Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fic a las inadaptadas, Vicky y Josita en este caso.
oxOXOxo
Capitulo 22:
El ruso intenta recordar lo que pasaba en los videos; roces de lenguas, labios húmedos y gemidos. Se abstiene de decir sacar el móvil y buscar los vídeos a toda costa, amparándose en que ya lo había hecho dos veces. Hala al menor y se le acerca lentamente.
Al le pasa los brazos por detrás del cuello y queda colgando, con los pies en puntillas. Y como es impaciente, le estrella los labios en la barbilla. Iván se ríe, no por lo torpe si no porque le hizo cosquillas y Alfred se quiere morir de vergüenza, pero se relaja con la risa.
—Dudeeee —susurra, soltándole y poniéndole una mano en la mejilla para pedirle algo que va a negar por el resto de su vida —, siéntate, please...
Iván le hace caso, buscando a tientas la cama del americano para poder sentarse sin quitarle los ojos de encima. El menor está pensado que en un futuro, muy pero muy cercano, será más alto que él y lo verá desde arriba. Le toma la mano, esperando que el otro haga algo. Lo que sea.
El ruso vuelve a acercarse y él sí logra algo que Alfred nunca podrá hacer, ser suave. El beso no es taaaaan distinto a los anteriores, pero el que sea más largo es otro asunto. Al aprieta la mano que le sostiene, cerrando los ojos y temblando un poco, asustándose con la sensación. Pero contradiciendo al miedo, se acerca más al mayor y se gira completamente hacia él.
El ruso rodea con sus brazos al menor al sentirle moverse, creyendo que se quiere separar. No quiere que lo haga, quiere sentirle tan cerca como están ahora. El menor da un respingo y a su vez, le abraza fuertemente, sujetándose de la camiseta del mayor. Pero en algún punto, tiene que separarse con una gran exhalación.
Y eso que no fue un gran beso, simplemente una suave, muy suave presión de sus labios. Aun así, Alfred siente sus manos dormidas y el estomago retorcido. Intenta decir algo pero no le sale la voz, en su lugar, le pone ambas manos en los hombros y se arrodilla en la cama.
Iván tampoco tiene nada que decir y no sabe si lo hizo bien o mal, sólo que se sintió morir, el exagerado. Al se inclina y le da un besito en un pómulo, sintiéndose súper atrevido.
—Me gustas —le dice al segundo beso, esta vez en el otro pómulo. Iván le abraza con más fuerza, tomando esas palabras como algo mucho más valioso que el beso en sí, pero no desprestigiándolo tampoco.
—No sé si lo hice bien pero a mí me gustó mucho —y eso significa algo en la línea de "también te quiero, no dejes de quererme", pero no se atreve a decirlo. O más bien no lo entiende.
Alfred se ríe y asiente. Y no, no sabe si así era o no, pero también le gustó y mucho.
—A mí también —le abraza de vuelta.
Iván recuesta su cabeza en el hombro del americano, oliendo su piel y encontrándolo calmante. Al se ríe bajito con las cosquillas que le causan la respiración del mayor, quedándose así por tanto tiempo que casi no nota el sonido de la puerta principal abriéndose.
Alfred se separa no sin antes sonreírle.
—Debe ser Mattie —se baja de la cama y se sienta en el piso —, no que sea un problema ni nada —se apresura a aclarar, halándole de un pierna del pantalón.
El ruso le mira con los ojos entrecerrados por el adormilamiento, sintiendo el tirón.
—¡Ven aquí! —le hala más mientras recupera su helado, que ya debe estar derretido así como los cereales de Iván súper inflados.
El más alto se le sienta al lado, pareciera que se le acabó la energía con la que funciona. Al se lleva el tarro a la boca y se lo toma como refresco, viendo hacia la puerta.
—Hey bro! ¿Dónde estás? —grita el mayor de los gemelos desde la cocina, recogiendo los bolsos de los tortolos.
—I'm here! —grita Alfred desde la habitación
—¡Dejaste tus cosas en la cocina! —intenta que suena como un regaño pero por lo suave de su voz sólo suena como un aviso. Abre la puerta del cuarto y se encuentra a su hermano y su…. Eh, Iván —. Hi…
—Privet —saluda el ruso en automático.
—¿Quieres helado? —pregunta Alfred dándole un último trago a la sopa dulce.
—Yes! ¡Dame! —con el helado no se juega. Se lanza a por él. Iván se encoge contra Alfred cuando lo ve saltar así, teniendo un obvio deja vú con Nataliya.
—¡Pero sólo hay un poco! —se ríe, extiendo el tarro hacia él.
Mathew mete los dedos en el tarro y se los lleva a la boca. ¿Es que se hermano no usaba cuchara? Y si la trajo, ¿Dónde la dejó? La busca con la vista y a tientas. Alfred se ríe de la cara del ruso y abre la boca para que le dé cereal. Mattie sigue todo el proceso.
Iván se queda mirando a Alfred y le da cereal, sonrojándose de nuevo y ni idea de por qué. El menor lo nota y se sonroja a juego, pensando en lo que estaban haciendo antes. Mastica y abre la boca otra vez. Mattie debe estar raspando el tarro del helado, ignorando al par de tontos, rojo también.
Iván vuelve a darle otra cucharada ahora con un poco más de cereales.
—Esto está muy suave, dude —se ríe y se le repega. El ruso asiente, acercándose a él también —. Sabe bien —le dice en un intento seducción infantil que sólo su hermano va a entender.
Mattie se gira a su hermano escandalizado y es que no sabe hasta dónde han llegado en su relación. Aunque no mucho en un día... Quién sabe, estos no son Francis, pero para él todo es un avance.
Alfred le mira de la misma forma y luego a Iván. Este no se entera que pasa, pero por alguna razón el corazón se le acelera.
—¡Mathew! —lo regaña Al, riéndose.
Math se ríe, un poco perturbado pero feliz por Al. No lo había visto antes así, tan… lindo.
—¡Estábamos jugando al Dance Dance! —le cuenta cuando le ve reírse —. ¿Qué vamos a cenar hoy? —agrega.
—¿Macarrones con queso? Puedo hacer lo que quieran si hay ingredientes —se levanta para ir a la cocina.
—¡Macarrones! —él es feliz mientras sea su gemelo el que cocine. El mayor asiente y se va, echándoles una última miradita tímida.
—A mí también me gustan los macarrones —confiesa el ruso en cuanto Mathew desaparece —, cuando vinimos de Rusia era pocas las cosas que nos podíamos permitir comer. Pero mi sestra nos preparó a Nataliya y a mí un plato grande a cada uno cuando obtuvo su primer trabajo.
—¿Macarrones con queso? —levanta las cejas Al, sintiendo no sé qué con esa información —, ¿no tenían comida…?
—Son deliciosos, me gustan mucho con queso derretido —se le ensombrece la mirada, recordando cosas que no desearía y además, la nostalgia derritiéndole desde adentro. No responde la pregunta del menor.
—Y-yeah! Yo a veces le echo mayonesa —le agarra la mano con mucha necesidad. Iván pestañea dos veces rápidamente y sonríe como si nada.
—Con mostaza también sabe bien.
—¡Mostaza! —cara de asco —, ¡la mostaza es para los Hot dog, Iván!
—Pero la mostaza es rica con los macarrones, deberías probarla.
—Mmm... —no tan convencido, levantándose —, ya veremos... ¿Vamos con Mattie?
—Da.
—Good! —le arrastra hacia la cocina, corriendo.
Y Mattie, ahí los tendrás todo el rato que cocines, hablando de cosas asquerosas y gritando muertos de risa.
Pobre Mathew menos mal ha vivido 13 años con su hermano, si no, querría lanzarle la olla de macarrones encima. Y luego ir a por todos quienes lo molestan por ser tan tímido y declararse a la chica que le gusta. Pero eso nunca pasará y Arthur lo agradece porque su hijo el mayor es muy sensato.
oxOXOxo
En la mañana del jueves, Francis se despierta con una fabulosa idea y necesita poder italiano para poder hacerla andar. Con los ojos aun entrecerrados del sueño, busca su móvil y le envía un mensaje a Feli para quedar antes de entrar a clases.
Ella también está dormida y la despierta el sonido del celular pero antes de leerlo se duerme otra vez. Obvio que el francés ni enterado, se levanta con esfuerzos a escoger su ropa del día. Es Chiara quien, después de una media hora, la despierta.
—Feliciaaa —la mueve de un hombro.
—Cheee? —le contesta perezosa.
—Levántate...
—Ya voy —se levanta y medio dormida mira el texto —, ¡Debo irme urgente!
—¡¿Por qué?! ¡Aún es temprano! Il nonno hizo el desayuno.
—¡Francis dice que debe verme urgentemente antes de empezar las clases! —y ojo con el drama, él nunca escribió eso de urgente.
—Che?! ¿Antonio está bien? —la otra del drama.
—¡No lo sé! ¡No me dijo! —se mete corriendo al baño, pensando lo peor. Chiara sale del cuarto en una carrera por la vida, o sea, a por su móvil.
—¡Bastardo! —chilla.
En la cocina de la esplendorosa casa, el abuelo de las italianas se pregunta qué les pasa ahora a estas niñas.
oxOXOxo
El francés se acomoda el cabello con ayuda del reflejo de su móvil. De seguro que estaba exagerando con las hora que citó a su amiga. Pobrecita, ni siquiera era para alarmarse tanto, piensa cuando la ve llegar. Le sonríe y guarda el móvil con un movimiento fluido.
Pero sí, su problema era para alarmarse. El otro dramático.
—¡Ay, Fran! ¿No llego tarde? —jadea la chica, apoyándose en el chico para respirar profundamente.
—Non, acabo de llegar también —cliché de película romántica. Saca un pañuelo y le seca la cara.
—¡¿Qué es lo que pasó?!
—Que luego no te veo en el resto del día —le acomoda algún mechón rebelde y le hace vientito, cayendo en cuenta que no le ha contado NADA —, tuve una idea fantástica.
—¿Una idea fantástica para qué?
—Mira, antier fui a casa de Alfred con Iván —le empieza a contar.
—Ah, sí ellos se reconciliaron —asiente ella, necesitando saber aún porqué están en la escuela tan temprano.
—Sí, pero... —se muerde el labio —, no fui sólo a eso.
—¿Entonces?
Francis suspira y sonríe de lado, sintiéndose entre feliz y triste. Y rechazado.
—Me gusta el papa de Alfred.
—CHE COSAAAAAA! —casi se va de espaldas.
—Oui! —grita él también, bajando la mano con el pañuelo —, pero no me creyó cuando se lo dije y me rechazó.
—Lo siento mucho —le pone una mano en el hombro —, pero… ¿en verdad te gusta?
—Claro que sí, al principio pensé que sólo me gustaba por su culo pero… —indaga —, cuando me respondió al beso fue tan... ¡Perfecto!
—¡¿Lo besaste?!
—¡¿Crees que fui muy rápido?! —se agobia.
—Pues, si alguien que no conozco de nada llega a besarme es obvio que me asustaría —sino es que lo golpea, llega Chiara y lo manda a asesinar y su abuelo esconde el cuerpo —. De seguro que se asustó, pero no hay nada imposible de arreglar.
—Iván me dijo que debía comer con él —le sonríe —, ¿puedes creerlo? Tiene bastante buenas ideas ese muchacho.
—En general es un desastre, ¡pero deberías intentarlo! —le quita el pañuelo para seguirse secando ella —. Y ser tú mismo.
—Sí, es un amor —sonríe y es que ahora sí le cae bien. Con el último comentario frunce el ceño, Feli ha dado en el blanco —. Creo que ese fue también el mayor de los problemas… No ser "yo". Pero bueno, a lo que iba, allí es donde entras tú.
—¿Qué debo hacer?
—Como te decía, la idea de Iván me pareció buena, pero tiene un fallo —pausa dramática —, él no querrá ir conmigo a ninguna parte.
—¡Veee~! —y ese es un gemido desgarrador —, ¡debemos hacer que puedan encontrarse!
—Ese es el asunto, no querrá salir conmigo, pero yo puedo ir a donde está él —sonríe —, pero necesito que Alfred y su hermano no estén —miradita de if you know that i mean.
—No se me ocurre nada, para serte sincera —se mece la barbilla.
—¿Los invitarías a tu casa? Pensaba que es un bonito detalle para este fin de semana y de paso me ayudas con esto —ojos de corderito.
—¡Ah, claro! Podrían quedarse a dormir también.
—Oui, podrían hacer una pijamada e incluso también invitar a Lud.
—Invitar a Lud… —se lo piensa por Al y por ella también —, no creo que haya problema. Y también puede venir Antonio.
—Tranquila —la medio abraza —, no tienes que invitarle si no quieres, pero ahí estarán tus amigos que te cuidan. Oh, claro que él también. No creo que a tu hermana le guste la idea pero si él está allí...
—Es que a Alfred no le gusta Lud, bueno, a Lud tampoco le gusta Al —suelta una risita. El único problema de ella es que no sabe cómo tratarle ni de qué hablarle.
—Eso no lo sabía —la hala hacia el lugar —, ¿crees poder manejarlo?
—Sí, sí. ¡Comeremos mucha comida deliciosa! —la forma de resolver conflictos universal.
Fran le sonríe y le da las gracias, haciéndole un gesto galante para entrar al colegio. Justo ahí se encuentran de frente a dos chicas muy familiares, que algunas veces vio el francés con Felicia.
—¿Esas no son tus amigas? —las señala con la barbilla.
—¡Ah! Sí, son Sakura y Eli —sonríe —, ¡Eliii! ¡Sakuraa! Ciaooo!
—¿No están... peleando mucho? —se echa hacia atrás con la intensidad de la batalla verbal que parecen estar llevando a cabo. Ninguna de las chicas se percata de los otros dos.
—No lo sé, suelen ser muy unidas —se dirige hacia ellas, preocupada.
El mayor se encoge de hombros y bueno, chisme es chisme.
oxOXOxo
¡Hola, holaaa!
¿Cómo están, gente sexy? ¿Les gustó el capitulo?
Sí, Fran va hacia la carga de nuevo. ¡Y dos nuevos personajes aparecen!
¡Nos vemos el domingo próximo!
Nos hace muy felices que sigan nuestra historia. En verdad la relación de Feli y Lud es muy adorable ya que el es tan penoso.
Antonio puede ser muy mano larga pero quiere tanto a su chiara que se controla, es que estos chicos sobrehormonados
