Red20: Jajaja, bueno, perdón las tardanzas de éste fic, he estado con muchos problemas en la escuela y más aparte continuar varios fics al mismo tiempo, así que esto ha estado un poco inactivo, aparte de que lo trato de hacer extenso los caps de éste fic, lo trate de hacer más corto para que no haya problemas, en fin, espero que aún lo sigan leyendo y les siga gustando. Y también espero a ver si siguen dejando aún comentario alguno, jeje. Nos vemos.


Capitulo 5

La magia de los recuerdos.

Red se encontraba en la afuera de la casa de Yellow, de pié, únicamente acompañado con su bicicleta y su leal Pikachu montado sobre su hombro. Él le dedicaba una tierna sonrisa a ella, quien parecía estar totalmente sorprendida por su presencia a esas horas de la mañana, sus brillantes ojos amarillos se quedaban tan abiertos como platos, le costaba trabajo darle crédito a lo que sus ojos veían. Él solo la saludo con una sonrisa abierta y ella lo único que pudo hacer fue sentirse intimidada por su llegada.

- Re…Red… ¿Qué haces aquí?... – Pregunto tartamudeando ella, mientras sus mejillas se tornaban de un leve color carmesí.

- Vine por ti. ¿Eso es malo? – Devolvió la pregunta haciéndose el ofendido al cruzarse de brazos junto a su bicicleta, a lo que Pika lo imito.

- No, no. No es que sea malo. Eso solo que… me sorprendiste… - Respondió ella aún más sonrojada y mirando al suelo.

En el momento en que ella se estaba sintiendo en un ambiente más que incomodo, su suerte cambiaría de mal a peor, pues una persona aparecía detrás de ella, recostándose contra la entrada de la puerta y mirando al chico de ojos rojizos, emitiendo un aura llena de ira. Su presencia no fue percatada por la rubia, pero si la fue por Red, quien ya estaba preparándose para lo peor.

- Yellow…

Murmuro en voz alta aquella persona a su sobrina, quien la hizo saltar del susto, sacándola de aquel trance que tenía con Red por su llegada.

- ¿Quién es este muchachito?... He… ¿Yellow? – Preguntó este molesto y recalcando la última frase dirigida a Red con desprecio.

- Buenos días señor. Mi nombre es Red señor, mucho gusto. Supongo que usted es su tío, ella me ha hablado mucho de usted.

Le dijo este, simulando alegría al verlo, aunque en realidad lo que él sentía era miedo por su presencia y por su mirada penetrante que parecía estar vaciando su alma. Red se acerco a él, extendiendo su brazo extendido para estrecharle la mano. Pero él mentía, pues en realidad apenas sabía del tío de Yellow con las pocas conversaciones que tuvo con ella y su prima que lo había interrogado cuando se la presento Yellow, sabía que podía ser algo huraño y eso era debido a que es muy sobreprotector con su sobrina, por lo que tenía mucho cuidado con sus palabras. Y eso que no estaba tan equivocado, pues la mirada del tío de Yellow no paraba de examinarlo de arriba abajo, hasta que decidió apretar la mano de Red, siendo cuando menos cortes con el saludo, aunque más bien parecía estar estrangulando la mano del chico, siendo Red el que menos dolor sentía, pues también apretaba con la misma fuerza, logrando así una competencia para saber quien estrechaba con más fuerza la mano del otro. Competencia del cual no hubo ganador, pues Yellow interrumpió aquella batalla de niños.

- Tío. Red. ¡Ya basta! – Grito ella molesta a aquellos dos, quienes la miraban con un rostro avergonzado tras actuar como niños.

- Lo sentimos… - Le dijeron al unisonó, bajando sus miradas de vergüenza.

- Bueno, pero dejen de pelear. ¿Entendieron?

- Si. Entendimos. – Volvieron a responder apenados, aún sin verla.

- Por cierto. Lo lamento mucho jovencito, es que es la primera vez que veo que Yellow sale con alguien, y como soy su único familiar cuidándola… pues… me sentí molesto porque alguien saliera con mi pequeña.

Ante tal comentario, lo único que pudo hacer Yellow fue sonrojarse y enojarse con su tío por tratarla como una niña pequeña (aunque lo fuera).

- Tío, deja de decir esas cosas. Ya no soy una niña pequeña. – Grito con todas sus fuerzas haciendo que su pariente se sonrojara y riera nerviosamente.

- Lo siento Yellow, es que para mí seguirás siendo mi pequeña favorita.

Nuevamente la joven rubia volvía a sonrojarse por dichas palabras, haciendo que se sintiera incomoda por Red, quien estaba frente a ella. Aunque Red ya no se sentía nada incomodado por la presencia del tío de Yellow, pero si se sentía contento al ver que su tío la quería mucho y eso lo hacía sonreír, tanto por eso, como por lo nerviosa que ponía a Yellow.

- ¿Y qué haces aquí muchachito? – Pregunto, esta vez un poco menos serio de cuando lo recibió.

- Vine a llevar a Yellow a la escuela. Claro. Si a usted no le molesta.

Le dijo Red con tanta tranquilidad, que el tío de Yellow se sentía de alguna forma confiado con sus palabras, no se veía como un chico problemático, más bien, todo lo contrario. Pero seguía sintiéndose inseguro de dejar a Yellow con un chico a solas. Por lo que antes que nada, quería hablar más con él.

- Sería un mentiroso si te dijera que no me molesta. Así que antes, quisiera hablar contigo primero. – Le dijo sonriente, esperando a que Red retrocediera del susto o decidiera irse sin intentar llevársela.

- Claro. ¿De qué quiere que hablemos? – Preguntó el sonriente mientras aparcaba su bicicleta y se acercaba al tío de Yellow, quien quedo perplejo ante la respuesta.

- Ham… este… - No se esperaba lo confiado de Red, no sabía si él era un idiota o si era en realidad un sujeto caballeroso. De todas formas estaba perplejo. – Mejor pasa para que hablemos. Yellow, tu quédate aquí.

- ¿Ha? ¿Y por qué? – Pregunto molesta, pues sabía que podría hacer su tío con Red a solas.

- No querrás que le roben su bicicleta. ¿O sí? – Ante tal respuesta, Yellow se sentó afuera resignada y molesta, mientras miraba a su tío entrar con Red a su casa como si nada.

- Espero que no te pase nada Red… - Susurro ella mientras sostenía a Chuchu en sus brazos.

Por unos pequeños instantes tras el golpe de la puerta, el silencio reino temporalmente el lugar, hasta que una chica muy conocida por Yellow llego a romper ese silencio con un pequeño saludo lleno de alegría por ver a su amiga de nuevo, aunque le extrañaba verla sentada en la entrada de su casa con un rostro que demostraba mucha frustración.

- Hola Yellow. ¿Qué tal estas? – Dijo María muy alegre mientras se abalanzaba a la rubia.

- Ha… Hola María. Estoy bien… No te preocupes. – Le respondió ella tímidamente mientras le daba una sonrisa algo forzada por lo incomoda que se encontraba.

- En ese caso vamos ya a la escuela. – Pidió ella sonriente mientras la tomaba del brazo.

- Es que no… es que no puedo… - Le dijo ella mientras evitaba que María no la levantara de donde estaba.

- ¿Estas atorada? – Pregunto confundida, ya que Yellow no cedía.

- No… no lo estoy… es que…

Yellow se sentía demasiado incomoda con tener que decirle a su mejor amiga que Red estaba en su casa y más por el hecho de que en ese mismo instante estaba hablando de quien sabe qué con su tío. Por lo que trato de evitar no tocar ese tema. Claro, si es que se hubiera acordado de algo importante para que María no supiera que algo malo pasaba.

- Yellow… ¿Y esa bicicleta? – Pregunto María curiosa mientras se acercaba al objeto mencionado sin quitarle la mirada de encima.

- ¿Ha?

- ¿No es la bicicleta de tu nuevo noviecito? – Pregunto María con un tono pícaro, mientras su mirada pasaba al rostro de Yellow, quien no paraba de temblar, por lo que solo asintió a su pregunta. – Ya veo… sí que él no se salva de un interrogatorio minucioso. – Confeso con una sonrisilla pícara al momento que tomaba asiento con su amiga. – Creo que no la pasara bien con tu tío. Pero estoy segura que se tardaran un buen rato ahí dentro. ¿Quieres seguir esperándolo aquí afuera hasta que tu tío haya terminado con él? – Pregunto curiosa mientras la miraba a los ojos.

- Yo creo que sí… me preocupa lo que pueda pasar. – Respondió ella mientras jugaba con sus dedos toda nerviosa.

- No te culpo. Seguro que tu tío intentara encontrar cualquier excusa en ese interrogatorio para matarlo. – Comento riendo un poco para luego abrazar a su amiga. – En ese caso me iré para que cuando él salga y sobreviva a eso, te acompañe a la escuela y se vayan solitos.

- ¡María! – Exclamo nerviosa y molesta ante las ideas de su amiga.

- Ya, ya, solo estaba jugando. Nos vemos en la escuela. No llegues muy tarde. ¿Está bien?

- Si… intentare no llegar tarde con Red…

Tras unos minutos más, después de que la amiga de Yellow se fuera, la puerta se abrió y del interior salieron dos sujetos risueños que no paraban de lanzar gritos de carcajadas. Al parecer se llevaron muy bien en aquella plática que hasta se bromeaban el uno al otro. Lo cual desconcertó a Yellow, quien ya esperaba lo peor.

- Vaya Yellow. No sabía que tuvieras a un amigo tan curioso. – Comentó el entre risas y dándole palmadas en la espalda a Red.

- Si, no sabía que tu tío fuera tan buena gente. – Dijo Red, mientras hacía lo mismo con él. Se llevaban casi como padre e hijo los dos.

- Ha… Tío… - Murmuro ella, aún incrédula por la forma en que se portaban. – Red… no es mi amigo… es… es mi novio.

Ante tal comentario, ella se sonrojo más de lo que ya estaba, y su tío había pausado su risa y miro fríamente a Red sin quitarle la vista ni por un segundo. Ahora tenía ganas de matar a Red, solo que no pudo hacer nada, la plática que tuvo con aquel chico fue tan agradable que sabía que tan buena persona era y no sabía qué hacer o que decir, hasta que decidió romper el silencio con una pregunta seca.

- ¿No me habías dicho que no eras su novio? – Dijo fríamente mientras llevaba sus puños a su cintura.

- Es que creí que me había dicho que si no era su ex – novio, porque eso no lo soy. – Entonces él rió nerviosamente, llevando su mano sobre su nuca.

- Eres un chico distraído… ¿Ya te lo habían dicho? – Fue lo único que dijo para dejar de mirarlo tan fríamente, solo que sin quitar esa mirada seria sobre él.

- Si… me lo han dicho muchas veces… más vez siempre.

La respuesta que dio fue algo forzada pues trato de fingir una sonrisa tras ponerse a recordar la persona quien más veces se lo decía y lo último lo había dicho en un tono lo suficientemente bajo para que nadie lo escuchase, pues esas vivencias que había pasado con Misty no podía olvidarlas y no quería tener esas sensaciones al estar ahora frente a Yellow, quien no quitaba su mirada extrañada de él, ya que sus pensamientos lo hacían verse algo triste y nostálgico. Si no fuera porque el tío de Yellow le había golpeado la espalda, no habría despertado de aquel trance de recuerdos.

- Bueno, parece que de por sí eres un chico muy bueno, y con la plática que tuvimos hace rato, sé que cuidaras bien de Yellow… solo que deja de ser tan despistado. ¿Entendido? – Pregunto él con una sonrisa extendida, cosa que puso a Red más nervioso.

- S…si. Tratare de no ser tan despistado con usted. – Dijo sonriente mientras volvía a rascarse su nuca.

- Bien, entonces apúrense a ir a su escuela que se les hará tarde.

Fue lo que dijo el tío de Yellow, mientras les señalo la hora en su reloj de mano y ambos miraron a los suyos en su PokeGear, asegurando que efectivamente ya quedaban pocos minutos para que llegaran al instituto, claro, si no hubiera sido todo por el interrogatorio de él hacia Red, entonces no tendrían que ir corriendo hasta la escuela, suerte para Yellow que Red llevaba su bicicleta con asiento extra para así llevarla a la escuela junto a él.

- Vamos Yellow, sube para que no se nos haga tarde. Tú no sabes cómo es el director Giovanni cuando alguien llega aunque sea un segundo tarde. – Exclamo Red mientras montaba en su bicicleta y con un movimiento de mano, señalaba su asiento extra.

- S…si, ya voy. – Fue lo que dijo ella aun más sonrojada que antes mientras tomaba asiento y se sujetaba desde la espalda de Red y aferrarse a su pecho para ir a la escuela.

- Sujétate bien, no quiero que te vayas a caer que iremos como Rapidash a la escuela. – Sonrió Red mientras evitaba sonrojarse, ya que sentir sus manos alrededor de él hacía que su piel hirviera por aquella dulce sensación.

- E…Está… Está bien…

- Será mejor que no la hagas llegar tarde porque si me enojare enserio contigo. – Grito el tío de Yellow al verlos partir a la escuela.

- No se preocupe, nunca he llegado tarde y no pienso hacerlo ahora. – Devolvió el grito Red mientras se despedía de él.

Él sabía bien que lo que Red decía era cierto, tras aquella charla que tuvo con él en su casa, subía que su sobrina se había conseguido a alguien muy bueno para salir y más aparte que es alguien capaz de protegerla, por lo que entro a su casa sonriente.

En las afueras de Ciudad Cerulean, unos jóvenes Red y Misty estaban en un pequeño parque disfrutando del paisaje que les brindaba la ciudad y también disfrutaban de su mutua compañía. A pesar de que Misty miraba un pequeño estanque donde los pokémons acuáticos jugaban, Red solo se quedaba contemplándola, se sentía tan afortunado de tenerla a su lado. Cuando Misty se dio cuenta de las miradas de su novio, no pudo evitar soltar una pequeña y tierna risita que hizo despertar a Red de sus fantasías.

- ¿De qué te ríes Misty? – Preguntó él algo curioso.

- Por la forma en que me miras. Parece que no me quieres quitar la vista de encima. – Dijo ella aún riéndose por la mirada de su novio.

- Lo siento, sabes que tengo que venir en bicicleta desde Pueblo Paleta para poder vernos. – Respondió un poco nervioso.

- No te preocupes Red, a mi igual me alegra verte todo el tiempo conmigo, y más estar de esta forma contigo. – Misty se puso bajo el brazo de Red y empezó a recostarse sobre su pecho. – Es por eso que te quiero mucho.

- Y yo también a ti.

Luego de unos pequeños segundos, el estómago de Red comenzó a hacer pequeños ruidos, indicando que ya se estaba muriendo de hambre, cosa que noto Misty al estar aún sobre él, haciendo que se levantará de inmediato y le viera con una pequeña sonrisa pícara, cosa que hizo sonrojar más a Red.

- Oye Red… ¿Por qué no compramos un helado? Parece que tú te mueres por tener algo para llenar tu estómago. – Le dijo la pelirroja mientras reía para sí.

- Mejor voy yo. – Red se irguió y se paro frente a Misty para poner un dedo sobre su nariz. – Tú quédate aquí. – Y en ese instante salió corriendo al primer puesto de helados que encontrara.

- Está bien, pero recuerda que quiero un helado de chocolate con chispas de menta. – Grito Misty mientras que Red se alejaba de ella.

- Bien chocolate con menta, no se me olvida. – Devolvió el grito girando su mirada hacía ella sin detener su carrera.

Pasaron muchos minutos después de que Red había partido y Misty solo se había acomodado sobre la banca con forma de quedar recostada en esta, cosa que Red aprovecho, pues su mirada no se posicionaba sobre él.

- Listo, ya llegue. – Grito sonriente haciendo que Misty saltara de su lugar.

- Red, no me espantes de esa forma. – Dijo furiosa al poner su mano sobre su pecho tras el susto.

- Lo siento Misty, es que te veías tan tranquila que quería darte un saludo así. – Respondió el sonriente mientras le daba el cono de helado a Misty.

- Red… creo que te equivocaste con mi helado. – Murmuro ella al mirar su cono.

- ¿Ha? ¿Por qué lo dices?... – Dijo Red algo nervioso por saber bien lo que ella le diría luego.

- Porque te había dicho chocolate con chispas de menta, no menta con chispas de chocolate. – Dijo algo seria al mostrarle el helado a Red.

- Hay, lo siento Misty. Volví a confundirme con lo que me habías dicho. – Red estaba tan apenado por su equivocación que bajo su mirada y llevaba su mano sobre su nuca evitando la mirada acusadora de Misty.

- Red, tranquilo, eres muy despistado. Sabía que tenía que haber ido contigo. – En ello se levanto y abrazo a Red para que evitara sentirse mal.

- Perdón por ser tan despistado Misty.

- No tienes porque pedir perdón Red, tú eres así, no puedes cambiarlo, pero es lo que más me agrada de ti. – Le susurro al oído mientras que lo enredaba más a ella con sus manos. – Pero si quieres compensarlo… mejor cambiemos de helados, ¿bien? Tú tienes de chocolate como quería.

- ¿Mi helado?... –Dijo algo alterado por la propuesta, pero al ver esos ojos azul verdosos destellando frente a él con una típica cara de súplica, no pudo decirle que no. - Está bien, creo que tienes razón.

- Bien, ahora vayamos a mi casa, ya se está por anochecer y tu madre se enojara conmigo si es que regresas hasta la noche a tu casa. – Con tal propuesta Red no pudo soltar palabra y evitar sentirse sonrojado, por lo que solo asintió, haciendo que ella sonriera. – Bien, entonces vamos. – Con dulzura tomo su mano y lo llevo hacía su casa para pasar la noche de verano.

En las afueras del instituto se podía ver aún a lo lejos como Red se impulsaba en su bicicleta a gran velocidad por la calle que daba al bosque verde hasta el instituto dejando tras de la bicicleta una estela de tierra, mientras que Yellow se aferraba con sorprendente fuerza a él para evitar no caer por tal velocidad. Cada vez se sorprendía ella del potencial y la fuerza de Red. Y entre que ella lo miraba, Red solo se concentraba concentrado en pedalear con toda su fuerza y mantenerse alerta con su reloj de pulsera, confirmando a cada minuto o en este caso cada segundo para que no se le haga tarde en llegar al instituto. Y en la entrada del instituto se encontraba el director Giovanni con el reloj en mano esperando a que la aguja del segundero le advierta a que el último minuto que le quedaban a ambos terminara y les diera su castigo por cruzar por el umbral de la escuela, tarde. Cosa que no ocurrió porque en el último segundo que les quedo a la joven pareja, pudieron cruzar el enrejado del lugar, dejando una nube de polvo sobre Giovanni.

- Lo…Lo…Lo siento director Giovanni. Pero usted sabe que tenía prisa. – Se disculpo Red de inmediato al momento en que bajaba a Yellow de su bicicleta y hacía reverencias hacía él.

- No te preocupes… tanto. Llegaste a tiempo, así que no puedo castigarte por el método que usaron para llegar al instituto. – Dijo él mientras se quitaba el polvo de su traje y de su rostro.

- Muchas gracias señor director. – Susurro Yellow mientras hacía las mismas reverencias que Red hacía él.

- Ham… sí, no te preocupes señorita…- A pesar de que ella ya tuviera unas semanas en la escuela, el director Giovanni aún le costaba recordar los nombres de sus nuevos estudiantes. Aparte de que le costaba estudiar algunos papeles de esos estudiantes.

- ¡Ha! Mi nombre es Yellow. Es un placer…

- A sí. Eres tú la chica que viene del bosque verde. ¿No es así? – La pregunta de Giovanni hizo que ella se sonrojara.

- Ha… sí. ¿Cómo lo sabe?

- Soy el director. Tengo que estar al pendiente de todos mis alumnos. – Dijo él con una sonrisa algo siniestra.

- Ya veo… - Ella se sentía muy nerviosa por esa sonrisa así que el temblar de Yellow fue captado por Red.

- Yellow. Tranquilízate. Él no es una mala persona… A menos que esté enojado. – Le susurro Red a Yellow intentando tranquilizarla.

- Cierto. Solo Red no me teme porque sabe que así es como me veo sonriendo. – Le respondió Giovanni mientras señalaba su expresión que aterraba.

- Bien… perdón si mi reacción lo ofendió. – Yellow volvió a hacer una reverencia para disculparse por su torpeza. A lo que el director no le dio importancia.

- No te preocupes. Es natural que les dé miedo a los demás. Por eso es que no suelo sonreír así y me dejo una pequeña mueca de sonrisa. – En ello su expresión disminuyo, dejando una pequeña sonrisa que evitaba cualquier malentendido. Pero de inmediato cambio a una postura algo seria sin desaparecer su sonrisa. – Aunque no se salvaran de los regaños de los profesores si no llegan a tiempo a sus clases. – Murmuró mientras cerraba las rejas de la escuela.

- Ah, es cierto. Tenemos que irnos ya Yellow. Adiós y gracias Giovanni-sensei. – Red hizo una reverencia y tomó la mano de Yellow para irse corriendo hacia sus salones.

- Si, si. Vaya, espero que no le pases esos malos hábitos tuyos… Red. – Comentó para sí mientras veía a ese par correr por todos los pasillos. – Creo que debí decir que no se corrieran por los pasillos… Bueno, creo que fue culpa mía. Ahora iré a ver qué papeleos tiene Sabrina para mí. – Dijo sonriente mientras llevaba sus manos a los bolsillos y decidía a entrar al instituto.

Dentro del instituto, Red no paraba de llevar de la mano a Yellow de un lado a otro sin detenerse. Quería dejarla lo más rápido posible a su salón ya que si llegaba primero al suyo, que estaba técnicamente del otro lado del instituto, estaría en graves problemas con su exnovia cuando lo vea con ella, ya estaba al tanto de lo que pasaría, así que se mantenía muy alerta a quien anduviera por aquellos pasillos. Por parte de Yellow, solo se sentía como una muñeca de trapo siendo llevada de aquí a haya, deslizándose en el aire, como si su cuerpo no tuviera peso en absoluto, mientras que también observaba atentamente la mirada de Red, tan seria y segura. Eso la hacía sonrojarse aún más de lo que estaba cuando tomo su mano desprevenidamente.

Ya al poder llegar al aula de Yellow. Se detuvo en seco para mirar a todos lados, algo que preocupo a su novia. Quiso preguntarle qué era lo que le pasaba a Red por estar así de nervioso, pero antes de que pudiera decir algo, Red atrapo sus labios con un beso, haciendo que sus pensamientos se desvanecieran al instante y quedara suspendida en los brazos de aquel chico, quien luego de despegarse de ella tras aquellos eternos 5 segundos, le dedico una pequeña sonrisa y una mirada en los cuales, Yellow se sentía paralizada al ver esos brillantes ojos rojizos. Red solo le susurro al oído, otorgándole un pequeño abrazo para dedicarle un "que tengas un buen día Yellow, nos vemos luego", desvaneciéndose entre los pasillos para irse a su clase, dejándola solitaria cerca de su salón y aturdida. Casi no podía sostenerse por sí misma, a lo que trato de respirar profundamente y tomar fuerzas para entrar a su salón con sus demás compañeros. Cosa que al entrar la puso algo cómoda, ya que su profesor aún no había llegado, y todos sus compañeros hablaban entre sí despreocupados y pasándose las tareas. Pero esta tranquilidad que le había llegado a Yellow no duro mucho, ya que su amiga María se abalanzo contra ella para saludarla.

- Yellow. Qué bueno que llegas. – Grito emocionada mientras dejaba a Yellow sonrojada por aquella sorpresa. – Creí que llegarías tarde por culpa de tu tío.

- No… bueno, algo así… Lo bueno es que llegamos antes de… - Cuando Yellow dijo "Llegamos", los ojos de María se abrieron y tornaron un brillo que demostraban curiosidad y su sonrisa pícara la delataba más, haciendo que Yellow retrocediera.

- Así que Red te trajo aquí primita… Dime si pudo sobrevivir a la ira de tu tío. – Pregunto ella mientras se acercaba a la rubia quien parecía tenerle miedo.

- Pues… la verdad es que… creo que se la pasaron bien ahí…

Esto se puso totalmente extraño para María. ¿Cómo sería posible de que se la hayan pasado bien esos dos? Esperaba ella que al menos Red hubiera terminado con alguna que otra herida o que su tío estuviera a punto de darle un infarto de tantos regaños que le hubiera acomodado al pobre de Red, pero en lugar de eso, la respuesta fue "la pasaron bien". Eso no tenía ningún sentido. Así que ella respiro profundamente y la miro fijamente.

- Dime… ¿Tu tío tomo algo raro antes de hablar con Red?

- ¿Qué? No… Bueno, no creo.

- ¿Entonces cómo es que salió vivo de esa? – A pesar de que eso sonara agresivo para Red, si que estaba confusa con lo que paso.

- No sé… solo sé que cuando salieron, se estaban riendo… eso y que Red se había confundido con decirle que él y yo estamos saliendo.

- ¿Confundirse? – Ya se estaba extrañando de todo lo que Yellow le contaba.

- Pues por lo que paso. Red creyó que mi tío le pregunto que si era mi ex, así que no le tuvo miedo y mi tío como imaginó que no era mi novio, pues no lo amenazo de muerte. – Respondió igual de intrigada por lo que le decía.

- Ha… ya veo… sí que es un chico despistado. – Confirmo María ya menos confusa.

- Si… pero eso me agrada de él… - Dijo susurrando para sí mientras tomaba asiento evitando que sea escuchada por su amiga.

- ¿Al menos tu tío sabe que es tu novio, verdad? – Pregunto aún sería mientras tomaba su lugar junto a Yellow.

- Si, lo supo después de haberme sorprendido por lo bien que se llevaron.

- Y… ¿No quiso matarlo después de que le dijiste?

- Pues parecía que sí… pero, como se llevaron bien… y no sé que tanto se dijeron. Lo dejo sin hacerle nada de daño.

- Entonces tuvo mucha suerte. – Le dijo risueña al momento que veían llegar a su profesor. – Cuando menos no tuviste que ir al funeral antes de llegar a la escuela.

- ¡María, pero qué dices! – Regaño Yellow en un tono alto, pero aún susurrando para no llamar la atención al instante que la clase iniciaba.

- Ya, ya solo bromeaba. Ahora pongamos atención a la clase.

Por parte de Red, él ya se encontraba en su salón, sin que el profesor Oak hubiera llegado. Lo cual lo tenía muy aliviado, pero esto no duro mucho, ya que no tardo en llamar la atención de Blue, quien no le quitaba aquella sonrisa maliciosa de encima. A lo que no tardo en que le recorrieran unos escalofríos por la espalda al momento en que ella se acercaba a él.

- ¿Y bien Red, cómo te fue con esa chica de cabello amarillo? – Pregunto con malicia mientras lo miraba fijamente.

- Diablos, me vio - Se dijo para sí mientras tragaba saliva. – No sé de qué estás hablando Blue…

- No te hagas el tonto conmigo. Pude verte llegar antes de que el director Giovanni les cerrara las rejas. – Le dijo sonriente mientras tomaba asiento a su lado.

- Blue, ¿Ahora qué estas tramando? – Pregunto Green molesto mientras ponía su pesada mano sobre el escritorio de la chica.

- ¿Yo? Nada. – Mintió ella mientras disimulaba una sonrisa. – Lo único que hacía era hablar con Red. Eso es todo cariño.

- Red… Me debes una. – Comento Green después de quitarle esa mirada fulminante de Blue.

- ¿A qué te refieres con "que yo te debo una"? – Red parecía confundido y molesto. No sabía qué era lo que se traían los dos.

- Pues antes de que llegaras… Tú ex queridita Misty…

- ¡Hey! No le digas queridita. – Gruño Blue al momento de escuchar como Green le decía a la pelirroja.

- Déjame continuar. – Regaño Green a Blue para que pudiera hablar. – En fin, ella no se quitaba ni un por un segundo de la ventana. Así que tuve que distraerla y esperar a que Blue me dijera que ya habías llegado para que ella no te viera llegar con Yellow. – Le comento quedamente al instante que tomaba asiento. –Es por eso que me debes una. No sabes los gritos que soporte con ella… bueno, al menos es menos escandalosa que Blue. – Dijo sonriente por dichoso comentario.

- Oye. Que yo no soy ninguna escandalosa. – Grito furiosa Blue a un Green despreocupado, ya que se había puesto sus micrófonos para ignorarla.

- Vaya… al menos me salve de esta. Debería de ser más cuidadoso. – Comento Red mientras veía que su profesora llegaba y regañaba a Blue por el ruido que hacía.

Y mientras que él se relajaba, su ex novia Misty no le quitaba sus ojos verde-azulados de encima. Sus mejillas se sonrojaban por cada gesto o sonrisa que él ponía durante la clase, a pesar de ser despistado, era un excelente estudiante, pero lo que ella ahora estaba pensando era si pedirle perdón por lo que le había dicho el día que rompieron y también como es que lo haría, esas ideas la hacían sonrojar más de lo normal, y a pesar de que no estaba segura si hacerlo o no, querría tener a Red de nuevo con ella.

Aunque Erika estaba muy al pendiente de estos actos de su amiga, por lo que quería hacerle recapacitar, ya vio las reacciones violentas que tuvo al casi saber que Red salía con alguien más y no quería que alguien saliera dañado por sus celos, los cuales no quería aceptar. Y a pesar de que antes no era tan agresiva, o al menos no con nadie más que con Red cuando no le hacía caso, su agresividad llego a un nivel que no se podía contener.

Finalizando el horario de clases, Red quiso ir por Yellow para llevarla a su casa de la misma forma como la había traído a la escuela. Y como no quería llamar la atención de Misty en ese instante, les dijo a sus compañeros en un tono lo suficientemente alto como para que ella lo escuchara de qué iría a la biblioteca a buscar algunos libros para la siguiente clase y terminar con unas tareas. Una mentira notable, pues aparte les guiño el ojo para que no dijeran más y les siguieran el juego. Aunque Misty hizo caso omiso a la excusa de Red, pues ahora lo que se estaba concentrando era en encontrar la manera de hacer que él vuelva con ella. Por lo que al salir de la escuela le pidió consejo a Erika.

- ¿Así que al fin vas a admitir que sigues enamorada de Red? – Pregunto ella asiéndose la lista de lo que pasaba. Aunque claro estaba que ya sabía lo que su amiga seguía sintiendo por Red.

- Cállate. Y sí es así. No quiero que me lo estés diciendo a cada rato. – Le respondió molesta, cruzándose de brazos mientras caminaban de camino a la parada de autobús.

- Bueno, bueno, ya. Tranquilízate. Pero con lo que me dices no deberías de estarlo negando. Puede que Red ni te crea que quieras volver con él. – Le comento entre risas de forma traviesa.

- No me des mala suerte Erika. – Replico Misty enfadada aún más con ella. Pero de un momento a otro su actitud cambio por una más apacible. – Y… Bueno… Creo que ya no debo de estar negándolo… Si es cierto, aún lo amo, quiero que volvamos a ser novios como antes. Ya no me importa lo que pase luego, solo quiero tenerlo de nuevo conmigo. – Le confesó sonrojada al momento en que un par de lágrimas de su rostro, las cuales fueron limpiadas por un pañuelo de parte de Erika.

- Ya Misty, por favor. No quiero verte triste otra vez. – Susurro ella haciendo que Misty volviera su mirada hacía ella.

- ¿Entonces me vas a ayudar? – Pregunto ella aún con aquella mirada llena de tristeza.

Esa pregunta la hacía sentir mal a Erika. ¿Cómo decirle que él ya está con alguien más? Sabía que no lo tomaría para nada bien y por despecho intentaría hacerle algo a Yellow si es que se lo dice. Vamos Erika, piensa. Tiene que haber una forma para que ella no sepa de la novia de Red y también para que tu amiga no se sienta triste. ¿Pero cuál?, Erika no sabía qué hacer, y mientras miraba a otro lado haciendo como si buscara darle una respuesta a su pregunta. Solo le surgió una pequeña idea para que al menos Misty se sintiera más o menos tranquila.

- Bueno Misty… La verdad yo no sé cómo podría ayudarte con algo así. Recuerda que yo no he salido con alguien, así que no tengo alguna idea de cómo hacer lo que me pides. – Le respondió esperando a que ella comprendiera lo que decía y no la entrometiera demasiado.

- … Tienes razón Erika… Lo siento, es que… Si logro hacer que Red me perdone por lo que le dije… Creo que podríamos intentar volver a seguir siendo una pareja. – Le respondió un poco desanimada, pero su brillo volvió a sus ojos, secando una de sus lágrimas con su mano. – Pero encontraré alguna forma de que volvamos a ser novios.

- Solo no seas nada brusca. – Le pidió Erika sonriente al ver que su amiga había recuperado los ánimos.

- ¿A qué te refieres con eso? – Pregunto la pelirroja confusa.

- A nada, solo que luego por eso mismo Red no sabía tus intenciones cuando le pediste que fueran novios. – Mintió Erika con aquella excusa para ocultar lo que en verdad quería decir, a pesar de que era cierto lo que decía.

- Hum… tienes razón… Esa vez me comporte muy mal con él… Creo que seguiré tu consejo y me acercare a él de forma más amable. – Le dijo ella tras pensarlo y ponerse más activa a lo que haría.

- Pero si yo no te aconseje nada - Se decía a si misma Erika mientras disimulaba una sonrisa.

Al llegar ambas a la estación de autobús, las dos chicas tomaron caminos separados para sus respectivos hogares. Pero en el camino, Misty bajo antes de llegar a la siguiente parada hacía su casa al llegar a la entrada de Ciudad Cerulean. Misty quería mantener a su mente distraída mientras veía el paisaje que le daba su ciudad natal. Camino tranquilamente por las calles de Cerulean como si nada le importara ahora, hasta que llego a tropezarse con el letrero de una tienda de antigüedades la cual reconoció al instante. Ese mismo lugar había sido donde Red había trabajado tiempo atrás, un par de días después de que ambos fueran formalmente novios.

Red había tomado un pequeño trabajo ahí como dependiente de la tienda al tener problemas económicos en su casa y como no quería pasar poco tiempo con Misty, el profesor Oak quien había sabido por parte de él aquel dilema, le menciono que podría encargarse por un tiempo de la tienda de antigüedades de una vieja amiga suya, pues la dueña se encontraba demasiado enferma y necesitaba de alguien que pudiera estar al pendiente de su negocio, aunque también era por el hecho de que la dueña era demasiado necia y terca con respecto a eso, así que Red y el profesor Oak fueron a convencerla para que le diera el empleo.

A pesar de que el periodo en que Red estuvo trabajando con ella duro muy poco, Misty aún recordaba cómo iban los dos en la misma bicicleta directo hacía Ciudad Cerulean para que Red la dejara en la entrada de su casa y pasar después a su empleo de medio tiempo. Y algunas veces Misty iba a visitarlo en su trabajo después de que acabara con sus tareas para llevarle algo de comer a su novio, por él, quien tanto se preocupaba de cuidarlo. Solo que las veces que había ido hacía hay, no veía con frecuencia a la dueña del establecimiento, porque Red se encargaba también de darle su medicamento en la trastienda, que era también la casa de la dependienta del lugar.

Sin darse cuenta Misty ya había entrado de nuevo al establecimiento, sin ser recibida por nadie. Miro a los alrededores de éste, no muchas cosas habían cambiado ahí. Varios artículos fueron reemplazados por antigüedades más recientes que le fueron traídos a la dueña. ¿A lo mejor tuvo algunas ventas después de que Red dejara de trabajar con ella? Pero eso ahora no le interesaba mucho a la pelirroja. Su atención fue llamada por una de las antigüedades del lugar. Un collar en forma de corazón con una piedra roja en el centro con la misma forma. Le parecía tan bonita que no le quitaba la vista de encima desde el otro lado del vidrio en el que se encontraba. Pero una persona le llamo la atención, sin que su presencia fuera notada.

- ¿Acaso tienes interés en esa baratija, jovencita? – Pregunto la dueña del lugar.

- ¡¿Ha? – Grito ella del susto que le dio y volteo a verla de frente. – Lo siento, es que no creí que hubiera alguien y solo pase a ver que había. – Le respondió ella con nerviosismo.

Misty se quedo viendo a la dueña del lugar. No había cambiado en nada, aunque su salud ya había mejorado de las veces en que la había visto. La dueña parecía tener la misma edad o más de la del mismo profesor Oak, aunque era más bajita que él o que Misty. Ella llevaba un vestido ancho de color púrpura, con tonalidades más oscuras en el pecho, los bordes eran de encaje blanco y bajo su cuello llevaba un pendiente de oro con una piedra violeta. En sus arrugadas manos sostenía un bastón que usaba para sostenerse. Su pelo era de un rubio apagado y canoso y sus ojos eran igual púrpuras. Ella se posiciono frente a Misty y cambio su actitud seria por una pequeña sonrisa que la hacía ver más calmada.

- Tranquila jovencita, veo que tu curiosidad se enfoco hacía este objeto en específico. – Le comento ella tras señalar el pendiente. – ¿Algún problema con el amor? – Pregunto ella mientras sus ojos se fundían con los de la pelirroja.

- ¿Pero cómo lo sabe? – Pregunto Misty sorprendida ante aquella duda.

- Nomas, soy buena para identificar las emociones de los clientes. Aunque tú no me pareces venir aquí a comprar algo. ¿No es así? – Aquella pregunta hizo temblar a Misty, pareciera que ella fuera una adivina o algo por el estilo. Por lo que solo se limito a asentir. – Bueno, la vieja Agatha sabe mucho de estas cosas. Aunque… me pareces conocida.

Agatha se quedo observando detenidamente el rostro de la muchacha para verificar en qué lugar es que la recuerda, hasta que sus pensamientos la vieron relacionada con el chico quien trabajo un tiempo con ella para mantener su negocio activo.

- Ya te recuerdo. ¿Qué no eres la novia de ese chico?... ¿Cómo se llamaba?... – Luego ella se puso a tratar de recordar el nombre del alumno de Oak para poder identificarlo mejor. – Red. ¿No es así? – Ante aquella pregunta, el rostro de Misty palideció y volvió a ponerse triste.

- Si… Pero más bien, lo era…

- Rompieron, ¿verdad? – Pregunto Agatha a la pelirroja.

- Si… - Le respondió con una voz apagada. – Y fue por una… Fue por una tontería…

- ¿Rompió contigo? – Su pregunta parecía curiosa al verla tan triste.

- No… Yo rompí con él.

- Entontes si suena a que fue por una tontería como para que estés así de triste, jovencita. Dime qué es lo que paso. – Le dijo ella mientras le daba un asiento para que se pusieran a hablar.

- Es que yo… Yo… - Ella calló por un instante y miro a otro lado. – No quiero hablar de eso.

- No te pongas así. Una vieja quiere ayudarte y tú te comportas como una chiquilla. – Le regaño Agatha mientras golpeaba el piso con su bastón.

- Bueno… es que yo termine con él porque no quería que siguiera sufriendo conmigo… No me gustaba verlo sufrir.

- ¿Sufrir? ¿Pero de qué hablas? Si cuando tú venías a visitarlo, lo tratabas tan bien y se veían tan llenos de vida. ¿Cómo puedes decir que lo hiciste para no hacerlo sufrir?

- No creo que lo entienda, pero... siempre que íbamos a algún lugar del bosque a entrenar o practicar para las batallas de entrenamiento en el instituto… Solían pasar desgracias en las que él terminaba lastimándose por protegerme… Al hacer tan estruendosa la batalla, llamábamos la atención de los pokémon de los alrededores, y él todo el tiempo acudía a mi rescate interceptando los ataques con su cuerpo si era necesario… Y a pesar de que él se mantuviera de pie y luchando para protegerme… Decidí que lo mejor era dejarlo ir… No sabe lo mal que me sentí… - Ella quedo en un frio silencio y su rostro fue cubierto de miles de lagrimas que intento limpiarse con el revés de su mano.

- Y entonces ahora quieres volver con él y no sabes cómo decirle. ¿Es eso? – Pregunto Agatha, a lo que Misty asintió. – Si que estas en un gran dilema. Aunque…

- ¿Aunque qué? – Misty parecía desesperada ante lo que Agatha decía.

- Aunque… creo que tengo la solución para algo así. Es algo que guardo para situaciones como estas. – Le menciono mientras se pasaba detrás del mostrador. – Pero solo es para amores verdaderos, y yo los he visto que su amor era verdadero. – Comento Agatha sonriente en lo que parecía buscar algo. – Así que no dudo que esto no funcione… Pero…

- ¿Pero qué? – Tal vez en cada cosa buena siempre hay un "pero" y eso molestaba a Misty.

- Pero si es que hay alguien más ocupando el corazón de tu amado… Esto sería algo malo para ustedes. – En ese instante saco un cofre y lo puso sobre la vitrina. – Esto querida, es el amuleto del "Corazón de fuego". – Exclamó la dueña al mostrarle un collar de oro con un pequeño corazón colgando de éste y en el centro lo que parecía ser una piedra de fuego como adorno.

- ¿"Corazón de fuego"?

- Si querida. Éste amuleto representa el fuego interno que se encuentra dentro de cada humano. Un fuego que igual es relacionado con la llama de la pasión de dos personas que se quieren, si le das esto a la persona que siente algo por ti, hará que su corazón lata sin cesar y sin que sus pensamientos por la dueña de su corazón. – Describió Agatha al momento en que colgaba dicho amuleto frente al rostro de la pelirroja.

- Eso es bueno. – Dijo Misty más alegre de como se encontraba al entrar.

- Aún no es bueno. – Replico Agatha con fuerza. – Si es que ese chico tiene alguien más que amar, su corazón igual latirá por ella tanto como latiría para quien se lo dio. Es por eso que te dije que puede ser malo. – Agatha envolvió el objeto y lo puso en una caja alargada con un papel azul oscuro. – En caso de que Red no ame a alguien más, entonces no tendrás problemas… Solo que yo no veo algo así. – El comentario de la dependienta fue un golpe duro a Misty, haciéndola dudar de lo que pasaría.

- ¿A qué se refiere?

- Antes de que entraras, tuve una premonición… Tal parece que Red pueda que tenga a alguien que le haga latir su corazón nuevamente tras haberle roto su corazón… - Su tono de voz sonó serio y frio. – Tu decisión que pensabas que era lo mejor para él, no lo había sido, y si quieres volver a recuperarlo, no usaras este amuleto hasta que hayas vuelto realmente con él.

- ¿Y quién es ella? – Misty parecía estallar en ira ante tales palabras.

- Así no funcionan las cosas. Si te digo, veo un peligro entre ustedes tres. Es porque no debes de saber quien sale con él. Para que él vuelva contigo, tienes que ir por él sin interrumpir su relación actual. – Advirtió la dependienta al momento en que su furia aumentaba a cada palabra. – Tienes que dejar que él decida, y cuando lo haga a tu favor… Tendrás que entregarle este amuleto. Solo claro que él entienda lo que pase al tenerla puesta.

Tales palabras parecían hacer creer que aquel amuleto tenía un poder grande y a la vez peligroso, una fuerza incontrolable que debe ser tomado con seriedad y la mente fría, no por cualquier acto infantil. Las advertencias de Agatha hacía que Misty sintiera deseos de usarlo sin importar que, pero si lo que decía Agatha era cierto, entonces no podía hacer nada, podría perder a Red para siempre y ese era un riesgo que no podía tomar, se había quitado de todas dudas que había hacía él y por ello tomaría eso con responsabilidad.

- Bien… Lo haré… Haré que Red vuelva a querer estar conmigo y así podre darle ese amuleto… Todo sea por él. – Dijo Misty con puño en mano levantado frente a su rostro con firmeza.

- Así se habla. – Respondió Agatha con una gran sonrisa al tiempo que daba un golpe con su bastón al suelo. – Y recuerda. Tú nunca deberás saber quién es la otra chica que comparte su corazón con Red antes de dárselo… porque si eso sucede… Ese amuleto, perderá su efecto.

- Tal vez no pueda prometer eso, pero daré mi mejor esfuerzo.

La chica tomó la caja con el contenido del amuleto del "Corazón de fuego" y le dio un abrazo a la dueña de la tienda para luego salir de ahí hacía su casa, tratando de planear el día siguiente para conquistar al corazón de Red desde cero.