Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fanfic al grupo de Las Inadaptadas (Vicky y Josita en este caso.)

xoXOXox

Capítulo 11:

—Veee~... eh, ¿qué sabores de helados te gustan? —le pregunta al alemán después de repasarlo totalmente.

—Vainilla... ¿y a ti? —pregunta él, rojo hasta las raíces del pelo. Francis nota que se hablan y opta por alejarse un poquito de ellos, dándoles una intimidad segura.

—Me gusta el de fresa —sonríe.

—Ese es... bueno —y ya no sabe qué decir. Al menos ya casi están llegando.

—¿Y con qué los combinas? Yo suelo combinarlo con frutas, es muy delicioso.

—No lo sé... no lo combino... —le señala el bonito puesto junto a la calle y hace a tomarle del brazo pero se arrepiente enseguida, no queriendo asustarla.

—Oh —la niña gourmet se decepciona por eso.

—Tal vez... me ayudes a escoger uno —intento de sonrisa. Felicia se pone nerviosa con la sonrisa tan torcida, recordando la de Iván que era peor. Se ríe un poquito.

—¡Está bien! —y no sabes en lo que te metiste.

El alemán suspira con su risa, queriendo darse un golpe en la frente por no saber hacer esto. Acelera los últimos pasos hasta el local. Felicia le sigue sin problema, pensando desde ya en todos los ingredientes que podría llevar su helado. Mira de reojo a Chiara para que se les acerque, haciéndole una seña y murmurando "sorellaaaa~".

Ella se separa un momento de su complicadísima conversación con el español al sentir la mirada de la menor y se va hacia allá con media sonrisita, dejando a Antonio con la palabra en la boca. Este sonríe también, adorándola. Un masoquista dirán que es.

El chico que atiende el puesto, que es al menos cinco años mayor que todos los presentes, les sonríe cuando llegan al frente. En especial a las hermanas italianas.

—¿En qué puedo ayudarles? —ofrece amablemente.

Ludwig frunce el entrecejo con la sonrisa y se gira a las chicas para que escojan ellas. Chiara se ríe cruelmente con la expresión del rubio y junto a su hermana deciden qué elegir, pidiendo no unos simples conos sino copas de helado con diferentes combinaciones de frutas frescas, frutos secos, toppings y cuanta cosa podían echarle que modificara el sabor.

—¡A mí deme un batido! —pide Antonio señalando el de Chiara y abrazándola por detrás. Ella se gira, roja como tomate y le da un golpe en la cabeza que el otro ni siente —, ¡Ay, yo pago!

—¡No idiota, que pague él! —señala a Ludwig y se va a una de las preciosas mesitas que disponen para el público. La más alejada.

Tony se ríe y le da el dinero igual, pagando el suyo y el de la italiana mayor. Ahí llega Francis con Gilbert. El francés mira alrededor y se queda de una vez en las mesitas, perdido en el móvil. El español pasa al lado de Fran y le guiña un ojo, yendo a sentarse con Chiara. Ella hace cara de asco con esto, secretamente feliz.

—Gil, cariño ¿me traes una crepé? —le pide el rubio sonriendo un poquito.

El albino asiente y se va corriendo donde aún está su hermano. El menor está con cara de completo asombro porque nunca en su vida había visto cosas tan extravagantes en un helado, aunque la cantidad no era un problema. Con su hermano se comían un tarro grande en verano.

Gilbert le palmea la espalda a Lud antes de que este se vaya con Feli a otra mesa y pide la crepé, llevándosela de una vez al francés.

—Ah, gracias Gil —toma el postre.

Lud, ya en la mesita junto a la chica, ve la cosa colorida y le da un bocado.

—Mmmm... Está bueno —le sonríe a Feli.

—¿Verdad? Intenta probarlo primero con una fruta diferente, y así te darás cuenta que combinación te gusta más, mira que hay frutas ácidas y helados muy dulces. Esos me gustan más.

Él asiente y se come una uva... arruga la cara porque está muy dulce. Pero la granola le parece bien.

—Este me gusta —le enseña un poco en la cuchara.

Ella le sonríe con eso porque no hay nada que la haga más feliz que la comida y enseñarle el mundo de la buena comida a los demás.

—Te podías haber ido a sentar con los idiotas —le dice Chiara al español.

—Nooo, ellos tenían mucho de qué hablar. Ayer se pelearon —mira de reojo a los chicos que están riéndose de algo que ven en el teléfono.

—Ah, ¿sí? —levanta una ceja —, ¿qué les pasó?

—Tonterías, tú sabes, malos entendidos. Tienen que arreglar esas cosas —se pregunta si se dejará tomar de nuevo la mano y las mira. Pero inevitablemente parece que está mirando el helado de ella.

La italiana lo ve a él, ve el helado. Lo aparta.

—No te voy a dar —y piensa que si le insiste de rodillas le podría dar en la boca.

Él lo interpreta como "no te voy a dar la mano" y aun así le toma la izquierda porque con ella es todo al contrario, y le sonríe muy coqueto. Chiara se escapa de un infarto, poniéndose histérica, pero no aparta la mano. Eso sí, se le cae el helado.

Tony mira el helado en el suelo y le da pena. Ella… ella lo ve también pero no hace tanto drama, enfocada en la mano que el chico le está tomando y como de agarrotada la siente.

—Tomatico, ¿quieres un poco del mío? —y aunque no lo crean y aunque suene así, no es doble sentido.

La chica le ve azorada y niega, apartando la vista.

—No quiero... Suéltame.

Antonio afloja el apretón de la mano pero la deja suavemente sobre la suya.

—Está rico, es de tomate de árbol —le ofrece otra vez, divertido con las expresiones de la italiana. Ella frunce el ceño porque obvio no quería que la soltara.

—No me gusta. Pero dame —Sí que le gusta.

Antonio sonríe y sostiene el vaso mientras apunta el popote hacia los labios de la chica. Ella se sonroja y desvía la mirada, tomando el vaso y dándole una probada. La sonrisa satisfecha del chico la hace estrellarle el contenedor en la camisa.

El español se mira la camisa, importándole muy poco porque es su mano está el popote y eso es como… ¡un beso indirecto! Lo sostiene con los dientes, feliz de estar vivo.

Feli, que empezó a ver el intercambio desde que el helado fue asesinado, sonríe con la escena tratando de incluir al alemán.

—Veee~, sorella está feliz —dice en voz alta y Lud ni siquiera se molesta en ver a nadie más que no sea Felicia. Sólo piensa en lo linda que se ve sonriendo —. ¡Mírala!

El alemán termina por mirarla y no cree que esté… feliz.

—¡Lo siento, cazzo! —le suelta de la mano y busca una caja de pañuelos desechables que siempre lleva consigo.

Tony prácticamente hace más desastre porque le parece muy lindo que se preocupe de darle un pañuelo y está pensando cómo hacer que lo limpie un poco. Pues no hay que hacer mucho, ella misma le pasa el pañuelo por el desastre de helado.

Felicia deja de ver a la pareja para notar ahora sí la mirada azul fija en ella. Se encoge en el asiento y levanta un dedo.

—Si no comes te vas a quedar sin helado, se está volviendo liquido —le medio regaña.

—Ah... —sigue comiendo y viéndola igual —, ¿qué te gusta... aparte del helado?

—Veee~, en general la comida italiana. Paaaastaaaa, me gusta mucho con salsa Alfredo, y macarrones y algún día debes probar la pizza que hacen mi sorella y mi nonno.

—Me gustaría —le sonríe, llevándose a la boca la última cucharada.

—Algún día te traeré —se pone realmente feliz la italiana porque le encanta que la gente coma lo que cocina su abuelo.

Gil y Francis casi no han comido nada por estar mirando a la mesa de al lado y chismeando sobre la vida ajena.

—Mi hermano sigue hablándole pero ella no hace más que mirar a su hermana y a Tony, ¡lo están dañando todo! —protesta Gil muy indignado.

—No lo creo, no es fluido pero están hablando... —Francis inclina la cabeza —. Hay que entenderlos, hasta hoy no habían hablado.

—Bueno, sí es un gran avance que estén hablando —acepta Gil.

Francis se ríe y le da un bocado a la crepe, viendo otra vez las fotos y analizándolas con el albino. Al que de seguro no le podrían interesar menos.

—¡Gracias Tomatico, ¿te gustó el batido? —pregunta Antonio con su gran sonrisa.

—No —le contesta y se levanta para ir a una de las piletas del parque, ya que las manos las siente pegajosas.

Lud asiente y se limpia la boca con una servilleta.

—Te traje... Otra —le extiende otra florcita.

Felicia toma la florecilla notando que esta tiene mejores acabados que la anterior y es incluso hecha con dos tipos de papel. Sonríe sinceramente y la guarda en la misma libreta que tiene las demás. Y es que el alemán se esforzó porque estaba feliz de esta oportunidad.

—Y bien, ¿qué haremos ahora? —ya todos habían terminado, excepto Gil y Francis que aun seguían riéndose de algunas cosas y pasando como una parejita más. Lo que hacen por no desentonar.

—No lo sé, ¿puedes quedarte más tiempo?

—Bueno, sólo un poco más —dice ella que le gusta mucho estar al aire libre.

—Hablemos un poco más.

Chiara se está lavando las manos con una parsimonia nerviosa, acordándose de la mano del español y entre feliz y asustada.

—¿Y de qué hablamos? —pregunta Feli, queriendo agregar que en realidad no hablaron nada todo el rato.

Mientras tanto Gil y Francis terminan sus crepes, este ultimo monitoreando a las chicas sin ser obvio.

—Eh —se aclara la garganta —, ¿de ti?

—¿De mí? —le mira con evidente nerviosismo —... no lo creo

Tony espía un poco a Chiara detrás de las piletas. Si alguien lo ve de fijo que se crea un malentendido. Ella ni lo nota, haciéndose un embrolla mental.

—¿Por qué? —el alemán levanta las cejas con esto.

—No hay mucho que hablar, ¿o acaso te gusta hablar de ti? —le responde ella.

—Pues no —se encoge de hombros y piensa que esto no lo sabe hacer. Se queda callado.

Francis se levanta de su asiento y Gil le sigue, caminado hacia la parejita. Felicia se retuerce las manos, incomoda con el silencio. Se le iluminan los ojos al ver al francés, queriendo acabar con esto ya.

—Francis veee~, ¿por qué tan alejados? —le grita para cambiar de tema.

Fran levanta una ceja porque sólo iba a avisarles que se iba y dejaba a Gil y a Tony. Le sonríe entendiendo más o menos lo que pasa.

—No queríamos incomodar —se le sienta a la par y Lud sí que se incomoda.

—Es muy divertido si estamos todos juntos —le dice ella para que no se vaya más.

Tony, desde su puesto de acosador, sonríe. Francis inclina la cabeza y frunce el ceño, sin dejar de sonreír. Le pregunta a la chica que qué pasa sólo con los labios.

Chiara regresa a su lugar junto a Tony y nota la congregación.

—¿Qué está pasando allí? —le pregunta al moreno.

—Nervios —responde ella también sólo con los labios.

—¡Nada! Ya todos terminaron de comer, ¿vamos, Tomatico? —la toma de la mano y la lleva con ellos.

El francés levanta las cejas y con la nariz señala discretamente al chico, preguntando que si por él. Ludwing desde hace rato que no dice nada.

—Yo no —le responde ella pero bueno, la ha tomado de la mano dos veces, eso es mejor que el helado en este momento.

—Un poco, pero no es porque sea malo —no sé cómo pueden hablar tanto sin hablar y que no lo noten.

Lud sí lo debe notar, pero no entiende nada, igual que Gil. Ahí llega la otra pareja.

—Ah, Antoine —le saluda Fran mirándole significativamente.

Tony sabe que si le llama por su nombre completo hay algo mal así que comienza a poner un tema random.

—¡Hola! ¿Vieron la película de ayer en el canal nacional? ¡Fue muy buena!

El francés se hace el desentendido, ya luego hablarán.

oxOXOxo

La pequeña Nataliya se despierta de su siesta, sintiéndose bien y descansada y recordando un poquito la cara de tristeza de su hermano. Mira a todos lados como esperando que alguien estuviese allí con ella. Se frota la cara con los puños y de un salto se baja de la cama.

Toma el bolsito con sus juguetes y se va a buscar a Iván. Tal vez quiera jugar con ella.

Iván está en su cuarto con Alfred jugando a la play después de haber almorzado. El americano prácticamente está gritando, dando saltos y riéndose como loco.

Ella no reconoce la voz y se asusta un poquito, pero no para de caminar, sacando su cuchillo del bolsito. Iván pelea contra el menor en el juego y no escucha a Nat acercarse.

Alfred le dice algo de que lo va a destrozar y se ríe malignamente. Nat se impresiona con eso y empieza a correr por la vida de su hermano, abre la puerta de un golpazo justo en el momento que Al le da un abracito amistoso de machos al ruso.

Iván se ríe con suavidad.

—Pues yo te gano —y le muestra la pantalla.

—¡No! —chilla la niña, arrojándose contra el americano, pasándose por encima de su hermano.

Ambos se asuntan con el grito de guerra de la niña sin esperarse el ataque aéreo.

—¡Nataliya! —intenta el ruso detenerla.

Ella no le pone atención, blandiendo el cuchillo de juguete contra el de anteojos, quien está asustado por el asunto del factor sorpresa.

—¡Deja a mi hermano, es sólo mío! —le grita en la cara.

—¿Natalya, qué pasa? —sigue Iván pero ella no le responde, enajenada.

Alfred se sonroja con eso y se levanta, teniendo que apartarla un poco.

—¿Nataliya? ¿Aun estás dormida? —le pregunta porque no entiende por qué ataca a su amigo.

Ahora sí le ve porque el niño que abrazaba a su hermano se le escapó.

—¡Ese tonto te estaba abrazando, Vanya! ¡No me gusta! ¡Vanya se va a casar conmigo, no con él! —le dice, agarrándole de la camiseta.

Alfred pone cara de "wtf" con todo eso.

—Pero Natalya, él es mi amigo y no puedo casarme contigo, ¡eres mi hermana!

Alfred, que miraba a la niña, se vuelve al ruso. Siente que el nudo en el estomago se le estruja y no de forma tan placentera.

—Oh... —susurra, entendiendo que no se iba a casar con él porque era su amigo.

En cambio Nat empieza a llorar porque siempre le dice lo mismo y siempre tiene la esperanza que le diga que "tal vez". Hasta le puede decir que más tarde. Y no un "no".

—No llores Nat, por favor, tú sabes que te quiero porque eres mi hermanita —y sí, con todo el revuelo la niña les desconectó el aparato.

Al se sienta de nuevo y le da un poquito de envidia la nena. Tuerce la boca y se acerca al mayor hasta pegar los brazos. Nat aprovecha que le dice cosas bonitas para llorar más y que la consuele y abrazarle.

Iván que no quiere que se vuelva a escapar la abraza y le soba la cabeza ignorando un poco a su amigo.

—¿Me quieres mucho? —le pregunta la niña.

Da.

—¿Puedo quedarme a jugar?

—Pero tú no sabes jugar, pero puedes quedarte aquí —la sienta en una silla. Todos se lo hemos hecho a un niño.

Ella se baja de la silla y la acerca hasta su hermano, si no puede jugar, al menos va a vigilar al tonto ese que está ahí desde las alturas. Alfred le mira y siente un escalofrío. Se acerca al televisor a conectar de nuevo el play.

—¿Qué jugamos ahora?

—¿Seguimos con las peleas? —es su juego favorito.

Yeah!

Alfred encienda el play, toma el control y se vuelve a pegar a Iván. La niña le mira fijamente, abrazando a su hermano del cuello desde la silla. E Iván queda en un sanduchito, sin notar los celos ni nada, sólo sintiéndose muy estrecho.

—Nat, si te pegas así harás que tu hermano pierda —se la intenta quitar de encima.

Ella deja de ver a Al y le suelta más o menos, porque tampoco quiere hacerle perder. La niña complaciente.

—Mi hermano te va a ganaaar —le susurra a Alfred por detrás de la cabeza del ruso.

Al la mira, mira al mayor y hace a ignorarla. Iván se saca el poder especial y Alfred lo detiene.

—No es justo, no detengas mis poderes —y creo que esta es la primera vez que el segundo control es usado en esta casa.

Al le sonríe de ladito y es que en casa siempre hace papilla a Mathew.

—No es justo dejarse ganar porque sí —le responde, intentando hacer un combo.

Pero Iván no lo deja y se da cuenta que es más difícil luchar contra él que con el pc. Al piensa lo mismo, pero en vez de pc, piensa en su hermano.

El americano se ríe y vuelve a intentar hacer el combo, apretando todos los botones existentes y haciendo algo raro que no logra cuajar igual.

Nataliya está ida en la pantalla.

Iván también comienza a jugar a la desesperada, intentando ganar de cualquier forma. Y es que van a destrozar los controles. Pero así son los buenos ratos. Al grita y patalea y se ríe porque no están jugando nada en serio y él es feliz.

El ruso es menos ruidoso pero sí se mueve, con todo y niña encima.

Al le da un empujón con el hombro y se ríe porque está medio ganando, medio perdiendo y estar enamorado es de niñas y él es el héroe. Seguro esos empujones no le gustan a Nat pero ella está idiotizada viendo la pantalla, Iván lo estruja un poco de vuelta.

Obvio que no, la distrae. Les mira en modo asesino. Pero no por mucho, viendo la pantalla otra vez.

Alfred sonríe entre la masacre y le aprieta contra la silla. Y no es mucho porque la diferencia de fuerza es... Mucha. Queda como intentando aplastar una pared.

Net, no ganas —intenta tirar un nuevo poder.

Al hace fuerza con las piernas para intentar aplastarle sin mucho éxito a la vez que aprieta más botones. Su personaje le dispara al de Iván una bola de fuego.

—¡Haaaa!

El ruso no puede esquivarla y pierde.

—No es justo, no la esquivé porque estabas sobre mí.

—¡No estaba sobre ti! —medio grita —, ¡esto es estar sobre ti! —y lo hace, haciéndole cosquillas como si fuese a Mathew.

El ruso se ríe casi a carcajadas y creo que es la primera vez que le hacen cosquillas así.

—¡Sí estabas sobre mí y no pude ganar por eso! —sigue en su terquedad, sin aire.

—¡No seas mal perdedor!

—¡No soy mal perdedor! —intenta hacerle cosquillas pero no sé si lo hiere más de lo que intenta hacerlo reír.

Al medio se retuerce del dolor medio de la risa porque Iván es más grande y no se mide. Y él no se va a rendir. Nataliya está viendo cómo lanzárseles encima y causar el mayor daño posible. Claro, al caído hay que caerle.

Y se lanza como luchador de la WWE y porque es pequeña no los hace puré.

oxOXOxo

¡¿Les gustó el capítulo?! ¡Regálenos un review!

En respuesta para "P-san" que nos dejó su review hace un par de semanas y no le respondimos ;u;

Alfred e Iván no pasaron por un conflicto en este fic como en la mayoría de los RusAme. Sólo nos fuimos por la característica de Iván de ser malo para hacer amigos y el poder de Alfred para hacerlos cada cinco minutos. Y de ahí salió todo esto. Y creo que también es culpa de Vicky que esto sea tan kawaii, ella es muy dulce XD Josita no jajaja

¡Nos vemos la próxima semana!