Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fic a las inadaptadas, Vicky y Josita en este caso.

oxOXOxo

Capitulo 20:

Alfred saca una bolsa de golosinas de su casillero con una mano mientras que con la otra sujeta su almuerzo, resoplando porque Feli aun estaba en el aula haciendo cosas de chicas y nada que aparecía. Pues nada, se come un par de chocolates y piensa en Iván. No habían quedado para almorzar, pero de seguro que sí lo hacían. Sonríe.

Un grupo de niñas de tercero pasan a su lado y se ríen bajito al verle. El menor pone cara de extrañeza y las saluda con la mano, creyendo que es eso que quieren. Una de las chicas lanza un chillido de emoción y desata una reacción en cadena en las otras.

Da faq… —susurra Al. A lo mejor y por fin su fama como héroe se estaba expandiendo. Cool. Se come un último dulce cuando por fin escucha la voz de su amiga.

—Sí, sé que te gustan y… —se escucha también otra voz.

El americano para la oreja y con un escalofrío cierra la puerta de su casillero sólo para encontrarse al estudiante alemán que lo golpeó, hablando "amigablemente" con su amiga. ¡Qué amigablemente ni qué nada! ¡La pobre Feli hasta encogida está! ¡Tiene que salvarla!

Se pone en posición defensiva, pensando racionalmente en su movimiento. No, de hecho, ni siquiera llega a hacerlo. Se le lanza en la espalda de una, colgándole del cuello con un grito vikingo de fondo.

A Ludwig se le caen las flores pequeñiiiitas que estaba sacando de su mochila, soltando un quejido de sorpresa pero creyendo que es el gracioso de su hermano. Así que sólo frunce el ceño, listo para regañarlo.

—¡Al, espera! —grita enojada la italiana.

—¡Huye Feliiiiciaaa! ¡YO LO DETENGO! —escala al mayor poniéndole los pies en las caderas. Lud le toma de los brazos, dispuesto a aventarlo contra una pared o algo ya que no es el tonto de Gilbert como pensaba.

—¡No no, deténganse! —les grita ahora desesperada, buscando a alguien que la ayude.

Es que el americano ni la oye por estar tan metido en su personaje, digo, por rescatarla. El alemán aprovecha la oportunidad para desquitarse todos los celos del principio, y que al parecer nunca superó, así como el que le haya interrumpido una segunda vez. Lleva sus manos hacia atrás, dispuesto estrellarse contra la pared, el muy animal.

—Ay, no… —Feli extiende una mano hacia los chicos sabiendo igual que no va a poder detenerlos. Mas en ese momento, como en cámara lenta, llega Iván y hala a Alfred, dándole de paso un empujón a Lud.

—¿Qué le estás haciendo a mi…? —"¿Alfred, novio, amigo?", el ruso se detiene de hablar, cargando al americano y protegiéndolo con sus brazos.

Ludwig trastabilla pero como buen macho orgulloso logra mantenerse en pie, sólo para encontrarse de frente el aura asesina del compañero de su hermano. Da un respingo pero no se echa hacia atrás. Al se queda moviendo como lagartija porque Feli aún está en peligro.

—¡Suéltame! ¡VA A MATAR A FELII! —y aun así le da chance de medio abrazarle también. Lud se pasa una mano por la cara, estresándose con ese niño que siempre llega a interrumpir todo.

—¡No voy a matarla! —ladra, estresándose aun más con el grupo de niños que lo rodean y que hasta ahora notó.

—Alfred, él es Ludvi y es un amigo. Ayer almorzamos juntos los tres porque no estabas —le cuenta Iván sin ningún ápice de maldad ahora que le habla a Alfred. Este lo mira raro.

El alemán siente un tic en el ojo con la mala pronunciación de su nombre. Feli suspira aliviada, estaba más tensa que una cuerda pensando que se iban a matar entre los tres.

—¡Pero Iván! ¡Él estaba amenazando a Felicia el día que...! —te conocí, completa en su mente. Se gira en el abrazo y se lo dice al oído.

—Oh —asiente el ruso y le sigue susurrando ahora él. Felicia no sabe si fangirlear, ahuyentar a las masas o calmar a Ludwig —, pero ayer estaban hablando muy felices.

Vamos, Felicia hablando animada y los otros dos callados, escuchándola como estatuas.

—Nah... La debe estar amenazando, ¿no? —susurra Alfred y Ludwig lo fulmina. Iván levanta las cejas con eso.

—¿Él te amenaza para que le hables? —pregunta el ruso a la chica.

—¡No! —responde inmediatamente ella —, ¡lo de la otra vez fue un malentendido!

—¿Estás segura? —pregunta Al esta vez.

—Sí, muy segura —y pone los ojos en blanco.

—Mmm... —la mira escéptico. De seguro que la está amenazando.

—Ese día quería hablarle y tú te interpusiste —dice el alemán, dando un paso hacia el americano.

—¡Ajá, sí claro! —Alfred intenta despegarse del ruso, pero este no le deja, girándolo para protegerlo con su cuerpo. Lud se veía muy enojado —. ¡Nooo! —se revuelve.

Lud aprieta un puño pero se obliga a calmarse. No puede estar así de celoso cuando sabe que ambos chicos frente a él... Pues... Se gustan. Y es que es taaaan obvio. Míralos ahí abrazados. Hasta Felicia parecía disfrutarlo.

Mierda, él también quería fascinarla de esa manera pero con ese par de tontos... Chasquea la lengua y se agacha a recoger sus flores de papel. Alfred frunce el ceño y se pone a halarle las mejillas al eslavo, ignorando al alemán.

Ahí es cuando Feli nota el aura depresiva de Lud. Suspira y se agacha junto a él, tomándole la mano.

—Lud, espera —toma ella un par de flores y le mira a los ojos —, per favore, no te enojes con mis amigos.

El alemán ve la mano, ve la chica y asiente. Así de fácil y sin derramamiento de sangre. Todos contentos y felices. Alfred lo mira con la boca abierta pero bueno, no parece estarla lastimando. Se revuelve para que Iván le suelte.

Iván reniega un poco a soltarlo pero al final lo hace.

—Ayer no pude contarte —se disculpa Iván, refiriéndose al almuerzo.

—No te preocupes, dude —se acomoda la camiseta y junta del piso la bolsa de las golosinas y su almuerzo. Este está hecho un desastre.

Todos están hechos un desastre hoy.

—¿Y cómo estuvo? —agrega Al mientras que Lud pone el resto de los papelitos en la mano de la italiana.

—Al principio estaba solo y no sabía dónde comer porque tú no estabas. Ella vino corriendo con él —señala al alemán —, y nos fuimos al patio. Hablamos mucho.

Aquí es donde la fantasía se mezcla con la realidad. Si Ludwig estuviera escuchando diría que Felicia habló sola toda la hora y él casi muere de escalofríos con el ruso allí.

—Ahora tienes otro amigo entonces —le sonríe y le pasa la bolsa de las golosinas —, aunque no me caiga bien.

Spasibo. Ah, da, ya tengo muchos amigos —toma la bolsa.

Al se ríe y al instante pone cara de completo asco. Dentro de la lonchera hay una masa irreconocible de todas las cosas que llevaba. O esa vez fue su padre quien cocinó. Nunca lo sabremos. Cierra el contenedor tan rápido como lo abrió, abrazándolo contra sí y buscando un basurero.

Dudeee —murmura.

—¿Qué? ¿Qué pasa?

—Mi comiiiida —le enseña la aberración con ojos de perrito regañado —, ¿eh? ¿Y Feli?

—Anda, aquí estaban —levanta las cejas el mayor y mete la mano en la lonchera, sin importarle más el otro asunto —, ¿qué le hiciste?

—¡Yo nada! Seguro cuando se me cayó... —hace un puchero y tira al basurero el contenido.

—Podemos compartir el mío.

Really?! —le brillan los ojitos.

—Da —le sonríe.

Yeah! —da una palmada.

oxOXOxo

Felicia ya debe estar llena de flores a este paso. Va con Lud de la mano y sus cosas en la otra, se pregunta donde estarán todos los demás. No Alfred e Iván, que esos se pierden en su mundo y prefirió dejarlos solos.

—Vee~ Lud, ¿sabes dónde está mi sorella?

—No la he visto —y "sólo a ti te veo" quisiera agregar, pero no le da para ser tan romántico.

—Qué raro, ¿y tu hermano? Se me hace extraño no verlos —le dice así súper relajada con él.

—Lo vi irse con Francis —se encoge de hombros, caminando como un robot —. A Antonio no lo he visto.

—Ah, ¿a dónde habrán ido? De seguro mi sorella y Antonio están juntos.

—No lo sé, aunque si son novios es posible.

—No son novios, bueno según ellos, todos sabemos que se gustan.

—Mmm... —la mira de reojo y sonríe un poco de lado.

Alfred, que está buscando dónde sentarse con Iván, lo fulmina a lo lejos. ¿Rivalidad eterna? Por más que sea "amigo" de su amiga, desde la paliza quedó catalogado como villano. ¡Y Felicia lo defiende!

—Ven —le hace una seña al ruso para que le siga, fulminando aún a Lud. Iván le sigue como pollito a gallina —. No me gusta él... —le dice mientras se sienta en el suelo. El más alto mira al alemán.

—No es tan malo —se sienta también.

—Pues es un villano —levanta los brazos en protesta —, me... Me...

Y esto es algo difícil de decir.

—Me venció... ¡PERO HE MADURADO Y LE PUEDO GANAR AHORA!

Da, yo creo que puedes, pero no hace nada malo —y es que parecen que están hablando de un cachorro o algo así.

—No... Por ahora —lo fulmina otra vez y saca una galleta de la bolsa —, ¿en serio lo crees?

—Da, mira, está hablando con Feli.

—Nooo dudeee —se ríe, sonrojándose —, que si crees que puedo ganarle.

—¡Ah! —se ríe suavemente —, da, eres muy fuerte. Hoy casi me tumbáis.

—¡Soy más fuerte que tú! —suelta una carcajada y le mete un dulce en la boca —, ¡comida!

Iván se escapa de ahogarse pero al final se lo come feliz. Alfred se le acerca más, chocando su brazo con el del mayor e inclinándose para tomar el almuerzo del eslavo. Así de confianzudo es.

—¿Tienes tu cuchara? —pregunta el ruso, relamiéndose el azúcar.

—Mmm... Yeah... Pero no la lavé —la saca de la lonchera con la punta de los dedos, haciendo una mueca de asco. Se pone de pie —, ya vuelvo.

Al levanta una mano y la agita un poco, corriendo hacia la toma de agua más cercana. Y como están en el patio, le va a tocar dar una vuelta hasta la cancha de futbol. A medio camino se le ocurre que podría haber usado la cuchara del ruso y ya... Se quiere dar de topes por no ocurrírsele antes.

Y aun más cuando se da cuenta de que lo que quiere es un beso, más o menos como el que se están dando la hermana de Feli y ese chico moreno que no conoce.

Sí, están ahí, en medio lugar besándose. El americano carraspea para que le den lugar, pero estos no parecen notarle mucho que digamos.

Faaaq —murmura y se tapa la cara, avergonzado.

Y es que deben hasta estar haciendo soniditos de placer lo que lo hace sonrojarse más. Hace un "whaaaat" interno y, con las manos aun en la cara, intenta empujar al chico sutilmente para alcanzar el grifo.

En ese momento Antonio repega a la italiana contra la pared e intenta subir sus manos por debajo de la falda. Logra llegar bastante arriba en la zona de peligro cuando Chiara, que estaba idiotizada, sale del trance y lo separa de un empujón, roja como el tomate que es.

Alfred está lavando la cuchara tan rápido como puede.

Che!? ¿Cómo te…?

—Lo siento, lo siento —dice el español muerto de risa.

Ella infla los mofletes y no le cree. Se cruza de brazos y en un movimiento espontáneo, ve detrás del español a alguien más. Se queda helada. Alfred la mira también por reflejo, le sonríe y sale corriendo.

—¿Qué te pasa, Tomatico? —le pone una mano en el hombro al verla pálida.

Iván ve a Alfred corriendo como si su vida dependiera de ello.

—¡El mocoso ese amigo de Feli! —lo señala pero ni rastro de este.

Alfred llega a su destino en segundos. Y no es que esté avergonzado por ver a alguien besándose, si no que él se pone en su lugar y... Le da envidia.

—Ivaaaaan —y la voz le sale como la de Smeagle, el del señor de los anillos (o como se escriba.)

—¿Qué mocoso? —pregunta Antonio y es que hoy me lo tienen más tonto.

—¿Qué te pasa, Alfred? ¿Alguien te sigue? —Iván se gira a la dirección que vino el niño.

—¡El novio del gigante! Y te vio t-tocarme —se muere.

Al se detiene frente a él, poniéndose las manos en las rodillas y recuperando el aliento.

—La... Hermana de... FELICIAAAA —sigue con la voz rara por el esfuerzo.

—Ah, ¿estás segura? Yo no vi nada —Toño busca alrededor.

Iván lo mira extraño esperando a que hable.

—¡Siiii! —chilla ella y vuelve su color y se sonroja mas de lo que estaba con los besos.

Alfred se sienta a su lado otra vez, blandiendo la cuchara de manera nerviosa.

—Se estaban besando auuuun —susurra contra el hombro del mayor.

—No creo que nos haya visto —dice el moreno, acariciándole la mejilla con suavidad. Ella sigue el movimiento con una sonrisa a medias.

—Eres un pervertido —suelta.

—¿Tú crees? —tan orgulloso el latino.

—Eso es mucho tiempo —le responde Iván, imaginado a los niños besándose desde cuando los encontraron en la mañana hasta ahora. Sin respirar.

—¡Lo creo, tonto! —le agarra de la cintura para que la abrace.

Alfred se encoge de hombros, metiendo la cuchara en el tupper.

—Pues... Era un beso como el de la mañana pero... —y no sabe qué adjetivo ponerle.

Él obvio la abraza y quiere tocarla y besarla y acariciarla y es que está como loco. Es que a este las hormonas lo tienen amarrado, pero Chiara tiene catorce años y... Es su primer novio y se siente incómoda con tanto roce. Aunque le guste.

—Francis me habló de eso. Me mostró videos, son muy extraños —recuerda el ruso.

—Cálmate... —le detiene Chiara y la expresión no debe ser muy feliz.

—¿Mmm? —se mete la cuchara a la boca —, ¿videos de qué?

—Lo siento —se detiene al verla tan agobiada y seria —, en verdad lo siento. Te quiero mucho, Tomatico.

—De gente besándose y eso porque no sabía explicarle lo que hacía su amigo y él me mostró que habían muchos besos diferentes

—A mí... A mí... —Chiara se sonroja y le pone la cabeza en el pecho "delicadamente".

Alfred se escapa de escupir la comida y se echa a reír. Así reacciona ante este tipo de cosas.

Whaaaat?! —se sigue riendo.

Antonio se aguanta el golpe como todo un macho y le soba la cabeza.

—Ajá —asiente Iván sin entender la reacción.

Really?! —se calma un poco y se mete otra cucharada.

—Sí, eran muy raros y yo no entendí por qué él se veía tan emocionado con eso.

—Mmm —le mira, masticando. Ni siquiera sabe quién es Francis —, ¿me lo enseñarás después?

Y esto es lo más atrevido que ha dicho en su vida... Después de cuando dijo que se podía comer diez hamburguesas sin problema.

—Está bien —acepta el ruso, pensando que se refiere a los vídeos.

Al se ríe y le aprieta el brazo, pensando obviamente en los besos que le va a enseñar a dar.

oxOXOxo

¡Hola a todoooos!

¿Les gustó el capitulo? ¡Háganoslo saber con un review! ¿Siiii?

¿Soy la única que pensó que Alfred agarraba "otro" grifo? Jojojo

¡Nos vemos el próximo domingo!