DISCLAIMER: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fic al grupo de Las Inadaptadas, Vicky y Josita en este caso.

oxOXOxo

Capítulo 23:

—¡No puedo creerlo de ti! —grita una alta chica de largo y ondulado cabello castaño. —, ¡Es obvio que el AuSui es canon!

—Claro que no. Es PruAus, ese es el canon —le replica una pequeña y delgada japonesa de cabello negro hasta los hombros.

—¡¿PrusAus?! —se lleva una mano a la boca como si le hubiera dicho que su papá es satanista y asesina gatitos —, ¡La tensión sexual que tienen no es por amor!

—Sí que lo es. Austria y Suiza dejaron de hablar por siglos —le dice escandalizada, no puede creer lo equivocada que está su amiga.

—¿Y eso qué? ¡Cuando se encuentran por "casualidad" terminan extrañándose el uno al otro!

—¡No es verdad, deshonor para ti Elizabetha-san! —suelta dramática la japonesa como nadie la había visto nunca.

—¡Estás equivocada, Sakura! ¡Es como si insinuaras que tampoco el GerIta es canon!

—Eso no tiene nada que ver con lo otro —saca el celular y le muestra algo —, mira qué tan canon es el PruAus.

Felicia mira al francés con cara de no entender nada, empezando a asustarse con los gritos. Fran se encoge de hombros, apresurando el paso hacia ellas.

—¡Ausui forevah! —la más alta también saca el móvil y casi que se lo estampa en la cara.

—¿Deberíamos detenerlas? —pregunta la italiana.

—No lo sé —y llegan justo donde están. Todo el maquillaje que Sakura pudo haber tenido se encuentra en el móvil de la otra chica ahora —. ¡Chicaaaas! —se adelanta él, preocupándose ahora sí —, ¡no se lastimen!

—¿Eh? —Sakura lo mira descolocada porque para ella estaban hablando normal, como siempre.

—No estamos peleando —se ríe Elizabetha y le brillan los ojitos al ver a su vecina —, ¡Felicia!

Ciao, Eli —saluda, queriendo que le devuelvan su preocupación —, estaban peleando.

—¡No! Era una discusión seria y de suma importancia, ¿verdad, Sakura? —le pone un mano en el hombro a la más pequeña.

Hai —dice la japonesa ahora educada y calmada como siempre la ven.

—¿Ves? —se vuelve Eli a Fran —, tú también tranquilízate, Francis.

El rubio se queda dafaq porque no la conoce de nada. Eli le da unas palmadas en la espalda con demasiada fuerza tal vez y se vuelve a Felicia.

—¡Sakura y yo te queríamos preguntar algo! —le dice a la italiana.

—¿Ah, qué?

—Bueno, verás. Vimos a un par de chicos agarrados de la mano ayer y cuando los seguimos los vimos contigo —y está diciendo que es una acosadora pero ni le importa.

Fran se le aleja un poquito temiendo por su vida y analizando de dónde es que se conocen.

—¿Un rubio de anteojos y uno grandote que lleva una bufanda a pesar de que estamos en septiembre? —pregunta Feli, más relajada de lo que está Francis. A Sakura le brillan los ojos.

—¡Sí! —Eli da una palmada, eufórica —, ¡debes presentarnos!

—¿Eh? ¿Por qué?

—Eso es complicado de responder —extiende una mano —, Sakura, muéstrale.

La japonesa busca algo en su celular y le muestra a Feli una foto, cubriendo con una mano el aparato para que los que van entrando al lugar no se traumen. En la foto un chico rubio de unos veinte años y de anteojos con atuendo militar en abrazado fuertemente por otro chico de cabellos casi blancos, un abrigo muy largo con bufanda y un grifo. Muy sana elección para que la italiana no huya.

—A penas los vimos pensé: "Ah… se parecen totalmente, tengo que conocerles" —extiende los brazos y para ser una chica muy refinada se nota a leguas la perversión que arde en sus ojos. Sakura asiente.

—Veee~, ¡Son iguales! ¡Es como si los hubieran dibujado a ellos! —toma el celular para examinar mejor la foto, se ríe —, pero con músculos.

—¿Verdaaad? —y ya siente que por fin la va a reclutar en su perv team —, Lily tiene aun mejores —cejas cejas.

Francis se asoma detrás de la italiana para ver lo que sea que le hayan enseñado. Levanta las cejas, muy interesado ahora. Sakura nota la mirada y comienza a pasar las fotos y hay algunas de besos y abrazos más candentes.

—¿Lily Zwingli? —recuerda a la chica como una pequeña y solitaria princesa encerrada con el cascarrabias que tiene por hermano mayor.

—Sí, es muy linda y tímida, pero es parte del grupo —se cruza de brazos, recordándola —, nunca tienes oportunidad de verla porque es de otra escuela y su hermano es muy sobre protector y no la deja salir mucho. Pero si quieres te la puedo presentar.

Francis sonríe de lado y se le van los ojos. Aunque no mucho, son sólo dibujitos sexis para él.

—Oh, eso sería estupendo, siempre que la veo está sola…

—Sí… Por lo menos en Skype siempre podemos conversar. ¡Ya sé! Quedemos algún día —propone Elizabeth.

—Ah, de hecho, este fin de semana haré un pijamada en casa —habla fuerte para Fran escuche —, estás invitada.

El chico, que está medio babeando con otras imágenes, sonríe al escucharla.

—¿En serio? ¡CLARO QUE VOY! ¿Te vienes, Sakura?

—Sí, si no hay problema en ello —asiente y guarda el móvil en su bolso de mano.

—¡Bien! ¿Qué debo llevar? ¿Quienes más vienen? —empieza con el interrogatorio, tomando a Felicia de la mano y llevándosela de allí.

Fran se contiene de alargar una mano para que no le quiten el aparato, preguntándose si se olvidaron de su existencia al verlas irse sin él. Se queda allí, tan forever alone.

—Alfred Jones, Iván Braginski y Antonio Fernández —hace un recuento mental —, creo que también Gilbert y Ludwig Beilschmidt.

—¿Gilbert? ¡Ese chico me provoca hacerlo papilla! —aunque se ríe al decirlo y luego cae en cuenta —, ¿Iván y Alfred son de los que hablábamos?

—Sí —asiente y luego la mira a la cara —, ¿por qué te cae mal Gil?

—¡¿Escuchas, Sakura?! —emocionada —, oh, ¿él? Fuimos juntos al kínder Garden. Nunca nos llevamos bien.

—Ah… —la mira agobiándose un poco porque no quiere que el ambiente se ponga raro ese día o lleguen a discutir.

—Estoy encantada de ir —responde Sakura, demostrando esa emoción con una pequeñísima sonrisa.

—Pero no importa, es tu pijamada e invitas a quien quieras. Además, no voy a dejar de ir —la calma Eli, notando la cara de la italiana. Felicia exhala, más tranquila.

—Me alegra —sonríe.

—A mí también, ¡Muero por conocerlos! —y esa es una verdad a medias. Sakura sonríe esta vez más ampliamente.

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Chiara sale del cuarto de su hermana como si tuviera propulsores en las piernas, asustada y sudando frio. Abre la puerta de su cuarto de un empujón y se arroja sobre la cama donde está su móvil.

—Bastardo… bastardo —marca el número y espera impaciente a que le conteste.

Antonio responde al cuarto timbre y no se entiende lo que saluda por tener medio kilo de churros en la boca. Ella le grita algo en italiano sobre un barbudo y que está en peligro y que si está bien.

—No es que esté preocupada ni nada —finaliza todo el flujo incomprensible de palabras.

—¿Eh? —traga con ayuda de un vaso de leche —, ¡Tomaticooo! ¡Estoy bien! Gracias por preocuparte, es más, estoy súper feliz porque me llamas.

—¡QUÉ NO ESTABA PREOCUPADA!

—¡Oh! Yo creo que sí —sonríe y la frase es dicha con toda la ternura que le provoca la chica. Chiara se sonroja y estrella la cara en su almohada.

—¡Qué no! —se escucha estrangulado. Antonio cierra los ojos y se le ocurre la madre de las ideas. O sea, algo bien tontito.

—¿Quieres que vayamos juntos a la escuela? —y es que todavía está pensando en los besos de ayer.

—Noooo... —eso es un sí rotundo.

—¡Entonces paso por ti a las nueve! ¡Hasta luego! —cuelga, feliz.

—¿Eh? ¡Oye…! —mira el móvil a ver si le colgó y cuando nota la hora es que se infarta. Las ocho y quince. De un salto se levanta de la cama y tira el móvil en donde caiga, metiéndose al armario. Histérica.

Tony se pone en lo mismo, que es meterse una camiseta y unos jeans y ya. En cambio Chiara saca todos sus vestidos nuevos y que son como treinta, cuando escucha a su hermana correr hacia la planta baja y a su abuelo gritarle que se lleve el desayuno.

Se asoma y bueno, sigue a lo suyo, entrando al baño y después sacándole unos zapatos de tacón muy monos a Felicia. Su hermana no le puede reclamar, ella también se pone los suyos.

Baja las escaleras un rato después y le pregunta a su abuelo cómo se ve.

—Fantástica, niña mía, como siempre. ¡Es una bendición tener a estas nietas tan hermosas! —extiende ambos brazos para agarrarla, pero la chica sale huyendo antes de sonreír como idiota, diciéndole que ciao.

El abuelo Rómulo se queda llorando sin consuelo.

Felicia sale al jardín y se encuentra a Toni con Gil estacionando la motocicleta en la entrada.

La italiana ve a los chicos con incredulidad, querida niña… te irás de sandwichito. Gilbert se ríe de la cara que pone y empieza a tocar el claxon como loco. La chica se acerca entre asqueada y debe preguntar, esperando que haya una forma razonable –que le convenga a ella- para arreglar este asunto.

—¿En qué se va a ir tu amigo? —pregunta echándole una mirada ceñuda al albino.

—Pues aquí, los tres —tan despreocupado y sonriente el español. Chiara abre la boca y es que quiere matarte ahora mismo.

—¡No cabemos! ¡Y LLEVO VESTIDO! —y en su mente agrega que esperaba ir solos. ELLOS DOS.

—Sí cabemos, Francis ha ido con nosotros —para él no hay problema.

Y sí que ha ido, pero va gritando, nervioso y despotricando por su cabello.

—¡Pero es que...! —se les acerca y quiere un beso pero ese idiota alemán está allí riéndose de ellos —, yo conduzco.

Tony mira a su amigo y le hace ojitos. Si Chiara fuera la que condujera, a ellos les tocaría ser los llorones y gritones esta vez y no Francis. Sin pensar en ello, Antonio la toma de la mano y le da un beso en la comisura de los labios.

Gil no le va a dar la moto, ni siquiera a su hermano se la presta y levanta las cejas con el beso. Les silba, admirando la forma del español para distraerla.

Ella se sonroja y le palmea la mano. Se gira a Gilbert con un cara de felicidad que pretende ser molesta y parece que tuviera dolor de estomago.

—Yo manejo.

—Esta awesomidad es sólo mía, no se presta —niega con la cabeza. Ella bufa y se escapa de golpearlo, pero se rinde.

—Bien. Voy atrás entonces —sí que la distrajo el beso.

Antonio sonríe feliz mientras que el alemán hace rugir el motor.

—Pero espérenme un momento, este vestido no es para ir en motocicleta —y se va hacia la casa.

Gilbert la mira totalmente indignado, con las horas que son y nada que se largan.

Y llegarán tarde.

Muy tarde.

Diez minutos después, milagrosamente, sale con un jean y botas. Y otro bolso y anteojos de sol. Y otras joyas. Y una lonchera que combina con sus pendientes.

Antonio se babea porque con esa ropa se le marca todo el cuerpo. Ella lo "ignora" viendo hacia otro lado para esconder la sonrisa de satisfacción que se lleva, montándose detrás de él y tocándolo lo menos posible.

Y así los tres se van para la escuela, cabe decir que ella se queja menos que Francis porque está acostumbrada a la velocidad y que Toni se nos va a Chiaralandia cada vez que ella se agarra de él para no "caerse".

Hasta se puede decir que se divierten. Menos Gil, Gil es sólo el chofer hoy.

Al llegar, casi se les cae la cabeza con el frenazo que da el alemán, muerto de risa. Su pequeña venganza según él. Ni tanto, ellos disfrutaron el viaje.

Chiara se baja de la moto y abraza al español en un ataque de adrenalina. Y casi que se lo come, ahí, contra la moto.

Gil silba y hace escándalo, soltando la moto para aplaudir pero la agarra de inmediato ya que no le puso la patilla y el par de tórtolos casi que se iban al suelo con ella.

Y le tocó cargar con la moto y con ellos.

Y no los lleva de la manita porque no es su padre.

—Hoy... —empieza ella, soltándole un poquito —, no podemos...

—¿Qué, qué? —no sabe ni donde está parado.

—¡Qué hoy sí hay que ir a clases! —le empuja.

—¡Ah, ah! Sí, sí, obvio —no deja que lo aparte y le da un beso rápido sólo para correr al aula con Gilbert detrás.

Ella le lanza un manotazo pero no le alcanza a dar. Aun así, sonríe al verle irse, sacando su móvil y llamando a su hermana. Se va a morir cuando le cuente el chisme.

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—Oye, Gil —le llama Fran desde el regazo del español a la vez que el profesor sale del aula, dándole a sus alumnos una hora de estudio libre.

—¿Mmm? —responde este desinteresado, hojeando una revista de autos.

—Antes me encontré una niña que te conoce pero yo no la ubico —entrecierra los ojos, esperando la reacción del alemán.

—¿Una niña que me conoce? —deja la revista a un lado, sonriendo con orgullo incontenible —, ¿y quién no me conoce?

Oui, se llama Elizabeth y es bastante guapa —resopla con la sonrisa, aunque divertido.

Aquí es donde las cosas imposibles empiezan a suceder, como el ver a un albino ponerse pálido. Y es lo que le pasa exactamente al alemán.

—¿Eli?... —carraspea y se nota el momento en que la confianza se quiebra, dando paso a unos nervios inexplicables —, y… eh, ¿qué te dijo?

El francés frunce el ceño con el nerviosismo. ¿Si se conocen y no se llevan bien? Se pasa una mano por el cabello en un movimiento elegantemente aprendido.

—Nada —desinteresado.

—Ah… —desvía la mirada a la rubia cabellera de su amigo, hasta creería uno que es tsundere. Hasta se cruza de brazos e infla las mejillas —, no es que me importe lo que esa loca piense.

—Pues me pareció una chica bastante... —y recuerda los gritos que estaba dando con la niña japonesa... —, es muy alegre. ¿Pero sí la conoces?

—¿No la recuerdas? Estuvo en el jardín de niños con nosotros —Gilbert está rememorando episodios terribles de su infancia al parecer.

—La recordaría, es muy bonita —se lleva una mano a la barbilla, frunciendo el ceño.

—No sé cómo no sabes quién es, ¡siempre se metía con nosotros! —obviamente está olvidando mencionar el pequeño detalle de que a Eli la vestían como niño cuando estaba en el kínder y sólo él la vio alguna vez con vestido en algún centro comercial y fue un shock terrible.

—No, no recuerdo algo así —y es que ni a él ni a Tony los molestaban, sólo a Gil.

—¿Cómo que no? ¡Me golpeaba, y se aprovechaba porque era niña y no podía golpearla de vuelta, nos dejaba sin comida! —se la imagina como un monstruo.

Francis se vuelve a Tony, pidiéndole que lo ilumine ya que él nunca sufrió acoso de nadie... Y...

—Espera —se lleva una mano a la cara y extiende la otra para que no hable —, en el kínder garden había un niño que no se llevaba contigo. Hédeváry o algo así. Pero no recuerdo ninguna niña.

—Hédeváry es Elizabetha —dice Gilbert, poniendo los ojos en blanco.

—Pero era un niño, non? —compara al chiquillo con pantaloncillos cortos, una camiseta holgada, gorra y raspones por todo el cuerpo y la chica de ahora, con vestidos muy femeninos y el pelo largo y cuidado. Adornado con una flor, si mal no lo recuerda. No se lo cree.

—No, no era un chico. Es ella.

—Oh, pues ella nunca me molestó ¿y a ti? —le pregunta al español.

—¿Eh? ¿Qué? —el moreno mira a todos lados, habiéndose despistado por un momento —, ¿de quién están hablando?

Fran le sonríe aunque quiere darle un zape, ¡Están en el chisme! Se levanta y se le sienta en el regazo, súper acostumbrado a ello.

—Gilbert nos cuenta que en el kinder garden lo molestaba una niña travesti o algo por el estilo.

—¡Ah! —mira al albino —, no había una niña así que yo me acuerde, ¿sabes? Sólo este niño de apellido raro que le daba que comer a este de aquí gusanos de tierra. Creo que era húngaro.

Oui, Hédeváry y Gil me está diciendo que es chica.

—Nah, no lo creo. Era niño, tenía ropa de niño y siempre actuaba como uno, tal vez te confundiste —abraza al francés.

—Es lo que digo, pero Gil insiste —le abraza porque han pasado un par de días si su amigo que más le entiende —, si quieres la buscamos y le hablamos.

—Deberíamos hacerlo y así salimos de dudas —se ríe el español.

—¡Ustedes nunca me creen! Miren lo que pasó con el gigante ese, yo estaba en lo cierto —da una palmada en la mesa, hartándose de que no se lo estén tomando en serio —, ¡ya verán que sí era ese niño!

—No es que no te creamos, cherie, es que siempre pensamos que era niño —aunque se ríe de lo que dice Tony.

—Pues era niña, siempre lo fue —se cruza de brazos, saboreando otra vez la decepción que le causó enterarse de ello.

—Te creo, te creo —extiende una mano hasta ponérsela en la cara —, ¿por qué nunca supimos que estábamos en la misma secundaria?

—Y yo qué sé —jum.

—Mmm —Francis inclina la cabeza, haciéndose muchas ideas desde ya.

—¡Anda, será interesante conocerla ahora! —dice Antonio con toda la intención de molestar al alemán.

Oui, es muy bonita. De hecho, es vecina de tu tomatito —miradiiiita.

—¿En serio? No, definitivamente no la reconocería.

—Ni yo la reconocí —y se le acerca al oído —, la verás el domingo.

—¿Eh? ¿Qué pasa el domingo?

—¡Yo no quiero verla! —protesta Gil, no va a echar a la basura todos esos años evitándola.

—Pregúntale a tu tomatito más tarde —le manda, asumiendo que Felicia se encargará de contarle —, no seas así cher, debes ser un caballero. Además, se ve bastante agradable.

Fran está hablando en nombre de la influencia de toda la porno que la chica le mostró.

—¿Quién, ella? Nah, yo soy un caballero pero ella es un marimacho.

—Claro que lo eres y ella se ve toda una dama —le dice con condescendencia, aunque simulándolo —, ya pasaron muchos años. Hablarle una vez no te hará mal.

—Quizás se dé cuenta que meterse con este ser awesome es muy mala idea —sonrisa peligrosa, aunque en el fondo está temerosillo.

—Ah, mi tomatito… Hoy estaba tan —se le escurre la baba —, se montó con nosotros en la moto… Ah, sí eres un caballero.

Oui, así se lo puedes dejar en claro y demostrarle lo grande y apuesto que te has vuelto —y así se convence a este niño, se vuelve a Antonio —. ¿En serio? ¿La dejaste, Gil?

—Ya se dará cuenta esa tonta —toma de nuevo su revista, lanzándole al francés una sonrisa burlona —, ah sí, no gritó como tú.

—¡Será porque no le importa estar despeinada! —se pica como siempre con ese tema.

—¡Claro que sí le importa! ¿No ves que siempre habla de lo fashion y todo eso? —él no entiende qué sea eso pero sí sabe que su italiana es muy coqueta.

Francis pone los ojos en blanco y ni se mueve cuando el profesor llega por fin al aula.

—¿Qué? ¿Por qué te enojas? Tú sabes que sí, ella es muy fina —le dice el español que tampoco se inmuta por ello.

—No me enojo, Tony —y no lo está, simplemente no le gusta el tema.

El moreno se ríe, como no, yo creo que aun muerto se estaría riendo. Eso es creepy. El francés le da un golpecito suave en la mandíbula, riéndose él también.

oxOXOxo

¡Hola cositas sexys! ¡Tan sexys como las imágenes yaoi en los celulares de Eli y Sakura! XD

¿Les gustó el capítulo? ¡Es largo a comparación de los anteriores!

Queremos agradecer mucho los últimos reviews, como siempre :3

¡Nos vemos el domingo próximo!