Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fanfic al grupo de Las Inadaptadas (Vicky y Josita en este caso.)

lamentamos la demora en estos capitulos, ustedes saben, la universidad, el trabajo y muchaaaas cosas quieren impedirnos publicar pero aqui estamos

xoXOXox

Capítulo 13:

Jueves 10 de septiembre.

A la mañana siguiente, Alfred despierta con un revoltijo mental de esos que sólo le daban cuando no lograba pasar un video juego difícil o cuando el adorable Matty hacía esa cara de molestia y él no entendía porqué...

Le estaba perforando el estómago el estar enojado con su papá, el sentirse regañado por Iván (y su mirada perdida) y no entender bien qué carajo había intentado hacer con él antes de que los interrumpieran.

Matty, extrañado por la falta de su hermano en el desayuno, toca la puerta del cuarto de este.

—¿Al? —abre la puerta un poco igual, preocupado.

Alfred escucha el rechinido de la puerta, aun en la cama. Mira a todos lados y se echa la cobija encima porque no quiere verle ahora. El mayor abre del todo y es como si se hubiese tele-transportado al más allá, al mundo de las almas en pena. Entre la penumbra depresiva causada por las cortinas cerradas se encuentra una bolita hecha de sabanas que se llama Alfred.

Whaaaat...

Bro, ¿qué pasa? —piensa que se le va a morir, sentándose en su cama y buscando la cabeza de la bolita.

—Nada... —se escucha todo ahogado y da un respingo cuando le tocan los pies.

—¡Te peleaste con papá otra vez! Ayer lo vi muy mal… —cuando llegó de la escuela vio a su padre medio borracho, alegándole a su esposa muerta y a Alfred y pues como siempre lo confunde lo regañó a él también.

Sorry... —se hace más bolita, sabiendo bien que su hermano siempre acababa en fuego cruzado.

—No, no te preocupes —baja el tono al verlo tan mal.

No... Really... Sorry —se le escucha la voz quebrada, porque es injusto que su hermano sea tan bueno y él lo culpe de cosas.

—¡Vamos Al, alégrate! —intenta hablar con el tono enérgico que no suele usar —. Si me dices qué pasó prometo comprarte un pastel.

Really?! —saca la cabeza por un lugar inesperado, recobrando los ánimos como Math esperaba con la propuesta.

Yes —y le duele su mesada. Al le sonríe y es que sí que va a querer algo grande —. ¿Qué pasó? —le pregunta tan fraternal.

—Papá me volvió a comparar contigo... —se vuelve a cubrir la cabeza, dejando sólo a la vista la nariz.

—Oh —asiente y pues a él suele pasarle, más comúnmente que al mismo Alfred. Intenta reírse de ello —. Papá tiene problemas distinguiendo las personas.

—Sí, pero... No es confundir... Es comparar —le mira —, eres mi hermano y me caes bien y eso, but... Pero soy una persona aparte, no puedo parecerme a ti sólo porque el rostro sea el mismo...

—Ambos somos personas completamente diferentes, sabes que padre no lo hace con malas intenciones, tú deberías ser el único que esté seguro de ello sin importar lo que digan los demás. Tú eres tú y no puedes ser lo que no quieras ser —y es un concejo de aquel que suele ser confundido y comparado más a menudo.

—Tal vez... Pero aún así no es agradable que no me quiera como soy... —se quita la sabana y se le acerca —, me duele el estómago...

El mayor le pone una mano en la cabeza.

—Porque ayer no cenaste, vamos a comer algo —le cepilla el pelo con los dedos y se levanta.

—No es hambre —y se impresiona a sí mismo con eso. Y aunque no cenó, el buró que tiene junto a la cama está lleno de golosinas. Igual se va detrás del mayor.

Mathew se extraña por esa pequeña frase y le mira raro. Por eso, porque es simplemente raro que no tenga hambre.

—¿Algo más pasó? —le pregunta al llegar a la cocina, alarmado.

Al se sienta en la mesa y pone la cabeza en la superficie de esta. Piensa en Iván y su hermanita... en lo cerca que estaban…

—¿Qué pueden hacer dos personas cuando se acercan mucho? —suelta.

—¿Cuando se acercan cómo? ¿Acercarse mentalmente? Ya sabes, como dice papá de nosotros. ¿O físicamente?—frunce el ceño, intentando comprender.

—Así —le agarra una mano y se la pone a sí mismo en el hombro como lo hizo el ruso. No lo siente para nada igual —. Eh... ¿físicamente? —le quita la mano.

Matty lo mira, mira a todas partes si no está su padre y habla bajito.

—¿Es por lo que me contaste ayer con ese chico? ¿Se te acercó?

Al mira a donde mira su hermano también y le parece todo muy secreto como de espías y se levanta las cejas con la pregunta.

—No... —se lleva una mano a la cabeza —, bueno sí, es sobre él pero... No...

—Ah… ¿entonces?

—Yo fui quien se le acercó... —y la cara se le pone rojo brillante. Math se sonroja a juego y ni sabe porqué.

—¡Ahhhh! ¿Y… y qué pasó? —es que todo esto le da mucha curiosidad.

—¡Ni sé qué estaba pasando! —choca la cabeza contra la mesa.

Wait! ¡No te golpees! —le levanta la cabeza y le pone un pan de hotdog de cojín —, ¿y él que hizo?

Al le mira con ojos de cachorrito y con la frente roja.

—Esto —le vuelve a tomar la mano y ponérsela en el hombro y se le acerca como a Iván —, y esto.

El color en la cara de Math se vuelve más brillante, igualando casi al rojo manzana de su hermano. Aparta la mirada, no queriendo preguntar.

—… ¿y luego?

Nothing! —le suelta de golpe.

—¿En... serio? —es que sólo le parece raro y le da algo de envidia que su hermano tenga su primer amor. No le importa nada que sea un hombre. El menor se encoge de hombros y se quita los anteojos.

—¿Qué intentaba hacer, Mattie? —porque le gusta un chico pero los besos no son algo en lo que haya pensando mucho.

—Yo creo, pero no estoy seguro —se calla y no sabe si es verdad porque ellos son un desastre con esto. Mira a su hermano —. Creo que iban a darse un beso.

WHAAAAT! —chilla y se levanta de un salto. Mattie salta por el salto, vamos, una reacción nerviosa.

—¡Te dije que eso creo pero puede no ser verdad!

—¡MATTIE! —es que aun no lo concibe... La imagen no le parece tan descabellada —, hoy no voy a la escuela.

—¡No, no puedes faltar! —es que él es el nerd.

—¡Sí puedo! —se levanta y se encamina a las escaleras, —, ¡Y me debes un pastel!

—Pero... —mira a su hermano irse sin más remedio. Debía comprar un pastel e inventar una escusa para que pudiera faltar.

Arthur se levanta con todo el ruido y sale de su cuarto para entrar al baño, así que no se encuentra a su hijo cuando entra a su cuarto con la cara roja. Mattie sigue comiéndose el cerebro a la vez que termina de preparar el desayuno, mirando con preocupación hacia las escaleras. Al no había desayunado y eso lo ponía nervioso.

—Buenos días Al... Mathew —se corrige bostezando y sin darle mucha importancia en no atinar a la primera.

Dad! Good morning —le saluda Math, disimulando el susto que le acababa de dar.

—¡Estás haciendo el desayuno! I'm sorry, debí levantarme más temprano —se rasca la cabeza, la cual siente pesada.

—No, no, está bien —le hace un gestito para que se siente y le sirve café, que debe saber a petróleo de tan fuerte. A ver si se le baja la resaca.

Thank you —se toma el café a sorbos, notando la falta del otro gemelo de inmediato —. ¿Tu hermano no ha bajado a desayunar?

Mathew se pone rígido y es que no se le da mentir... Pero Alfred estaba tan mal...

—¡Está enfermo!

—¿Enfermo? Pero ayer no se veía tan mal —deja la taza en la mesa y se queda viendo al niño y luego piensa que tal vez está mal por la pequeña discusión. Se mira las manos, culpable.

—No quiso cenar y tampoco desayunar —le mira de reojo, incómodo.

—Iré a ver cómo está. Lo siento Mathew, ¿podrías hacer hoy tu propio almuerzo? Lamento no poder cocinar para ti hoy pero es muy raro que tu hermano no coma —el inocente que no sabe que su hijo cocina los almuerzos cuando él aun duerme.

—¿Eh? Ah, no. No hay problema —esconde su almuerzo ya hecho y el de Al.

—Eres un buen chico —se acerca a él cuando pone la taza en el fregadero y le da una palmadita en la espalda.

Mattie sonríe y asiente, viendo a su padre irse para seguirle con el almuerzo de Al en brazos. Arthur golpea la puerta del cuarto de su hijo pero entra de todos modos al no escuchar una respuesta.

Alfred está hecho bolita otra vez, pensando en besos y muriéndose de vergüenza. Cuando escucha que tocan se hace el dormido.

—Alfred, son, what happened?

El menor aprieta los ojos ya que creía que era su hermano. No le contesta.

—¿Estás enojado conmigo? —y su aliento aun apesta un poco a alcohol muy a pesar del café.

Lo bueno es que Al no lo siente, con la sábana cubriéndolo totalmente. Le dan ganas de contestarle que sí, que está molesto. Pero no quiere discutir más con él. Arthur da un fuerte suspiro y le toca la cabeza entre las sabanas.

—No sé qué pasa contigo, quizás las rabietas de adolescente te darán a ti antes que a tu hermano o... bueno, eso no es lo importante. Sin importar como seas, siempre seré tu padre —no crean que le es fácil decir esto.

Al asoma un ojo y se vuelve a cubrir antes de ser descubierto.

—Sé que a veces me equivoco, ¿pero sabes? Los hijos no vienen con manual de instrucciones. A veces es difícil saber lo que piensas y no sé qué hacer como padre, no me extrañaría que pronto traigas una novia —se ríe amargamente —, sólo... me es duro verlos crecer.

—¡Iván no es mi... ! —chilla, quitándose la sabana a empujones.

Mattie, en la puerta, se da con la mano en la frente.

Arthur frunce el ceño sin entender lo que su hijo dijo y este se queda con la boca abierta, atrapado. Se vuelve a echar la cobija, como si ya no le hubiera visto que está despierto.

—¿Iván? —en verdad no le importa porque no entendió —. ¿Qué tiene que ver él, son? ¿Estás bien? Matt dice que no desayunaste, ayer tampoco cenaste. Y mira nada más como te metes en las cobijas.

—No tengo hambre —susurra y eso no puede ser más que una vil mentira cochina. Arthur le pone una mano en la frente, entre las cobijas.

—No tienes fiebre, pero sí es un mal síntoma que no comas.

—Me siento mal... —está molesto con él pero... No puede evitarle. A Iván sí.

—Es muy extraño que te enfermes, así que te creo. Espero que hoy en la noche estés mejor y recuerda ponerte al día con tus clases —le da unas palmaditas donde cree están sus hombros.

Al se indigna un poco porque esperaba algo más... Suplicante. Pero bueno. Asiente. Arthur sale de cuarto de su hijo y se va a arreglar para el trabajo no sin antes echarle una mirada preocupada. Se encuentra al mayor de sus hijos en la puerta y le sonríe.

Mathew se sonroja, atrapado y le deja pasar para luego correr hacia Alfred.

Bro, te dejaré esto aquí, escóndelo —es el almuerzo que había hecho —, cómelo cuando tengas hambre.

No ha terminado de decir "hambre" cuando ya se lo quitó de las manos.

Thank you —primer bocado ansioso. Math se ríe.

—No dejes que father se dé cuenta, que se enfada —da la vuelta para salir pero luego vuelve a mirarlo —. Debes arreglar el asunto con ese chico Iván o se te saldrá algo de nuevo, menos mal papá no lo entendió.

El menor le mira con los mofletes inflados de comida y dice algo en la línea de "Cállate", sonrojado.

—Creo que es muy bonito, i mean, encontrar alguien que te guste —le responde con su tono de micro decibeles. Al levanta una ceja con eso.

—No es como si... —"lo hubiese pedido", pero se detiene y sonríe.

Se termina su almuerzo-desayuno, pensando que no está viendo lo bonito de todo esto. Hasta va a faltar a la escuela por ello.

Se siente cobarde pero... No lo puede evitar.

oxOXOxo

Feli estaba terminando de arreglarse para ir a la escuela después de probar su enésimo conjunto cuando escucha la voz de su hermana.

Sorella! —le llama Chiara desde el cuarto contiguo —, ¡ven!

Con parsimonia deja sus accesorios y va al cuarto de la mayor.

—Veee~, ¿qué pasa? —si Feli se estaba cambiando mucho, Chiara tiene todo el closet en la cama. Y no es poco.

—¿Qué te parece este vestido? —le muestra, sosteniendo la prenda en su cintura y hombros.

—Es muy out, no sale para esta temporada. Podrías ponerte ese —le señala uno prácticamente igual, pero con una diferencia que sólo ellas notarían. Debe tener una florcita de más o algo por el estilo.

—Oh, sí. Qué tonta... No sé donde tengo la cabeza —dice sinceramente.

—¿Necesitas algo más? —y este es el motivo por el que nunca llegan más temprano a la escuela. Y si no llegan tarde es porque su abuelo maneja a 150km.

—No... —pero cambia de opinión, poniéndose el vestido —, ¿crees que le guste a… Antonio? —y esto es un milagro. Hoy se acaba el mundo seguro.

—¿Veee? —cara de felicidad y sorpresa —, ¡claro que le gustará, te dirá que estás hermosa!

La menor de las italianas corre por algo y saca un dije de tomate para pulsera, es muy pequeño.

—Póntelo, de seguro que lo notará —sonríe.

—¡No es que quiera gustarle! —aparta la cara pero le extiende la mano. Feli se le pone, divertida.

—¿Y qué tal me veo hoy? —da una vuelta sobre sí misma con gracia. La mayor inclina la cabeza con aire crítico y asiente.

—Digna hermana mía —da una palmadita —, vámonos.

—Veee~ —le agrada escuchar eso y se va súper contenta a ponerse los accesorios para luego ir a la escuela.

—¡Ah! ¡Un momento! —la sigue al otro cuarto. Ella la mira y se va poniendo los aretes.

Che cosa?

—¿Estás arreglándote más por el tonto alemán? —cuál si ella no estuviera haciendo lo mismo para Tony. La menor la mira y se sonroja un poco porque no pensaba que fuera obvio.

—Bueno… él no es mala persona, sólo malo para hablar —mira al suelo y sí, sus accesorios son de flores.

—Sí, es muy serio —se cruza de brazos —. No me gusta como te mira.

—¿Cómo me mira? —y es que en verdad no lo ha notado por estar tensa e incómoda.

—¡Como si en cualquier momento te fuera a saltar encima! —la exagerada, poniendo nerviosa a la otra chica —. ¡No me gusta nada!

Feli mira hacia otro lado.

—Es agradable aunque sea difícil de hablar con él y me pone nerviosa.

Chiara relaja los brazos, con una oleada de simpatía por su hermanita.

—No me gusta pero... No creo que sea peligroso —toma uno de los tantos frascos de perfume, echándole a Feli en la muñeca.

—Soy muy feliz de que estés aquí —sonríe feliz, abrazándola fuertemente.

—¿Dónde más iba a estar? —le devuelve el abrazo —, ya, vamos al auto.

Felicia asiente y se la lleva corriendo. Chiara medio grita pero es feliz con su hermana y todo esto que le hace ilusión, tsundere o no.

oxOXOxo

Mucho más temprano de la hora para entrar a la escuela los hermanos alemanes se levantan y entrenan un poco. Salen a trotar y hacer saltos y levantar pesas, esas cosas de hombres.

Al llegar a casa Lud se va directo a su cuarto, ha seguido haciendo flores, en secreto de su hermano pues le apena que lo vea haciéndolas, ahora le salen más bonitas. Piensa en darle unas a Felicia que vio en un libro que son más complicadas que las que hace ahora. Después de que Gilbert haga un escándalo en la ducha mientras se baña, él también se arregla y así ambos van puntuales a la escuela. Estos son los más tranquilos de todos.

oxOXOxo

Esperamos que les esté gustando como va todo