Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fanfic al grupo de Las Inadaptadas (Vicky y Josita en este caso.)

xoXOXox

Capítulo 17:

—¿Qué es lo que pretendes? —el adulto frunce el ceño, preguntándose seriamente qué asuntos tendría este niño con él. Fran levanta las cejas y es que... la caricia debería darle una pista al menos.

—Ayer me pareció que usted era muy... Interesante —se le acerca e inclina la cabeza, intentando sonar adulto.

Y sí, mas Arthur no quiere pensar lo que está pensando pero es inevitable con las cosas que dice este chico. Hace un "bloody hell" mental. Francis sonríe con la cara de desconcierto del padre Alfred, acercándosele incómodamente y una mano repta por el pecho del inglés.

—Tenía que venir a verte —susurra y su mano se une a la otra detrás del cuello de Arthur. Cero sutilezas.

What the hell! —chilla el mayor mientras empuja al chico —, ¡¿qué estás haciendo?! ¡No deberías jugar de esa manera con la gente!

Francis trastabilla un poco pero se le agarra de la camisa para no caerse, un poco asustado.

—No tienes que ser tan brusco —se impulsa de nuevo, decidido a hacer esto ya y sacarse de dudas de una vez —, mon amour...

—¿Q-que es lo que estás haciendo? —intenta apartar al chico pero este no le da escapatoria, acortando la distancia hasta que es ínfima.

—Eres adorable —murmura contra sus labios, estampándolos contra él.

Francis al principio se esfuerza para que este beso sea bueno y le ponga la mente en blanco a Arthur, aunque con la práctica que ha tenido no es mucho lo que tiene que hacer. El problema es cuando el inglés, estando aún sorprendido y reticente, abre ligeramente los labios, correspondiendo al chico por completo.

El menor se pierde con ello, abrazándole y poniendo un poquito de fuerza, llevándoselo hasta la puerta. Creyendo por completo que Arthur está de acuerdo con su invasiva forma de abordarlo.

Es cuando chocan contra la puerta que Arthur reacciona y le aparta del todo. Tiene la respiración agitada y la moral por los suelos. ¿Cómo es que pudo él…? El francés se relame, seguro ahora sí de que le gusta este hombre tan mayor.

Mon dieu —suspira el francés, mirándole como si hubiera encontrado por fin algo perdido.

El mayor se queda perplejo unos segundos y su cara pasa de pálido a rojo profundo en segundos. Y así de rápido es que su paciencia se acaba.

Look, young man! ¡No sé qué valores le enseñan en su casa, pero usted no puede andar besando a cualquiera por el mundo! ¡Mucho menos a un hombre, mayor, que es padre de dos hijos, de los cuales uno es su amigo conocido o compañero de clase, no lo sé! Bloody hell, ¡¿En qué rayos estás pensando, niño?!

Y cada vez se enoja más, no sólo porque este joven desconocido lo besó si no que… llevaba tanto tiempo sin conocer a alguien y mucho menos compartir algo como un beso, que sabe que le ha gustado el beso y es inconcebible porque es un chico… Está más enojado consigo mismo que con el mocoso.

Francis, que iba a por más, se queda de piedra con todo el regaño.

—¡Fuera de mi casa! Now! —lo agarra de la ropa y lo lleva hasta la puerta —. Good bye, no vuelvas por aquí.

—¡Lo hice porque me gusta! —chilla mientras lo va arrastrando y ahí Alfred escucha que hay gente. Mira a su hermano y a Iván y se le va el color de la cara.

Dad!

Mattie se tensa con la voz de su padre, sabiendo bien la que se va a armar si los descubre jugando. Iván mira al menor de los gemelos, preocupado por el regaño que seguro los chicos de la casa se van a llevar. Empieza a juntar las almohadas y Mathew le ayuda en cuanto nota lo que hace.

Al da saltitos y no les ayuda mucho por los nervios. Se mete a la cama de un salto, hasta se da en la cabecera.

—¡Alfred y Mathew, los quiero aquí abajo! NOW! —grita Arthur, histérico y cerrando la puerta del frente de un portazo y con Fran afuera.

El francés se queda desolado frente a la puerta, sin saber qué carajo pasó cuando creía que el mayor estaba correspondiendo sus besos. ¡Y cómo lo hizo! Hasta se le había olvidado el nombre. Se sorbe los mocos y llama al chofer su casa para que lo vaya a recoger, ya irá a llorarle a Antonio.

Al siente todas las alarmas de su cuerpo activarse con el tono del adulto, mira a su hermano y suspira. Un poco mareado con el golpe se pone de pie.

—Creo que deberías irte —le dice al ruso, haciendo un puchero.

Iván asiente pero no está seguro de que sea lo mejor, nada acostumbrado con los regaños. Katyusha nunca le levantaba la voz, ni a él ni a Nataliya.

Mathew mira a su gemelo y al instante se siente mal por él, por la carita que está poniendo. Es el primero en salir del cuarto. Los otros dos le siguen, callados y arrastrando un poco los pies. Como si estuvieran recorriendo el camino a la horca.

Qué lástima, tan divertido que estaba... Aunque Mattie la pasó más mal que bien pero bueno...

Al bajar las escaleras, Arthur los recibe con una cara de asesino en serie muy similar a la de Iván cuando se molesta. Pero peor, porque es Arthur y es su padre.

—Tú, ve a tu casa —mira a los ojos al ruso mientras señala la puerta.

El eslavo mira a Al y se nota que no está feliz por irse. Pero aun así sale no sin antes levantar la mano en un torpe saludo que no viene a cuento. El adulto espera a que deje la casa para volverse a sus hijos.

—Ustedes dos están castigados, no hay mas discusión —dice tajante.

Al mira a su amigo con cara de desconsuelo y después a su padre con lo del castigo.

Daaaad!

—¡Sin discusión! —chilla totalmente rojo. Y no, no es del enojo. Arthur debería ir a un grupo focal para padres, vamos, para manejar la ira y no regañar a sus hijos sólo porque está enojado.

Los niños se encogen y sí que es injusto para ambos que dirija su ira contra ellos. Más contra Mattie que NO ha hecho nada.

—Si tienen hambre coman y luego a dormir. Nada de videojuegos —y es que él lo sabe, lo injusto que está siendo con sus pequeños. Hoy será otra noche difícil con su botella de whiskey.

Al quiere replicar pero sabe que sí tiene la culpa, aunque no sabe que su papá está enojado por otra cosa. Ni tampoco sabe que Arthur no sabe que tenía una guerra de almohadas en su cuarto. Por otro lado no quiere que Mattie se vea implicado, mucho. De paso le duele la cabeza por el golpe. Mathew suspira. Siempre termina metido en problemas cuando no hace nada.

Alfred le toma la mano y se lo lleva a la cocina a preparar algo. Cualquier cosa. Y salir corriendo después a sus habitaciones... Pero a como está Alfred, le pide a su gemelo que hoy duerma con él. Gemelo que accede.

Pues se la van a pasar la noche hablando hasta quedar dormidos.

Arthur por su lado se encierra en su propio cuarto, acostándose en su cama a mirar el techo con copa en mano. Siempre había pensado que él no es un buen padre y bueno todo era más fácil cuando eran pequeños y su esposa aun estaba con él. Ahora eran preadolescentes. En unos años más se irían de casa y él ya no podría cuidarles.

Y está el asunto de ese chico. Sabía que era una broma porque no tenía otra explicación. O sea, ¿qué adolescente se metía con un adulto por puro gusto pudiendo compartir con alguien de su edad? Era realmente tonto si creía que iba a caer. Pero luego estaba lo "otro".

Con ese beso –caliente y sexy beso– se había dando cuenta de la cantidad ridícula de tiempo que había pasado sin una pareja. Sin un amante. De lo mucho que disfrutaba el abrazar a alguien y entregar todo su ser. ¡Pero era inconcebible! ¡Él era un chico y menor de edad! La culpa era toda de la abstinencia. De su luto sin final.

De seguro mucho tiempo, ni siquiera ha salido o tenido un amorío de una noche en una fiesta o en bar. Y es que no había sentido esa necesidad hasta hoy. Estaba muy enfocado en ser un buen padre y ejemplo pero bueno...

Incomodo y asustado con su recién revivido cuerpo, se queda dormido poco a poco.

oxOXOxo

En el cuarto de Alfred este se rueda en la cama sin poder dormir. Mathew sin embargo, ya llevaba unos buenos minutos soñando. El menor lo empuja de la espalda para despertarle, porque sí, porque es un egoísta que no quiso contarle su tarde con Iván cuando conversaban pero ahora sí. Math se retuerce como gusano pero no se despierta.

—Mattiiiiiie —le mueve un hombro.

—Mmm —protesta.

—¿Estás dormido? —la pregunta idiota del día. Mathew suspira, entreabriendo los ojos con dificultad.

—Ya no…

—¡Ah! —sonríe, porque le despertó —, tengo que contarte algo.

A tres kilómetros de aquí, una hermana mayor va a escuchar esta misma historia al igual que Mathew, quien se queda con la boca abierta todo el relato.

—¿En serio se besaron? —pregunta un Mattie muy sonrojado y sorprendido. Y es que conociendo a su hermano, o la contó diferente o le agregó mucha fantasía.

Ye-yeah —risita nerviosa.

—¡No lo puedo creer! Entonces… —se acomoda mejor frente a su hermano, aunque dudo que lo vea porque está oscuro. Y no lleva anteojos —, ¿ahora son novios?

Whaaaat?! —y ahora sí que se ríe a carcajadas —, no! Ni siquiera me respondió cuando le dije que me gustaba —se calma, y es que no se lo dijo propiamente, aunque piense que sí.

—Oh —sabe que aunque se ría, está afectado por ello —, ¿crees que no le gusten los chicos?

—Pues no se molestó... Creo. ¡MATTIE! —le abraza. Mathew le abraza también.

—Bueno, no parecía molesto. Además estaban jugando, quizás él también estaba nervioso.

—No lo parecía —cierra los ojos.

—Si no se enojó contigo quiere decir que tienes una oportunidad, ¿no?

—No lo sé. Mañana le preguntaré —sonríe un poquito.

—¿Ves? Entonces está bien —le dice volviendo a dormir.

Yeah...

oxOXOxo

Katyusha retira los platos de la mesa y mira a sus hermanos con una sonrisa maternal. Ambos, llenitos con la deliciosa comida de su hermana mayor, le devuelven la sonrisa. No, que lo de Nat es más como una mueca y de paso está toda embadurnada de comida.

Kat se le acerca con una servilleta de papel pero la chiquita se la quita, estrellándosela a Iván en el pecho. Este está como en otro mundo pero con el golpecito nota los gritos de la niña. Le limpia la boca automáticamente, pensando en su día.

En lo que le dijo Francis.

Lo que pasó con Alfred y el regaño de su padre.

No hacía más que darle problemas. Y esos problemas lo confundían a él también. ¿Por qué le besó? ¿No era eso amor? ¿Él sentía amor por Alfred? Mira a su hermana mayor con la máxima expresión de confusión que logró hacer.

Ella le sonríe desde la cocina, vamos, que no tiene poderes mentales como Antonio y Francis.

—Vanyaaa —Nat le jalonea la bufanda y parece que ya lleva rato diciéndole algo, siendo totalmente ignorada.

Kat inclina la cabeza con la mirada. Su hermano había llegado agobiado a la casa pero había decidido esperar a que él le contara. Pero sólo estaba allí viéndola como cachorrito. Él no le va a contar nada con Nataliya al lado, no si quería que la próxima vez que viera a Al este saliera herido. El exagerado.

—La pequeña Nati quiere que la arropes —le dice ella, a ver si así terminan rápido.

El ruso mira a Nat y levanta las cejas. La pequeña sonríe esta vez sí con los ojitos brillantes porque se imagina que van a dormir juntos.

—Ah, da —se levanta y la toma de la mano.

Y la pelea va a durar más de media hora. Entre que no le deja ir, quiere jugar y contarle sus cosas, Nataliya logra que su futuro esposo se acueste con ella en la mini camita. Iván respira otra vez cuando por fin queda dormida.

Katyusha abre los brazos al verle llegar a la sala. Él se le mente entre los brazos, haciéndose mucho bolita porque es más grande que ella. La chica lo aprieta fuertemente por un par de minutos, sin decir nada hasta que él rompe el silencio.

Sestra, hoy pasó algo muy raro —y le cuenta toooda la historia. Gracias al cielo. Ella levanta las cejas mucho y en otras partes sonríe y asiente.

—Yo no sabía que le gustabas —le suelta.

—Yo tampoco… ¿él me gusta? —pregunta tan tierno.

—Si te da un beso es porque le gustas, ¿no? Así suele ser en las novelas —le sonríe y se los imagina en el "beso". Ni siquiera ha pensado que son chicos ambos —. No sé si te gusta, Vanya, pero es un buen niño. Deberías preguntarle.

Y no es "deberías preguntarle si te gusta" si no, "deberías preguntarle si le gustas. "

Obvio él no lo entiende así y va a preguntarle mañana si a él le gusta.

"Alfred, ¿Tú me gustas?" le dirá a penas lo vea y frente a quien sea.

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Francis llega hecho un desastre lloroso a su casa. Claro que sí, sólo entrar al auto estalló, llorando todo el camino. Llama el español apenas pone un pie en su habitación.

—¡Hola! ¿Qué pasó? ¿Se mataron? —Le contesta todo feliz como es él sin imaginar lo que pasó.

—Es que... Y entonces... —logra decir con la voz quebrada. A Antonio se le borra la felicidad y lo inunda un aura de preocupación.

—¿Te hicieron algo a ti? ¿Te han golpeado? ¡Dime y los golpeo yo! —se levanta de su cama a buscar algo para ayudarse.

—Noooo —se suena los mocos y se mete una cucharada de helado —, ¡me rechazoooó, Tonyyy!

—¿Eh? —y ahí se pierde, ¿no era Iván el que iba a confesarse? Aun así no se lo cree, que alguien se atreva a rechazar a su amigo —, ¿Quién lo hizo?

—El papa del niño —buuuua.

—El papá... —y recuerda todas las fotos que le hizo tomar y ese repentino interés por ayudar a Iván y al niño.

Ouiiii...

—Anda, cuéntame qué pasó.

—Es que lo besé —sorbo —, y me besó, pero me regañó después de apartarme —otro sorbo —, y me echoooó.

—¡Pero te respondió el beso! —y es que a él desde el principio le pareció un señor muy malhumorado y con esas cejas todas feas. No sabía porqué su amigo le había echado el ojo.

—¡Sí, lo hizo! —cucharada de helado —, pero no le gustan los hombres y al parecer mi edad es un problema.

—Supongo que se entiende lo de la edad, pero ¿qué problema hay con que seas un chico? —y es que la juventud de ahora es muy liberal —. No entiendo cómo pudo echarte luego de un beso, seguro podemos hacer algo con eso.

Fran sonríe y deja el tarro de helado en la mesita que tiene al frente.

Oui! —recupera la convicción —, sólo debo verle otra vez, va a ser difícil porque no creo que quiera pero no me interesa.

—Bueno, tenemos la puerta de entrada al cejón —refiriéndose a Alfred. Y querido Arthur, te has ganado un enemigo.

Oui —y ya se ve mañana abordando al niño.

Y yo me imagino el día del niño, enojado con su papá, luego llega Iván y le hace esa maravillosa pregunta y luego Francis metiendo sus narices.

Se le cae todo encima y en vez de héroe se hace villano.

Pero él es fuerte y saldrá de esta.

Se reirá de todo.

oxOXOxo

¡Hola a todos! Y muchas gracias por sus review. Aunque nos pone un poquito triste que en el cap anterior no hayamos recibido ni uno… y eso que era el beso… ¡Oh, bueno! Hay que ser fuertes como el héroe y sonreír.

¿Les está gustando? ¿Alguna duda? :3