–Tu madre me contó que te habías "acostado" con la sobrina de tu padrastro. ¿Es cierto?
—¡Claro que no! ¡¿Tú le crees?! ¡Esa loca debió hacerme dado o echado algo, alguna droga o algo así!
Mitchell se sentó sobre su escritorio, con sus manos en la mesa a los lados de él. —Te creo.
—¡Oye, yo jamás...! ¿Me crees?
—Por puesto. Tengo 21 años, sé lo muy locas que se pueden poner algunas chicas con eso de sus hormonas y todo lo demás,además de estar junto a un chico como tú. Me ha pasado antes eso que te pasó, por eso soy gay.
Un balde de preguntas me cayó encima. —Espera. ¿Tienes 21 años? ¿Cómo puedes ser psicológico? Sabía que había algo malo contigo, falsificaste ese título de psicología y en realidad eres un loco. Nadie puede terminar su carrera tan rápido y más psicología, mi prima aun sigue estudiando, y eso que entró a la universidad hace 3 años. Y oye... ¿e-eres gay?– Por alguna razón mis mejillas se tiñaron rojas, al preguntar lo último, tal vez por el hecho de que jamás hablé de eso tema con mi mamá.
—La curiosidad mató al gato, Kendall. Además,– se levantó de su escritorio y se sentó en su silla. —¿Quién es el psicológico aquí?
—También merezco saber algo de ti, tú pasas horas preguntándome cosas sobre mí y, pues, yo hasta ahora sé algo más de ti aparte de tu nombre, a no ser que... también tu nombre sea falso al igual que tu título de psicólogo. Y la verdad, no tengo idea. Estamos igual de loco.
—Creí que, según tú, yo era el único loco y tú eras completan normal. «Mierda...» —¡jajaja! Caíste en tu propio juego. ¡loser!— hizo una "L" con su mano derecha y la puso sobre su frente.
—Eh... Okay...
–Bien, ya para empezar con la terapia de hoy...
–Creí que ya habíamos empezado hace una hora.
–Pues no, bueno, más o menos. Como sea,– abrió las dos primeras gavetas de su escritorio y sacó una bolsa con unas tarjetas. —Hoy vamos a seguir con la terapia de "Como controlar el enojo" que no terminamos ayer.— Me resbalé en la silla hasta casi caer en sentado en el suelo. –Necesito que me digas el nombre de las personas que odias o no soportas.
–¿Aparte de ti?
–Sí.– rodó los ojo, pero luego rió.
–Bueno...– me levanté para sentarme bien la silla. –No soporto a los idiotas que entrenan hockey conmigo en el equipo del colegio. Amber, mamá, mis vecinos, el tipo que la farmacia, el que deja el periódico, mi profesor de matemáticas, el de ciencias, Paul, el tipo de...
–Háblame de Paul. ¿Por qué lo odias o por qué no lo soportas?
—Háblame tú. ¿Cómo puedes estar "graduado" de la universidad con tan solo 21 años?
–Kendall, responde. Hablo en serio.
–Yo también hablo en serio, Mitchell.
–Bien, hagamos un trato, ¿quieres? Es como un "juego". Si tú no me quieres responder la pregunta que te haga, tú tienes que quitarte una prenda de ropa, e igual va para mí, ¿trato?
Lo pensé por un minuto, suena interesante y divertido. –Trato. Pero responde tú primero.
–Bien... en la escuela yo era el más aplicado, siempre me iba bien en los exámenes y en las notas, así que cuando entré a la secundaria, los profesores vieron mis calificaciones y me ascendieron de nivel. Cuando tenía 16 yo ya estaba graduándome del colegio.
–¿Eras un nerd?– asintió y yo sólo reí.
—Bien, ahora tú, habla.
–Yo... desde los ¿9? ¿10 años? No me acuerdo específicamente, pero bueno, digamos que desde los 10 años Paul abusaba de mí sexualmente. Siempre se escurría a mi cuarto para violarme, no le importaba si estaba mamá en casa o no. Una noche, yo en ese entonces tenía 13, Paul encontró a mi cuarto y de nuevo abusó de mí, pero pasó algo diferente esa vez pues mamá inconscientemente entró también a mi cuarto cuando él, ya sabes, y pues...– mi voz se estaba rompiéndose, sentía que nos lágrimas se me iban a salir, no quería que Mitchell me viera llorando. –Yo... ella entró y nos vio, yo estaba llorando porque ni siquiera había pasado una semana se que él había abusado de mí y...– miré las patas su escritorio para no mirarlo a los ojos y que notara mis ojos rojos. —Yo solo era un niño, estaba entrando a la pubertad, me dolía todo y ver... ver a mamá entrar al cuarto y que nos viera y que no dijera nada...– Y llegó ese momento en el que no pude más, lloré. —¡Ella sólo entró al cuarto, vio al maldito de Paul violandome y no dijo ni mierda!— levanté la mirada y lo vi a los ojos. —¡¿SABES ACASO LO QUE SE SIENTE ESO?! ¡SER ABUSADO SEXUALMENTE POR TU PADRASTRO, QUE TU MAMÁ LOS VEA Y QUE ACTÚE COMO QUE NO PASÓ NADA RARO?!— Pasé la manga de mi chaqueta por mis ojos y sequé mis lágrimas. —Pero me vengaré, lo haré. Fue una promesa que me prometí yo mismo a los 11. Me vengaré de esos malditos.
–Kendall, la venganza no es buena. Trae malas consecuencias y...
–Solo lo dices porque nunca pasaste nada así de horrible...
–Claro que sí.– levanté la mirada de nuevo. Mitchell se lanzó con su silla con rueditas y se hizo junto a mí. Tomó mis manos y de inmediato sentí algo, era como una ola de tranquilidad, de felicidad, era algo como paz, me daba tranquilidad. Vi sus manos apretando las mías, levanté la mirada y sus ojos me hacían sentir más tranquilo, más calmado, como que todo estaba bien, como que todo estaría bien. –Tal vez no "así como tú", pero algo es algo. Mi padre casi mata a mi madre y a mi hermano, él salía todas las noches a tomar y volvía ebrio, muy ebrio, él peleaba con mamá, la golpeaba y más cuando estuvo embarazaba, él creía que ese bebé era de su vecino o de su jefe, él creía que mamá lo engañaba, pero no era así. Algunas veces él estaba dispuesto a matar a mamá, pero yo me interponía frente él para que me golpeara a mí envés de a ellos. Algunas veces él también abusaba de mí, pero yo jamás le dije a mamá, no la quería sentir mal. Él también sufría esquizofrenia, un día le dio un ataque en casa, mamá llamó a una ambulancia y lo llevaron al hospital, en menos de una hora él había muerto. Jamás lo odié, sabía que su agresión era causa de su enfermedad, cuando no tomaba, él era un gran padre, él me regaló mi primer balón y me enseñó a jugar hochey. Él era increíble...
–¿Q-qué pasó después?
–Esa es otra historia, gatito.– me soltó las manos y volvió a deslizarse para estar de nuevo atrás de su escritorio.
–¿Gatito?– sentí una invasión de tristeza cuando él se apartó, él me hizo sentir tan bien por un momento.
–Sí. Los gatitos son curiosos, ya te dije que la curiosidad mató al gato. Y además, con esos ojotes que te tienes, ¡uff! Todo un gato sin duda. Me gustan tus ojos.
–¿En serio?– me sentí ruborizando de nuevo. ¿Qué rayos me pasa?
–Sí, me recuerdan a unos gatos que adopté cuando estuve en Inglaterra.
–¿Fuiste a Inglaterra? Creo que tengo unos familiares ahí, unos abuelos lejanos o primos, algo así.
–Sí, pero ya mucho de mí. Responde: ¿haz hablado sobre lo de Paul con tu madre?
–¿Por qué otra razón crees que estoy aquí? Sí se lo comenté, pero ella dijo que era un mentiroso, que Paul nunca iba a ser capaz de ponerme un solo dedo sobre mí y bla bla bla...
–¿Cuál es tu "venganza"?— Lo miré un momento, no creo que sea correcto decirlo en este momento. Me separé un poco del respaldar de la silla y me quité la chaqueta. –Chico listo.
–¿Qué pasó después de lo de tu papá y mamá, y lo de Inglaterra? ¿Y tu hermano o hermana?
Iba a hablar, pero cerró la boca y se dio la vuelta. Sabía que no iba a hablar, al parecer era un tema un poco delicado. Sentí mi celular vibrar (lo tenía en vibrador porque o sino Mitchell me lo quitaba), era un mensaje, de mamá:
«Espero que estés en tu terapia con el Dr. Mitchell y no violando otras chicas. Amber aun sigue tramada.»
–Te he dicho que no me gustan los celular durante mi sesión.
–Es sólo un mensaje de mam... mamá...– levanté la mirada de la pantalla del celular y vi a Mitchell, había jurado que se iba a quitar su bata blanca, pero envés de eso, se quitó la camisa gris con rojo que traía por dentro, dejando ver su abdomen, el cual no está para nada mal, nada mal, tiene un par de cuadritos y unos pectorales marcados, le lucían increíble.
–Dame el teléfono.– aun seguía atontado, reaccioné hasta que sentí que me lo arrebataba de la mano.
Apretó unas cosas y luego puso el celular junto a su oreja. –¿Aló? Sí, soy yo... Muy bien, gracias. ¿Y usted?... Oh, eso es maravilloso.
–¡¿Qué haces?!– pregunté asustado y preocupado.
Se quitó un poco el celular y tapó la parte donde se habla. –Te ayudaré.– después de eso, siguió hablan con mamá, caminó hacia la puerta y se fue.
¿Y yo? Yo me quedé aquí como "ola k ase?", solo esperando que no le dé por de decirle cosas a mamá que hagan que ella crea que soy un "delincuente".
Pero bueno, no iba a quedarme ahí sentado todo preocupado, no conocía muy bien y del todo a Mitchell, pero sabía que no iba a ser tan desgraciado como para hacerme quedar mal.
Me levanté de la silla y caminé por toda la oficina, fui a la ventana que estaba a un lado de mí y me asomé, está todo normal; luego fui atrás donde está el tanque de agua potable y al lado estaba una gran pecera con peces de diferentes formas y colores. Caminé alrededor y vi en las paredes blancas, unos cuadros de paisajes de muchos colores, los cuales daban contraste con las cuatro blancuzcas paredes, las palmeras también daban un buen toque al cuarto. Me dirigí al escritorio para ver si había algo más interesantes ahí, habían papeles, unos dos libros, una foto de él en Londres, uno que otro adorno,
Me subí en la mesa y agarré la foto para verla. Es bonita, el lugar es hermosa, jamás he ido a Inglaterra y mucho menos a Londres. Miré a Mitchell, no sé que era o que había en él, pero era algo que me hacía sentido bien, desde el momento en que agarró mi mano... sentí algo, era algo como... ¿lindo? Me hacía sentir tan bien, a salvo , tranquilo... era algo genial...
Escuché la puerta abrirse y luego a Mitchell entrar, se veía feliz. –Hablé con tu madre.
–¿Y...?
–Y conseguí tener una charla con Amber esta tarde después de terminar contigo, para descrubrir que fue exactamente lo que pasó ayer.
–¡Oh, wow! ¡¿En serio?!– estaba sorprendido.
–Sip. Vendrá en unos minutos para llevarte a casa y dejar a Amber de una vez acá.
–Wow, Mitchell. Jamás pensé decir esto, pero... eres increíble.– me sentí tan... feliz y avergonzado de decir eso. Sentí mi cara enrojecer por milésima vez en el día, agaché la cabeza e intenté volver a mi color de piel natural.
«¡¿QUÉ DEMONIOS ME SUCEDE?!»
–Aquí tienes tu celular.– levanté la mirada y vi a Mitchell frente a mí, entre mis pierdas. –Te guardé mi número para que me llames o me mandes un mensaje por si pasa algo, si te da un ataque de ira, si te sientes solo, si quieres salir, si llega Batman a tu
cuatro... para lo quieras.
Hice todo el intento para no enrojecer como tomate ahí mismo, respiré, me relajé y agarré mi teléfono. –¿Logan? ¿Por qué pusiste así el nombre?
–¿Prefieres "Dr. Mitchell"? ¿Y qué todos tus amigos te pregunten porqué tienes el número de un doctor?
–Supongo que tienes razón.– Puse el celular en la mesa, a un lado de mí.
–Supongo...– sentí unas manos a los lados de mi cintura, eran las manos de Mitchell. Levanté la mirada y me di cuenta que él estaba muy cerca de mí. Casi juntando su frente con la mía, me mirada a los ojos, aparté la mirada de inmediato y lo primero que vi fue el abdomen suyo. No sé si era un impulso, o por las hormonas o vaya a saber quien que era... Pero tenía ganas de pasar mis manos por su abdomen, y quería hacerlo, más que nada en este momento. Mis impulsos cumplieron mi fantasía, pasé mis manos por el abdomen desnudo de Mitchell, sonreí cada vez sus músculos se tensaban. Levanté de nuevo la mirada y vi que seguía mirándome, pero sus ojos estaban en mis labios. Me acerqué un poco, pero no tanto, luego se acercó más hasta rosar nuestras narices. –Supongo que...– sentí su aliento sobre el mío, se acercó más a mí cerrando los ojos, yo también lo hice. –Supongo que debes alistarte para irte...
–Supongo...– fue lo último y único que dije y se oyó entre nosotros antes de que juntáramos nuestros labios.
Nos besamos suave y lentamente. En mis 17 años de vida, éste es el primero beso voluntario que doy, todos mis demás fueron por chicas locas en el colegio que según ella y sus amigas "estaban enamoradas de mí", y por Paul. El beso de Mitchell y mío era... Era increíble, era lindo, suave, tierno, mmm...
Moví mi mano sobre el abdomen de él y él se acercó más, sujetando más prosesivamente mi cadera. Llevé una mano a la nuca de Mitchell y jalé unos mechones de su cabello cuando sentí que mordiscaba mi labio inferior. Abrí la boca dándole acceso y una guerra entre él y yo empezó, pero al final él ganó y pasó su lengua por todo mi interior haciendo que un par de gemidos salieran de mi boca. A la mierda con el beso lento y tierno, ese ya era rudo y apasionado, sentía mi cara arder y mis labios hinchados, ¿o eran los de él? Pero bueno, la verdad ya nada de eso importa. Mitchell de acercó más a mí, casi sentía que me iba a acostar en el escritorio. Una mano seguía vagueando por su abdomen, mientras que la otra jalaban unos mechones de su negro pelo; él intentaba meter con pena sus manos en mi camisa, pero nunca llegaba a hacerlo.
–¡Kendall! ¡Kendall, espero que estés ahí con el Dr. Mitchell!– ¿Qué mier...?
Mitchell y yo nos separamos inmediatamente, nos volvimos a ver por un segundo y luego corrió donde estaba su camisa, tirada en el suelo. –Es tu mamá. Alístate.– dijo mientras se ponía su camisa y luego la bata.
Salí del trance y salté para bajarme de la mesa, fui a mi silla, agarré mi chaqueta y me la puse. Mitchell caminó, ya todo vestido, a la puerta y abrió.
–Señora, Knight. Siempre es un gusto verla, oh, y tú debes ser Amber.– Miré a la puerta y vi que mamá ya había llegado, obviamente, y junto a ella estaba Amber. –Soy el doctor Mitchell. El psicólogo de Kendall.– le extendió su mano.
–Amber Martin.– Ella recibió el saludo de Mitchell con cortesía, maldita perra.
–Adelante.– me volteó a mirar. –Ya te puedes ir, Kendall.– Yo asentí y caminé sin decir nada, sólo haciéndole una mueca de odio a Amber. –¡Oh, Kendall, espera!– iba cruzando el marco de la puerta, cuando escuché la voz de Mitchell. Me volteé y vi que corrió a su escritorio para agarrar unas cosas y luego volvió, traía mi celular y algo parecido a una ¿almohada? ¿Jugute? En forma de corazón color rojo. –Tu celular.– me lo dio y lo agarré. –La próxima vez que lo uses en mis terapias, te lo quitaré y se lo haré a tu madre o lo donaré a los niños que no tienen juguetes. ¿Ok?
Mamá y Amber rieron. —O-ok...
–Y esto es un "tratamiento" o ayuda para el estrés.– me dio dio y lo tomé para examinarlo, era suave, parecía plástico o algo así. –Cuando estés estresado, apriétalo fuertemente, eso ayudará a reducir tu enojo. No lo pierdas.
–Gracias, doctor. Mitchell, es muy bueno.
–No se preocupe, señora Knight, sólo hago mi trabajo. Ahora... ¿Empezamos, señorita Martin?
Ella asintió y se adentró en la habitación hasta sentarse en la silla frente al escritorio.
Mamá me agarró de la muñeca y se despidió de Mitchell para seguidamente salir de ahí.
Mr. Psicología • • •
Estaba en mi cuarto reflexionado lo que había pasado esta tarde con Mitchell. ¿Qué significó ese beso entre nosotros? ¿Hará un cambio entre nosotros? ¿Qué hizo que nos besáramos? ¿Él siente algo por mí? ¿Soy.. g-gay? Y sobre todo... ¿Qué me hizo sentir ese beso? ¿Siento algo por él?
¡¿QUÉ ME PASA?!
Me lancé en la cama para quedar acostado en ella, mientras me jalaba el pelo con estrés.
Fueron demasiada cosas en un solo día, en unas cuantas horas, en un solo cuarto y en una sola persona...
Había pasado hora y media desde que llegué a casa y apenas llegué me encerré, junto con Fox, en mi pieza para desenredar toda esta cosas y ¡saber de una maldita vez que rayos pasa conmigo!
Fox se subió en la cama junto a mí y se acostó a la par mía, laminado mi cachete, llevé una mano a su cabeza y lo acaricié, de un momento a otro, me recordé el beso con Mitchell, fue algo mágico, algo... no sé, algo... lindo...
Me mordí el labio interior y cerré los ojos.
Parezco una de esas niñitas enamoradas que... ¡¿QUÉ?! ¡¿"NIÑITAS"!? ¡¿"ENAMORADAS"?! Oh, Dios... esto es hermoso, era lo que necesitaba...
Simplemente perfecto.
Escuché la puerta de mi cuarto abrirse y una cabeza asomarse, me senté de inmediato para ver mejor, Fox se levantó, bajó de la cama, empezó a ladrar y caminó hasta donde la persona,las persona se fue al igual que Fox, bueno, se sabía que estaban aun ahí ya que se le veía la cola a Fox volviéndose de un lado a otro, parecía feliz; dejó de ladrar y poco después entró junto a la persona, la cual no era nada más ni nada mensaje que...
–Mitchell...– hice el mayor intento por no sonreír como idiota.
–Hey.– sonrió amablemente. –¿Cómo estás?
–Bien, supongo. ¿Qué haces aquí?
–También estoy bien, gracias.– respondió sin siquiera haberle preguntado, oups.
–Lo siento.
–No te preocupes. Yo también estaría así si te viera algún día así de la nada entrar a mi departamento.– rió, yo solo sonreí tímidamente. –Ah... yo... yo sólo venía a hablar contigo.
–¿Y no podías esperar hasta mañana en la sesión?– sonreí con timidez.
–No.– Respondió serio. –¿Puedo sentarme?
–Claro. ¿De, de qué querías hablar?
–Gracias.– se acercó y se sentó junto junto a mí. –Es sobre... sobre el beso que nos dimos ahora en la tarde...
–Oh...– el cuarto quedó en silencio. Tenía miedo de decir algo y arruinarlo todo y Mitchell había encontrado muy interesante sus manos así que... nadie decía nada y mientras más pasaban los segundos, más nervioso me podía. –Mitchell...
–Llámame Logan.– dijo y levantó la mirada hacia mí.
–Claro, Logan. Yo...
Sus ojos se conectaron como los míos y de nueno esa extraña (pero agradable) sensación volvió a mí y parece que él también había sentido algo así.
Él se fue acercando a mí y yo a él, y en menos de 5 segundos... ¡pum! Ya nos estábamos besándonos así de apasionado como antes, pero lo diferente era que yo estaba acostado en la cama y él estaba a acordadas sobre mí. Pasé una mano acariciando su espalda y la otra estaba en su pelo, él tenía las de él a mis lados.
Y así de veloz como empezamos, así terminamos. Él se había separado de mí y ahora estaba sentado con su cabeza entre sus manos.
–¿Logan? ¿Estás bien?– me levanté y puse una mano sobre su hombre.
–Yo...– alzó la mirada y sonrió con tristeza. Se reincorporó y quité mi mano. Me miró profundamente, estaba serio y parecía molesto. –Kendall, esto es un error. Yo soy tu...
CONTINUARÁ...
Mr. Psicológica • • •
Lo sé, soy telible x"3 XD
Gracias mariposa de cristal y betoSelenatoRusher5! Gracias por reviews! I love u! ❤❤❤❤
No olviden dejar reviews!
PD/ Cambié de celular! Mi abuela me lo regaló ❤ y. Weno, como es nuevo, no están las palabras guardados que siempre uso y es difícil escribir bien. Me estresé la primera para Escribir "Mitchell", solo me daba "michelín.". ASÍ QUE... me tardaré un poco en seguir actualizando PERO aquí seguiré B) la maldad del mundo jamás descansa.
PD2/ SOY mala cumpliendo promesas, pero PROMETO SUBIR LA SEGUNDA PARTE DE "CRISIS" ANTES DE QUE TERMINE EL AÑO. Y SI. TERMINA EL AÑO Y No SUBÍ NADA, DEJO QUE MANDEN UN PM DICIENDO LO MUY MALA PERSONAS QUE SOY.
PD3/ PERDÓN X LAS FALTAS! ES EL DICCIONARIO. Y EL AUTOCORRECTOR! D;
—Indirectamente Kogan.
