Debilidad

Draco subió a Hermione desde las mazmorras hasta la primera planta sin ningún esfuerzo, y entró en la enfermería ocasionando que Madame Pomfrey le ayudara alterada a tumbar a la chica en una camilla. Tras explicarle a la encargada de la enfermería lo sucedido, ésta mostró su alivio al reconocer que no era nada grave, y los dejo a solas para atender otros asuntos.

El Slytherin dudó por un momento sobre qué hacer, pero decidió que no merecía la pena volver a las mazmorras para lo poco que quedaba de la clase de pociones, y se instaló en una silla junto a la camilla de Hermione.

No pudo evitar observar a la chica tumbada a su lado, y con sorpresa se percató de lo delicadas que parecían sus facciones en aquellos momentos, tan distintas a cuando se encontraba a la defensiva o discutiendo con él. Seguramente esa expresión de tranquilidad que tenía ahora era la que mostraba cuando estaba con sus amigos y en confianza, e inesperadamente sintió como los celos se apoderaban de él por un segundo.

- Vamos Draco, en que estás pensando, ni que tú quisieras pasar rato con ella de otra forma que no fuera discutiendo - Susurró para sí mismo, sacudiendo la cabeza. Pero no pudo evitar volver los ojos de nuevo hacia la chica. Debía de reconocer que viéndola tan desprotegida como se encontraba en esos momentos, todos los prejuicios que le habían inculcado desde pequeño y por los que la había tratado tan mal desde que entraron en Hogwarts no tenían para él ningún sentido. Todos los insultos que le había profesado por no ser de sangre pura como él y su familia, y todos los demás malos tratos a los que la había sometido por un momento le parecieron vacíos y de mal gusto.

Cerró los ojos, intentando reorganizar sus ideas. No sabía si era el efecto sanador de la poción, pero los pensamientos que estaba teniendo en esos instantes no eran normales en él. Con un suspiro volvió a dirigir la mirada hacia el rostro dormido de Hermione, y de forma impulsiva, le aparto un mechón de pelo de los ojos. Sentía tanta paz en aquel instante, y no pudo evitar sonreír al pensar en la posible reacción de quien entrara por la puerta y lo viera acariciar a la Gryffindor de esa forma. Aun así no se apartó.

Poco a poco, y de forma inconsciente, fue acercando su rostro al de ella, hasta quedar tan cerca que era capaz de notar su relajada respiración. Vaya, realmente era preciosa, no entendía como no había podido darse cuenta hasta ahora. Cerró los ojos mientras se acercaba un poco más, dejándose llevar, hasta que notó el roce de sus labios. Contuvo el aliento, sin moverse ni un ápice, y el pulso se le aceleró de improviso. Sorprendido ante su propia reacción, se separó de la chica con rapidez, y respiró hondo.

- Pero que estoy haciendo… - se preguntó a sí mismo mientras miraba hacia los lados, pensando en lo que habría pasado si lo hubieran descubierto. Sacudiendo la cabeza, se apoyó en la camilla con cuidado, y se convenció a si mismo de que la poción estaba jugándole una mala pasada. Poco a poco, fue cerrando los ojos, y sin darse apenas cuenta, el sueño se apoderó también de él.

McGonagall entró en la enfermería junto a un alumno de primer año que, a juzgar por su rostro de color blanquecino, no parecía encontrarse muy bien. Lo dejó a cuidado de Madame Pomfrey mientras esta lo acomodaba en una camilla, y se dispuso a volver a su despacho. Sin embargo, algo la detuvo antes de llegar a la salida. Parpadeó varias veces, sorprendida de descubrir al Slytherin y a la Gryffindor entre los que mayor rivalidad existía, con los rostros apenas a un palmo de distancia el uno del otro. La expresión de la profesora pasó de sorprendida a pensativa, quién sabe lo que podría deparar este año…

- ¡¿Qué es esto?! - Gritó Ron nada más entrar en la enfermería, observando junto a Harry y a Ginny la escena que se mostraba frente a ellos. Draco se encontraba medio recostado en la camilla, muy cerca del rostro de Hermione, y los dos dormían plácidamente.

- Cálmate Ron, sabes tan bien como yo que no puede ser lo que parece - Intentó tranquilizarle Harry, y miró a Ginny en busca de apoyo. Pero la pelirroja seguía observando la escena con una mezcla de sorpresa y curiosidad.

- Voy a despertarles ahora mismo, ¡no soporto ver a ese gusano tan cerca de Hermione! - Ron se acercó con rapidez y de un empujón apartó a Draco de la camilla, despertándolo y haciendo que trastabillara y cayera de la silla.

- Pero qué… - Masculló Draco, incorporándose con rapidez. Al darse cuenta de lo que había pasado, cogió a Ron del cuello de la camisa y lo levantó unos palmos del suelo sin ningún esfuerzo. Ron intentó deshacerse de su agarre, algo sorprendido por la fuerza del Slytherin - ¡Suéltame! - Se quejó inútilmente, hasta que consiguió darle una patada a su agresor, haciendo que éste lo soltara por un momento.

- Maldito Weasley… Vas a arrepentirte de esto - Amenazó Malfoy, y se lanzó de nuevo encima del Gryffindor, haciendo que los dos cayeran al suelo y empezaran a forcejear, mientras Harry y Ginny intentaban sin ningún éxito separarlos.

- ¡Parad! - Gritó Hermione de repente, y todos se volvieron a hacia ella, olvidándose por un momento de la pelea que estaba teniendo lugar. - ¡Mione! ¡Estás despierta por fin! - Dijo Ginny con alivio, mientras se acercaba a su camilla. Draco la observó también, con una casi imperceptible sonrisa de alivio, y Ron aprovechó este momento de debilidad para propinarle un puñetazo en la cara al rubio.

- ¡RON! - Gritaron Ginny y Harry al unísono con sorpresa. -¡Se puede saber que está pasando aquí! - Los sobresaltó entonces Madame Pomfrey, mientras Draco se incorporaba con esfuerzo, sujetándose la mandíbula y mirando a Ron como si quisiera estrangularle allí mismo.

- ¡Debería daros vergüenza comportaros así en un sitio como este!¡Todos fuera de aquí ahora mismo! - Les recriminó la mujer con indignación, - Ven querida, te conduciré a un sitio más apartado para que puedas seguir descansando - Le indicó a Hermione, mirándola compasivamente. - No se preocupe Madame Pomfrey, yo ya me encuentro perfectamente, y debería regresar a las clases - Dijo esta última, mientras se incorporaba de la camilla.

- Bueno, está bien, pero no dude en regresar aquí si siente algún mareo. - Le indicó en tono preocupado, y se giró entonces hacia Draco - Pero usted, señorito, sí que va a acompañarme a que le cure esa herida - Sentenció de forma que no admitía réplica, mientras lo agarraba del brazo y desaparecían tras unas cortinas.

- Ron, ¿se puede saber qué te pasa? ¿De verdad era necesario que hicieses eso? - Le preguntó Hermione mientras lo miraba de forma acusadora. - ¿Qué pasa, te vas a poner de su lado? - Replicó Ron con demasiada frialdad, aun alterado por lo que acababa de suceder.

-No, es solo que… - Comenzó Hermione, pero no pudo terminar la frase puesto que el pelirrojo pasó a su lado sin mediar más palabra y salió de la enfermería hecho una furia.

- Déjalo, Hermione… quién los entiende - Intentó animarla Ginny, mientras la cogía del brazo y salían junto a Harry de allí, con la confusión reinando en el ambiente.