Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fanfic al grupo de Las Inadaptadas (Vicky y Josita en este caso.)

xoXOXox

Capitulo 05:

—¡Veeeee Alfie, espérame! —grita Felicia luego que se fuera tras él.

Alfred la vuelve a ver pero no suelta a Iván ni deja de correr. Le hace una seña para que los alcance. A fin de mes todos van a tener unas piernas hermosas. Y ella que suele correr de todo ya tiene una velocidad envidiable.

—¡Chicos, ciao! ¿A dónde fueron así de repente?

Privet —saluda el ruso y le tiende la última galleta. Es increíble que esta viviera.

—¡Fuimos al patio y nos atacó un alien pero yo defendí a Iván y comimos galletas y yo soy el heroo! —ve la galleta y se pregunta cómo demonios sobrevivió. Él recuerda haberlas eliminado a todas.

—¿Un alien? —es que a ella le parece escusa.

YES! ¡Era así todo grande porque movió todos los árboles e Iván se me abrazó y yo lo defendí con mi awesone power!

—Ajá —lo mira sin creerle ni una pisca.

—Debo ir a mi clase, los veo luego —les dice el ruso soltándose de la mano del chico.

Al ve la mano y luego al mayor. Le sonríe y asiente, sin objetar contra la chica. Felicia entrecierra los ojos, creyendo que el ruso está huyendo del tema pero la verdad es que al mayor no le gusta llegar tarde a la clase del profesor Zwingli.

Byeee! —se despide de él y sigue su camino junto la italiana.

—Y entonces, ¿que fuiste a enseñarle? —pregunta ella intentando conseguir información.

—¿Enseñarle qué? —distraído.

—Antes de irte dijiste que ibas a enseñarle no se qué a Iván.

Él la mira con cara de dafaq porque ni se acuerda. Sólo lo dijo por decir algo.

—Eh...

—Está bien no te presiones —lo hala dentro el salón mientras se ríe, divertida.

Él se deja llevar y se pone nervioso, acordándose del abrazo y que Iván le protegió y que fue el ruso quien le enseñó algo que... aun no entiende del todo.

—ESTÁN MUY BUENAS ESTAS GALLETAS —y si lo dice la gourmet, Katyusha debe darse por bien servida.

Al sale de su estupor y le dice que sí, que él se comió como diez. Pero en realidad fueron veinte.

—Veee~ ven —lo sienta en la silla —, ¿y qué más descubriste de él? —comienza operación que se dé cuenta de lo que siente. Alfred pone cara de de extrañeza porque la verdad...

—Eh... Creo que se lleva bien con los niños...

—Es extraño para alguien con su aura y su tamaño, podría confundirse —valora ella.

—Es que... estaba ahí abrazándome cuando lo del... FUCK! —se lleva las manos a la boca.

Todos en el aula lo voltean a ver, extrañados con la palabrota. Se ponen a murmurar de inmediato. Al se encoge ante esto y le dan ganas de meterse bajo la mesa, sonrojándose.

Feli es que se pone casi a fangirlear porque el amor la hace muy feliz sean quienes sean y más si son sus nuevos amigos. Pero Al no sabe que eso sea amor. Sólo que le confunde el que Iván le parezca... adorable y que le abrace y que estaban casi mejilla con mejilla en el suelo y...

—¡ARGHHH!

—¡Calma, veee~ todos nos ven rarooo!

—Noooo!

—Shh, veee~ ¿qué es lo que te preocupa?

Él la ve como si fuera una araña. Una araña que lo va a enredar más de lo que ya está. Siente la necesidad de morder algo y de su pupitre saca un helado. Ella nota la mirada rara y que comienza a comer, intuye que se pasó un poco con las preguntas.

—En verdad no importa —ignora el helado y decide dejar esto así —, ¿sabes resolver esto? Yo no lo sé —le pasa un cuestionario de la materia que deben estar viendo ahora.

Es que no se pasó, este tonto sólo se puso a recordar y se sugestionó solito.

—Eh... no sé —toma el cuestionario y... nunca se lavó las manos. Te lo va a dejar como cama de Winnie the Poh. Diantre, y con babas de Iván —. Lo siento Feli...

—Si seguimos así reprobaremos seguro —mira la hoja —, pero no te preocupes, podemos con esto.

Toma la hoja de vuelta y se le queda pegada a los dedos...

—Creo que deberé escribirlo otra vez —seguro una gota de sudor recorre la frente de la chica.

Él se ve las manos y se nota torpe y se acuerda de la lengua de...

—¡Feliii! —lloriquea en voz bajita.

Cheeee?! —se asusta la pobre.

—¡Es que yo no tengo problemas porque soy awesome y todo lo resuelvo con mi inteligencia y mi encanto y...! —se calla y la ve como totalmente agobiado —. ¡Pero...!

La chica que está sentada delante de ellos los fulmina y los manda a callar. El pobre maestro, un lituano muy tímido, pide silencio. Y me lo ignoran.

—¿Peroo? —le insta a que siga sin importarle la fulminación.

—No sé... no sé que estoy sintiendo... —pone la cabeza en el pupitre y mira hacia un punto indefinido. Ella le soba la cabeza tiernamente.

—Bueno, al parecer no son cosas que se deban hablar en un salón de clase. ¿Qué te parece si lo hablamos mejor después de clase?

—Seeee... —se adormece un poco con la caricia... Y así es como se inician los rumores, señores míos.

oXOXo

Tocan la campana y de nuevo la horda de niños corren libres a su casa, pero el mejor trío de amigos se queda en el salón para hablar de un tema muy serio. Antes de eso, incluso, todas las niñas del curso y menores, llegaron a preguntar qué le pasaba a Fran. Hasta cadena de oración creo que hicieron.

Fran está sentado en el regazo de Antonio, limpiándose la nariz con un pañuelo muy pulcro. Tony le acaricia la espalda y aunque está acostumbrado nota que esto es diferente.

—Eh, ¿y qué era lo que me iban a decir? —pregunta el alemán.

Fran le voltea a ver sin separarse del español, haciéndole un gesto para que se acerque. El albino se acerca como un cachorro regañado porque no sabe qué hizo pero su amigo está llorando.

El rubio se levanta, tomándole de las manos. La cara la tiene roja y apenas es que se le ven los ojos de tan hinchados. Toño le sonríe esperando que el alemán comprenda el mensaje. Francis lo hala con la poca fuerza que tiene y le abraza del cuello, dándole un besito en los labios.

Gilbert se tensa y abre mucho los ojos. Una cosa es saber que tu amigo es gay y verlo besarse con tu otro amigo o al menos saber que lo hace, y otra muy distinta es que te lo haga a ti. Empuja al francés con demasiada fuerza, la que nunca usa contra él.

—¡¿Pero qué haces?! —se aparta de él dando un salto.

Francis se escapa de caer pero el moreno lo apaña por atrás, asombrado de que Gil le haya tratado así. Se le vuelve a contorsionar el rostro. Toño frunce el ceño al ver que su amigo reaccionó muy bruscamente y le hizo más daño a Fran quien llora sin consuelo.

—¡¿Pero qué coño haces tú?! —le pregunta el español muy enojado.

—¡Pues tío, me besó! ¿Por qué hace esas cosas?

El francés se levanta, encarando al albino.

—¡Eres mi amigo, Gilbert! ¡Tú sabes cómo soy y lo que hago! ¿Sabes qué...? —se absorbe los mocos —, ¡Yo nunca pensé que serías así de cruel!

—¡Claro que se lo que haces! ¡Te conozco de toda la vida! ¡Pero eso no te da derecho a hacerlo a la fuerza conmigo!

—¡Porque intento probar un punto! —Y se queda callado, viéndole agitado.

—¡¿Y QUÉ QUIERES PROBAR!? ¿QUE ERES GAY? ¡Eso ya lo sé y no tiene nada que ver conmigo, tú sabes que yo no soy así!

A Toño lo enoja el tono y suelta tiernamente a Fran y toma de las solapas a Gil.

—¡Túuu! —no puede decirle nada más porque igual conoce a su amigo y sabe que así airado no entenderá nada.

—¡Déjenme en paz! —se suelta de Toño y se va dejándolos solos en el salón.

—¡Gilbert! —le llama Fran, más no recibe respuesta. Se deja caer sobre la silla y se lleva las manos a la cara —. No tenía que haber hecho eso Antoine...

—Él es una persona muy simple, creo que le debimos decir las cosas directas —hay un pequeño silencio —. Hey, pero no me terminaste de contar bien por todo este rollo, ¿en verdad Iván? —le cambia de tema para que se anime.

Francis piensa que sí, le tenía que haber dicho todo a como era y no esperar a que entendiera simbolismos.

—Oh, sí —sonríe, sintiéndose un poquito mejor —. Él y el niño estaban en el baño. Pero de seguro no hicieron nada que tú y yo sí —bromea.

—Eso me lo esperaba —se ríe —, me es como medio imposible. ¿Y qué pasó? ¿Cómo lo notaste?

—Es que... —sonríe de lado —, estaban ahí tan relajados el uno con el otro y de un momento a otro, el de primero le mete los dedos en la boca.

—¿Enserio? ¿Y no le da miedo que se los arranque?

—Pueeees —se le acerca, poniendo cara de pillín —, a juzgar por la cara que puso, no lo creo. ¡Tony, estaba todo rojo!

Fran fangirleando.

—Wow! ¿Enserio? —él también fangirlea.

—¡Es que...! ¡ES QUE SE NOTABA QUE LE LAMÍA LOS DEDOS! —en plan kyaaa.

—¡¿Qué?! Dios, jamás pensé eso de él. ¿Y escuchaste de qué hablaban?

—¡Ni yo! Oh, más o menos. Con Gilbert y Ludwig ahí fue difícil... —se le entristece la mirada. Se apoya en el hombro del moreno —. Él niño quería que sonriera...

—No te pongas así, sabes que Gilbert volverá luego de que aclare su mente. Eso es muy tierno de parte del niño de primero... ¿y si lo hizo, sonrió?

—Sí, sí. Estoy bien —no, no lo está —. Más o menos... Yo no sé Iván pero, el pequeñín está fijado con él. ¿Y sabes qué?

—¿Qué? —igual no le cree que está bien, ¿quién lo estaría?

—Hablé con Feli y accedió a tener un pequeño encuentro con Lud... Tenemos que hacer de chaperones, ambos.

—Oh, ¿enserio? Creo que Lud se pondrá muy feliz.

—Mientras no la asuste de nuevo... Pobre chico. Bueno, hay que avisarle, ¿le llamas tú?

—Se les nota que son hermanos —le dice con su gran sonrisa —. Claro, yo lo llamo.

Fran sonríe también y le pasa el celular.

—Gracias.

Toño le sonríe y le da un achuchón para consolarlo.

oxOXOxo

Ludwig llega a su casa con el cerebro hecho una maraña. Tiene ganas de gritar de la impresión y a la vez hacerse bolita en su cuarto. Y es que debe estar confundido porque pensó que Feli era la del baño y luego no, y vio a dos chicos así y luego escuchó los rumores de Feli y el de gafas, y encima su hermano no ha dicho una palabra.

Con esa maraña le suena el teléfono.

—¡Hola! —saluda la inconfundible voz del español.

—Antonio... Soy Ludwig, te confundiste de teléfono.

—¡No, claro que no! Te llamo a ti. Hay algo muy especial que debo decirte.

El alemán frunce el ceño y gira sobre sí mismo, buscando a su hermano. No lo encuentra.

—¿Le pasó algo a Gilbert?

—Eh… —hace una pausa larga —. No, sólo es algo que te conviene a ti.

Lud levanta una ceja y es que los amigos de su hermano mayor no le llaman al móvil para nada, a menos que Gil haya dejado el suyo tirado o algo por el estilo.

—¿Qué es? —voz de me quiero morir, no me molestes.

—Bueno, estuvimos hablando seriamente con Feli y ella quiere hablarte —se inventa.

—... —y su corazoncito le empieza a latir mucho, pero luego recuerda al niño del otro día —. ¿Para qué querría ella hablarme? Ya recuerdas como se fue...

—Bueno, ella dijo que acepta hablar contigo, pero le gustaría que estuviéramos Fran y yo ya que no te conoce. Espera a que te conozca y verás —se ríe como siempre y no sé si eso genere mucha confianza.

—¿Que acepta hablar conmigo? —y no, la risa le destroza los pocos nervios que le quedan.

—Sip, así que mañana nos encontraremos los cuatro y podrán iniciar una conversación porque tío, ella no te conoce —aclara como si la intención de la reunión fuese otra.

—Eso se nota... —frunce el ceño —, pero no lo entiendo. ¿Primero huye y ahora quiere hablarme? ¿Qué hay del niño ese con el que está saliendo?

—Eh, ¿con quién está saliendo? —ni por enterado.

—¡Con el niño que se metió mientras intentaba hablarle! —medio grita.

—¿Eh? ¿El de gafas? —es que este habla con media escuela.

Ja! —no entiende cómo es que no lo sabía. Y felicito al poblado estudiantil. El chisme se regó en una sola tarde.

—¡Ellos no están saliendo, él está saliendo con Iván el gigante!

—¡Y yo qué sé! ¡Puede salir con los dos!

—Yo no lo creo. Sabes Lud, deberías darte una oportunidad, lo más seguro es que no está saliendo con él. Además te comprendo, su hermana es un bombón. Seguro al ser hermanas ambas son unas bellezas, eso si no te atrevas a mirar a Chiara que es mía —y le mete un rollo de esos.

El menor se pone rojo, de la rabia, de la vergüenza. Muchas cosas en general.

—Está bien... —susurra.

—¡Qué bien! Entonces mañana en el almuerzo —y yo sé que Toño estará "cuerpo presente, mente en Chiara".

A lo mejor y Chiara se va de chaperona también. Ya sabes, a cuidar a su hermanita pequeñita, ejem.

Lud asiente y cuelga. Y se va igual a hacerse bolita a su cuarto. Al carajo el poquito de felicidad que está sintiendo. Cuando ya estaba dispuesto a meterse a su cuarto para lo que había planeado hacer todo el día, es que escucha unos golpes.

Se detiene frente la habitación de su hermano mayor.

—¡Pero cómo se atreve a hacer eso, no es nada awesome! —golpea algo en la cama. Sigue refunfuñando cosas que Lud no entiende, pero es algo relacionado a besos y traición.

El menor pega la oreja a la puerta y se plantea en entrar o no. Decide que bueno, alguien tiene que ver qué pasa. Abre la puerta un poquito y asoma un ojo. Ve a su hermano golpeando la cama y luego que simplemente se calma y se deja caer en ella.

—Pero es mi amigo, no debí empujarle… Seguro le rompí algo…

Ludwing frunce el ceño y decide mejor no entrar. Le da una última mirada a su hermano que parece ya calmadito y cierra con cuidado.

xoXOXox

¡Un abrazito para todas las chicas que nos han dado fav, follow y dejado reviews!

¡Estamos muy felices y agradecidas por ello!

¡Actualización cada domingo!