Capítulo 4

Descuidos


Ha pasado ya más de un mes desde que el novato está en el ejército revolucionario, en estos momentos se encuentra haciendo el aseo, junto a Susanoo.

―Ya casi es la hora de comer.― Interrumpió el mayor.

― ¿Ya es tan tarde...? ― Preguntó con sorpresa, Ariel

―Sí ― Respondió Susanoo en su tono habitual.

―Pues bueno, terminé mi parte, creo que iré a mi habitación.― Se estiró un poco al estar fregando el piso.

―No llegues tarde para la comida―

―Entiendo.― Contestó el chico yendo por uno de los pasillos viendo por las ventanas, y en ese pequeño recorrido se topó a Scheele, quien le vio diciendo.

― ¿Ariel, estás ocupado?―

―No, para nada― Respondió con simpleza.

―Perfecto, necesito que me acompañes al bosque... Quiero unas flores nuevas para mi cuarto. ―

― Oh, pero ir hasta el bosque...―

Scheele le interrumpió sin querer ―Son especiales, y además están cerca no demoraremos mucho.― Dijo sonriendo la joven de cabellos lilas.

―Claro, te acompaño.―


Scheele salió junto Ariel, el cual en su andar; divisó a Tatsumi y Bulat de lejos, iban a pasarles de lado conforme se aproximaban.

―Scheele― Llamó Tatsumi a la joven, deteniéndose. ― ¿Van a algún lado?―

―Oh, solo vamos a pasear.―

Ariel enseguida volteó su mirada bien abierta ―Mintió― pensó, y se le ocurrió decir― Sí, antes de comer.―

―Claro, hay que abrir el apetito.―

―En especial tu Ariel, sigues igual de delgado― Comento Bulat de forma burlona. ― Aunque con esa figura se ve estupendo…― Dijo en sus pensamiento, al observar que lo hizo sonrojar.

―Aah... ¿Por qué siempre me molesta así, Oniisan? N-no es divertido.― Contestó el chico a la vez que iba agachando su cabeza.

―Ya, ya... Perdón. ― se acercó demasiado al chico que le causó un sobresalto, Bulat aprovechó para tomarle del rostro diciendo― ...Aunque pones una cara graciosa cuando lo hago, y no puedo evitarlo. ― Sonrió a su manera, y dirigió su vista a Scheele diciendo ― No los entretenemos más.― Se irguió de nuevo, y comenzó a caminar.


En el bosque:

Al ir adentrándose al bosque, encaminándose a la par en un sendero silvestre, Scheele giró su vista haciendo un comentario sorpresa.

―Parece que le gustas a Bulat―

― ¡¿Eeeh, perdón?!― Exclamó el chico muy sobresaltado, y con sus ojos bien abiertos.

― Je, je ― Rió un poco la joven de gafas, y al terminar de sonreír ― ¿Sí sabes que es gay, verdad?―

― ¿Me lo estás confirmando, acaso?― Inquirió el joven ya sonando más tranquilo.

―No exactamente, pues eso es obvio, ¿no? ― Dijo inocentemente la joven Scheele.

―¡Eh! Sólo pensé que jugaba… A-al menos en un principio… Pero… ―

―Uhm… Es curioso; pero con Tatsumi no solía coquetear tanto, digo no es que se aproveche ni nada, conoce sus límites. Pero contigo se comporta diferente, sin exagerar... Diría yo ― Comentó la joven en su típico tono, y sonrió ligeramente.

― ¿Es enserio lo que dices? ¿Eh… de verdad?― Preguntó entre sorprendido y confuso.

―Pues solo estoy siendo sincera. Es un buen hombre, y realmente eres adorable cómo no le podrías gustar ―

―Je, con eso es más que suficiente. Entre él y yo no puede haber nada― Cambió su tono de voz, sonando entre serio y ¿afligido?

Scheele no es tan tonta como suele presentarla su reputación, pero logró percatarse de aquél sentimiento de mortificación en el chico a su lado, que él intento ocultar con esfuerzo. ―Entiendo… Solo que fueras como él… Ya sabes…―

―Ah, sí...― Contestó con desánimo ― Tal vez...―

Scheele, lo observó; pero esta vez le causó ternura, y de igual forma esa contestación le hizo pensar en algo más. ―…Ya llegamos.― Dijo subiendo su tono de voz, como para que el chico se sacara la plática de hace un rato.

― ¿Ah, ya?― Elevó su vista café solo un poco y notó una hermosa especie de pradera, con muchas flores silvestres. ―Wow...― Expresó maravillado.

― Es como mi lugar secreto. ― Comentó la joven deteniéndose.

Ariel dio unos pasos al frente admirando tan precioso y sosiego paisaje. ― Realmente es agradable a la vista.―

―Sí... ― Dio unos pasos para colocarse a lado del joven ―…Lo sé es algo que disfruto mucho, aunque sea una colina muy escondida. ―

―Ya veo, ¿y de cuáles vas a llevar? ― Preguntó admirándolas casi todas a la vez, notando que había incluso una muy inquietante flor de color carmín, llamativa, eran pocas y parecían venir de algún otro lado, el joven le observó curioso mientras espero la respuesta de su acompañante.

―…Cierto, las que quiero son las que están― Caminó; guiándole entretanto hablaba aún―…por aquél acantilado...― Sin darse cuenta tropezó torpemente al suelo, causando que se lastimara un poco y perdiera sus lentes al caer. ― ¡Auch!― Soltó una exclamación.

―Scheele ¿estás bien?― Preguntó alarmado el chico; yendo deprisa a ella para socorrerle. La joven se enderezó del suelo apoyándose con sus manos, Ariel preocupado, y acomodándose de rodillas, dijo ―Ah… Tu frente…― Le tomó del rostro con cuidado; notando una pequeña herida enrojecida en aquella área.

―Estoy bien… ¡Eh…mis lentes...! Ah… No veo nada...― Comenzó a ponerse histérica, y remolineaba sus brazos, haciendo que el chico le soltara, para ella agacharse y palpar la tierra, y hierba.

Ariel se puso de pie ―Yo los busco, debieron caer por aquí...― Caminó un poco alejándose de la chica que se detuvo, quedándose sentada en el suelo con la mirada perdida por no poder enfocar bien. Ariel tardó unos minutos, los encontró entre unos arbustos de hortensias, cuando los alcanzó a tomar gritó felizmente ― ¡Los encontré!―

Scheele, le escuchó, contestando ―Qué bien, gracias Ariel...― Oyó un paso, mas no le llegó nada a sus manos suspendidas en el aire...― ¿Ariel?― Preguntó confusa, después de eso como si fuese algo desconocido por su incapacidad, escuchó un fuerte ruido seco, y entonces pensó en lo peor al no obtener respuesta del chico. Como pudo, arrastras y palpando todo, intento localizarlo. ― ¡¿Ariel?!― Gritó, dándose cuenta que el joven pareció haber caído por el inestable barranco.

En efecto el chico estaba en el suelo, claramente se le veía maltratado, Scheele seguía gritando su nombre, y con esto reaccionó, abrió sus parpados con dificultad como si le pesaran, con la vista borrosa, trató de enfocar, parecía escuchar muy lejos la voz de su compañera que le llamaba ―…Hmm… A-aquí estoy... N-no... No te preocupes…― Divisó la figura de aquella, a la vez que unos pétalos también caían con delicadeza; y entre ellos esas flores carmín, que vulgarmente se les conoce como: "La flor del infierno" ― Cerró de nuevo sus ojos al perder el conocimiento, encontrándose en medio de aquellas hermosas y rojas flores.


Al poco rato, pareció despertar un momento, sin abrir sus ojos aún; podía escuchar la voz de Najenda, y de los demás a su alrededor. Lo cargaron hasta a una mesa, donde sintió que lo sujetaron, era obvio que por el momento no reaccionara rápido, aún se encuentra aturdido.

―Lubbok no está, hay que improvisar.― Era la voz de la rubia, Leone.

―Lo siento Ariel... Lo siento...― Logró oír la voz de Scheele que pedía disculpas.

―Déjenmelo, Yo me encargo.― Dijo Chelsea, verificando el cuerpo inmóvil del Ariel, deshaciéndose de su camisa guinda, notándose su cuerpo delgado cubierto por otra playera debajo de manga corta, que no era necesaria quitar, además de una cadena dorada que pendía desde el frente de su cuello, ocultándose entre su ropa. ―Está bien. Solo tiene moretones y unos raspones no tan profundos… el brazo izquierdo… ― Palpó el hombro con ambas manos sujetándole levemente, donde sintió una inflamación enrojecida en esa zona ― Ah…parece estar dislocado… es todo. ―

―Susanoo, sujétalo bien.― Dijo Najenda en tono de orden.

―…Ariel, esto dolerá un poco… Solo relájate― Decía ella, sabiendo que el chico reaccionaba por sus leves movimientos y su respiración tranquila, tomó el área afectada. Ariel solo escuchó sin hacer ningún movimiento o sonido.

―Esto le dolerá y más sin medicamento, así que… Aquí voy…― Comenzó a hacer ciertas maniobras para relajar el músculo, el semblante del chico cambió poco a poco, ya era de dolor. ―¿Listo, Ariel? ¡1…2…3! ―

CRACK, se escuchó un ligero tronido interno al momento en que le dio un jalón en su brazo. ― ¡Gaaah…! ― Soltó el chico un grito agudo, abriendo sus parpados de par en par. Sí le dolió, pero con esto salió a flote que también se ha dañado su mano en la caída. ―Duele… gaah… mi mano…― Dijo como si estuviese exhausto, Chelsea se percató de algo en la mano derecha del chico que aferraba aún. Terminó por desmayarse.

La pelirroja llevó sus mano a la suya encontrando los anteojos de Scheele, se aseguro de no perderlos, y esto causó que sonriera diciendo ―Pero qué tonto... casi los rompe...―


Despertó, admiró el techo oscuro de color madera, sabe que está en su habitación, giró apenas su cabeza, Scheele se encuentra ahí a su lado, notó por la cortina que ha anochecido.

―…Tengo que ir… al baño― Se levantó, lentamente intentó mover sus manos dándose cuenta que una se encuentra vendada, ― Ah… Cierto… También me lastime la muñeca…― Se dijo en voz baja, miró a la joven de cabellos lilas recostada a la orilla del lecho, e intentó ponerse de pie, tratando de no despertarla. Al sentir el frío suelo en sus pies, dio si acaso unos pasos, y tropezó por la falta de visión, pequeño problema que suele tener en la noche, pero la caída fue ahogante, y sintió que era algo… o mejor dicho alguien ―…Ugh… Pero qué…― El bulto con el que cayó, se movió espantado.

―A-Ariel… ¿qué haces? ― Lo despertó al momento de caerle encima.

La voz le es conocida, y elevó enseguida su vista al rostro de la persona, diciendo con mucha sorpresa ―…Oniisan… ― Se le quitó de encima lentamente; quedándose sentado frente al mayor ―Lo siento… Yo… Este, necesito ir al baño…―

Bulat se despegó de la pared y se acomodó en cuclillas, para poner al menor de pie ― Ya veo ¿Y cómo te sientes? ― Preguntó sonando interesado entre preocupado.

―Ah… Mareado… ― Llevó su mano sana a la sien ―…y siento un poco de molestia, es todo…― Le miró sonriendo tímidamente.

Bulat le devolvió una leve sonrisa, demostrando así lo aliviado que se sentía al escucharle decir aquello ― Me da gusto… Deja te llevó al baño. ― Por inercia o mejor dicho sin darse cuenta le tomó de una mano, y dio un par de pasos, Ariel notó este gesto que lo hizo parecer como un niño chiquito.

―Eh… No es necesario, puedo ir solo― Comentó sin ser grosero, pues se sentía extrañado, no era la primera vez que le tocaba, pero se sentía diferente, y en ese inter se le vino los últimos acontecimientos, lo de aquél presuntuoso beso en la mejilla, y las palabras de la joven que duerme ahora en su cama.

―Solo voy a acompañarte, no haré nada. A menos de que tú quieras que lo haga. ― Le tomó del mentón, causando que Ariel volviera de sus pensamientos, se puso muy nervioso.

―Eeeh… ― Negó con la cabeza ― N-no… estoy bien…― Parpadeó menos de un segundo cuando de la nada; el hombre pelinegro le abrazo fuertemente causando que el chico se desbalanceara un poco de donde estaba. ―…Ah… Este… B-… ― Los labios del chico frenaron por querer llamarle de otro modo.

― ¿…Sabes? Me preocupe mucho al verte inconsciente en aquella mesa, y… cabe decir que ni siquiera me atreví a cargarte… Lo hizo Susanoo… ― Soltó un suspiro agobiante como si fuese a sollozar en cualquier momento ―…Te… te dije que tuvieras cuidado… ¿por qué no obedeciste? ¿Por qué no fuiste más cuidadoso…? ¿Eh? ― Le lanzó demandas que no esperaba, y que no podía responder, y recordó que se lo había advertido anteriormente. El silencio intermedio era muy incómodo, que solo podía oír el respirar de quien lo tomó con cierto sentimiento. Pero el copetudo siguió hablando ―…Ahora no pude… no pude detener tu caída… Ariel…― Sonó con cierta quebrantes en su voz.

El chico nombrado sintió un extraño hormigueo por todo su cuerpo, y su corazón se aceleró más de la cuenta, casi se le salía literalmente, y las palabras de Bulat le llegaron más de lo que imaginó, su sonrojo apareció, y el hombre seguía abrazado a él, pareciendo no querer soltarle le dijo ― ¿Qué debería hacer contigo…? Si eres tan descuidado… si eres… Eres tan pequeño… ― Todo aquello se lo decía cerca de su oído.

― ¿Eh…?― Expresó al sentir su cambió de voz repentino.

―…y frágil… Alguien como tú no debería involucrarse en esto…― Rompió el abrazo, y se irguió nuevamente, viendo el rostro confuso del chico.

Ariel arrugó su ceño con extrañez ― ¿Cómo? …Me… ¿me estás diciendo que… soy…?―

― ¡Sí, eres débil…!― Exclamó Bulat a manera de susurro, siendo un poco brusco en sus palabras, aunque estuviese fingiendo de cierta manera.

La reacción de Ariel fue muy cambiante, su semblante se llenó de tristeza en un segundo, a punto de casi llorar, el mayor le volteó la cara, y escuchó que el chico caminó hacia él; pasándole por un costado, y escuchó claramente decir. ―...Yo… Te demostrare lo contrario. ― El mismo Bulat se giró estrepitosamente a ver solo la espalda del chico alejándose poco a poco.


Notas del Autor: Y con ustedes otro capítulo más, espero y les haya gustado, sé que estuvo raro xD Pero bueno, esperen a ver lo que sigue x3 Ya les iré demostrando lo que sucede entre estos dos ¿machos? xD e iré revelando más acerca de este personaje. Gracias por pasar, ¡saludos y bendiciones!