Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fic a las inadaptadas, Vicky y Josita en este caso.
oxOXOxo
Capitulo 21:
Francis le mete los dedos en las costillas a su amigo para que se apure ya que están llegando tarde a la escuela y aunque no hagan NADA en clases, debe cuidar su asistencia perfecta. Nah, mentira. Necesita ponerse al tanto con Antonio.
—¡Si sigues haciendo eso nos caeremos! —protesta Gilbert, el cual hace algunas maniobras consideradas peligrosas e ilegales para evitar estrellarse contra un auto que viene en la vía contraria.
—¡Apúrate! —asustado como está, intenta con todas sus fuerzas no gritar como nena de película de terror.
El alemán pisa el acelerador y puede que lleguen a la escuela en muchísimo menos tiempo de lo normal, derrapando en la entrada principal. Francis aprieta la mandíbula en una maniobra desesperada, aferrándose a la cintura del albino con fuerza y el cabello le queda como el de un troll cuando se quita el casco al llegar. Daños colaterales.
—Kesesesese! —se ríe Gil al bajarse de la motocicleta y notar el cabello de su amigo.
El francés se lo aplaca con las manos, ya se lo peinará en el aula.
—¡Gilbert! —sisea, aun está molesto con él, rodando marcadamente la "r" del final.
—Tú me dijiste que fuera más rápido —y está feliz porque se le quitaron los celos.
—¡Pero mi cabello es más importante! —le pellizca la espalda.
—¡Pero no puedo ir más rápido y cuidar tu cabello! —replica mientras se contorsiona exageradamente. Fran sonríe ante eso.
—Lo sé, ¿te quiero, sabes?
Gil, que iba a darle un golpecito en el hombro al francés, se detiene a sí mismo de volver a hacer enojar a su amigo. En cambio le pasa la mano por los hombros.
—¡Ha! Claro que sí, somos el mejor trío desde siempre.
—Aunque el otro no aparezca —tuerce la boca.
—¿Dónde está Tony? —cae en cuenta que Fran no le respondió.
—Con su "tomatito" —mirada cargada de sentido —, al menos eso dijo Iván.
—Ah… Es la primera vez que pasan tanto tiempo juntos —asiente y se le dibuja al instante una sonrisa picara.
—Nooon! —palmada en el culo —, están muy pequeñitos para eso.
—Nunca lo sabrás, kesesese —da un salto, incomodo. Y de seguro que él es de los que habla mucho pero hace poco.
—Non, pero sé que Antoine no es un salido —sonríe con el brinco —, ah... ¿Cuándo me vas a traer una novia?
—No... no... ¿Novia? —casi se ahoga su propia saliva, sonrojándose con la idea.
—Oui! Maman quiere ver a sus hijos felices. ¡Oh! ¿O lo que quieres es un novio? Como quieras, nadie te juzga —bromea.
—¡¿Novio?! ¡¿Estás loco?! —le suelta del abrazo, haciendo una cara de sorpresa que a Antonio le hubiera encantado. No crean mal, no le parece mal que los chicos tengan novios, pero para él no se lo imagina.
—¡Por eso dije novia primero! No te alteres, pettite.
—Es pronto, muy pronto —ignora el tema, caminando un poco más rápido.
Fran suspira y levanta las manos en derrota. En realidad no es que le esté presionando, pero siempre es difícil hablar con él de esos temas. Y él quiere tener más complicidad con él. Mira a Gilbert irse y se le ensombrece la mirada, no es como si pudiera ayudarlo tampoco.
Gilbert sigue su camino hacia el aula, rojo como Chiara y lo peor es que a él sí que se le nota. Se lleva una mano a la cara y piensa en… No, ella no.
Bueno, al menos nos damos cuenta de que el tema sí le afecta.
oxOXOxo
Antonio, en la entrada de la escuela, mira pasar a toda la chiquillada al final del día. La cara de tonto que se carga nadie se la va a quitar en un buen tiempo y los primeros que la notan son la mayoría de sus conocidos.
Chiara ya se había ido hace rato, desde poco después del almuerzo, un poco sofocada después de que el americano los encontrara con las manos en la… en lo que fuera. Así que ahora el español esperaba a sus amigos, no tan calmado como para haberse reunido con ellos antes. El primero en verle es Gil, que al parecer tiene radar cuando de encontrar una víctima para molestar se trata.
—¡Mira quién aparece! —codea al francés —, ¡Pero qué cara, ahora debes confesar todo!
—No lo agobies... Mucho —le pide Fran, caminando hacia él también.
—Hey, tíos —les saluda feliz Antonio. Francis le abraza fuertemente y le besa en la mejilla.
—¡Te fuiste todo el día! —le medio reclama.
—¡HOY FUE EL MEJOR DÍA DE MI VIDA! —les cuenta súper feliz, como si no se le notara.
—¡Cuéntanos! —Fran los empuja hacia el estacionamiento, unos cuantos metros de ahí.
—Hoy decidí darle un beso a mi tomatico —la sonrisa tonta se maximiza —, luego de eso todo fue mejor.
—Oh —miradita maliciosa más un codacito —, aquí Gilbert estaba diciendo algo parecido pero tienes que desmentirlo.
—Sé lo que estabas haciendo —declara el alemán, orgulloso.
—No seas tonto, ¡nos besamos todo el día y me dejó abrazarla! —sonríe y fuera de cuento agrega —, ¡golpea tan fuerte!
—¡Eso es hermoso! —le felicita el francés, no tan seguro de que la italiana lo puede dejar noqueado por accidente sea bueno —, ¿cuando la traerás a casa para conocerla?
—Le preguntaré, me gustaría mucho que puedas conocerla —asiente.
—Sabes bien que si te gusta no importa lo demás, Tony. Soy feliz por ti —le abraza y llegan hasta la motocicleta del albino.
Antonio le devuelve el abrazo y me pregunto si no le duelen las mejillas de sonreír tanto. Qué va, hasta dormido lo va a hacer.
—Eres todo un hombre ahora —sigue picando Gil.
—¡Maman está orgullosa de su hombrecito! —le secunda Francis.
—¡Ya tíos, van a hacer que me sonroje! —les replica Tony muy serio y luego los tres mueren de la risa.
Fran se apoya en el albino para reírse sin perder el equilibrio.
—Los quiero a los dos —sonríe —, ¿nos vamos?
—Nosotros también te queremos —responde el español, incluyendo al alemán en la oración ya que él no dirá nada por vergonzoso.
oxOXOxo
Justo cuando el auto que recoge a Francis llega por él, Alfred e Iván salen de la escuela cada uno con una bolsita de ositos de goma. El francés levanta las cejas y sonríe, saludando al ruso con la mano.
—¡Es que es en serio, dude! —grita Al con la boca llena —, ¡Ese Ludwig es un villano! Sólo debes ver lo muuuucho que se parece con otros de su banda.
Iván asiente a lo que el menor le dice, comiendo lentamente como si con eso cada palabra que dijera Alfred se pudiera quedar grabada en su mente. El americano se ríe con media bolsa de gomitas en la boca y aun así continúa hablando. El ruso sale de su letargo con Francis, devolviéndole el saludo a lo lejos.
El americano nota el movimiento y mira hacia atrás, curioso.
—¿Y ese quién es? —pregunta sin malicia.
—Es Francis —responde el mayor sin pensar que Al esté celoso o algo.
—¡Ah! —se detiene y grita —, ¡Adiós Francis!
El francés se sobresalta un poco con el grito pero se despide también, haciendo cara de extrañeza porque el día anterior Alfred ni lo notó. El americano se ríe de la expresión de Fran y corre un poco para alcanzar a Iván.
—¿Ese fue el que te enseñó los vídeos, no?
—Da, también fue quien me dijo que no estabas enojado y me acompañó a tu casa ayer.
—Mmm... No me acuerdo... No estaba muy concentrado ayer —aunque nunca lo está. Asiente y saca otra bolsita, pero esta vez de frituras —. ¿Quieres ir a jugar a mi casa hoy? —pregunta de la nada.
—Da, ¿no hay problema? —recuerda la mirada asesina del padre de Al.
—Nooo —frunce el ceño, pensando ahora a su papá —, no creo.
—Bueno, llamaré a mi sestra —saca su celular y marca a Katyusha —. Privet, sestra. Me voy a quedar en casa de Alfred.
El americano se ríe por el tono, "no me esperes despierta" agrega en su mente.
—Ah, privet Vanya! ¿A dormir? —pregunta la chica, nada preocupada porque su hermanito se sabe cuidar bien.
—Net, no sé si se pueda, sólo vamos a jugar.
Al levanta las cejas con eso.
—¿Te quieres quedar a dormir? —no le está invitando, pregunta sólo si quiere, sorprendido.
Iván sí que quiere, es algo que siempre ha deseado, quedarse a dormir en casa de un amigo pero… Podría haber problemas de nuevo y había que ir al día siguiente a la escuela…
—¿Mmm? —insiste el de anteojos mientras Kat aguarda pacientemente al otro lado de la línea.
—Net —responde inseguro.
—Oh... —baja la mirada, decepcionado.
Iván se arrepiente, sabiendo que debió decir que sí pero es que… No quiere crear problemas. Al le mira de reojo y no quiere sonar desesperado, pero debe preguntar.
—¿Porque no quieres o porque no puedes?
—No se puede.
—Mañana tienes escuela, si te vas a quedar debes venir por tus cosas —dice Kat que aun sigue al teléfono. Pero obvio Al no la escucha.
—Ah... Ok —sonríe el americano —. Será otro día —se encoge de hombros el menor, salvándole del dilema.
—¿Te quedarás? —pregunta su hermana que ya está haciéndole una mochila.
—Net —responde el ruso y mira a su amigo —, otro día.
—Oh, bien. Regresas con cuidado. Nataliya te envía besos —mas de fondo se escucha a la pequeña llorar —. Paka!
Iván cuelga y mete la mano en la bolsita de frituras de Al.
—Let's go! —se ríe Al, quitando la bolsa antes que pueda el ruso agarrar algo. El más alto frunce el ceño e intenta de nuevo.
—Quiero papas.
—¡Alcánzame si puedes! —le reta Alfred, corriendo hacia su casa.
oxOXOxo
A llegar a la casa Alfred piensa que si esto es una confabulación o algo parecido. ¡No hay nadie! Pero recuerda que su hermano llega bastante después ya que su secundaria es más lejos. Deja la mochila en la mesa de la cocina que es su primera parada y abre el refrigerador.
—¡¿Quieres algo de comer?! —le pregunta al ruso —. Aun falta para la cena.
—Da.
Alfred es el que traga, el pobre de Iván se deja llevar nada más. A estos niños es mejor vestirlos que alimentarlos, sale muchísimo más barato.
—¿Quieres cereal? ¿O un sándwich? Tenemos helado —le ofrece.
—Cereal —hasta le brillan los ojos, en su casa no lo come muy a menudo y sin embargo lo adora. Pero entiende que su hermana no pueda comprárselo.
—¡En un minuto! —le pone un bol grande al frente, una caja de leche y tres cajas de cereales y él se va por el helado —. Chocolate, fresa y frutas, elige el que quieras.
El eslavo escoge el de chocolate, haciendo de tripas el corazón para no tomar los tres y hacer un revoltijo.
—¿Listo? —toma una cuchara y planea llevarse todo el tarro.
—Da —mira su cereal como si este brillara.
—¡Vamos a mi cuarto! —y se detiene —, ¡no para hacer nada de lo que piensas! —agrega, delatándose a sí mismo.
Iván, que pensaba en jugar Dance Dance, se le queda mirando con carita de "¿Por quéee?". Puchero incluido.
—Sólo jugaremos al Dance Dance y comeremos —el muy tonto repartiendo esperanza e interpreta la carita como que Iván sí quería besarle. Se muere del sonrojo.
—Ah —el ruso sonríe y se ve algo tétrico, es que no sabe que estaba pensando Alfred pero bueno. Él sólo quiere competir. Al inclina la cabeza con esa sonrisa y se va hacia las escaleras.
—Ayer sólo jugamos una canción, ¡hoy tenemos que bailarlas todas!
—Claro y te voy a ganar —dice muy animado desde ya.
—¡Ajá! —abre la puerta de su cuarto y entra corriendo. Al parecer, dejó todo conectado, así que sólo enciende el televisor y el juego los saluda.
Bueno, no como saludaría Kortana… Pero sí. Iván se va detrás, comiendo su cereal.
—¡Ahora yo escojo! Let it go! —chilla —, ¿viste la película? Is awesone!
—Da, sí me la vi.
—Awesone! ¡Yo soy Elsa! —se la pide antes que alguien más lo haga. Que ese alguien más sólo podía ser Iván y sí, él la quería.
El mayor le mira desconsolado pero no queda de otra, escoge a Anna y baila con mucha gracia y agilidad. Alfred hace las partes del coro bien pero luego se pone a cantar y parece que está jugando a los Powers Rangers.
—LEEEET IT GOOOO!
—Leet it goooo tha perfecr girl is goooonnn —canta el ruso también, pronunciando mal algunas palabras pero importándole poco.
Al se ríe sinceramente y se le olvida de salvar su orgullo. Toma a mano de Iván y hace un paso que no debía pero que se le antojó. Y sólo consiste en darle una vueltita. El mayor se deja dar la vuelta y se ve gracioso por la diferencia de altura.
Alfred se ríe y le hace dar otra.
—¡Ves, soy muy bueno en esto! —tan orgulloso.
Iván que no sabe que le mata las ilusiones, deja de dar vueltas y pone a Al a dar vueltas con gracia y facilidad y terminan haciendo pasos súper complicados. El americano da un par de saltos y con las vueltas se ríe mucho, maravillado con el mayor y sintiendo la panza calentita.
El eslavo se siente muy feliz porque le gusta bailar y Alfred es fácil de manejar. El menor le hace dar vueltas, tomados de las manos y terminan chocando un poquito con las cosas de los alrededores, mas no les importa mucho.
En un impulso de valor, del mucho que tiene, Alfred le abraza.
—¿Me enseñarás lo de los vídeos? —le dice contra el pecho. Iván sólo es capaz de verle la coronilla.
—Pero no sé cómo se llaman los videos —le abraza de vuelta, sintiendo al chico agradablemente calentito.
—¿Eh? ¿Y eso qué importa? —levanta la cabeza.
—No puedo mostrarte el video —responde.
—¿Cuál vídeo? —no entiende qué tiene que ver.
—El de los besos.
—¡Noooo, Iván! —se ríe.
—¿No qué? —frunce el ceño, empezando a confundirse. Con Alfred le pasa a cada rato.
—¡Los vídeos no! —le empuja pero sin apartarle —, yo hablaba de que... Me enseñaras lo de los vídeos...
—¡Ah! —misteriosamente, se sonroja cuando lo entiende —, podríamos intentarlo pero no sé cómo hacerlo.
Al americano se le abre la boca, sorprendido y se ríe por la expectativa.
—Bueno... —le pone las manos en los hombros —, así subimos de nivel.
oxOXOxo
¡Apuestas!
¿Cuánto a que esto sale mal? ¿Cuánto a que sale bien? ¿En quién cree que pensó Gilbert?
Nah XD sólo queremos saber sus opiniones.
Muchas gracias por sus reviews pasados, nos hicieron muy felices :3
¡Hasta el próximo domingo!
