Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fanfic al grupo de Las Inadaptadas (Vicky y Josita en este caso.)

xoXOXox

Capítulo 15:

Llega la ansiada hora del almuerzo y con ella, una jauría de niños que les importa poco dejar con la palabra en la boca a los profesores. Pasan con la nota mínima en todo, qué mal ejemplo.

Ludwig mira de reojo al estudiantado salir corriendo, aún sentado en su pupitre. No entiende por qué debe soportar tanta indisciplina, ¡si él fuera el presidente de la clase estas cosas no pasarían! ¿Por qué elegirían al niño raro ese polaco? Sólo se hace las uñas y se ríe como tonto con las niñas del grupo.

El alemán suspira con la imagen del profesor Galante. De pie ante la pizarra y con una expresión nerviosa, que parece querer lanzarse por la ventana. Pobre hombre. Seguro antes tenia mejor porte pero con el paso del tiempo enloqueció un poco.

Se levanta por fin y antes de guardar sus cosas una italiana pasa al frente de la puerta de su aula. Al carajo el orden del que estaba presumiendo, mete todas sus cosas a su mochila, haciendo un desastre de hojas, cuadernos y lapiceros.

Felicia mira a todos lados buscando a Iván con cara de completa felicidad y como no sabe lo del baño es el último lugar en pensar que estaría. Más él no está ahí, aunque sí que pensó en ir allí, y como no se atreve tampoco ir al comedor, se quedó deambulando en los pasillos sin saber qué hacer.

—¡Felicia! —le llama el alemán con su vocesota ronca mientras cruza el lindel.

Ella se asusta con eso pero se gira al origen de esa terrorífica voz sin dejar de correr.

—¡Vee~, Ludwig! Ciao! —se detiene al darse cuenta de que es él.

Hallo —da unos cuantos pasos más hasta llegar a su lado y se sonroja al verla más bonita que nunca —, te ves feliz.

Ella le mira por un momento la cara sonrojada que trae pero la ignora un poco, incomoda con "ese asunto".

—Sí, me siento feliz —sonríe —, ¡mis amigos están experimentando algo tan bonito!

—¿Tus amigos? —levanta las cejas, imaginando quien sabe qué.

—¡Sí! —y es que pone todo su cuerpo de una manera soñadora. Le sale hasta un fondo con rositas y corazones y todo.

—Eso es... Genial —se aclara la garganta —, déjame aclarar algo... ¿Con amigo te refieres a tu... compañero de clase?

—Sí y a Iván, ellos son mis amigos —le dice igual de feliz y es que casi enmarca el texto que le envió Fran. Y de cierta manera mientras habla con el chico, se mueve haciendo tintinear sus accesorios de flores.

Lud nota los pendientes y las flores en general y hace una mueca de sonrisa. De uno de los bolsillos saca una flor del tamaño de su mano.

—Felicia —le llama, tendiéndosela.

Ella lo mira y mira la flor en repetidas ocasiones, tomándola con mucho cuidado e incluso dejando de caminar.

Grazie —le sonríe muy sinceramente porque es una de sus favoritas.

Él asiente y aparta la mirada. Ahí nota al ruso, que está sentado en una esquina, viendo al vacío.

—¿Ese no es tu amigo? —señala con la cabeza.

—¿Eh? —mira hacia la dirección que le muestra —, ¡ah, es cierto!

Toma a Lud de la mano como haría con Al aunque no puede arrastrarlo. Lud camina ya que le nota el esfuerzo por llevarlo a esa dirección. Mas bien no camina, se deja arrastrar, moviendo los pies como si el piso fuese de hielo. La cara la debe tener roja y una columna de humo le sale de la cabeza.

—¡Vee~ Iván! —le grita ella, o sea, habla en su tono natural.

Y es que sus manos son muy suavecitas y él no se lo esperaba, dejándose llevar hasta el baño de niñas si es que ese fuera el destino.

—¡¿Iván, cómo estás? —y es que está tan emocionada que suelta al alemán y se va a abrazar al ruso, quien se tensa con el tacto.

Al alemán se le abre la boca con ese movimiento, sintiendo rompérsele el corazón porque sólo eso faltaba. Iván le pone las manos en los brazos a la chica, buscando como resumir todo su enredo mental.

—Estoy bien —le pone la cabeza en el hombro, mas por inercia que por ser ella. No se le nota mucho el que lo esté, hasta el alemán que no es muy diestro en estas cosas nota que no se ve bien.

—¿Qué es lo que pasa? Francis me dijo que te veías muy decaído —pregunta la italiana, haciéndole un masajito en la espalda y olvidándosele por completo que le tiene miedo a esta mole.

—Estaba triste pero ya estoy feliz —y la cara no debe ayudarle mucho, pero bueno.

—Te puedes venir a almorzar con nosotros —le invita Lud, que ni siquiera le había dicho a Feli. Pero bueno... No se va a quedar ahí como tonto y ser ignorado.

Iván los mira a ambos y se le nota de inmediato la ilusión que le causa la invitación, ahora tiene muchos amigos.

Da —sonríe un poco mientras Felicia le suelta —, pero no en la cafetería…

—Oh, ¿entonces donde? —pregunta la italiana, dispuesta a complacerlo en esto.

"¿Dónde entonces?" se pregunta Ludwig que no ve por qué deberían comer en otra parte que no sea ese.

—En el patio de atrás —susurra el ruso y sólo Felicia le escucha.

oxOXOxo

Alfred se la ha pasado todo el día jugando a la play, comiendo frituras y recorriendo la casa en busca de algo nuevo. Aburrido. Tan aburrido que más de una vez ha tenido que agitar furiosamente la cabeza para dejar de pensar en cosas innecesarias.

Y por estar pensando todas esas cosas es que no se percata de la hora ni de que el timbre de su casa ha sonado tres veces. Sí, es a la cuarta cuando por fin se entera, dando un salto y entrando en pánico al instante.

Corre hacia su cama y se estruja ambas mejillas para verse como alguien con fiebre. Luego recuerda que ni su papá ni hermano tocan el timbre porque VIVEN ALLÍ. Se hace facepalm a sí mismo mientras se va a abrir por fin la puerta con la sabana en la cabeza.

Iván está frente a la puerta esperando a que le abra mirándola fijamente. Francis se está arreglando el pelo con ayuda de un espejito. Cuando ve que es Alfred, le medio saluda y sigue en lo suyo.

Privet —saluda el ruso, un tanto inseguro.

El americano se queda de piedra con Iván al frente, quien es al único que ha visto. No atina a responder nada, agarrando la sabana como si fuese la espada del rey Arturo. El mayor se siente mal de nuevo con la cara del de anteojos, sintiendo que Francis le mintió.

Hey... —le sale la voz apenas.

—He venido a verte —denle el premio a la obviedad.

—Eh... Sí —y no se mueve ni nada, poniéndose aun más nervioso con este ataque frontal.

—¿Podemos pasar? —les interrumpe el francés, que ve esto no avanza.

Al lo nota por primera vez y se aparta, dejándole pasar, sin quitarle la vista de encima a Iván. Francis se sienta lejos, dispuesto a darles intimidad. Iván pasa también a la casa viéndola súper acogedora, luego mira a Alfred y le nota los cachetes colorados. Le pone la mano en la frente como lo hace su hermana.

—¿Tienes fiebre?

—No tengo fiebre —murmura, sintiendo un escalofrío y poniendo su mano en la del ruso.

—Es que estás colorado, sestra dice que así se ve si tienes fiebre —quiere quitar la mano pero la otra sobre la de él no lo deja.

—Pero no tengo —no le suelta y en un desafortunado movimiento, le mira los labios. Ahí sí que parece bombilla.

—¿Entonces no estás enfermo?

—¡Qué no! —grita con los nervios alterados.

Iván mira al suelo porque el americano está actuando igual que las personas que huyen de él, pensando seriamente que no quiere ser su amigo y teniendo un poco de razón.

—Ah… qué bueno que estés bien —dice el ruso suavemente, recuperando su mano y apretándola fuertemente contra su pecho.

Al se arrepiente al instante, aunque no lo haya hecho con intención, lo hirió.

Francis se está dando de golpes con el intercambio.

I'm sorry... No quería gritar... Es sólo que...

El ruso lo mira pero no dice nada esperando a que hable. Alfred le toma la mano otra vez y la manteniéndola entre las propias.

—Me haces... Cosas...

—¿Qué cosas? —y piensa que no le ha hecho nada, que él recuerde por lo menos.

—Me confundes...

—Ah —silencio corto —, ¿porque a veces hablo en ruso y no entiendes?

Facepalm de Alfred. Francis se quiere morir.

No, dude! —aprieta los ojos y le agarra de la camiseta con agresividad.

Iván aprieta los puños y su cara se vuelve tal como el día anterior, fría y terrorífica ya que cree que va a ser golpeado. Al frunce el ceño porque no le estaba haciendo nada y le suelta de golpe. Francis, que los estaba grabando con el móvil, suelta un quejido y llama a Tony en un susurro.

—¡Hola! —saluda el moreno al otro lado de la línea y poniendo el alta voz para que Gilbert no moleste.

—¡Se van a mataaaar! —chilla con un hilo de voz.

What's up?! —le pregunta el niño al ruso, cruzándose de brazos.

—¿Quienes se van a matar?

—¡Seguro que el ruso va a matar a Francis! —suelta el alemán.

—¿Vas a golpearme? —pregunta con voz glacial Iván.

Ouiiiii! —y agarra un cojín, dispuesto a arrojárselos.

What?! No! —relaja el ceño, poniendo cara de dafaq.

—Ah… —se relaja completamente el ruso —, ¿Entonces aun eres mi amigo?

El menor se relaja también, sonriendo un poquito sin estar feliz ni cómodo del todo.

—Pues... Sí —se encoge de hombros.

Francis respira otra vez y le dice a Tony que todo está bien, que es pura tensión y cuelga.

—Y... ¿Qué quieres hacer? —pregunta Al.

El ruso le sonríe y este es el final del problema para él.

—¿Vamos a jugar? ¿O quieres hablar? ¿De verdad no estás enfermo?

—Eh... Estoy fingiendo que lo estoy, pero estoy bien —se agarra bien la sabana y camina hacia la escalera —, pero no le digas a nadie.

—Está bien —le sigue.

Francis se queda en el sillón como... "¿Hola?"

—Tengo un Wii y una play 4 que comparto con mi hermano, ¿cual prefieres? —le pregunta, decidiendo hacer de lado los nervios.

—Un wii, nunca he jugado con wii —y hace una breve imagen mental de los juegos que siempre ha querido tener pero que nunca ha podido comprar porque son muy caros.

Ok! Tengo el Street Fighters, el Dance Dance Revolution y Fruit Ninja —llegan arriba y caminan en el pasillo hasta el cuarto.

Dance Dance Revolution —elige con emoción, siendo este uno de los principales juegos en su mente. Al abre la boca porque en ese juego todos le ganan pero... mal perdedor es.

Good! I gonna kick you!

oxOXOxo

esperamos que les haya gustado este capítulo y nos leemos en el próximo ;)