Capitulo 1 – Parte II.
Dejando a un lado el pequeño incidente que le paso a Red y su director Giovanni, nos vemos ahora encontrados con la prima de David, Ferchu, siendo acompañada por su pequeña Eevee, Nanny, quien la iba siguiendo a paso lento y alegre atrás de su entrenadora; y junto a la diestra de Ferchu, se encontraba su amiga de la infancia, Yellow, quien llevaba a su pequeña Pikachu, Chuchu, igual tras de ella, haciéndole compañía a Nanny. Las dos jóvenes y nuevas estudiantes del instituto iban felices rumbo a su primer aula de estudios, el primer día de escuela, pues iban a estar todo el año escolar juntas. Ambas revisaban sus tiras de materias, para localizar más rápido el número del aula, hasta que una extraña voz eléctrica, parecía salir de los altos parlantes que se encontraban en el pasillo por donde se encontraban. Aquel sonido se escuchaba por todos los pasillos que estaban interconectados con otros altos parlantes en los demás alrededores del instituto, de la cual la voz que se desprendía de ellos parecía el de una mujer seria lo cual decía lo siguiente:
- A TODOS LOS ALUMNOS DE NUEVO INGRESO. SE LES INFORMA QUE TODOS DEBERAN DE ACUDIR AL AULA DE CONFERENCIAS, PARA QUE SE LES DE LA BIENVENIDA AL NUEVO AÑO DE SU CURSO ESCOLAR, EN EL CUAL AHÍ, CONOCERAN A SUS NUEVOS PROFESORES Y A LOS ALUMNOS QUE LOS ACOMPAÑARAN DURANTE LOS SIGUIENTES AÑOS. REPITO… - A todo esto, las dos jóvenes parecían estar algo confundidas, puesto a que su anterior escuela no había pasado nada similar.
- Oye Ferchu. ¿Tu primo David te había comentado algo como esto? – La rubia parecía algo intimidada por la voz de los altavoces.
- Parece que se le olvido mencionarme ese detalle. Ya sabes que a el se le olvidan mencionar las cosas importantes. – Le contesto la morena, dándole una pequeña sonrisa, para que su amiga no se sintiera tan incomodada.
- Tienes razón. – Durante un pequeño lapso ambas se rieron de eso, pero en ese momento, una pregunta le llego a Yellow. – Bueno, y a todo esto… ¿Dónde se encontrara el aula de conferencias?
- No tengo ni la más mínima... – Antes de que pudiera completar la frase, María fue interrumpida por el altavoz que continuaba con el siguiente mensaje.
- … PARA LOS ALUMNOS NUEVOS QUE RECIEN INGRESARON Y NO SEPAN LA LOCALIZACIÓN DEL AULA DE CONFERENCIAS, SE LES OTORGARA UNA GUIA DE UBICACIÓN. POR FAVOR, MANTENGANSE EN CALMA, EN CUANTO SE SIENTAN… ALGO… MAR…ER…A… - Ambas chicas parecían creer que la voz de la radio se estaba distorsionando, a la vez podían observar que el lugar en donde se encontraban se volvía todo extraño, por lo que una pequeña jaqueca las empezaba a molestar.
- Yellow… ¿Qué esta pasando? – Pregunto algo atormentada María, mientras se ponía las manos a la cabeza por el dolor que sentían.
- No lo se, pero parece que también nuestros pokémons están siendo afectadas. – En eso voltearon al suelo, para ver como sus compañeras también parecían ser afectadas por el cambio raro del ambiente, hasta que el dolor dejo de pasar y el cuarto termino todo oscuro. Con lo que aquella voz metálica continúo con lo siguiente.
- … SI EL CUARTO O PASILLO EN DONDE SE ENCUENTREN USTEDES, LOS NUEVOS ALUMNOS, NO SE ALARMEN, SOLO DEBERAN DE SEGUIR LAS FLECHAS ROJAS QUE APARECERAN POR UN MOMENTO. REPITO… - Mientras que el mensaje se seguía retransmitiendo por todo el instituto, María y Yellow pudieron observar frente a ellas unas extrañas flechas rojas, que iluminaban la oscuridad de los pasillos y que parecían conducir al aula de conferencias.
- Ferchu. ¿Estas viendo lo mismo que yo? – Yellow se oculto detrás de su amiga, con algo de miedo, pues le parecía muy tenebrosa la extraña forma en que les dan la bienvenida a los alumnos nuevos.
- S… si Yellow. – Le respondió María, algo nerviosa. – Creo que debemos de seguir las flechas hasta el final. Así que continuemos. – Su amiga Yellow asintió y continuaron el camino oscuro que les guiaban las flechas rojas flouresentes.
Mientras tanto en el aula de conferencias, Giovanni pudo observar desde la entrada, como iban llegando los alumnos nuevos, acompañados algunos por sus primeros pokémons, viéndose todos estos como si estuvieran demasiado cansados de caminar. Parecían haber sido zombificados por la extraña manera de moverse, pero lo que los demás alumnos no parecían darse cuenta de lo que pasaba realmente era que todos estaban siendo rodeados por una gran cantidad de pokémons psíquicos, quienes creaban un campo mental alrededor de los alumnos nuevos, en la que creaban la ilusión del cuarto oscuro con las flechas que los guiaran al destino deseado.
Entre la multitud, una extraña sombra se movía con delicadeza, viendo a su alrededor a los pokemons psíquicos, a quienes les agradeció su ayuda con una sonrisa. La figura oscura que avanzaba entre los jóvenes hipnotizados era la de una mujer de un cabello largo oscuro, quien vestía de una blusa roja y una falda negra, mientras que sujetaba una tableta y demás papeles entre sus brazos. Tras pasar con cuidado para no despertarlos aún a los estudiantes, se acomodo a la diestra del director Giovanni y con mirada sería continuo poniendo sus ojos fijos en que todos los alumnos llegaran a tiempo al aula de conferencias y se fueran postrando en una fila recta en un gran escenario. De un momento a otro, Giovanni corto el silencio y con una luz que resaltaba el fuego de sus ojos y un rostro alegre se sorprendió de los nuevos estudiantes que ingresaban a su instituto, listos para aprender de los mejores.
- Muy buen trabajo Sabrina. Tus pokémons psíquicos siguen haciendo tan excelente trabajo que como el año pasado. – Trato de darle un cumplido a su asistente, pero tras verla, el rostro alegre y lleno de vida que tenía Sabrina después de haber pasado de entre sus pokémons se había transformado en una cara seria.
- No es por nada señor. – Respondió fríamente.
- ¿Y por qué esa cara, no te alegra el trabajo de tu equipo? – Giovanni parecía algo desconcertado, pues el sabía que su asistente Sabrina siempre se encontraba alegre de estar con sus pokémons y el ver el gran trabajo que ha hecho con ellos, a pesar de que también la mayor parte del tiempo suele ser una chica demasiado seria, ese cambio repentino de actitud lo intrigaba.
- No es que no me alegre…, sino que detesto que los alumnos nuevos que traen consigo a sus pokémons de tipo oscuro sean los únicos que se retrasen pues ellos no pueden caer en la ilusión de mis pokémons e intentan pelear contra ellos. – En eso, Sabrina trato de ocultar su rostro entre su cabello, mientras ponía su mano entre los ojos pues se sentía avergonzada de ver como los alumnos que no caían en la ilusión solo perdían el tiempo, quienes apuntaba con su otra mano directo al pasillo. Con esto a Giovanni no le quedo más remedio que sentirse igual de avergonzado, pues vio que algunos nuevos estudiantes eran demasiado impacientes.
- Y pensar que esto iba a ser un buen inicio de año. – Dijo, mientras miraba al suelo decepcionado y tomando otro respiro para relajarse, se dirigió con su mismo aspecto iracundo que mostró ante sus alumnos y jalándoles de las orejas a los chicos que peleaban contra los pokémons psíquicos y los coloco en las demás filas en las que se organizaban los demás estudiantes.
Mientras que el director regañaba vociferando a los recién egresados que se encontraba en su camino, un pequeño grupo de personas que aparentaban más o menos la misma edad que su asistente, solo se quedaban observando sus actos algo apenados.
- Parece que en este año vamos a tener unos cuantos alumnos problemáticos. ¿No les parece? – Dijo uno de los profesores de tez rígida, mientras se rascaba su corto cabello castaño, tratando de asimilar así lo que veía. Este profesor llevaba puesto un conjunto de pantalones azules, camisa, corbata y una chaqueta de mezclilla.
- Pues no quisiera admitirlo, pero pareciese que tienes razón mi estimado colega. – Le respondió otro profesor, solo que este se veía con un cabello canoso, como si los años ya le hubieran pasado en esa escuela y vestido de bata de laboratorista y un chaleco rojo. - En especial con esos que va trayendo con mucho más fuerza. – Con esto, apunto a lo lejos mientras apuntaba con los ojos cerrados al suelo con una cabizbaja, donde Giovanni se encontraba con otros tres estudiantes que le intentaban hacerle pleito a su nuevo director.
- Deberíamos alejarnos un poco más, ¿no les parece? –Murmuro una chica, de tez blanca, de un cabello largo, castaño oscuro, y de un uniforme parecido al de los estudiantes. - El director Giovanni es ahora el equivalente a una bomba de tiempo. – Advirtió la joven, mientras retrocedía de la escena a pasos cortos, por temor al director.
- No estés exagerando, Hikari, - Le regaño otra chica que se encontraba en el grupo, pelirroja, de cabello largo, y de un aspecto serio, ella llevaba unas gafas de lectura de un armazón azul oscuro, con lo que resaltaban así su mirada penetrante. Vestía una blusa negra con un conjunto de un saco y falda azul marino. – tal vez e este momento se vea de forma inapaciguable ahora, pero no dura por mucho tiempo en ese estado.
- Lo se, pero verlo así de agresivo me asusta.
- Tienes toda la razón Hikari, a mi también me da mucho miedo ver actuar así al director. – Afirmo otra chica, que tenía los mismos rasgos físicos de Hikari, solo que era un poco más alta que ella. Tenía puesto un vestido largo, de un color verde claro, con un blusón blanco. – Por eso es que muchos alumnos le temen. ¿No lo cree así abuelito?
- Pues yo no pienso que esas cosas lo hace así, solo por el bien de los alumnos. – Analizo el profesor Oak, cruzándose de brazos y murmurando - A pesar de que tenga una extraña manera de demostrarlo.
- Y también violenta. – Afirmo el profesor Robert Kuntsman, mientras que con estas especulaciones, acabaron riéndose a carcajadas los demás profesores.
- Es por eso que es conocido como "El hombre Gyarados, con el corazón doble de un Doduo". – Ante este comentario, Robert agrego lo siguiente.
- Tú eres el poeta.
Y con esto, todos los profesores seguían con su fiesta de carcajadas, siendo interrumpida, por un fuerte estruendo metálico, causado por un chico castaño, de la misma edad que los profesores jóvenes, solo que el no aparentaba ser un profesor, ya que usaba un uniforme cutre, color azul marino. Este era el conserje, y se había desplomado en el suelo, junto con una gran cantidad de sillas desplegables, que estaba cargando momentos antes de las risas de los profesores, para poder afilarlos frente al escenario y así, los alumnos nuevos tomaran lugar después de su presentación. Sólo que el no contaba el joven que para este año ingresaran más alumnos y que el peso de tantas sillas lo derrumbara en el suelo. Los otros profesores se quedaron perplejos por el número excesivo que llevaba el muchacho, que todos bajaron al mismo tiempo para ayudarle a levantarse de nuevo.
- ¿Te encuentras bien?. Bill. – Daisy parecía estar muy preocupada por el joven, que lo tomo del brazo para que se pudiera levantar despacio.
- ¿D…Daisy? – Bill se ruborizo al verla, pero trato de disimularlo haciéndose el fuerte. – No, no me paso nada, en serio. Sabes que mi trabajo suele ser así de pesado. – Contesto con una pequeña carcajada, mientras que se rascaba su nuca de forma nerviosa.
- ¿Pero en verdad, esto no te afecta Bill?, bueno, es que tu eres el único encargado de la limpieza y el mobiliario del instituto. – La chica se preocupaba demasiado por el chico, que hasta también empezó a ponerse roja.
- Si, pero siendo el único, tengo que esforzarme mucho. – Respondió mientras seguía fingiendo una sonrisa y limpiándose la tierra de su uniforme.
- P…pero… – Daisy quería serle de ayuda en algo al pobre Bill, pero fue interrumpida por un sonido de tos falsa que dio el profesor Oak tras ver el comportamiento que estaba demostrándole Daisy a Bill y viceversa.
- ¿Oak?, ¿Qué te parece si le ayudamos al buen Bill con las sillas? – Robert fue al rescate de Bill y Daisy, para que Oak no los sermoneara. El viejo profesor no le caía bien que esos dos estén andando juntos y Robert lo sabía.
- Ha…, este… si, creo que si deberíamos. – Tartamudeo, mientras que acompañaba a su colega a recoger de mala gana las demás sillas que Bill tiro por todo el frente del escenario.
- Nosotras dos también les iremos a ayudar, no es así Lorelei. – Grito alegre Hikari, mientras tomaba del brazo a su colega, para que pudieran dejar a esos dos solos.
- Está bien, iré. No tienes porque jalarme tan fuerte del brazo Hikari. – Le respondió de mala gana, mientras que ayudaba a los otros con el resto de las sillas. Dejando así a Bill y Daisy solos y sin interrupciones.
- Bill. No deberías de hacer ese tipo de cosas tu solo, y deberías de hablar de esto con el director. – Daisy trataba de consolarlo de forma tranquila y con algo de preocupación en su rostro.
- Tienes razón Daisy, pero ya le he tratado de comentar este tema con el director, pero me es algo complicado decírselo. – Contesto algo apenado y fijando su mirada al piso.
- ¿Y qué es lo que te impide preguntárselo?
Daisy al querer saber el motivo de que Bill no pudiera decirle algo tan serio al director y que ocultaba su mirada al suelo, hizo mover involuntariamente su cuerpo un poco más apegado al de Bill y poder acercarse a ver su rostro con un poco más de curiosidad. Esto solo hizo que el chico se apenara aún más y este efecto fue compartido, la joven también empezó a sentirse un poco más apenada y se pusieron rojizos, ambos se sentían que el espacio se hacía cada vez más tenso. En la mente de Bill decía lo siguiente: Maldición, ella esta tan cerca, es una chica tan preciosa. No creo que pueda ser alguien digno de su interés. Como me gustaría poder decirle lo que siento, o cuando menos no sentirme tan incomodado por esta situación. Por otro lado, los pensamientos de Daisy decía: ¿Por…por qué me siento así al estar cerca de el?, no puedo lograr comprender estos sentimientos míos pero…, algo muy dentro de mi, hace que me sienta atraída de cierta forma a el. Siendo este silencio demasiado inquietante para ambos, solo al muchacho le llego a la mente que tenía que romper aquel silencio comenzar a hablar.
- Ha…ha, bueno. Es que el director Giovanni es muy intimidante, y lo sabes. El intentar pedirle algo a el, me da miedo.
- No tienes que tenerle miedo… - En ese momento una extraña figura apareció de la nada, detrás de estos dos jóvenes, y preguntó.
- ¿Tenerle miedo a quién? – La voz ronca de tantos gritos, del director Giovanni, apareció, con un cierto tono de curiosidad a la plática que logro escuchar, después de darles su merecido a los alumnos problemáticos que acomodo en sus lugares.
- Ha… di…director Giovanni, este… ¿De que cosa esta diciendo? – Respondió tartamudeando Bill, por tremendo susto que le acomodo su jefe al aparecer así de improviso.
- ¿En serio? – Al director era difícil el engañarlo, y su mirada penetrante que le colocaba a su trabajador. Pero de tanto incomodarlo, le dio una tos seca. – Hagh… estos jovencitos nuevos, como me hicieron que malgastara mi vos. – Comento, sin tanta ira mientras se sujetaba la garganta, tratando así de que se le relajaran sus cuerdas vocales. – Bien. ¿En que estábamos? – Continúo el director fingiendo que se le había olvidado el tema. – A sí… en que le tenias miedo a alguien Bill. ¿A quién te referías?
Bill no quería responderle, seguía sintiéndose demasiado intimidado con tan solo estar en la presencia de su jefe. Daisy, al estar a su lado, podía ver bien de lo que hablaba. Por lo que intento darle un gesto de confianza, tomándole el brazo con dulzura y viéndole fijamente a su rostro, como si con esa mirada le dijera. No tengas miedo Bill, yo estoy contigo y confío en que lo harás. Se fuerte. A pesar de que estas palabras no las escuchara, Bill comprendía a la perfección lo que quería decirle.
- ¿Y bien Bill? – Se acerco con más seriedad su jefe.
- L…le tenía miedo a…a usted. Por querer preguntarle… si... – Con todas sus fuerzas, intento no perder la confianza que Daisy depositaba en el. – ¿Si… si… podríamos conseguir a más empleados que me…, que me pudieran ayudar con el mantenimiento de la escuela? – El director se quedo un tiempo en silencio dándole una mirada fija y de la nada, en su rostro intimidante, apareció una sonrisa benévola.
- Si esa era la pregunta que te intimidaba en preguntarme Bill, no tienes de que preocuparte. – Respondió alegre y soltando una pequeña carcajada.
- ¿E...en serio jefe? – Bill no podía comprender bien lo que pasaba frente a sus ojos. Se había imaginado un escenario peor a ese.
- Es en serio Bill. Esperaba que en algún momento me dieras ese tipo de comentario. – Giovanni parecía confiado.
- ¿Ha…ha que se refiere?
- Esperaba que fueras un chico de confianza y que seas totalmente decidido, como para que te puedas hacer cargo de algo.
- ¿De confianza?, no entiendo. – El joven quedo completamente perplejo a lo que el director quería llegar.
- Me refiero Bill, a que te dejare a cargo en que busques a más personas que contribuyan con el mantenimiento de la escuela, y no solo a eso. Sino que serás el jefe a cargo de los que se vayan a contratar. Se necesita mucho valor y un gran espíritu para dirigir Bill, y ahora me acabas de demostrar que tienes lo necesario al hacerme esa propuesta sin temor alguno. – El chico nunca había visto actuar de esa forma tan tranquila a su jefe y menos que tuviera ese tipo de pensamientos.
- M…muchas gracias jefe. – Respondió con timidez, a la vez que Daisy le sujetaba su mano como muestra de que se sentía bien al ver que Bill demostraba más confianza en si mismo.
- Entonces Bill, ¿si el asunto ya esta arreglado?, continua con la labor que estabas haciendo y ayuda a los demás con las sillas.
- A la orden jefe. – Ambos jóvenes salieron corriendo con una sonrisa en su rostro por el comportamiento tan amable de Giovanni y continuaron ayudando a los demás profesores que se habían ofrecido a recoger las sillas.
Dejando este asunto por aparte, otros alumnos que se veían del mismo año que de Red y otros de otro año menor, iban llegando por la entrada principal del aula de conferencias. Muchos de los alumnos se quedaban observando con emoción a los nuevos compañeros que iban a tener en el instituto, pero más que nada, estaban totalmente entretenidos al ver el comportamiento que tenía el director Giovanni con los nuevos alumnos que se rebelaban ante su autoridad, haciéndoles recordar a algunos su primer día de clases, en lo que les paso el mismo escenario que el que observaban.
- Si que este año será entretenido. ¿No lo crees así David? – Le dijo Bruno a su amigo, tras ver emocionado aquel acto de violencia.
- Lo mismo digo Bruno, lo mismo dijo. – Le sonrío en señal de afirmación.
- Por cierto… ¿Eso no te recuerda a algo David?
Bruno tenía una mirada algo maléfica tras hacerle recordar a David que el año en que ellos dos habían ingresado al instituto, les paso lo mismo con sus respectivos pokémons que eran inmunes a los efectos psíquicos de la asistente del director y como se conocieron ese mismo día en el salón de castigo.
- No me lo hagas recordar. – David se veía algo deprimido pues ese día, el salón de castigo, estaba abarrotado de alumnos, que era casi imposible el respirar.
- No te pongas tan mal David. – Bruno le dio unas palmadas en la espalda, tras ver tan deprimido a su amigo. – Además, aún no veo que aparezca por aquí tu prima. Ya debería de haber aparecido con el resto de los nuevos.
- Tienes razón. – David se puso a observar tan detalladamente a la fila de los nuevos que se encontraban en el escenario. – Y tampoco veo a su amiga. Algo les debió de haber retrasado.
A esta conversación se pusieron un poco más atentos Red y Pika, preocupándose un poco, pues Red quería volver a ver a aquella chica que había visto llegar al instituto, y Pika a la Pikachu hembra que la acompañaba. Pero al no poder verlas se pusieron algo deprimidos, tomando asiento en las filas del fondo del aula.
Al tiempo, Misty observaba como se encontraba su ex de reprimido, pero no se veía tan mal de que cuando lo vio en el salón, lo que la hacía que se empezara a preocupar un poco por ese extraño cambio de actitud. Erika, su amiga del salón noto esa sensación y decidió tomarla del brazo, para que se sentaran juntas y pudieran discutir lo que le sucedía.
- Erika, ¿Qué te sucede?
- Eso mismo es lo que yo quiero saber Misty. Te ves muy mal. ¿Tiene que ver en algo Red? – Esta pregunta puso nerviosa a Misty, pues resultaba inesperada.
- N…no, no, que va. ¿Por qué preguntas eso? – La pelirroja parecía evadir la pregunta, pero solo hacía que Erika tuviera más motivos para saber que tenía algo que ver Red.
- Es que te has pasado un rato pasmada viendo a Red.
- ¿Tan obvio se me nota? – Le respondió apenada.
- Vamos. Cuéntame el porque te ves así. – Erika parecía verse tan comprensiva, pero al mismo tiempo, parecía que tramaba algo, pues conducía a su amiga un asiento atrás del que se encontraba Red, sin que se diera cuenta.
- E… es que… es que… – Misty parecía que no quería hablar del tema, pero por su aspecto, no le costo trabajo para Erika el darse cuenta de su actitud.
- ¿Ustedes dos rompieron? – Pregunto con tal confianza, que cuando lo dijo, a su amiga parecía como si una flecha le hubiera destrozado el corazón. – Ya veo porque te sientes así, pero eso no me quiere decir todo. ¿No es así?
- Si, tienes razón. Parece que Red dejo de importarle de un momento a otro el hecho de que ambos hallamos roto. – La chica le estaban brotando unas pocas lágrimas que su amiga noto y le presto un paño para que se las secara. El cual tomo con tristeza. – Gracias.
- No te preocupes, tal vez no sea nada.
- ¿Eso crees?
- Bueno…, en realidad no estoy segura, pero sentadas aquí sabremos porque ese ligero cambio de actitud. – En eso Erika apunto al frente de su amiga, quien luego se dio cuenta que estaban sentadas detrás de Red, pero al parecer, el chico parecía no haber estado atento a esta conversación.
- ¿Por qué estamos sentadas aquí? – Murmuro con rabia Misty por esa pequeña treta, tratando a la vez que su ex no se diera cuenta.
- Ya te dije, para darnos cuenta de porque su cambio de actitud. – Le susurro al oído de su amiga.
Mientras que esta discusión sigue su curso, nos vemos ahora con las dos chicas nuevas faltantes, quienes al parecer su contratiempo se debía a una situación algo incoherente y era porque el grupo de pokémons psíquicos que estaban encargados de llevarlos al aula de conferencias, estaba conformado por un pequeño grupo de Abras, que aún eran novatos en esta labor, ya que el hecho de que en este año ingresaron más alumnos de lo esperado, estos pokémons no estaban lo suficientemente entrenados como para hacerse cargo de llevarlos al aula, que de su preocupación, los habían alejado más del aula de conferencias. Por lo que perdían paulatinamente y con suma lentitud su concentración, que el efecto de hipnosis se iba desmoronando. Esto hizo que ambas chicas se dieran cuenta que todo era un truco mental y que todo esto fue creado por un nervioso grupo de Abras. Yellow se acerco a uno de ellos, sintiendo algo de nostalgia por ver a ese grupito lleno de nerviosismo por lo que decidió intentar leer sus pensamientos y saber porque hacían esto.
- ¿Yellow?, ¿Qué estas haciendo? – María parecía no comprender porque su amiga ponía su mano en la cabeza del pequeño Abra.
- No te preocupes María, solo quiero saber que paso. – Le respondió mientras cerraba sus ojos para concentrase.
- ¿Vas a leer su mente?
- Así es. – Yellow le sonrío y continúo. – Ya veo. Con que es eso.
- ¿Qué sucede Yellow?
- Al parecer estos pequeñines nos iban a llevar al aula de conferencias, pero es su primera vez en hacer esto, por lo que se pusieron nerviosos y se perdieron.
- ¿En serio? – María se veía tan sorprendida como la primera vez que vio las habilidades de su amiga al ver los pensamientos de los pokémons.
- Sip. Pero lo malo es que… – Esto no sonaba bien. – En realidad ellos no saben como llegar haya.
- ¿Estarán bromeando?, ¿no es así? – La preocupación de llegar al aula de conferencias parecía recorrer fríamente el cuerpo de ambas chicas. – ¿Por qué enviarían a un grupo de Abras que no saben la dirección correcta?
- Ellos no tienen la culpa. Sus otros amigos los intimidaron y ellos querían demostrar que podían hacerlo. – Respondió Yellow, mientras trataba de calmar a esos pequeñines que continuaban temblando de lo nerviosos que se encontraban. – Ya, no estén tristes, ustedes no tienen la culpa, encontraremos la forma de ir a nuestro destino.
- ¿Pero cómo llegaremos al aula de conferencias si somos nuevas?
María tenía razón en eso, ninguna de ellas había estado ahí antes y su ubicación aún era todo un misterio. Pero esto dejaría de serlo pronto, ya que una extraña figura de forma silenciosa apareció detrás de ambas chicas, sin que ninguna de ellas pudiera notar su presencia, era casi como un fantasma silencioso y con una fría y ronca voz les hablo.
- ¿Qué les parece si yo les ayudo con ese pequeño dilema? – Al decir esto, ambas chicas sintieron un fuerte escalofrío subirles por las espaldas.
La ceremonia de presentación estaba a unos pocos de dar inicio, pero para el director, algo no parecía hacerlo sentir bien. Se le podía ver por los estudiantes, caminar de un lado a otro, sujetando su cabeza como si algo le molestara y lo hiciera enfurecer. En su mente una sola cosa le recorría por su cabeza: ¿Dónde estará, dónde estará ese tonto? . Su preocupación fue captada inmediatamente por su asistente que trato de saber la razón de tanto nerviosismo.
- ¿Le sucede algo director Giovanni? – Pregunto Sabrina, mientras le ponía su mano encima de su hombro izquierdo, tratando de llamar su atención.
- ¿Sabes donde se encuentra Kouga?, se suponía que el ya debería de haber aparecido para que se presentara con los nuevos estudiantes. – Giovanni si que se veía demasiado preocupado, Kouga no solía llegar tarde, pero siempre aparecía de último momento.
- ¿Kouga? Creo que el menciono que tenía que recoger algo de su oficina.
- ¿Recoger algo?, ¿acaso se trata de esa cosa del año pasado? – El director se puso a recordar la última situación en que Kouga apareció con unos escasos minutos de retraso a la presentación y el tan solo recordarlo lo ponía nervioso.
- Creo que ha de ser por eso.
- Entonces será mejor que empecemos sin el con la presentación Sabrina. No creo que pueda tolerar ver otra vez esa ridiculez ante los estudiantes.
- ¿Esta seguro de eso director?
- Estoy seguro, comencemos ya. Quítales a los nuevos estudiantes la hipnosis para que les demos la bienvenida.
- Entendido jefe.
Con una gran fuerza psíquica, Sabrina les ordeno a sus Pokémon que les quitara el efecto de la ilusión a los nuevos a pesar de que no todos estaban en sus lugares, por los que fueron acomodados por el resto de los profesores a pesar de que fueran muy pocos los alumnos que vieron que faltaban y la mayor parte de estos se veían sorprendidos por lo que pasaba.
- Buenos días y bienvenidos a todos los alumnos del Instituto de Educación Pokémon de Ciudad Viridian, espero que sean bien recibidos por los demás estudiantes del lugar y que le saquen el mejor provecho de la escuela. – Giovanni parecía estar completamente confiado con la situación y su aspecto cambio repentinamente, no se veía para nada gruñón, sino una persona completamente diferente, a la de una comprensiva y pacífica. – Ahora, será mejor que tomen lugares en los asientos debajo del escenario para que continúe la presentación de los que serán sus siguientes profesores. – Agrego el director, mientras apuntaba desde su podio a los asientos que se encontraban hasta el frente de los demás estudiantes que se podrían ver a lo lejos.
Cuando el director dio su presentación y los estudiantes nuevos, junto con sus pokémons eran guiados a sus respectivos asientos, Red y Pika trataban de buscar con entusiasmo a la chica de cabellos dorados largos junto con su acompañante Pikachu de entre los demás estudiantes, pero no logró encontrarla en ninguna parte. Se suponía que todos los alumnos nuevos ya estaban en el escenario, pero le costaba creer que ella no estuviera entre todos los demás alumnos. Pero sus dudas se le despejaban tras escuchar la conversación de los dos chicos que se le habían montado encima con anterioridad en el salón.
- Oye David…, no veo a tu prima por ningún lado. ¿No se supondría que ella debería de estar con los demás estudiantes? – Pregunto algo preocupado Bruno a su amigo, tratando de fijarse bien si sus ojos no le mentían.
- ¿No está?, pero si la vimos llegar junto con su amiga, deberían de estar con los demás estudiantes ahora. – David intento buscar a su prima lo mejor que podía, pero quedo completamente perplejo, no veía entre los egresados a su querida prima ni a la amiga de su prima. – Bruno, tienes razón, no están ellas, algo les debió pasado, los pokémons de la señorita Sabrina nunca fallan y al parecer eran todos, se aseguraron los profesores de eso antes de que llegaran. ¿Cómo es posible de que esto ocurriera?
Esto no le gustaba para nada a Red, sus dudas que se empezaban a disipar se convertían con gran impacto en una preocupación dolorosa, que le hacía sufrir tanto a el como a Pika, pero no podían moverse de donde estaban, se encontraban en medio de todos los demás estudiantes y no tenían permiso de retirarse a algún lado hasta que la ceremonia de presentación terminara. Ahora lo único que les quedaba era esperar a que llegaran las chicas faltantes, de donde quieran que estén y que no les haya pasado nada malo.
Mientras tanto, en el pasillo en donde se encontraban las muchachas extraviadas parecían haber sido paralizadas por lo extravagante y sombrío que se veía la persona que les hablo por detrás. Ambas creían estar en problemas por no poder llegar al aula, por lo que les costaba trabajo decir una sola palabra. Inclusive sus pokémons se habían quedado inmóviles y se escondieron en los brazos de las chicas, pero los únicos que sentían alegría al verlo eran los Abras que dejaron de sentirse tristes.
- Ustedes no parecen ser de este instituto, o eso pareciese, sino fuera porque llevan el uniforme del lugar, pero nunca las había visto ingresar a esta escuela. ¿Acaso son de nuevo ingreso?
Pregunto un señor, cuyo aspecto parecía que los años ya le habían pasado de golpe por lo canoso que tenía su cabello color morado oscuro y cuya vestimenta que parecía estar hecha de harapos de colores oscuros. Esta vestimenta tan sombría le cubría en parte su rostro, dejando ver simplemente el brillo de sus ojos como el de una serpiente, esperando el momento de atacar. Toda esa vestimenta lo hacía ver caso como el de un Ninja nocturno, preparado para la batalla. Pero a pesar de su apariencia intimidante, no se veía como una mala persona del todo, pues les acerco su mano para levantarlas del suelo, después del susto que les acomodo a las chicas y el tratar de ofrecerles su ayuda para que pudieran llegar a su destino.
- ¿Les vuelvo a preguntar? – Volvió a preguntar, solo que ahora intento relajar su voz. – ¿Son ustedes de nuevo ingreso a este instituto? – Cuando vieron que parecía de confianza, María le respondió, solo que aun con un poco de temblor en su voz.
- S…sí, somos nuevas en el instituto…, pero nos perdimos. – La joven parecía estar tensa con esta situación.
- Pero no fue nuestra culpa, los Abras que nos guiaban no sabían el camino. – Contesto Yellow casi con fuerza y con cierta sinceridad en sus ojos. – Pero por favor, no sea malo con ellos, no son del todo culpables. Solo intentaron dar su mejor esfuerzo.
Entonces, de sus pequeños y brillantes ojos amarillos, comenzaban a brotarle lágrimas de honestidad y preocupación. No era una chica mala, se preocupaba mucho por los pokémons. Cosa que el señor noto de inmediato, la honestidad era algo que el admiraba de los estudiantes que ingresaban en el instituto y el que ella se preocupase por los Abras era algo que en ese instituto se encargaba de enseñar. El respeto por sus compañeros Pokémons.
- No hay problema por ellos pequeña, le informare a la señorita Sabrina lo sucedido, para que este al pendiente de lo que sucedió, pero ahora lo que tenemos que hacer es irnos de inmediato a la ceremonia de presentación para los estudiantes de nuevo ingreso como ustedes dos y sus compañeros pokémon. ¿Esta claro?
- Si. Muchas gracias señor… – Ambas respondieron al unísono, pero nunca escucharon el nombre de la persona que les ofrecía su ayuda y tampoco se habían presentado ellas.
- A si, soy su nuevo subdirector. – El señor se quito la mascara que le cubría su rostro y se presento con una brillante sonrisa en su rostro. – Mi nombre es Kouga, mucho gusto.
- ¿Aaaah?…
Las chicas quedaron perplejas. No se habían esperado nada igual de su nuevo subdirector. "¿Una persona mayor disfrazada de Ninja como si fuera un niño pequeño?", esto si que era nuevo para ambas chicas. Pero no podían quejarse después de todo, ya que el las iba a ayudar sin problemas a su destino.
- ¿Y bien, como se llaman ustedes? – Pregunto sin fijarse lo apenadas que estaban las jovencitas.
- ¿Ha…?, si, mi nombre es María.
- Y yo soy Yellow.
- Muy bien. María, Yellow. Síganme lo más rápido que puedan. Nuestro destino esta exactamente del otro lado de la escuela y algo me dice que el espectáculo inicio sin nuestra participación.
En eso una cortina de polvo surgió de la nada y un Kouga veloz se podía ver cómo se hacía pequeño por el pasillo de lo rápido que iba, como si su cuerpo hubiera sido poseído por un Luxray con indigestión. Ellas no podían creer lo que sus ojos veían. Quedaron tan perplejas que se tallaron sus ojos continuamente. Lo bueno es que sus compañeras pokémon les ayudaron a moverse, para que no se quedaran atrás y lo alcanzaran.
En el aula de conferencias, el director Giovanni solo esperaba a que todos los estudiantes tomaran asiento, para que pueda continuar con la presentación del personal quienes se iban a encargar de dar sus conocimientos a sus nuevos estudiantes y se puedan conocer mejor. Pero lo que el director no pudo ver era que dos asientos aún no habían sido tomados por sus respectivos usuarios.
- Bien, ahora que todo se encuentra en orden, dejare que nuestros profesores se presenten ante ustedes. – El director bajo del podio y le cedió el micrófono a uno de sus trabajadores.
- Hola a todos y es un placer para mi el poder ver a muchos rostros nuevos de los que estoy seguro, serán grandes estudiantes. Soy el profesor a cargo de enseñarles teoría pokémon y pueden llamarme Profesor Oak.
Todos los alumnos, al terminar de ver como se presentaba su nuevo mentor aplaudieron al unísono, pero al disiparse ese ruido, comenzaron los murmullos entre estos.
- … Oigan, ¿No creen que esta demasiado viejo?…
- … Si, pero… ¿A que se referirá con eso de teoría pokémon?…
- … ¿Creen que este loco?…
- … Con esa bata y ese peinado lo hacen ver como un científico loco…
Al cambio de profesor y dar igualmente su presentación, apareció una chica demasiado joven que la mayor parte de los estudiantes creían pensaba que se veía demasiado joven como para ser profesora y que su vestuario se parecía un poco al de las demás estudiantes.
- Tu turno Hikari. – Le susurro el profesor a la siguiente en presentarse al podio y quien estaba siendo acompañada por un pequeño Eevee que hacía resaltar con su belleza, el encanto de la profesora.
- Gracias Oak. – Le respondió con un gesto amable, mientras que cubría con su mano el micrófono. – Hola a todos, mi nombre es Hikari Mihara. Pueden decirme profesora Hikari, y estoy encargada de enseñarles a todos lo que es coordinación pokémon. Espero que la mayor parte de ustedes les interese mucho esta clase y logren convertirse en buenos coordinadores como su profesora.
Terminando esta presentación, un estruendo de aplausos un poco mayor del que le dieron al profesor Oak, de parte de los estudiantes masculinos. Muchos se sentían cautivados al verla que los que esperaban convertirse en buenos coordinadores pokémon, ahora querían superarse aún más como lo sería su nueva profesora. Y después, al silenciarse esta lluvia de aplausos, los murmullos brotaron de nuevo.
- … ¿No crees que sea demasiado joven como para dar clases?...
- … Si, tal vez sea demasiado talentosa…
- … Yo ya quiero entrar en su clase…
- … Dejen de estar hablando, que ya va a pasar el siguiente profesor…
Con el siguiente cambio de profesor, los murmullos cesaron de repente y el silencio invadió de nuevo en el aula. Este tenía una complexión un poco más joven que el del profesor Oak y mayor al de la profesora Mihara. Muchos esperaban saber que tipo de materia les podría dar este profesor.
- Hola muchachos y bienvenidos. Yo seré su profesor de entrenamiento en combate pokémon. Mi nombre es Robert Kuntsmann, pero también pueden llamarme profesor Kuntsmann.
Termino regalándoles un gesto de confianza a los nuevos estudiantes. Logrando así más aplausos que los del profesor Oak, pero no tantos como su colega Hikari.
Las presentaciones estaban llegando a su final, solo faltaban las profesoras Daisy y Lorelei y la asistente del director Giovanni, Sabrina; eso sin contar también con el subdirector Kouga, quien seguía corriendo habilidosamente por los pasillos guiando a las nuevas estudiantes a llegar al mismo destino.
- Señor Kouga. ¿Cuánto más nos falta para llegar al aula de conferencias? – Grito Yellow entre jadeos, pues su velocidad no era la suficiente como para alcanzar a su subdirector y ya le empezaba a dar sueño después de haber usado sus poderes para ver dentro de las cabezas de los Abras.
- Ya falta poco. Solo unos pocos minutos más y llegaremos por la entrada de recibimiento. – Respondió entre gritos, pues le costaba trabajo ver en donde estaban las chicas al dejarlas tan atrás suyo.
- ¿No podría ir más lento?, no podemos ir a su mismo paso. – Pregunto María, quien también se encontraba en las mismas condiciones que su amiga.
- Para nada. El director nos regañaría si llegamos tarde, y no saben como se pone cuando algo malo pasa. Así que les recomiendo que aguanten unos pocos metros más, si es que no prefieren ir al salón de castigo en su primer día de clases.
Las dos jovencitas se preocuparon aún más tras oír la advertencia de Kouga. Si ya tenían suficiente como para estar perdidas y perderse las cosas en su primer día de clases, el que reciban sus padres un justificante de que estuvieron castigadas en el primer día de clases les impulsaba a que le llevaran el ritmo de su subdirector, haciendo quedar en ridículo a su velocidad Ninja.
- ¿Pero qué?... Oigan, no tan rápido. Yo soy su guía.
Al fin cuando la profesora Daisy estaba a punto de dar su presentación, el subdirector logro abrir la puerta de golpe con un fuerte estruendo, haciendo que todos los estudiantes pudieran ver a un extraño señor disfrazado de negro como si fueran pijamas y detrás de el a dos chicas con sus pokémon y a un grupo de Abras, todos jadeando de lo apresurados que iban, que el director casi se le caía la cara de vergüenza al ver a su subdirector con el mismo disfraz del año pasado. Lo que quería evitar para esta ceremonia.
- Ya… llegamos… Aquí es… el aula… de conferencias… - Les dijo Kouga, mientras que arrastraba sus palabras entre su cansancio.
- KOUGA.
Un aullido mortificante se escucho golpear en todas las paredes del aula. Era el director Giovanni, y no parecía estar nada contento con la ridícula forma de entrar de su mano derecha y más aparte ver que faltaban otro par de estudiantes ante la presentación de la ceremonia. Se podía sentir el intenso fuego del infierno iracundo que emitía el director desde su cuerpo. Parecía estar sediento de sangre. Pero antes de que pudiera decir otra cosa, Sabrina intento calmar su rabia sujetándole el brazo y tratar de razonar con el, pues vio a los Abras que acompañaban a los agredidos.
- Suéltame Sabrina. Tengo que hacerle entender a este payaso que no iba a tolerar de nuevo que hiciera este tipo de ridiculeces y de paso a esas dos pequeñas que desobedecieron las órdenes de venir de inmediato aquí. – Vocifero entre jaloneos a Sabrina, pero ella continuaba intentar de explicar lo que pasaba.
- Señor, si quiere puede desquitarse con Kouga todo lo que quiera, pero esas chicas no tienen la culpa de llegar tarde.
- ¿Eh?... – El director se detuvo en seco, por no entender bien lo que pasaba.
- Ustedes tres, vengan aquí. – Ordeno Sabrina a sus Abras para que se tele transportaran frente a ella. – ¿No les había dicho que no podían ir a recoger a los estudiantes, sin antes haber pasado el entrenamiento básico? – Dio entre regaños a sus pokémons.
- Señorita, no les grite así a esos pobres. Ellos no tienen toda la culpa. – Intervino con fuerza Yellow, tratando de que calmar la situación, pero al ver los rostros furiosos de quedo paralizada del miedo. Pero su amiga intento calmarlos en su lugar.
- Lo que ella quiere decir es que ellos fueron intimidados y retados para hacer esa labor. – Sabrina se les quedo viendo a ambas chicas con una cara de incredulidad, pero como ambas estaban temblando dejo pasar las cosas.
- Bueno, eso creo que logra explicar un asunto. Pero… Kouga. Se suponía que tenías que llegar a tiempo. ¿Puedes explicar esto? – Ahora era el turno de Sabrina de regañar a su compañero.
- Ha… bueno… este… - El Ninja trataba de buscar palabras para defenderse de esa acusación. Pero fue ayudada por la chica rubia.
- El llego tarde porque nos ayudo a encontrar el lugar de vuelta. Nos salvo de llegar tarde.
- ¿Es eso cierto Kouga? – Pregunto entre gruñidos el director.
- Si, bueno. No quería que estas pobres muchachas llegaran tarde a este evento.
- Muy bien, lo dejare pasar por esta vez. Pero que no vuelva a ocurrir y quítate ese ridículo disfraz. Y ustedes dos. Tomen asiento entre sus demás compañeros de grupo.
- SI.
Respondieron los tres al mismo tiempo y actuaron de inmediato para no enfurecer más al director. Pero hasta el fondo, donde se encontraban los estudiantes de último año, observaban con temor lo que sucedía. El tan solo ver como el director gritaba como bestia a esas pobres estudiantes y al subdirector hacía que su piel se les helara. Pero el único que no se sentía así era Red, sentía muchos ánimos para intentar conocer a esa chica del Pikachu por ver el valor que tuvo para enfrentarse de esa forma al director y proteger a esos pobres Abras. Su corazón latía con tal rapidez, que casi sentía que no podía respirar.
Ya con un Kouga de un traje un poco más decente y las estudiantes extraviadas localizadas en el lugar al que querían llegar, las presentaciones de profesores continuaron con Daisy, quien esperaba a que el ambiente de la discusión se tranquilizara desde el podio.
- Hola a todos. Mi nombre es Daisy Oak y a partir de este inicio de clases, seré su profesora de Crianza Pokémon. Espero que todos nos llevemos bien durante su ciclo escolar y que disfruten mucho de mis clases. – Con eso bajo del podio con mucha seguridad y le otorgo el turno a Lorelei.
- Gracias Daisy. – Le gratifico con una sonrisa, pero de un rato a otro su gesto se puso tan frío como si se extinguiera el fuego con una ventisca helada. – Hola. Mi nombre es Lorelei y yo seré su profesora encargada de darles Cuidado Pokémon.
Vocifero sin el mismo encanto que las profesoras anteriores, que solo se escucharon unos aplausos fríos y sin mucho empeño, que inclusive no hubo murmullo alguno después de que ella bajara del podio y subieran los últimos en darles la bienvenida a los demás alumnos. La profesora bajo de inmediato y la siguiente era la señorita Sabrina y a pesar de que su aspecto también se veía algo amenazador como el de Lorelei, trato de calmar la situación.
- Hola a todos, hasta ahora todos sus profesores ya les han dado la bienvenida al instituto. Mi nombre es Sabrina y soy la asistente del director Giovanni. También estoy de encargada de las situaciones que pasen en el instituto y supervisar las actividades extracurriculares que ustedes los estudiantes piensen hacer durante su estadía aquí. – La profesora respondió con una sonrisa algo fingida, que solo las mujeres del auditorio admiraron al verla en el escenario y de nuevo los murmullos se llenaron de entre los asientos.
- …Vaya, la señorita Sabrina es sorprendente…
- …Si. Y también es muy linda…
- …Quisiera ser tan sorprendente e increíble como ella algún día…
Al bajar Sabrina del podio, el último en presentarse fue Kouga, solo que ya no tenía su disfraz de Ninja oscuro y ahora llevaba puesto un conjunto de oficina color negro. Se veía totalmente diferente, como si la alegría que llevaba en el momento en que llego con las dos estudiantes faltantes hubiera desaparecido, dejando a un Kouga serio, quien se dirigía con pasos pesados al podio, para darles la bienvenida final a los estudiantes.
- Hola a todos. – Su voz ronca y fría llenaba a los estudiantes con algo de miedo hacia el. – Como ya vieron cuando ingrese, soy el sub-director de este instituto y mi nombre es Kouga. Mucho gusto de verlos.
Termino con una fría mirada, en la cual hacía temblar a todos los estudiantes nuevos. Exceptuando a los alumnos anteriores, debido a que ya habían visto anteriormente ese escenario el año pasado y a pesar de que se habían divertido de ver al Kouga introvertido de traje Ninja, el ver a un Kouga agresivo con su traje de oficina, los hacía temblar al verlo. Pero sabían muy en el fondo, que era una buena persona. Tras bajar del podio, Giovanni subió de inmediato, dándole unas palmadas en el hombro de su mano derecha, por su repentino cambio que esperaba de el.
- Bien, con esto da por terminada la bienvenida al instituto. Por favor, los nuevos hagan una fila cerca de la salida, para que les den el diagrama del instituto con el que podrán localizar con facilidad sus nuevos salones de clase. El resto de los alumnos, favor regresen a sus respectivos salones de clase, para continuar con sus materias.
Una parte de las clases acabaron y otra da inicio, el tiempo que paso en el aula de conferencias termino, tomando el tiempo de una clase normal. Ahora las clases iniciaran, pero para los alumnos de primer ingreso, lo más tradicional es el de presentarse con sus demás compañeros y el de conocer los temas que se les otorgaran. Técnicamente no se hace nada el primer día de clase para los nuevos. Pero en el caso de los estudiantes que ya se conocen bien y tienen su tiempo cursando en el instituto, el primer día de clases era como el de cualquier día normal en una escuela. Por lo que pasaremos a las clases de Red y sus amigos a ver que pasa.
La primer clase que se saltaron fue la de Teoría Pokémon, con el Profesor Oak, por lo que la siguiente es Combate Pokémon, con el Profesor Kuntsmann, quien estaba esperando a ver a sus viejos alumnos, para enseñarles nuevas técnicas de combate y escuchar como pasaron sus veranos. Solo que no iba a pensar que le tendrían una extraña sorpresa.
- Hola muchachos. Es un gusto volver a verlos después de su periodo vacacional. – Saludo le profesor Kuntsmann a sus alumnos, mientras los veía entrar al gimnasio de entrenamiento Pokémon.
- Hola profesor. – Gritaron todos sus alumnos al unísono.
- Bien, creo que ya todos están aquí. – Dijo, mientras miraba alrededor si no faltaba algún otro alumno que llegase. – Si es así, empecemos la clase con un calentamiento de combate de batalla en equipo.
- Si, ya esperábamos algo como esto profesor. – Gritaban varios alumnos, pues las batallas que se libraban en el gimnasio, para las clases de Combate Pokémon, eran contra el profesor, lo cual hacía más interesantes las cosas, para ver si lo podían superar.
- Entonces. Comencemos.
Grito con entusiasmo, mientras liberaba a sus dos pokémons para iniciar la batalla. De un lado apareció un poderoso Lucario, quien tenía por nombre Aural, quien salio de su pokeball con un aspecto feroz en sus ojos, y arrojando golpes y patadas al aire, como el de un gran guerrero, quien llevaba por nombre "". Y del otro lado, el compañero de equipo del combatiente. Un formidable Blaiziken, quien lanzaba llamas desde su pico con gran potencia, presumiendo así de su fuerza, intimidando a los alumnos. Este pokémon tenía por nombre Hellblazer.
- Ahora bien… ¿Quién será la primera pareja que peleara contra mí?
Se decía a si mismo, mientras observaba al grupo de estudiantes que tenía frente a el, quienes se mantenían saltando en parejas levantando los brazos, para que el profesor los tomara en cuenta y les dejara participar. Pero le llamaba la atención de uno de sus estudiantes más fuertes, quería saber que tan fuerte se había vuelto. Y más aparte como mostraría sus habilidades junto a su pareja, después del verano. Era algo que simplemente se podría decir, que ya estaba planeándolo todo, para el momento en que las clases iniciaran.
- Red, ven aquí. – Le hablo el profesor a su estudiante, mientras lo señalaba con su dedo entre sus demás compañeros.
- ¿Ah? Esta bien. – Respondió algo distraído, algo extraño de ver, pero no que fue tomado en cuenta por el profesor.
- Colócate en el otro lado del campo de batalla, mientras elijo a tu compañero. – Mientras que Red tomaba lugar, el profesor rebuscaba de entre las cabezas que rebotaban de sus estudiantes a la pareja de Red, a una figura algo inquieta que se ocultaba en lo más profundo de los estudiantes, como si no quisiera ser vista. Pero no contaba que el profesor tuviera tan buena vista. – Ahí estas. Ven aquí Misty. Serás la pareja de Red para esta batalla.
- ¿Ah?, no gracias profesor. No creo tener ganas de pelear. – Le dijo Misty a su profesor, mientras se escondía entre sus compañeros. Pero Kuntsmann la tomó del brazo y la saco a la fuerza, sin discusión alguna.
- ¿Cómo de que no tienes ganas de pelear?, soy tu profesor y no deberías de estar desobedeciendo a tu profesor. – Respondió de forma hilarante, mientras halaba con más fuerza a la jovencita que se aferraba de lo que podía para no participar junto con su ex.
- No. Por favor. Elija a otro, pero no yo. – Gritaba Misty, mientras era arrastrada y puesta a un lado de Red.
- Ya no discutas y agrúpense como siempre para empezar la batalla. – El profesor seguía ignorando lo que pasaba. Tan solo quería ver que tan fuerte se habían vuelto esos dos y si le tenían una sorpresa en batalla.
- P…pero profesor. – La muchacha parecía muy molesta con lo que pasaba, pero ahora tenía que hacer equipo con Red. En eso, ella le dio una mirada molesta a Red, pero su rostro parecía estar ruborizado. – Red, espero que estés atento a la batalla. – Le hablo con frialdad a Red, mientras desviaba su mirada de el, ocultando así sus sentimientos que aún tenía por el. - ¿Entendiste? – Pregunto ahora con furia.
- S…si, entiendo, entiendo. – Contesto Red de forma intimidada. No la había visto igual de furiosa, que los primeros días en que ellos salían.
- Bien. Y no te estés distrayendo.
- Dejen de discutir y empecemos con las clases. – El profesor estaba algo impaciente por comenzar con la batalla.
- Si, ya vamos a empezar. – Le grito Misty a su profesor del otro extremo del estadio. – Y Red… Será mejor que no me interrumpas en la batalla. ¿Esta claro? – La joven parecía estar muy enfadada con su ex, pero se le veía aun algo sonrojada.
- No te preocupes, no lo hare. – Le respondió Red medio confiado en su voz, pero igual trataba de ocultarse bajo su gorra. – Terminemos rápido con esto. Vamos Pika. – Red se puso más serio y decidió dar el primer paso en el campo de batalla.
- Starmie, prepárate para atacar también.
Le ordeno Misty a su pokémon para que iniciaran la pelea contra los pokémons de su profesor. Pero su tensión de estar cerca después de lo que paso era tan grande, que se podía sentir en el aire. Solo su profesor era el único que no lo podía sentir, pues estaba rodeado por una fuerte aura combativa por las ansias de pelear con sus mejores estudiantes. Ninguno de los dos estudiantes imaginaba que el estar bajo esa presión de estar juntos después de haber roto y con sus sentimientos desordenados harían que sus pokémons también se sintieran algo frustrados y que no pudieran mantenerse concentrados.
- Hellblaze ve directo por Pika, usando anillo ígneo. Aural, contra Starmie usando velocidad extrema. – En eso sus Pokémons se movieron a una velocidad increíble a intentar de acertar sus ataques contra los pokémons de sus alumnos.
- Pika intenta evadir su anillo ígneo con substituto. – En eso su Pikachu creo un clon que le ayuda a evitar el ataque de su oponente y se prepara para contraatacar de otro lado. Mientras que en el otro encuentro.
- Starmie, evita que te toque usando Psíquico y arrójalo contra su Blaiziken.
En eso, el Starmie de Misty, detuvo en una luz púrpura al pobre Lucario que no podía moverse en el aire y lo arrojó hacía su compañero, pero debido a que los sentimientos que le transmitía su entrenadora, le era difícil en concentrarse, por lo que no pudo fijar bien el blanco y fue lanzado al Pikachu verdadero de Red, quien estaba preparando un ataque eléctrico. Y Pika, quien no pudo ver bien después del impacto, electrocuto a su compañero Starmie.
La falta de concentración tanto de los entrenadores como el de los pokémons hacía que se interrumpieran a cada instante con los ataques, haciendo que Pika y Starmie comenzaran a pelear y atacarse el uno al otro por no concentrarse más en donde apuntan con sus ataques.
Esto hacía enfurecer mucho a su profesor, quien esperaba que esta batalla le fuera todo un reto y que sus mejores estudiantes no se pusieran igual que la primera vez que lucharon ambos contra el. Casi podía recordarlo. Fue un momento en que la relación de ellos dos ya se había formalizado y se había dado a conocer en toda la escuela.
Fue en el segundo periodo del instituto e igualmente, ocurrió durante el primer día de clases. Ambos se comportaban como una verdadera pareja, pero aún se sentían nerviosos de estar juntos. Su relación había iniciado en el periodo en que las clases del primer periodo estaban llegando a su fin. Misty fue quien dio el primer paso a declararle los sentimientos que tenía por el, un día antes de que las clases acabaran. Y a pesar de que antes se llevaban mal y peleaban mucho, Red la acepto, pues el también sentía algo por ella.
Con el tiempo que tuvieron en las vacaciones, fortalecieron esa pequeña relación y al entrar a clases, le habían pedido a su profesor Kuntsmann que para ese año les dejara ser pareja de batalla, cosa que le extrañaba de Red, pues el formaba equipo anteriormente con Green y eran los que mejor combinación hacían, a pesar de que se llevaran peleando a cada rato. Y la primera batalla que Red y Misty hicieron juntos contra su profesor fue algo desastrosa, pues ambos se sentían algo incomodados al ser su primera vez peleando juntos frente a toda la escuela. Ambos ya habían peleado juntos antes, pero no frente a un gran público y cuando la mayor parte de los alumnos se entero de aquello, se les ponía su rostro rojo de la vergüenza.
Pero, a pesar de que aquella vez fuera todo un desastre, las clases siguientes probaron que su fuerza era imponente y que ningún equipo contra el que se enfrentaban en la escuela los podía vencer.
A pesar de que el profesor espero mucho tiempo para que la batalla fuera un reto, y la batalla parecía que la tenía a favor, decidió que era mejor disolver su agrupación y que se realizaran nuevos equipos, de los cuales, el iba a decidir, conforme a lo que lleva observando a sus alumnos.
- Aural, Hellblaze. Deténganse. Creo que ya ha sido suficiente. – Les ordeno a sus pokémons con un tono algo serio y tratando de pensar el porque no pelearon sus alumnos como antes. Por lo que trato de tener una conversación con ellos y ver si podía ayudarles, como suele hacer cualquier profesor. – ¿Chicos? ¿Les sucede algo? – Pregunto con un tono amable y serio a la vez.
- No. No es nada. – Respondió Misty con un tono cortante y fijando su mirada fuera del contacto de su profesor.
- ¿Red? ¿Tu si me puedes decir que les sucede? – Volvió a hacer la pregunta su profesor. Esta vez hacía Red.
- Si, le puedo decir que es lo que pasa. – En eso Red le murmuro al oído de su profesor todo lo que pasaba y el porque de su comportamiento. No quería que las cosas pasaran a más.
- Así que eso es lo que pasa. Bien, creo que fue mi culpa el obligarlos a pelear juntos. Ahora veo que tendré que modificar los grupos para este año.
Dijo, mientras revisaba sus papeles en los que tenía apuntados los nombres de sus alumnos y los grupos en que se formarían. Al ver que tendría que mover a Red y a Misty con otros estudiantes para que hicieran pareja lo ponía algo tenso. Por lo que decidió organizarlos en ese instante y ver que se podía hacer, mientras miraba su lista.
- Supongo que no tengo más remedio que hacer unos cambios. – Murmuro, mientras veía fijamente en su tableta, cuales de las parejas establecidas, tendría que desintegrar. – Bien, pues creo que la mejor opción sería Green con Red como lo fue el año pasado y por ende, Misty estará con Blue. – En eso un grito negativo se oyó con tremenda fuerza.
- ¿QUÉ?, ¿Hacer equipo con esa chica antipática y fea? – Grito furiosa Blue hacía su profesor, mientras señalaba a Misty.
- ¿A quien le dices fea, bruja? – Le respondió de la misma manera a Blue, Misty.
- ¿Acaso hay alguien más fea que tu aquí? – Contesto Blue con un cierto tono de arrogancia.
- Ahora veraz. – En eso, Misty se arrojo contra Blue. En verdad que había fuego en esto. Ambas ya se tenían furia la una con la otra.
- ¿Por qué es que esto siempre pasa con ambas cuando se trata de belleza? – Murmuro Red mientras las veía discutir.
- Es cierto. – Comento Green mientras se cruzaba de brazos y mantenía sus ojos cerrados – ¿Por qué es tan importante para ellas quien es la más bella? – En el momento en que Green dijo esas palabras. Las dos chicas dejaron de pelearse entre ellas y se fueron contra Green.
- ¿Por qué es tan importante dices? – Le grito Blue con ira. Jamás la había visto así en su vida. – Para nosotras el ser más bella que la otra lo es todo. – Green se sentía intimidado y retrocedía con cada palabra que le decía Blue. – ¿O es que acaso no me ves bonita? – Con un cambio rápido, Blue dejo su faceta de regaño al de una chica traviesa y tierna. Dejando a Green sin palabras. – Anda, responde. Di algo, no te quedes así. – En eso, el profesor Kuntsmann interrumpió lo que sucedía y comentó lo siguiente.
- Bien, bien. No haré ese cambio. Así que dejen de pelear.
- Que bien profesor. – Respondió Blue alegre, mientras se sujetaba del brazo de Green. – Además, no quisiera que me separaran de mi novio. – Agrego mientras miraba fijamente a Misty, con un gesto burlón para que se enfadara.
- Oye, ¿pero que estas haciendo? – Dijo Green algo molesto por el comportamiento de Blue.
- Bien. En ese caso… – El profesor mantenía su vista en su lista de alumnos de nuevo y se le ocurrió otra opción que sería más útil.
- Profesor, si quiere a mi puede cambiarme con Misty. – Sugirió Erika, quien intentaba hacer más sencillas las cosas entre lo que pasaba el pleito.
- Bien, entonces Misty se ira con Erika y Red con… - En eso el profesor busco en la lista quien era la pareja de Erika para ponerlo con Red. – Elisa. Por cierto. ¿En dónde esta ella? – Pregunto el profesor Kuntsmann, mientras veía alrededor de sus demás alumnos.
- Ella esta buscando algo en su casillero, por lo que se llevo a su Charmander con ella. – Le respondió Erika.
- Esta bien. Solo que no se atrase. Mientras tanto continuemos con las clases.
Dejando a esta clase por terminada, puesto que Red y Misty no podían mantenerse concentrados, y el profesor decidió que fuera mejor que se prepararan con sus nuevos compañeros para la siguiente clase de mientras.
Por lo que ahora la siguiente clase que les tocaba y para que pudiera finalizar el día escolar era la clase más fría de todas. La clase de Cuidado Pokémon con la profesora Lorelei. Solo que el profesor Kuntsmann ya sabía que esa clase les tocaba a sus estudiantes, por lo que decidió escoltarlos a todos al salón, para poder ver a Lorelei, un tanto, para hablar con ella y darle ánimos a su pareja, como lo otro de darle el pequeño aviso de lo que pasaba con sus estudiantes Red y Misty y que no fuera tan mala con ellos.
Aunque al parecer casi no le hacía tanta importancia de lo que le dijera el. Solo estaba concentrada en darles las clases rápido, pues quería salir temprano de sus deberes.
- Hola a todos. Espero que hayan disfrutado todos ustedes de sus vacaciones porque a partir de ahora tendrán mucho trabajo encima de ustedes y no podrán tener el tiempo suficiente para descansar. – Murmuro medio molesta la profesora hacía sus estudiantes. – ¿Esta claro? – Grito mientras les lanzaba una mirada escalofriote, que todos parecían haberse congelado.
- Parece que la profesora aún continua molesta. – Le susurro David a su amigo Bruno que estaba sentado atrás de el.
- Es cierto, pero calla. Si no nos meterás en problemas como la otra vez. – Susurro, mientras se ocultaba de la profesora. En verdad que ella era muy estricta.
- Guarden silencio. Ahora, saquen sus libros y pónganlos en la página 10, para empezar a ver el primer tema.
Durante la clase, todos los estudiantes se mantenían nerviosos de tanta seriedad de su profesora, pero algunos aún sintiéndose así de tensos, aún veían lo hermosa que era. Pero los dos chicos distraídos estaban más curiosos en saber porque su compañero Red no ponía atención a la clase y se quedaba quieto mirando fijamente a la ventana.
- Oye Red. ¿En qué estas pensando? – Le pregunto David quien estaba sentado detrás de el.
- ¿Ha?…, no es nada, solo estaba viendo el paisaje. – Respondió con un rostro completamente rojo, pues estaba ocultando que lo que realmente el quería era el volver a ver a esa jovencita de cabellos rubios.
- No parece que no fuera nada Red. – Le hablo una voz seria y con tono bajo, a un lado de el.
- ¿Green?…
- Red. Te has puesto así toda la mañana. Después de que nos enteramos de tu ruptura con Misty. Pero no parece que fuera por eso. ¿O me equivoco? – Green decía la verdad. Su mirada nunca le fallaba y Red no sabía que decirle. Se sentía totalmente acorralado, pero en el instante en que pudiera decir algo más. Un golpe con un libro lo salvo, por así decirlo.
- ¿No les dije que pusieran atención a la clase? – Murmuro una voz iracunda que parecía que lanzara fuego de la boca con cada bocanada de aire que arrojaba.
- Fue sin querer profesora. – Respondió Green mientras se sobaba la cabeza de aquel golpe.
- Si profesora. – Red se sentía completamente avergonzado por ello.
- Será mejor que estén atentos a la clase si es que no quieren estar castigados en su primer día de clases.
- Si maestra. – Ambos respondieron al unísono. En verdad que era una vergüenza hacer algo como eso, del modo en que los regañaba la profesora.
Pasado una estricta clase, de la cual salieron todos muy cansados y llenos de tareas para el día siguiente que les volviera a tocar Cuidado Pokémon, muchos fueron a sus casilleros a preparar las cosas para regresar a sus casas. Solo que Red en lugar de salir directamente para su hogar en Pueblo Paleta, se dirigió al bosque verde, junto con Pika, para pensar un rato en lo que le había pasado en el instituto, sobre la chica que había visto y sus problemas que tenía aún con su ex, Misty.
Ese lugar fue cuando conoció por primera vez a su pequeño compañero amarillo y era el lugar donde más suele ir a pensar las cosas. Un lugar muy tranquilo y sin problemas hasta el momento en que cuando el ocaso de la tarde empezaba a cubrir el bosque, un grito de una jovencita se escucho en lo profundo.
- Pika. ¿Escuchaste lo mismo que yo? – Pregunto Red, mientras se levantaba del árbol en el que se encontraba postrado.
- Pika. – Le afirmo, mientras se ponía en una posición de combate. Algo muy en el fondo de el, le decía que había problemas.
Los dos aliados, salieron corriendo lo más rápido que podían al lugar de donde provenía aquel grito alarmante. Pero en el momento en que llegaron vieron a un extraño pokémon azulado, con forma de serpiente. Era un Dragonair salvaje que estaba atacando a una pequeña niña de cabello rubio y largo que tenía el mismo uniforme que el del instituto al que va Red.
La pobre joven se había tropezado con una rama y su compañera Chuchu quien estaba gravemente herida la estaba cargando en sus brazos que le era complicado escapar de aquel Dragón iracundo. Pero en el instante en que el Dragonair salvaje iba a atacarla, el joven muchacho llego a su rescate apartándola de ese brutal ataque mientras la sostenía en sus brazos. Pero al momento en que la quitaba de ahí fue herido levemente por la espalda con la cola de ese pokémon.
El joven parecía estar contento por salvar a la pequeña muchacha que estaba en apuros que ignoraba el golpe que le habían acomodado. Pero la chica pudo notar que su espalda había sido golpeada y que su camisa se había roto con ese ataque. Solo que ese asunto ahora no era un problema, Red tenía que evitar que ese pokémon continuara molestándola y Pika lo apoyaba igualmente al ver a la pobre de Chuchu lastimada.
- ¿Te encuentras bien? – Le pregunto Red a Yellow quien se encontraba aún en sus brazos, y mientras que ella lo miraba detenidamente y algo avergonzada.
- Hem…, este…, si... Me encuentro bien… gracias. – Respondió con vergüenza.
- No te preocupes, ahora me encargo de el. – Le decía mientras la recostaba en un árbol y acompañaba a Pika para la batalla.
- Ten cuidado. Es muy fuerte. – Grito la joven preocupada, mientras vía al chico correr entre las llamas que dejaba el Dragón iracundo con su ataque lanzallamas.
- No te preocupes. Aunque veas que este amiguito sea pequeño, en realidad es mucho más fuerte de lo que parece. – Le respondía a la jovencita, mientras que evadía uno y cada uno de los ataques que le lanzaban. – Ahora Pika acabemos con un Rayo.
Con la orden que le dio su entrenador, Pika le lanzo una fuerte descarga eléctrica que dejo fuera de combate al Dragonair. Con eso Red fue con la pequeña que seguía asombrada de la habilidad de su rescatador. Y mientras que lo veía sonrojada, ella sintió como su corazón palpitaba con fuerza. Ella había encontrado a su amor en esa batalla.
- Vamos, levántate. Ya todo pasó. – Le dijo Red a la joven, mientras le estiraba su brazo para que pudiera ayudarla a levantarse.
- G…gracias. – Respondió con timidez en su rostro.
- No tienes porque dármelas. Estabas en peligro y yo estaba cerca. – Le respondió con sinceridad y a la vez con un rostro ruborizado, mientras fingía una carcajada. Pero esa risa cambio por el de un rostro serio, mientras se acercaba al rostro de ella. – Además… lo hice porque… - En eso Red se acercaba cada vez más y más a ella.
- ¿P…por qué? – Yellow se sentía nerviosa por lo que pasaba y empezaba a imaginarse lo que podría pasar. Solo que ella creía que era demasiado repentino.
- Porque… creo que me gustas. Desde que te vi llegar a nuestro instituto. – En eso el la abrazo y no la soltó para nada. Pero ella no parecía resistirse, al parecer ella también lo quería. Y se aferro a el con fuerza.
- ¿Es cierto eso? – Susurro Yellow al joven.
- Si, es la verdad.
- Pero no se tu nombre. – Le dijo Yellow, mientras le escurrían pequeñas lágrimas de sus ojos.
- Mi nombre es Red. Y no me digas tu nombre, ya me lo dijeron hoy. Yellow. – Le respondió con un susurro al oido.
Tras estas palabras ella lo abrazo con fuerza y caminaron los dos juntos y tomados de las manos a la casa de Yellow mientras que en su otra mano, Red llevaba su bicicleta, pues el aún se preocupaba de que algo le pasara en la oscuridad del bosque verde.
- ¿Estas seguro de que esta bien de que me acompañes hasta mi casa? – Le pregunto la joven al chico que la rescato.
- Si. Estoy seguro. Además… tu pobre Pikachu quedo muy mal herida. – Respondió Red apenado, mientras veía que la pequeña chica aún sostenía a su compañera entre sus brazos.
- No tengas cuidado, que se que pronto estará bien. – Dijo Yellow, tratando de calmarlo, pues ella podía curarla, pero no estaba segura si debería mostrárselo.
- ¿Pero cómo puedes tener la certeza de que ella se recompondrá muy pronto si los daños que sufrió fueron excesivamente fuertes? – Red parecía no comprender lo que quería decirle. Y Yellow estaba cada vez más nerviosa por la pregunta, que no tuvo más remedio que intentar curarla en un lugar en donde Red no pueda verla.
- Solo lo se. – Le respondió de mala gana, mientras le soltaba la mano. – Por favor, no me sigas. Ya vuelvo.
Red en realidad no entendía lo que le pasaba. Solo la vio esconderse detrás de unos árboles, y aunque le llamaba la curiosidad de saber porque lo decía, prefirió no molestarla.
Minutos pasaron volando y cada vez se oscurecía el bosque, y Red empezaba a sentirse ya preocupado por ella. Pika decidió ir a buscarlas con su olfato para averiguar que era lo que pasaba, sin importar que. Pero cuando llegaron, ambos vieron que ella se encontraba durmiendo junto con su Pikachu en sus brazos. Por lo que la subió en sus brazos y la llevo cargando hasta su casa, cosa que el no sabía bien donde era, pero el olfato de Pika lo guiaría hasta ahí.
