DISCLAIMER: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fic al grupo de Las Inadaptadas, Vicky y Josita en este caso.
oxOXOxo
Capítulo 24:
Alfred camina bajo el sol de la mañana, bastante risueño y hablando por los codos desde que se reunió con el ruso. Iván le escucha atentamente y de vez en cuando sonríe.
—Oh, dude! Ayer Mattie me regaló una galleta muy buena y jugamos más pero esta vez a la play y le gané porque él es muy pacífico en los shooters y papá nos regañó por gritar mucho —le cuenta, mas él fue el único que estaba gritando —, ¿Tú qué hiciste después de irte?
—Vi la televisión con mi sestra —la novela de las nueve para ser más claros.
—Awesone! ¿Había carreras de autos y explosiones? Yo vi una que sí y los zombis se comían unos a otros porque ya no quedaban humanos.
—No, no era así.
—¿Qué veías entonces? ¿Algo malo? —y a saber qué entiende él por malo.
—Era un programa que le gusta a ella —que no diga que a él también ya demuestra que se avergüenza un poco… O ha empezado a hacerlo.
—Your sister?
—Da.
—¿Y qué veían? —súper curioso.
—Un programa —repite. Al entrecierra los ojos y le pica una costilla.
—Sí que era algo malo, ¿no?
—No, no lo era —le pica ahora él, intentando descifrar lo divertido de ello. Las mejillas se le colorean levemente —, era sobre el amor.
Alfred se sonroja en consonancia, riéndose y apartando la mirada hacia la calle. Pareciera que ve a la chica que camina en la acera del otro lado y que va con un perro Siberiano, pero está imaginando al muchacho a su lado viendo novelas con su hermana la grande. No sabe que le causa ternura.
—¿Y te gustan...? —se pone ambas manos en las mejillas —, i mean, ese tipo de programas.
—Siempre los veo, pero a veces no entiendo nada —frunce el ceño.
—Ah~ —le mira otra vez —. Nunca he visto una. Mi papá ve las noticias y mi hermano y yo sólo usamos la tele para conectar las consolas y la computadora.
—Yo no puedo conectar mucho a la tele —no es un reclamo, no lo necesita igual.
—¿No? —se sorprende.
—Sólo tengo la play —sonríe, fue el primer regalo que recibió de su hermana en mucho tiempo y él lo atesora.
—¡Deberíamos hacer una maratón alguna vez!
Y no se espera que la mitad sean de estrategia con puzles y música instrumental. Va a enloquecer y lo va a hacer mal. Sí, hasta gritar de frustración. Pero dejémoslo caminar feliz hasta la escuela, ya después se dará cuenta.
—¿Qué clase tienes ahora? Yo tengo libre el primer periodo —le cuenta, saludando a unos chicos de la entrada con la mano.
—Historia con Laurinaitis —mira a los niños que saludó Al, pensando que todos son conocidos.
—Oh... —se decepciona, sacando una PSP y se la muestra —, será después entonces.
—Da, podemos jugar después.
—Ok —le sonríe, haciendo drama interno —, me voy... Por ahí...
—Nos vemos después —no se da cuenta del drama, despidiéndose con la mano.
Al se queda de pie en el mismo punto, desconsolado ahora sí. Se guarda la consola en la mochila y saca el móvil sin dejar de verle, marcando el número de su amiga para reunirse en algún lugar mientras pasa la primera hora.
Feli está muerta de sueño acostada en dos sillas cerca del salón al que irán en la segunda hora. Ahí es donde la encuentra Alfred, que al levantar la vista se topa totalmente con ella. La chica no lo nota porque tiene la cabeza entre los brazos como si fuera una almohada.
—Feliiii —le salta a la par.
Ella se despierta sobresaltada con la cara roja por tenerla apretujada entre los brazos.
—¿Estabas durmiendo? ¿Me prestas tu móvil? —le toca la cabeza mientras se sienta —, ven acuéstate.
—Siiii… estaaaaba durmiendo… —bosteza —, hoy me levantaron más temprano… hay una pijamada en mi casa, te invito.
Él le toma le toma la cabeza con toda la delicadeza que puede y se la pone en el regazo. Hasta intentará acariciarle el pelo, pero le quedará como si tuviera rastas.
—¿Una pijamada? —se detiene él de hacerle una trenza muy mal hecha —, ¿de esas de niñas?
—No, también irán los chicos…
—Mmm —le agarra otro mechón y a ese le va a hacer un nudo —, ¿Iván también? ¿Habrá dulces? ¿Me prestas tu móvil?
—Sí, sí y sí… tómalo… —otro bostezo. Nunca más va a levantarse antes de las ocho. Alfred lo toma y es que la pobrecita debe estar zombi.
—No voy a revisar los mensajes de tu novio —le dice más en reproche que por molestar. Cualquiera pensaría en celos —. ¿Cuándo es?
—Yo no tengo novio… ah, es el domingo —parece que olvida la cantidad de rumores que crearon sólo por hablar…
—Tu novio el que está en tercero que ahora no es sólo tu novio si no que también es mi archienemigo —abre un mensaje nuevo después de SÍ chismear los existentes.
—Ah… Lud no es mi novio —se pasa una mano en la cara, queriendo dejar de hablar. Cosas raras de la vida —, y es de segundo año como mi hermana.
Termina la oración y cae dormida con las caricias en el pelo.
—En donde esté —refunfuña raramente Alfred, pensando en la chica que se enamoró del villano en Daredevil. Agarra otro mechón con cuidado de no despertarla y lo amarra con un hilo de su propia camiseta.
Un grupo de estudiantes que pasan frente a ellos se ríen bajito y los señalan no tan discretamente. Él no los nota, dejando el cabello de lado y escribiendo lo que quería al pedir el móvil de la chica.
"Heeeeeeey!" le llega al ruso.
Iván saca el celular porque, mira qué raro, nadie le presta atención al profesor Luorinaitis y como Al no pone que es él, el mayor cree que es la dueña del número.
"Privet, Felicia "
"Hola dudeeeee :p what y'are doin' :D?" "Soy Alfred!" escribe otro mensaje.
"Estoy en clase pero el profesor acaba de esconderse tras el escritorio :O"
"What?! Why?"
"Hay alguien tirando cosas, todos están gritando y hablando "
"¡Yo también quiero estar ahí! XD"
"Todo siempre es muy raro con este maestro o.o"
"Nah, pobresito, nadie le pone atención" ni él.
"Creo que nos tiene miedo" al menos él sí hace los trabajos y se queda calladito en su lugar.
"No Dx es un señor muy amable"
"Lo es, pero los estudiantes no"
"Yeah..." deja un momento el móvil a su lado y saca unos clips de su mochila. Pobre Feli.
Empieza a amarrar las trenzas con ellas y pegárselas en la cabeza. Toma el móvil y le hace unas cuantas fotos, feliz de divertirse con su amiga, ya que no piensa que está haciendo algo malo. Edita una poniéndole flores y emoticones y se la envía el mayor.
Y otra a Ludwig.
Iván mira la foto y le parece muy tierno. Lo peor es que las ve con los ojos empañados de amor porque las trenzas están horriblemente mal hechas. La cabeza de Feli parece un alfiletero.
"¿Las hiciste tú?" Iván hace lindas trenzas porque Nataliya lo obligaba a peinarla, así que esto para él es como un intercambio de conocimientos.
"Yes! Está dormida en mi regazo así que se las pude hacer"
Lud mira la cabeza de la chica y luego unas piernas que obvio NO son de ella pero como es un chico serio y responsable, se abstiene de responder el mensaje. Hierve la furia en su interior.
"Ah, se ve muy linda" refiriéndose a Feli.
"¡Es que soy buen fotógrafo!" La italiana dejó de ser "Feli mi amiga" para convertirse en "Feli mi creación".
"¿Cómo le pones las florecitas?"
"El smartphone tiene un app para editar" se fija en el nombre para instalarlo en el suyo. "¿te gustaría usarlo?"
"¿Cómo se llama?"
"Twinkle Love Picture" hasta se sonroja al enviarlo.
"Suena a aplicación de niña"
"Pues es de niña, ¡es el móvil de Feli!" se ríe.
"¿Es que no tienes mi numero?"
"No!"
"Envíamelo para que no gastes el crédito de Felicia"
"Wait a sec" se lo envía en un mensaje junto a una foto suya pellizcándole la mejilla a la chica.
Pobre niña, es una desventaja el que se haya dormido tan profundamente. Iván guarda el número del americano junto con la foto, feliz por el regalo. Alfred se ríe y deja el móvil encima del bolso de la italiana, sacando el suyo. Felicia empieza a despertarse con tanta risa.
—Hey, Feli! —la mueve de un hombro para acelerar el proceso.
—¿Qué….? —se incorpora con el pelo con el pelo hecho un desastre. O sea, si Alfred no corre lo va a cortar en pedacitos.
—Good! Ya me tengo que ir, aquí está tu móvil —se lo señala, riéndose de la cara adormilada de ella —, envíame las fotos cuando puedas. BYEEE!
—¿Qué fotos…? —toma el móvil y en el reflejo de este se ve el cabello. Alfred se levanta y sale corriendo hacia el aula de matemáticas, riéndose. La italiana se echa a correr tras él, enfurecida —. ¡Alfred! ¡Ven aquí! CAZZO!
—Nooooo! —se empieza a carcajear, tratando de perderla entre los estudiantes. Aunque con esa risa...
Felicia se detiene en seco, es un problema el que haya tanta gente alrededor aun si logra capturarlo. Cambio de planes.
—Me la pagarás, Alfred —voz de mafiosa italiana. Regresa por su mochila y móvil y entra al baño más cercano. Cuando se ve al espejo se le sale un gemido lastimero y llama a su hermana para que la rescate.
Alfred se detiene también y la sigue "silenciosamente". Asoma la cabeza al baño, en un súper atrevimiento.
—¡Pero te ves muy bonita así! ¡Muy ruda y awesone! —y sale corriendo otra vez. No sabe en lo que se está metiendo. El cabello de una Vargas es sagrado.
Felicia le lanza la mirada más asesina que puede al mocoso americano, él no sabe con quién está lidiando. Chiara, al otro lado del teléfono, frunce el ceño.
—¿Qué es lo que está pasando? —pregunta la mayor ya que los gritos del americano la dejaron media sorda.
—Sorella! ¡Me quedé dormida y supongo que Alfred intentó hacer algo con mi cabello! —se deja caer contra el espejo, lloriqueando y sin haber visto las fotos —, ¡ayúdame!
—Che?! —se escucha un ruido de mesas quebrándose —, ¡lo voy a matar!
—¡Pero antes ayúdame a desanudarme todo esto! Veee~
—¡Ya voy, quédate ahí! —agarra su neceser y sale del aula como diva.
Y llega al baño como diva, es mas ella transpira divinidad. Con brillitosssss. El grito que da hace volar a todas las aves de una cuadra.
—¡Oh dios mío! —se tapa la cara.
—¿Tengo salvación? —comienza el drama.
La mayor traga saliva y se le acerca, viendo entre los dedos. Al llegar hasta ella no lo logra suprimir un quejido. Felicia empieza a llorar con sólo eso… ¡Fue arruinada para siempre!
—¡Tranquilízate tonta! —le grita por los nervios, sacando sus herramientas —. No... No está TAN mal...
La menor respira profundamente hasta calmarse. Chiara empieza con los clips y en realidad, no están tan difíciles de quitar.
—¿Qué habrá querido hacer ese tonto amigo tuyo?
—No sé qué estaba intentando hacer pero me las va a pagar —toma el móvil otra vez recordando lo que dijo el americano sobre unas fotos. Se queda muda al encontrarlas.
La mayor se asoma y hace una cara de asco.
—Espera que lo encuentre... —amenaza Chiara. Feli sigue mirando el celular y se da cuenta de los mensajes con Iván y todos los halagos.
—Al parecer intentaba hacerme… trenzas —la mira por encima del hombro, sorprendida con las nulas habilidades de su amigo.
—¿Trenzas? ¿Estas cosas horrorosas? —arruga la nariz.
—Eso le escribió a Iván…
—Pues parece un nido de castores —termina con los clips y con un peine le desenreda las "trenzas".
—Menos mal te tengo a ti, no sabría qué hacer —le sonríe.
—Es que te confías mucho en todos, Felicia —le separa el pelo en dos para peinarlo mejor —, ¿un moño o dos trenzas de verdad?
—Un moño.
oxOXOxo
Alfred respira agitadamente mientras se asienta en su lugar, captando la mirada de muchos de los niños presentes. El profesor aun no había llegado así que saca el móvil esperando a que la italiana no esté tan enojada y le envíe las fotos. También espera que Iván le mande algo.
—Hey, Alfred! ¿Y tu novia? —pregunta un chico de la nada y un grupo de niños se congregan frente a él, esperando la respuesta.
—What?! ¡Yo no tengo novia! —se ríe, pensando directamente en Iván. Él no es una chica y mucho menos… su novio.
En el otro salón Iván le toma una foto al profesor de historia que sigue aun detrás del escritorio teniendo un ataque de pánico y se la envía al americano. Este siente la vibración del móvil y se fija en él, riéndose de la foto.
Los chicos frente a él se miran entre sí. Está dividido el pueblo: los que lo ven con Feli y los que vieron el beso con Iván. Y también los que ven a los tres y piensan que Alfred está haciendo doble juego. Tan calmadito que es.
De hecho, aunque nadie va a hacer una investigación exhaustiva sobre ello, sí que habrá curiosos.
—¡¿Y tu novio?! —pregunta otro de los chicos y Alfred se encoge de hombros. Él no sabe nada de nada de ningún novio.
Y es que ese es el punto, Alfred e Iván no son nada y no es algo que a los demás les importe. El pueblo sólo quiere información o crear chismes.
"Los chicos de mi clase preguntan por mi novia XD dafaq" Le envía al ruso.
"¿Y tienes novia? o.o"
Al se echa hacia atrás de la impresión y deja el aparato en su pupitre. ¿Los chicos con novias podían besar a otras personas? ¡Que él supiera no! ¿Era tan difícil de deducir o es que Iván no consideraba que besarse era especial? Agarra el móvil otra vez, haciendo un facepalm.
"No! :o ¡Me gustas tú!"
Iván sonríe y el pecho se le llena de un sentimiento indescifrable mezclado con felicidad. Él no lo sabe, pero la naturalidad sincera de Alfred para hablar de sus sentimientos es lo que le está cambiando de color el rostro. Sólo Francis, que tiene detector de tontos, ve el sonrojo del ruso.
" "envía de vuelta el mayor.
Alfred levanta las cejas y hace un "whaaat" interno con esa respuesta. No, eso no es bueno. No es lo que quiere leer. Choca la cabeza en la mesa ya que aun le cuesta un poquito a pesar de que... Bueno, ya se besaron. ¿No bastaba eso para...? Qué sé yo, tener confianza.
"¿Te gusto?" y se siente tonto al preguntarle, el querer tener una respuesta cuando esta debía ser espontanea.
"Da, me gustas"
El americano sonríe y aprieta el móvil contra la mesa con la pantalla hacia abajo, listo para irse y si no es porque el profesor entra al recinto, ya estaría donde el ruso armando escándalo.
oxOXOxo
¡Holaaaa!
¿Cómo están? ¿Les gustó el capitulo? ¿Cuál es su sabor favorito de helado? XD
Este capítulo es el inicio para una serie de cosas kawaii, espero que nos acompañen hasta el final :3 aun nos faltan varios caps hahaha Ay Dx
¡Nos vemos el domingo que viene!
