Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fanfic al grupo de Las Inadaptadas (Vicky y Josita en este caso.)
xoXOXox
Capítulo 04:
Mientras tanto el trío de amigos había decidido seguir al ruso, cada uno por diferentes motivos. Gilbert quería saber si hablaban algo del baño, Antonio ver a Chiara y Francis… bueno, él quería saber qué estaba pasando en realidad.
Así que ahí están los tres ridículos en una mesa cercana a los otros. Si fueran más "discretos" tendrían cada uno un periódico, un sombrero y anteojos oscuros. Alfred vuelve a sentir una presencia, pero la ignora por estar hablando con las chicas.
—¡Bien! ¡Es hora de espiar, el awesome yo no se equivoca con lo que ve! Keseesesee.
—¡Aaaw, miren! Es tan seria, tan elegante al comer —el amor tiene cegado a Toño.
Fran los mira y sonríe, porque los quiere. A Chiara sólo le falta chuparse los dedos y eructar, pero es muy fina. Es que ellas se visten muy de moda pero aun así, comen como marranos gourmet. Siempre que sea pasta.
Justo en ese momento entra Ludwig a la cafetería, mirando a todos lados. El albino lo llama porque se supone que iba a ayudarlo.
—¡West, aquí! —y con esos gritos imposible que los otros cuatro no los vieran.
Hasta Iván que no quiere ni moverse por si lo notan de más se gira con el grito. Levanta las cejas al ver a sus compañeros.
—¡Ah! ¡Ese chico! —medio grita Felicia escondiéndose tras su hermana.
Lud se va a donde le llama su hermano mayor y siente la mirada de la italiana. Se sonroja hasta las uñas. Alfred y Chiara también escuchan los gritos y se vuelven a ellos. La mayor se sonroja al ver al español, pero justo cuando ella lo mira, él deja de mirarla.
—¿Qué estás haciendo? —le pregunta al albino y asiente en saludo para los otros dos.
—Lo que esta mañana accediste a hacer, así que siéntate aquí y ayuda a tu awesome bruder.
—Hay demasiada bulla aquí —le dice Iván a Alfred en un susurro.
El alemán pone cara de nazi derrotado y se sienta entre él y Tony, mirando de reojo al grupito de la otra mesa.
—Un poco, ¿qué quieres hacer? —pregunta Al.
—Es que no me gustan los lugares con mucha, mucha gente —le dice el ruso al cual no le cabe un bocado más. Al americano sí que le cabe, está esperando con ansias las galletitas.
—Vee~ sorella, nos están mirando —susurra Feli detrás de la espalda de su hermana. Chiara me la ignora, "ignorando" a Tony, quien se muere por levantarse e ir donde ella.
—Miren muy bien como se secretean, eso explicaría el sonrojo —dice el albino.
—¡Ah! No problem! ¿A dónde vamos?
—El sonrojo no prueba nada —le dice el francés.
—No conozco muchos lugares de la escuela pero supongo que en el pasto del patio todo será más tranquilo.
—¿Cómo que no? Eso lo prueba todo —hace un mohín el alemán.
—Es cierto, no prueba nada —dice Toni hablándole al albino pero sin dejar de mirar a la italiana.
—Dime, ¿qué crees que pruebe? —pregunta Lud, estresado.
—Pues eres de tercero y... —empieza Al y luego piensa que si el ruso se la pasó tres años de las aulas a los baños... se pone pie —, ok, vamos.
—Eh Alfie, ¿a dónde vas?—le pregunta Feli haciendo una perfecta imitación de un avestruz.
—Prueba que mi teoría es cierta y que él estaba en el baño con uno de esos niños de primero —explica Gilbert.
—Eh... —se detiene —, Iván quiere ir a hacer cosas de hombres, ¡así que yo le voy a enseñar! —agarra al mayor del brazo, saluda a las chicas y sale corriendo. Obvio da las gracias por la comida. Tiene un papá muy educado.
Ludwing, que no quiere creer que Feli sea la del baño pero que tampoco imagina a dos hombres en eso, abre la boca para replicar. Se calla al ver a los dos chicos irse. La menor de las italianas mira a su hermana con cara de "OMG te lo dijee". Chiara asiente y bueno, se imagina toda clase de porquerías.
Iván se deja llevar por el chico, tomando las galletas que no alcanzó a abrir con una mano. Gilbert nota el silencio de su hermano y mira a los dos chicos irse y levanta las cejas. Antonio se gira para ver la cara de Chiara y también nota a los chicos irse solos. Le echa una miradita a Francis.
—Oui... —le mira también él, notándolo. Tiene el impulso de levantarse también pero decide mejor quedarse un momento más.
Lud no, ese sale corriendo por una puerta alterna hacia el patio. Gilbert lo sigue y es ahi cuando Francis también se va.
—Espera, ¿a dónde vamos? —pregunta incomodo con las miradas, aunque sean menos fuera de la cafetería. Los pobres estudiantes se largan igual ante la cara del eslavo.
—Al patio, ¿no? —levanta las cejas con la cantidad de gente que empieza a salir huyendo. Al volverse al ruso se da cuenta por qué —. Dude!
—¿Qué? —le responde seco.
—¡Parece que estás matándolos con la mirada!
Se detienen unos metros después para buscar un buen lugar. Desde ahí Iván no dice nada y se va mirando al suelo para no asustar a nadie.
—No tienes que dejar de mirarlos tampoooooco —le suelta y se sienta en un pequeño claro tras unos árboles —, sólo sonríe así como yo.
Sonrisa enseñando todos los dientes, incluso los picados por los dulces. Iván sonríe fingidamente como suele hacerlo pero queda con una cara rara, sólo le falta un aura morada para parecer un alma poseída.
Alfred se echa hacia atrás, no de miedo, jamás. Es que se ve raro. Se quita los anteojos y se rasca la mejilla. Pensando.
—Así no... —se vuelve a poner los anteojos y dudando un poco, le pone ambas manos en las mejillas.
Cuando le pone las manos encima, Iván se siente extraño. Es quizás porque Alfred es la única persona que lo toca además de sus hermanas, se sonroja un poco pero se deja hacer.
—¿Entonces cómo?
Al saca un poquito la lengua y le mete los pulgares en la boca, estirándola por las comisuras. El ruso siente al instante el sabor dulce de esos dedos llenos de helado y le gusta.
—¡Así, bien grande hay que sonreír!
—¿Noh esh un pohco rao? —"no es un poco raro" intenta decir.
—Nah! ¡Si sonríes todos verán que eres amable y querrán ser tus amigos! —le jala el labio inferior y se podría decir que se está limpiando el dulce.
Iván prácticamente relame los dedos del chico, porque él también es algo glotón y están muy dulces. Entrecierra los ojos.
—Es raro sonreír así, es demasiado —ve su pobre labio ser estirado, mas no le importa mucho.
El menor nota el movimiento de la lengua y lo que está haciendo él mismo. Aparta las manos, sintiéndose nervioso de repente sin tener idea del por que.
—No... No lo es... —se pone de pie, dándole la espalda.
Iván piensa que se enfadó por lo que le dijo ya que él siempre está riendo.
—A ti no se te ve raro, a mí sí —intenta arreglar el asunto.
Al no responde, aún un poco traumado por lo que NO sabe que acababa de pasar. Sintiendo la lengua del mayor en sus dedos y la cara que este puso mientras lo hacía. Y es que Al tiene trece años, tiene un padre que no le habla de sexualidad y cero acceso a estos temas...
—¿Ocurre algo ? —pareciéndole sumamente raro que no hable.
El americano le vuelve a ver y sonríe porque él no es de hacerse problemas y mejor se olvida de todo y sigue siendo feliz.
—Yes —se sienta de nuevo.
—¿Qué pasa? —no se entera de nada.
Él sonríe y asiente, poniendo la barbilla en sus rodillas y viendo al mayor fijamente. Y no se puede detener de pensar en la vez que esa niña en la escuela le chupó un dedo y le desagradó tanto que la hizo llorar. Pero con Iván no sintió eso... Oh bueno, debe ser porque el ruso es su amigo.
Iván se queda mirándolo también fijamente sin saber qué pasa. En general él no entiende a la gente y la gente no lo entiende a él. Se quedan en silencio pero no se siente pesado. Al inclina la cabeza, manteniendo el contacto visual y sonriendo un poquito.
—Creo que sonreír te haría popular —suelta.
—¿En verdad lo crees? —le ve a los ojos y piensa que son más bonitos que los de Francis. De esos pensamientos que no tienen nada de raro para él.
—Yeah... —se le acerca unos centímetros, apoyándose en las manos y volviendo a recoger las rodillas.
Iván se queda quieto esperando a que haga algo y de pronto oye un ruido entre los arbustos y se da la vuelta. Alfred, que ya casi se ponía a batir las pestañas, da un salto y se vuelve también.
Gilbert, que está sobre excitado porque para él ese par había hecho más de un par de cosas en el baño, es detenido por Francis para que dejara de moverse o gritara algo. Ludwig a su lado está petrificado viendo a los otros dos con cara de asesinato.
Y los tres están hechos bolita, esperando que los descubran, ya que, al menos ya entendieron que con Feli, nada. Si no, Iván estaría con ella y no con el mocoso de primer año.
Antonio se quedó con las italianas, "investigando" por su cuenta.
Al entrecierra los ojos pero no se mueve, pensando que un fantasma se está manifestando ante ellos. Se hace bolita también. Por un impulso paternal, Iván lo abraza protectoramente como lo haría con Natalya.
—Khorosho, shhshh —le arrulla cual si fuese un bebé.
Pero Al no es Nat. Porque Nat lo agarra como pulpo y lo ahorca de puro amor y le da besitos y todo. Katyusha tiene que llegar a quitársela. Lo que hace el menor es que se tensa e intenta soltarse, sintiendo mucho calor de repente. Obvio, con ese abrigo que lleva el ruso.
El ruso nota por los empujones que este no es su hermanita y suelta un tanto avergonzado.
—Lo siento, pensé que eras Natalya —se mira las manos —, ¿qué crees que fue ese ruido?
Gilbert y Francis se sorprenden que el ruso hable tanto y tan sueltamente con ese chico.
—... Es obvio que no soy Nataliya —murmura y se aparta. Aun así le da miedo que se vaya y se lo coma el fantasma y le deje solo —, no sé, ¡Pero no vayas!
Francis sí que nota como se siente el menor por el sonrojo. Toma a Gil y a Lud de los hombros.
—Vámonos —les susurra.
El ruso se levanta pero cuando el menor le dice que no vaya se queda de pie frente a él.
—Quizás es un animal, ¿no?
Gil al ver que se levanta le asiente a Francis y se empieza a alejar pero casi que le toca cargar a Lud que quedó en shock, es que son dos chicos. Y aunque no dijeran lo del baño... Pues no es con Feli. Está petrificado, pero feliz.
Así que ahí van arrastrándose como serpientes para que no les vean. Francis quiere ir YA por Antonio.
—¿Y si es un ghost? —se levanta él también, agarrándolo del abrigo.
—No lo creo —se acerca a fuente de ruido pero no ve nada.
Los espías están ya a tres años luz de allí.
—Noooo! —intenta detenerle pero más bien el mayor lo arrastra.
—Mira, no hay nada. No te preocupes, da? Quizás fue el viento.
Al deja de halarlo y se le esconde detrás, haciendo alarde de su valentía. Se asoma y en efecto, no hay nada. De hecho, puede que vayan pasando un par de conejos o ardillas, de esos que hasta se detienen para saludarte.
Muy Blancanieves y todo.
Iván le mira la cara al gringo de tensión y relajación y suelta una risita porque le causa una gracia que sea tan cobarde y se llame héroe. Alfred frunce el ceño y le suelta. De inmediato adopta una pose firme y segura.
—No es que tuviera miedo, es que te podía pasar algo y no estás acostumbrado al combate —todo jum.
Él deja de reír y si los otros tres no se hubieran ido, seguro se hubieran traumado.
—Bueno, no nos pasó nada malo.
Al sonríe al final y le pone de nuevo las manos en las comisuras.
—En serio... Deberías reír así siempre —inclina la cabeza y es que de verdad le parece... Ehm —... ¡Pero no te sigas burlando de mí!
—Niet, debemos comer las galletas. Katyusha es buena horneando —saca las galletas y vuelve a sentarse en el mismo lugar.
Al se queda con las manos levantadas y se encoge de hombros. Se sienta también, sintiéndose bastante nervioso pero bueno, hay galletas. Tiene el deber moral de comerlas y... Al diablo. Dos de una vez.
—Mmm! —si no le da, pues se las saca de encima —, ¡Están muy buenas!
—Te lo dije —siguen comiendo hasta que tocan la campana para volver a clases.
oxOXOox
Francis va caminando todo lo rápido posible, porque correr no es elegante y se despeinaría, para llegar donde dejó a Tony. Ve a Chiara hecha un manojo de nervios rojo. Aun así intenta verse fastidiada.
—Miraaa, estás roja como un tomaticooo —dice el español como si estuviera tratando con un niño pequeño. Ella piensa en lo que le hace él a los tomates y...
—¡Cállate bastardo!
Francis sonríe porque le parece muy bonito el amor. Le pone una mano en el hombro a Felicia.
—Veee~ —se sobresalta porque no lo había notado
—Está bien, me callo —cinco segundos después —, pero de seguro te aburrirás —tres segundos después —. Te vez linda aburrida pero no tanto como cuando estás como un tomate.
—Shhh —Francis se pone un dedo sobre los labios y la abraza de los hombros, viendo a los otros dos coquetear.
Chiara está tan enfocada en "ignorar' al español que no se entera que están abrazando a su hermana. Aunque no debería preocuparse, a Fran sólo le gustan... Los niños.
—¡Oh por dios! —le lanza una servilleta en la cara a Tony. Este se ríe como siempre.
—Veee, eres tú —le sonríe bobamente. Y es que se deben conocer entre ellos desde que Tony coquetea con su hermana. Menos Ludwig que es muy vergonzoso.
—Oh, ¿a quién esperabas? —le sonríe, poniéndole la barbilla en el hombro.
A lo lejos se escuchan varios insultos en italiano.
—No imaginé que fueras a volver —nota que no están los germanos y se siente aliviada, aun así pregunta —, ¿y tus otros amigos?
—Es que está pasando algo con... —la suelta un poco para mirarla —, dios, a ti te tenía que preguntar de primero.
Y se gira a buscar a los otros dos. Lud está analizando los secretos del universo en un lugar indefinido. Los tortolos ni se enteran. Toño está muy ocupado coqueteando y Chiara está muy ocupada ignorándolo. Esta última esconde una risita con una mueca de asco. Vamos, que está encantada con todo.
Gil corrió como si lo siguiera el diablo. Nadie sabe qué fue de él.
Francis le hace a la chica una seña para alejarse un poco del par de tórtolos. Felicia le sigue, sabiendo que a su hermana nadie la va a sacar de "Antoniopolis".
—Mira —empieza, hablando bajito —, hemos notado que recientemente te estás juntando con este niño de tu clase e... Iván.
—Siii, son buenos chicos aunque cuanto vi a Iván me dio mucho miedo —le habla que parece gritando.
—Pues, a mí me sigue pareciendo... Temible —aunque en su mente recuerda lo relajado que estaba con el americano —. Este es el asunto: Gil ha estado muy excitado estos días porque cree haber visto a alguien en el baño con Iván. En el mismo cubículo.
—Che?! —completamente sorprendida, porque para ella se conocieron ayer, no antes. Francis levanta las cejas.
—Pero Gil no sabía con quien, aunque la primera opción eras tú.
—¿Yo? ¡No! ¿Cómo van a pensar eso? —se ríe en un tono mas parecido a su hermana —, ¿y quién es la otra opción? ¿Alfie?
—Sí, el niño de los anteojos —se sorprende un poco por lo directo.
—Bueno, es posible y no —le dice seria, un cambio total de personalidad —, parece que se gustan pero no lo han notado.
—Sí, no creo que se den cuenta, pero se nota que se llevan muy bien —movimiento de cejas —. Aun así no creo que hicieran nada en el baño.
—No lo creo tampoco, apenas se conocieron ayer según lo que sé, yo también les conocí ayer.
—Y si en realidad ahí hay algo, que sí que lo hay, no podemos permitir que Gilbo haga un desastre. Ya hasta involucró a Lud.
—¿Un desastre? ¿A quién?
—Es que... A él nunca le ha caído bien Iván y no sé si sólo quiere probar lo que vio o hacer escándalo —desvía la mirada —. Igual no creo pero...
Se muerde el labio pensando en su amigo y que él sabe de sus preferencias y que acusar a alguien más de ello por maldad sería... Como una cachetada para él. Vuelve a verla.
—Ya lo conociste ayer —le sonríe —, pobre niño. Él también creyó que eras tú y...
—¿Ayer? Ayer... —dedo en la boca pose pensativa —. ¡AYER! ¿Es el chico rubio? ¡Buaaaa! ¡Él me da miedo, no se parece en nada a su hermano!
Y seguro Francis piensa que esta es rara que es amiga de Iván y le da miedo de Lud. De hecho, Lud sólo es serio y malo para hablar, Iván te sonríe raro.
—Sí, es un buen chico. Deberías hablarle.
—Si tú lo crees entonces debemos evitar el desastre... —luego capta la otra parte de la oración —, ¿por qué debo hablarle? Él intentó agredirme, me gritó y habla fuerte ¡Y tiene esos musculotes, podría acabar conmigo!
—¡Es que no quiere hacerte daño Feli! Es un chico... Tímido. Ah~ recuerdo cuando Gil era así de lindo —sonrisa soñadora —. Le faltaba relajarse un poco.
—Que sea tímido no le da el derecho de ser así conmigo —y el miedo la influye también, lo ve más grande y aterrador que cualquiera —. Parecía querer golpearme.
—Sí, te creo. Pero no te lo pediría si supiera que te pondría en peligro. Mira —se apoya en la mesa —, si quieres te acompañamos en plan carabina.
—Está bien... —acepta porque igual confía en el porque le conoce hace rato por culpa de su hermana.
Fran sonríe y le acaricia la mejilla. En el instante suena la campana y ve pasar a Alfred con Iván, corriendo como si fuese el Armagedón.
—Debemos apoyarlos en secreto o algo.
—Supongo que sí, ambos son muy tontos como para saberlo —los mira sonriendo con ternura maternal —, nos vemos luego.
El francés también sonríe porque lo entiende y le ha tocado hacer de Cupido varias veces. Se despide de la chica y se vuelve a Tony. Este al notar que su amigo se pone de pie hace lo mismo.
—Adiós tomaticooo —se despide de la chica para ir con su amigo directo al salón de clases.
—¡Vete a la *censured*! —le lanza lo que le falte de lanzar. Puede ser hasta un zapato.
Él sólo se ríe y se va a su salón, claro, esquivando el zapato.
oxOXOxo
Gilbert está tirado en su pupitre con el cerebro revuelto. Iván hace rato que está allí y no le ha despegado el ojo, notando que sigue igual de asocial que siempre. Francis cruza el umbral de la mano de Antonio, bromeando.
—Tíooo —da un salto, yendo hacia Francis —, ¡¿viste eso, viste eso?! ¡¿Qué fue eso?!
—¿Qué ha pasado? —pregunta el español.
—Espera —levanta una mano hacia el español, entrando al aula y sentándose en su lugar —. Primero tengo que preguntarte algo —le dice al alemán.
—Eh, ¿qué? —frunce el entrecejo.
—¿Qué harás con...? —se fija en que Iván no los note cuchichear —. ¿Qué harás con esa información?
—¿A qué te refieres?
Fran suspira y se pasa una mano por la cara.
—Lo que viste es... Lo del baño, tenías razón. Iván estaba con alguien y era el niño de primero —mira a Tony.
—¡Ha! Te lo dije, soy muy awesome. Ustedes no lo creían pero yo lo sé todo —para él zanjado el asunto, inocente de todo el drama que tenía el francés en la cabeza —. Este awesome ser probó lo que vio.
El rubio aprieta los ojos y le mira de frente.
—Sabiendo que es cierto... ¿Qué planeas hacer? —y le duele pensar mal de su amigo pero...
—¿Qué planeo hacer de qué? —le mira el pruso sin entender qué es lo que quiere decir. Piensa que lo está incitando a que haga algo más con la información.
El español nota algo raro en esta conversación y le hubiera gustado que el francés le dijera algo antes de reunirse. Fran lo hubiera querido así, pero si no le aclaraba las cosas a Gil ese mismo momento, a saber qué haría.
—Eres mi amigo, Gilbert y sé que Iván no te agrada mucho... ¿Qué harás con esta información? ¿La esparcirás?
—Eso sería una idea awesome —al cabo de unos segundos agrega —, necesito pruebas así me creerán —y suelta una risa de villano.
Antonio, que intuyó con esa última frase de Fran lo que pasaba, hace un facepalm sabiendo que logró lo contrario. Francis abre la boca y se le escapa un gemido. Los ojos se le empañan. Toño le aprieta una mano.
—Gil...
—¿Eh? —no nota los ojos.
El rubio suelta otro gemidito y prácticamente se le lanza al moreno. El español lo abraza como le hace desde siempre, muy natural. El alemán le mira sin entender nada. Antonio nota la mirada de confusión de Gil y le sonríe un poco, diciéndole con una seña que no haga nada.
Fran se le deshace en los brazos, balbuceando que su amigo va a hacer algo que él NO le enseñó a hacer y que está muy triste.
Y estos o nunca tienen clase o nunca prestan atención. Ya no los deben regañar los profesores, nunca aprenden a comportarse. De hecho, la clase está calmada a excepción de ellos tres. El profesor Zwingli quiere asesinarlos.
Toño le da palmaditas en la espalda a su amigo y gil nota la mirada del maestro sobre ellos tres. El español también lo nota pero lo ignoran como siempre.
—Fran mi amor, creo que el asunto estaba zanjado y tú metiste esa estúpida idea en su cabecita —directo y sin anestesia.
—Es que no confié y... —se pasa las manos por la cara y hace más drama —, pensé que ya lo tenía en mente...
—Ahora debemos impedir que lo logre —le limpia las lagrimas.
—Hey tío, no sé qué pasó pero lo siento —se agobia Gilbert.
Fran hace un gesto con la mano para el albino en plan "luego hablamos, que nos matan" y se suelta del español, acomodándose en su lugar.
oxOXOxo
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