Capítulo 3

Reacciones en Cadena


Días después:

Habitación de Bulat…

―Qué me sucede hoy...― Se pregunta Bulat, sentado en el filo de su cama, luciendo una playera negra y unos shorts ― Ese sueño... Fue con Ariel...― Dijo con desconcierto, se sonrojo de repente, y luego puso una cara de sorpresa, mirando hacia abajo, directo a su entrepierna. ―Uhmp... Me acabo de despertar. ―Comentó para sí, convenciéndose de cierta manera.

Se levantó esa agradable mañana que amaneció fresca, con un poco de nubes en el cielo, pero los rayos del sol persistían de todos modos.

Bulat bajó a la cocina para el desayuno, una vez que ya se había vestido.

― ¡Buenos días!― Saludo tan enérgico como acostumbra. Akame junto a Tatsumi preparaban el desayuno.

― ¡Buenos días! ―Contestaron al unísono, y otra personita apareció con un plato de ensalada de frutas en sus manos. ―Buenos días...― Bulat bajó la mirada lentamente al ver de quién se tratase ―... Oniisan...― Aquello último lo escuchó como si fuera cámara lenta, e hizo que se sintiera feliz, entre otra cosa, su sonrojo podría delatarle así que de inmediato apartó su vista del chico contestando ―...A-Ariel... Buenos días ―

El joven de cabellos verdes se dirigió a la mesa colocando la bandeja en el centro, y regreso hacia él, regalándole una sonrisa, al verlo aún de pie y con un semblante atontado que logró ocultar bastante bien. Por alguna extraña razón el día de hoy se sentía muy atraído hacia el menor.

Aniki... Ya siéntate ― Escuchó la voz de Tatsumi, el cual sonó un tanto indiferente ante la situación; pues ya se imaginaba lo que el mayor pensaba.

―C-claro― Contestó embobado el pelinegro copetudo, yendo a un sitio en la mesa, acomodándose. Ariel terminó sentándose a su lado, provocando una ligera sorpresa en el de enseguida, Akame colocó los platos sobre la mesa, Tatsumi terminó el desayuno y lo sirvió de uno por uno. Tal parece que ningún otro de los demás se ha levantado todavía y eso no era algo bueno, esos platos peligraban estando la chica de ojos rojos a la mesa. El castaño se sentó junto a Ariel, entonces fue cuando a Tatsumi se le prendió el foco e intentó jugarle una pequeña broma a Bulat, aprovechando su sitio.

―La Jefa llegará mañana, ¿no? ― Mencionó Ariel, comiendo de un típico plato de arroz.

―Según dijo. Es probable, tiene unos asuntos con los del ejército. ― Contestó Akame, a punto de terminar un segundo plato.

Ariel intentó responder con comida dentro de su boca ―Mmh… Realmente tiene mucho trabajo. ― Se pasó trago la comida, tomando un respiro ―…Además de que Lubbock andaba terco en acompañarle... ―

―Ariel. ― Dijo de repente, sonando muy serio el castaño. Causando incluso que Bulat lo viese y se preguntara ¿Qué ocurría?

El chico nombrado; volteó a su costado izquierdo y le contestó ― ¿M-mande? ― Pero se veía sorprendido, y la mirada esmeralda de Tatsumi le intimidó hasta ponerlo nervioso. Éste se acercó al rostro del muchacho, y le tomó de la mejilla, Bulat se pasmó en el instante que notó que algo raro ocurría frente a sus ojos, y entonces vio que el mismo Tatsumi le lanzó una mirada desafiante, azotó su plato de arroz a lado, haciendo un fuerte ruido. Era tonto lo que iba a hacer, abrió sus labios para decir algo pero…

―…Tienes un poco de comida en tu cara…― Dijo Tatsumi sonando como un buen hermano mayor, le limpió la mejilla con una servilleta blanca que traía en su mano, y el pelinegro se tragó lo que iba a decir, trató de relajarse ahora, soltó un suspiro de alivio hacia el otro lado con discreción.

Qué rayos intentabas, Tatsumi…― Dijo como si el otro le escuchara el pensamiento ― ¡…Ah! ― Se dio cuenta de algo, y era importante ―No puede ser…

―Oh… Gracias… ― Respondió Ariel ya más tranquilo, cuando Tatsumi terminó de limpiarle.

Los demás finalmente fueron llegando conforme se despertaban.

Al poco rato:

― ¡Gracias por la comida!― Exclamó Leone muy satisfecha.

―Ariel te toca lavar las vasijas.― Dijo Akame en su tono peculiar.

El chico asentó con la cabeza diciendo ―Sí.― Se levantó, al mismo tiempo que los demás en cambio Bulat se quedó sentado un momento más, para que Ariel recogiera sus platos, y en ese instante la torpeza del chico volvió a salir. Uno de los tazones iba a caer por tomarlo mal, y el hombre a su costado le ayudó a detenerlo. ―Ariel ten cuidado.― Dijo amablemente, entregándole el plato. ―Lo siento...― Respondió el chico avergonzado, tomó lo que Bulat le dio, pero éste sintió el roce de la delicada mano del chico, causando una extraña sensación. Ariel de inmediato le dio la espalda para ir al fregadero, y detrás de él escuchó el rechinar de la silla, volteó para ver que Bulat se había retirado ya, solo se quedó con un semblante poco confundido, y continuó con su labor.


Aniki…― Le llamó Tatsumi con una sonrisita burlona dibujada en su rostro.

―Ta-Tatsumi… ¿qué pretendías allá? ― Cuestionó el pelinegro, en un tono de fastidio.

―¿Eh? ― Expresó el castaño con sorpresa ― …Absolutamente nada. ― Respondió ya sin hipocresía.

―Sí, claro… ― Contestó hasta de mal humor, y le dio la espalda para seguir caminando, le sorprendió al que dejó atrás.

―Ah…Ah… ¡¿Bulat…?! ―El pelinegro se detuvo al escucharle, Tatsumi lo notó tenso, algo que no se ve a menudo en el fornido. ―Sólo fue para molestar. No pensé que… que te afectara… ¿Acaso estás…?―

―No, Tatsumi…― Se giró a verle diciendo aún ―…No me malinterpretes. Yo… ― Respiró hondo y con eso mismo dijo ―… Olvídalo, ni yo sé qué traigo hoy… Te espero en la tarde, para entrenar. ― Sonrió de manera forzada, pues realmente se le veía alterado.

Tatsumi se extrañó, arrugando su ceño miró al mayor confundido, y que algo le fastidiaba ― Claro…― Respondió desganado, viendo cómo se alejaba aquél hombre. ―Será que me pase….―

Ariel caminó a un lado del castaño, el cual le preguntó al verlo un poco preocupado ― ¿Tatsumi, ocurre algo? ―

―¿Eh? No… ― Contestó junto con una risita nerviosa ― Eje, je, je…―

―Uhmm… Bueno, si no me quieres decir, lo entiendo― Dijo Ariel, sonriendo con aflicción, le dio la espalda.

―Espera… ― Dijo Tatsumi ― Es que… algo le pasa hoy a Aniki… ¿Lo notaste? ―

― ¿Qué? ― Se giró para verle de perfil ― No, yo lo veo igual que siempre. ― Contestó de lo más normal.

― ¿En serio? ― Se preguntó más a él; pero le lanzó una mirada al otro, como si le diera pena que Ariel no se diera cuenta de lo que sucede con referente a Bulat, ya entiende que el susodicho está teniendo dificultades internas, y parece estarse dando cuenta que en verdad le atrae el muchacho en cuestión.

―Perdón…― Se disculpó Ariel notando el semblante afligido que colocó Tatsumi. ― Hablaré con él en cuanto le vea, ¿te parece? ― Dijo para calmarle.

―Eh… Sí, bien…― Contestó entrecortado, ya sonando más tristón.

―Ah… Tatsumi me estás preocupando aún más con esa contestación tan apagada… ― Pareció el haber dicho un reproche, pero en realidad era inquietud.

―No, no, no… ―Negó al darse cuenta que la estaba regando ― No sucede nada malo, está bien. ―

―Bueno, iré con Chelsea y Scheele, cualquier cosa puedes decirme. ― Dijo el chico de cabellos verdes, y se retiró inconforme. Tatsumi asentó con la cabeza, seguida de una sonrisa ya un poco más confortante.

Ariel apareció en una sala de descanso, en donde normalmente se reúnen todos para convivir, en un sofá carmín se encuentran Chelsea y Scheele, esperando por el chico, además de otro personaje, Bulat. El chico lo vio y se puso nervioso al observarlo sentado dándole la espalda, tal parece que charlan, hasta que la de cabellos lilas le gritó al ver su figura de pie en la puerta. ― ¡Ariel! ―

El chico se aproximó y cuando estaba por llegar; el pelinegro se puso de pie ― Onii…san…― Dijo bajando la voz, ya que Bulat le pasó de largo. ―Tal vez no me escuchó…―Pensó el muchacho, pues pareció a simple vista que le había ignorado.

―Ven, siéntate… ― Dijo Chelsea, dando palmaditas al asiento vació de su lado.

―Claro. ― Contestó sin chistar el chico y se acomodó en donde le indicó, sintió que le observaban muy detenidamente, logrando que se pusiera nervioso y comenzara a enrojecerse al punto de agachar su cabeza.

―¡Aaay! ¡Qué es lindo! ―Gritó saliendo de la nada la rubia de Leone, que prácticamente se le echó encima.

―Waah… Leone… Me… No… ― Decía a duras penas por el fuerte abrazo que le dio ― …No puedo… respirar…―

―Leone, siempre lo acaparas todo para ti. ― Replicó la joven amante de los dulces.

―El es mío, y lo sabe. ― Dejó de ahogarlo, y lo sentó como si fuera un muñeco y lo abrazo ya sin pegárselo tanto.


Al transcurrir el día, cada quien hacía sus cosas, hablando de aquellos que no tuvieron una misión, o algo importante. El caso curioso aquí, es que por más que Ariel trataba de encontrarse con Bulat, éste salía huyendo de muchos de los sitios en que se topaban, incluso antes del entrenamiento de Tatsumi.

―Ya hablaste con él…― Preguntó Tatsumi, pero con solo verle la cara al chico obtenía una respuesta obvia ―…Ah… Veo que no…―

―Lo-lo siento… Es que, no he... podido…―Tatsumi puso una mirada pesada, y muy intimidante que causó que Ariel se tensara y tartamudeó ―...Ah… E-este… ―

Soltando un suspiro con fastidio comentó ―Bien, ahora voy a entrenar. Ahí podrás verlo. ― Apenas le dio la espalda, Ariel le tomó del hombro, sintió aquella mano temblorosa que le obligó a voltearse de nuevo. ― ¿Qué ocurre? ―

―…Espera…― Musitó el chico despacio ―…Antes de ir… quiero saber por qué te empeñas en que hable con él… si… en sí, no hay nada de que discutir. ―

Tatsumi abrió los ojos con sorpresa y miró hacia un costado elevando su vista, y rió nervioso diciendo ― …Pues… Claro que hay algo…― Sin pensarlo solo exclamó lo primero que se le vino a la mente ― ¡Y tú eres el culpable! ―

―¡Eh! ¿Yo? ― Se señaló con la palma de su mano abierta ― ¿Qué hice? ―

―Sólo ve y demuéstrale que estás preocupado… ― Demandó Tatsumi.

―Si preocupado estoy… Y ahora no quiero hablar con él, siento que no me quiere hablar… Desde el desayuno se ha comportado extraño, y tienes razón algo le sucede… Pero… ahora me sales con que yo soy el que tiene la culpa. ¡Explícate! ― Ahora exigió el muchacho.

Tatsumi se metió en un pequeño aprieto al abrir la boca de más ― Eh… Piensa, vamos… ― Se dijo para sí, y salir del asunto ―… Ah… Es porque… te aprecia mucho como un hermano… y a veces teme por tu seguridad… Es así con todos, incluso conmigo, pero es que con solo mirarte a uno le provocas cierto sentimiento de… protección. Incluso las chicas lo han dicho…―

―Estás sobreprotegiéndome…― Agachó levemente la cabeza, pensando ―… Pero… no… Yo…―

―Me tengo que ir, sino se pondrá un poquito severo conmigo. Más vale que vayas… ―Salió corriendo a toda prisa, dejando estupefacto al joven Ariel, y muy sorprendido que ni siquiera lo dejo terminar.

Al poco rato:

―Tatsumi, ¿estás distraído hoy? ―

― ¿Eh, qué? ― Bulat le dio apropósito con la lanza que suele usar para entrenar, justo en sus glúteos ― ¡Gaaah! ¡Pero Aniki, qué te ocurre! ― Exclamó el castaño con sus manos en su trasero, y dio unos pasos alejándose poco a poco de él.

―Pon atención o lo volveré a hacer. ― Sonó muy estricto de repente, cosa que intimido a Tatsumi, de inmediato el pelinegro elevó sus ojos atrás del castaño, el cual giró su rostro, sobándose aún, y ahí estaba Ariel yendo hacia ellos, Tatsumi regresó apenas su vista al mayor y de repente ―…Suficiente por hoy…―Escuchó cuando le pasó a un lado, e incluso caminó sin ver al chico de cabellos verdes.

Tatsumi se giró gritando ― ¡Aniki! ― Luego miró la cara que puso Ariel, era como si estuviese pasmado. ―Oye… yo…― Intentó decir, pues era claro que el menor se había quedado atónito.

―…No… ―Sacudió la cabeza y prosiguió ―Parece que interrumpí algo. ― Dijo con tranquilidad Ariel, ocultando lo que en verdad sentía.

―Para nada… Definitivamente tiene algo…―

―En fin…―Dijo resignado el chico, encogiéndose en hombros y sonrió de manera singular.


En los baños termales.

Bulat está tomando un baño muy relajante, y mientras disfruta de ello habla consigo mismo ― No sé qué tengo hoy... Esto no ha dejado de pararse, en especial cuando Ariel está cerca... ― Sonó con cierta frustración en su voz, introdujo ambas manos al agua caliente; directo a su sexo ―Esta duro... Necesito hacer que baje... O dolerá sino me desahogo...― Comenzó a incorporarse lentamente del agua, cuando se escuchó la puerta corrediza abrirse, giró su vista hacia ella, y miro un pequeño bulto, es de Ariel, al ver de quién se trata volvió a meterse al agua de inmediato para cubrirse, pues le dio un susto, además de sentirse apenado.

Ariel vio que el mayor se había vuelto a sentar ―Ah...pensé… que estaba solo...― Dijo agachando la vista poco a poco, al mismo tiempo que intentó cubrir su desnudez por completo con una toalla blanca de baño. ―…Ehm… será mejor... que…― Apenas e iba a volverse cuando escuchó.

―Oh... Imagina que no estoy...― Dijo el mayor, en su tono peculiar, aunque actuó con un poco de indiferencia, mientras tomó una toalla despistadamente para cubrir su abochornado problema. Ariel sonrió nervioso al oírle, sin decir más, se dirigió a los baños y tomó un taburete de madera y la regadera de manguera para comenzar a bañarse antes de entrar al agua, le daba la espalda a Bulat; quien le veía perfectamente desde donde está, pero al pasar su mirada en aquella espalda joven, el rubor en sus mejillas aumentó y más conforme observó meticulosamente el esbelto cuerpo del chico. Ariel se lavaba sus brazos, su cuello de una manera tranquila, pero rápida también, tal vez porque alguien lo ponía nervioso. Bulat apretó sus labios como si deseará algo, llevó una mano hacia su parte; tocándose a manera de excitación, pero se detuvo diciéndose ―No puedo hacer esto aquí, me verá...pero… No, debo soportar...― Se quiso volver a parar y en eso Ariel se había puesto de pie, dirigiéndose hacia el agua caliente. Se cubría con la toalla, y así mismo entró, Bulat vio frustrada su segundo intento de escapar, y se puso más nervioso como nunca, Ariel le veía desde un extremo, literalmente lo tiene frente a él.― ¿Estás bien, Oniisan?― Preguntó con cierto tono de preocupación.

Bulat elevó su vista, mientras pensó ―No me digas así ahora y menos con ese tono tan dulce...― Lo dijo como si el menor le escuchara, lloraba por dentro ― Estoy bien ¿por qué lo preguntas? ― Agregó una sonrisa para que no le viese nervioso, además de tranquilizar a la criatura.

―Oh… Es que… No quiero sonar grosero, pero has estado actuando raro hoy... ― Dijo tímidamente el chico, tomó un poco de aire como si se armara de valor ― Incluso... No sé si son ideas mías, pero parece que me estas evitando...―

¡Eh! ¡Se dio cuenta!― Pensó sintiéndose mal. ― ¡No, cómo crees! No te haría esa clase de desaire. ―

―Es que...― Agachó su vista al agua casi cristalina.

Bulat se aproximó al chico; y le tomó de su verdosa cabellera aguamarina, acariciando su cabeza con dulzura ― No pienses esas cosas de nuevo o tu Oniisan se sentirá mal.― Dijo sonriendo.

Los ojos café del chico le vieron apenados ―Ah…― Sonrió levemente con nerviosismo ―Está bien, perdón por dudar de ti...―

Bulat lo soltó diciéndole ― No te disculpes, yo también tengo la culpa por hacerte sentir así― Guardo silencio, pensando un poco ―Uhmm… Así que te debo algo... Pídeme lo que quieras.―

― ¿Eh...? ― Expresó Ariel con sorpresa ― ¿A-Algo? ¿Lo que sea? ― Cuestionó con incredulidad.

―Sí, es como si fuera un deseo. Incluso puedes pensarlo si quieres, no te apures.― Retrocedió acomodándose en la orilla para recargar sus fornidos brazos y espalda, el chico se quedó callado y dijo ― Bien, lo pensare. Gracias.―

―De nada...― Escuchó Ariel, y el pelinegro se acercó nuevamente, pero ahora tomándole de la barbilla, cosa que en sí era costumbre para ambos, pero ahora se fue acercando más y más, Ariel se quedó quieto y mudo; con los ojos bien abiertos, pues todo pasó muy de repente. Casi a simple vista Bulat parecía querer besarle en la boca, pero fue como si se arrepintiera a último momento, pasando a la mejilla.

Con eso el mayor comenzó a retirarse, Ariel seguía quieto, pero hizo lo que pudo para moverse, al menos para pedir una explicación pero los nervios no le permitieron hablar está vez, vio aquella fornida y marcada espalda. ―Sigue disfrutando del agua, Ariel. Yo me retiro―

Parpadeó como si de un sueño se tratase, y de igual modo llevó su mano en donde quedó impregnada la sensación de aquel significativo beso, apenas se sonrojo, tanto como un tomate y no era por el calor, se metió más al agua hasta podérsele ver solo su cabello y ojos.

Se dijo en su cabeza ―Y eso que he estado muy sensible... Y… y… luego hace eso... ¿Estará bromeando? …Mi corazón no ha dejado de palpitar... Hizo que me sintiera...―

…Fin del Capítulo 3…


Notas del Autor: Gracias por su paciencia xD ¡Jeje! Espero que el capítulo de esta semana sea de su agrado… No tengo mucho qué decir está vez, pues es más que claro, las intenciones de este par, y pues bueno, ya verán lo que sigue… ¡Saludos y bendiciones!