Capitulo 2

Tengamos una cita. ¡Es hora de los celos!

En las profundidades del bosque verde el sol solo podía cubrir con su luz unas escasas áreas pues ya estaba por ocultarse entre las montañas. Red llego con Yellow en sus brazos hasta una cabaña rústica de dos pisos. Pika le señalaba con su pata derecha que esa era la casa de Yellow. Cuando se acerco Red un poco más a la cabaña de Yellow, noto que la luz interior del piso de abajo estaba aún encendida. Pero algo le susurraba en la mente a Red. ¿Tendré que llamar a la puerta para que sus padres me abran y vieran que tengo a su hija en brazos? ¿Y si ellos malentienden el asunto? Ella aún se ve muy joven y podrían pensar que intentaba hacer otra cosa. Estos pensamientos lo tenían frustrando mucho. Intento buscar una forma para que Yellow estuviera a salvo en su casa.

Observo una de las ventanas de arriba, el podía subir fácilmente con ella en brazos pero el problema era que el no sabía cual pudiera ser el cuarto de la joven. Entrar por detrás pudiera ser igual de inconveniente en caso de que lo vieran entrar. Todas sus ideas lo hacían sentirse frustrado, hasta que Pika jalo su pantalón y le mostró una silla mecedora a un lado del pórtico, inclusive arriba de la mecedora tenía una cobija. Era el lugar perfecto puesto que ella aún seguía dormida y evitar problemas con sus familiares.

- Gracias Pika. Ahora creo que ella podrá descansar mejor cuando le abran la puerta. – Le dijo a su compañero con una sonrisa.

- Pika. – Respondió con un gesto de confianza, al tiempo que veía de cerca de Chuchu.

Red se acerco al pórtico con Yellow y Chuchu, la acomodo en forma de que no la despertara. La arropo con la cobija mientras le ponía a Chuchu en los brazos de ella. Ambas se veían tan tiernas que decidió no molestarlas y solo toco a golpes la puerta, para salir de ahí a toda prisa montado en su bicicleta.

Cuando el había desaparecido en la espesa oscuridad de lo que estaba el bosque verde, una persona salio de la cabaña. Su vestimenta consistía en un gorro de lana verde, con unos pantalones con tirantes y una camisa roja a cuadros con un chaleco anaranjado. Tras rebuscar en varios lados quien había sido el que llamo a la puerta, solo pudo ver a Yellow adormilada con Chuchu en brazos.

- ¡Yellow! ¡Yellow despierta! – Le hablo aquel hombre todo preocupado al encontrarla ahí.

- ¿Qué sucede? ¿Quién grita? – Hablaba Yellow aún con lo ojos cerrados. – Por favor denme otros cinco minutos más.

- Por favor Yellow despierta. Me tenías muy preocupado.

- ¿Tío? ¿Qué pasa? ¿Cómo llegue aquí? – Tras levantarse en seco al escuchar la desesperación de su tío y ver que estaba sentada en la mecedora que estaba fuera de su casa, se preguntaba el porque estaba ahí.

- Eso mismo quisiera saber yo. Creí que te habían castigado y saliste tarde de la escuela o que tenías algún inconveniente en el bosque.

- Ahora que lo dices tío… creo que algo paso en el bosque. – Yelllow se puso a recordar a aquel chico que la salvo de ese Dragonair salvaje. Inclusive se sonrojaba de imaginarse como se arriesgo por ella para salvarla.

- Dime. ¿Acaso ahí algo que me estés ocultando Yellow? – Su tío parecía sospechar por aquella ruborización en el rostro de su sobrina.

- No tío como crees. No paso nada… Eso creo. – La jovencita parecía estar muy nerviosa por aquella pregunta de su tío y estaba algo alterada.

- Entonces… ¿Cómo llegaste a casa? Supongo que alguien debió traerte.

- La verdad no lo recuerdo tío. No se si todo fue un sueño.

Y eso era algo que Yellow más esperaba. Antes ningún compañero de Kinder o primaría se había fijado en ella por su timidez. La única que la apoyaba era su mejor amiga María, solo que aún no tenía la suficiente confianza para hablar con los demás. Solo que ella lo sintió muy real y no sabía si creerlo o no.

- ¿Cómo puedes decir que pudo haber sido un sueño? – Su tío parecía no comprender lo que decía. - ¿Pues de que trataba ese sueño tuyo?

- No quiero hablar de eso. Por favor. – A Yellow le empezaban a surgir lágrimas de sus ojos y se ponía más nerviosa.

- Bien, bien. Supongo que alguien o algo te debió haberte traído hasta aquí a salvo. Y me alegra que hayas vuelto a casa, eso es lo que ahora debe de importarme. – Su tío parecía estar completamente preocupado por ella que le dio un fuerte abrazo. Solo que se la aparto, después de unos cuantos minutos de haberla abrazado. – Pero no vuelvas a hacer eso Yellow. Si vas a salir un poco más tarde de la escuela, será mejor que me llames. – Ahora en verdad que parecía estar tomándose el papel que debía de tomar.

- Sí tío. Lo prometo.

Mientras tanto Red se dirigía a toda prisa en su bicicleta a pueblo Paleta. El tenía que llegar lo más rápido posible hacía su casa. Red a pesar de que vivía muy lejos de su casa y tener que ir en bicicleta para trasladarse hacía aquel instituto, el motivo era debido a que el había obtenido una beca para entrar ahí, aparte de que esa era una de las más prestigiosas escuelas a las que el jamás hubiera pensado poder asistir. Muchos de los más grandes entrenadores, líderes de gimnasio y coordinadores pokémon, entre otros habían ingresado en aquel instituto.

Red no podía desperdiciar esa oportunidad para asistir ahí, es por eso que tiene que ir muy rápido a su casa montado en su bicicleta sin parar. Aunque en su mente podía pensar que el haberse tardado en ir a su casa debido a que tuvo que salvar a esa jovencita Yellow, fue lo mejor, pues así pudo pasar aunque sea por unos pocos instantes un momento con ella. Aunque hubiera esperado que no fuera tan doloroso como la vez que conoció a Misty y tuvo que detener los ataques de su Gyara cuando se había vuelto totalmente agresivo. Las marcas de ese Dragonair se encontraban encima de las de su Gyarados, cubriendo el golpe, pero aún le dolían, pero el pensar en Yellow hacía que ese dolor desapareciera. Aunque el ahora quería que cuando volviera a estar en la escuela, era que volviera a pasar otro momento con ella, aunque sin tanto dolor.

Y el no era el único ansioso en que ya fuera mañana. Pika también quería volver a ver a Chuchu. Pero cuando Pika se sujetaba de la mochila de Red con fuerza, abrió un poco una de las bolsas en donde se encontraban los cuadernos. En eso Red noto que se había abierto y se detuvo para cerrarla antes de que sus apuntes se los llevara el viento. Solo que Pika estaba sosteniendo uno de los cuadernos que logro salvar antes de que se cayera. El chico pudo ver de que materia era y se puso un poco más preocupado por llegar lo más rápido posible a su casa.

- Cielos, se me olvidaba que me habían dejado una gran cantidad de tarea. Maldición, tengo que llegar muy rápido. – En eso una ráfaga roja surgió entre la noche por intentar llegar a casa a tiempo. El cuaderno que vio era el de la clase de la profesora Lorelei y sabía que si no llegaba a tiempo, pudiera que no la terminara a tiempo.

- Pikaaa… - Su compañero parecía estar volando con aquella velocidad que casi no podía sostenerse bien de Red y evitar caerse por tremenda velocidad.

- Que mal que Aero no pueda traerme a la escuela. ¿No lo crees así Pika?

- Pikaaa…

La razón por la que su Aerodactyl, Aero, no pudiera llevarlo a la escuela y salir cuando el quisiera se debía a las reglas de la escuela sobre el límite de estatura de entrenador y pokémon las cuales consistían que ningún pokémon debería de medir más de 15 cm que su entrenador debido a que ocuparían mucho espacio en el salón y sería difícil dar una clase con ellos ocupando espacio, las reglas se omitían solo con los pokémons tipo fantasmas debido a que ellos podían desaparecer en cualquier momento.

Así es el porque ninguno de sus otros pokémons aparte de Aero como Lax, Gyara y Saur podrían acompañarlo ahí. Los que si podían acompañarlo a la escuela eran Poli y Pika, solo que Poli se encontraba enfermo y aún no podía llevarlo al instituto. Lo bueno es que no tenía que hacer una batalla doble sin compañía en la escuela.

Al día siguiente, Red se veía totalmente adormilado en el salón de clases aunque para el era una fortuna que la primera hora le tocara la clase de coordinación pokémon. El casi no le prestaba atención a la clase debido a que el le gustaba más las batallas pokémon que el ser un coordinador Pokémon.

La profesora Hikari estaba muy emocionada con empezar su clase con sus alumnos anteriores. Aunque no le estaba prestando atención al pobre de Red que estaba totalmente sin aliento sobre su pupitre. El único que no se encontraba adormilado era Pika, y eso era porque se quedo a dormir en su pokebola mientras que Red se desvelaba apurándose en avanzar con su tarea. Cosa que tenía que entregar para otro día, pero aún así era cansado en hacerlo.

Mientras que la profesora dibujaba con mucha alegría en el pizarrón para sus alumnos cuales tipos ataques son más efectivos para una presentación en un concurso, Pika agarraba un lápiz y se ponía a dibujar los símbolos que hacía la profesora, para que Red no perdiera nota en la clase y pudiera seguir durmiendo otro rato más. Ante este acto algunos cuantos alumnos que se quedaban pasmados viendo como el pequeño ratón amarillo se ponía a dibujar lo que su profesora estaba apuntando en el pizarrón que les parecía curioso para algunos como para otros algo tierno, que no tardo mucho que empezaran a surgir los murmullos dentro del salón.

- Green… Psss… Green. – Le dijo una voz detrás de la silla de Green.

- ¿Qué pasa Bruno? – Respondió Green de mala gana después de un par de minutos de ser molestado.

- ¿Qué le pasa a Red? Esta muy cansado. ¿No te parece? – Susurro su compañero que aún seguía viendo con preocupación hacía Red.

- ¿Cómo voy a saber que le pasa?, ni que fuera su niñera o su madre como para saber porque se encuentra así.

- Pero tú vives cerca de su casa.

- ¿Y eso que tiene que ver con que yo pudiera saber porque se encuentra así? Tampoco lo ando espiando.

- Bien, lo entiendo. – Respondió Bruno desilusionado y algo triste por los regaños que Green le daba.

- Aunque también me preocupa su comportamiento. – Termino diciendo Green con algo de tristeza en su tono de voz, aunque su rostro demostraba lo contrario. Si que era intimidante.

- Vaya Green. Parece que te gusta más Red que yo. – Le susurro Blue quien se estaba sentando a un lado de el.

- No digas tonterías Blue. ¿Por qué no mejor molestas a Red para que se despierte? – Con ese comentario que le dio Blue, decidió voltear molesto hacía otro lado para ignorarla.

- Ya no te enojes querido. O si no seguirás distrayendo a la profesora. – Murmuro mientras lo ignoraba, manteniendo los ojos cerrados y su rostro apuntando al pizarrón.

- ¿A qué te refieres con…?

En eso Green sintió un aura intimidante en su espalda. Giro su cabeza con lentitud al lugar de donde provenía esa fuerza abrumadora. Sentía que se había metido en un lío de nuevo por culpa de sus compañeros. Es por eso que normalmente prefiere ignorarlos durante las clases, aunque también prefiere ignorarlos sin estar en clases. Solo le causan problemas.

Cuando vio bien quien era la que desprendía esa esencia abrumadora, observo que su profesora Hikari lo estaba viendo fijamente con una picara sonrisa. Parecía como si le tramara algo por estar alzando la voz en medio de la clase y por estar llamando más la atención que Pika quien seguía dibujando los apuntes en el cuaderno.

- ¿Pro…Pro… Profesora Hikari? – Green ahora si que se sentía totalmente incomodado por el comportamiento de su profesora.

- ¿Acaso tienes algo que compartir para la clase Green? – Su tono de voz parecía tranquilo y sereno. Inclusive tenía una sonrisa luminosa. Pero aunque ella se viera como que nada la molestara, su presencia tenía una sensación de peligro cercano.

- No profesora. No es nada. – Respondió Green con temor.

- Eso creí. Ahora sigamos en lo que quedamos. – Ahora la sensación que despedía la profesora Hikari era tan dulce y sincero como suele ser. Green parecía sentir como su corazón se aceleraba por estar a punto de ser regañado. – Entonces si ustedes usaran estos ataques…

Pero cuando continúo dando su clase la profesora, David y Bruno estaban tratando de aguantarse las risas por la forma en que regañaron a Green y trataron de que la profesora no los viera para que ambos pudieran conversar un rato.

- Que mal que regañaran a Green. ¿No lo crees así David? – Pregunto entre susurros Bruno.

- Si, pero ustedes tienen la culpa. – Susurro entre regaños a su amigo.

- Nosotros no teníamos la culpa. Sino que Red tiene la culpa .El aún esta dormido entre clase y no es regañado por la profesora.

- Eso es cierto. Pero la profesora ya les ha pasado por alto eso a algunos cuantos alumnos porque se preocupa por ellos. ¿No te acuerdas que te dormiste también en una de su clase hasta que toco la campana de salida y fuiste el último en salir?

- Tienes razón. Y hablando de eso… - Bruno parecía tener algo importante que preguntarle a David. Pero parecía algo molesto – ¿Por qué en ese día que paso eso no me despertaste? Recuerdo que me habáis dicho que me ibas a despertar cuando terminaran las clases.

- Perdona. Pero cuando tocaron la campana estaban gritando que estaban dando una batalla pokémon entre el director y un tipo de la Elite 4. No podía perdérmelo.

- Es cierto, cuando desperté baje solo pude ver el final.

Pero en otra parte. Más atrás de las sillas en donde Red se encontraba Misty lo observaba dormir de tanto cansancio que tenía el pobre muchacho. Sabía que el debió de haber hecho algo muy importante como para estar así y no podría culpar a la extensa tarea que les había dejado la profesora Lorelei.

En eso comenzó a recordar los días en que ellos dos solían salir juntos. Red siempre se desvelaba por estar cuidándola. Pasaba las noches en vela por estar sobre esforzándose como siempre lo hacía. Por lo que los celos le llegaron como aguas turbias en su mente. El tan solo pensar que Red se haya conseguido a otra chica con tan solo haber pasado un par de días después de su ruptura la hacía enfurecer.

En su mente solo le recorrían las siguientes preguntas. ¿Cómo es que pudo buscarse a otra? ¿Acaso se olvido tan rápido de mi? ¿Será porque ella es mucho mejor que yo? ¿Es porque se olvido tan pronto de mí? Pero ayer estaba tan triste por lo que paso y ahora el se ve un poco más tranquilo. Puede ser el hecho de que el este dormido. Pero no estaría durmiendo tan tranquilo si no fuera por nada. Debió haber hecho algo como para estar así. En eso trato de inspeccionar un poco más a Red, hasta que encontró una mancha roja brotar de su espalda. Casi no se podía ver a simple vista, pero Misty aunque lo negara seguía sintiendo celos que el anduviera con otra chica después de un par de días de haber roto. Por esa fuerza es que pudo notar ese diminuto rastro. Ella sabía muy bien que esa mancha en su espalda que le brotaba a escasos goteos era sangre. Y recordaba que cuando ambos se conocieron el la había salvado de su Gyarados que se había vuelto loco y con la ayuda de Red pudo salir ilesa de esa citación. Solo que Red no pudo salir bien de esa. El quedo marcado por un golpe que Gyara le dio.

Lo que hizo que siguiera pensando que de seguro el ya se había olvidado de ella y que ya tenía a otra. Sus sentimientos de inseguridad y de ira se podrían sentir en una inmensa aura que hacía que sus demás compañeros sintieran miedo de ella. Solo que Erica pudo entender el porque de esa sensación tan abrumadora y el de esa mirada penetrante hacía Red.

- Misty… Pss… Misty… - Erica trato de llamarle la atención a su amiga entre murmullos, ya que no quiso meterse en problemas como le paso a Green.

- ¿Qué pasa? – Respondió la chica como desesperada y muy molesta.

- Tranquila. Solo quiero saber que es lo que te sucede. – La pobre Erica trataba de tranquilizarla mientras que movía sus manos en señal de que se tranquilizara y guardara la calma.

- No me pasa nada. Son solo imaginaciones tuyas. – En eso giro su cabeza para ignorarla mientras que cruzaba sus brazos.

- ¿No será porque aún sientes algo por Red? – Pregunto Erica con tono melodioso, mientras que se recostaba en su pupitre.

- ¿De donde sacas eso? Ni que me importara tanto. Por mí que se muera. – Aunque ella dijera eso, su cuerpo la contradecía.

- Eso se nota. Llevas rato escribiendo en tu cuaderno Red y apuñalando en donde escribiste con tu lápiz. Aparte también de no dejar de verlo con esa mirada penetrante tuya. – En eso la joven observo su cuaderno mutilado y comenzó a sentirse triste.

- Tienes razón Erica. Es por Red.

- ¿Y ahora que tiene? Ya terminaron y desde ayer te sientes así de triste por el. ¿Qué es lo que paso ahora?

- No es nada. – Volvió a ignorarla con frialdad.

- ¿Acaso tienes celos? – Murmuro Erica mientras continuaba escribiendo los datos que apuntaba la profesora.

- ¿Celosa yo? ¿Debes de estar bromeando? – Misty parecía estar echando fuego por la boca.

- Solo dije lo primero que se me ocurrió. Creo que acerté porque te sonrojaste muchísimo. – En eso Erica se empezó a reír un poco por la expresión que tenía Misty en su rostro. - ¿Y dime ahora por qué los celos? Tu antes no te sentías así más que cuando Blue se le insinuaba a veces solo para molestarte.

- Bueno… este… ¿Cómo decírtelo? – En eso Misty parecía estar algo apenada que se veía a sus manos y también juntaba las puntas de sus dedos de forma consecutiva. – Es que el solía estar así cuando nos conocíamos… y el verlo así de tranquilo puede significar que el se olvido de mi.

- No creo que esa sea la razón del porque Red este así. Supongo que son ilusiones tuyas después de que lo botaste y aún lo extrañas.

- Aunque sea cierto que yo lo extrañe. – Respondió entre regaños Misty a su amiga. Mientras que seguía sonrojada e ignorándola. – ¿En verdad crees que el no se consiguió a otra chica?

- No, solo bromeaba. Si es como dices, seguro que el ya es feliz de nuevo con otra chica. – Respondió con seriedad Erica mientras que intentaba analizar la situación de Red.

- No hagas ese tipo de bromas. ¿Qué no ves que me haces sentir muy mal por dentro? – Ahora la pelirroja estaba aún más insegura.

- Ya, ya… tranquilízate. Aún no estamos seguras de que el se haya olvidado de ti o si tiene a alguien más.

- Si es que se olvido tan rápido de mi por otra chica, creo que yo lo… - En eso arranco una de las hojas de su libreta y empezó a despedazarlas.

- Mejor deja de decir eso. Tú fuiste quien lo rechazo. ¿Lo recuerdas? Además, tampoco es como para que te enojes con la otra chica en caso de que sea de esta escuela o que viva por donde Red vive. – Le decía su amiga sin darle tanta importancia al tema.

- No te pongas así de madura conmigo. ¿Si tu novio se consiguiera otra chica, no harías acaso lo mismo?

- Tú lo has dicho. Si tuviera un novio así lo hubiera dejado. Pero no es lo mismo con un ex. Eso ya es muy diferente.

- Bueno. ¿En ese caso me vas a ayudar si o no? – Misty no parecía darse por vencido con lo que su amiga le decía para que no hiciera una cosa descabellada.

- ¿Ayudar en qué?... No… No… ¿No me digas que vas a espiarlo?

- Si Red tiene a otra me sentiré un poco más tranquila en saberlo.

- Yo no diría eso. Tu aún lo amas y si el tiene a otra, creo que terminaras matando a ambos. – Respondió entre dudas, puesto a que si era lo que imaginaba, sabía que no terminaría en nada bueno.

- No es que aún siga amándolo ni porque este celoso de el. Solo quiero saber porque es que esta tan tranquilo después de que termináramos.

- Como tú digas. Pero no dejare que hagas una estupidez. – En eso Misty se molesto por ese último comentario y trato de contradecirla.

- ¿Cuándo he hecho yo algo estupido? – En eso Erica trato de recordar.

- Bueno, aquella ves que intentaste ver si Red te engañaba con Blue cuando la invito al cine pues Green no pudo asistir y tu estabas enferma… también cuando el estaba en el parque con Elisa conversando debido a un proyecto escolar… También… - En eso fue interrumpida por Misty.

- Bien, bien, ya te entendí. Cielos. No debí haberte preguntado. – En eso Erica comenzó a reírse por la actitud de su amiga.

Mientras que las clases de Red continuaban con el aún adormilado. En la clase de Yellow estaban teniendo la clase de Cuidado Pokémon con la profesora Lorelei. Solo que Yellow estaba algo distraída viendo por la ventana de su salón el patio de entrada y pensaba en aquel extraño de nombre Red que la rescato a ella y a Chuchu en el bosque verde. Ella pensaba que posiblemente el pudiera ser de esos tipos que les gusta vigilar a las personas y la había seguido hacía donde se encontraba o también se preguntaba que si el estaba cerca cuando paso eso.

Esas dudas la tenían nerviosa y distraída en la mayor parte de la clase. Pero algo que si recordaba bien de Red eran las cicatrices que llevaba en su espalda que le había dejado ese Dragonair. Por lo que se le quito de la mente que el fuera un chico malo. Pensaba que el era muy valiente como para arriesgar su vida por alguien que apenas haya conocido. Esas ideas la hacían volar por un rato hasta que su amiga María que estaba sentada a un lado suyo observaba que no había apuntado algo de lo que la profesora estaba diciendo. Por lo que intento llamarle la atención de forma disimulada para que la profesora no se diera cuenta, lanzándole su goma para borrar en la cabeza. Eso sirvió para llamarle la atención.

- Oye. ¿Para que me lanzaste eso María? – Respondió algo molesta Yellow, pero en un tono bajo para no llamar la atención de la profesora.

- Estabas distraída. No has anotado nada desde hace unos 10 minutos.

- ¿En serio?, no lo había notado. Gracias. – Le contestó algo apenada por lo que paso entre susurros.

Aunque el intentar hablar discretamente entre amigas, no fue lo suficiente para evitar que la profesora se diera cuenta de aquella charla y se pusiera molesta con ambas chicas. El reflejo de luz que se desprendían de sus gafas evitaba que se pudiera ver la rabia que la profesora tenía en sus ojos.

- Señoritas. En mi clase no se toleran los chismes. Así que guarden silencio. – El tono de voz de la profesora daba miedo, e inclusive azoto un libro con fuerza en uno de los pupitres como si este fuera una regla para regañarlas.

- Lo sentimos profesora. – Ambas respondieron al unísono algo apenadas.

- Bueno, por ser la primera vez que están en mi clase. Pasare esto por alto. – Les decía mientras les daba la espalda y volvía al pizarrón. Al tiempo que también se acomodaba sus gafas. Solo que se detuvo por unos instantes y giro su cuello para verlas antes de sentarse. – Pero espero que no se les olvide hacer eso de nuevo. Y eso va para todos los de esta aula.

- Si profesora Lorelei. – Respondieron todos al unísono con algo de temblor en sus voces. Tanto que no murmuraban nada del miedo que sentían.

- Bien ahora continuemos con la clase.

Con el final de la primera hora de clase, el inicio del receso se daba en el instituto. En el patio María y Yellow se reunían para almorzar juntas y Yellow quería aprovechar ese momento para contarle a su amiga lo que le había pasado el día anterior en el bosque. Mientras que por otro lado, Red continuaba dormía aún en su salón, mientras que la profesora Hikari se acercaba para despertado, quien también estaba sonriendo al verlo como dormía. Ella se preocupaba por sus alumnos y sus clases no eran tan complicadas por la que no se disgustaba con ellos.

- Red… Red… Vamos, despierta dormilón. Anda, levántate que te perderás el almuerzo. – Ella lo estaba moviendo con su mano en la espalda de Red para que lograra despertarlo. Pero cuando Red escucho almuerzo se levanto como un rayo.

- ¿Alguien dijo algo de almuerzo? – El pobre muchacho comenzó a buscar por todos lados con sus ojos rojos si es que había algo de comer. Hasta que vio a su profesora sentada a un lado de el. – ¿Ha? Profesora Hiakari… Lo siento mucho. Me quede dormido en su clase. – El pobre intentaba disculparse mientras que se ocultaba su rostro por la vergüenza que tenía.

- No te disculpes Red. Seguro que tuviste una mala noche. Pero parece que Pika te ayudo mucho durante la clase. – En eso cargo al pequeño Pikachu de Red para apapacharlo y luego le señalo con su dedo el cuaderno que estaba con unos dibujitos o más bien unos garabatos casi reconocibles. - Parece que tienes un pequeño artista aquí contigo. – La profesora soltó unas cuantas sonrisitas pues le pareció gracioso el ver a un Pikachu que supiera dibujar. – Si que eres un Pikachu muy amable. – Le decía con un tono como de una niña pequeña al Pikachu que cargaba frente a ella.

- Este… profesora. Creo que eso lo podría molestar. – Red parecía estar preocupado de que Pika pudiera electrocutar a su profesora. Solo que en lugar de que Pika estuviera molesto, parecía estar disfrutando el que jugaran así con el.

- A mi no me parece que le moleste. – Le respondió entre pequeñas risitas.

- Bueno, antes a mí me electrocutaba. – En eso un crujido salio del estomago de Red. Haciendo que la profesora le devolviera a Pika.

- Supongo que ya has de tener hambre Red. Deberíamos retirarnos ya del salón. – La profesora Hikari parecía estar muy contenta. Solo que antes de que salieran se detuvo para pedirle a Red un favor. – Por cierto Red. ¿Me ayudarías con unas cosas antes de que vayas a comer? – Pregunto con un cierto tono de niña pequeña.

- Claro profesora. ¿En qué puedo ayudarle?

- ¿Podrías cargar estos papeles y acompañarme a la sala de profesores? Anda… Por favor… - En cuanto la profesora le mostró la tremenda montaña de papeles, Red parecía estar deprimiéndose por tanta carga. Pero una ves habiendo aceptado ayudarla no pudo dar marcha atrás.

- Si. Por mi esta bien. – Le respondió con un rostro algo pálido.

- Que bien. En marcha al salón de profesores. – Grito con mucho entusiasmo la profesora Hikari mientras que ella solo llevaba su bolso y portafolios y saltaba por los pasillos tarareando una canción de forma alegre.

- Cielos. Espero que cuando llegue no haya terminado la hora del almuerzo. – Red sentía que su estomago se comía a si mismo.

- Piika. – Murmuro su compañero mientras que el sostenía en su cabeza otra pequeña cantidad del monto de papeles de la profesora.

Mientras tanto en el los comedores del instituto, Misty y Erica esperaban en una de las mesas a ver si Red llegaba en cualquier momento con la otra chica que Misty esperaba que no fuera la gran cosa. La única inconveniencia para ella es que Red no llegaría a los comedores acompañado con dichosa chica puesto a que el aún no le ha hecho una invitación cordial. Sabía que tenía que ser más sensible con lo que paso y quien sabe si ella se acuerda de el después de llevarla en sus brazos dormida hasta su casa.

Por otra parte, en los jardines de la escuela, Yellow y María estaban compartiendo su almuerzo, puesto a que los campos de ahí eran muy tranquilos e imaginaban que nadie podía molestarlas ahí. Por lo que dejaban libres a sus compañeros pokémon a que jugaran un rato bajo la sombra del árbol en donde se encontraban.

Yellow se sentía algo distraída por lo que había pasado el otro día. Aún no sabía bien si era un sueño o no y si ese chico se volvería a cruzar con ella en la escuela. Por lo que quiso conversar ese tema con su mejor amiga. Sabía que podía contar con ella para una situación así.

- Ferchu… - Yellow cuando empezó a dar la charla, parecía estar toda enrojecida de pena que casi podía hablar. – ¿Podría hacerte una pregunta de… de… algo?

- Tú dime. ¿De que se trata? – María parecía estar muy emocionada con lo que quería decirle su amiga.

- Bueno…, veras. Es que ayer me encontré a un chico que me salvo la vida de un pokémon salvaje que me ataco sin razón alguna. Pero el se sacrifico mucho por mi, inclusive el tenía muchas lesiones cuando pudo detenerlo y cuando termino salvándome me dijo que me quería. – Su amiga parecía muy atenta con lo que Yellow le contaba, aunque ella estaba aún más nerviosa.

- Parece una historia fascinante. Me parece raro que un pokémon te atacara. Pero… dime. ¿Cómo se veía ese chico? – Cuando ella pregunto eso, Yellow se sonrojo demasiado que ya no sabía si seguir hablando o mantenerse callada.

- Este…, pues…, el se veía muy guapo. A decir verdad…, tenía el cabello negro, unos brillantes ojos rojos.

- Pareciese como si también el te gustara.

- Bueno…, es que el fue muy valiente en salvarme. No se que debería de hacer. Por eso quiero saber que tipo de consejo podrías darme. – Yellow parecía tener aún dificultades en el amor, por lo que ponía mucha confianza en su amiga.

- Para la próxima vez que lo veas por que no intentas hablar más con el, para así poder encontrar que cosas tienen en común. Ya que apenas y se han visto, y no han hablado mucho. Y como tu amiga, no quiero que salgas lastimada con un amor que puede ser pasajero. – María parecía estar tomándose las cosas muy a pecho, pero solo quería lo mejor para su amiga.

- Tienes razón Ferchu. Aunque no se bien si deba hablarle. – Le respondió con una cara muy roja.

- Tú no te preocupes que yo confío plenamente en ti. Solo debes de tener más confianza en ti misma. – Le daba a su amiga muchos ánimos mientras que ponía una mirada brillante y alegre.

En tanto Red y Pika, al fin pudieron descansar después de subir y bajar tantos escalones. Y eso fue debido a que la profesora Hikari se le habían olvidado las llaves en el salón y tenían que regresar por ellas de nuevo al aula. Después de un rato, a Red solo le quedaban solo unos escasos minutos para poder ir a los comedores y poder llevarse algo a la boca que comer. Por lo que se podía ver a Red y Pika correr por los pasillos del instituto y a toda prisa para ver si conseguían algo.

- Rayos, ya se nos hizo tarde Pika. – Decía entre respiros Red tras guardar la resistencia de donde estaba hasta el comedor.

- Pika… - Respondía con un tono casi como si fuera sarcástico.

- Creo que perdimos una oportunidad de volver a verlas. ¿No crees eso compañero? – En eso Pika le dio un golpe con su cola mientras que subía a su espalda pues se sentía molesto por ese comentario. – Bueno, lo siento. También me siento algo decepcionado por lo que nos acaba de pasar.

A pesar de que llegaran a tiempo al comedor de la escuela antes de que este cerrara y comprar algo para poder comer no pudieron ver de nuevo a la chica de cabellos rubios ni a la Pikachu de ojos rasgados que la acompañaba. Solo podían pensar en apurarse a comer todo lo que consiguieron antes de que la siguiente clase comenzara. En realidad parecía como si les estuvieran apuntando con un arma para que terminaran de llenarse las bocas de comida en una situación contra reloj.

Por el lado de Misty y Erica, la preocupación de la chica pelirroja se fue disipando de a poco puesto a que Red no se pudo juntar con Yellow, pero aún así Misty seguía sospechando de Red y quería estar al 100% segura de que si Red tenía a otra chica o si solo estaba haciendo otra cosa. De algún modo u otro quería saber la verdad, aunque esta hiciera que le doliera el corazón.

Solo que Erica seguía buscando la forma de tranquilizarla. Aunque también le daba curiosidad de saber si Red ya era feliz con otra chica que no fuera tan celosa como su amiga y que lo tratara bien. Aunque esto signifique tener que ayudar a Red y estar en contra de Misty. Ella no era una mala persona, pero si ella era la única que pudiera dar apoyo a Red, lo haría.

El tiempo que paso entre las otras dos clases que faltaban, parecía que se fue volando. Ya todos estaban preparando sus mochilas para salir del instituto. Red parecía verse decepcionado y triste después del almuerzo, cosa que Misty no pasó por alto durante todo lo que fueron las clases. Y su amiga Erica también hacía lo mismo conforme a su amiga.

Cuando Red se apresuro para salir y tomar su bicicleta, debido a que aún no había terminado sus tareas, Misty sospechaba que el estaba pensado reunirse a toda prisa con aquella chica. Imaginaba que a lo mejor la conoció en otra parte que no fuera en el instituto, pudiera que el la hubiera conocido cerca de donde vive. Cosa que no descarto, pero no tenía forma de averiguarlo. Si ella lo seguía, le haría pensar a Red que aún seguía amándolo y que se arrepentía de haberlo botado. Y si no hacía nada, el solo hecho de imaginar que el pudiera estar regocijándose con aquella chica y riéndose de ella hacía que se enfureciera cada vez más. Pero no se le ocurría la forma de saber una cosa u otra. A menos que investigarlo bien de forma curiosa por donde vive. Por lo que tenía que ser precavida y necesitaría la ayuda de su amiga para hacerlo, cosa que a Erica no le costo trabajo descifrar. Solo con ver su cara, sabía que no era nada bueno.

- Erica, para este fin de semana iremos a Pueblo Paleta. – Le decía Misty a su amiga con una voz muy energética.

- ¿Eso quiere decir que aún te preocupas por Red? – Erica trataba de ayudar a que su relación volviera, pero tampoco quería que Red sufriera.

- No digas tonterías. Solo quiero ir a visitar ese lugar. – Respondió Misty, mientras que desviaba su mirada de ella.

- En ese caso… ¿Qué haremos haya? ¿Si se puede saber? – Dijo Erica con un tono travieso.

- Bueno..., solo iremos a pasear. Ya sabes. Perder el tiempo. – Misty trataba

- Claro… - Erica aún no le creía a su amiga.

- Y por cierto. Trae un abrigo, un sombrero y unas gafas oscuras. – Misty aún no sabía cuando rendirse y también el admitir que quería volver a estar con Red.

- Como tú digas. Se que esto no llegara a nada bueno. – Le respondía tomando por su lado lo que Misty le decía. Mientras que ambas se dirigían ya a su salón.

Para el día siguiente, Red volvió a salir tarde al almuerzo, por lo que no pudo ir a ver a aquella chica otra vez. Solo que a el ya se le había ocurrido algo. Si no podía invitarla a salir de una forma formal, frente a frente. Tenía que hacerlo de una forma un poco más sensible. Por lo que cuando estuvo en su casa, escribió una carta, para invitarla a salir el fin de semana a los parques de Ciudad Viridian, poniendo también en especifico de esa carta la hora de encuentro y el lugar en donde se encontrarían. Aparte el también se sentiría muy nervioso como para hablarle de nuevo. Así que Red fue al casillero de Yellow cuando volvió a salir tarde del almuerzo y solo era cuestión de tiempo en esperar si ella acepta o no.

Por otra parte ese plan era muy funcional puesto a que Misty iba a estar en Pueblo Paleta para ese tiempo, aunque Red no supiera para nada de sus planes y también así no iba a estar más nervioso para cuando salga con Yellow. Ese si era un buen plan que había ingeniado Red. Ahora solo lo que tenía que preocuparse era el de terminar sus tareas antes de esos días para no tener dificultades para las clases.

Ahora bien, por otro lado, mientras que finalizaban las clases y ya era de que todos de que regresen todos a casa. Yellow y María iban acompañadas a sus casilleros, que por suerte para ambas, les había tocado juntas. Pero cuando Yellow abrió su casillero noto que un pedazo de papel cayo de ahí, y cuando María vio aquel pedazo de papel, dedujo que podría ser de aquel chico que su amiga le había comentado el día anterior. Lo cual para ambas, les dieron ansias de saber lo que decía ahí.

"Hola Yellow, te escribe tu admirador enamorado."

"Te dejo esta carta para que te pueda invitar a salir al centro comercial

de Ciudad Viridian, te espero en el puesto de sodas, localizado en

la entrada del lugar a las 11:00, espero que puedas asistir."

"En caso de que no puedas asistir, lo entenderé."

"Con amor por siempre tuyo, tu admirador enamorado."

Cuando ambas terminaron de leer la carta, a Yellow parecía escurrirle una gran cantidad de lágrimas por sus pequeñas y sonrojadas mejillas. Mientras tanto María podía notar los sentimientos que Red puso con mucho empeño en esa carta. Así que pudo entender que los sentimientos que el tenía en ella eran muy bien correspondidos por la forma en que su amiga se sentía.

Pero en ese instante, el conserje de la escuela Bill, apareció cerca de ambas chicas mientras que paseaba tomado de la mano con la profesora Daisy. Ambos observaron detenidamente las lágrimas que se desprendían de aquellos ojos dorados de la pequeña rubia y quisieron saber la causa de la desdicha y saber si ambos la podrían ayudar.

- Hola… ¿Yellow…, María? – Pregunto entre escasez de palabras la profesora Daisy, por detrás de ambas chicas que casi les dieron tremendo susto pues no se dieron cuenta de su presencia. Aunque la profesora aún no recordaba muy bien los nombres de sus alumnas nuevas, por eso se sentía algo incomoda al preguntarle.

- ¿Profesora Daisy?... ¿Qué hace aquí? – María parecía estar sorprendida de ver a su profesora tan tarde y más aún acompañada, que fue la primera en hablarles.

- Bueno…, es que Bill se ofreció a llevarme a la salida del instituto antes de que el se encargara de cerrar las puertas del lugar. – Les respondía la profesora mientras que se sonrojaba cada vez más. - ¿Y por cierto? ¿Qué hacen aún aquí tan tarde? ¿Y por qué esta tan triste Yellow? – Aunque Yellow parecía no poder hablar porque aún seguía sollozando, por lo que María se encargo de responderle a su profesora.

- Bueno, es que… Yellow se siente entre algo emocionada y también triste por esta carta que recibió de un chico. – En eso le mostró a su profesora la nota que habían sacado del casillero. Por lo cual Daisy la tomo para poder leerla detenidamente y saber mejor la razón de esas dulces lágrimas de su estudiante.

- Veamos… paree que los sentimientos en esta carta son reales. Es lo que yo diría "un amor incondicional" – Decía alegre mientras que veía las letras de la carta detenidamente. – Me parece que el es muy buena persona.

- ¿Lo dice por lo que esta escrito en la carta profesora? – Pregunto Yellow con cierta duda en su rostro.

- En realidad ella ha sido buena para detectar las sensaciones tanto de humanos como de pokemons. – Interrumpió entre tanto Bill, mientras que ponía su mano sobre el hombro de la profesora. El parecía estar orgulloso de lo que decía de la profesora Daisy.

- También es porque conozco la letra de este estudiante. – Continúo hablando mientras que soltaba una ricita algo apenada. – Pero eso si. No tienes de nada de que preocuparte Yellow. – Ahora se veía un poco sería y también alegre, por lo que acerco su rostro al de ella. – Te aseguro que no te arrepentirás el aceptar salir con el.

Para cuando ella le dijo eso, abrazo con fuerza a su mejor amiga, mientras que seguía lanzando cascadas de cristalinas lágrimas en el pecho de su amiga, solo que ya no eran de tristeza, ahora eran lágrimas de alegría. El tan solo verlas a ambas chicas, parecía el retrato de madre e hija. Pues Yellow se veía aún muy pequeña como para tener esa edad y aparte también se podía notar los sentimientos que ambas desprendían como buenas amigas que eran.

- Bueno, será mejor que nos apresuremos en irnos. Tengo que cerrar el instituto pronto y también tengo que ponerme a limpiar el lugar con mi nuevo ayudante. – Decía Bill algo nervioso, mientra que les apuntaba con su cabeza a la salida del lugar.

- Esta bien Bill. – Le respondió Daisy mientras que ponía a sus alumnas frente a ella y aún mantenía tomando las manos de Bill para salir del lugar.

Llegando a la salida, Bill se encargo de que las tres jovencitas regresaran por cuenta propia a sus respectivos hogares, mientras que el se quedaba a limpiar el desastre de los estudiantes, solo que antes de que se despidieran, Daisy lo sujeto del brazo y le dio un calido beso de despedida en la mejilla, antes de que Bill cerrara las rejas del lugar. Lo cual hizo que se sonrojara más de cuando estaban caminando ambos tomados de las manos y que caminara torpemente de regreso a los salones, provocando las risas de las tres chicas.

Ahora llegamos al día de la cita. Pero el pequeño problema para Red era que había puesto su despertador muy temprano, para así no ser nada impuntual y no hacer esperar a su cita. Solo que para su colmo, el despertador que había puesto sobre su cabecera se había descompuesto de nuevo y el sueño que el tenía era demasiado pesado. Esto es debido a que se desvelo mucho, y eso que no fue a causa de las ansias de ir a ver a aquella chica, cosa que también no faltaba, sino también porque la causa de si cansancio fueron las montañas y montañas de tareas que la profesora Lorelei les volvió a dejar después de que un pequeño incidente ocurrió en el salón. Y eso fue a cuasa del profesor Kuntsman, pues entro de improvisto al salón para poder invitar a la profesora a cenar, lo cual ocasiono que ella se molestara un poco por aquella interrupción, dejándole a sus estudiantes mucho trabajo, como para que no tuvieran algo de que hablar. Por suerte para Red, tenía otro despertador ambulante, quien no parecía tener buenas formas de levantarlo. Así que el se preparo para darle una fuerte descarga eléctrica al pobre muchacho, para que dejara de estar flojeando y comenzara a vestirse.

- Pika… ya, ya… ya me desperté… por favor deja de lanzar rayos… - Gritaba Red con varios gritos de dolor, mientras que tropezaba palabra con palabra. Solo para confirmarle a su compañero lo activo que lo había puesto por aquel ataque electrizante.

- Pika. – Le respondió con una cara de tener pena tras el doloroso trato que le acomodo a su amigo.

- Bien, ya. No te preocupes, que creo que te hubiera hecho lo mismo para levantarte si estuvieras en mi lugar.

Continuo hablando Red, mientras buscaba algo de ropa que ponerse y acomodarla sobre su cama. Aunque lo único que tenía era solo un par limpio de su ropa casual que suele ponerse los fines de semana, su chaleco y gorra roja y una camisa negra. Así que tuvo que dejar su conjunto sobre su cama, ya no tenía de otra.

- Pika, piika. – Respondió ahora su compañero con un gesto de confianza, mientras que salía de la habitación y bajaba por las escaleras en busca de algo o a hacer algo.

- Espero que ahora hayas aprendido a poner el agua caliente a la regadera Pika, que la vez anterior que hiciste eso, me dejaste todo congelado y termine todo el día resfriado. – Grito Red desde su habitación, mientras que se reía un poco por lo que le decía a su amigo. Lo único que le faltaba era desvestirse y tomar una ducha, pues si que estaba empapado de sudor.

- Piika. – Le termino respondiendo su amigo desde abajo.

Pasemos ahora por unos pocos instantes a la casa de Yellow. En su habitación se encontraban dos chicas, ambas continuaban durmiendo juntas en la misma cama. Ambas estaban juntas en su casa, puesto a que Yellow se sentía muy nerviosa por e día de la cita, debido a que sería la primera cita para ella. Por lo que le pidió a su amiga a que pasara la noche con ella y le pudiera así dar ánimos, pues si que se ponía muy nerviosa como para asistir sola a la cita. Yellow no sabía muy como era el tener una cita, por lo que su amiga María acepto, solo que ambas también estaban algo cansadas y para fortuna para ambas, a comparación de la suerte que tenía Red, era que su despertador si funcionaba, pero lo habían puesto a la hora en que Yellow pudiera prepararse horas después en la que Red se había despertado, puesto a que ella vivía cerca del lugar donde se había acordado la cita. Por lo que Yellow no tenía nada de prisa, pues no era algo que la pusiera tan tensa como Red. Y aunque eso no fuera motivos de prisa, Yellow fue la primera en levantarse. Aunque vio que aún no era la hora a la que había puesto su despertador, así que solo fue a poner el agua para lavarse la cara. No quería volverse a dormir una vez que se había logrado levantar antes que su amiga y que también por vez primera se despertaba temprano.

Para Yellow, el despertarse temprano le parecía ser un milagro, puesto a que a ella le gustaba estar durmiendo mucho, no importaba donde fuera, siempre terminaba tumbada en el suelo adormilada. Pero eso pasaba la mayoría de las veces, solo que algunas otras eran ocasionadas por las veces en que ayudaba a los pokémons salvajes que se encontraba en el camino, ella los curaba con su habilidad y luego de usar esa energía, quedaba completamente dormida como un tronco. Eso le recordó un poco a Yellow la primera vez el como su amiga María descubrió el poder secreto que Yellow tenía y que ella mantenía en secreto.

Cuando Yellow regreso a su habitación, vio a su amiga tan adormilada, igual que como ella estaría si no se hubiera levantado temprano como siempre. Pero le hizo que pensara que los papeles se habían intercambiado, pues ahora le tocaba a Yellow el despertar a su amiga y no al revés. El tan solo mirarla hizo que su imaginación volara y volviera a recordar cuando la Eevee de su amiga, Nanny, se había perdido por el bosque y ambas anduvieron buscándola a gritos para que ella apareciera.

Fue en una época de otoño y ambas chicas tenían la edad de 5 o 6 años. A María le habían regalado para su cumpleaños una Eevee a la que había nombrado como Nanny. Pero cuando ambas fueron a jugar por las cercanías del bosque, Nanny parecía correr dentro del bosque tratando de perseguir algo, como suelen jugar todos los recién nacidos. Pero la juguetona Eevee parecía no volver a donde estaban las dos niñitas y esto les empezaba a preocupar a ambas, por lo que fueron a buscarla, adentrándose al bosque.

Las dos niñas buscaron en cada hueco de cada árbol y en cualquier lugar en donde un Eevee pudiera ocultarse. Tenían tanta preocupación por lo que a ella le pudiera pasar, que gritaban su nombre por el bosque para ver si ella volvía. Pero el hacer esto no parecía ayudar mucho, debido a que ocasionaba que los pokémons salvajes se pusieran alerta a donde estaban ellas dos. Todos los pokémons estaban alerta y posiblemente se podrían preparar a atacar, siendo algunas especies demasiado territoriales. Pero no todos eran así. De entre los arbustos, una pequeña Rattata salvaje apareció detrás de ellas, parecía tener curiosidad en lo que ellas hacían por ahí, por lo que comenzó a seguirlas a un movimiento cauteloso. Ambas chicas parecían no percatarse de su presencia, pero estaban más preocupadas por la pequeña Nanny, que dieron caso omiso a su perseguidora y continuaron avanzando.

A pesar de que ambas chicas buscaran a la Eevee perdida con todo su esfuerzo, la forma en que se adentraban cada vez más y más por el bosque, hacía que cada minuto que permanecían adentro fuera cada minuto más peligroso para ellas, puesto que ninguna estaba siendo acompañada por un adulto ni las dos tenían por ahora un pokémon que las protegiera. Así que el permanecer tanto tiempo en un bosque como ese para un par de niñas de jardín de niños, no era algo bueno. Pero el pokémon que las seguía no representaba peligro alguno, más bien, ella parecía querer estar más tiempo con ellas. Y no solo aquella Rattata quería estar cerca de ellas, sino que también los problemas parecían acercárseles.

Cuando ambas niñas quedaron exhaustas de buscar a la pequeña Nanny por el bosque, la pequeña Rattata salio de su escondite y salto frente a ellas y comenzó a juguetear enfrente de ambas pequeñas con una bellota que se había caído del árbol en el que estaban las dos recostándose. La pequeña rata juguetona rodaba con la bellota por el suelo, para que las niñas la vieran jugar y quisieran acompañarla en su juego en el que solo ella parecía estar entretenida. Pero cuando Yellow vio a tan activa Rattata rodar por el suelo, se le ocurrió el buscar en la mente de esa juguetona roedora, y saber así, si había visto por el bosce a la compañera de su amiga. Solo que aún no sabía si hacerlo o no, y esto debido a que su tío le prohibió que usara sus habilidades frente a otras personas, pero Yellow confiaba mucho en su amiga, así que decidió usar su habilidad secreta para poder ayudarla. Tras acercarse Yellow a aquella Rattata, María parecía extrañarse el que su amiga pusiera su mano sobre la cabeza del pokémon y que ambas cerraban sus ojos, como si compartieran un extraño vínculo.

- Vaya, parece que solo nos has venido siguiendo. ¿No es así pequeña?. Pregunto Yellow a aquella traviesa pokémon, mientras lo soltaba una cálida sonrisa, a lo que ella le asintió alegremente. – Pero no has visto por aquí a Nanny. Creo que tendremos que seguir buscando.

- ¿Ha? ¿Qué paso Yellow? ¿Qué fue lo que hiciste? – Pregunto la pequeña María, con un rostro de sorpresa por lo que veía.

- María. Tranquilízate. Solo prométeme que guardaras este secreto. Por favor. Dime que guardaras el secreto. – En eso, la pequeña Yellow la tomo de las manos con preocupación y con unas pocas lágrimas en su rostro.

- Yellow. Somos amigas. Claro que te guardare cualquier secreto. – Le respondió su amiga, solo que ahora tenía un brillo en sus ojos de alegría y empezó a tomar con más fuerzas las manos de Yellow.

- Bueno… pues como te lo digo… este… pues veras… Yo tengo la habilidad de leer las mentes, pero solo la de los pokémons. No puedo leer la mente de los humanos. – Y cuando ella dijo eso, su amiga empezó a abrazarla con fuerza e hizo que ambas estuvieran saltando, por la alegría que tenía al oír eso. Al tiempo que su aspecto representaba admiración a su amiga.

- ¿En serio? ¡Eres en verdad sorprendente Yellow! ¿Desde cuando es que puedes hacer esas cosas? – María parecía estar totalmente emocionada. Aunque esto incomodara un poco a Yellow.

- Creo que desde que nací, según me lo habían mencionado. Pero mi tío me había dicho que nunca le diga esto a nadie a causa de mi propia seguridad.

- Bueno, tu tío te quiere proteger.

- Eso es cierto, pero creo que se preocupa demasiado. – En eso ambas echaron a reírse, pero esta situación no duro mucho, puesto a que el peligro de una manada de Ratacaites aparecieron frente a ellas.

- ¡Ho no! ¡Tenemos que salir corriendo! ¡Vamos! – Decía su amiga mientras tomaba del brazo a Yellow, mientras que todos los demás las perseguían y también lo hacía la Rattata que jugaba con ellas, solo que sin las mismas intenciones que sus parientes.

El estar en la espesura del bosque para ese momento hacía que el atardecer acabara con la escasa luz que iluminaba el interior del bosque, por lo que encontrar la salida de ahí no era tarea fácil. Los pokémons salvajes parecían multiplicarse por cada minuto que pasaba y no parecían tener manera de escapar, hasta que de tantas vueltas que habían dado dentro del lugar vieron a la pokémon de María quien estaba dormida sobre una colcha de hojas bajo la sombra de un árbol.

- ¡Nanny! ¡Por aquí! – Grito María para avisarle a su compañera que escapara, pero no parecía escuchar.

- Creo que tendremos que ir por ella… - Antes de que pudiera terminar la frase. Yellow cayo al suelo tras tropezarse con una rama, haciéndola blanco fácil para los Ratacaites.

- ¡No! ¡Yellow!

Cuando María grito, no pudo soportar el ver lo que ellas le harían, por lo que cerro sus ojos, mientras que las lagrimas de tristezas comenzaron a brotar. Pero cuando cubría sus ojos con sus manos, solo pudo escuchar un estruendo. Como si algo hubiera detenido el ataque. Así que cuando ella abrió sus ojos pudo ver a su amiga desmayada en el suelo y a un chico parado frente a ella, dándole la espalda, mientras que la protegía. El tenía un vestuario rojo y de gorra del mismo color, amenazando a la manada de pokémons salvajes que estaban tratando de avanzar para atacar a su amiga. El parecía ser un entrenador pokémon debido a que atacaba a los agresores con la ayuda de su Pikachu y su Bulbasaur.

- Saur. Usa rayo solar. Pika usa rayo. – Ordeno aquel chico misterioso a sus aliados, logrando ahuyentar así al resto de los pokémons.

- ¿Estas bien amiga? – Pregunto aquel chico mientras le daba la mano a la pequeña rubia.

- M…muchas gracias… este… - En eso el chico se dio cuenta de que no se había presentado debidamente.

- A si. Mi nombre es Red. ¿Y ustedes cómo se llaman? – Respondió algo apenado por su falta de cortesía.

- Yo me llamo Yellow y ella es María. – Le respondió con mucha vergüenza en su rostro.

- ¡Ha! Hola. Gracias por ayudarnos.

- No hay problema. Estaba de camino capturando pokémons, hasta que las vi huir de estos problemáticos pokémons.

- En verdad. Te lo agradecemos mucho. – Le hablo Yellow con un tono un poco más alto, pero aún con el rostro algo sonrojado.

- No. En verdad, no fue nada. ¿Pero qué hacían ustedes aquí sin un pokémon que las ayudara?

- Bueno, es que estábamos buscando a mi Nanny. – Le respondió María mientras que iba a la cama de hojas de su pokémon.

- Parece que quería salir a jugar por un rato. Pero fue demasiado peligroso. Deberían de tener a alguien más con ustedes.

- Veras, es que este es mi primer pokémon y cuando salimos a jugar el se metió al bosque y ya no supimos donde se había metido. – Decía mientras le mostraba a su compañera.

- ¿Y tu pequeña? ¿También tienes un pokémon? – Red parecía saber si Yellow también tenía un primer pokémon.

- N…no, en realidad. Solo ella.

- En ese caso deberías de tener a otro pokémon para que no se adentren las dos solas aquí en un bosque tan peligroso. – En eso, Red fijo su mirada para ver donde habría un pokémon para la pequeña rubia, hasta que pudo notar un Rattata sacar tímidamente su cabeza detrás de un árbol. – ¿Qué te parece ese?

- Esa es la misma Rattata que nos venía siguiendo Yellow.

- Si es cierto.

- Vaya. Parece que ya se conocen. En ese caso la capturare y te la daré.

- ¿En serio? – Yellow parecía estar emocionada por su primer pokémon.

- Solo espera. Bueno Pika, usa un ataque rápido hacía ella. – En eso su compañero salio corriendo para darle un pequeño golpe y debilitarla, lo cual parecía haber sido más que un simple golpe ya que quedo desmayada. – Ups. Creo que fue demasiado fuerte. – Decía mientras que se quedaba algo apenado por el golpe, pero después le lanzo la pokebola y la capturo. – Bien aquí esta ahora tu nueva amiga. Será mejor que ambas se lleven bien pues ahora será tu responsabilidad.

- Claro que lo hare. – Le respondió con nerviosismo y Red le sacudió el cabello poniéndole la mano sobre su cabeza.

- Tendre que escoltarlas fuera de aquí. Aún si ambas tienen un pokémon propio, deben de entrenarlas. Así que yo les ayudare a salir.

- ¡Gracias! – Le respondieron las dos niñas al unísono.

En cuanto los tres seguían caminando por el bosque. Yellow parecía estar muy nerviosa por la nueva compañía de Red, a lo que María pudo darse cuenta. Pero no estaba segura por lo que pasaba, solo podía ver que abrazaba muy fuerte la pokebola que le acababan de dar.

- Yellow. ¿Te pasa algo? – Susurro su amiga para no llamar la atención de Red.

- ¿He? No, no es nada. – Le respondió igual entre silencio mientras parecía haber sido despertada de un sueño.

- ¿Acaso te gusta este chico? – Pregunto con cierta cara de perspicacia.

- ¿Ha? ¿Cómo te diste cuenta? – Respondió Yellow muy apenada y muy roja.

- No lo sabía. Solo adivine. – Le dijo con una sonrisa traviesa en su rostro.

- No es nada divertido. – Grito Yellow con mucha vergüenza.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué estas discutiendo? – Pregunto Red algo extrañado.

- No. No fue nada. Solo discutíamos sobre… - Antes de que María terminara de hablar, Yellow se abalanzo sobre la boca de su amiga.

- No, en serio, no fue por nada. – Le decía nerviosa Yellow a Red.

- Esta bien. Pero no levanten tanto la voz si no quieren volver a atraer problemas como el que acaba de pasarles.

- Muy bien. – Le respondieron ambas apenadas.

- Vaya Yellow. Creo que en verdad que si te gusta. – Le decía en voz baja su amiga, mientras que le codeaba el brazo con cierto juego.

- Oye. Deja de decir eso.

- "No te hagas que bien que te gusta" – Decía el Rattata de Yellow quien sin querer escucho los pensamientos que decía.

- Tú tampoco te estés metiendo. – Grito Yellow a su pokémon quien ponía una cierta cara de juego.

- ¿Otra vez? En serio. ¿De qué discuten? – Pregunto Red algo curioso con saber porque tanto grito.

- "Solo discuten de lo tanto que ella te quiere" – Volvió a hablar la Rattata, solo que la única que lo entendía era Yellow.

- Oye, te dije que no dijeras eso. – Dijo Yellow con amenaza, pero a la vez con mucha pena en su rostro, al tiempo que la veía fijamente.

- ¿A quien se lo estas diciendo? – Pregunto Red con mucha confusión por lo que pasaba.

- ¡Ha! No es nada. Ella se pone así cuando se siente un poco nerviosa. – Le respondió María mientras que trataba de ayudarle a Yellow el guardar el secreto acerca de las habilidades que ella tiene.

- ¿Es eso cierto Yellow? – Red parecía extrañarse por eso.

- Este… si.

- ¿Y por qué te sientes nerviosa?

- "Porque tu le gustas." – Volvió a hablar la Rattata. Por lo que Yellow se la llevo sobre su boca para cubrirse con ella.

- ¿Qué no te dije que te callaras? – Pregunto entre susurros.

- "Vamos, el no puede escuchar lo que pienso." – En eso tenía razón, aunque Red seguía esperando la respuesta de Yellow. – "Tan solo dile lo que sientes. No lo hagas esperar."

- ¿Pero qué pasara si…? – Yellow estaba muy nerviosa, más de lo normal.

- "Tu solo dile."

- Bueno… ¿Por qué estas nerviosa Yellow?

- Es que tú me gustas. – Grito Yellow muy avergonzada y después salio corriendo de nuevo dentro del bosque con los ojos cerrados por causa de la tristeza que ahora sentía tras habérselo confesado.

- ¡Yellow espera! – Grito su amiga tratando de detenerla.

- Será mejor que vaya por ella. Pika, tu quédate con ella.

- Por favor. Tráela a salvo.

- Si. Lo hare.

Tras seguirla por todo el bosque con la ayuda de su Bulbasaur, por fin lograron dar con ella quien estaba ocultándose detrás de un árbol mientras que continuaba llorando y sujetándose las rodillas para cubrirse su rostro de la vergüenza que ahora sentía ella en su corazón. Por lo que Red rodeo el árbol para no volver a ahuyentarla y poder hablar bien con ella.

- ¿Yellow? ¿Estás bien?

- ¿Red? ¿Qué haces aquí?

- Vine porque te pusiste muy triste.

- No me mires. Me siento avergonzada. – Le decía tratando de alejarlo con sus manos.

- Por favor no lo estés. – Red trataba de tranquilizarla mientras le tomaba las manos para así calmarla.

- ¿Y por qué no debería de estarlo después de lo que te dije?

- Pero no fue nada malo. La verdad es que si me sorprendió, pero no es para que te pongas así de triste.

- ¿Entonces no me odias? – Pregunto Yellow mientras se limpiaba sus lágrimas, pero cuando ella fijo su tierna mirada hacía Red, hizo que también se pusiera incomodo con la situación.

- No. Claro que no te odio por eso.

- Bueno, creo que ahora piensas que soy rara.

- Tal vez… pero creo que eso me gusta. – Decía Red mientras se rascaba un poco la nariz u fijaba si vista al cielo.

- ¿De verdad? – Ahora Yellow se sentía mucho mejor que antes.

- Bueno, si. Creo que también me empiezas a gustar. – Dijo entre murmullos Red, mientras fijaba su vista a otro lado.

- ¿Qué? – Yellow ahora ponía una cara de curiosidad.

- Que creo que también me gustas.

- ¡Que maravilla! – En eso, Yellow salto hacía Red para abrazarlo.

- "Ves te dije que no había nada de malo con decirle la verdad" – Volvió a hablarle su Rattata con una cara pícara. Solo que esta vez Yellow no le hizo caso.

- ¿Qué te parece si hacemos una promesa? – Le dijo Red con un rostro apenado.

- ¿Qué tipo de promesa? – Pregunto Yellow algo emocionada.

- Bueno, si nos volvemos a encontrar te gustaría que… ¿Te gustaría que fuéramos novios? – En cuanto Red dijo novios, Yellow lo volvió a abrazar con fuerza como señal de aprobación.

- ¿Claro que me gustaría eso?

- En ese caso. – Red se levanto del suelo y comenzó a grabar en un árbol un corazón con las iniciales de ambos. – Esto será una señal de nuestra promesa. Así que como prometí si te vuelvo a ver y espero que pase. Quiero que seamos una pareja como se deba.

- Yo también quiero que eso pase. – Le respondió Yellow con una cara ilusionada. Por lo que para salir de esa conversación, Red fingió una tos.

- Bueno, creo que mejor deberíamos regresar con tu amiga.

- ¡Ha!, es cierto.

Cuando ambos regresaron a donde estaba María esperándolos con Pika, los dos ya parecían ser una pareja muy unida, a pesar de que eran muy jóvenes. Solo que ese recuerdo quedo muy atrás para ambos chicos. Ahora Yellow no podía recordar ni la promesa que le había hecho a Red y viceversa y también les costaba recordar el rostro de aquel chico. Pero muy adentro del corazón de Red, sabía que la había conocido antes. No fue por nada que se sintiera atraído a ella a simple vista.

En cuanto la alarma del despertador saco de si a la fantasía que trataba de recordar Yellow, María se espanto al ver a Yellow alarmarse frente a ella y le sorprendió que se hubiera despertado antes que ella. Logrando que así Yellow cayera sin querer al piso de cabeza.

- Perdón Yellow. ¿Te encuentras bien? – Pregunto María desde su lugar de la cama, viendo a una chica desmayada y con unos ojos en forma de espirales en su rostro.

- Si… estoy bien…, solo que me sorprendiste… - Le respondió mientras seguía teniendo una mirada perdida hacía el techo.

Dejando ahora a estas chicas solas para que Yellow se pueda preparar para su cita, volvamos de nuevo a la casa de Red. Pues el muchacho ya recién estaba preparado para salir. Solo era cuestión de elegir como llegar al lugar citado. Se detuvo a ver la hora y verificar si no se le estaba haciendo demasiado tarde. Pues tendría que marcharse de su casa en bicicleta si el tiempo era bueno y si no lo era tendría que tomar él, el atajo aéreo, con ayuda de su pokémon Aero. Y ya que viajar en bicicleta hasta Ciudad Viridian era cosa de mucho esfuerzo y recién había salido de la ducha, opto por viajar por aire.

Así que cuando Red salio de su casa libero a su leal compañero alado y se dirigió rumbo a Ciudad Viridian, pero cuando sobrevolaba en esos instantes la ruta 1, un par de personas se dirigían rumbo al punto de partida de Red, ambas ocultas en abrigos marrones, cubiertas el rostro por sombreros del mismo color y lentes oscuros. Las dos personas extrañas parecían tener sobre sus manos cubiertas por guantes negros unas cámaras de lente largo y actuar de forma extraña.

- Oye… ¿Estas segura que esta es buena idea? No quiero meterme en problemas de nuevo por tu culpa. – Dijo una de las personas con una voz femenina y algo rasposa.

- Si. Esto no es ilegal en cualquier caso. Todo mundo lo hace. – Respondió la otra persona, quien tenía también una voz de una chica y pareciendo disimular una voz rasposa.

- ¿Qué no esas personas terminan en la cárcel por acoso? – Pregunto con cierta cara de inseguridad.

- Eso les pasa por estar obsesionados con las personas. – Le respondió con fuerza y con algo de enojo.

- ¿Y qué no lo que estamos haciendo no es obsesión de amor a una persona? – En eso su compañera se detuvo y su rostro parecía sonrojarse, pero luego parecía molestarse con su compañera.

- No es nada de eso. Solo…, solo dejemos de hablar de esto y sigamos con lo que estábamos.

- ¿Y eso sería….?

- Saber si el…, si el…

- ¿Saber si el te engaña?

- Eso… un momento. No es por eso, solo es para saber si el se olvido de mi y por favor deja de decir esas cosas. – Le refunfuño y continuaron adelante.

Al llegar a Pueblo Paleta, ambas personas se enfocaron en la casa de Red, pero al parecer, la persona gruñona pasaba por alto ese lugar, ignorándolo totalmente. Lo cual parecía confundir a su compañera, puesto a que imaginaba que el primer lugar que iban a investigar sería la casa de aquel chico. Esto la incomodo, por lo que decidió preguntarle exactamente a donde se dirigían si no era a la casa de Red a vigilarlo.

- Oye… oye… Mis… - Antes de que pudiera terminar de hablar, la otra persona extraña la detuvo y le tapo la boca.

- Silencio. ¿No te acuerdas que no debes de decir nuestros nombres? Solo dime como te lo había dicho el otro día.

- Si… perdón, se me olvido… Starmie. – Le respondió con una cara de pena.

- Así esta mejor Bellosom. Y ahora ¿Qué ibas a preguntar?

- O si… Este… ¿A dónde nos dirigimos Mis… digo Starmie? La casa de Red esta aquí, ¿no es así? – Pregunto con tono de extrañeza.

- No nos dirigimos a su casa. Red suele despertarse temprano para ir a entrenar cerca de su casa. – Le decía mientras buscaba el lugar que había descrito.

- ¿Acaso Red hace eso? Vaya, y yo pensaba que era un chico perezoso. – Le respondió con cierto tono de burla.

- No le digas perezoso a Red. El siempre da lo máximo de si para sobresalir. – Starmie parecía estar muy molesta por el comentario que había dicho Bellosom de aquel chico.

- ¿No que no te seguía gustando? – Al parecer Bellosom tenía esa crítica planeada para ver que decía su compañera.

- Te dije que no estuvieras siguiendo con esas cosas. – En eso le dio un golpe en la cabeza, pues Bellosom estaba riéndose de su comportamiento.

- Ho, ya. Eso si me dolió. Solo estaba bromeando.

- Pues deja tus bromas para más tarde y préstame la cámara que creo que esta detrás de esos árboles.

- Solo no la vayas a romper.

- Ya, tú tranquila que luego te consigo otra.

- Más te vale, que si no le diré luego a Red lo que estabas haciendo y esta vez no estoy bromeando.

- Bueno, ya. Solo no sigas molestándome.

- No te prometo nada.

Siguiendo entre su pequeño pleito, avanzaron al lugar que Starmie había señalado, pero no encontraron nada. Solo pudieron ver a Green entrenar a solas con sus pokémons mientras hacía una serie de ejercicios con ellos. También en ese mismo lugar donde estaban pudieron ver a Blue, quien estaba recostada debajo de la sombra de un árbol mirando a Green entrenar.

- Green. Mejor quítate tu camisa. Ya esta muy mojada y es muy temprano. Te vas a dar un resfriado. – Le decía la morena con una tonalidad de travesura.

- ¿No será que quieres que lo haga por otra cosa? – Le respondio con cierto tono de indiferencia mientras hacía barras con la rama de un árbol.

- ¿Acaso crees que solo vine aquí para eso? – Blue parecía estar molesta, pero a la vez tenía una sonrisa picara.

- ¿Quieres que te responda a esa pregunta Blue? – En eso Green también quiso darle una jugarreta.

- Mejor déjalo así y apresúrate que me estoy aburriendo aquí. – En eso Green parecía ocultar una sonrisa en su rostro, mientras que Blue se seguía enojando más con el.

- Si tanto te aburres. ¿Por qué no mejor te vas tu sola?

- Porque no es divertido si solo estoy yo sola sin molestar a nadie.

- Será mejor que seas paciente si quieres hacer eso.

- Haya tu, me voy a dar una vuelta. Pero me esperas.

- Bien, bien. Pero tampoco tardes.

Cuando Blue se marcho de ese lugar, Starmie y Bellosom se escondieron detrás de unos arbustos para no ser vistas por la morena. Sabían que si ella las veía, el plan se arruinaría así que decidieron ser lo más cautelosas posibles y retirarse de ese lugar sin llamar la atención tanto de Green como la de Blue.

Al poder salirse de ese pequeño problema, continuaron buscando el paradero de Red, ya que si el no estaba ahí, debería de estar en otra parte, como en la casa de la chica con la que "el engañara a Starmie" o haciendo otra cosa con aquella dichosa chica imaginaria que le molestaba tanto a Starmie.

- Starmie, ya buscamos a Red por todas partes. ¿No crees que esto ya es suficiente? – Pregunto Bellosom medio exhausta.

- No hasta que hallemos pruebas de lo que el este haciendo ahora.

- Pero ya fuimos a las casas de las chicas que más le llamarían la atención a Red en todo el pueblo.

- Pero tan solo dos chicas no están en sus casas. Así que pudo tener una cita con alguna de ellas.

- Pero una de esas chicas que mencionas era Blue y ya sabemos en donde se encuentra. Así que no veo porque no la has descartado aún.

- ¿En serio? Creo que se me olvido.

- Si tú lo dices…

En cuanto continuaron discutiendo estas dos chicas, no se dieron cuenta que de tanto discutir llegaron frente a la casa de Red y que también este ruido llamo la atención de la mamá de Red, quien salio a ver porque tanto ruido fuera de su casa. Esto preocupo a ambas chicas que quisieron salir volando del lugar, pero para colmo de ambas, se tropezaron con una manguera. Haciendo que esta les quitara los disfraces que les cubrían el rostro.

- ¿Misty?, ¿Erika?, ¿Son ustedes? – Pregunto la señora desde la entrada de la casa, pero ambas chicas trataron de ocultar sus identidades alterando su voz de nuevo al rasparla para responderle.

- Este… no somos quien usted dice que somos señora.

- No te hagas la tonta conmigo Misty. Te podría reconocer en cualquier lugar. ¿Acaso ambas vinieron por Red?

- Algo parecido señora. – Le respondió Erika con una risa algo sobreactuada y una cara de vergüenza.

- Pero para que andan vestidas así. ¿Es que iban acaso a ir a una fiesta de disfraces con el a tan temprana hora? – Pregunto la mamá de Red con una calida sonrisa en su rostro.

- No era por eso…, sino por otra cosa… - Misty parecía estar muy apenada por lo que le había pasado.

- Vaya, y yo que pensaba que Red se había muy temprano para ir con ustedes.

- ¿Acaso Red no se encuentra en casa? – Preguntaron ambas chicas al mismo tiempo.

- Si. Creía que el les había dicho eso. – Les respondió con cierta cara de angustia.

- No, no nos dijo nada. – Ahora Misty parecía tener un aura que quemaba.

- ¿Erika, acaso ahí algo que no me hayan dicho ustedes? – La mamá de Red parecía sospechar algo del extraño comportamiento de Misty.

- No señora. No es nada, pero si Red no esta aquí, mejor ya nos vamos que se nos hace tarde. Así que fue un placer verla, nos vemos. – En eso Erika agarro por la espalda a su amiga y se la llevo lejos de donde no pudiera lanzar una rabieta tan cerca de la mamá de Red, quien al parecer no sabía que ellos dos ya habían roto.

- Si, nos vemos pronto. Cuídense queridas. – Les dijo mientras les gritaba desde donde se encontraba ella.

Al estar ambas lejos de un posible accidente mortal contra la mamá de Red, Erika trataba de tranquilizar a su amiga para que no hiciera ahora una tontería más para averiguar a donde se había ido Red y porque se había marchado sin avisarle a su madre.

- Tranquilízate ya Misty. ¿Qué no ves que me estas haciendo daño? – Decía entre gritos Erika mientras estaba siendo golpeada al poner a su amiga en el suelo y evitar que se salga de control.

- ¿Cómo es que puedes decir que me tranquilice cuando escuchaste lo que nos acababa de decir la mamá de Red? – Misty aparte de verse molesta, también parecía estar llorando por lo que le habían dicho.

- Pero esa no es razón para que hagas ese tipo de cosas. Talvez salio a hacer otra cosa, no se a comprar material escolar o cosas así.

- Si, pero también pudo haberse ido con aquella chica y todo para que yo no me enterara.

- ¿Sabes que lo que me estas diciendo tiene muy poca lógica?

- Talvez…, pero estoy segura que Red ha de estar ahora con aquella chica.

- Será mejor que dejes de pensar en eso. Además es su vida y si el hizo algo como eso deberías de dejarlo tranquilo.

- Pero yo no quiero.

- ¿Acaso si me vas a decir que te arrepientes de haberlo dejado?

- Eso nunca.

- En ese caso tranquilízate sino quieres que te de un golpe.

Aunque lo que lo que decía Misty no tuviera nada de sentido, era lo que exactamente pasaba, solo que con el pequeño cambio de que Red aún no se veía con aquella chica. Red ya se encontraba en el parque de Ciudad Viridian, el lugar en donde se habían acordado, pero con el único problema para el que había llegado un hora antes de lo acordado. Y el tener que esperar a aquella chica sería un problemita para el, debido a que tendría que intentar el buscar la forma de mantenerse despierto pues se sentía muy cansado al levantarse tan temprano y tendría que buscar el la forma de mantenerse despierto.

Por lo que busco Red entre el parque una buena banca para poder sentarse un rato a esperarla y también compró un periódico para ver si con eso podía lograr que el tiempo pasara volando. Cos que si paso para el, pero no de la forma en que el lo hubiera planeado, ya que el se había quedado completamente dormido con tan solo haber pasado un par de minutos al leer las primeras notas del periódico y con el mismo papel cubriéndole el rostro somnoliento que el tenía ahora.

Con tan solo haber pasado un par de horas después de que el chico quedara tendido sobre la banca, Yellow apareció en el parque, con un pequeño tiempo de tardanza. Y esto se debió a que se perdió un par de veces en llegar al lugar acordado. Ella se sentía tan nerviosa, que su sentido de la orientación no parecía funcionarle para nada en ese momento y estaba aún más nerviosa porque su amiga ya no se encontraba con ella en ese momento, por lo que podrían imaginarse la preocupación que ella tendría en esos momentos. Ahora su única compañía que tenía era su Pikachu Chuchu, quien también parecía estar igual de nerviosa, por lo que intentaba de darle ánimos a su amiga, mientras que no se encontrara la amiga de Yellow a su lado y así evitar que se sintiera fuera de si y también el no fallarle como aliada.

En el instante en que Pika pudo captar el olor de Chuchu y de Yellow, dejo a su entrenador solo en la banca y salio corriendo directamente a donde estaban ellas para alcanzarlas e irles a avisarlas en donde se encontraba su amigo y también el así poder ver de nuevo a Chuchu.

Cuando al fin llego con ellas, pudo notar lo bien arreglada que estaban ambas, que se detuvo en seco y quedo totalmente hipnotizado por lo que veía y al mismo tiempo se sonrojaba. Ambas se veían realmente deslumbrantes para el que ya no sabía que hacer. Pero Yellow al ver a Pika, supo de inmediato que era el mismo Pikachu de Red, así que se acerco a el para poder hablarle.

- Dime. ¿Acaso te envío aquel chico que me dejo esta carta? – Pregunto ella con un gesto de amabilidad, mientras le mostraba el sobre que tenía guardado.

- Pika. – Le respondió el roedor mientras negaba con la cabeza.

- ¿Pero si eres su amigo, no es así? – Volvió a preguntar la rubia con extrañeza.

- Pika. Piika. – Ahora su respuesta fue de afirmación y le empezó a hacer señas como si intentara decir en donde se encontraba Red ahora y que ella lo siguiera para poder llevarla.

- Creo que me tratas de decir que te siga. ¿No es así? Vaya y eso que no tuve que leer tu mente para saberlo. – Le respondió con una gran sonrisa en su rostro, pero Pika parecía no entender muy bien lo que ella menciono acerca de leer su mente. - ¡Ha! No me hagas caso. Creo que hable de más. No debí de abrir mi boca. – Le respondió mientras volvía a ponerse nerviosa.

Cuando los tres al fin llegaron al lugar en donde el pobre muchacho los estaba esperando durmiendo, la joven rubia pudo notar que parecía el haberla estando esperándola por un buen rato y también notaba el cansancio que el desprendía. La jovencita se acerco a el y con su mano derecha trato de darle una pequeña sacudida por la espalda y así poder despertarlo, mientras que con su otra mano, se cubría su pecho, pues sus latidos del corazón parecían estarla sofocando.

En el instante en que Red se percato de que alguien lo movía, se despertó como rayo, solo que no se había acordado que estaba sobre una banca en medio del parque por lo que cayó al suelo y se tiro de la cara el periódico que le cubría el rostro. Cuando volvió en si, se sacudió la cabeza de un lado a otro para poder ponerse activo de nuevo.

- ¿Ha, ha? ¿Qué paso? ¿Cuánto tiempo me quede dormido aquí? – Decía el pobre muchacho algo paranoico, mientras volteaba de un lado para otro y tratando de recordar como es que se había quedado dormido.

- Lo siento, lo siento. Fui yo. En verdad lo lamento. – Le respondió la rubia quien se encontraba muy roja y avergonzada.

Solo que cuando Red fijo su mirada a ella, vio que la apariencia de Yellow había cambiado mucho. El parecía estar igual de rojo al ver tan descomunal belleza frente a sus ojos. El chico pudo contemplar a una jovencita, con un pequeño retoque de maquillaje en su joven rostro y también pudo notar que ella llevaba un conjunto de ropa muy llamativo para sus ojos. Ella vestía una falda amarilla clara, con una chamarra anaranjada, esto debido a que hacía algo de frío que se originaba a tales horas de la mañana, pero también se podía notar con poco esfuerzo que debajo de su chamarra, tenía una blusa blanca, lo que hacía combinar con su falda. Al darse cuenta Red que era ella la chica quien estaba estando esperando, empezó a disculparse con ella por haberse quedado dormido.

- No, no. Yo debería ser el que pida disculpas hacia ti. – Le decía Red a la chica, tratando así de tranquilizarla, mientras que la tomaba de las manos.

Solo que cuando hizo este movimiento, los dos quedaron por unos instantes en silencio. La situación empezaba a sentirse algo incómoda para ambos y los dos se ponían cada vez más y más rojizos por cada minuto que se mantenían sujetados de las manos. Hasta que Pika fingió una pequeña tos para interrumpir ese momento de incomodidad.

- ¿He? Es cierto. Pensé que ya no ibas a venir. – Le dijo Red a la chica con cierto tono de timidez mientras le soltaba las manos a la joven.

- Bueno... en unos momentos si que dudaba en venir aquí… no me sentía muy cómoda como… como… - Yellow también se sentía incomoda de nuevo por la situación. Como para intentar terminar su explicación.

- ¿Cómo a que te refieres? – Pregunto el chico, mientras agachaba su mirada.

- Este…, pues… veras…, es que esta… esta es la primera vez que yo… que yo… - Con cada palabra que Yellow decía, cada vez se ponía más roja y su voz parecía temblar mucho. – es que esta es la primera vez que yo tengo una cita… y no sabía que hacer en este tipo de cosas… - Al terminar de responderle, Yellow parecía soltar unas pocas lágrimas de su cara avergonzada. Mientras trataba de fijar su mirada lejos del rostro del muchacho.

- ¿Así que era por eso? – Red parecía estar contento, pues ya sabía que no era porque lo odiaba o algo así. – No tenías de que preocuparte por eso. En serio, yo podía haberlo comprendido. Pero me alegra que no sea porque me odiaras.

- ¿En serio? Bueno, tampoco es que tú me desagrades, es que también me sentía incomoda por salir con alguien como tu.

- Pues yo también sentía algo de incomodidad.

Tras seguir charlando por el parque con cierta incomodidad en el ambiente, pero con cada minuto que daban paseando por el parque conversando, esa incomodidad que se tenían se había convertido en una situación de confianza y ya empezaban a llevar un buen avance en lo que sería el inicio para ellos de su relación amorosa. Y aunque esto fuera rápido para ellos, no era algo que se pudiera hacer que fuera lo demasiado rápido para ambos, pues muy dentro de ellos sabían que el haberse juntado era algo que siempre hubieran anhelado, aún sin que supieran porque.

Después de un buen rato de caminar dentro del parque y andar haciendo actividades en algunos juegos que se organizaban por ese lugar, las personas que los veían andar muy apegados dentro del parque, creían que eran muy buenos hermanos o familiares y no los veían como una pareja como tal. Esto era porque Yellow se veía mucho más joven que Red debido a su estatura. Y si es que acaso otras personas si notaran que fueran ambos algo más que amigos, pensaban que era algo fuera de lo común, que no deberían de estar ese tipo de cosas. Pues para ellos era como lo de los ancianos que intentan andar con mujeres jóvenes. Solo que ellos no le daban importancia a estas cosas, pues ambos se sentían felices de estar juntos.

Tras un rato de estar caminando, y que el cansancio empezaba a invadirlos, el hambre los empezaba a molestar más que las miradas de los demás que ya fueron llegando a ser algo incómodas. Red trato de llevar a Yellow a un buen lugar para estar más tranquilos. El conocía un buen restaurante cerca de ahí. Por lo que se alejaron de esas miradas intimidantes.

- Ho, vaya. Tenemos clientes. – Grito uno de los meseros que estaba limpiando el lugar que parecía estar vacío a esas horas.

- Hola Brock. Que bueno verte. – Le respondió Red al joven de piel morena y ojos demasiado rasgados mientras que se daban un saludo de bienvenida. Solo que cuando hizo esto Red, le trato de susurrar algo en su oído. – Brock… Por favor no digas nada de Misty con ella… - Aunque Red le tenía la suficiente confianza a Yellow, no le tenía el valor para decirle que hace pocos días había roto con su novia y que sus sentimientos hacía la rubia eran verdaderos.

- No te preocupes Red, no haré algo como eso. Eso si tendrás que dejarme una buena propina. – Le contesto mientras le sonreía traviesamente.

- Solo si preparas una buena comida romántica.

- ¿Pues con quien crees que estas hablando?, ¿no recuerdas cuando…? – En eso Red le puso una mirada agresiva para que se acordara de mantenerse callado. - ¿de cuando le prepare la cena a tu amigo Green?

- Si es cierto. Perdona por eso. – En eso ambos comenzaron a reírse a carcajadas, pero su tonalidad parecía ser algo forzada. Solo que Yellow no le dio nada de importancia, sabía que ahí los dos estarían tranquilos.

Tras una esplendida comida preparada por Brock pues no habían muchos clientes que atender, Red y Yellow se marcharon para sus casas, eso si, con Brock sonriente por haber tenido tan buena propina, pero no tan sonriente como estos dos tórtolas que volvieron de nuevo a la casa de Yellow. Pero ahora otro problemita los esperaba en la entrada de la cabaña. Y es que el tío de Yellow parecía estar molesto de que ella saliera a una cita sin que le avisaran a donde había ido ella.

- Así que Yellow… ¿Este es el chico con que tuviste la cita hoy, no es así? – Pregunto con cierta mirada amenazadora para ambos jóvenes. – Anda respondan.

- Disculpe señor, no queríamos hacerlo preocupar. – Le respondió el chico al señor quien trataba de intimidarlos a ambos.

- ¿Cómo de que no querían hacer que me preocupara? ¿Saben que hora es? – La verdad es que ambos sabían que era muy temprano como para que la cita terminara, pero para que decirle eso al pobre tío de Yellow.

- Tío, no estes exagerando. Por favor déjanos tranquilos. – Grito Yellow molesta por el exceso de protección que tenía el hacía su sobrina.

- ¿Y…Yellow? Perdona, no creí que me comportara tan mal con ustedes. En verdad lo siento, no quería hacerte sentir mal. – En eso su tío dejo de estar molesto con ambos y mejor se metió a la cabaña para no estar molestándolos.

- Perdón por lo que dice mi tío, es que a veces suele ser muy sobre protector conmigo, pero a veces no puedo soportar sentirme molesta por su forma de comportarse conmigo.

- Bueno, creo que lo puedo entender como se sentiría con tener a una sobrina tan linda y frágil como tu. – Le dijo mientras volvía a sonrojarse y mirar a otro lado.

- ¿Lo dices en serio? – Y antes de que le pudiera dar tiempo a Red para responder a su pregunta, ella le dio un fuerte abrazo, pues ella se sentía muy feliz por lo que le decía.

- Yellow, antes de irme, quisiera hacer esto.

- ¿Qué cos…?

En eso Red le dio un calido beso en los labios de Yellow- Esto duro unos pocos segundos, pero cuando Red dejo de besarla, la brillante mirada en los ojos de Yellow empezaron a ponerlo nervioso y la rubia le devolvió el beso con la misma pasión que el muchacho lo había hecho.

El lugar ya estaba atardeciendo y tiñendo de una clara luz naranja el bosque verde. Haciendo que Red partiera para su casa con una gran sonrisa y con las esperanzas de volver a verla pronto en la escuela. Aunque también Yellow tenía la misma sensación de felicidad en su corazón y al mismo tiempo esperaba con ansias el que los dos volvieran a verse pronto. Yellow al fin se sentía tan contenta al poder sentir la alegría de tener a alguien que la viera como ella es. Y aunque ella o el no lo recuerden, este sentimiento ya lo habían sentido antes ambos y sin que aún no lograran acordarse de lo que les había pasado de jóvenes en aquel bosque, los dos podían sentir muy dentro de si, que era algo que los dos hubieran esperado por mucho tiempo.