Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fanfic al grupo de Las Inadaptadas (Vicky y Josita en este caso.)
xoXOXox
Capitulo 06:
A la salida del cole Iván no sabe si esperar a sus amigos ya que no acordaron nada cuando se vieron en el almuerzo. Mira a la chiquillada con ansiedad abandonar el recinto sin encontrarlos, levantándose en puntas por si pasaron a su lado y no se dio cuenta.
Se detiene de buscarles cuando a lo lejos ve varios autos estacionados y padres cariñosos recibiendo a sus hijos con abrazos y besos. Se retuerce las manos mientras su expresión cambia un momento a una cara llena de anhelo pero se fuerza a sonreír otra vez. Varios a su alrededor se infartan.
Continua un rato más pero al no encontrarles suspira y decide mejor irse rápido a casa como siempre, esquivando todas las miradas que para él son demasiado penetrantes. Cuando llega se encuentra a sus hermanas que acaban de llegar de hacer la compra semanal.
La mayor sonríe al verle.
—¡Vanyyaaa! —forcejea la pequeñita para lanzársele a su hermano como si fuese Batman.
—¡Natalyaa! —protesta el chico mientras la atrapa en los aires.
A Katyusha se le caen un par de bolsas por intentar detenerla, pero como Iván la atrapa, aprovecha para recoger.
—¿Cómo te fue hoy en la escuela? —le sonríe dulcemente a su hermano menor.
—Muy bien, me divertí mucho —intenta alejarse a Natalya que intenta inundarle de besos. Pero es difícil porque le tiene enterradas las piernas en el estómago.
—Me encanta que te diviertas —y se le humedecen los ojos —, ¿es por tu nuevo amiguito? ¿Cuándo lo traes a jugar?
Y se le olvidó que Iván es un adolescente, no niño de kínder.
—No sé cuando quiera venir, pero vive cerca —a él no le importa que lo traten como a niño pequeño.
—Oh, eso es magnífico. Podemos irlo a invitar —propone desde ya haciendo planes.
Nataliya ahora le está jalando los mofletes porque no le corresponde los besos.
—Creo que le diré en la escuela, no lo quiero molestar —sonríe mientras sostiene en alto a la niña.
La mayor se encoge de hombros y se va a agarrar a Nat, quien hace drama y cara de asesina serial porque le quitaron a su futuro esposo.
—Ya, ya —le acaricia la cabeza —, Vanya tiene que ir a estudiar para ser un chico fuerte.
Nataliya hace un puchero y se calma lo necesario. Él lleva las bolsas de la compra a la cocina como buen niño educado y luego corre a su habitación porque sabe que su hermana menor se pondrá como loca.
oxOXOxo
Al salir Feli espera que Alfie esté más tranquilo. Guarda sus cosas con parsimonia, muy extraño en ella, mira si el chico está bien y a leguas se le nota que no, no lo está.
El pelo del chico está todo pegajoso después de que se pasara todo el resto de la tarde con las manos en él. Lo peor es que al sentir el tacto, se acordaba de donde estuvieron los dedos y... A chocar la cabeza contra el pupitre.
—Espera, espera te partirás la cabeza veeee~ —lo calma con cuidado poniéndole las manos en la espalda.
—No me la voy a partiiiir —se le escucha la voz ahogada —, es súper fuerte like meeee.
—Bueno, está bien, definitivamente vamos a hablar. Pero vamos lejos de aquí que te me agobias.
Al levanta la cabeza y se le nota toda roja la frente. Los anteojos le cuelgan de un lado.
—Go...
Felicia sale del salón con el americano detrás. Busca con la mirada a Iván para inventarle algo de por qué no se puede ir con Alfred hoy mas no lo encuentra. También busca a su hermana para decirle que llegará más tarde y a ella sí la ve junto a sus amigas del curso.
—¡Sorella, luego te alcanzo! —y se va con el chico. Chiara mira al chico y luego a su hermana con el ceño fruncido.
—¡Qué... ! —y no alcanza a decir más porque la menor va con prisa.
Al la saluda con la mano, desganado. La italiana se lo lleva a un parque que es cercano a la escuela pero que en general los estudiantes no frecuentan.
—Veee~, llegamos. Ven, siéntate —deja su caro bolso en la banquita y se sienta ella de primero.
Al se sienta donde ella le dice y sí que nota la tranquilidad del lugar. La falta de personas. Aunque a lo lejos sí hay un grupo de tai chi.
—Bien, dime Alfie ¿qué es lo que te...? —se calla sin saber cómo terminar la frase para que él no se sienta atacado. Alfred la mira y levanta las cejas.
—What's up?
—¿Qué es lo que sientes? —pregunta directa.
—Oh... —desvía la mirada.
¿Qué sentía? Ni idea. Había un torbellino en su mente y era la primera vez que le pasaba... Podía haber sentido algo remotamente igual cuando descubrió su vocación de héroe. O cuando su papá le compró el comic que quería aunque no le fascinara...
—Estoy... Me siento...
Mira a la chica y le pone un dedo en la comisura del labio. Ella se echa un poco para atrás con el gesto sin entender qué quiere decirle con ello y sabiendo que él seguro tampoco lo sabe.
Al frunce el ceño al ver que ella no le provoca... Bueno, lo que le haya provocado el ruso. Aparta la mano.
—Es la primera vez que me siento así... La primera vez que siento que no sé lo que siento —suelta una risita, nada alegre.
—Entiendo, vamos al principio, debe haber un detonante, una causa, ¿qué hay de nuevo que te ha hecho sentir confuso?
El americano piensa en la respiración de Iván en su mejilla, el abrazo y la lengua...
—FUUUUUUCK!
Es que nunca se ha enamorado y... No sabe lo que le pasa, vamos, hasta ahora estaba preocupado por las caricaturas y buscar a su hermano mayor que siempre se está escondiendo.
—Espera calma —le dice un poco más seria porque está perdiendo la paciencia con este niño —, sólo explícame lo confuso tal vez yo sepa qué pueda ser.
Él la mira como si fuera la luz al final del túnel... Pero sin morir.
—¡Es que...! Y mi corazón... ¡E Iván me abrazó y yo no sabía qué hacer pero yo lo abracé antes y su respiración y entonces mis dedos estaban en su boca y él los lamió y no sé por qué pero...! —respira —, What the hell me pasa!
Ella fangirlea internamente por la explicación del chico.
—¿Él lamió tus dedos? ¿Y cómo fue que se abrazaron? —lo que es el chisme.
—Es que... Fue una trampa y... El alien nos atacó y... —no quiere admitir que, bueno, no fue tan valiente —. Me abrazó y... ¡Es que no sabe sonreír!
—Es muy cierto, no lo he visto sonreír mucho. ¿Pero sabes algo? Sólo lo veo sonreír si está contigo —ignora lo del alien porque le parece tonto. El alien te visitará en la noche por eso.
—Se ve cute... —sonríe.
"Esas cosas son las que necesito que te enteres que sientes, chico idiota" piensa para si la italiana.
—En realidad es aterrador —le confiesa —, a mí no me sonríe así —le pica un poco para ver su reacción.
—¡No lo es! —quita la expresión tontita.
—A ti no te lo parece porque le quieres —le suelta el disparo directo y sin morfina.
La bocota de Al se cae como gaveta.
—¡¿Querer?! —a los únicos que ha querido él han sido a su papá y a su hermano. A su mamá no la recuerda... A lo mejor entendió mal.
—sí, eso es lo que te sucede, tu le quieres, te gusta, no sé como mas decírtelo, acaso nunca has estado enamorado de alguien?
—¡¿ENAMORADO?! —chilla. Ese es otro concepto.
—Mmm, ¡así que ese es el problema inicial! ¿Nunca te has enamorado de nadie ni de un personaje ficticio de una novela o película?
—¡Enamorarse es de niñas! —está nervioso. Y a la mente se le viene Titania de los X-Men y... —. No es lo mismo —se quita los anteojos, poniéndolos a su lado…
—Sé que no es lo mismo pero creo que es un inicio, te ayuda a entenderlo —le dice la italiana otra vez relajada. Él recoge las piernas y la mira desde su bolita.
—¿Cómo puedes saber que es amor... ? —luego da un saltito —. ¡Pero es un chico! ¿Entre chicos se puede…?
—Obvio que se puede —pone los ojos en blanco.
Alfred levanta las cejas y la cara le cambia completamente... Tan sólo ayer le había conocido...
—... En el baño... Pero no le digas... —murmura.
—¿El baño? —no escucha bien pero recuerda las palabras de Francis —. ¿Estuviste con Iván en el baño? —pregunta aunque es una afirmación.
—¡Pero no le digas a nadie! ¡Y no estábamos haciendo nada de gente enamorada y eso! —arruga la cara, aunque con un nudo en el estómago.
—Claro que no estaban haciendo eso y menos si ni sabías que entre hombres se enamoran —se ríe, palmeándole una mano.
El americano se vuelve a hacer bolita porque bueno, eso salva su honor pero lo hace quedar como tonto. Y él no es tonto... Siente una punzada en el estomago.
—Él me habló...
—¿Podrías contarme todo? Te juro que no le diré a nadie.
—Ehh, ¡pues lo que hace uno en el baño, y'know! —jamás le va a decir que se estaba lamiendo las heridas después de defenderla a ella —. Y él estaba... Almorzando...
—¿Almorzando? —levanta las cejas —, anda, continua.
—Y me habló... —sonríe —. Por eso lo invité a comer a la cafetería... Él no tiene por qué estar en un baño para eso...
Piensa en cuando se cruzaron sus ojos y el dolor en el estómago se intensifica.
—¿Y por qué te habló si nunca le habla a nadie? —ignora la cara de dolor. Él la mira y... Es que es vergonzoso... Los fantasmas...
—A lo mejor y quería papel o algo. ¡Lo que importa es que ahora...! —se calla, porque si es amor... Decir amigo cuesta.
—¡Te dije que me contaras todo, no te estés guardando cosas! —le protesta porque le parece que sí sabe.
El chico pone cara de drama porque Feli, lo poquito que han hablado, no había usado ese tono. Baja la cabeza...
—Es que... No te rías...
—No me rio —lo promete pero creo que no lo cumplirá.
Alfred la mira, confiando en ella y pensando que las niñas son siempre muy unidas y esas cosas rosas. Así que será amable con él, como lo ha sido hasta ahora. Toma aire.
—Me asustó —suelta.
—Creo que es algo normal —le da la razón sin reírse.
—Yeah... But. I'm a heroe... Y no me asusto...
—¿Eh?
—¡Qué no me asusto! Pero... Cuando entré no había nadie... Y cuando me habló... —sonríe.
—Ah, entiendo. ¿Y siguieron hablando? —le ayuda porque este es leeento para hablar.
—Sí... Me dio de su sándwich pero se cayó...
—Y por eso acordamos lo del almuerzo hoy —completa ella.
—Yes, me dijo que le daba miedo a la gente por ser así de grandote... Y me sorprendió porque sonrió muy cute...
—¿Y esa es la razón por la que almuerza en el baño? —pregunta con tristeza. Al asiente y tuerce el morro.
—Pero no le digas que te dije... No estaba muy orgulloso de ello.
—Sí, ¿entonces eres su primer amigo?
—Tú y yo —sonríe —. Es un muy alto, pero no me dio miedo... De hecho... —se sonroja.
—De hecho te gusta, es lindo, ¡te prometo que te ayudaré con todo esto! —lo toma de las manos muy emocionada. Al se pone más rojo aun y lanza un chillido, pero no la suelta.
—Oh gosh... Me gusta... Debe ser hambre —siente pesado el estómago.
—Con todo lo que comes no me sorprende que tengas hambre, pero una cosa y la otra son distintas.
—Pues siento el estómago pesado, ¡pero quiero comer a la vez! —saca un chocolate de su mochila.
—Estás nervioso porque no te ha pasado antes en la vida real.
Él la mira con la cara toda embarrada de café, saca otro chocolate.
—Mmendkdlehal —con la bocota llena.
Ella le mira con un poco de asquito y le tiende una toallita húmeda. Entiéndelo, tiene trece y es NIÑO. Alfred la toma y se la pasa por toda la cara, se embarra más de lo que se limpia.
—Thank you —sonríe. Ella facepalm pero no dice nada.
—Y bien, ¿ahora qué quieres hacer ya que lo sabes?
—¡¿Tengo que hacer algo?! —saca un tercer chocolate, poniéndose nervioso otra vez.
—Pues si quieres —ella espera una hermosa confesión al atardecer muy a lo cuento Disney porque al fin y al cabo ella también es una niña.
Alfred se imagina vestido con una chaqueta de cuero y anteojos oscuros, peinado a lo Travolta, yendo donde el ruso y diciéndole que lo invita al baile de graduación... Que es, para él, en seis años. Se ahoga con el chocolate.
—Quizás más adelante, por ahora debemos saber qué es lo que él piensa —ella sigue con su rollo.
Alfred muere y nadie se da cuenta... Nah. Se recupera él solito, asustado por el pensamiento. Escucha lo que la chica dice.
—¿Lo que él piensa? —y ahí nota que sólo él es el que está sintiendo todo esto —, Feliiiii... ¿Y si le dices que yo y él no y ya no nos quiere hablar más?
—Es algo muy remoto, igual no pienso decirle directamente.
—¿Entonces... ?
—Pues pienso descubrirlo. O que lo él lo muestre o lo diga como tú —se encoge de hombros con desinterés.
—Mmm... —se lleva un dedo a la boca y sigue pensando que es hambre —, ok.
—Bueno, vamos a casa —sonríe —. Seguro Chiara se preocupa porque nunca me quedo tanto.
—Yeah, te acompaño —se levanta.
—Grazie — se va con él de la mano como es su costumbre.
Y repito, así se hacen los rumores. Al se sonroja un poquito, porque ella es bonita y amable, pero es su amiga. Así que hace más o menos drama con ello, caminando como robot.
oxOXOxo
Al llega a casa muy decaído como ha estado desde la conversación con Felicia. Pensando en Iván y su risa rara y que puede que no siente la misma hambre que él. Matthew le mira al entrar y se extraña que llegue tan callado y tarde.
—Al, hi... —le dice tímidamente pero parece no escucharle —. Al, hiii —repite esta vez más fuerte.
El menor lleva una bolsa gigante de la cual saca cualquier cantidad de golosinas. Se sienta en el sillón y enciende la tv.
—¿Estás bien? —le pregunta aunque lo ignore.
—¡Al! —se para frente a él.
Alfred le ve con la mirada nublada y levanta las cejas al ver a su hermano.
—¡Mathi! —le sonríe y le pasa un pan relleno. Él lo recibe y se sienta a su lado.
—¿Estás bien? —abre la bolsita. Al saca dos panes más y un refresco. Los devora en segundos antes de responder.
—Tengo hambre.
—Yeah, eso parece, ¿quieres que te prepare algo?
—¡Sí! Sólo me termino esto —la bolsa va por la mitad.
Mathew le mira preocupado. Como gemelo, sabe al instante que algo no anda bien porque cuando su hermano come desesperadamente es que algo malo sucedió, tal vez algún brabucón o una mala nota en la escuela.
Alfred se come hasta la última cosita de la bolsa pero no siente el hueco ni el dolor desaparecer.
—¡Ya! —se lanza sobre el mayor para hacerle cosquillas, no queriendo pensar en el amor.
Mattie se ríe y se le olvida que estaba preocupado intentando huir de las manos de su hermano. Alfred saca un poquito la lengua y le ataca hasta que ya no puede respirar, porque al muy tonto también le da risa.
—¡Ya basta, Al! —se retuerce como babosa.
—Noooo! —hasta se le caen los anteojos.
Pelean entre carcajadas y golpes hasta que por fin caen en el sofá, cansados de tanto reír y con las mejillas encendidas del esfuerzo. Al, con la respiración acelerada, ve a su hermano de reojo. Le cambia la cara.
—Tengo hambre...
—Dame… un… segundo —pide aspirando con fuerza —. Ya haré la comida, pero prométeme que después de comer me contarás que tienes, ok? —le dice con su tono suave.
—Yeah —se acomoda los anteojos.
Matt le sonríe y asiente, levantándose a preparar algo rico para comer. Y el menor se le va detrás, sentándose en la mesa de la cocina y apoyándose la cabeza en ella. Inevitablemente, recuerda su día y lo que habló con Felicia...
—Felicia dice que estoy enamorado pero yo aun sigo creyendo que es hambre así que me compré un montón de comida e Iván es un chico, pero tú no lo conoces.
A pesar de que Matt es más inteligente, ha sido criado de la misma manera que Al. No sabe tampoco nada de novias y amor, así que entiende que su hermano está enamorado de Feli y que un chico que no conoce que interfiere. Sonríe para que siga con lo que le está contando.
—Y entonces ella me va a ayudar a saber lo que piensa y aun sigo pensando que algo le pasa a mi estómago y ¿ya está la comida?
—Falta poco… ella te va a ayudar, ¿él también está enamorado?
Alfred sonríe con lo de la comida y con la pregunta deja de hacerlo, sintiéndose extraño al tener ese revoltijo de emociones nuevas.
—No lo sé... ¡Pero lo voy a averiguar!
—¿Y qué harás si es verdad?
—Pues... —se rasca la cabeza —, no sé qué se hace... ¿Qué harías tú?
—Eh... —otro que no sabe qué hacer —. Bueno, si los dos pelean por ella… creo que ella escoge, ¿no? —él con sus propios líos.
—What?! —cara de dafaq.
—What? —pregunta él también en reflejo.
—¡Yo no voy a pelear por Feli!
—Entonces... —no sabe de amor pero es inteligente sabe que tres menos uno... —, ¿te gusta... el chico? —espera no ofender a su hermano por insinuar eso.
Al se queda con la boca abierta, porque creía que Math ya le había entendido así que... Es poco violento el que se lo pregunte directamente.
—¡Feli dice que sí pero yo aun creo que es hambre! —suelta rapidísimo.
—Aaaah —lo mira pensando que tal vez... —. Deberías comer entonces así nos damos cuenta —sirve la comida con rapidez para probar el punto.
Alfred le mira agobiado, debatiéndose entre querer que sea hambre o no. Sacude la cabeza.
—¿Te ha... Gustado alguien alguna vez?
Matty deja su comida por un momento y piensa. Se da cuenta que en general ha sido más interés que enamoramiento, ¿o no?
—Mmm no, no lo creo.
—Mmm —asiente Al, comiendo el doble de omelette que el otro chico. El estómago le empieza a estar a tope, pero la fea sensación sigue ahí. Ve a su hermano con cara de circunstancias —. ¿Nunca?
—No —aunque se sonroja pensando en una chica de su clase.
Al, que es tontito, nota el sonrojo pero no lo asocia con una respuesta afirmativa, si no con vergüenza en general. Se encoge de hombros y se termina la cena.
oxOXOxo
¡Muchas gracias por leernos!
