada del otro mundo. ―

―Pues no se nota, eres mucho más empalagoso con él…―

―¡Ay Tatsumi! ― Le dio una fuerte palmada en la espalda ― Solo di que me quieres y con eso me tienes contento, no tienes por qué ponerte celoso. ―

Respondió ante lo dicho ― ¿Eh? No lo estoy ― Pero Bulat arrinconó al chico, a la pared diciendo ― Sabes que me agradas. ― Sonrió de otra manera.

Tatsumi respondió entrecortado ―…Ah… Esto… ― Giró su vista a la derecha, al sentir una presencia; en donde Ariel se encuentra de pie, observándoles. Tanto Bulat como el mismo Tatsumi abrieron los ojos de sobremanera, pero el más avergonzado parece ser el castaño.

―¡Lo siento! ― Se cubrió los ojos con ambas manos y negó rápidamente con la cabeza, al igual que su habla ― N-no, no, no, no, no, no, no… No quería interrumpir… ―

―¡Ariel! ― Dijo en voz alta, yendo a él, y le tomó de las manos, notándose lo apenados y rojos que estaban ambos al verse a los ojos ― No es lo que parece, solo charlábamos, es todo. ―

―Pu-Pues igual… no… no fue intención, iba para mi cuarto… eh… yo…―

―Aniki, dile que es solo un malentendido ― Volteó Tatsumi a ver al pelinegro con una cara preocupante.

Bulat sonreía, pero un ligero rubor se dio a notar en sus mejillas ― Tatsumi, no quieras confundir al muchacho… ―

Ariel se soltó de las manos de Tatsumi, y con la cabeza baja comentó de nuevo ―…Perdón…― Sonó diferente su voz, más gruesa y seria. Los otros dos lo notaron, y esto los dejó un poco confundidos.

―Hiciste que se enojara, Aniki. ―

―Yo no hice nada. ―

―Exacto… Nada es lo que no se debe hacer, es solo un chico, prácticamente un niño y le quitas su inocencia haciéndolo creer que quieres algo conmigo. ―

―Dime que no es cierto. ―

¡ANI-KI! ― Le gritó molesto.

― Oh… Calma, calma… ¿Quieres que le dé una explicación? Bien, iré… ―Le dio la espalda al castaño y se encaminó a la habitación del menor.

Tocó a la puerta de madera ― ¿Ariel? ¿Puedo pasar? ― Espero unos segundos y no hubo respuesta, aun así decidió pasar, encontrándose con la habitación tenue por la falta de luz, y por accidente al novato que se estaba mudando de ropa, el mayor lo vio, y sólo se quedó parado en la entrada, pero parecía verse un poco embobado, y Ariel sintió su mirada demasiado penetrante al punto que le dio vergüenza que lo viera más.

―¿Ocurre algo? ― Terminó de abrocharse la pijama, y mientras Bulat le contestó siguió con los pantalones que se ponía dándole la espalda.

―…Ah… Solo…― Cerró la puerta tras de sí ―…Vine para decir que no te hagas ideas erróneas, Tatsumi no es gay. ―

―Eso lo sé. ― Se dio la media vuelta luciendo aquel pijama en color crema y en tonos café claro. ―…Se nota en ciertas ocasiones― Le sonrió, pero veía al piso.

―Sí… Amm… ¿Ya te vas a dormir? ―

―En un rato, vine a cambiarme solamente, ya iba a bajar de nuevo ―

―Bueno vamos. ―

―Claro. ―

Ambos salieron del cuarto, pero Bulat iba atrás, donde aprovecho para tener una mejor observación, le barrió con la mirada y Ariel se sintió un poco incómodo.

―Es una bonita pijama ― Comentó sonriente.

―Ah…― Giró su rostro para darle una sonrisa y decir ― Gracias ― Al momento de bajar las escaleras, no se fijó y comenzó a caer.

―¡Ariel! ― Exclamó Bulat, tomándole de la cintura completamente, lo levantó unos centímetros del suelo y dio unos pasos atrás diciéndole ― En serio que deberías tener cuidado, un día de estos no estaré cerca para ayudarte. ―

Ariel se puso de nuevo nervioso, y se sonrojo ―… Ah… ¿Por qué estoy casi temblando? Y… el corazón me… Nah… Debe ser solo por el susto. ―Se dijo mientras el mayor lo volvió a colocar en tierra firme. ― ¿Me oíste? ―

―Claro, tendré más cuidado. Gracias ―

―Bien, eso espero. ―

…Fin del Capítulo 2…


Notas del Autor: Y aquí otro más, espero y les haya gustado, tal vez me apresure en terminarlo, y sacar las cosas o el tema principal a flote, en fin. Gracias por leerlo, y gracias a mi hijo x3 Ray Wolf Aran que siempre me deja un review…. *Abrazo* Bien, nos leemos en la próxima chicos y chicas, bendiciones.