¡Hola a todos! Este es mi primer fanfiction, y me gustaría mucho que me comentaseis y me ayudaseis a mejorar en lo que fuera posible, así que sentiros libres para hacer cualquier sugerencia :) Por último aclarar que los personajes pertenecen a J.K. Rowling, y la historia es mía.
¡Espero que os guste este nuevo capítulo! Si tiene éxito seguiré actualizando pronto :)
Reencuentros
Hermione caminaba por la estación junto a sus padres, sintiéndose cada vez más emocionada y notando los nervios a flor de piel. Se rio de sí misma, pensando que se estaba comportando como una alumna de primer año y no como una de quinto, pero estaba segura de que nunca podría deshacerse de la ilusión de regresar a un lugar como Hogwarts.
Se detuvo entre el andén nueve y el diez y se volvió hacia sus padres, que se siempre se despedían allí de ella. Sonrió con ternura al ver las expresiones tristes de los dos, y se acercó a ellos con los brazos abiertos para darles un largo abrazo.
- Te vamos a echar mucho de menos, cariño - Le dijo su padre, separándose y mirando a su hija con afecto.
- Yo también a vosotros, pero os prometo que estaremos siempre en contacto y que os iré informando de todo lo que vaya haciendo, ¿de acuerdo? ¡será como si no me hubiese ido! - Sonrió para animarles y les dio un beso de despedida a cada uno.
- Estoy segura de que tendrás un año inmejorable, disfruta todo lo que puedas, ¡y no estudies demasiado! - Le dijo su madre riéndose. Hermione sonrió y cogió el carrito con sus pertenencias.
- ¡Os quiero! - Se despidió y comenzó a avanzar con rapidez, precipitándose hacia el muro de piedra, hasta que desapareció entre los dos andenes.
Cuando sintió que había traspasado el muro volvió a abrir los ojos y observó la escena adornada con la familiar locomotora de vapor color escarlata y llena de alumnos de distintos cursos yendo con prisas de un lado a otro, reencontrándose con sus compañeros tras las vacaciones o apresurándose a entrar en el Expreso de Hogwarts para coger los mejores sitios.
- ¡Hermione! - Un fuerte abrazo la sorprendió, dejándola sin respiración por un momento, pero provocándole una gran sonrisa-¡Ginny! ¡Cuánto te he echado de menos!-
-¡Yo también a ti! Déjame verte bien - Dijo la chica pelirroja mientras se apartaba y abría mucho los ojos - ¡Vaya! Estas guapísima Mione, te queda genial el pelo largo, ¡y estás más alta! Ya verás cuando te vean los chicos - Sonrió juguetonamente, haciendo que Hermione se riera y le diera un pequeño empujón - No digas tonterías Gin, ¡tú siempre estás igual!-
- ¡Hermione! - Las dos chicas se giraron para ver llegar corriendo a Ron y a Harry, que se detuvieron junto a ellas con una gran sonrisa. Harry la abrazó al instante, pero Ron se quedó algo más agazapado observando a Hermione con demasiada atención.
Hermione se sonrojó al darse cuenta del escrutinio de Ron y oyó de fondo la risa de Ginny - Vamos hermanito, Hermione ha vuelto muy guapa de las vacaciones pero tampoco es para que te quedes ahí embobado todo el día, ¿no? -
Ron acusó el golpe dirigiéndole una mirada furiosa a su hermana, pero sacudió la cabeza y se acercó a Hermione con una sonrisa, abrazándola con algo de timidez - Me alegro de volver a verte - Susurró, en un tono que hizo que Hermione se sintiera algo incómoda y deshiciera el abrazo.
- Bueno chicos, creo que es hora de que entremos en el tren o habrán pillado los mejores sitios - recordó Ginny, y todos asintieron y se abrieron paso entre el bullicio hacia el Expreso.
…
Tras ponerse al día de todo lo que habían hecho durante el verano, Hermione decidió salir del compartimento en el que se encontraba con Ron, Harry y Ginny para ir a saludar a otros compañeros con los que aún no se había reencontrado.
Mientras iba recorriendo el pasillo, oyó unos golpes en una de las puertas de los laterales, y se dirigió apresuradamente para ver qué sucedía, descubriendo en el interior del compartimento a Crabbe y a Goyle intimidando a dos niños que parecían ser de primero. Crabbe tenía cogido a uno del cuello de la túnica, y Goyle tenía en sus manos a un sapo que posiblemente sería la mascota del otro chico por la cara de sufrimiento que tenía este último.
- ¡Cómo no! Apenas ha empezado el curso y ya estáis molestando a los más débiles, ¿no? ¿es que no tenéis algo mejor que hacer? - Les encaró Hermione con valentía cruzándose de brazos. Los dos Slytherins se rieron burlonamente, haciendo que Hermione empezara a ponerse furiosa.
- Como no dejéis a estos dos alumnos en paz me veré obligada a avisar a alguien con más autoridad, y no creo que os convenga empezar el año perdiendo puntos para vuestra casa- Declaró con voz firme, haciendo que Crabbe dudara por un momento sobre qué hacer y dejara de sujetar al niño, que asustado se apartó con rapidez hacia el fondo del compartimento.
- Me parece que no vas a hacer nada de eso - Susurró una voz en el oído de Hermione mientras alguien la sujetaba por la cintura con fuerza y la inmovilizaba.
Crabbe y Goyle volvieron a reír con sorna y se acercaron más a Hermione, permitiendo que los dos alumnos salieran corriendo de allí.
- Justo a tiempo Draco, enséñale a esta sangresucia a no inmiscuirse donde no la llaman - Dijo Goyle con una sonrisa maliciosa. Pero Draco le dirigió una mirada fulminante, como si ni siquiera hubiese reparado en su presencia, e hizo un movimiento de cabeza indicándoles a los dos que salieran de allí. Goyle hizo un mohín, como si no quisiera perderse lo que estaba por ocurrir, pero salió sin rechistar con Crabbe hacia el pasillo.
- Vaya, vaya, así que sigues siendo la misma doña perfecta que va defendiendo a los inocentes ¿no, Granger? - Susurró con sorna Draco, mientras seguía sujetándola de espaldas contra su pecho.
- Suéltame Malfoy, si no quieres tener problemas - Declaró la chica, aunque muy consciente de que no estaba en la posición más adecuada para ordenar nada. Draco rió e hizo que Hermione se volviera para poder observarla mejor. No pudo evitar que sus ojos se agrandaran con sorpresa al apreciar cuánto había cambiado la Gryffindor durante las vacaciones, pero se recompuso en un segundo esperando que ella no se hubiera dado cuenta.
- ¿Me estás amenazando, sangresucia? - Preguntó Draco mientras sacaba su varita y la acercaba al cuello de la chica - Te sugiero a ti y a tus amiguitos que no os acerquéis ni os inmiscuyáis mucho este año donde no os llaman, porque podríais acabar muy mal - Advirtió, quedándose peligrosamente cerca del rostro de la chica. Ésta aguantó el aliento, sintiéndose intimidada, pero sostuvo firmemente su mirada. Entonces comenzaron a oírse varias voces por el pasillo, sobresaltándolos. Draco emitió un sonido de disgusto por la interrupción y se acercó por última vez al oído de la chica- Recuerda la advertencia - Y salió del compartimento con rapidez, dejando a una Hermione confusa y alterada.
