Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fic al grupo de Las Inadaptadas, Vicky y Josita en este caso.

oxOXOxo

Capítulo 28:

Iván se queda congelado ante la mención de sus padres, abriendo mucho los ojos y los labios se aprietan en una fina línea. Ahí estaba de nuevo esa mirada fría y sin vida que confundía al americano.

—¿Iván? —Al se detiene y toma ambas bolsas con una mano para poder tocarle.

—No están —es lo único que responde, sabiéndose incapaz de hablar sobre el asunto.

—¿No... están? —levanta una mano, buscando tocarle en empatía.

Net, no hables de eso —se aleja de él dando un paso para atrás. Al deja la mano suspendida en el aire y la boca se le abre por la sorpresa.

I... I'm sorry... —titubea y la voz le sale quebrada.

Iván desvía la mirada con el sonido débil que es la voz de Alfred, sintiéndose mal de inmediato. Intentado arreglarlo un poco, suspira y dice:

—No es tu culpa, pero no hablo de ello.

—Mi mamá tampoco está... Y hablo de ellos si me preguntan —suelta con resentimiento y se arrepiente al instante, empezando a caminar de nuevo —. Don't care.

El ruso se lleva instintivamente la mano al cuello y sigue al menor, callado. Alfred se tiene que pasar una mano por la cara para mantener el temple. No le duele que no le contara. Él mismo entendía el dolor, era parte de su vida y además también había perdido a alguien.

El rechazo. Que se apartara cuando quería tocarle. ¿No se supone que eso hace sentir mejor a las personas? A Iván parecía gustarle, pero no ahora.

Cada uno en su mundo y con un embrollo mental es que llegan a la casa del americano sin apenas darse cuenta, en automático. Al deja las bolsas en el suelo para abrir y las recoge otra vez, llevándoselas directo a su habitación y sin mirar al ruso otra vez. Se asoma al cuarto de Matt y no le encuentra. En otro momento estaría un poco emocionado con el prospecto, pero ahora sólo quiere comer algo y largarse a llorar.

Regresa sobre sus pies en busca Iván y no lo encuentra detrás de él como pensaba. Levanta las cejas y baja los escalones de dos en dos, algo asustando pensando en secuestros y abducciones alienígenas.

Iván está parado en la puerta como un zombi con la mirada algo perdida.

Hey! Pensé que me seguías —y se lleva las manos a la espalda, muriendo por arrastrarle y no haciéndolo por miedo de asustarle o alejarlo completamente.

—Ah —sale de su estupor —, ¿qué vamos a jugar?

—No lo sé... ¿Mortal Kombat? —hace un gesto con la cabeza para que le siga —. Tengo el Need for Speed también —comenta y le mira de reojo. Iván le sigue con su expresión de siempre otra vez.

—Ese me gusta más.

—Mmm... —entra al cuarto y toma una de las bolsas.

—Quiero tener un auto cuando aprenda a manejar —sigue hablando.

—¿Harás el examen el año que viene? —abre una bolsa de papas.

—Sí, sería fantástico —se sienta en la cama.

Yeah! ¡Así puedes ir a viajar cuando quieras y conocer el mundo! —sonríe y se sienta en el suelo, pasándole la bolsa. Iván toma sus chocolates de fresa.

—Con un auto no se puede, sólo por el continente.

—Si es un buen auto, sí —abre la boca para que le dé uno.

—¿Cómo pasa un auto por el mar? —frunce el ceño, intentando comprender qué hace el americano.

—¡En un ferri! ¡O un portaaviones!

—Es cierto —asiente Iván, sorprendido por no haberlo pensado.

—¡Sería divertido! —se recuesta en la cama —. Hey!

—¿Dime?

—¡Te estoy pidiendo chocolat! —se ríe.

—¡Ahhh! —sonríe.

—Dameeee ahhh —abre la boca.

El eslavo le pone el chocolate al chico de la forma más delicada que cualquiera creería, sonriendo a la vez que Alfred entrecierra los ojos y le sostiene la mano antes de que la retire, mordiéndole el dedo anular.

No ha durado ni diez minutos.

Iván parpadea un poco pero le deja hacer, sintiendo un cosquilleo raro por todo el cuerpo. El americano sonríe y levanta las cejas al notarle estremecerse. Suelta la mano del ruso y se pone de pie, afectado.

—¿Me dejarás... tocarte?

—Tú siempre me tocas…

—Antes te alejaste...

—Yo... no... Puedes tocarme —vacila ante la evidente mentira de que no se apartó.

—Y en la escuela... —se muerde el labio inferior y le toma de las mejillas, inclinándose hacia él —. No... No me importa si no me cuentas pero... No me apartes.

Iván lo mira fijamente con su aura de acosador que asusta a todos menos a Alfred. Se relame los labios inconscientemente, el sabor del chocolate y otras urgencias mezclándose en su cerebro.

Please —susurra el menor y suspira.

Iván sólo asiente con la cabeza, ido.

—No me... —y el movimiento de mayor no le deja decir más. Le abraza del cuello y le besa de la mejilla hasta la comisura de los labios.

Iván lo abraza fuertemente, sintiendo algo de tristeza a pesar de los suaves besos de su amigo. Y eso lo nota el menor, que le ve a los ojos y le acaricia el cabello.

Are you ok?

El ruso, aun repegado al enclenque cuerpo del Al, mueve la cabeza en negación. El menor no lo cree y se sienta en el espacio entre sus piernas.

—No sé si sea un buen momento o sirva de algo pero... —le pone el mentón en el hueco del hombro —, me gustas. Me pareces un buen chico y eres amable y divertido. Me gustas. Mucho.

—Tú también eres un buen chico —sigue las caricias como cachorrito —, eres más amable y divertido que yo. No sé porqué te gusto.

Alfred se sonroja y es que… ¡Ese no era el plan!

—¿Tengo que decirlo? —le da un beso en la parte de atrás de la oreja.

El escalofrío es aun más evidente y otra vez se llenan de color sus mejillas.

—Yo… tengo… —"calor" completa en su mente, despegándose un poco de Al.

—Me gustan tus ojos —y la cara le arde de vergüenza junto con su corazón que palpita locamente —, tu cabello... Tu nariz.

Le acaricia este con la propia, sintiendo el aliento del mayor sobre sus labios.

—Lo grande que eres... Pero yo voy a ser más grande pero me gustarás igual —se ríe y su labio superior roza levemente el del ruso.

Tiene que esforzarse para no lanzársele.

—Me gusta mucho cuando me tomas de la mano y parece que no te da vergüenza. Y que te comportas como un papá a veces —exhala, arrodillándose.

Iván esta idiotizado sintiendo miles de cosas incluso pierde la capacidad de habla por unos momentos.

—Sé que serás grande —le dice lo que al parecer es lo más importante para el menor, sus manos deslizándose por los laterales del chico hasta sus caderas cuando se arrodilla. Al da un saltito y se ríe nerviosamente.

Of course! ¡Dos metros! ¡Y tendrás que pedirme ayuda para que te alcance las cosas!

Da, pero yo seré igual de alto.

No! —se le abraza, pecho contra pecho —. Seré más alto y ya no usaré gafas y recorreremos el mundo en un portaaviones.

—Oh, pero me gustan tus gafas —aunque si las llevara alguien le parecerían horrendas. Al se ríe y se los quita, poniéndoselos a él.

—Se ven mejor en ti —le hunde ambas manos en el cabello y le da el beso que quería desde hace rato.

Iván se le va encima, ansiando el beso desde el primero que recibió en la mejilla más todo lo bonito que este ruidoso americano le dijo. Entre abre los labios e intenta algo nuevo, de los videos de Francis.

El americano entre abre los labios también en imitación y se le acelera la respiración con el movimiento, asustándose un poco por lo rápido que va su corazón. Ni hablar del corazón del ruso que se le quiere salir de su sitio. Siente que se ahoga pero las ganas de continuar son mayores.

Y como Al es un impetuoso, se le apalanca totalmente hasta que hace al ruso irse de espaldas contra la cama.

Se golpean con el rebote del colchón pero les importa tan poco que siguen como si nada. Hasta que Al abre los ojos y exhala fuertemente, sin importarle mucho estar encima del ruso. De hecho, lo encuentra útil.

—Iván...

Da? —la silaba sale ahogada, susurrante.

—Me gustas —ido por lo besos y bajando por más.

oxOXOxo

Hola… Sí, dos semanas nos fuimos.

Fueron semanas terribles Dx

Pero estamos de vuelta esperando que ser más puntuales jajajja

¡Esperamos que les guste el mini capitulo!