Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fanfic al grupo de Las Inadaptadas (Vicky y Josita en este caso.)
xoXOXox
Capítulo 16:
El americano abre la puerta del cuarto y debe haber un desastre... Desastre que le importaría a Francis o a Felicia pero no a Iván, que entra súper feliz con la idea de jugar con su amigo.
Alfred enciende el televisor y el aparato, tiene todo conectado desde que tiene memoria así que es un trámite rápido. Mira al ruso de reojo y sin pensar mucho ya en sus problemas, se sonroja.
—¡Ven! —da una palmada al suelo.
El más alto se acerca pero no se sienta, porque debe jugarse de pie, vamos. Al se le queda viendo y se pregunta por qué rayos no se sienta. Hasta que se acuerda de lo que van a jugar. Se levanta, tosiendo para disimular la vergüenza pero el rojo de la cara lo delata.
—Eh... sí... —se quiere meter bajo la cama, pero tiene orgullo. Iván sonríe un poquito y le da un par de golpecitos en la cabeza y nunca le va a decir, pero el que Al sea pequeñito le hace mucha gracia.
—Vamos, juguemos —se pone a escoger entre las canciones disponibles mientras Al se aplasta el pelo con una mano, riéndose.
Y ahí comienza a sonar la última canción que pensaría el chico que el ruso iba a escoger: All about that bass de Meghan Trainor, que es bastante suave y… sensualona. Alfred levanta las cejas y se muerde un labio, preocupado porque lo de él son los saltos y lo espontáneo. Pero no se deja intimidar fácilmente.
El ruso ni se entera y se pone a bailar cuando comienza la música y todo le sale en perfect, moviéndose muy bien para alguien que no tiene el juego en casa. Alfred se esfuerza y creo que es lo único notable que se puede decir, fallando en la mayoría de los paso pero riéndose a carcajadas porque moverse le hace feliz.
Abajo, Francis está revisando sus mensajes, aburrido de esperar y no haber visto la acción que quería. No nota a Mathew cuando este llega. Y lo peor es que lo tiene al frente, preguntándose quién es este chico que está tan cómodo en su sala.
Francis sólo levanta la vista un segundo, sintiendo una presencia y volviendo a su móvil, tranquilo.
Alfred mira a su amigo y sonríe, aunque lo estén humillando vergonzosamente. Se está divirtiendo mucho y no puede evitar mirarle de reojo durante todo el baile. Al terminar la canción, Iván resopla pero sonríe.
—Dude! ¡Eres tan bueno como yo! —le "alaga" Alfred.
—Eres un desastre —replica el mayor con voz agitada, más en serio que en broma.
—What?! —se escandaliza, lanzándose hacia él para vengarse.
El eslavo abre los brazos para atraparle en lo que obviamente no es una posición agresiva, sino en plan "da, juguemos". Alfred se le estrella como jugador de futbol americano y ambos caen inevitablemente o mejor dicho, gracias al cielo que caen en la cama y se quedan allí, riendo.
Al se detiene la panza, que le duele pero no le hace mucho caso, rodando de encima del ruso. Se sienta y le mira.
—Me alegra que estés bien, me preocupé porque si te regañaban —le mira Iván, agitado. Al menor se le borra la sonrisa, recordando a su papá y todo el asunto. Se deja caer otra vez.
—Me regañaron... —le mira a los ojos, a su lado.
—Oh… Fue por mi culpa…
—No! —se sienta en la cama de un salto —, ¡No fue por tu culpa, Iván!
—No era tu obligación —se asusta con el salto —, sólo te metí en problemas…
—Of course yes! Soy un héroe, remember?
—Da, eres un héroe.
Esta vez la punzadita es el corazón. Siente que las mejillas se le encienden y sólo puede sonreír como tonto.
—¿En realidad lo crees? —se inclina hacia él.
—Tú encontraste a Nataliya, yo no hice más que asustarme —asiente, parpadeando con la proximidad pero sin asociarla con algo malo.
—Supongo que es normal —le pone una mano a un lado de la cabeza para apoyarse, viéndole desde arriba —, era tu hermanita pequeña.
Y ese es el momento en que ambos se vuelven a embelesar con la mirada del otro, como el primer día, sin hablar, ignorando todo alrededor.
—Eh, hi! —decide saludar Mathew después de ser ignorado por una rato ya. Francis da un respingo con la voz y deja caer el aparato. Frunce el ceño al chico frente a él.
—Hola... ¿E Iván? —se levanta a ver si está por ahí.
Al se inclina más sobre él. Aquí no hay niñitas asesinas ni adultos que interrumpan. Es su cuarto. Su teeeemplo.
—¿Eh? ¿Está Iván aquí? —pregunta Math al francés.
—Oui, contigo en... —y ahí nota que no es Alfred, es otro chico que se parece mucho pero... Tan diferente —, soy Francis, mucho gusto.
—Yo soy Mathew, el hermano mayor de Alfred —se presenta tímidamente.
—¡Ah, de ahí el parecido! —le extiende una mano —, perdón por confundirte, pero ahora que te veo bien son muy diferentes.
—No te preocupes —le sonríe, tomándole la mano y pensando que el confundirlos es pan de cada día. Fran sonríe y le suelta para recoger el móvil —. Así que… ¿Mi hermano e Iván te dejaron aquí solo?
—Ah, oui —se lamenta —, subieron y me ignoraron —pero no importa mucho si puedo ver a tu padre, piensa para sí.
—¡Ah, lo siento mucho! Al es muy distraído, ¿quieres que los busque?
Fran se muerde el labio y piensa que deben estar arreglándose o algo. Niega.
—Non, en un rato me voy —le sonríe.
—¿Quieres algo de tomar? De seguro mi hermano no te ofreció nada —ofrece el americano educadamente, notando a la vez que Francis es… apuesto.
El francés asiente y se va con él a la cocina. Es mejor hablar con alguien que seguir en la sala en completa soledad… el muy dramático.
Iván tiene a Alfred prácticamente sobre él y comienza a sentir mucho calor, se pregunta si se está enfermando pero no se siente mal en absoluto. Respira más profundo de repente.
El menor se apoya en un codo, intentando hacer esto sin sufrir una taquicardia y la otra mano va a dar al pelo del ruso. Exhala, muy nervioso. En un reflejo, Iván aparta algunos mechones que caen sobre el rostro del niño.
El americano entre abre los labios, fijo en los del mayor y se acerca del todo. Iván deja que se le acerque todo lo que quiera, nada molesto con el contacto. Alfred toma el que no se aparte como que está de acuerdo. Siente que el corazón le va a estallar, cierra los ojos...
Y el primer beso para muchos fue algo... Mágico. Alfred sólo siente en un segundo la suavidad de los labios del mayor, a como sus dientes chocan sin compasión. Se separa totalmente avergonzado, mirando un segundo la cara roja del ruso y pensando que la propia debe estar igual o peor.
Iván se lleva las manos a la boca porque el choque le destempló sus dientes, rojo como si hubiera pasado todo el día bajo el sol… porque esto… lo había visto alguna vez en las novelas de su hermana mayor. Y experimentado con una hermana menor que a la menor oportunidad lo deja lleno de babas.
Alfred le mira con los ojos muy abiertos y se gira hacia el otro lado, llevándose las manos a la boca.
—Fuuuuuck... —susurra Al.
El americano no se puede creer el haberse atrevido, y mucho menos el haberlo hecho tan mal. Es la primera vez que lo hace pero sabe perfectamente que estuvo terrible. Ni siquiera sabe qué está pensando Iván que no dice nada, se le aprieta el estómago.
Iván… bueno, puede que no sea muy sociable pero sí sabe que eso fue un beso, se pregunta porqué no le molesta que lo haya hecho.
—Esto es... —empieza Al con un hilillo de voz —, lo que intentaba hacer ayer... Fuck.
—Eh… Eres un desastre, Al —atina a decir pues el otro chico esta híper nervioso, híper avergonzado y pues no fue el mejor beso.
Este se vuelve a él medio picado con eso, vamos que ya es mucho fallar y todavía que te lo digan...
—Supongo que has recibido mejores —no son celos, es puro sarcasmo.
—Net —se queda mirándole —, ese fue mi primer beso… así.
—El mío también —susurra y se hace bolita, echándose la cobija encima.
Se quedan en un silencio incomodo sin moverse ni un milímetro de donde están ni mirarse. Pero bueno, Al asoma la cabeza porque no se puede estar quieto y le mira, rascándose los ojos.
Iván lleva un rato mirándolo, así que el menor se lleva un susto.
—What? —se le acerca sin quitarse la manta. El ruso frunce el ceño, con la cabeza hecha un lío.
—Es que es diferente a cuando se besan en las novelas de mi sestra.
Al se sonroja con eso y piensa en alguna novela que haya visto y no se acuerda de ninguna. Porque nunca ha visto una.
—¿Cómo es? —tiene que preguntar.
—El beso dura mucho y luego de eso los dos se miran a los ojos fijamente y se ríen y lloran, y luego se juran amor eterno —lo único que entendió de la escena, aunque ahora no recuerda si eran los de la novela o su hermana los que lloraban.
—Whaaaat?! —y se muere de risa. Pero una risa nerviosa —, ¡Me gustas pero no voy a...!
Da un salto, quitándose le manta y arrojándosela al ruso. Saquemos estrés a punta de violencia. Iván deja que la manta le caiga encima, ¿por qué no? Y es que en realidad ambos son un desastre. Pero al menos se divierten ¿no?.
Al se ríe de él y se le lanza una almohada en donde va la cabeza, yendo a buscar más. El mayor sonríe y comienza a buscar cojines también y creo que con el ruido y las risas Math y Francis los escuchan.
Gracias a Dios, porque Francis ya estaba pensando muuuy mal.
El americano se sube a la cama y le lanza otra almohada, da un salto hasta caer al suelo y se mete debajo de la cama. El ruso esquiva la almohada moviéndose como si bailara y va y busca otra para lanzarla.
—Espero que mi hermano no dañe otro tv. Debo ir —dice Mathew que ya sabe cómo estaba su padre ayer.
—Ah, claro —sonríe el francés y se gira a la puerta cuando esta suena.
Al se ríe como pillo debajo de la cama, viendo cual es buen momento para atacar. El ruso está calculando como hacer que la almohada le dé aun bajo la cama a la vez que Mathie sube las escaleras sin notar la puerta.
Al se asoma un poquito por un lado.
Francis levanta las cejas al ver Arthur abrir la puerta. Se acomoda el pelo, se revisa el aliento y se levanta, yendo hacia él. Arthur prácticamente viene de mal humor, habiendo escuchado el ruido desde la calle y está de mal humor porque siente que su hijo le mintió.
—Ça va? —le saluda Francis, casual.
Arthur sale de todos sus pensamientos al ver a un chico de colegio solo en su casa, pero imagina que es un amigo de Alfred que cada día tiene un amigo nuevo.
—Good afternoon —le saluda muy formal.
—¿Se acuerda de mí? —le sonríe.
—Eh —entrecierra los ojos —, sorry, no lo recuerdo.
Mathew llega al cuarto de su hermano y justo cuando abre la puerta Iván esquiva una almohada y le da de lleno en la cara tumbándole las gafas. Al se pone a reír y corre hacia él.
—¡Mattie! —le abraza. Ni le ayuda a recoger las gafas, halándole hacia Iván —. Look! ¡Él es mi hermano Mattie!
Mattie no sabe que camión le golpeó y luego voltea a ver a Iván y casi sale corriendo al verlo tan grande.
—Privet —saluda Iván todo agitado por estar jugando (eso, ignoren los problemas). Al asiente ante el intercambio.
—¡Y él es Iván! —este niño no sabe presentar bien. Suelta una risita y mira a su hermano buscando complicidad.
—¿Es I-Iván...? —pregunta viendo un poco borroso y se pregunta qué clase de gustos tendrá su hermano.
—Yeeees —tonito de "siii, quien tú sabes". Y se agacha a por la almohada "sigilosamente" y ve los anteojos. Los junta y se los pone bestialmente a su gemelo.
—¡Ah! —le mira ahora sí en HD y con temorcillo —, mucho gusto.
—Sí, sí, ¡GUERRA DE ALMOHADAS! —le vuelve a estrellar la misma almohada a Mathew.
Y ahí se ponen a hacer ruido de nuevo y Mathie a intenta huir inútilmente. Nadie lo va a dejar huir, entre los dos lo acribillan.
Arthur que intenta recordar quién es el chico pero se distrae con todo el ruido.
—¿Por qué estás aquí solo? ¿Donde están mis hijos?
—Eh... Vine con Iván a visitarlo, pobrecito, tan enfermo —se inventa sobre la marcha recordando que el niño se está haciendo el enfermo —, pero no quería agobiarlo mucho, así que yo iba a subir después.
—Entiendo, iré a ver porque están haciendo tanto ruido.
—¡No! —le agarra del antebrazo —, ejem, digo, ¿en serio no me recuerda?
El hombre nota la insistencia y piensa que algo ha pasado pero no quiere ser descortés con el chico.
—Maybe… ¿nos hemos visto en la escuela?
—Oui, ayer —afloja el agarre y le hace una muy evidente caricia.
Arthur nota la caricia y se aparta como si quemara, pero luego piensa que quizás es paranoia. Este es un chico de colegio, no puede estar haciendo eso y mucho menos a él que es hombre y de paso mayor. Francis se queda con la mano en el aire, descolocado. La recoge suavemente y le sonríe, no va a dejar que le vea confundido.
—Pardon —se pasa un mechón de cabello detrás de la oreja —, creo que voy yendo algo rápido sin decir lo que pretendo.
oxOXOxo
