Filtro de la Paz

Ron trajo los ingredientes para la poción, mientras que Hermione seguía removiendo el agua del caldero esperando a que esta se calentara un poco antes de introducir el polvo de óvalo. Cuando estuvo el agua lista, introdujo el ingrediente y comenzó de nuevo a remover de la forma en la que se les había indicado, sabiendo que ahora tendrían que esperar unos minutos antes de proseguir. Mientras realizaba esta tarea, sintió la mirada de Ron clavada en ella, y se giró hacia él con una media sonrisa, - Parece que Snape está empezando más suave este año, ¡esta poción es bastante fácil! -

Ron se le acercó, sonriendo a su vez - Aunque la poción fuera difícil, contigo de compañera no tendría de que preocuparme, eres una de sus alumnas más brillantes - Confesó, admirándola. Hermione rió nerviosamente y le dio un empujón cariñoso - Oh vamos, Ron, si te aplicases un poco más podrías destacar tú también - replicó de forma sincera.

- Bueno, quizás tengas razón. Debería empezar a prestar más atención en las clases... podríamos incluso organizar sesiones de estudio juntos, ¿no te parece? - Le preguntó Ron inocentemente, a lo que Hermione respondió poniéndole la mano en la frente, - ¿Sesiones de estudio? ¿Quién eres tú y que has hecho con mi amigo Ron? - Dramatizó Hermione, haciendo que los dos rieran mientras Ron cogía la mano de ella para apartarla de su frente, pero sin soltarla.

- Pero mirad que tortolitos… - Dijo una voz de repente, sobresaltándolos y haciendo que separaran las manos rápidamente para descubrir a Draco junto a ellos - Weasley, ¿tan desesperado estás que no puedes soltar a Granger ni un momento? ¿Tienes miedo de que huya de ti? Porque eso sería de lo más normal, sinceramente - Se burló Draco con una sonrisa de suficiencia.

- Cállate, Malfoy, no te metas donde no te llaman - Amenazó Ron, notando como sus mejillas se volvían de un color rojo oscuro. El Slytherin lo miró con sorna - Oh mirad todos, el novio de la sangresucia se quiere hacer el valiente delante de ella - Rió burlonamente, consiguiendo esta vez que Hermione también se sonrojara.

La Gryffindor no aguantó la vergüenza y sacó la varita sin dilación, apuntando a Malfoy con ella - Vuelve a llamarme así y te arrepentirás - Sentenció mirándolo con furia contenida.

- Señorita Granger, ¡Baje ahora mismo esa varita! ¡No toleraré este comportamiento en mi clase ni un segundo más! - Gritó Snape, acercándose a ellos con paso firme.

Hermione bajó la varita y miró al profesor con indignación - ¡Pero ha empezado él! Nosotros estábamos trabajando en nuestra poción sin molestar a nadie - Sentenció la chica, haciendo un mohín de impotencia.

- ¿Osa responderme, Granger? - La desafió Snape, alzando una ceja - Está bien, puesto que la he sorprendido perdiendo el tiempo, supongo que habrá terminado la poción, ¿verdad?, y puesto que Malfoy acababa de comunicarme que había finalizado él también, cada uno de los dos probará su propia poción. Si tenían tiempo para discutir, las pociones estarán en perfectas condiciones - Snape sonrió, orgulloso de sí mismo, y les hizo señas para que se dirigieran a los calderos.

Al pasar por su caldero, Hermione le susurró a Ron rápidamente que añadiera las dos gotas de jarabe de eléboro, pero éste, nervioso, añadió más de lo necesario. Hermione no se percató de esto último, y se preparó, confiada, para ingerir un trago. A su vez, Draco se acercó a su respectivo caldero, y preparó un pequeño vaso con una sonrisa de autosuficiencia.

- Adelante - Indicó Snape, en un tono que mostraba lo que estaba disfrutando al poner a sus alumnos a prueba. Los dos chicos ingirieron sin vacilar las respectivas pociones, y se miraron el uno al otro, esperando a que surgieran los efectos.

Un breve silencio cargado de tensión se instaló en el aula, y entonces Draco comenzó a sentir como un sentimiento de paz y bienestar empezaba a crecerle por dentro. Respiró hondo, notando como sus músculos se relajaban, y se miró las manos, maravillado ante lo que estaba experimentando. Pero entonces un grito ahogado por parte de Pansy le devolvió a la realidad, e instintivamente miró a Hermione, la cual se encontraba en brazos de Ron, completamente inconsciente.

- ¡¿Qué le pasa?! - Preguntaron Ron y Harry al unísono, mirando a Snape con alteración. Sin embargo, y para sorpresa de todos, Severus rió despreocupadamente -Únicamente está dormida - Anunció, mientras volvía sobre sus pasos y se instalaba tras su mesa de nuevo.

Se giró hacia los alumnos y prosiguió - El Filtro de la Paz, si es preparado de forma exagerada, tiene el potencial de causar al que la beba un sueño profundo e irreversible - Sentenció, causando una exclamación ahogada en la mayoría de los alumnos que se encontraban en el aula.

- Pero puesto que solo han sido añadidas unas pocas gotas de más, como he apreciado que hacía Weasley de forma precipitada, la señorita Granger estará dormida durante un par de horas a lo sumo, sin ningún tipo de efecto secundario. - Confesó tranquilamente, haciendo que el alivio volviera a instalarse en los alumnos.

- He dejado que esto sucediera para que les sirviera de escarmiento y se dieran cuenta de una vez de lo importante que es prestar atención en mis clases - Recriminó Snape sin ningún remordimiento- Y ahora, si es usted tan amable, señor Weasley, lleve a la señorita a la enfermería -.

-¡No! Puesto que ha sido en parte culpa mía, yo lo haré - Sentenció Draco, haciendo que todos se volvieran hacia él con la sorpresa latente en sus rostros. El mismo Slytherin se sorprendió ante sus palabras, pero sentía tal equilibrio y paz en su interior, que la idea le pareció perfectamente razonable. Él debía hacerse cargo de sus errores, y nadie más.

- Snape me ha enviado a mí, así que yo me encargo- Replicó Ron, tras recomponerse del ataque de caballerosidad de Malfoy. Pero Snape observó con interés la escena y, como era de esperar, contradijo a Ron - Me parece razonable Draco, encárgate de llevar a la señorita Granger -

Sintiéndose impotente, Ron dejó que el Slytherin cogiera a Hermione, sorprendiéndose del cuidado con el que Draco la sujetó, y lo observó desaparecer por el pasillo a regañadientes.